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Un notable encuentro

En el Reino del Malakut

15/11/2005 - Autor: Abdulkader Baba Al Yerrahi - Fuente: Jerrahi.org.ar
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Dikr yerrahi
Dikr yerrahi

Bismillah Al Rahman I Rahim.

Se encontraron en el Reino del Malakut Hz. Rumi (as) y Hz. Pir Nureddin al Yerrahi (as). La diferencia cronológica entre ambos en su permanencia en este mundo oscila en de 500 años, uno vivió en el siglo XII y el otro en el XVII (e.c).
Ambos son hombres del Camino. La Tarika Mevlevi, que se le atribuye a Hz. Rumi como fundador, todavía no existía en vida de éste y se cuenta que un día que iba caminando encontró a un herrero cantando y trabajando en su yunque y que ese sonido le inspiró para crear la música y ritmos que se conocieron después como las danzas mevlevís; también solía sentarse a la orilla del río y escuchar al viento soplar en los cañaverales. Halló a su maestro en un notable encuentro al aparecer en su vida Shams de Tabriz, el sol de Persia. Este encuentro le cambió la vida, Hz. Rumi era un filósofo y maestro que daba clases de shariá, para terminar después de ese encuentro componiendo el Mathnavi, que se considera como el libro sapiencial más importante después del Corán.

Sobre nuestro Pir, sabemos mucho menos de su vida, lo que está a nuestra disposición*.

Hz. Rumi preguntó a Hz. Pir como era la vida de la gente del Camino en la época que le tocó vivir.

- Las Tarikas en mi época - contó el Pir -, ya estaban organizadas a diferencia de lo que ocurría en tu época. El tronco principal de mi Tarika era la Halvetiyya y me tocó fundar a mí, por inspiración divina, la rama Yerrahía, tuve muchos derviches y abrimos muchos dergas por todo el mundo, en Oriente y Occidente, hasta llegamos a países al sur del Ecuador, a unas extrañas tierras, que eran desconocidas en tu época.

- ¿Cómo eran tus derviches?, preguntó Hz. Rumi.

- Eran buenos musulmanes, obedientes de la ley, amantes y obedientes del Profeta Muhammad (saws) y de sus guías, pero ahora me gustaría que me contarás como era la gente del Camino en tu época, dijo Pir.

- En mi época las cosas no estaban tan definidas, con Tarikas, Sheijs, etc., solo seguíamos las enseñanzas del Profeta Muhammad (saws), la llama de la religión del Islam estaba viva, se enseñaba en las Universidades, la civilización islámica estaba tocando picos altos y habían grandes dirigentes. Los seguidores del Camino no eran los que estaban en una cofradía o seguían a un sheij, sino que los mejores de entre ellos eran los que más empeño ponían en seguir la vida del profeta (saws). Nuestro amado Profeta vino, entre otras cosas, para que su carácter fuera ejemplo para su comunidad, vino dotado del mejor carácter. Ellos eran veraces, pacientes, humildes, obedientes y sobre todo, trataban de imitar uno de los pilares del carácter del Profeta (saws), que era el de estar en permanente estado de servicio.

El Profeta fue “abduhu ua rasuluhu”, primero siervo y después enviado de Allah. El Profeta (saws) irradiaba con su vida, con su ejemplo sobre todos los que lo rodeaban y estos a su vez trataban de imitarlo como el mejor ejemplo de vida a seguir. Los musulmanes de aquella época se distinguían por su humildad, pero la fueron perdiendo al no escuchar a los sabios y sobre todo por no pedir consejo. El Profeta (saws) dijo “que aquel que no pide consejos no es de los nuestros”. ¿y en tu época, como era esto?

- Más o menos igual, nuestros derviches...

- ¿Qué es eso de derviches,? Derviche significa pobre, ¿ qué clase de pobreza tenía esa gente?

- Le decíamos derviche a los que estaban en el Camino.

- ¿Entonces los musulmanes no eran todos derviches? ¿ Había una diferencia entre musulmanes y derviches?

- Mis derviches eran buenos musulmanes, pero les costaba pedir consejo, -dijo Pir- y pedían consejo cuando ya habían cometido el error.

- ¿Y como procedías tú ante una situación como esta?, Preguntó Rumi.

- En mi época, una falta de éstas a veces costaba la vida. Dime, oh Pir,
¿Eran hipócritas los derviches? En época del Profeta, algunos compañeros iban a verle asustados a preguntarle si ellos tenían esagrave falla de carácter y por lo tanto estaban condenados al infierno. En mi época,el Islam era la más importante civilización, pero ya estaba mostrando algunos signos de decadencia. Cuando me encontré con Shams, mis propios discípulos, mi propia familia se puso celosa, pero frente a mí, se comportaban de una manera muy natural, de una forma inocente.

Los musulmanes de mi época –prosiguió Rumi – estaban todos en el Camino, no había diferencias entre derviches y musulmanes. ¿Esta diferencia no hará que los derviches se sientan por encima de los musulmanes?

- Cuanta razón tienes, oh Rumi. Yo insistía a mis derviches sobre lanecesidad de ser buenos musulmanes antes de pensar siquiera en ser derviches, pero muchos de ellos se empeñaban en querer ser derviches colocándose su gorrito blanco y su chaleco y sintiéndose superiores. Les tuve que prometer a todos que yo no iba a entrar al Paraíso hasta que el último de mis derviches no lo hiciera. ¡Fíjate lo que tuve que hacer para poder compensar este pecado de orgullo del que hacían gala mis derviches.

- ¿Todos los derviches que tienes por el mundo, te reconocen como Pir? Preguntó Hz. Rumi.

- Si, todos lo hacen y esto constituye una vergüenza para mí mientras se siguen diferenciando los derviches de los musulmanes, hasta algunos de mis Sheijs en forma explícita o implícita lo hacen, provocando que los aspirantes a derviches se sientan distintos, diferentes de los musulmanes. Pero por otra parte, no puedo ser menos misericordioso que Allah Hu Ta´ala ni menos misericordioso que el Profeta Muhammad (saws) y les diría lo mismo que dijo nuestro amado Profeta: Que aunque hagan el 10% de lo que se hacía en mi época, son buenos derviches.

- ¿Los Sheijs de tu Tarika, son gente de sabiduría? preguntó Hz. Rumi.

- Son muy ignorantes, sin excepción. Un Sheij debiera ser como un derviche que esté todo el día al servicio de los demás que lo necesiten El Sheij tiene que poner su estado interior en consonancia con el estado interior del más débil de sus derviches. Si sirve bien a su comunidad y se pone en este estado, puede ser un buen Sheij, aunque sepa poco. Los derviches y los Sheijs tienen que tener las mismas características que tienen que tener los musulmanes: unidad, creer en un Solo Dios, generosidad, obediencia, amor por el profeta Muhammad (saws), no ser hipócrita, defender las causas justas, ser buenos vecinos, agradecer a Allah Hu Ta´ala todo lo bueno y lo malo que nos sucede, obedecer a los que más saben y hacer los 5 salats.

As Salam Aleikum.

Sojbet del sheij Abdul Kader al Yerrahi pronunciado en el dergah de Buenos Aires, el día 5 de Ramadán de 1426, acorde al 8 de octubre de 2005.
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