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Sexualidad juvenil

08/02/2006 - Autor: CIPAG - Fuente: www.cipag.org
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La sexualidad es: 
- Algo que afecta a todo nuestro cuerpo 
- Una dimensión importante de la persona, pero no la única 
- Una realidad en todas las edades, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. 
- Todo un mundo de posibilidades: 
- Obtener placer 
- Reproducción-tener hijos 
- Sentir deseos, emociones, amor hacia otras personas 
- Favorecer la salud física y mental

La sexualidad no es:
- Algo sucio, malo, feo .... 
- Sólo o principalmente los genitales 
- Sólo para adultros casados 
- Sólo para tener hijos 
- Sólo para hombres

La sexualidad se desarrolla y cambia con la edad
La educación Sexual comienza de un modo imperceptible y no intencional desde los primeros días de la vida. Hágase lo que se haga y sean cuales sean las ideologías al respecto, la familia educa sexualmente, principalmente a través de los modelos de identificación y del contacto corporal, del lenguaje del cuerpo. La forma en que un padre o una madre sostiene a su hija o hijo, el modo de acariciarle, alimentarle, hablarle, la actitud ante sus funciones de eliminación y hábitos de higiene; ante los goces autoeróticos y la exploración de su propio cuerpo, ya implica una educación sexual, pues expresa la concepción que se tiene de la sexualidad y del placer en general. La opción no es pues, educación sexual sí o no, sino el criterio con el que se imparte; un criterio que puede ser represivo o positivo, pero que va a marcarle profundamente en el plano sexual. Hay toda una educación sexual derivada del clima familiar que respira el niño/a: según la armonía, las expresiones de deseo, las manifestaciones de afecto y de placer entre los padres, los niños y las niñas recibirán una educación sexual diferente, un concepto diferente de lo que es la sexualidad y lo que significa ser pareja. La educación sexual pasa necesariamente por actitudes y comportamientos paternos. La educación sexual se inscribe, pues, en una relación entre madres-padres e hijas-hijos y se trasmite más a través del ejemplo, la actitud y los comportamientos que de los principios impuestos y no siempre respetados. Bajo esta perspectiva, la educación sexual es un aspecto más de la educación de la afectividad total del niño/a. Aislarla es un artificio que supone la no integración de la sexualidad en el conjunto de la vida psíquica -intelectual- sentimental y física de la persona. A partir de los dos años y medio, la niña/o que ya ha descubierto que sus manos, sus pies, su cara le pertenecen empieza a interesarse por sus órganos sexuales, a querer compararlos y saber de ellos. Hace preguntas; es una nueva etapa: la de la información sexual.

Es muy importante que tanto la madre como el padre puedan contestar a los interrogantes de sus hijos/as o acepten hacerlo porque las niñas y los niños necesitan para desarrollarse, disponer muy pronto de información sobre el nacimiento, la reproducción, las relaciones sexuales. Muy pronto quiere decir desde que lo pregunten, no intentar acelerar su madurez o sensibilidad a estas preguntas. Pero cuando las hace tampoco hay que escamotearlas u ocultarlas. El niño/a emprenderá el diálogo en función de sus necesidades y esto es signo de un progreso general afectivo e intelectual. La posibilidad de establecer un diálogo sexual en un clima de confianza es más importante que la calidad de las respuestas. Esto lo deben tener en cuenta sobre todo en aquellas ocasiones en que los padres crean no estar suficientemente preparados para transmitir a sus hijos/as ciertos conocimientos sobre estas cuestiones. La información sexual no es lo único importante, sino la posibilidad de establecer un diálogo que permita a la niña y al niño, al adolescente y la adolescente expresar sus dudas y vivir una sexualidad gozosa que respete los gustos y diferencias de los demás y esté basada en la no manipulación del otro.

La adolescencia
Es un período de grandes cambios y transformaciones: el cuerpo del niño/a comienza a madurar, a convertirse en adulto, su cabeza se llena de nuevas ideas y pensamientos, aparecen nuevos gustos e intereses.

Es la época del deseo de independencia familiar, del inconformismo y de las teorías que pretenden cambiar el mundo, en este momento nacen las grandes amistades y los primeros amores que siempre dejan huella.

La adolescencia comienza por la pubertad. En la pubertad se producen grandes cambios físicos (11 a 16 años según los casos), crecen, pueden salir granos en la cara y espalda, aparece el vello en las axilas y pubis, crecen los pechos en las chicas, cambia la voz en los chicos y empieza a perfilarse el bigote. En ambos sexos se desarrollan los órganos genitales. Aparecen las primeras menstruaciones en las chicas o las primeras eyaculaciones en los chicos. La/el adolescente vive muy confusamente estas transformaciones que se dan en su cuerpo de forma brusca. No controla sus movimientos y no acepta su propia imagen corporal, sobre todo si no coinciden con los ideales de belleza que nos imponen los cánones sociales.

Es necesario que los padres y el profesorado (tal y como lo hemos expresado anteriormente), establezcan cauces de diálogo y comunicación de tú a tú con los adolescentes para que éstos y éstas puedan expresar sus inquietudes e inseguridades.

Hacia la madurez sexual... siempre estamos aprendiendo
Entendiendo que la capacidad sexual es mucho más amplia que la posibilidad de tener hijos, la madurez sexual en este sentido es algo que no se adquiere de la noche a la mañana, por un mero cambio fisiológico, sino que uno la va moldeando a lo largo de toda la vida. Siempre nos queda algo que aprender o una nueva sensación que experimentar. Podemos ir viendo cómo la relación sexual puede ir pareja a un profundo sentimiento de cercanía o ternura, y cómo entonces nos deja más satisfechos.

Aprendiendo siempre, ya que una relación sexual pierde su atractivo cuando se convierte en rutina (algo meramente mecánico que se sabe cómo empieza y cómo termina).

Y madurar no es sólamente aprender "técnicas" o posturas como quien aprende recetas de cocina, sino quitarnos tabúes, miedos, vergüenzas, saber que no hay nada de perverso ni anormal siempre que sea una forma de expresión sincera, agradable y deseado por los dos miembros de la pareja; es también quitar de nuestra vida los mitos y los tópicos, la idea de que lo mejor es "esto" o lo "otro", y funcionar con lo que sea bueno para los dos. Por ejemplo, la obsesión por el orgasmo simultáneo puede hacer que una pareja no disfrute y se queden frustados si, como es normal, ambos tienen ritmos distintos. Se trataría, más bien, de disfrutar espontáneamente en este proceso de recibir y proporcionar sensaciones.

Madurar sexualmente es también, sobre todo en el caso de los hombres, olvidarse de la preocupación por su potencia sexual, y empezar a pensar que lo más satisfactorio para su pareja es probablemente que se manifiesten como son, que sean capaces de valorar la importancia del cariño y la ternura en la relación, mucho más que que "sean muy machos" o que "tengan siempre ganas", que son cosas que no sólo no tienen importancia, sino que su insistencia sobre ellas puede resultar un agobio para la mujer.

Madurar es descubrir que la piel es el principal órgano sexual, y que todo el cuerpo es capaz de sentir, expresarse y gozar. Cada persona puede tener una sensibilidad sorprendente a nivel de cualquier parte de su cuerpo. Por eso es muy importante que la persona se sienta lo suficientemente libre para explorar su propio cuerpo y el del otro/a, para acariciar sin límites y experimentar nuevas sensaciones, inventando la relación cada día. La caricia no es sólo una realidad física sino psíquica y emocional. Se trata de que la caricia exprese la emoción y el sentimiento que en ese momento vivimos.

Para madurar pues, es imprescindible que hombres y mujeres nos conozcamos bien a nosotros mismos, que sepamos cuáles son nuestras preferencias y seamos capaces de hablar de ellas con nuestras parejas (si las tenemos): ver si la relación satisface o no los gustos específicos de cada momento, etc...

Madurar es ir aprendiendo y descubriendo nuevas facetas cada día.

Y las personas mayores "¿qué?"
La vida sexual no termina nunca, porque seguimos siendo sexuados durante toda la vida.

Hemos ido viendo que la sexualidad tenía diferentes manifestaciones: No se expresa igual en la infancia, en la adolescencia, en la edad adulta o en la vejez. En este período suele disminuir la frecuencia de las relaciones coitales (esto no ocurre de repente, sino gradualmente). Sin embargo, aparece cierta dificultad en la consecución del orgasmo, y posibles molestias vaginales durante el coito. Se deberá dar más importancia al afecto, la ternura, la comunicación, que también son aspectos de la sexualidad.

Por ello no puede decirse que se termina o disminuye la vida sexual sino, en todo caso, que cambia. El contacto piel a piel, las caricias... y en algunos las relaciones coitales siguen teniendo gran importancia en la vejez. Incluso puede haber nuevos enamoramientos y grandes deseos de mantener o reencontrar a la pareja sexual. 
  
Es un grave error pensar que:
* La persona dispone de un número limitado de experiencias sexuales en su vida y que la actividad sexual acaba cuando se llega a cierta edad.

* Que hacer el coíto en determinadas posturas, cuando se tiene la regla o las primeras veces, no tiene riesgo de embarazo.

* Que se pueda producir un embarazo sin la penetración del pene en la vagina.

* Que existan dos diferentes tipos de orgasmos femeninos: uno vaginal y otro clitoridial.

* Que algunas razas tengan mayor o menor impulso sexual que otras o que el tamaño del pene dependa de la raza.

* Que la gratificación sexual de la mujer dependa del tamaño del pene.

* Que entre los jóvenes de hoy existe demasiado desenfreno sexual.

* Que es peligroso tener relaciones sexuales durante la regla.

* Que los seres humanos puedan quedarse "enganchados" durante el coíto, es decir, ser incapaces de separarse tras el coíto.

* Que los deportistas deban abstenerse de tener actividad sexual antes de las competiciones.

* Que tanto el deseo como las habilidades sexuales pueden aumentar mediante el uso de ciertos alimentos, drogas o afrodisíacos.

* Que para que una pareja consiga una relación sexual altamente placentera y satisfactoria es necesario que alcancen los orgasmos de forma simultánea.

* Que el hombre es el eterno agresor sexual que realiza todo el proceso de persecución, mientras la mujer es la sempiterna víctima que debe esperar a que se la persiga.

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