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Pura pasión

El sufismo es un camino sin orillas y sin meta: no hay un llegar ni un partir, es todo un andar

01/07/2005 - Autor: Abdulkader Baba Al Yerrahi - Fuente: Jerrahi.org.ar
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Imágenes de la tárika Yerrahi (Foto www.yerrahi.es)
Imágenes de la tárika Yerrahi (Foto www.yerrahi.es)

El hombre percibe, presiente que hay algo más grande que él. Aún los corazones más descreídos, en algún momento de su existencia, tienen esa percepción, y la de que este mundo no le ofrece a uno todo lo que puede en esta existencia humana. En realidad, a poco de reflexionar, notamos un sin sentido absoluto por la cortedad de nuestra existencia y por la vacuidad de nuestros actos, que aún hayan sido muy buenos o muy malos, son rápidamente olvidados después de nuestra muerte.

El ser humano, a través de las distintas vías espirituales que han sido ofrecidas a través de los tiempos por mensajeros y profetas, tratan de religarse con "ese algo más grande" que nosotros llamamos Allah o Dios. En el Islam, luego de la venida de nuestro santo Profeta Muhammad (saws), existen dos grandes e importantes vías de religamiento a Allah, una de ellas es la Shariá y la otra es la Tariká: el camino ancho y el camino estrecho. Cada una tiene sus condiciones, sus finalidades y sus efectos. Nos aseguran los hombres sabios, nos aseguró el Profeta Muhammad (saws), nos lo asegura el Corán que aquellos que sigan la Shariá con sinceridad y honestidad, absteniéndose de hacer lo que está prohibido por Allah, alejándose de todo lo que no está claro y realizando solo los actos permitidos por Allah, tendrían asegurado en el Juicio de la planicie de Arafat, el Paraíso: entrar en un lugar mucho más hermoso que en el que vivimos, como premio a haber seguido las indicaciones de Allah y haberse prohibido lo haram. Todo aquel musulmán que realice estos actos con una intención pura en su corazón, y que ante la duda, pida consejo a la gente que sabe más que él, tiene asegurado el paraíso.

En el Islam es muy importante pedir consejo y además escucharlo y seguirlo.

El Corán y los hadices de nuestro Profeta son una guía suficiente para no extraviarse en el camino de religamiento que ofrece la religión revelada a nuestro santo Profeta Muhammad (saws).

Hay otra vía, menos transitada, menos segura, más peligrosa, llamada Tariká o camino estrecho, para todos aquellos seres humanos que están perdidamente enamorados de la verdad. Me estoy refiriendo a un sentimiento, a una percepción interior, pero que sin duda y a través de las distintas manifestaciones, se trata de un enamoramiento. Los sufíes son llamados muchas veces "los locos de amor", porque proceden – y cuando hablo de la verdad hablo de Allah Hu Ta´ala – como un enamorado loco, que deja todo por su amor y que incluso corre el peligro de morir por su amor. Este camino es transitado por los locos de amor por la verdad, que no transan con nada que no sea la verdad y que rechazan en su corazón lo que no tenga el sabor o el perfume de la verdad, de acuerdo a lo que cada uno de nosotros pueda percibir. Nadie más que el enamorado puede saber de lo que estamos hablando, o como dice Rumi: es una enfermedad y agrega Maulana que cuando uno quiere definirlo es como un burro que se va empantanando en un lodazal. Este amor produce inquietud, dolor, temor. Aquellos que están en búsqueda del amor, en busca de Allah Hu Ta´ala, no buscan el paraíso ni le temen al infierno, buscan el amor. El amor está más allá de todos los paraísos y de todos los infiernos. Rabbia el Adawiya (as) decía "quememos todos los paraísos y aneguemos todos los infiernos". No sabemos que es la verdad ni lo que nos mueve hacia ella, no sabemos definirla, no sabemos que es, pero estamos enamorados de la verdad.

En este camino de Tariká, se deben cumplir algunas condiciones mínimas: se debe tener un guía humano, un preceptor, un mentor, alguien que esté también locamente enamorado de la verdad y que por Gracia de Allah, sepa algo inexplicable, difícil de transmitir y que sus guiados no saben. Este guía espiritual debe estar ligado a la religión del Profeta Muhammad (saws) y a su din y debe haber recibido permiso de otro maestro que lo haya religado a una sílsila que se remonte al Profeta, y que por ello, tenga permiso para guiar. En todos los casos, se parte de la Shariá, la gran puerta de entrada, porque así como el guía debe estar ligado a la religión del Profeta, los derviches también deben estar ligados a la misma religión. La Misericordia de Allah es tan grande e insondable que no excluye los demás caminos, no excluye ni a los cristianos, ni a los judíos, ni a los budistas, no excluye a nadie que tenga ese secreto amor por la verdad. En realidad, ningún ser humano está excluido de la Misericordia de Allah.

Todos los que estamos aquí somos musulmanes y nos ha alcanzado el Islam en un momento de nuestras vidas, de alguna forma. Nos trajo el Profeta Muhammad (saws), mediando 1400 años de su muerte física, en un país tan extraño y distinto de ese desierto donde le tocó al Profeta manifestar el Mensaje de Allah. Y nos llamó el Mensajero de Allah de una forma extraña y distinta a cada uno de nosotros, a algunos en sueños, otros por haber leído sobre él – en general todo lo que leíamos era negativo sobre él, Astagfirullah -, nos llamó de esa forma misteriosa e inexplicable, como tiene que ser el amor. Una vez que hayamos reconocido en nuestro corazón, el amor por la verdad, el amor por Allah, o sea la Fe, no la fe externa o a través de una imagen, sino algo que anida en nuestro corazón, que nos pertenece y que no nos puede ser arrebatada y que nos ataca como una enfermedad. No nos estamos refiriendo al sentimentalismo, empleo la palabra "amor" porque no conozco otra. Una vez emprendido este camino dentro de una Tarika musulmana, utilizamos el Akl, el intelecto que Allah nos dio. Por el Akl entendemos lo que nos dicen, lo que leemos, pero este Akl, el Akl de este mundo que nos permite entender y comprender las cosas de esta existencia, no es el Akl Kudsí, el Akl divino. Los hombres sabios dicen que el intelecto divino no está en la cabeza, está en el corazón, porque dicen que es el intelecto del amor y tiene su morada en el corazón. El corazón no es ese pedazo de carne que tienes en el pecho, sino que es un punto central de nuestro ser y por eso es denominado corazón, y es ahí donde anida ese anhelo que es tan pequeño como un grano de mostaza al que se refirió el Profeta Jesús cuando dijo "que la fe mueve montañas": el Amor.

El sufismo es un camino sin orillas y sin meta: no hay un llegar ni un partir, es todo un andar. "El pequeño Akl", así vamos a denominar el pequeño cerebro que es un reflejo del Akl Kudsí y que sirve nada más que para hacer negocios, pero nos sirve para iniciar este camino, pero con un guía invisible, poderoso e inabarcable dentro: el Akl Kudsí.

Los que inician este camino no deben esperar que de sus buenos actos van a tener como premio el paraíso ni tienen que temer el infierno, se tienen que consumir por Amor. No tenemos que estar como los mercaderes, haciendo negocio. El que ha amado a otro ser humano en serio, sabe que no se trata de un intercambio de mercaderías y que uno puede llegar a morir por amor y que uno puede amar al ser más despreciable y hacer las cosas más despreciables, por amor. Dicen los hombres sabios, en una forma de explicarle al pequeño Akl lo que es el sufismo que la doctrina de unidad divina está resumida en la palabra Tassawuf. La primera de las consonantes de esta palabra es la T de Tauba, darle la espalda al error, al mundo y partir en viaje sin saber ni importarle si uno va a retornar, porque el que parte por amor, solo busca fundirse en el amor, sin importarle lo que deja atrás.

La Tauba tiene que estar alimentada por algo, sino se cae, tiene que estar alimentada por una pureza, Safia. Pureza no significa realizar buenos actos morales, la pureza está referida a la intención del corazón, del corazón enamorado de la verdad. En esta pureza tiene que haber una Pasión por encontrar al amado; sin pasión no hay búsqueda, tiene que llevar al caminante a quemarse si es necesario; tiene que haber un grado de indagatoria interior para ver si esa pureza está sustentada en algo erróneo, en una mentira que uno se dice, o si realmente existe un verdadero apasionamiento por esa búsqueda. Este es el grado de veracidad interior que se les pide a los caminantes de Tariká, para que no se engañen a si mismos. El peregrino del alma no debe buscar ser mejor, ser moralmente perfecto, debe buscar el Amor, lo anterior viene por añadidura.

A todo esto, no sabemos lo que es el amor, solamente lo sentimos. La pureza, la Safia es el sexto pilar del Islam. Sin pureza de intención, la Shahada está mal hecha, el Salat no está bien hecho, el Zakat no sirve ni la peregrinación. Como nosotros tenemos que definir todo, la pureza es algo que no tiene mezcla, de un sentimiento sin mezcla, el amor puro. Las polillas aman la luz y se queman en ella.

Con la conducción de un guía y la certeza del caminante que existe en su corazón una sed, una pasión por la verdad, se empieza el arduo camino que lleva al acercamiento a Allah, a los grados de Wali, que es la tercera consonante de la palabra Tasawuf. Para esto también hay etapas, que son el grado de aniquilamiento del nafs ammara. El primer grado de aniquilamiento es en el Sheij, el segundo grado de aniquilamiento es en el Pir de la Orden, el tercer grado, en el Profeta Muhammad (saws) y el cuarto, el aniquilamiento en Allah. ¿Podemos hacerlo, esto de aniquilarnos en el Sheij, en el Pir, en el Profeta y en Allah? ¿Nosotros, hombres de occidente, que no crecimos en un medio donde no se habla de la necesidad de maestros, que no crecimos en un medio donde se nos haya hecho amar al Profeta Muhammad (saws), que nunca habíamos oído hablar del Pir Nureddin al Yerrahi (as), - que hay disponible solo media página que hable sobre su vida - nosotros, aniquilarnos en el Pir? No lo sé, créanme de todo corazón que no lo sé. De acuerdo a los hombres sabios, estas son las etapas del camino.

Solamente les puedo decir que a medida que avanzo por este camino, siento con más fuerza que no sé nada, para desencanto de ustedes; lo único que me guía es el amor por la verdad. Si el amor de ustedes es sincero, los atraerá. Allah nos dice que si damos un paso hacia Él, Él dará dos hacia nosotros y si caminamos rápido hacia Él, Él correrá hacia nosotros y si corremos hacia Él, Él volará hacia nosotros. Allah es la Verdad.

Si hay verdad en nuestros corazones, si hay pasión, pero Pasión, esa que nos lleva a cometer locuras, tal vez esto convierta en cenizas todo lo demás. Si a nosotros, hombres occidentales, se nos ha dado esta oportunidad es porque Allah así lo ha querido, aunque sea muy difícil enamorarse de grandes, del Profeta Muhammad (saws) o del Pir (as), astagfirullah y en Su Infinita Misericordia nos da la oportunidad, si hay verdadero amor y pureza en nuestro corazón, de hacer faná, aunque no sepamos en realidad lo que esto sea.

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