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De nuestra ascendencia

Dijo el Imam Alí (ra): Yo no le rezo a un Dios que no veo.

04/10/2005 - Autor: Abdulkader Baba Al Yerrahi - Fuente: Jerrahi.org.ar
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Derga Yerrahi en Buenos Aires (Argentina)
Derga Yerrahi en Buenos Aires (Argentina)

Bismillah al Rahman i Rahim.

Cada Profeta enviado por Allah vino con una misión a este mundo, la cumplió y se fue. El Profeta Ibrahim (as), podríamos decir que fue el padre de la Unidad, que llegó a esta conclusión – que hoy parece sencilla – después de arduas experiencias que llegaron a poner en peligro su vida. Tengan en cuenta que el concepto de monoteísmo era prácticamente desconocido en medio de esos pueblos idólatras.

Cada profeta tuvo su faraón, el tirano de la época, el que niega la existencia del Dios Único, el que se opone al profeta.

El profeta Ibrahim da origen a las dos vertientes de los pueblos semíticos, a través de Ismail (as) y de Ishaq (as) e introduce el rito de la circuncisión que sella el pacto con el Dios Único.

El Profeta Mussa (as), Moisés, tuvo que enfrentar al faraón con su magia, con su bastón y con él, enfrentó a los magos del faraón y los venció.

Faraón le preguntó por dos veces al Profeta Mussa (as) que quien era su señor. Mussa le contestó que era el Señor del cielo y de la tierra y de todo cuanto hay entre ambos, para los hombres que reflexionan, y en la segunda oportunidad contestó que era el Señor de oriente y occidente y de todo cuanto hay entre ellos, para aquellos hombres que reflexionan, con lo cual definió un señorío de los cuatro puntos cardinales: el zenit, el nadir, el este y el oeste, el señor del espacio y del tiempo.

Ibn el Arabi dice que fue Harún (as) el que convenció a través de la palabra, del Verbo, a Faraón; en el momento en que era tragado por las aguas del Mar Rojo, se convenció de la existencia del Dios Único, cuando el pueblo de los unicistas – que no necesariamente eran todos judíos - escapaba

El Profeta Issa (as), Jesús, que era carpintero, mientras que Mussa era pastor de ovejas, vino a este mundo con el don de curar enfermedades y resucitar a los muertos, y era un espíritu del Señor, ya que había nacido de una madre virgen y del ángel Gabriel y dejó el mensaje que sintetiza todos los mensajes y todos los libros: Amad a vuestro prójimo como a vosotros mismos. El confirmó las escrituras, sin cambiar un ápice de ellas: entró a Jerusalén montado en un burro, fue negado, fue apresado, nació de una madre virgen en un pesebre, todo, tal cual estaba previsto.

El Profeta Muhammad (saws), el último de los Profetas, el que trajo nuestra religión, fue comerciante, político, guerrero y legislador. Antes de la profecía, por ser un hombre honesto y confiable, administraba caravanas; fue un habilísimo político que tuvo que lidiar en una sociedad con horribles costumbres y con enfrentamientos dentro de propia comunidad y contemporizar con sus seguidores y con sus enemigos. Algunas de las soluciones que ofrecía para determinados asuntos eran extraordinarias por su simpleza, pero a su vez provocaban un impacto formidable en el seno de su comunidad; su vida corrió peligro porque participó en muchas batallas; sus seguidores a veces le pedían milagros, pero él no los habituó a ellos, el milagro más grande fue la revelación del Corán, un portentoso milagro que tardó 22 años en ser revelado.

Él dejó dos grandes legados para su comunidad, el Corán y su vida. Su obra, la sunna del Profeta Muhammad (saws), que está descripta en extensísimos volúmenes y que mostraba como se comportaba con su familia, con su entorno, con sus amigos y sus enemigos, en el trabajo, con la religión. Él dijo que aquellos musulmanes de los últimos tiempos, por nosotros, que hagan el 10% de lo que su comunidad hacía, serán considerados mártires cuando mueran, previendo el Profeta las condiciones en que íbamos a estar viviendo en estos días. Su vida es la más documentada de todos los profetas. Existen colecciones de Hadices, todo lo que él dijo; hay una ciencia del Hadiz, que estipula cuales son reales, cuales pueden haber sido manipulados o inventados. El Corán es el único Libro Sagrado surgido en medio oriente que no ha sido pasible de modificaciones ni de interpolaciones por el hecho que fue revelado en forma de poema en lengua árabe, es una obra musical y una obra alfanumérica y fue memorizado por mucha gente, testimonio que garantiza que no pudo ser alterado desde el siglo VII de la era cristiana hasta el siglo XXI.

No puede ser alterado porque perdería sentido cualquier aleya. El Corán, dice nuestro profeta, tiene siete significados, uno dentro del otro, como también tiene siete formas de ser recitado, o cantado, en realidad. Podríamos decir que es un Libro Sagrado en forma de poesía cantada.

Después de la muerte de nuestro Profeta (saws) quedó la ciencia sahir, externa, la Sharia, y una ciencia baatin, interna, los significados ocultos del Islam. Estos significados ocultos que están en la Sharia son los que dieron sustento a la aparición de la corriente espiritual del sufismo. Hasta los Hadices aparentemente tan externos, como los que se refieren a la venta de ovejas, por ejemplo, tienen por analogía, cosas para reflexionar en aspectos de nuestras vidas.

El Sahih Muslim, libro que hemos traducido al castellano, fue recomendado por Sefer Effendi, por los significados ocultos que contienen esos Hadices.

Los descendientes el Profeta Muhammad (saws), sus nietos, el Imam Alí (ra), fueron los depositarios de este conocimiento secreto. Los Sheijs actuales de las Tarikas, en alguna forma, de la forma en que puedan, son los seguidores que detentan este oculto conocimiento, que hace posible seguir este camino.

Nosotros estamos comprometidos supuestamente en un camino espiritual y digo supuestamente porque cada uno de nosotros está comprometido como puede, metidos como estamos en las situaciones cotidianas, y hemos hecho un juramento – aunque un juramento hoy sea motivo de burla – que de acuerdo a nuestro estado interior que se corresponde a su vez con los tiempos que corren seguramente no podremos cumplir. Pero por otra parte nuestras almas fueron llamadas para estar aquí en estos tiempos y ocupar un lugar.

En estos tiempos modernos, el hombre y la mujer modernas huyen del compromiso, ya no se comprometen a través de compromisos estables, ahora "se juntan a ver que pasa". Hay millones de argumentos que justifican esto, hay un miedo terrible a comprometerse en lo que sea. Quizás sea esto un reconocimiento implícito a la falta de capacidad moral del individuo moderno. Quizás sabemos, de una manera instintiva, que no somos capaces de soportar compromisos de largo aliento, entonces huimos del compromiso y reconocemos que somos débiles y no lo vamos a poder soportar, quizás.

Cuando nos hacemos musulmanes, también hacemos un juramento, la Shahada o testimonio y volvemos a hacer otro juramento cuando entramos en Tarika. Nos advirtieron antes de jurar, que no lo hacíamos hacia una persona, sino que estábamos haciendo un compromiso con Dios. Podríamos comparar nuestra fe con un terroncito de azúcar que se diluye en un balde de 50 litros de agua. Estas son las condiciones en las que estamos.

La Verdad. Haqq en árabe, es un atributo divino. El conocimiento que surge del encuentro con esa verdad es el conocimiento divino, el que surge de las leyes divinas, el que daría respuestas a las preguntas de que es lo que hemos venido a hacer aquí y que es lo que me va a pasar cuando me muera.

Si yo les pregunto si son felices, incluso a los menores de 30 años, estoy seguro que todos me contestarán que no. Si en nuestra vida, hemos tenido momentos de alegría, no de verdadera felicidad y sabemos que después vamos a yacer bajo una lápida, es por lo menos frustrante y a los que nos ha lacerado esta inquietud existencial, somos los que estamos buscando un camino para encontrar una respuesta. Las religiones dan respuesta, pero a veces no son del todo satisfactorias, dicen que hay una vida después de la muerte, pero nuestro Profeta (saws) decía "Mueran antes de morir"; el sufí quiere saborear eso. Queremos la Maarifá, el conocimiento, mientras podamos tener ese anhelo.

Este es el legado que nos dejó el profeta Muhammad (saws), a través de su descendencia, con hombres que alcanzaron la Haquiquá antes de morir y dejaron testimonio de ello, mediante su vida, sus enseñanzas o sus escritos.

Este es un camino donde la reflexión, la búsqueda y el saboreo son la guía.

Dijo el Imam Alí (ra), la cabeza de casi todas las Tarikas sufíes: "Yo no le rezo a un Dios que no veo".

En este camino, no se impone la fe, no se impone el amor, este es un camino de comprensión, no de imposición. En este camino, cada uno de nosotros recibe lo que comprende, no lo que le dicen que tiene que comprender. Este camino no es el único camino. Cada religión tiene su baatin, su parte oculta, este camino es para aquellas personas que no se conforman con el culto y buscan la parte oculta. Este camino es para aquellos que les duele las preguntas ¿Para qué estoy en este mundo?

¿Porqué me toco la vida que me tocó? ¿Qué va a pasar conmigo después que me muera?

As Salam Aleikum.

Sojbet del Sheij Abdul Kadir Baba Al Halvetti Al-Yerrahi en el Dergah de Buenos Aires Argentina del día 6 de Shaban de 1426 acorde al 10 de Septiembre de 2005.
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