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Fantasía

El sufismo es la ciencia de la realidad

25/05/2005 - Autor: Abdu Rahman Baba Al Yerrahi - Fuente: Jerrahi.org.ar
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Sheij Yerrahies: Muzzafer Ozak y Tossum Baba
Sheij Yerrahies: Muzzafer Ozak y Tossum Baba

Bismillah al Rahman I Rahim.

... El Profeta Muhammad (ByP) es el que vino a testimoniar la existencia del Dios Único, y tuvo que entregar 23 años de su vida – que fue el tiempo que tardó en ser revelado el Corán al Karim – para entregar el Mensaje, dar el ejemplo de su vida y establecer las bases de esta religión tan hermosa que es el Islam.

El hombre está lleno de hábitos. Somos, de alguna manera, un haz de hábitos y estamos tomados por los hábitos, desde los más insignificantes hasta los más perniciosos y también por los buenos.

Nuestra forma de pensar, nuestra forma de caminar, nuestra forma de decir las cosas, nuestra forma de creer ó nuestra forma de no creer, todos son hábitos, que han ido formándose en nosotros a lo largo de nuestra existencia.

Los jóvenes tienen menos hábitos, porque tienen menos años de existencia, y las personas mayores tienen muchos más hábitos, que se han ido acumulando a lo largo de decenios de repetirlos.

Nosotros no tenemos la suficiente atención y no nos damos cuenta de los hábitos. Lo tomamos como nuestra forma de ser, como algo normal, pero está comprobado psicológica y fisiológicamente que nuestra atención es mínima y debido a esta falta de atención, vemos muy poco de nosotros mismos y de los demás.

Esto no es un concepto teórico, es un hecho. Por ejemplo, nosotros estamos aquí reunidos esta noche, y nuestra conciencia registra todo, pero nosotros de todo lo que se registra, recordamos apenas un diez por ciento.

Si nos preguntaran dentro de una hora nada más como estábamos sentados en este lugar, quien a mi derecha y quien lo seguía, como estaba vestida Bashira ó Rahma, que ropas traía Uriel, seríamos incapaces de hacerlo, porque nuestra atención fluctúa.

Si nuestra atención estuviera más o menos despierta, recordaríamos algunas cosas, cuando baja la atención, nuestra memoria no registra. Por eso no registramos nuestros hábitos, por eso estamos dormidos.

¿Qué vino a hacer el Profeta Muhammad (ByP) entre un pueblo de dormidos como era en ese entonces la humanidad y que legado le dejó a su posteridad con su mensaje? ¿Para qué la Sunna?

Dicen los que saben, que el Profeta Muhammad (ByP) vino para tratar que el ser humano sustituyera sus hábitos viciosos por hábitos virtuosos. Los hábitos virtuosos son los hábitos que tenía el Profeta Muhammad (ByP) como representante del mensaje divino. Él dijo que "... yo soy de entre vosotros el que tiene el mejor carácter. Seguid mi ejemplo". ¿Qué quería decir con esto el Profeta? Sustituid vuestros hábitos viciosos, equivocados y erróneos por mis hábitos que son virtuosos.

Los hábitos del Profeta Muhammad (ByP) provenían de su estatura espiritual y de su función profética. El Profeta no era un hombre dormido, que repetía hábitos viciosos, sino que era un hombre que había recibido a través del ángel Gabriel, la Revelación, había virtud en sus actos. Virtud = Justeza, no estoy hablando de justicia, sino de justeza.

El Profeta hacía las cosas de la mejor manera posible, para ese momento, era el acto justo para ese momento. El Profeta dejó como legado el recuerdo, la anotación, el Dalil de sus actos virtuosos. Estos actos virtuosos del Profeta Muhammad son los que conducen a un hombre repleto de hábitos viciosos, a un hombre dormido, errado y repetitivo, al estado de Insan (hombre), no de Nass (hombres). Insan: Hombre.

No al estado de Nass, del que susurra en las sombras y del que nos tenemos que proteger, de aquel que está aconsejado por Sheitán el maldito, del susurrador, del que inculca los actos erróneos, viciosos.

La manera de pensar del hombre o mujer común, nacido de padre y madre, sea cual fuere su raza o religión, tiene ya marcado, tiene una predisposición hacia la perdición. Necesita guía, no puede manejarse solo y repito esto y escuchen bien "No podemos manejarnos solos".

Este es un grave error y se dice que cuando uno está ganado por los hábitos viciosos y errados es cuando más tiene que venir al dergah, para tratar de conectarse con los hábitos virtuosos del Profeta Muhammad (ByP), a través de lo que se practica y se enseña en este o en cualquier otro dergah donde se siga la tradición, la Sunna del Profeta.

Esto no es para obligarlos a venir, como si esto fuera una secta a la que le molesta que no concurran sus adherentes, sino que es para que el derviche, o el aspirante a derviche o lo que fuere, no quede aislado y a merced de sus hábitos viciosos, que son con los que vino al mundo. Ninguno de nosotros nació como profeta, hemos nacido de padre y madre carnal con una predisposición innata al error, que nos ha sido inculcado – y constituye una verdadera desgracia – por nuestros propios padres, que a su vez les fue conculcado por sus padres, etc.

Esta predisposición que tiene el ser humano a estar enredado en los actos viciosos, erróneos, es reforzada por el núcleo familiar. Si el núcleo familiar no está siguiendo una tradición firme, como en nuestro caso la del Islam, o la del cristianismo primitivo o la del judaísmo tradicional, se refuerza el error por la influencia de sus padres, amigos, aún los más queridos, educadores.

Si la persona no se conecta con algún grupo, Maestro o Tradición, que sea detentadora de la herencia profética donde aún estén presentes los actos virtuosos del profeta que vino a traerlos, para sustituir el error por la verdad, esa persona estará perdida en su camino espiritual. (Perdido en el sentido de cómo uno se pierde en un bosque oscuro).

Si uno se pierde en un bosque oscuro, no sabe donde tiene que ir, pierde el rumbo y si quiere ir hacia la salida del sol, pero nadie lo guía en ese oscuro bosque, lo más probable es que deambule y vaya al revés de la salida del sol, porque su corazón, tal cual vino a este mundo está predispuesto al error.

Esto es a lo que se refieren los sufis cuando dicen que el hombre está dormido. Lo realmente lamentable es que aquellas personas que tienen la increíble suerte, la inmensa fortuna – que ni ellos mismos se pueden dar cuenta de lo inmenso que esto es – de conectarse con algún grupo que detente una tradición firme, sean Yerrahis, Naqshbandis, o cualquier otra Tarika legítima, con un Sheij legítimo al frente, lo echan en saco roto y lo desperdician. Cuando se sienten mal, o sea cuando los hábitos viciosos, errados, le ganan, se aíslan y no quieren venir a la Tarika, y es precisamente en esos momentos donde más necesitan estar aquí, para conectarse con los hábitos virtuosos dejados por herencia por el Profeta Muhammad (ByP), o por el Profeta de la Tradición que ellos sigan. Nosotros, como musulmanes, decimos que nuestra tradición es la tradición del Profeta Muhammad (ByP) y que los actos virtuosos que dejó como herencia, constituyen su Sunna, sus hechos.

Ustedes, mis queridos derviches, cuando son derrotados por los hábitos errados de pensamiento y de actos, no quieren venir a la Tarika, porque precisamente esos hábitos son los que más odian el lugar donde pueden ser eliminados y se encargan de buscar una y mil excusas: esto es el sueño.

Aquí entramos en un terreno terrible, que es el terreno de la fantasía. Mi Sheij me dijo que uno de los mayores peligros que tiene un derviche en sus comienzos, es la fantasía. La fantasía puede adoptar mil diferentes formas, y cada uno de nosotros tiene su propio rango de fantasía, tiene su propio repertorio de fantasía. La fantasía mía difiere de la de Razak o de la de Jalima, o de Saleh.

Este camino es para evitar caer en la fantasía

Las fantasías pueden adoptar infinitas formas que van desde sueños hasta actitudes. Si no es detectado a tiempo, se va transformando en más hábitos viciosos. Entiéndanme bien cuando hablo de hábitos viciosos, no estoy hablando de gente que toma alcohol o está drogándose detrás de la esquina o persiguiendo criaturas para violarlas o asaltando camiones, no, yo estoy hablando de hábitos invisibles, que no se pueden ver, que son formas de pensar que se van cristalizando con el tiempo, formas de ser, formas de enfrentar las cosas siempre de la misma manera, formas de caer siempre en el mismo error, pisando el mismo palito.

No estoy hablando de algo inmoral, estoy hablando de algo equivocado, de algo errado. Pueden ser las cosas más inocentes a nuestra vista: una forma "X" de enfrentarnos siempre de la misma forma con alguna situación y que nos lleva indefectiblemente al mismo error. La única posibilidad de detectar esto es en un lugar como éste o similar.

Nosotros no somos dueños de la verdad absoluta, simplemente tenemos la inmensa fortuna de estar de la mano de un gran Sheij que a su vez recibió la herencia del Profeta a través de su Sheij y éste a través del suyo y así, ininterrumpidamente formando una Sílsila clara y comprobable.

Detecten los hábitos en ustedes mismos, esos hábitos perniciosos, errados, formas cristalizadas de enfrentar las mismas cosas de la misma manera, pensamientos repetitivos que ven siempre las cosas de la misma manera. La pregunta que nos deberíamos hacer si estamos interesados en nosotros mismos es: ¿De que manera el Profeta Muhammad (ByP) procedería ante esta situación. Lo haría como lo estoy haciendo yo? Para contestar esta pregunta, habría que conocer más de la vida de nuestro Profeta. Estoy seguro que ninguno de nosotros se afana demasiado por saberlo.

"Tenemos muchas obligaciones, no tenemos tiempo para hacerlo", decir esto es entrar en el hábito pernicioso. La persona que usa esta excusa que tiene grabada en su disco rígido, también aplica esto mismo en otras situaciones de su vida. Esta dejadez, que da todo lo mismo, o "ya voy a tener tiempo más adelante" o "esto no es para mí" o "no me interesa demasiado", esta forma de pensar si ustedes la aplican para este lugar, también la aplican para cualquier otro lugar o circunstancia de vuestra vida.

Esto es un hábito pernicioso, malo, malo para el Camino.

¿Qué es la fantasía?

La fantasía es tomar por realidad algo que no lo es.

La primera cosa que aparece en la fantasía puede ser que sea o un entusiamo falso o un desencanto falso. Entusiasmo Falso: estoy en el mejor lugar del mundo, esta es la mejor enseñanza, me encontré el mejor Sheij. Esto no dura mucho, es falso, es un globo inflado.

Desencanto falso: Esto no es para mí (dicho esto después de haber venido dos o tres veces). Ambas cosas son erróneas y forman parte de la fantasía.

Hay un cuento que ilustra perfectamente todo esto.

En una oportunidad, un hombre desocupado consiguió un trabajo de cajero de un importante negocio que pertenecía a un acaudalado hombre de negocios del lugar. Al poco tiempo, se ganó la confianza de su patrón, que viajaba con frecuencia a otros pueblos, dejándolo solo en el negocio. Era un hombre honesto. Un día aparece por el negocio su mejor amigo, que le comenta que tenía "una fija" para una carrera de galgos que iba a correrse en el pueblo, y que si apostaba podía ganar cuatro veces el valor de la apuesta.

El cajero le responde que no tenía una moneda para hacer esa apuesta, pero su amigo le pregunta entonces por ese dinero que se veía en la caja fuerte y le pregunta que donde estaba el dueño del negocio. El cajero le responde que su patrón estaba de viaje y que ese dinero no era suyo, era de su patrón. El amigo insiste y le dice que la carrera era esa misma tarde, que le diera el dinero que ascendía a 5000 rupias y él vendría mañana con cuatro veces esa suma, que ni hacía falta que se molestara en ir al hipódromo, para que no lo vieran en ese lugar. Después de un tiempo de discusiones, el cajero honesto le entrega las 5000 rupias a su mejor amigo, éste se va a la carrera y efectivamente, su galgo favorito gana la carrera. Lo que no fue de acuerdo a lo esperado fue que cuando el cajero espero ese día a que apareciera su amigo, éste no se hizo ver y no se lo encontró en ningún lugar que frecuentara en el pueblo. Había desaparecido con las 20.000 rupias, y el cajero se da cuenta que había sido estafado por su mejor amigo.

¿Qué se le puede ocurrir a un cajero estafado por su mejor amigo, que no tiene salida, que sabe que cuando aparezca su patrón, terminará en un calabozo y que se le iba a hacer lo que se le hace en el Islam a los ladrones? Sumido en un estado de desesperación, sale del pueblo decidido a suicidarse. Se va a un lugar apartado, sube a una colina, se ata una pesada piedra al cuello y busca una pesada rama para colgarse. En ese momento se escucha un galope y se le aparece a nuestro cajero una vieja contrahecha, barbuda, andrajosa, un verdadero esperpento. La vieja le pregunta al joven cajero que es lo que iba a hacer. Al enterarse, le implora que no lo haga, que desista de su actitud, que ella era su hada protectora y que le pidiera tres deseos. Al principio dudó, pero pensó que podría tratarse de un conjuro y que al final de los tres deseos, esa vieja se convertiría en una hermosa hada – porque como todo el mundo sabe, las hadas deben ser muy lindas -, y le pidió los tres deseos. El primero, tener de nuevo las 5000 rupias para devolvérselas a su patrón, porque se había arrepentido profundamente de su actitud y quería restituírselas.

-Concedido, dijo la bruja – hada.

-Quiero, siguió el cajero, como segundo deseo, una hermosa casa que está en el pueblo y a la que jamás podré acceder por mis ingresos.

-Concedido, repitió la bruja.

- Por el tercer deseo, y ya que estamos, quisiera las 15000 rupias que gané con las carreras y que mi amigo se llevó. -Concedido. Ahora ve a la casa, ve al dormitorio y debajo de la almohada encontrarás las 5000 rupias, debajo del sobre encontrarás la escritura de la casa a nombre tuyo y en otro sobre al costado, encontrarás las 15000 rupias, sentenció el hada.

El cajero que no salía de su sorpresa le pregunta entonces al hada, ¿Qué puedo hacer para pagarte todo esto?. El hada, que al principio no parecía haberle dado importancia a la pregunta del joven, se dirigió a su caballo y de golpe se dio vuelta y le espetó: "Si, quiero que me hagas el amor". El joven cajero accede y cuando terminan, el hada se sube arriba del caballo y le pregunta al cajero: ¿Cuántos años tienes, bello joven?

- Treinta y cinco, responde el cajero.

- ¿ Y a los treinta y cinco años, todavía crees en hadas?, gritó la bruja, espoleando a su caballo y alejándose del lugar.

Si, claro, se ríen ustedes, pero ustedes están en la misma situación que el cajero. Viven aferrados a esa fantasía y quieren creer lo que quieren creer. Están frente a la cruel realidad y no la quieren ver porque prefieren creer en la realidad que tienen en la cabeza.

Es un cuento muy aleccionador. ¿Cuántos de ustedes están agarrados a la fantasía de lo que quieren creer y no se aferran a la realidad? – ¿Y porqué? Porqué es más fácil, es más fácil. Se sufre menos creyendo en la fantasía que en la realidad. Uno no quiere creer lo que está evidente y lo disfraza. Cada vez que ustedes se encuentren con una situación donde la fantasía encubre a la realidad, acuérdense de este cuento, donde la vieja era una bruja y estaba a la vista, pero le hizo creer que no. ¿Cuántos de nosotros tenemos delante nuestro la realidad retorcida y cruel y no queremos verla porque nos haría mucho daño? Piensen cada uno de ustedes en sus particulares situaciones y pregúntenselo.

El sufismo es la ciencia de la realidad. El Profeta Muhammad (ByP) siempre le pidió a su Señor que le hiciera ver la realidad que hay detrás de la realidad.

La primera batalla que tenemos que librar es contra la fantasía. La fantasía consiste en querer ver lo que uno quiere ver y negar lo que está a la vista.

El primer trabajo que tenemos que acometer es deshacerse de algo muy querido por nosotros, que son las falsas esperanzas, con las cuales teñimos la opaca realidad que tenemos a la vista. El sufismo no consiste en sus primeros pasos, en entrar en el mundo del Malakut, guiado por Yibril, ni en tener experiencias extáticas, de la mano de algún Sheij exótico, sino que consiste en ver la realidad tal cómo es, la nuestra y la que nos rodea.

Ningún Sheij serio les va a vender humo, diciéndoles: "Déjenme que les toque la coronilla con mi dedo índice de la mano derecha, que les voy a abrir el chakra coronario o el tercer ojo, o el laríngeo." Duden de estos Sheijs. Les están vendiendo fantasías, cómo aquella bruja que les dicen que vuelvan a sus casas, para ver si está el dinero que ustedes robaron. Fíjense que en el cuento, el ladrón es el que pide que le devuelvan la plata que él robó. Si no hubiera metido la mano en la caja de su patrón, nada de eso hubiera sucedido. Se parte de un error desde el que después pide que con un milagro le arreglen lo que él es incapaz de arreglar, que es el ver su propio latrocinio o su predisposición a robar, guiado por una desmedida ambición de ganar cuatro veces lo que tenía, cuando él en realidad era responsable de cuidar ese dinero que no era de él. La bruja, en realidad, no hizo más que reforzarle la fantasía.

Cuando yo me enfrento con problemas tan concretos, como son los hábitos viciosos o los hábitos erróneos ó los hábitos perniciosos..., no hay mucho para fantasear. No puedo decirle a mi derviche, :"Haga 250000 "La Ilaha Illa Allah" ó me invento un dikr de abajo del brazo y decirle que con eso se arregla todo, no, no pasa por ahí. Pasa por hacer un trabajo lento, ímprobo, doloroso, para extirpar el hábito pernicioso y sustituirlo por un hábito virtuoso, de los que trajo el Profeta Muhammad (ByP). Para eso, me tengo que apoyar en lo mucho o poco que conozco de la sunna del Profeta, de lo que él hizo en circunstancias parecidas, lo que él predicó y de lo que él dejó como ejemplo.

Recuerden siempre la frase que él dijo cuando sus compañeros acababan de librar una terrible batalla: "Hemos terminado la pequeña guerra, ahora vamos a hacer la gran guerra", todos se escandalizaron pensando que después de la batalla que habían sostenido, a quién más tendrían que soportar enfrentarse, y el Profeta les contestó: "A vuestros egos". Esta batalla solo termina cuando termina nuestra vida y las fantasías dentro de uno.

Hay personas que aparentan ser muy dóciles y bien predispuestas, y son dóciles y bien predispuestas, pero ¿Qué hábito pernicioso los está carcomiendo por dentro, mientras su exterior aparece como dulce y apacible? ¿Qué red de hábitos y pensamientos lo tienen atado a esa persona y lo paralizan haciéndole hacer siempre lo mismo, pensar siempre lo mismo y actuar siempre igual? ¿ Ha hecho esa persona, algún esfuerzo para sustituir alguno de esos hábitos? Por ejemplo el rascarse la oreja izquierda con la mano izquierda, nos puede parecer un hábito totalmente inocuo, pero...¿Y si yo cada vez que me toco la oreja izquierda con mi mano izquierda, entró en una fantasía determinada, y éste es el acto corporal que refuerza esa fantasía? Supongamos por un instante que a un asesino, sus impulsos criminales se le despiertan cuando se rasca el lóbulo de la oreja izquierda, ustedes se ríen, pero si supiéramos bien como es la cosa...

As Salam Aleikum

Sojbet pronunciado por el sheij Abdul Rahman Baba al Halvetti al Yerrahi en el dergah de Buenos Aires – Argentina, el 26 de junio de 2004.
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