webislam

Viernes 15 Noviembre 2019 | Al-Yuma 17 Rabi al-Auwal 1441
1837 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=3910

La paradoja democrática islámica

07/02/2006 - Autor: Álvaro de Vasconcelos - Fuente: prensa.com
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

paradoja
paradoja

La furia en todo el mundo árabe por la publicación en Dinamarca (meses atrás) de caricaturas que representan al profeta Mahoma, junto con el triunfo de Hamas en Palestina y la creciente radicalización de la política iraní han hecho del "Islam político" una cuestión fundamental para la diplomacia internacional. Pero una respuesta igual para todos los casos no funcionará. En efecto, necesitamos abandonar la idea de que hay un movimiento islamista holístico o global.

El Islam político de todos colores ha surgido como la principal alternativa a los regímenes nacionalistas árabes cuya legitimidad, basada en la lucha por la liberación nacional, se ha evaporado debido a su incapacidad para resolver los problemas económicos y sociales, establecer el estado de derecho, y garantizar las libertades fundamentales. En Palestina, por ejemplo, los islamistas triunfaron sobre Fatah debido a que durante años ha habido una mala administración bajo las condiciones severas generadas por la ocupación israelí.

Varios gobiernos europeos y estadounidenses consecutivos han compartido un miedo atávico a la "alternativa islámica" a los gobiernos nacionalistas seculares árabes como Fatah, y por eso han defendido el status quo. Pero la represión de todos los movimientos de oposición arábe por parte de los monarcas y dictadores seculares de la región significó que "la protección de la mezquita" era el único marco en el que se podía participar en la política.

Ahora ya no se puede contener al Islam político, porque la democracia no la pueden construir partidos clandestinos que tienen una fuerte base social, como se demostró trágicamente en Argelia hace 15 años. La única alternativa al autoritarismo es forjar una transición que permita a los islamistas participar en la vida pública y los aliente a aceptar sin rodeos las reglas del juego democrático.

Ya hay muchos ejemplos de partidos islámicos más o menos conservadores que están dispuestos a seguir el juego. No es por accidente que haya islamistas en las legislaturas de todos los países que están atravesando por algún tipo de reforma política, incluyendo Líbano, donde Hezbollah es parte de un gobierno elegido libremente, así como Jordania y Marruecos.

En Egipto, la hermandad islámica se ha convertido en una fuerza importante en el parlamento a pesar de los límites impuestos a la participación de los grupos islamistas en las elecciones del año pasado. En Irak, las elecciones libres revelaron la enorme influencia de las corrientes islamistas. En Turquía, la transición a la democracia llevó al Partido de la Justicia y el Desarrollo, de tendencia islamista, al poder. Ese gobierno ha emprendido diversas reformas democráticas importantes y ha iniciado negociaciones de adhesión con la Unión Europea. Estos partidos islamistas no tienen nada que ver con Al Qaeda, aunque algunos de los más conservadores han adoptado posiciones ideológicas un tanto similares.

El riesgo de que las transiciones democráticas deriven en una victoria de los partidos islamistas es una paradoja democrática que Europa y Estados Unidos deben aceptar si quieren concebir políticas de reforma incluyentes -en otras palabras, las políticas que están del lado opuesto al tipo de imposición democrática practicada en el Irak ocupado. En efecto, una de las consecuencias menos afortunadas de la intervención en Irak fue reforzar la noción de un "choque de civilizaciones" entre Occidente y el Islam, que a su vez sirve para crear un clima favorable a los movimientos islamistas.

Después de todo, los movimientos de reforma política en el mundo musulmán surgieron mucho antes de la "guerra contra el terrorismo" encabezada por Estados Unidos y los reformistas no estaban esperando a que la Unión Europea se fortaleciera para presionar a favor del cambio. Esos movimientos no se crearon en Estados Unidos o en Europa después del 11 de septiembre de 2001, y no van a esperar a Estados Unidos o la Unión Europea o depender de ellos para actuar. Sin embargo, el éxito de los musulmanes moderados bien puede depender de la manera en que la Unión Europea y Estados Unidos respondan a la presión por las reformas y de cómo decidan alentar el cambio.

Ahora es necesario mostrar que la democracia es el mejor camino para que los palestinos alcancen sus objetivos nacionales. Esto depende en gran medida del nuevo gobierno de Hamas y su transformación en una fuerza democrática que respete el Estado de derecho, la democracia y la legalidad internacional. Pero también depende de Israel y de la comunidad internacional, quienes deben hacer todo lo que puedan para asegurar un Estado palestino con Jerusalén como capital.

Apoyar la democratización palestina no significa que la comunidad internacional no debería exigir a Hamas que abandone el terrorismo de una vez por todas, que se desmilitarice, que respete la constitución palestina y que acepte la existencia del Estado de Israel. Pero tampoco significa apoyar sanciones que lastimarían al pueblo palestino después de que expresó su voluntad de forma democrática. Esto sería un error terrible en cualquier esfuerzo por consolidar la nueva democracia en Palestina, con un impacto negativo en otros países que se están reformando en el mundo árabe. De igual manera, aceptar el derecho de los islamistas no violentos a participar en la vida pública no significa rendirse en la lucha política e ideológica para derrotar a los ultraconservadores, y en algunos casos a las concepciones totalitarias de la sociedad. El combate al racismo, la promoción de la tolerancia y el respeto a los sentimientos religiosos de los demás no significa que tengamos que cuestionar la libertad de prensa o aceptar las exigencias islámicas de censura, incluso cuando se ofenden los sentimientos religiosos verdaderos, como en el caso de las caricaturas danesas. Las concepciones islamistas de la sociedad que violan los derechos individuales deben ser refutadas políticamente.

El desafío político es una de las paradojas de la democracia, que permite a todas las ideas competir libremente entre sí. El Islam político es un riesgo, pero solamente lo podemos minimizar concibiendo estrategias inteligentes, adaptadas a cada caso, que promuevan la democracia, y no denunciando los resultados de las preferencias democráticas.

(El autor es director del Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales de Portugal)


Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/28443-la_paradoja_democratica_islamica.html