webislam

Miercoles 11 Diciembre 2019 | Al-Arbia 13 Rabi al-Zani 1441
5040 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=3932

Humor islámico

Los musulmanes tienen tanto sentido del humor como cualquiera otros seres humanos.

09/02/2006 - Autor: J. Sánchez Arreseigor - Fuente: La Verdad
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Nasrudín, por V. Tiburcio
Nasrudín, por V. Tiburcio
Poca gracia les han hecho a los musulmanes las caricaturas del profeta Mahoma en un periódico danés. Sin embargo, los musulmanes tienen tanto sentido del humor como cualquier otro pueblo. La literatura humorística ha sido siempre un género muy cultivado en el Islam. Los periódicos musulmanes tienen todos ellos sus caricaturistas, quienes no dudan en afilar sus lápices tanto como se lo permita la censura local. Mulás, ayatolás y ulemas lo han comprobado a lo largo de los siglos. Pero en el Islam, al igual que en cualquier otra parte, la presión social convierte determinados temas en intocables tabúes. Uno de ellos es precisamente el profeta.

En contra de un tópico muy repetido, la religión islámica no prohíbe de forma tajante las imágenes, excepto las religiosas. En el Islam han existido siempre pintura y escultura, pero al carecer del patronazgo religioso las artes plásticas nunca pudieron desarrollarse como en Occidente. Recordemos que durante siglos la practica totalidad del arte occidental era religioso: vírgenes, cristos, santos, ángeles, escenas bíblicas, etcétera. Al prohibir el Islam el arte religioso, las pinturas murales omeyas de Qsar al Maina, en Jordania, o los leones de la Alhambra quedaron como meros chispazos aislados de lo que pudo ser y no fue. Para el Islam, representar a Dios constituye pecado de idolatría. Representar a Mahoma significaría correr el riesgo de empezar a adorarle, rompiendo el dogma fundamental de la Unicidad de Dios. Para ellos algo así implicaría politeísmo, como el culto cristiano a la Virgen y a los santos.

Es cierto que las miniaturas persas representan a Mahoma, pero jamás dibujan su rostro, que aparece siempre cubierto con un velo que es un mero convencionalismo artístico. Una biografía de Mahoma rodada en los años 60, con Anthony Quinn en el papel de Hamza, tío del profeta, es el único biopic de la historia del cine en el que jamás aparece el personaje biografiado, ni siquiera de espaldas. En este contexto, publicar caricaturas del profeta es una irresponsabilidad tan manifiesta como meterse en la jaula del león y tirarle de los bigotes mientras duerme, mostrando luego sorpresa por que la fiera se despierte de mal humor y nos arree un par de zarpazos por molestarle.

Nos parece excesiva la reacción de los musulmanes porque cometemos el error de asimilar su situación a la nuestra propia, donde el anticlericalismo y el ateísmo están muy extendidos desde hace ya siglos. En Occidente, las caricaturas anticlericales existen desde la Edad Media como reacción a la corrupción eclesiástica, el poder temporal del papado y la feudalización de la Iglesia, con obispos y cardenales que poseían tierras y siervos. El cisma protestante y las guerras religiosas del siglo XVI incluían una feroz propaganda denigratoria e injuriosa contra la confesión rival. Los ataques a la idea religiosa en sí misma surgen con la Ilustración, a partir de 1750 aproximadamente. La Revolución Francesa consagra esa ruptura. En el Islam no ha sucedido nada de esto.

Como remate, los ataques al cristianismo han sido siempre un asunto interno occidental: cristianos o ex cristianos metiéndose con su propia religión, de manera que todo queda en familia, mientras que los musulmanes ven estas caricaturas como una malvada agresión exterior. Si los budistas, los musulmanes, los hinduistas o los judíos lanzasen ahora una ofensiva propagandística contra el cristianismo con caricaturas burlescas o injuriosas, muchos occidentales, incluso aquéllos de sentimientos religiosos tibios o nulos, se sentirían muy ofendidos y sus reacciones podrían llegar a ser muy virulentas. Las críticas desde fuera del grupo parecen siempre más ofensivas e inoportunas que las que surgen desde dentro del propio grupo. Que uno de nuestros parientes critique a nuestro padre o nuestro hermano es algo que queda en familia y no tiene demasiada trascendencia. Que la misma crítica la haga un extraño es asunto que puede terminar de forma violenta con bastante facilidad. Otro factor a considerar es que durante los últimos siglos Occidente no ha sufrido la desventaja de tener encima a otra civilización mucho más poderosa que la nuestra. Los musulmanes sí, lo que les impulsa a mostrarse más susceptibles y asumir una posición mucho más defensiva.

La reacción islámica, aunque justificada hasta cierto punto, resulta sin embargo excesiva, desproporcionada e indiscriminada. Es una tontería quemar banderas danesas u organizar boicots cuando la ofensa la han cometido individuos muy concretos, con nombre y apellidos, que tentaron al destino ya sea por imprudencia o por deliberada provocación. La reacción islámica la han alentado las facciones más radicales para conseguir el deseado enfrentamiento global contra el odiado Occidente, en vez de centrarse en los verdaderos culpables y resolver el asunto por vía diplomática o judicial. Resulta muy significativo que los autores de las caricaturas de la discordia ni siquiera sean citados expresamente en las protestas.

La libertad de expresión no puede invocarse para encubrir un inexistente derecho al insulto. Los autores de tan inoportunos dibujitos deben disculparse. La actitud del Gobierno danés es errónea porque sus invocaciones rituales a la libertad de expresión parecen una evasiva o, peor aún, un respaldo de la ofensa. A corto plazo, corremos el riesgo de que paguen justos por pecadores. A largo plazo, las caricaturas son molestas, pero inofensivas, de manera que los musulmanes acabarán olvidando el asunto porque les acosan otros muchos problemas bastante más acuciantes.
Anuncios
Relacionados

Soy fan del Gran Kebab

Artículos - 17/06/2008

Lo bereber como seña de identidad en el norte de África

Artículos - 23/06/2008

¿Son universales los derechos humanos?

Artículos - 22/01/2009



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/28461-humor_islamico.html