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El Mes Bendito de Ramadán

Quiera Allah Conceder Su Misericordia sobre los corazones y facilitarnos el ayuno

02/10/2005 - Autor: Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti - Fuente: www.sufismo.org.ar
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Un grupo de musulmanes se dispone a romper el ayuno en el interior de una mezquita
Un grupo de musulmanes se dispone a romper el ayuno en el interior de una mezquita

Bismi’llahi’r-rahmani’r-rahim

En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo

Contenido

* El Mérito del Ayuno, la Oración y la Hospitalidad en Ramadán.
* Los Tres Tipos de Ayuno.
* El Perdón para aquellos que mantienen el Ayuno.
* ¡Rompe el Ayuno con Comida Legal!
* La Extrema Importancia de Respetar los Derechos Humanos.
* Vivificar las Noches de Ramadán llevando a cabo
* Las Oraciones Tarawih Especiales.
* Tomar Consciencia del Pobre y el Hambriento.
* Los Huéspedes no-Musulmanes tienen la Prioridad.
* La Virtud de la Generosidad, especialmente en Ramadán.

Cuentos

* La Manzana que mordió el Venerable Thabit. . .
* Deseando hacer el papel de Anfitrión, el Venerable Abraham
* Se encuentra siendo el Huésped de un Extraño.
* Los Hijos de Israel invitan al Señor a una Comida.
* El Señor pone a prueba a Abraham, Su Amigo Especial.
* Una Mujer sueña que se lleva Agua del Paraíso.
* Un Rafidi experimenta un Sueño instructivo.

¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)! Por un determinado número de días, fijados para ello. Pero el que está enfermo o de viaje, podrá hacerlo, en igual número, otros días. Y los que pudiendo ayunar (no lo hagan o interrumpan su ayuno) que alimenten, como exención, a unos pobres. Pero quien haga el bien espontáneamente será mejor para él. Y que ayunéis es mejor para vosotros, si sabéis.

Corán: 2:183-184

El mérito del ayuno, la oración y la hospitalidad en Ramadán

La mayor recompensa, el grado más elevado en este mundo inferior nuestro, es la fe que le debemos a la asistencia, el favor y la bondad de Allah. A nosotros nos ha sido conferido el honor único de haber sido hechos Sus siervos y la Comunidad de Su entrañable bienamado, y de ser nombrados por Él y recibido un lugar en el Corán.

Contemos ahora otra bendición: Una vez cada año llega el mes de Ramadán, del cual "el comienzo es misericordia; el medio, perdón; el final, salvación del Fuego".

¡Cuando llega el Ramadán, aprécialo! Pasa muy rápidamente. La vida misma pasa muy rápidamente también, así como lo hace el tiempo para la oración. No digas: "El Ramadán volverá otra vez", porque un Ramadán que se ha ido jamás volverá otra vez. El próximo Ramadán es un Ramadán diferente. Es posible que el Ramadán siga llegando hasta la Resurrección, pero este Ramadán puede ser el último tuyo. No digas: "Me perdí esa oración pero vendrá otra". Quizás esta oración será la última tuya.

No digas: "¡Cuando me retire y saque mi pensión, entonces me dedicaré a la adoración!" Quizás hagas tu último viaje antes de sacar tu pensión. Te vestirán con una mortaja, atándote sin soga o cadena; de modo que prepárate para la acción de inmediato. Laméntate copiosamente por tus pecados. Pasa noches en vela con el corazón inflamado. Mantén la vigilia por tu Señor, recitando el Corán. Rinde homenaje en Su Presencia. Reflexiona en tu propia naturaleza transitoria, recordando que Él es eterno. . . Reflexiona en tus propias debilidades, recordando que Él es fuerte. . .

¡Qué cosa hermosa, encontrarse con el Señor! ¿Cómo puedo hacerte llegar su sabor? Uno puede hablarle a los ciegos sobre el color, a los sordos sobre la música y a los impotentes sobre el deleite de la relación sexual, ¿pero es posible hacer que comprendan esas experiencias? Dado que el ciego no puede ver, ¿cómo se le puede describir el color con palabras? ¿Cómo se le pueden mostrar a un ojo que no ve las flores multicolores, los árboles, el sol y el cielo, los peces danzando en el arroyo? Al que no tiene el sentido del olfato, ¿cómo le podemos describir el aroma de la rosa, la fragancia del jacinto o el perfume del junquillo? ¿Cómo podemos contarle al sordo acerca del gorjeo de los pájaros, el murmullo del fluir de las aguas o las cadencias del Corán y el llamado a la oración?

Si pasas tiempo a solas con tu Señor, un día se levantará el velo de tus ojos y verás los colores. Adquirirás el sentido del olfato y detectarás la fragancia de las rosas, los jacintos, los junquillos y los narcisos. Tu sordera desaparecerá y oirás la remembranza constante de Allah. El oído de tu corazón se abrirá y te deleitarás en la recitación del Corán. Debajo de los cantos de los ruiseñores y el murmullo de las aguas, oirás el sonido de la afirmación de la Unidad Divina.

Estas son las dádivas que serás capaz de obtener en este mundo y un día finalizarán. En cuanto a las dádivas que obtendrás en el Más Allá, no tienen fin, son eternas. . .

Cuando llegó el Ramadán, ¿no pudiste oír la Voz llamando todas las noches: ‘¿Nadie Nos quiere, nadie Nos ama? ¡Nosotros los amaríamos, también!’ Este llamado se hace todos los atardeceres y noches durante nuestra vida. Esta es otra dádiva divina característica del noble mes de Ramadán. Mira qué conversación disfrutó el Profeta Moisés. Moisés, el interlocutor de Allah, solía ir al Monte Sinaí. Tú tienes tu propio Monte Sinaí en el momento de romper el ayuno, cuando puedes sostener mil y una conversaciones. Cuando Moisés dijo: "Oh mi Señor, Tú hablas conmigo, Tú te diriges a mí. ¿No me mostrarás la belleza de Tu semblante? ¡Déjame ver Tu belleza!", recibió la respuesta:

lan tarani. "No Me verás".

Corán: 7:143

"¿Moisés, cómo puedes ver Mi belleza cuando hay setenta mil cortinas entre nosotros? Eres incapaz de verme. Pero cerca de la Resurrección te daré un mes como un regalo a la Comunidad de Mi bienamado Muhammad. Ese mes se llamará Ramadán. Para la Comunidad de Muhammad que ayune durante ese mes, me manifestaré a Mí Mismo de un modo tal en el momento de romper el ayuno, que no habrá absolutamente ningún velo entre Yo y la Comunidad de Muhammad, mientras que entre tú y Yo hay ahora setenta mil velos".

En una Tradición Sagrada, el Exaltado dice: "El ayuno es para Mí y soy Yo el que lo recompensa".

La recompensa del ayuno es la visión de la Belleza Divina. El emblema del Ramadán es el perdón. El ayuno debería hacerse con sinceridad y un afecto ardiente. Nuestro Maestro bendito dijo: "Si mi Comunidad supiera que éxito y salvación residen en el Ramadán, ¡le rogarían a Allah que les dejaran pasar su vida entera en ese mes!"

Los Tres tipos de Ayuno

Hay tres tipos de ayuno. ¿Qué tipo de ayuno mantienes tú? Una forma de ayuno es abstenerse de comida, bebida y relaciones sexuales entre el verdadero amanecer y el ocaso. Es difícil imaginar que alguien se considere un amante de Allah y no obstante no mantenga ni siquiera esta clase de ayuno; una persona así es digna de compasión.

Un segundo tipo de ayuno lo observan aquellos que no sólo se abstienen de esas tres cosas desde el amanecer al ocaso, sino que evitan también — de noche así como de día — mirar cosas ilegales, escuchar algo malo, pronunciar palabras hirientes, abusivas, maldiciones o mentiras, consumir alimentos prohibidos, ir adonde Allah no lo permite, y sentir alguna malicia o envidia en sus corazones. Este tipo de ayuno se rompe no sólo por comer, beber y tener relaciones sexuales, sino también por cualquier trasgresión con respecto a los temas enumerados. Este ayuno se rompe incluso por una sola mirada ilegal o una falsa observación. Aun cuando la gente que lo observa puede comer, beber y disfrutar de relaciones sexuales con sus esposas fuera del mes de Ramadán, el resto de sus órganos se encuentran realmente en un estado de ayuno durante todo el año. Este grupo se conoce como la "elite" de la Comunidad. Son los Intimos de Allah. Son hombres de palabra. En sus oraciones son humildes y reverentes. Se preservan del mal. Tienen el éxito asegurado.

Hay un tercer tipo de ayuno, que también lo observan los siete miembros del cuerpo. Pero este ayuno se rompe si cualquier otro que no sea Allah llegara a entrar en el corazón de aquellos que lo mantienen. A aquellos que mantienen este ayuno se los llama la "elite de la elite". El valor de estos seres exaltados sólo es conocido por Allah Mismo.

Esta es la clase de seres que quieren a Allah y no les importa nada el Paraíso. Son los hombres como estos los que son indiferentes a las huríes. En cuanto a aquellos que dejan de lado cientos de veces el cumplimiento de los deberes básicos del Islam, la Oración, el Peregrinaje, el ayuno y el pago de las Limosnas debidas, y que rara vez se inclinan en adoración entre la Congregación de un Viernes y la siguiente o de un Día de Fiesta al siguiente, no tienen ningún derecho a considerarse amantes de Allah.

¡Mira la recompensa que les dan a los que ayunan! Cuando llegue el Día de la Resurrección, Allah admitirá secretamente en Su Paraíso a un grupo de creyentes ayunadores. Mientras están parados ante el Paraíso, su guardián, Khazin, les hará estas preguntas al grupo: "¿No se presentaron en el Sitio de la Resurrección? ¿No estuvieron en el Juicio? ¿No vieron la violencia y el horror del Puente?" Cuando respondan: "No, Allah se abstuvo graciosamente de mostrarnos esas cosas", seguirá preguntando: "¿Cómo, por qué medios obtuvieron este nivel?" y ellos responderán: "En el mundo de abajo solíamos adorar a Allah en secreto; ahora en el Más Allá Allah nos ha traído secretamente a Su Paraíso".

Todos los actos de adoración se pueden llevar a cabo en secreto. Cuando cualquier acto de adoración que se debería realizar en secreto se saca a la luz, queda teñido de ostentación, que es hipocresía. Pero en el ayuno no hay espacio para la ostentación hipócrita. El ayuno, por su naturaleza, es una forma de adoración entre Allah y Su siervo. El ayuno es un escudo contra el fuego del Infierno. El fuego no puede tocar al que mantiene el ayuno.

En una de sus nobles Tradiciones, nuestro Maestro, la Gloria del Universo, dice: "A mi Comunidad le han dado cinco grandes favores divinos, que no le han sido dados a ninguna otra Comunidad, que no han sido obtenidos por ninguna otra comunidad. El primero de estos cinco es este: en las vísperas del primer día de Ramadán, el Más Misericordioso de los misericordiosos mira con compasión a aquellos de mi Comunidad que están ayunando. Jamás vuelve a exponer a Su tormento a aquellos sobre quienes ha caído esa mirada misericordiosa.

"El segundo gracioso favor es este: Él les ordena a los nobles ángeles que oren por el perdón en nombre de la Comunidad de Muhammad.

"El tercero es que el olor de la boca de un creyente que ayuna le es más querido a Allah que el aroma del almizcle.

"El cuarto es este: Al Paraíso se le da la orden: ‘Embellécete y adórnate para la Comunidad de Muhammad’. Porque Allah ha dicho: ‘Dad a Mis siervos que creen en Mí las buenas nuevas de que son Mis amigos’.

"La quinta dádiva divina es que Él perdona y absuelve a toda la Comunidad de Muhammad que mantiene el ayuno".

El Perdón para aquellos que mantienen el Ayuno

Según Abu Hurayra, el Profeta dijo: "A quienquiera que mantenga el ayuno de Ramadán con fe y esperanzada expectativa, se le perdonarán sus pecados previos".

Qué gran bondad divina hacia nosotros. . .

En este mes, la dádiva y la generosidad divinas desbordan. Dice nuestro Maestro, el Mensajero del Todopoderoso: "En cada y toda hora de Ramadán el Noble, seiscientas mil personas son salvadas del castigo divino. Continúa así hasta la Noche del Poder. Cuando llega la Noche del Poder, el porcentaje de salvación se torna igual al total de aquellos salvados en todas las horas entre el comienzo del Ramadán y la Noche del Poder; luego sigue así hasta el Día de la Fiesta".

Claramente, el mes de Ramadán es un mes bendito, en el cual la misericordia del Señor Eterno llega desbordante. Si alguien llegara a desobedecer a Allah durante este mes, no prestando atención a Sus mandamientos, ¿cómo se vería ante la presencia divina en el Día de la Resurrección?

El venerable Jabir informa: "Nuestro Maestro, el más noble Mensajero, nos dijo un día: ‘Durante la última noche de Ramadán, los cielos, la tierra y los ángeles lloran por la desventura de la Comunidad de Muhammad’. Cuando preguntamos: ‘¿Qué desventura, Oh Mensajero de Allah?’ nos dio esta respuesta: ‘La desventura de que haya finalizado el Ramadán. Durante el Ramadán se aceptan las oraciones, se recibe caridad, las buenas acciones se recompensan muchas veces, se dispensa del castigo y se perdonan los pecados; ¿qué desventura entonces puede ser mayor que la finalización del Ramadán?’ Los cielos y la tierra lloran y gimen ante la finalización del Ramadán. Pero en realidad somos nosotros los que deberíamos llorar, somos nosotros los que deberíamos gemir y suspirar, porque nos estamos despidiendo de un mes tan bendito. ¿Quién puede decir si viviremos para ver otro Ramadán? Considera de nuevo la gracia divina particular de este mes. El Mensajero, la paz sea con él, dijo: ‘Allah, Exaltado es Él, les da a los ángeles registradores la orden siguiente: Registren las buenas obras de la Comunidad de Muhammad, pero no registren sus malas acciones, y borren sus pecados pasados’ ".

¡Rompe el Ayuno con Comida Legal!

Cuando se ayuna en bien de Allah, se debe preceder y terminar el ayuno con comida legal. Ayunar después de haber tomado comida ilegal es inútil excepto como una dieta de hambre y sed, y lo mismo se aplica al ayuno roto de esa manera. De hecho, en el Islam la validez de cualquier acción está condicionada a que sea legítima y legal. Muy difícil, en este mundo y en el Más Allá, es la condición de aquellos que, sin temor a Allah, transgreden los derechos de hombres y bestias. Si observas cuidadosamente, notarás que los hijos de aquellos que usurpan injustamente los derechos de los siervos de Allah están afligidos por la locura o alguna otra clase de sufrimiento. Hombre y bestia por igual tienen derechos que debemos observar. Deberíamos prestar una especial atención a los derechos de los no Musulmanes. Porque en el próximo Día de la Resurrección tomarán posesión de la fe de los creyentes que usurparon y transgredieron sus derechos, y harán que los condenen ante la presencia divina.

Era porque sabían qué pecado grave es transgredir los derechos de los no Musulmanes, que nuestros antepasados se referían a estos últimos como "el rebaño" ra’aya.

En la Resurrección se hará justicia; todos se encontrarán con sus propias acciones. Como dijimos recién, aquellos que consumen lo que es ilegal serán castigados no sólo en el Más Allá, sino en este mundo también. Si Adán no hubiese comido algo que Allah había hecho ilegal, su hijo Caín no habría matado a Abel.

La Manzana que Mordió el Venerable Thabit. . .

El noble padre del venerable Abu Hanifa, el Supremo Imán y fundador de nuestra escuela de Ley Islámica, era el venerable Thabit, que Allah tenga misericordia con él. Cierta vez, en sus días de soltero, estaba haciendo su ablución ritual al lado de un arroyo, cuando vio una manzana balanceándose sobre el agua que se dirigía hacia él. Levantó la manzana y la mordió. En cuanto sus dientes rompieron la cáscara, se dijo a sí mismo: "¿Qué estoy haciendo, mordiendo algo que no me pertenece sin el permiso del dueño?" Luego empezó a caminar arroyo arriba. Finalmente llegó hasta un árbol que colgaba por encima del agua, y viendo que estaba cargado de manzanas, decidió que la que había mordido debía proceder del árbol. Por lo tanto llamó a la persona que estaba trabajando en el huerto: "Señor, hace tres horas encontré una manzana arroyo abajo y la mordí, con la intención de comerla. Pero luego, como no pude soportar el pensamiento de comer algo que no me pertenecía, hice todo este camino para devolvérsela a su verdadero dueño. Supongo que esta manzana debe proceder de tu árbol. Permíteme ahora darte algo a cambio de ella, o si no perdona esta trasgresión mía". Al oír ese pedido, el dueño del huerto cuyo nombre era Salih, decidió poner a prueba al hombre: "No", dijo, "¡Imposible! No te perdonaré. . . ¿Cómo te atreves a morder mi propiedad sin mi permiso?" Al recibir la respuesta: "¿Qué debo hacer para obtener tu perdón?" el venerable Salih dijo: "Sólo quedaremos a mano si trabajas a mi lado en este huerto durante tres años". Por este medio intentaba descubrir si estaba tratando con un hipócrita piadoso, un Sufi estúpido que quería parecer devoto, o con un hombre perfecto que no comería la propiedad ajena porque temía genuinamente a Allah.

Eso era lo que quería averiguar al hacer semejante proposición, y el venerable Thabit respondió sin la menor vacilación: "¡Sí, trabajaré!" Él valía tanto como su palabra, y trabajó los tres años. Cuando ese tiempo terminó, el venerable Salih le dijo a Thabit: "Aunque has completado los tres años, todavía te encuentro responsable por esa manzana. Hay una sola manera de saldar la cuenta; tengo una hija cuyo nombre es Abidatu-l’Azhar. No tiene vista ni oído y no puede mover ni las manos ni los pies. Si tomas en matrimonio a esta hija mía, todas las manzanas de este huerto y todos los manzanos, serán tuyos. ¿Dónde podría encontrar un yerno tan concienzudo como tú? Si fuera a morir, quién cuidaría a la pobre muchacha en su condición? No se la podría confiar a nadie más que a una persona que se alimenta de comida legal, tal como tú mismo. Tú eres religioso, concienzudo. Vamos, dame tu respuesta y nuestra cuenta quedará saldada". "¡La tomaré!" respondió Thabit.

La boda se arregló con grandes festividades. Cuando el matrimonio ya había sido contraído, Thabit entró a la cámara nupcial. Aguardándolo allí, vestida en sus ropas nupciales, encontró a una belleza arrebatadora en perfecto estado de salud. Salió corriendo, gritándole a su suegro: "Este matrimonio no es válido. me dijiste que tu hija era ciega, pero la joven que está allí tiene ojos de gacela, me dijiste que estaba lisiada, pero está parada como un ciprés". El venerable Salih respondió: "Te hablé metafóricamente. Cuando la llamé ciega, quise decir ciega a lo ilegal. Cuando la llamé sorda, quise decir sorda a las malas palabras y al lenguaje malevolente. Cuando dije que no podía mover ni las manos ni los pies, quise decir que no tocaba nada ilegal y que jamás iba a lugares que Allah desaprobaba. Es tu esposa, tu cónyuge legal. Es una digna compañera para ti".

El venerable Thabit se casó con esa virtuosa dama, que iba a ser la madre del Supremo Imán. Mientras aún era un niño, este último recitó el Sagrado Corán en tres días. Cuando regresó a la casa para contarle alegremente a su madre: "Leí diez partes en un día y terminé el Corán entero en tres días", la venerable Abidatu-l’Azhar dijo: "¡Hijo mío, si tu padre no hubiera mordido la manzana sin permiso, lo habrías terminado en un solo día!" Que la misericordia de Allah sea con ella. . .i

La Extrema Importancia del Respeto por los Derechos Humanos

Mientras estaba visitando las tumbas de los mártires que habían caído en la batalla de Khaybar, el Mensajero se detuvo frente a una de ellas. "Este mártir se encuentra en el Fuego del Infierno", dijo. "Misericordia, Oh Mensajero de Allah", exclamaron sus Compañeros, "¿es posible que un mártir en la causa de Allah entre en el Fuego?" "Las ropas que usa le pertenecen a otro", llegó la explicación, "Y cualquiera que tome lo que no le pertenece, y lo use sin el permiso del dueño, está en el Fuego". Si el mártir tiene puesto en su tumba algo que le pertenece a otra criatura, a pesar de ser un mártir está condenado al Infierno.

¡Presta especial atención a esas advertencias! Si has herido a alguien, repara el daño. Si has tomado una propiedad ajena, restitúyela. Porque dentro de muy poco tiempo estarás lleno de remordimiento. Ríndete cuentas a ti mismo antes de que debas hacer cuentas con Allah. Antes de que amanezca ese día espantoso, antes de que el féretro llegue a tu puerta, antes de que caigas en las manos abrasadoras de Azrail, aprovecha la oportunidad que aún tienes para llevar a cabo estas simples tareas.

¡No cuentes con tu juventud! Eso llega y se va rápidamente. Quienquiera entre a este mundo, sin duda alguna debe beber un día el vino de la muerte. Aunque seas un gran gobernante, tus ejércitos no serán capaces de defenderte. Satisface a los que tienen algo que reclamarte. Tú que amasas una fortuna mediante el robo constante, ¿para beneficio de quién has apilado esa riqueza mal habida? ¿Para quién?

Tus sucesores la consumirán toda. Quizás tengan suerte, tal vez no. Tus bienes quedarán para gente a la que odias, mientras que el tormento será tu suerte. Otros heredarán la riqueza que te mantiene alejado de Allah. Aun si te compran una tumba de alto precio, le hacen poner una fina fachada y una cúpula de oro, plata y platino, ¿de qué te servirá a ti?

Te enterrarán en el suelo, para yacer y pudrirte allí. Un mero puñado de tierra llenará tus ojos insaciables. Tus parientes caminarán sobre tu tumba como si nunca te hubieran conocido. Tus herederos compartirán tus propiedades, sin tomarse siquiera la molestia de pagar tus deudas. ¿Supones que ofrecerán alguna caridad por tu bien? ¿Los ves regalando por tu bien el dinero que tú no querías ni gastar ni dar? Todos ellos la pasarán muy bien con sus seres queridos con el dinero que dejaste detrás. Se reirán y jugarán en la casa que tú construiste. Se divertirán en el jardín que tú diseñaste. Te olvidarán en un segundo. ¿Es sensato aferrarse a algo que le pertenece a otro? Mira a tu gran guía y hazlo tu modelo, porque seguirlo a él es tomar el camino al Paraíso. Que tu ejemplo sea el del ser más exaltado después de Allah, el jefe de todos los Profetas, el bienamado del Señor. Si lo amas, si tienes fe en él, entonces estudia su conducta y lo que nos aconseja concerniente a los derechos de los demás. Sé tan meticuloso como lo fue él en la cuestión de los "derechos humanos".

Dice el venerable Ibn Abbas: "Fue durante los últimos días del Mensajero, y le había dado instrucciones al venerable Bilal para que reuniera a los Compañeros y Ayudantes en la Mezquita Profética. Por lo tanto el venerable Bilal convocó a la gente allí. Sostenido por el Imán Ali de un lado y por Fadl del otro, arrastrando sus pies por el suelo, nuestro Maestro el más noble Mensajero llegó a la Mezquita, realizó dos ciclos de oración, subió con esfuerzo los escalones del púlpito y se sentó. Agradeció y alabó a Allah y luego, después de las glorificaciones, entregó un sermón elocuente. Cuando se dirigió a nosotros: ‘¡Oh Emigrantes y Ayudantes!, nuestro corazones se lustraron, se nos pararon los pelos de punta, y nos corrieron las lágrimas por las barbas hasta llegar al piso. Luego prosiguió: ‘Hoy es mi último día en este mundo inferior, mi primer día en el Más Allá, y yo preferí el Más Allá. He sido Profeta y consejero para todos ustedes, convocándolos a la presencia de Allah. Yo no asumí esta tarea por mi cuenta; me la encomendó Allah. Fui para ustedes como un hermano bondadoso y un padre compasivo. Ahora los dejo para siempre. Llegará un día en que los padres huirán de sus propios hijos. Las ovejas mochas recibirán su merecido de las ovejas con cuernos. Antes de que amanezca ese día, si he golpeado a alguno de ustedes — aquí estoy. Que venga y tome lo que le debo. Que me devuelva el golpe. Si he tomado lo que le pertenece a alguno de ustedes, que venga y me lo pida y se lo devolveré’. Tres veces se dirigió a nosotros en esos términos.

"En ese momento, un hombre llamado Ukasha se abrió paso entre los compañeros hasta la presencia del Profeta, diciendo: ‘Mensajero de Dios, tú significas más para mí que madre, mi padre o yo mismo. Tres veces nos has urgido sobre juramento que te reclamemos cualquier cosa que pudieras debernos. De no haber sido así, no haría un pedido. Lejos de mí está quejarme contra ti, pero me presento acatando tu orden. En una cierta batalla, mi camello estaba lado a lado con el tuyo. Desmonté, y cuando te di la espalda, el látigo que usabas me golpeó. No sé si sucedió accidentalmente, mientras le pegabas a tu camello para apurarlo, o si me lo hiciste a propósito’. Cuando oyó eso, el Mensajero, la paz sea con él, el Profeta compasivo que es la gloria de dos mundos, dijo: ‘¡Dios no lo permita, Ukasha! ¿Cómo es posible que tu Mensajero te haya golpeado deliberadamente?’ Luego le dijo a Bilal, el Abisinio: ‘Bilal, ve a ver a la venerable Fátima. Toma mi látigo y tráelo aquí’. Agarrándose la cabeza con las manos, el venerable Bilal corrió gimiendo hasta la casa de la venerable Fátima y le pidió el látigo. Lloró cuando ella le preguntó: ‘¿Para qué lo quieres?’ y explicó: ‘Se demandará la represalia’. Fátima empezó a llorar mientras decía: ‘¿Quién es esa persona que le exige una retribución a su Mensajero?’ Tomando el látigo, Bilal regresó a la Mezquita profética, en donde vio que todos los Compañeros estaban llorando. Le entregó el látigo al Mensajero, la paz sea con él, y el bienamado del Todopoderoso se lo dio a Ukasha, diciendo: ‘¡Toma el látigo, Ukasha!’

Soportando a duras penas lo que estaba sucediendo, Abu Bakr y Umar saltaron y rogaron: ‘¡Toma tu represalia con nosotros, Ukasha!’ pero el Mensajero dijo: ‘Siéntense, Abu Bakr y Umar, ciertamente Allah ve y conoce vuestra posición’. Luego se levantó Ali el Elegido exclamando: ‘¡Aquí estoy, Ukasha! Pasé mi vida entera al lado del Mensajero de Allah. No te puedo permitir que le exijas una represalia a nuestro Maestro el Mensajero. Aquí está mi espalda, aquí está mi pecho, aquí está mi estómago, y allí está el látigo. ¡Golpéame a mí!’ Pero la Gloria de la Profecía dijo: ‘Ali, sin duda alguna Allah conoce tu intención y ve tu posición’. Luego se pusieron de pie esos dos príncipes, esas dos lunas llenas, esos dos afortunados, esos dos mártires, esas dos víctimas, esos dos jóvenes estimados del Paraíso, la luz de los ojos de la gente de la Sunna, el noble Hasan el Elegido y Husayn el Mártir de Karbala, quienes con los ojos llenos de lágrimas, sollozaron: ‘¿Sabes quiénes somos, Ukasha? Somos los nietos queridos del Mensajero. Mira, aquí estamos. Pegándonos a nosotros puedes cobrarte tu represalia exactamente igual que golpeando al Mensajero. Mira, aquí estamos. ¡Ven, péganos a nosotros!’ Pero el noble jefe de los Profetas les dijo a los dos príncipes: ‘Luz de mis ojos, siéntense en sus lugares. Esta represalia se debe tomar conmigo’. Luego le dijo a Ukasha: ‘¡Pégame tan fuerte como yo te pegué a ti!’. Y cuando Ukasha dijo: ‘Profeta de Allah, yo estaba desnudo cuando me pegaste’, el Mensajero, la paz sea con él, se quitó la camisa y dijo: ‘¡Pega, Oh Ukasha!’ En la Mezquita los lamentos de los creyentes subieron hasta el cielo más elevado. Mientras el sonido de su llanto y sus sollozos llegaba al cielo, estaban todos desconcertados en cuanto a qué debían hacer.

"En cuanto Ukasha vio el cuerpo radiante de la noble gloria de los Mensajeros, arrojó el látigo de su mano, abrazó esa noble espalda con amor y lamentos, besó el sello de la Profecía, y dijo: ‘¡Tú significas más para mí que mi propia madre y mi propio padre, Oh Mensajero de Allah! ¿Cómo me sería posible exigirte una represalia? Deja que miles de Ukashas se sacrifiquen por ti. Yo estaba agradecido por tu ofrecimiento de resarcimiento. Tenía miedo de entrar al Fuego. Me atreví a actuar así porque estaba seguro de que una vez que mi carne hubiera tocado la tuya, el Infierno sería incapaz de quemar este cuerpo mío. ¿Se quemará un cuerpo cuando ha estado en contacto con el tuyo? Estas ideas me llevaron a aceptar tu ofrecimiento y exigir una represalia’. Ante esas palabras, nuestro noble Mensajero, la Morada del Mensaje, se volvió hacia sus Compañeros y dijo: ‘Si desean ver a uno de lo ciudadanos del Paraíso, miren a esta persona de aquí’. Entonces todos los Compañeros besaron los ojos de Ukasha y lo felicitaron cálidamente por haber alcanzado un grado tan elevado".

¡Mira, creyente! Qué cuidadoso de los derechos humanos era él, aun cuando poseía la estación más elevada después de Allah, que es Uno en Sus acciones, Uno en Sus atributos y Uno en Su Esencia. Es evidente que obedecerlo a él es obedecer a Allah, traicionarlo a él es traicionarlo a Allah, y rendirle fidelidad a él es rendirle fidelidad a Allah. Mediante esas acciones suyas, ha dejado bien en claro lo necesario que es para nosotros arreglar nuestras cuentas con otras personas en esta vida, aquí en este mundo, antes del juicio del Día de la Resurrección, en presencia del Todopoderoso.

No importa quiénes somos, si hemos hecho un solo átomo de bien, ciertamente veremos su recompensa; si hemos hecho un solo átomo de mal, veremos definitivamente su desquite. Nadie sufrirá una injusticia. Los salarios de la bondad no serán mal pagados, ni pasará desapercibida la maldad. Los que están en sus cabales se llamarán a rendir cuentas y darán satisfacción a sus acreedores, antes de que tengan que hacer cuentas con Allah. Dejarán de mirar las cosas ilegales. Ganarán por medios legales, y gastarán en cosas legales. Descubrirán el placer que yace en el sudor de la propia frente.

Los expertos saben que los niños criados con comida ilegal, con dinero obtenido mediante el juego o el soborno, pueden esperar una amarga existencia en este mundo y la desgracia en el Más Allá. Algunos individuos corruptos, que privan a la gente de sus derechos, están sufriendo incluso en este mundo al tener hijos que son idiotas y retrasados mentales. Conozco diez de esos casos, y ustedes se darán cuenta naturalmente de otros.

Rompe tu ayuno con comida legal. Llena tu estómago con comida legal. Prepara la semilla de tu hijo con comida legal.

Aprovecha al máximo el Ramadán; ayuna como los justos durante el día, mantén las oraciones tarawih durante las noches, ¡y vivifica días y noches por igual con adoración! Una vida pasada sin adoración no es vida alguna. El tiempo pasado sin Allah no es tiempo alguno. Domínate; sé activo en obras que complacen a Allah. Los pies de nuestro Maestro bendito estaban hinchados por sus noches enteras de adoración. Tú te has quedado despierto muchas noches debido a tus pasiones. Has consentido a tu yo inferior. ¿Pero cuántas noches, cuántas horas, has pasado sin dormir por Allah, para complacer al Profeta, la paz sea con él?

Pronto estarás acostado para un largo sueño, quizás de varios miles de años. Antes de que llegue ese largo sueño, antes de que te dejen solo en la tumba con tus acciones, renuncia a un poco de sueño ahora. Vuelve a tu Señor, porque a Él debes regresar al final. Te dejarán completamente solo. Nadie vendrá en tu ayuda cuando yazcas en la tierra. Las ganancias mal habidas que dejarás detrás tuyo no te servirán de nada. Serán una aflicción para ti. Aquellos que consuman tu herencia ni siquiera recitarán al-Fatiha por ti una sola vez; no ofrecerán ninguna celebración del cumpleaños del Profeta, ningún recital del Corán, ningún acto de caridad en tu nombre cuando te hayas ido. Y mientras yaces en la tumba tus manos estarán encadenadas.

¡Deja de comer comida ilegal! Si llegaras a morir en deuda, nos dice el Más Noble Mensajero, tendrás las manos encadenadas. Es posible que ni siquiera realicen las oraciones fúnebres para un deudor hasta que sus deudas estén pagadas. Sé cuidadoso en la observancia de los derechos de los animales, ten cuidado con los lugares donde comen, beben o descansan; no los sobrecargues. No quemes pulgas, piojos, chinches y otros insectos semejantes en el fuego. Protege los derechos de los no-Musulmanes. Sé fiel a la palabra que les diste. Sé fiel a tu promesa. Evita la mentira y no traiciones una confianza.

Muestra compasión hacia todas las criaturas divinamente creadas. ¡Sé obediente con tus padres de toda manera legítima! Sé bondadoso con ellos y con todos tus parientes. Sé muy correcto en cuestiones de herencia. Sé respetuoso y servicial con tu vecino. ¡Trata bien y con generosidad a tu hermano en la religión! Saluda a amigos y extraños por igual y comparte tu comida con ellos. No cortes árboles; no tales o quemes bosques. Cortar un árbol verde es como cortar una cabeza.

Vivificar las Noches de Ramadán llevando a cabo las Oraciones Tarawih Especiales

¡Mira la paga de los que realizan estas oraciones! De acuerdo a Ali ibn Abi Talib, cuando le preguntaron a nuestro Maestro acerca de la virtud de las tarawih y la recompensa por hacerlas, dijo: "Aquel que hace las tarawih en las vísperas de la primera noche, queda tan impecablemente limpio como cuando su madre lo dio a luz. No queda ningún rastro de pecado. ¡Exceptuando aquello que concierne a los derechos del hombre o la bestia! Lo que se les debe a ellos debe ser absolutamente saldado.

"Si haces las tarawih la segunda noche, Allah perdonará a tus padres si mueren en la fe.

"Si una persona hace las tarawih la tercera noche, un ángel proclama desde abajo del trono: ¡Tu acción era pura!’ Es decir, da las buenas nuevas de que ha sido aceptada por Allah, y que tus pecados pasados han sido perdonados.

"El que hace las tarawih la cuarta noche, obtiene una recompensa como aquella por haber leído el Sagrado Corán, los Evangelios, la Torah, los Salmos y los libros iluminadores.

"A quien hace las tarawih la quinta noche le dan la recompensa del que ora en el Santuario de la Kaaba, la Mezquita Profética y la Mezquita llamada Al-Aqsa.

"Para aquel que hace las tarawih la sexta noche, la recompensa es la de haber circunvalado la Casa Próspera, y rocas y árboles buscan el perdón en su nombre.

"Si realizas las tarawih la séptima noche, te recompensan como si hubieras ayudado a Moisés, la paz sea con él, en su disputa con el faraón y Haman.

"La recompensa por realizar las tarawih la octava noche es la que se le dio a Abraham, el amigo especial de Allah, que es ser coronado con la corona de la Amistad Intima.

"El que realiza las tarawih la novena noche se convierte en el bienamado de Allah. Allah ama a ese siervo.

"El que hace las tarawih la décima noche queda dotado con las considerables provisiones de este mundo y del Más Allá.

Aquel que realiza las tarawih la decimoprimera noche llegará ante su Señor el día que muera tan impecablemente limpio como cuando su madre lo dio a luz.

"El que hace las tarawih la decimosegunda noche llegará al Sitio de la Resurrección siendo una persona feliz y afortunada, tan radiante como la luna de la catorceava noche.

"El que hace las tarawih la decimotercera noche estará parado libre del temor en la Planicie de Arasat.

"Todos los ángeles presencian la oración del que realiza las tarawih la decimacuarta noche. Esa persona escapará de la rendición de cuentas en el Día de la Resurrección.

"Los ángeles que cargan el Trono y el escabel pronuncian bendiciones para aquel que lleva a cabo las tarawih la decimoquinta noche.

"El creyente afortunado que hace las tarawih la decimosexta noche recibe un documento que le concede inmunidad al Fuego y lo autoriza a entrar al Paraíso.

"Alguien que está presente en las tarawih de la decimoséptima noche recibe la recompensa concedida a los Profetas, la paz sea con ellos.

"Esta recompensa le fue prometida al que realiza las oraciones tarawih la decimoctava noche: un ángel le dará estas buenas nuevas: ‘¡Oh Abdullah! Oh siervo bienamado de Allah! ¡Allah está satisfecho contigo, con tu madre y con tu padre!’

"Al que realiza las tarawih la decimonovena noche, le será concedido el grado más elevado del Paraíso.

"Al que lleva a cabo las tarawih la vigésima noche le será otorgado el rango de los mártires y los justos.

"Un pabellón de luz se alistará en el Paraíso y se le presentará a aquel que realiza las tarawih la vigesimoprimera noche.

"El que hace las tarawih la vigesimosegunda noche, llegará al Sitio de la Resurrección libre de aflicción y dolor.

"Al que hace las tarawih la vigesimotercera noche, le construirán una ciudad en el Paraíso y le pondrán su nombre.

"Al que obtiene la bendición de realizar las tarawih la vigesimocuarta noche, le serán concedidas sus veinticinco súplicas.

"El tormento de la tumba le será dispensado al creyente que hace las oraciones tarawih la vigesimoquinta noche. No tendrá que pasar por ese tormento.

"El amante que hace las tarawih la vigesimosexta noche obtendrá una paga tan grande como el de cuarenta años de adoración.

"Aquel que hace las tarawih la vigesimoséptima noche obtendrá una paga como la de más de ochenta años de adoración. porque esta noche es la Noche del Poder. El que hace las tarawih esta noche cruzará el Puente aterrador como el relámpago y llegará al Paraíso.

"Al que vivifique la vigesimoctava noche realizando las tarawih, le serán adjudicados mil grados en el Paraíso más elevado.

"Al que alcance la bendición de realizar las tarawih la vigesimonovena noche, obtiene la recompensa por haber estado en Peregrinaje mil veces, habiendo sido aceptado cada Peregrinaje.

"Al creyente que lleva a cabo las tarawih la trigésima noche, Allah se dirige a él con estas palabras: ‘¡Siervo Mío, entra a Mi paraíso! Come los frutos de Mi Paraíso. Lávate en el Río Salsabil, bebe del Río Kawthar. Yo soy tu Señor y tú eres Mi siervo’. Tal es el favor divino que obtendrá ese siervo".

Tomar Consciencia del Pobre y el Hambriento

Aquellos que mantienen el ayuno toman consciencia de la condición del hambriento. En tanto tengamos nuestra panza llena, no tendremos la menor idea de lo que significa pasar hambre. Ayunar doblega al yo inferior y fortalece el espíritu. Pasando hambre y sed, experimentamos en alguna medida cómo será en la Resurrección, antes de que esperemos el mandato de Allah y sintamos realmente la violencia y el terror de ese día. Nada puede subyugar tan efectivamente al yo inferior como el hambre y la sed.

Para poder enseñarnos la naturaleza abyecta del yo inferior, Allah, Exaltado es Él, le preguntó cuando lo creó: "¿Quién eres tú y quién soy Yo?" Cuando el yo respondió: "Lo que sea que Tú eres, también yo soy eso", lo quemó en el fuego durante mil años, luego lo sacó y repitió la misma pregunta. La respuesta siguió siendo la misma, de modo que lo congeló durante mil años en un Infierno helado. Cuando lo sacó y le preguntó una vez más: "¿Quién soy Yo y quién eres tú?" la respuesta fue otra vez la misma. Esta vez lo dejó pasar hambre y sed durante mil años. Se dice que cuando se repitió la pregunta después de eso, el yo inferior estaba reducido a la impotencia y dijo: "Soy una mera criatura, pero Tú eres el Señor de todos los mundos".

Bien, has mantenido el ayuno y has aprendido lo que significa pasar hambre. ¡Ahora deja tu fuego apagado durante un día y averigua cómo es para aquellos que no pueden calentar su hogar! No uses zapatos un día; ¡camina descalzo por la nieve y el hielo para averiguar cómo es para aquellos que siempre van descalzos por el barro y el lodo! ¡Deja tus ventanas abiertas un día y comprende lo que es vivir en una casa sin ellas! ¡Sal a la calle sin tu abrigo algún frío día de invierno, sólo para saber cómo es para aquellos que no tienen ningún abrigo! En tanto tengas la panza llena, no sabrás nada sobre la condición de los hambrientos; en tanto tu propia casa esté caliente, no entenderás las acciones de aquellos que viven sin calor; en tanto tus propios pies estén bien calzados, en tanto tengas gruesas ropas y un abrigo para usar, no tendrás la menor idea del estado de aquellos que van descalzos y desnudos.

Satisface al hambriento, para que el Paraíso pueda amarte. Viste al desnudo, para que no estés tú desnudo en el próximo día de la Resurrección, cuando todos los demás estén desnudos. Toma consciencia de la condición de todos esos indigentes y huérfanos, porque tu propia esposa puede llegar a convertirse en una indigente y tus propios hijos en huérfanos. La rueda del destino gira. Ninguno de nosotros sabe lo que sucederá; qué gran riqueza puede estar condenada a la extinción o cuántos, ahora despreciados, pueden llegar a elevarse a las alturas de la dignidad y el honor.

Ofrece comida en el momento de romper el ayuno: dales placer a los creyentes pobres. Proporcionar comida para romper el ayuno es tan meritorio para el creyente como el ayuno mismo. ¡Que la mesa de tu comedor esté abierta! ¡Provee para algunos de los creyentes y siervos de Allah, así como Allah te ha provisto a ti, para que así puedas obtener el éxito!

Deseando hacer el papel de anfitrión, el venerable Abraham se encuentra siendo el huésped de un extraño

Dicen que el venerable Abraham nunca se sentaba a la mesa para una comida a menos que se hubiera invitado a un pobre o a un huésped para compartirla con él. Había hecho el voto de cumplir esa regla ii.

A Abraham, el amigo especial de Allah, le complacía recibir a cualquier cantidad de huéspedes y tenía por costumbre compartir siempre su comida con al menos un invitado o una persona necesitada. Había hecho incluso el voto de no sentarse a la mesa hasta por un mes, si no aparecía un huésped. Sucedió una vez que pasó más de un mes sin que apareciera un invitado por su casa. Esto sorprendió al amigo especial del Todo Misericordioso, que partió y viajó hasta cierta distancia de su casa en busca de un huésped. Finalmente encontró a un extraño y lo invitó a su casa, pero ese noble individuo le dijo a Abraham que ningún huésped había visitado su hogar en más de tres meses y que había tomado la firme resolución de no comer una comida en ausencia de un huésped en su propia casa. Luego invitó al amigo especial del Todo Misericordioso a que fuera a su casa con él. Abraham quedó sorprendido otra vez. Le maravilló ver qué siervos benditos tenía Allah, porque había encontrado a otra persona cuyo respeto por los huéspedes excedía incluso el suyo, y que era capaz de no comer durante más de tres meses debido a que ningún huésped lo había visitado. Se había preguntado en su noble corazón si era posible que hubiera otra criatura como él, que no comería una comida durante un mes ante la ausencia de un huésped. De hecho, ahora lo descubrió, Allah tenía semejantes siervos especiales como este. . .

Arrepintiéndose y sintiendo remordimientos por haber tenido semejantes pensamientos, aceptó la invitación del bendito individuo, diciendo que lo haría feliz ser un huésped en el hogar de ese fiel amante. Fueron juntos a su hogar, compartieron una comida y conversaron alegremente. Luego adoraron juntos. Cuando llegó el momento de despedirse, el anfitrión abrió la puerta de una habitación y le pidió a Abraham, la paz sea con él, que eligiera algo como un recuerdo. Abraham luego le preguntó al hombre si por favor haría una oración de súplica, pero su anfitrión le dijo que había renunciado a tales oraciones. Había orado durante años por algo, explicó, pero ese deseo suyo no había sido concedido por Allah. Por lo tanto rogó ser excusado aduciendo que su boca no era digna de orar. El amigo especial de Allah le preguntó: "¿Cuál fue el deseo que Allah no te concedió?" y esa alma pura respondió: "Dicen que aquí en la tierra hay un amigo especial de Allah, a quien llaman Abraham, Khalilullah. Realmente anhelé verlo. Durante años le rogué a mi Señor que me concediera mi deseo. Pero no se permitió que se produjera el encuentro, por lo que mi boca no puede ser digna de ofrecer una oración de súplica. Haz una tú, por favor". El amigo especial de Allah comprendió ahora por qué había sido llevado hasta allí tan misteriosamente. Sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría, mientras decía: "¡Oh amante! ¡Oh siervo fiel! Yo soy el Profeta Abraham. Debido a tu buen carácter y conducta, Allah me ha enviado a tu hogar".

Así son las manifestaciones de nuestro Señor; Él les envía Sus amigos especiales a aquellos que Lo aman. Esta historia nos muestra qué gracia divina les aguarda a aquellos que siguen la conducta ejemplar de Muhammad, el Mensajero de Allah, para poder alcanzar esta estación.

Ofrece comida por el bien de Allah. El bienamado llegará, así como llegó Abraham, hasta aquellos que comparten sus comidas en el hogar y tratan a sus huéspedes con honor por el bien de Allah. Su Esencia Divina misma puede incluso condescender. Él está libre de comer, beber, dormir y envejecer. Pero tú recibirás un huésped a quien honrar será lo mismo que honrar a Allah. Porque ese huésped será alguien que ve con la Verdad, que oye con la Verdad, que sostiene con la Verdad y que camina con la Verdad. (por favor chequear este párrafo, página 235). A aquellos que pueden entender. . .

Los Hijos de Israel Invitan al Señor a una Comida

Los hijos de Israel le dijeron cierta vez al venerable Moisés: "Oh Moisés, estamos invitando a nuestro Señor a una comida. ¡Habla con Allah para que acepte nuestra invitación!" El venerable Moisés respondió, enojado: "¿Acaso no saben que mi Señor está exento de comer comida?" Pero cuando fue al Monte Sinaí, oyó las palabras divinas: "¿Por qué no me informas de la invitación? ¡Mis siervos me han invitado!" Moisés dijo: "Me avergüenza informarle a Tu Divina Esencia sobre semejante invitación", pero el Señor ordenó: "Diles a mis siervos que iré a su fiesta el Viernes por la noche".

El venerable Moisés transmitió este mensaje a su pueblo, los que dieron comienzo a grandes preparativos. Se sacrificaron animales; se prepararon kebabs, platos de arroz y golosinas. Luego se completó todo y se esperó al huésped. Este huésped no era ningún mero monarca o gobernador, sino Allah, el Señor del cielo y la tierra. Hacia el anochecer, llegó un anciano, cansado de un largo viaje y cubierto de polvo de pies a cabeza. "Tengo tanta hambre", le dijo a Moisés, "¡dame mucho de comer!" pero el venerable Moisés dijo: "Ten paciencia. El Señor de Todos los Mundos está por venir. Toma este jarro y busca agua. También puedes servir". El anciano trajo agua, y después le repitió al Profeta Moisés: "Estoy muy cansado y hambriento. Permíteme calmar mi hambre". Pero el Profeta Moisés lo despidió con las palabras: "Este no es el momento para eso. El Señor Todo Glorioso viene como invitado nuestro. Encuentra algo para hacer y hazte útil". Había llegado el momento para las oraciones de la noche, pero no había venido nadie. Los notables empezaron a criticar a Moisés, la paz sea con él, por haberlos engañado y haberlos puesto en semejante gasto porque se suponía que vendría Allah. El área del banquete estaba alborotada, con todos gritándole al venerable Profeta: "Nos hiciste creer que Allah vendría. Pero mira: no hay nadie que vaya o venga". El venerable Moisés estaba desconcertado, de modo que se fue al Monte Sinaí. Estaba muy preocupado por haber sido deshonrado ante su pueblo. ¿Cómo podía haber sucedido algo así? Su Señor le había dado Su palabra, pero no había venido como lo había prometido". "Mi Señor", dijo, "he sido avergonzado delante de mi pueblo. No viniste como prometiste que lo harías". Luego oyó al Todopoderoso que se dirigía a él con estas palabras: "Interlocutor Mío, Yo fui. En realidad me acerqué a ti mismo. Pero cuando te dije que tenía hambre, Me mandaste a buscar agua. Volví a tu lado, pero Me enviaste a servir. Ni tú ni tu pueblo fueron capaces de agasajarme con honor". "Mi Señor, un anciano llegó y me pidió comida. Pero era un mero mortal. ¿Cómo puede ser?" "Yo estaba junto con este siervo Mío, Honrarlo a él hubiera sido servirme a Mí". Todos los cielos son demasiado pequeños para contenerme, pero no así los corazones de Mis siervos. Yo no como ni bebo, pero tengo siervos a quienes honrar es como honrarme a Mí. Cuidarlos a ellos es cuidarme a Mí. Herirlos a ellos es herirme a Mí. Despreciarlos a ellos es despreciarme a Mí".

¡Amor para aquellos que entienden este misterio, y qué afortunado soy si he sido capaz de producir esa comprensión! ¡No despidas con las manos vacías al mendigo que llega a tu puerta! ¡Trata siempre bien a la gente, sin que importe quiénes son! ¡Sé respetuoso y bondadoso incluso con un incrédulo! Encontrarás tu recompensa en este mundo y en el Más Allá. ¡No desilusiones a una persona porque sea un incrédulo! También él es un ser humano. Su esencia es pura, aunque sus atributos no estén limpios. Si llega a la fe, incluso después de ochenta años en la incredulidad, entrará al Paraíso. Aunque haya pecado durante cuarenta años, aunque haya desobedecido durante cien, si se arrepiente y abandona sus costumbres pecaminosas por las buenas, su arrepentimiento será aceptado y se convertirá en un siervo digno.

Dale comida y bebida al pobre, del sustento que Dios te ha dado. Lo digo otra vez: incluso el incrédulo debería compartir tu dádiva. ¡Nunca despidas con las manos vacías a los que llegan a tu puerta! Lo que no das desde la bondad de tu corazón, algún tirano te lo puede llegar a quitar por la fuerza. Si rechazas a alguien que está destinado a recibir su provisión de ti, más tarde Allah hará que se la lleves y se la entregues personalmente.

El Señor pone a prueba a Abraham, Su amigo especial

Una vez, cuando el venerable Abraham estaba en la Meca, un individuo sucio, desgreñado, con uñas lagas, llegó a su puerta y dijo que había venido para ser el huésped del amigo de Allah. Cuando el venerable Abraham le preguntó qué religión seguía, dijo que era un Magian, que adoraba el fuego. El venerable Abraham no quiso agasajarlo ni recibirlo en su casa. Le mostró, en cambio, una pequeña habitación al otro lado de la casa, diciéndole que se quedara allí y comiera la comida que le darían. Luego entró a la casa y se puso a preparar una comida para el visitante Magian.

Al no sentirse muy bien tratado por el venerable Abraham, el viajero partió camino a Medina. Entonces el Exaltado le habló a Su amigo especial, a través de la inspiración: "¿Por qué razón despreciaste a Mi siervo, negándote a admitirlo en tu casa? Si es porque Me adjudica socios, Yo no lo privé de su sustento ni un solo día. Yo lo cree para que fuera Mi siervo y lo admití a Mi servicio. Nada de lo que hay en Mi creación lo he creado en vano; Mi sabiduría obra de mil maneras en todo lo que he creado. Te lo envié a ti para ponerte a prueba. Pero no le diste ninguna sonrisa de bienvenida. "¡Ve rápido a encontrar a ese siervo Mío y gánate su corazón!"

Al oír esas palabras, el Profeta Abraham salió al camino en busca del viajero. Pero no lo pudo encontrar por ningún lado. Era como si la tierra se hubiera abierto y se lo hubiese tragado. Cuando por fin lo encontró, en un lugar cerca de la ciudad de Medina, había resuelto ponerse de rodillas y cargar al hombre sobre su espalda todo el camino de regreso a la Meca, para que fuera allí su huésped. "Déjame solo", dijo el hombre, "yo te fui a visitar una vez, pero no fui bienvenido". Pero el venerable Abraham dijo: "Por el bien de tu religión, acepta mi invitación. Reprendido por mi Señor, he sido enviado aquí para llevarte a mi casa conmigo".

Poniéndose en camino a la Meca, hambriento, sediento y descalzo por las arenas ardientes del desierto, el hombre quedó tan conmovido por esta graciosa bondad del venerable Abraham, que dijo: "Oh Abraham, estoy complacido contigo y entraré a tu religión". Y así se ennobleció con la fe de Abraham.

Los Huéspedes no-Musulmanes Tienen la Prioridad

Si dos huéspedes llegaran a la casa de un creyente, siendo uno de ellos un no-Musulmán, este último debe ser honrado primero. Como hermano tuyo en la religión, el que es un creyente ya está en su casa. Tu bondad puede disponer el corazón del no-Musulmán hacia el Islam. Haz el bien y evita el mal. Recuerda el proverbio: "Haz una buena acción, luego arrójala al mar. Si los peces no la reconocen, el Creador sí lo hace". Como dijo nuestro Maestro en una noble Tradición:

"Ten misericordia con aquellos que están en la tierra y contigo tendrá misericordia Aquél que está en el Cielo".

La Virtud de la Generosidad, especialmente en Ramadán

Sé generoso; abandona la codicia. La generosidad es uno de los atributos exaltados de Allah, confiriendo dádivas infinitas a los que la adoptan. Especialmente en el mes de Ramadán, como lo explicó nuestro Maestro en sus nobles Tradiciones, los actos de generosidad se recompensan muchas veces. Fuera de Ramadán, se dan diez recompensas por una buena acción. Pero en los meses benditos de Rajab, Sha’ban, Dhu-l Hijja y Muharram, la proporción es de setenta a uno, mientras que en Ramadán se conceden cien recompensas por una sola bondad. Si Allah así lo quiere, da recompensas sobre recompensas. Él es Auto Suficiente. Él es Generoso. Esto es lo que ha prometido en un Verso del Corán:

Quien se presente con buenas acciones tendrá diez como ellas, pero quien se presente con malas acciones, no recibirá más pago que lo que trajo, sin que se le haga injusticia.

Corán: 6:160

Y en otro Verso:

"El parecido de aquellos que gastan de sus recursos en la causa de Allah es el de un grano produciendo siete espigas, en cada espiga cien granos. Allah da multiplicado a quien Él quiere. Allah es el Sapiente de Todo, el Abarcador de Todo".

Corán: 2:26

Efectivamente, nuestro Maestro nos dice en una de sus nobles Tradiciones: "La generosidad es un árbol. Sus ramas se extienden sobre el globo. Al que aferre una de esas ramas le elevará su compasión y lo llevará al Paraíso. La codicia, la avaricia, la tacañería, y la mezquindad son un árbol que crece en el Infierno". En otras palabras, el Paraíso es el hogar de los generosos, mientras que el Infierno es el lugar de los avaros y codiciosos.

Una mujer sueña que se lleva agua del Paraíso

Según la venerable A’isha, la Madre de los Creyentes, una mujer con una mano atrofiada se presentó un día ante el Mensajero. Le contó que había experimentado un sueño, y que a continuación se le había marchitado la mano, y le rogó su intercesión para que pudiera recobrar su uso. El Mensajero de Allah le preguntó qué clase de sueño había sido para que se le atrofiara la mano, de modo que la mujer explicó:

"Mensajero de Allah, en mi sueño la Resurrección había comenzado y toda la humanidad se había reunido en el Sitio de la Resurrección. Se había instalado la Balanza, y se había llevado al Infierno a ese lugar. El Paraíso también estaba cerca, con sus adornos y delicadezas, sus pabellones, huríes y asistentes. Luego miré y vi a mi madre, con un pedazo de sebo en una mano y un trozo de tela vieja en la otra. Estaba tratando de protegerse de los fuegos del Infierno con ese sebo y esa tela, intentando usarlos como un escudo contra las llamas. Cuando la vi en esa condición, lloré exclamando: ‘Madre querida, qué estas haciendo en este valle del Fuego del Infierno? En el mundo de abajo eras obediente y fiel con el Señor de Todos los Mundos. Eras bondadosa con mi padre, y él era feliz contigo’. Pero mi madre dijo: ‘Eso es verdad, mi querida, pero yo era una persona codiciosa, mezquina. Todo lo que fui capaz de donar en la causa de Allah fue este sebo y este trocito de tela que tengo en la mano. Ahora estoy tratando de usarlos como protección contre el fuego. Porque este valle es una parte del Infierno, donde los mezquinos y codiciosos sufren el tormento’. Luego le pregunté dónde estaba mi padre. El había sido una persona generosa. Me dijo que ahora estaba en el Paraíso, el hogar de los generosos. Seguí adelante hasta el Paraíso, en donde mi padre estaba parado al lado de tu estanque, dándole agua a la gente del Paraíso. Los que llegaban sedientos y cansados desde el Sitio de la Resurrección, saciaban su sed en el estanque del Mensajero, ya sea de la mano del mismo Muhammad, de las manos del Imán Hasan y el Imán Husayn, o de las de nuestros maestros Alí el Electo, Abu Bakr, Umar y Uthman y los otros íntimos de Allah y personas generosas. Aquí estaba ese hombre, también dándole agua a la Comunidad de Muhammad del estanque del Profeta. Así fue como había actuado durante su vida. Me acerqué a mi padre y dije: ‘Padre querido, aquí estás, siendo bondadoso con todos. Te ha sido conferida esta estación. Mi madre fue una dama obediente con Allah, que evitó las cosas ilegales en sus oraciones y en su ayuno. También tú estabas complacido con ella. Pero ahora se está quemando en el Infierno, mientras tú le das agua a la gente del estanque del Profeta. Ya que te fue asignada esta tarea, llena un vaso para que se lo lleve a mi querida madre’. Mi padre respondió: ‘Oh luz de mis ojos, lo que dices es cierto. Pero a los avaros y codiciosos les han prohibido beber del estanque del Mensajero, por lo que no tengo permiso para darte lo que pides’. A pesar de todo yo llené un vaso y estaba caminando hacia el Infierno para dárselo a mi madre, cuando oí una voz detrás mío, diciendo: ‘¡Que Allah haga que tu brazo se atrofie! ¿cómo te atreves a darle agua del estanque del Profeta, la paz sea con él, a una avara?’ Cuando desperté, vi que mi brazo derecho estaba atrofiado". El noble intercesor por permiso divino puso entonces su bastón sobre la mano de la mujer, diciendo: "Mi Señor, si lo que dice esta mujer es cierto, por favor cura su brazo". Su brazo recobró inmediatamente la salud, en mejores condiciones que antes.

La siguiente historia concierne también al estanque del Profeta en el Paraíso.

Un Rafidi experimenta un sueño instructivo

Un Rafidi es un cismático que odia al venerable Abu Bakr, a Umar y Uthman, y que se atreve a pretender que de esa manera prueba su amor por nuestro maestro Alí el Electo. Mira lo que le acontece a unos de esos, cómo se encontró con una bienvenida y un rechazo:

Un cierto Rafidi soñó cierta vez que había comenzado la Resurrección, que la humanidad se había reunido en el Sitio de la Resurrección y cuando se acercó al estanque del Profeta, la paz sea con él, un individuo bendito llenó un vaso y se lo ofreció. "¿Quién eres?" le preguntó el Rafidi, y el reverendo ser respondió: "Soy esa persona que fue la primera de los grandes que creyó en el Más Noble Mensajero. Soy el que acompaño al Mensajero durante toda su vida en todas sus batallas, que gastó toda su riqueza en su causa y se contentaba con usar un simple manto. Su ministro durante su vida, su sucesor cuando murió, su compañero en la cueva, su suegro por decreto divino; fui yo el que guió la oración en su nicho de oración mientras aún estaba vivo. Intercesor por la mitad de su Comunidad, ¡soy el que suplicó que mi cuerpo se agrandara hasta llenar todo el espacio del Infierno, para que en el Fuego no quedara espacio alguno para que se quemara la Comunidad!" El Rafidi se retiró, diciendo: "Entiendo. Tú eres Abu Bakr. ¡No beberé agua de tu mano! Alí es todo lo que necesito". Un poco más adelante, encontró a otro ser bendito, que de igual modo distribuía agua del estanque del Profeta. Le preguntó quién era. . .

Esa persona respondió: "Yo era el cuarentavo Musulmán, cuya verdadera fe y sumisión se manifestaron juntas, suegro del Mensajero, padre de Hafsa, junto con el Mensajero de Allah en todas sus batallas, mi juicio es el tema de setenta y siete Versos del Corán, el segundo Califa del Profeta, su asesor durante su vida, el yerno de Alí el Electo. El dijo de mí: ‘Si hubiera de venir un Profeta después de mí, habría sido Umar ibn al-Khattab’. Soy el hombre que conquistó Siria, Egipto y Persia; el que le dio órdenes a un ejército que se encontraba a una distancia de tres meses de marcha; el que llevó (drove) el fuego del Yemen; el que hizo que el Río Nilo cumpliera sus órdenes; salvador de la Mezquita de Aqsa, a quien nada le importaba del mundo de abajo; que usaba un manto de cuarenta remiendos, aun cuando la tesorería Musulmana estaba llena a rebosar; en cuyo Califato la oveja y el lobo compartían las pasturas, no atreviéndose el lobo a atacar a la oveja". El Rafidi se retiró otra vez, diciendo: "Entiendo. Tú eres Umar ibn al-Khattab. Tampoco beberé tu agua. Beberé de la mano de Alí el Electo". De nuevo se encontró con un individuo bendito, que le ofreció un vaso de agua del estanque del Mensajero, y de nuevo preguntó: "¿Quién eres?" Esta vez la respuesta fue:

"Yo soy el que se casó con dos de las preciosas hijas del Mensajero; cuando mis esposas se fueron al Más Allá, el Mensajero dijo de mí: ‘Si hubiera tenido cien hijas, se las hubiera dado a Uthman’. Soy aquel a quien el Mensajero le dijo: ‘Oh honrado Uthman, ora por mí’. Soy el amanuense del Corán. Los ángeles me tienen vergüenza. Soy víctima y mártir. Con boca de ayuno hice el testimonio final. Gasté mi riqueza en la causa del Islam. Aunque era un Umayyad, fui uno de los primeros en creer. Me felicitaron durante mi vida con la promesa del Paraíso. Soy el tercer Califa del Mensajero".

Cuando el Rafidi oyó eso, dijo: "Tú eres Uthman. Tu agua tampoco es buena para mí". Sus palabras entristecieron a Uthman. El hombre se alejó para encontrarse con un individuo bendito con la constitución de un león, que también lo saludó bondadosamente. Una vez más preguntó: "¿Quién eres?" y ese digno individuo dijo: "Soy el León de Allah, dueño de la espada llamada Dhu-l Fiqar; copero del agua del Paraíso: esposo de Fátima la Radiante, la hija entrañablemente querida del Mensajero; padre de Hasan y Husayn; el más grande de la Familia del Profeta; muchos Versos del Corán concernientes a él fueron enviados; de quien el Mensajero dijo que aquellos que me odian son hipócritas, mientras que aquellos que me aman son creyentes; cuya dignidad se proclama en la Tradición Profética: ‘De aquellos de quienes soy el maestro (master), también Alí es el maestro’; el primer niño que creyó en el Mensajero; al lado del Mensajero en todas sus batallas; que se acostó en la cama del Mensajero en la Hijjra, listo para sacrificar su vida para ayudarlo a escapar, ahogado en el mar de la aflicción; soy el complaciente y generoso".

Cuando el Rafidi oyó eso, exclamó: "Tú eres Alí el Electo. Te reconozco. Oh Imán, antes de encontrarte a ti, Abu Bakr, Umar y Uthman, me ofrecieron agua, pero no acepté sus ofrecimientos". Ante esas palabras, el rostro del León de Allah enrojeció súbitamente. Le dio al Rafidi una poderosa bofetada en la cara, diciendo: "¡El que no bebe de su agua, tampoco beberá de la nuestra!" Cuando el Rafidi recobró la consciencia, vio que había escupido treinta dos dientes en la palma de su mano. Se arrepintió, sintió remordimiento por sus acciones y abandonó el odio por nuestros maestros, los venerables Sheiks Abu Bakr, Umar y Uthman, que Allah esté complacido con todos ellos.

Esos y otros generosos son los coperos del estanque del Profeta en el Paraíso. ¡Sé generoso! Sacrifica no sólo tu dinero, sino todo lo que posees, en la causa de Allah. Aquellos que no dan lo que aman no pueden alcanzar a su Bienamado. ¡Oh Señor! Reúnenos en el próximo Día de la Resurrección debajo del estandarte de Tu amado! ¡Haz del noble Ramadán el intercesor de todos nosotros! ¡Sálvanos de tu queja! Tú eres el Más Generoso de los generosos. Tú no privas del sustento ni siquiera al incrédulo, al politeísta y al hipócrita. Somos Tus siervos, que hemos creído en Ti y nos convertimos en la Comunidad de Tu bienamado. Nuestras bocas están ayunando, nuestros rostros están pálidos, nuestros corazones tiemblan de temor reverente ante Tu Majestad y Gloria. Nuestros ojos están húmedos debido a Tu promesa. Nuestros corazones palpitan con Tu amor y el amor de Tu bienamado.

Venimos con la esperanza de Tu Misericordia, Tu Paraíso y Tu Belleza. Lejos de Ti desilusionarnos. ¡No nos desilusiones! Concédenos terminar nuestro tiempo asignado pronunciando la frase bendita: "Atestiguo que no hay dios más que Allah, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero!" Protégenos del terror y el dolor de la muerte. ¡No nos dejes morir sin fe! Ten misericordia con aquellos de nosotros que hemos muerto. ¡Permite que nuestros padres que aún viven se regocijen con Tu perdón y clemencia! Concédele felicidad a la Comunidad entera de Muhammad. Perdona a la Comunidad pecadora de Muhammad e ilumina sus corazones con la luz del Corán y la luz de la afirmación de la Unidad Divina. No nos condenes a nuestro propio yo inferior; no nos hagas abyectos en este mundo, deshonrados en el Más Allá. Haz nuestros cuerpos livianos, nuestras almas castas. Concédenos que podamos ganar por medios legales, usando en buenas obras la riqueza que obtenemos con el sudor de nuestra frente, y gastando en Tu causa. Dota nuestros cuerpos de salud y bienestar. Presérvanos, mi Señor, de depender de los indignos. . . ¡Permite que nuestro carácter sea el de mantener la ética del Corán y la del bienamado del Todo Misericordioso! ¡Acepta nuestras súplicas, uniéndolas a las hechas en el Lugar de Descanso del Mensajero!

Gloria a tu Señor, el Señor de la Majestad más allá de la descripción; y la paz sea con los Mensajeros; y alabanza agradecida a Allah, Señor de Todos los Mundos...

Notas:
i La gente pregunta con frecuencia el nombre de la madre del Imán Supremo. Su madre bendita se llamaba Abidatu-l’Azhar. Su abuela materna era la venerable Zara, su abuelo materno, el venerable Salih. Su abuela paterna era la venerable Saliha. Estos nombres están mencionados en las siguientes fuentes: Rawdatu-l ‘Ulama, Silsile-i Nu’maniye y Jami’u-l’Adab.
ii Lo mismo sucedía con nuestros ancestros, que siempre agasajaban a uno o más huérfanos, viudas o indigentes como huéspedes en sus casa, cada uno según su situación. Porque nuestro Maestro, la Gloria del Universo, dijo: "No hay mejor casa que la que ha tenido a un huérfano en ella". "Alguien que se hace cargo del huérfano de un pariente o hermano en la religión, estará tan cerca mío como estos dos dedos míos lo están uno del otro". ¿Alguien que cree en Allah, que ama a Su Profeta más que a su propia alma, se negaría a tener a un huérfano en su casa? ¿Dejaría de ayudar al huérfano, al destituido?
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