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Las milicias shiíes aumentan su influencia en Iraq

12/01/2006 - Autor: Yusuf Fernández - Fuente: Revista Amanecer
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El reciente descubrimiento de una prisión secreta en Iraq, que estaba dirigida por elementos del Ministerio del Interior leales al Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Iraq (CSRII), liderado por Abdul Aziz al Hakim, ha mostrado el poder de esta organización shií en el país. El CSRII es, junto con el Partido del Dawah (Llamamiento) Islámico –que está liderado por el actual primer ministro Ibrahim Yaafari-, una de las dos principales organizaciones de la gobernante coalición de la Alianza Iraquí Unida (AIU).

La AIU ha sido la gran ganadora de las recientes elecciones iraquíes al conseguir más del 60% de los votos. EEUU esperaba que su aliado en el país, Iyad Allawi, un antiguo agente de la CIA, y su partido, la Lista Nacional Iraquí, fuera capaz de neutralizar el poder electoral de la AIU. En este sentido, la revelación de la existencia de prisiones secretas fue vista como parte de la estrategia de EEUU dirigida a debilitar a la AIU.

Uno de los pilares del poder de la AIU es la Brigada Badr, la rama armada del CSRII, que fue creada en 1983 en la capital de Irán, Teherán, por un grupo de cléricos y activistas shiíes exiliados bajo la protección y tutela de los Guardias de la Revolución iraníes. Los miembros de la Brigada Badr se unieron a los Guardias de la Revolución iraníes en contra del Ejército de Saddam Hussein durante la guerra irano-iraquí (1980-88). Muchos de los combatientes de la Brigada eran antiguos prisioneros de guerra y desertores del Ejército iraquí. Hakim era entonces jefe de la Brigada Badr. Él vivió en Irán en el exilio durante casi dos décadas.

Cabe señalar que muchos sabios shiíes iraquíes estudiaron en la ciudad santa de Qom, en Irán, durante la época de Saddam porque tenían más libertad allí que en Iraq. Este hecho ha creado fuertes vínculos entre los clérigos shiíes de ambos países. Los shiíes iraquíes poseen también fuertes vínculos con Hezbollah y otras organizaciones shiíes del Líbano.
En 1991, después de la derrota iraquí en la Guerra del Golfo, la Brigada Badr tomó parte en la sublevación shií contra el régimen de Saddam. Algunos miles de sus miembros se infiltraron en Iraq y comenzaron a operar clandestinamente allí. Sin embargo, fueron fácilmente derrotados por el Ejército iraquí.

En 2003, tras la caída del régimen de Saddam, los activistas del CSRII y la Brigada Badr comenzaron a volver a Iraq. En ese momento, la Brigada Badr tenía alrededor de 20.000 combatientes. Las autoridades de ocupación estadounidenses ejercieron una enorme presión sobre la Brigada para obligar a sus miembros a desarmarse. La Brigada cambió entonces su nombre por el de Organización Badr, pero no aceptó desarmarse completamente. Más tarde, cuando el líder del CSRII, el Ayatollah Baqir al Hakim, fue asesinado en agosto de 2003, la Organización Badr rechazó claramente cualquier tipo de desarme y las fuerzas estadounidenses, que estaban comenzando a sufrir importantes bajas a manos de la cada vez más poderosa resistencia iraquí, aceptó que la Brigada Badr tuviera armas con el fin de proteger al nuevo gobierno dominado por los shiíes.

Otra poderosa milicia, el Ejército del Mahdi, liderado por Muqtada al Sadr, también surgió en el país. El Ejército del Mahdi lanzó dos rebeliones armadas contra las fuerzas ocupantes norteamericanas en abril y agosto de 2004 en Bagdad, Nayaf y otras ciudades. Las relaciones entre el Ejército del Mahdi y la Organización Badr han sido difíciles y ha habido choques entre ambas milicias en Basora, Nayaf y otros lugares. Sin embargo, la situación ha mejorado después de que Al Sadr aceptara unirse a la AIU con el fin de no dividir el voto shií y debilitar a Allawi, el principal enemigo de los partidos religiosos shiíes.

Dos familias prominentes

Abdul Aziz al Hakim, su hermano Baqir y otros miembros de la familia huyeron a Irán en los ochenta y consiguieron la ayuda de Jomeini para crear el CSRII y la Brigada Badr. Hakim es el hijo del gran Ayatollah Mohsen al Hakim, uno de los más grandes sabios shiíes del s. XX. La base de poder del CSRII está localizada en el sur de Iraq y eso es por lo que la organización ha abogado en favor de la creación de una región autónoma kurda en las partes del país que controla. Por el contrario, la familia Al Sadr permaneció en Iraq en los años ochenta y el padre de Moqtada, Mohammad Baqir al Hakim, autor del libro “Iqtisaaduna” (Nuestra Economía) sobre economía islámica, fue muerto por las fuerzas de seguridad de Saddam. La principal base de poder de Al Sadr está situada en Ciudad Sadr, un enorme suburbio de Bagdad donde viven más de tres millones de shiíes. Esto explica que Al Sadr esté en contra de la idea de un federalismo regional en Iraq. Además, Al Sadr posee fuertes vínculos con los partidos islamistas y la resistencia sunní.

Al principio, las autoridades norteamericanas trataron de impedir que la Organización Badr situara sus oficiales y combatientes dentro de los nuevos órganos de seguridad iraquíes. El gobierno de Allawi se unió a estos esfuerzos norteamericanos y permitió que algunos antiguos baasistas, que habían sido oficiales de las fuerzas de seguridad de Saddam, volvieran a ocupar sus cargos con el fin de luchar contra la insurgencia y también contra la Organización Badr y otras milicias shiíes y sunníes. Allawi negó también a la Organización Badr el acceso a los recursos estatales.

Esta situación cambió completamente después de la abrumadora victoria de la AIU en las elecciones parlamentarias de enero de 2005. Cuando el gobierno de Ibrahim Yaafari fue creado en abril de 2005, los miembros de la Organización Badr recibieron luz verde para entrar en los ministerios de Interior y Defensa. Bayan Badr, un antiguo jefe de la Brigada Badr y un líder del CSRII, se convirtió en el nuevo ministro del Interior. En aquel momento, la Organización Badr estaba interesada en apoyar al nuevo gobierno y comenzó a ejercer una considerable influencia en los planes de seguridad y las operaciones contrainsurgencia. Por supuesto, el principal objetivo de estas operaciones no era el apoyar a las fuerzas de ocupación estadounidenses, sino el proteger y reforzar al gobierno de la AIU. La organización ha creado un aparato de inteligencia y unidades contrainsurgencia que trabajan independientemente del servicio de inteligencia iraquí, que está totalmente controlado por la CIA. Los jefes militares estadounidenses están también preocupados por la creciente influencia de las milicias armadas en las nuevas fuerzas de seguridad, que están siendo entrenadas por oficiales norteamericanos.

La Organización Badr tiene su cuartel general en Nayaf, el principal centro de enseñanza religiosa shií en el país y en todo el mundo. Desde la caída del régimen de Saddam, miles de peregrinos de Iraq, Irán y otros países han visitado el Mausoleo del Imam Ali –el yerno del Profeta Muhammad y el primer Imam shií- en Nayaf, y también el Mausoleo del Imam Husain –el hijo de Ali-, situada en Kerbala. Tras la caída de Saddam, el liderazgo religioso de Nayaf salió de su reclusión para controlar el proceso político iraquí. Las academias religiosas están también formando a una nueva generación de sabios y clérigos, que influirán en el pensamiento político shií durante décadas y, en algunos casos, ocuparán cargos relevantes en futuros gobiernos iraquíes. La importancia económica de Nayaf se está también incrementando. “El turismo religioso podría convertirse en más importante para Iraq que el petróleo,” señala Riyadh Ulum, un miembro del consejo local.

La fuerza policial en la ciudad está integrada principalmente por miembros de la Organización Badr. El CSRII ha recibido el apoyo público de Ali al Sistani, la más alta autoridad religiosa en el país. Su oficina ha publicado una declaración en la que llamaba a los votantes a apoyar a los partidos y líderes religiosos, en lugar de a los laicos, y a evitar la división del voto shií.

Por su parte, Allawi ha acusado al gobierno de Yaafari de llevar a cabo “abusos contra los derechos humanos en Iraq, tan brutales como los de la época de Saddam y que incluso podrían eclipsar su record.” Él manifestó al periódico británico The Observer que “la brutalidad de algunos elementos dentro de las nuevas fuerzas de seguridad rivaliza con la de la policía secreta de Saddam.” The Observer añadió que Allawi tiene tan poca fe en el sistema legal que ha “ordenado a sus propios guardaespaldas que abran fuego contra cualquier coche de policía que se aproxime a la sede de su partido sin previo aviso.”

The Observer señala, sin embargo, que Allawi no tiene legitimidad alguna para acusar a nadie de cometer abusos, ya que él mismo fue el líder de una organización de exiliados, el Acuerdo Nacional Iraquí, que, según señaló una portada poco comentada del New York Times de junio de 2004, colocó coches bomba y otros explosivos en Bagdad en los años noventa en un intento de desestabilizar al régimen de Saddam – y actuó así bajo la “dirección” de la CIA.

El primer ministro, Ibrahim Yaafari, ha afirmado, por su parte, que el gobierno de Allawi había dejado tras de sí muchos problemas a sus sucesores elegidos democráticamente. “Heredamos una gran crisis y una falta de confianza entre las distintas comunidades de Iraq,” señaló. Por su parte, Abdul Aziz al Hakim acusó al gobierno de Allawi de permitir la tortura y asesinato de miembros de la rama militar de su partido. “Todos recordamos cuando tres de nuestros hermanos de la Organización Badr fueron torturados y muertos durante el mandato del anterior ministro del Interior.”

En realidad, el actual gobierno iraquí se ha convertido en un problema para los ocupantes norteamericanos a causa de los fuertes vínculos que existen entre los shiíes iraquíes e Irán. De este modo, la victoria de la AIU permitirá a ambos países desarrollar rápidamente sus relaciones. “Irán ha ayudado a la nación iraquí durante dos décadas,” manifestó Hakim a United Press International en junio. “Creemos que, dados los puntos en común de tipo histórico, cultural, religioso y político que existen entre ambas naciones, las relaciones entre Irán e Iraq estarán basadas en la amistad, el mutuo respeto y la no injerencia en los asuntos internos del otro.”

Si EEUU o Israel atacaran las instalaciones nucleares iraníes, no hay duda de que los shiíes iraquíes se opondrían con mucha mayor determinación a la presencia militar estadounidense en Iraq y muchos de ellos se unirían a la resistencia. Irán podría también ayudar a la insurgencia iraquí con dinero y armas avanzadas y abrir sus fronteras a los voluntarios extranjeros que quieren entrar en Iraq para luchar contra las tropas norteamericanas. Aún peor, muchos de los actuales militares iraquíes, que tienen vínculos con las milicias shiíes, podrían también comenzar a luchar contra los soldados estadounidenses. En resumen, los shiíes iraquíes tienen la capacidad de convertir a Iraq en un infierno real para las tropas norteamericanas si desean hacerlo.

Además, el gobierno de la AIU se opondrá con toda seguridad a las actividades israelíes en Iraq. Los israelíes han situado, en cooperación con los ocupantes estadounidenses, radares y otros dispositivos de espionaje cerca de Basora para controlar las actividades del Ejército y las fuerzas de seguridad iraníes. Un think tank pro-israelí, el Middle East Media Research Institute, ha abierto también una oficina en Bagdad. Sin embargo, los líderes shiíes conocen perfectamente los peligros de una posible infiltración sionista en Iraq y actuarán para reprimir las actividades de espionaje israelíes en el país.
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