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Se deterioran las relaciones entre Washington y Ankara

Turquía es uno de los pueblos más críticos con la actual política norteamericana

14/04/2005 - Autor: Yusuf Fernández - Fuente: Revista Amanecer
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Las relaciones entre EEUU y Turquía se han deteriorado en los años recientes debido a múltiples factores. Una encuesta de la BBC ha revelado que los turcos se encuentran entre los pueblos más críticos con las actuales políticas norteamericanas. Según esta encuesta, el 82% de los turcos se muestran en contra de las políticas de la Administración Bush.

Además, una novela que habla de una guerra entre los dos países, "Metal Store" se ha convertido en un best seller en Turquía. Por su parte, el antiguo alcalde de la ciudad de Izmir ha comparado la América de Bush a la Alemania nazi. Sin embargo, algunos analistas recuerdan que EEUU y Turquía son todavía estrechos aliados y no creen que los actuales desacuerdos entre los dos países tengan consecuencias duraderas. Otros observadores creen, por el contrario, que las políticas de Turquía van a ser cada vez más independientes de Washington.

Los problemas en las relaciones entre ambos países empezaron hace dos años, cuando el Parlamento turco rechazó una petición estadounidense para usar el territorio turco con el fin de lanzar un ataque contra Iraq por el norte. Desde el principio, una abrumadora mayoría de los turcos se mostró en contra de la guerra de Iraq y esa actitud no ha cambiado en absoluto. Miles de manifestantes protestaron entonces contra la presencia estadounidense en la base aérea de Incirlik, situada en el sureste de Turquía. Hubo también otras manifestaciones y disturbios en contra de la presencia de Bush en la conferencia de la OTAN de Estambul del pasado verano.

Esa ira popular se intensificó después del asesinato de un iraquí herido y desarmado por un marine estadounidense dentro de una mezquita en Faluya. El asesinato fue filmado por un cámara de un noticiario y transmitido a todo el mundo, y levantó una ola de indignación en los países islámicos. Algunos días después, varios miles de fieles salieron de la mezquita de Beyazit en Estambul gritando eslóganes antiamericanos y, más tarde, quemaron banderas estadounidenses e israelíes. Los manifestantes prometieron ayudar a sus hermanos iraquíes e hicieron un llamamiento en favor de un boicot a los productos de EEUU, antes de dispersarse pacíficamente.

Hace más de un año, varios soldados turcos fueron arrestados en el norte de Iraq por tropas norteamericanas, que los acusaron de ayudar a organizaciones turcomanas. Este incidente enfureció a muchos turcos, que creen que EEUU está favoreciendo a los kurdos por encima de a los turcomanos (iraquíes de habla turca) en Iraq.

Recientemente, el Wall Street Journal publicó un artículo de Robert Pollack titulado: "El Hombre Enfermo de Europa – Otra Vez," donde detallaba el colapso de las relaciones entre Turquía y EEUU. "El viejo dogmatismo izquierdista y una nueva tendencia hacia el islamismo han dado lugar a un intenso antiamericanismo, que puede exceder incluso la cantidad de odio hacia EEUU que se ve en algunos países árabes," escribió Pollack. Él añade que había encontrado "una atmósfera venenosa" hacia EEUU durante un reciente viaje a Ankara.

Las frustraciones estadounidenses con Turquía se han hecho evidentes en el Pentágono. En una reciente aparición en un programa de televisión, el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, dio una indicación lo frustrado que se hallaba con Turquía. La resistencia continua en el Triángulo Sunní, dijo Rumsfeld, es parcialmente un resultado del hecho de que la 4ª División de Infantería no fue capaz de atacar Iraq desde el norte a través de la frontera con Turquía. "A causa de esto," indicó Rumsfeld, "los sunníes que viven en al norte de Bagdad nunca participaron realmente en la guerra y un número insuficiente de ellos fueron capturados y muertos en esa parte del país. Y ellos no experimentaron nunca el poder militar real de EEUU… Así pues, eso y el hecho de que no pudiéramos hacer operar dicha división desde el norte fue un hecho desgraciado, desde mi punto de vista."

Por su parte, el vicesecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, acusó al Ejército turco de haber abdicado de su papel de liderazgo en el país. En otras palabras, el ejército turco debería haber presionado al gobierno democráticamente elegido para que adoptara una postura pro-norteamericana con respecto a Iraq. Otro neoconservador, Douglas Feith, entonces subsecretario para la Política de Defensa, también reprochó al ejército turco el no haber sabido apreciar cuáles eran sus responsabilidades. Hablando ante el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso de EEUU, Feith acusó al gobierno turco de no hacer nada para frenar el creciente antiamericanismo en el país. Él también advirtió que las estrechas relaciones entre ambos países podrían verse amenazadas.

Washington ha mostrado también su irritación por las críticas de Erdogan hacia las elecciones iraquíes. El primer ministro turco ha afirmado que las elecciones no fueron plenamente democráticas y probablemente serán inútiles en lo que se refiere a estabilizar el país o detener la violencia. "No es posible calificar estas elecciones como plenamente democráticas," manifestó Erdogan a los periodistas en el encuentro anual del Foro Económico Mundial, recordando que uno de los principales grupos de Iraq, los árabes sunníes, había decidido no participar. "No todos los electores podrán votar," dijo Erdogan.

Los turcos creen también que EEUU está haciendo la vista gorda ante las operaciones del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) en el norte de Iraq. Esta organización terrorista, que lucha por un estado kurdo independiente en el sureste de Turquía, lanzó una campaña de lucha armada contra el gobierno en 1984, y más de 30.000 personas han muerto a causa de la violencia desde entonces. El problema ha empeorado desde el pasado verano cuando el PKK abandonó su compromiso con el cese el fuego turco-kurdo y reanudó sus ataques contra bases militares turcas y comisarías en el sureste de Turquía.

Los militares turcos consideran que EEUU tolera al PKK, principalmente porque los turcos en Iraq son el único grupo que suministra un apoyo militar al ejército estadounidense. Debido a ello, el ejército turco ya no cree en la promesa norteamericana de que no les será permitido a los kurdos crear un estado independiente en el norte de Iraq.

El 15 de febrero, se produjeron choques entre policías turcos y manifestantes kurdos, que querían conmemorar el sexto aniversario de la captura del líder del PKK, Abdullah Ocalan. Al menos 15 personas resultaron heridas en dichos incidentes. Los activistas kurdos han estado pidiendo el traslado de su líder a una cárcel ordinaria desde la prisión militar en la que se halla encarcelado en la actualidad, pero estas peticiones han caído en oídos sordos en Ankara. Ocalan fue condenado a muerte en junio de 1999, pero su sentencia fue cambiada por la de cadena perpetua dos años más tarde tras la abolición de la pena capital, como parte de las reformas turcas que tienen como fin el adaptar las normas del país a las de la Unión Europea.

Existen informaciones que sugieren que los kurdos de Iraq, Irán y Siria se habrían unido al PKK para luchar contra las fuerzas turcas en el norte de Iraq. Ésta es otra prueba de que una posible entidad kurda en la zona se convertiría en una seria amenaza para la unidad y estabilidad de Turquía.

Apoyo estadounidense a los kurdos

Para los turcos, las elecciones locales en la ciudad de Kirkuk, en el norte de Iraq, fueron un test significativo. Celebradas al mismo tiempo que las elecciones generales de finales de enero, el ejército norteamericano permitió a unos 70.000 kurdos que vivían fuera de Kirkuk el votar en la ciudad. Esto aseguró la victoria de la Lista Kurda.

Kirkuk es el centro de la producción petrolífera en el norte de Iraq. Los partidos kurdos quieren que Kirkuk sea asignada a un distrito kurdo en un posible Iraq federal. Estos partidos han dicho abiertamente que la inclusión de esta ciudad en un distrito kurdo será la única forma de hacer que esta área, y una futura entidad autonómica kurda, se convierta en económicamente viable.

Sin embargo, un estado kurdo en el norte de Iraq es una posibilidad que los militares turcos rechazan categóricamente. Un estado tal se convertiría en un escenario de pesadilla que reforzaría sustancialmente el movimiento separatista kurdo en Turquía. Si la situación en Kirkuk acaba deteriorándose hasta convertirse en un conflicto armado entre los kurdos, los árabes y los turcomanos, Turquía se vería implicada, ha advertido el jefe de Estado Mayor del Ejército turco, Ilker Basbug. Turquía ha reiterado también que actuaría para proteger a los turcomanos en el norte de Iraq si los kurdos intentaran aprovecharse de su éxito en las elecciones iraquíes para tomar el control de Kirkuk.

En noviembre de 2004, se informó de que los militares turcos habían diseñado planes de contingencia para una posible invasión del norte de Iraq, con al menos 20.000 hombres. Responsables turcos manifestaron entonces que el Estado Mayor había pedido la aprobación del gobierno de Erdogan. El objetivo de esta iniciativa fue el dirigir una advertencia a EEUU para que no tolerase el separatismo kurdo en el norte de Iraq. "La fase actual es para mostrar a EEUU que vamos en serio," manifestó una fuente del gobierno turco. El 3 de marzo la agencia china Xinhua informó de que Turquía había desplegado 1.357 soldados en el norte de Iraq para luchar contra los guerrilleros del PKK. Los soldados turcos informaron de que los peshmerga (paramilitares) kurdos había cavado túneles y establecido puestos de control en las afueras de Dahouk, no lejos de la frontera turca.

En referencia a Kirkuk, Namik Tan, portavoz del Ministerio de Exteriores turco, señaló en una conferencia de prensa el 19 de enero que los iraquíes, la ONU y la comunidad internacional deberían tomar medidas contra "los fait accomplis que no contribuyen a la paz en Iraq… y tienen un impacto negativo sobre la estabilidad en este país y en toda la región." "Nadie en este siglo XXI puede apropiarse de la tierra de otros mediante fait accomplis ilegales," dijo Tan, sin nombrar explícitamente a los kurdos. "Es inaceptable que los grupos que protestan por las políticas y prácticas equivocadas del pasado cometan los mismos errores ahora, bajo la cobertura de la justicia, la libertad y la democracia," señaló.

Turquía ha criticado también duramente el reciente ataque estadounidense contra Tal Afar, una ciudad situada cerca de Mosul, que está habitada principalmente por turcomanos y que se habría convertido, según los norteamericanos, en un refugio para los combatientes que entran en Iraq desde Siria. El ministro de Exteriores turco, Abdullah Gul, pidió a EEUU que detuviera su ofensiva contra la ciudad el pasado septiembre. El ejército turco ha declarado también que estaba vigilando de cerca la situación en Tal Afar y un portavoz militar manifestó que los kurdos estaban utilizando allí a las fuerzas norteamericanas para conseguir una ventaja en su lucha étnica con los turcomanos.

Erdogan, por su parte, calificó a los insurgentes iraquíes muertos en el asalto estadounidense de "mártires" y exhortó al mundo islámico a unirse detrás de Turquía "en contra de los poderes que buscan implantar su hegemonía." Mehmet Elkatmis, un parlamentario del Partido de Justicia y Caridad de Erdogan y presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento, declaró que la ocupación de Iraq se había convertido en el "genocidio del pueblo iraquí." Elkatmis dijo a la agencia de prensa Anatolia que "Nunca se ha visto semejante genocidio; ni en el tiempo de los faraones, ni en el de Hitler ni en el del líder fascista italiano Benito Mussolini." Irritados por la tibia condena del gobierno turco a las declaraciones de Elkatmis, algunos responsables norteamericanos han advertido que el Congreso de EEUU podría considerar la aprobación de una legislación que califique de "genocidio" la muerte de miles de armenios a manos de las fuerzas turcas durante la Primera Guerra Mundial.

"A pesar de 50 años de asociación, resulta claro que las relaciones turco-norteamericanas continuarán frágiles y repletas de pequeñas crisis," manifestó Asli Aydintasbas, un observador de los vínculos entre ambas naciones. "Lo que los estadounidenses no comprenden en absoluto es que Turquía ha madurado como democracia," señala Fermi Koru, un columnista del diario proislámico Yeni Savak. "Los políticos necesitan tener en cuenta a la opinión pública si quieren ser reelegidos, y Erdogan no es una excepción."

Muchos observadores también apuntan a un cambio más amplio en lo que se refiere al alineamiento de Turquía con EEUU, que estaría provocado por el fin de la Guerra Fría y por el impulso de Turquía para unirse a la Unión Europea. En realidad, Turquía se encuentra mucho más cerca de los puntos de vista europeos que de la posición de EEUU en los temas internacionales. Turquía se ha aproximado también a Siria, ha normalizado sus relaciones con Irán y está mejorando sus vínculos con Rusia, en especial tras la reciente visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a Ankara.

Turquía se ha alejado asimismo de su viejo amigo Israel, el socio estratégico de EEUU en Oriente Medio. Turquía ha acusado a Israel de practicar un "terrorismo de Estado" contra el pueblo palestino. Recientemente, un grupo del partido gubernamental de Turquía volvió de Tel Aviv descontento con las explicaciones israelíes con respecto a las alegaciones de que Israel se está inmiscuyendo en los asuntos del norte de Iraq.

En los pasados meses varias ventas de armas israelíes a Turquía han sido canceladas y recientemente el viceprimer ministro israelí, Ehud Ohmert, que llevaba un mensaje especial del primer ministro Ariel Sharon para Erdogan, fue ignorado por el primer ministro turco, que se había ido de vacaciones.

El deterioro de la relación entre Turquía e Israel es irónico porque los neoconservadores sionistas que promovieron la guerra de Iraq afirmaron que la misma llevaría a la creación de una alianza entre Israel, Turquía y el nuevo Iraq, que estaría respaldada por Washington. Sin embargo, la nueva política turca y la victoria de la lista shií en Iraq han destrozado este plan. Una reciente encuesta turca ha mostrado que el 75% de los turcos no quieren tener relaciones con Israel.

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