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Agosto Negro para las tropas norteamericanas en Iraq

Bajas masivas entre las fuerzas estadounidenses

13/09/2005 - Autor: Revista Amanecer - Fuente: www.revistaamanecer.com
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Enredados en un su propio cerco. A pesar de su potencial bélico, las tropas norteamericanas se han empantanado en Iraq. (Foto AP)
Enredados en un su propio cerco. A pesar de su potencial bélico, las tropas norteamericanas se han empantanado en Iraq. (Foto AP)

El pasado mes de agosto se convirtió en un "Agosto Negro" para los soldados estadounidenses que se encuentran en Iraq. Los insurgentes continúan matando a soldados norteamericanos y a miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes. Sus operaciones parecen cada vez más sofisticadas. La mejora de sus tácticas y el uso de minas les han permitido infligir bajas masivas a las fuerzas estadounidenses. Fuentes oficiales norteamericanas afirman que la insurgencia está compuesta por antiguos militares iraquíes, miembros del antiguo partido gubernamental Baaz, iraquíes irritados, panarabistas e islamistas. Ésta es una buena estimación, ya que no deja de incluir a ningún segmento relevante de la sociedad iraquí.

Desde el principio de las hostilidades hasta el 23 de agosto, 1.873 militares norteamericanos han fallecido en Iraq. Durante la semana del 3 al 10 de agosto, 44 soldados estadounidenses murieron en el país. El Washington Post señala que "ésta fue la peor semana de toda la guerra en lo que se refiere a la muerte de militares norteamericanas en combate. Agosto es ya... el peor mes en lo tocante a las muertes de miembros de la Guardia Nacional y la Reserva." Otros 28 soldados estadounidenses murieron desde el 28 de julio hasta el 3 de agosto y 25 más fallecieron durante la semana del 10 al 17 de agosto.

Desde el 1 al 28 de agosto, 80 soldados norteamericanos murieron en Iraq. En contraste, 54 militares estadounidenses fallecieron en julio, que fue ya un "mes bastante malo", según el Post. El número de militares estadounidenses heridos en acción desde el principio de las hostilidades, el 19 de marzo de 2003, hasta el 17 de agosto fue de 14.021. Más de 100 soldados estadounidenses son heridos en la actualidad cada semana y muchos de ellos pierden alguna de sus extremidades o sufren otras incapacidades permanentes.

El 3 de agosto, tres minas terrestres mataron a 14 marines que viajaban en dos vehículos anfibios, cuando se encontraban cerca de Hadiza, en uno de los ataques con bomba más letales ocurridos en Iraq contra las fuerzas estadounidenses. Éste fue el segundo gran ataque contra los marines en el área de Hadiza en tres días. El 1 de agosto, seis soldados norteamericanos fallecieron allí a causa del fuego de armas automáticas. Otro soldado estadounidense murió también ese día como resultado de un dispositivo explosivo improvisado mientras realizaba operaciones bélicas cerca de Hit. En una declaración publicada en Internet, el Ejército de Ansar al Sunnah, un grupo insurgente, asumió la responsabilidad de la muerte de los 14 marines, según señala la agencia Reuters.

Contactados por teléfono, los residentes de Hadita celebraron el ataque con bomba contra los marines –que aparentemente no causó víctimas civiles- incluso aunque ellos temían una represalia de los norteamericanos. "Yo, estoy muy feliz con esta operación, y lo mismo cabe decir de la otra gente de aquí," dijo Nur Ahmad, de 35 años y empleado de una industria estatal, al Washington Post. "Nunca habíamos tenido una operación de la resistencia en los alrededores de la ciudad que costara grandes bajas a los norteamericanos sin que muchos civiles iraquíes resultaran heridos," señaló Mohammed Hamid Hadizi, un profesor de la Universidad de Anbar. "Eso es lo que da a esta operación un color diferente al de otras operaciones. De este modo, la podemos llamar "una operación limpia"."

En la actualidad, Hadiza, una ciudad de 90.000 habitantes situada junto al Río Eufrates se halla bajo el control de la insurgencia. Según Omar Mahdi, corresponsal del periódico The Guardian en Iraq, ellos son la única autoridad y controlan la seguridad, la administración y las comunicaciones de la ciudad." Según el periódico británico, la rebelión comenzó cuando policías iraquíes, en su mayoría shiíes, llegaron a Hadiza y actuaron de forma despótica en la ciudad. Los ataques contra los policías se incrementaron hasta que éstos huyeron, creando así un vacío que fue llenado por los insurgentes. Más tarde, los marines ocuparon la ciudad dos veces en los últimos meses. Hubo entonces algunos pequeños enfrentamientos y los norteamericanos declararon la victoria. Sin embargo, los insurgentes se retiraron de la ciudad durante algunos días y luego volvieron a ella tras la salida de las tropas estadounidenses.

"En la actualidad, los insurgentes se han ganado los elogios de los residentes por haber presionado a los directivos de las compañías eléctricas para que suministren el servicio durante casi 24 horas al día, un lujo desconocido para el resto de la población de Iraq," dijo Mahdi. Además, otras ciudades de la provincia de Anbar, tales como Qaim, Rawa, Anna y Ramadi "están en distinto grado bajo el control de los rebeldes."

El 18 de agosto, cuatro militares estadounidenses murieron cerca de Samarra, cuando un dispositivo explosivo improvisado explotó cerca de su vehículo. Cuatro días más tarde, otros dos soldados norteamericanos fallecieron en esa misma área. Samarra está entre el grupo de ciudades del centro y oeste de Iraq que cayeron en poder de los insurgentes el pasado año después de que EEUU "transfiriera la soberanía" a los iraquíes. Las tropas estadounidenses recuperaron el control de la misma poco después, pero los combates han continuado en esta área.

Tras lanzar repetidamente algunas grandes ofensivas en Faluya y Ramadi, y tras perder a centenares de soldados y marines en la provincia occidental de Anbar, la mayor de Iraq, durante los pasados dos años –incluyendo casi 100 desde el pasado 1 de junio- muchos oficiales y soldados estadounidenses desplegados en Anbar ya no hablan de conseguir una victoria militar en el corazón del triángulo sunní en Iraq. En lugar de ello, están intentando conservar el control de un puñado de centros importantes de población y lanzar series de ataques rápidos contra ciudades más pequeñas con el fin de frenar temporalmente las actividades de la insurgencia.

Sobre la situación de Anbar, Tom Lasseter escribió en el Knight Ridder: "La incapacidad de las fuerzas estadounidenses de controlar el terreno en la provincia de Anbar, situada al oeste de Iraq, y el juego del gato y el ratón que allí se desarrolla obliga a los marines y soldados norteamericanos a soportar una fuerte presión física y psicológica. El fuerte sol eleva las temperaturas hasta más de 45 grados en la mayoría de los días, y los insurgentes les tienden emboscadas cada día y luego se diluyen entre la población civil. De este modo, las tropas estadounidenses en Anbar se encuentran dentro de una casa de espejos donde no hablan el idioma local y no pueden distinguir al amigo del enemigo."

En realidad, el creciente número de bajas estadounidenses muestra que los insurgentes son ahora capaces de fabricar ingenios explosivos más grandes, complejos y letales, lo que les permite infligir muchas más bajas a las tropas norteamericanas. En enero, estos dispositivos destruyeron un vehículo de combate Bradley y un tanque Abrams – dos de los vehículos del arsenal estadounidense que poseen un mayor blindaje-. Las bombas, tales como el enorme dispositivo explosivo que mató a los 14 marines, se han convertido en la primera causa de muerte de los soldados norteamericanos en Iraq, sobrepasando a las balas, los cohetes y los morteros. Desde finales de mayo, más del 65% de las muertes de militares en Iraq son el resultado de las bombas de los insurgentes, en comparación con el 23% de los combates convencionales, según cifras recopiladas por la agencia Associated Press. "Ésta es la estrategia insurgente: la de crear un clima dominante de inseguridad. No puedes luchar contra un enemigo invisible," manifestó el experto contrainsurgencia de la RAND Corp. Bruce Hoffman.

Por su parte, el general de brigada Carter Ham, de la Junta de Jefes de Estado Mayor de EEUU, cree también que los insurgentes han adaptado sus tácticas al aumento del blindaje de los vehículos militares norteamericanos cambiando sus técnicas y construyendo bombas más letales. "Estamos viendo la utilización de diferentes técnicas en un esfuerzo por contrarrestar los esfuerzos de la coalición y de las fuerzas de seguridad iraquíes para proteger a las tropas durante sus desplazamientos."

Juba, el francotirador

Según Rory Carroll, un periodista del diario The Guardian, un francotirador llamado "Juba" está operando en Bagdad y causando muchas bajas entre las tropas estadounidenses. "Ellos nunca han visto a Juba. Lo oyen, pero entonces es ya demasiado tarde: suena un disparo y otro soldado norteamericano cae muerto o herido. Nunca se produce un segundo disparo; nunca tienen las fuerzas estadounidenses la oportunidad de identificar el origen del disparo y cazar al cazador. Él dispara una vez y desaparece."

"Juba es el apodo dado por los militares norteamericanos a un francotirador insurgente que opera al sur de Bagdad. Ellos ignoran cuál es su apariencia, nacionalidad o nombre real, pero conocen y temen su destreza." "Él es bueno," señala el especialista Travis Burress, de 22 años, un francotirador del batallón 1-64 con base en el Campo Rustamiyah. "Cada vez que desmontamos, estoy seguro que todos piensan en él. Es una seria amenaza para todos nosotros."

Desde febrero, la muerte de al menos dos miembros del batallón y las heridas causadas a otros seis han sido atribuidas a Juba. Algunos creen que él ha matado también a otra docena más de soldados estadounidenses."

"Él espera espera a que los soldados se apeen o se pongan de pie en la torreta de un Humvee y apunta a los resquicios de su blindaje corporal: la parte baja de la columna vertebral, las costillas, o encima del pecho. Ha llegado a matar desde una distancia de 200 metros. "Fue un disparo perfecto", declara acerca de una de sus acciones el comandante del batallón teniente coronel Kevin Farrell. "Destrozó la espina dorsal (de su objetivo)". "Tenemos varias técnicas para inducirle a salir, pero está muy bien entrenado y es muy paciente. Nunca dispara dos veces".

The Guardian añade que "algunos norteamericanos se preocupan de que Juba esté en vías de convertirse en un héroe de la resistencia, aclamado por aquellos iraquíes que distinguen entre los "buenos" insurgentes, que sólo toman como blanco a soldados estadounidenses, y los "malos insurgentes" que causan daño a los civiles. La emisora de los insurgentes ha celebrado un incidente que tuvo lugar el pasado mes de junio cuando los cuatro miembros de un equipo explorador de francotiradores norteamericanos fueron abatidos en Ramadi por sendos disparos en la cabeza."

Fracaso estadounidense

La reacción de Bush a las últimas bajas norteamericanas ha sido la de tratar de ocultar el fracaso de la estrategia estadounidense en Iraq. Él aseguró en un discurso pronunciado en Grapevine, Texas, que su administración tenía "una estrategia dirigida a lograr el éxito". Sin embargo, la declaración de Bush parece haber caído en oídos sordos. El incremento en el número de bajas en Iraq ha hecho caer el apoyo de la opinión pública a su política. Una reciente encuesta de la revista Newsweek indicó que sólo un 34% de los estadounidenses aprobaban la forma en que Bush estaba manejando la situación en Iraq frente al 61% que desaprobaban su actuación.

En relación a la presencia militar estadounidense en Iraq, sólo el 26% de los encuestados afirman ahora que apoyan el mantener grandes cantidades de tropas norteamericanas en Iraq mientras que esto sirva para alcanzar los objetivos estadounidenses. Un 38% se muestra a favor de apoyar la estancia de las tropas en Iraq durante un año más, mientras que el 13% está dispuesto a elevar este plazo hasta los dos años, según la encuesta. Un 12% afirma que las tropas deben regresar inmediatamente a casa.

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