webislam

Lunes 11 Noviembre 2019 | Al-Iznain 13 Rabi al-Auwal 1441
777 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=1051

¿Cuál es el concepto de Justicia en el islam?

El imperativo social del islam es el de la justicia universal

17/05/2005 - Autor: Abdennur Prado
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Abdennur Prado
Abdennur Prado

Pregunta: ¿Cuál es el concepto de Justicia en el islam?

Respuesta: "Unicidad y Justicia" (al-tawhîd wa al-‘adl) eran para los mu’taçilíes los principios básicos del islam. El imperativo social del islam es el de la justicia universal. Dice un hadiz: una sociedad islámica es aquella donde nadie pasa hambre. El Mensaje del Qur’án contiene una serie de principios rectores que están en el corazón de todo hombre libre: rechazo de la tiranía, igualdad de derechos, libertad de conciencia, justicia social, derecho de asilo y búsqueda del conocimiento.

De ahí que bajo los califatos omeya, abbasida y otomano se desarrollase un complejo sistema de "seguridad social": asistencia a los necesitados, atención a huérfanos y viudas, medicina y educación gratuitas, gran número de escuelas bibliotecas públicas, etc. Cuando los viajeros occidentales describieron el califato otomano, mostraron su sorpresa ante la ausencia de pobres y mendigos, que eran alimentados por el zakat, la purificación obligatoria de los bienes que realiza el musulmán en beneficio de los necesitados. La palabra árabe ‘adl es el origen de la palabra castellana adalid: aquel que lidera una causa justa. En el fiqh, el ‘adl es el "testigo fidedigno". El mejor de los adalides es Al-lâh: el Justo es uno de sus Más Bellos Nombres.

El término Justicia es uno de los más repetidos en el Qur’án. No podía ser de otra manera: el islam nació con el fin de reestablecer la Justicia perdida entre los hombres. Aunque algunos musulmanes hayan perdido la medida, en el fondo de todos los sucesos que desgarran al mundo islámico existe la misma búsqueda de la Justicia, el reestablecimiento de una situación anterior que se siente perdida en nuestro mundo. No podemos reducir la justicia a la legalidad. Por desgracia, no siempre lo legal es justo, ni siempre las leyes tienen por objeto la consecución de la justicia para todos. Con esto, estamos estableciendo una diferencia clave, apuntando a una posibilidad real: que lo judicial no se ajuste a lo que es justo. Entonces, hay que recordar, volver a la fuente para lograr el reestablecimiento de la justicia.

Lo justo es lo apropiado, lo que se ajusta a lo propio. Propiedad, ajustarse, acordarse, adecuarse... todo un campo semántico de gran riqueza, que nos remite al concepto coránico de Creación, a la visión del equilibrio que deben regir todas las relaciones, tanto entre los elementos como entre los seres vivos. Según el Qur’án, el mundo ha sido creado en la Justicia, esto es, en equilibrio permanente. El sol y la luna se relacionan según un perfecto equilibrio, que marca el ritmo de la vida de las criaturas. Romper este equilibrio es algo que sólo está en manos de los hombres: sobre ellos ha sido depositada la confianza de Al-lâh, su ámana, y sólo ellos pueden traicionarla. Injusto es todo acto, palabra o pensamiento que rompe con este equilibrio natural.

Los profetas (aleihi salam) recuerdan (actualizan) un pacto interior a toda criatura: el ‘ahd Al-lâh. Cuando el ‘ahd es promulgado (verbalizado o escrito) es un mizâq. Vínculo interior y necesario de cada uno (de cada único) con el Único (Ahad). El ‘ahd es anterior al estado de separación y a la conciencia de nosotros mismos, y no un contrato que podamos hacer o deshacer. Es la respuesta a la pregunta "¿No soy Yo vuestro Rabb?" que Al-lâh formuló al principio de los tiempos. La respuesta afirmativa de las criaturas es el paso del estado de pura potencialidad a la existencia. El asentimiento de las criaturas (na’am al-juluq) es contestado por el kun ("¡existe!") de Al-lâh, sellando un pacto que ni la más perseverante de las desobediencias puede romper. Una vez promulgado es cuando el ‘ahd puede ser "violentado":

al-ladzîna yanqudüna ‘áhda l-lâhi min bá‘di mîzâqihî

wa yaqta‘ûna mâ: ámara l-lâhu bihî: an yûsala

wa yufsidûna fï l-ard ûlâ:ika húmu l-jâsirûn.

Los que violan el pacto de Al-lâh tras haber sido promulgado,

y cortan lo que Al-lâh ha ordenado que comunique

y corrompen en la tierra. Ésos son los perdedores.

(Qur’án 2:27)

El creyente reconoce en la revelación su ‘propiedad’, algo que le es propio o adecuado, una Palabra inserta en su corazón, y que germina al escuchar la Palabra revelada. El lazo que une al musulmán con el Qur’án es indestructible. No es un libro exterior, sino un recordatorio de aquello que nos constituye, en tanto criaturas que tienen su origen en el Uno, capaces de conciencia (taqua) y de recuerdo (dikra). Recordar el Pacto y actuar en consecuencia, siguiendo una de las tradiciones reveladas, tomando a los profetas (aleihi salam) como ejemplo. En el Qur’án, la injusticia está relacionada con la negación de la revelación. Quien no la reconoce no se reconoce, queda condenado a la ignorancia de si mismo. La Palabra revelada actúa como un detonante, se constituye en espejo de nuestro verdadero yo. Antes de recuperar la Justicia perdida entre los hombres, uno debe establecer la Justicia dentro suyo: ajustarse a la revelación, poner a Al-lâh en el centro, reconocer el Pacto primordial, aquello que une a todas las criaturas.

El símbolo de la Justicia es al-mîçân, la balanza. El equilibrio de fuerzas complementarias está en la base de la Creación: entre lo activo y lo pasivo, lo masculino y lo femenino, el cielo y la tierra, el cambio y la permanencia, etc. Este mismo equilibrio debe regir las relaciones entre las personas y de estas con la naturaleza. El islam es el camino de en medio: armonía entre lo interior y lo exterior, entre el precio y el objeto, entre la razón y los instintos. También entre las necesidades corporales y las espirituales, o entre lo individual y lo colectivo. Cualquier exceso a favor de uno de estos polos va en detrimento del otro, y da como resultado seres deformes. Se recomienda atemperarse, ser moderado en la práctica del dîn, por lo cual se rechazan las actitudes "demasiado espirituales", tales como el ascetismo o la renuncia a los placeres. Un perfecto equilibrio y balanceo de fuerzas es lo que proporciona la felicidad, tanto en este mundo como en el otro. La Justicia puede romperse, desequilibrando la Balanza, por lo cual es necesario interiorizar la llamada coránica:

"Allâ tátghau fî l-mîçâni

wa aqîmû l-wáçna bil-qísti

wa lâ tujsirû l-mîçân".

"No os excedáis en la balanza,

y enderezad el peso según la justicia

y no arruinéis la balanza".

(Corán, surat ar-Rahman 9)

El modo de enderezar la balanza arruinada es el talión: medida por medida. Quien quiere más de lo que da o da menos de lo que puede está extraviado. Hay que buscar el propio lugar entre las criaturas de un modo natural, con la atención puesta en el Creador de los Cielos y la Tierra. La Balanza pesará los actos de las criaturas en el Día del Juicio (yaum al-qiyama), en el cual Al-lâh reestablecerá definitivamente el orden perfecto de la Creación.

Pero Al-lâh sabe más.


Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/27634-cual_es_el_concepto_de_justicia_en_el_islam.html