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Ahmadineyad, la esperanza de Irán

Es doctor en ingeniería civil y profesor en la Facultad de Ciencias e Industria de la Universidad de Teherán

30/08/2005 - Autor: Yusuf Fernández - Fuente: www.revistaamanecer.com
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Mahmud Ahmadineyad
Mahmud Ahmadineyad

Cuarto hijo de un herrero que tuvo siete, Mahmud Ahmadineyad, ha sorprendido al mundo con su aplastante victoria en las últimas elecciones iraníes. El antiguo alcalde de Teherán consiguió el 61,7% de los votos. El otro candidato, el "moderado" Akbar Hashemi Rafsanyani, que había sido el favorito desde el principio del proceso electoral, obtuvo el 35.9%. De este modo, las elecciones iraníes han dado a la región un ejemplo de vigorosa y auténtica democracia, a años luz de lo que sucede con las elecciones en la mayoría de los países árabes, y muy diferente también de los comicios celebrados bajo ocupación norteamericana en Iraq o Afganistán.

Ahmadineyad y Rafsanyani son los principales líderes de las dos corrientes políticas más importantes dentro del Shiísmo revolucionario que derrocó el gobierno despótico del Shah en 1979. Estas corrientes son la que promueve la libertad y la dignidad junto con la justicia social y la que está basada en la alianza entre el clero shií y el bazar iraní. Durante el tiempo en el que Jomeini, el indiscutible líder de la Revolución, estuvo vivo ambas tendencias coexistieron sin demasiados problemas, pero durante la presidencia de Rafsanyani (1989-1997) comenzaron a divergir.

La primera de estas corrientes estuvo inspirada por el pensamiento de Ali Shariati, uno de los más notables filósofos de todos los tiempos y uno de los principales inspiradores de la Revolución iraní. Shariati estudió en Francia e introdujo dentro de su concepto del Estado Islámico toda la doctrina del socialismo no marxista.

Aunque sus antecesores eran clérigos shiíes, Shariati afirmó que el verdadero significado del Shiísmo no debía ser buscado en una religión institucionalizada, sino en los sermones sobre la justicia social y la igualdad del primer imam, Ali ibn Abi Talib, yerno del Profeta Muhammad. Hay que recordar que el nombre de Shariati fue el único que fue coreado por los jóvenes revolucionarios iraníes (como Ahmadineyad) que llenaron las calles de Teherán en el invierno de 1978. Haciéndose eco de las ideas de Shariati, Ahmadineyad evocó en sus propios discursos la memoria colectiva de la Revolución Islámica. En tales discursos, Ahmadineyad prometió que guiaría de nuevo al pueblo iraní hacia los principios de la Revolución, es decir, un desarrollo económico basado en la justicia social y la defensa de la dignidad nacional.

Ahmadineyad ha estado estrechamente vinculado al Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, un cuerpo de élite que creció en importancia durante la guerra irano-iraquí. Su asociación con los Guardianes de la Revolución comenzó cuando se unió a dicha fuerza en 1986 y se implicó en operaciones clandestinas en el área de Kirkuk, en Iraq, y en el oeste de Irán. También fue instructor de la milicia paramilitar de los basij (voluntarios), que está a cargo de la defensa de los principios revolucionarios. Ahmadineyad posee también un doctorado en ingeniería civil y es profesor en la Facultad de Ciencias e Industria de la Universidad de Teherán. Desde 1993 hasta 1997, fue gobernador en Ardabil, una provincia en el noroeste del país.

Ahmadineyad es miembro del Abadqaran Iran-i-Islami (Los que Desarrollan un Irán Islámico), un grupo compuesto por jóvenes políticos, que controla el Parlamento y la Corporación Municipal de Teherán. Este grupo, que le ayudó a convertirse en alcalde de la capital iraní en abril de 2003, incrementó aún más su poder después de que sus miembros arrasaran en las elecciones parlamentarias de febrero de 2004. Ahmadineyad reforzó también su influencia política cuando se convirtió en miembro del Comité Central de la Asociación de Fieles a la Revolución Islámica. La existencia de estos grupos muestra el surgimiento de una nueva generación de líderes revolucionarios que no son clérigos y difieren notablemente de los conservadores tradicionales. Estos jóvenes políticos pueden contar con el sólido respaldo de millones de revolucionarios que mantienen fuertes lazos ideológicos y emocionales con la República Islámica y con la memoria del Ayatollah Ruhollah Jomeini (m. 1989).

El éxito de Ahmadineyad está basado en su capacidad para "conectar" con el pueblo. Las clases trabajadoras, que comprenden la mayoría de los 70 millones de habitantes del país, le apoyan. Sus esperanzas de una vida mejor se han convertido en resentimiento hacia las clases opulentas que emergieron durante las presidencias de Rafsanyani y Jatamí. Estos sectores de la población iraní consideran que Rafsanyani, del que se afirma que es el hombre más rico de Irán, no hizo nada para mejorar su situación económica durante sus ocho años de presidencia.

En la primera vuelta, Ahmadineyad recibió un fuerte apoyo de los habitantes de Teherán e Isfahan. En esta última ciudad histórica, recibió más de 800.000 votos de un total de 1,7 millones que fueron emitidos. Por otro lado, cabe señalar que la campaña de Ahmadineyad fue llevada a cabo por voluntarios en las calles –incluyendo miembros del basij, jóvenes y empleados del gobierno que ganan bajos salarios-. Los eslóganes pro-Ahmadineyad, algunos de ellos escritos a mano, inundaron las áreas más pobres del centro y sur de Teherán, una enorme área urbana donde viven alrededor de 15 millones de personas.

Durante la campaña electoral, Ahmadineyad habló acerca de un mayor control estatal de los recursos naturales del país, la distribución de la tierra, la lucha contra el desempleo, la redistribución de las rentas petrolíferas del país y la justicia social, discurso éste que resultaba muy atractivo para las masas empobrecidas de la ciudad y el campo. Él destacó su origen humilde y su estilo de vida espartano con el fin de que los demás lo vieran como "un hombre del pueblo" y puso fin a su campaña con un video que mostraba su modesta vivienda y a los jóvenes administradores que había escogido para trabajar en el Ayuntamiento de Teherán. "¿Dónde se dice que los gobernantes islámicos hayan de vivir en palacios?," señaló Ahmadineyad. De este modo, su forma de vida modesta, sus maneras directas y sus abiertas críticas contra los sectores más opulentos le han atraído el apoyo de millones de iraníes de las clases baja y media.

Ahmadineyad ha intentado ofrecer soluciones a los problemas de estos iraníes ordinarios. "Los profesores en nuestra sociedad están realizando muchos sacrificios y viven, sin embargo, con salarios bajos," señaló. "Podemos y debemos incrementar sus salarios reduciendo nuestros gastos en otros sectores." De hecho, los profesores en Irán han estado protestando por sus bajos salarios durante años. "Ha habido un voto masivo en favor de Ahmadineyad de parte de votantes empobrecidos, que querían mostrar su disconformidad con las políticas de los pasados 16 años, en los que los sucesivos gobiernos se desentendieron de las clases más bajas," señala Corteza Firouzi, director de la publicación en inglés Iran News. "Por supuesto, en los pasados años la situación del país ha mejorado en términos macroeconómicos, pero la gente cree, de manera justa además, que los ricos se han vuelto más ricos y los pobres más pobres."

Durante una reciente entrevista, uno de los más estrechos consejeros de Ahmadineyad, criticó a las familias más ricas que han surgido en el Irán post-revolucionario y las comparó con las "mil familias" que gobernaron Irán durante el régimen del Shah. "Ahmadineyad ha sufrido en la vida," declaró Orash Farahani, un iraní de 29 años que trabaja en una tienda de aparatos eléctricos de Teherán y que votó por Ahmadineyad, al periódico británico The Times. "Él muestra interés hacia los necesitados y los pobres. Él traerá la justicia social a este país. La revolución fue hecha para beneficiar a los mustazafan (los desposeídos), pero éstos han sido de nuevo olvidados y los ricos se han apoderado del poder."

Una política exterior independiente

En el terreno de la política exterior, Ahmadineyad ha prometido "construir una nación islámica ejemplar, poderosa y desarrollada." Él afirma que quiere lazos más estrechos con los países árabes. Su elección llevará a buen seguro al reforzamiento del eje Teherán-Damasco-Hezbollah, que se ha convertido en el principal obstáculo a la hegemonía estadounidense e israelí en Oriente Medio.

Irán está dando también una lección al mundo árabe con su nacionalismo orgulloso y pleno de autoconfianza, tan diferente del actual derrotismo que resulta tan evidente en muchas partes del mundo árabe. Irán está determinado a oponerse a las presiones y dictados extranjeros, y muy especialmente los de EEUU, y ha dejado claro que quiere relacionarse con el resto del mundo sobre una base de igualdad y respeto mutuo. Cabe señalar que desde que Jomeini falleció, no había existido en Irán una semejante cohesión a nivel del liderazgo como el que va a existir en este próximo período. Esto significa, a su vez, que un poder hostil, como EEUU, ya no será capaz promover con éxito una política destinada a sembrar la división dentro del liderazgo iraní entre los llamados "conservadores" y "reformistas", "radicales" y "moderados" etc.

En lo que se refiere a las actuales negociaciones sobre el programa nuclear iraní, Ahmadineyad ha lanzado una advertencia a los que traten de hablar a Irán desde una posición de superioridad. "La Unión Europea no debería hablarnos desde una distancia orgullosa y debería bajarse de su torre de marfil," manifestó. El nuevo presidente electo reiteró además el derecho de su país a adquirir tecnología nuclear para fines pacíficos. "Irán es una gran nación y protegerá sus derechos de una forma seria. Hoy podemos decir que tenemos derecho a adquirir tecnología nuclear para fines pacíficos. Necesitamos esta tecnología para fines energéticos y médicos. Así pues, continuaremos adelante con su desarrollo."

Ahmadinejad ha señalado que está abierto a un diálogo con EEUU –"Podemos trabajar con cualquier país en el mundo que no muestre animosidad hacia Irán"-, pero al mismo tiempo advirtió que Irán tenía su propio camino que recorrer y no necesitaba a EEUU en absoluto. "Irán está inmerso en el camino del progreso y el crecimiento y no tiene en realidad necesidad de EEUU para proseguir este camino." De este modo, dejó claro que no tolerará en modo alguno las amenazas e insultos que han dominado el discurso estadounidense hacia Irán en las pasadas décadas.

Los altos precios del petróleo, que permitirán a Irán incrementar sus rentas petrolíferas hasta una cantidad de 50.000 millones de dólares en el año financiero que termina en marzo de 2006, y sus relaciones estratégicas con Pekín y Moscú son otros tantos factores que reforzarán la resistencia de Irán frente a las amenazas de EEUU. "Los medios de comunicación occidentales no han sido objetivos en lo que se refiere a la cobertura de las elecciones. Ellos criticaron duramente a Ahmadinejad y esto animó a los iraníes a apoyarle y a distanciarse de los así llamados "reformistas", a los que dichos medios presentaron como personas que buscaban el desarrollo de relaciones con los países occidentales a cualquier precio," manifestó Abdul Muamin, un analista egipcio, a Islamonline.

Teniendo en cuenta los factores mencionados, la capacidad de EEUU para amenazar a Irán en la presente coyuntura se va a ver seriamente limitada. De ahora en adelante, Washington sabe –y Teherán también- que un ataque militar estadounidense contra Irán no es una alternativa. La solidaridad nacional existente en Irán haría que cualquier forma de intervención militar se convirtiera en un desastre para una potencia extranjera. Como Mahan Abedin escribió recientemente en el Daily Star: "Las recientes elecciones y el ascenso al poder de Ahmadineyad han supuesto un golpe fatal a aquellos que dentro de la Administración Bush creen que tal cambio de régimen es posible en Irán. El mensaje de Irán es alto y claro: los aspectos más radicales de la agenda reformista resultaron ser intragables para los iraníes, así que el cambio de régimen es ahora una pura fantasía. Sólo el tiempo dirá si Washington ha captado el mensaje y opta por cambiar su actitud hacia Irán."

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