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Declaración de la Comisión Islámica de España sobre el terrorismo en general

30/08/2004 - Autor: Comisión Islámica de España - Fuente: Webislam
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Con motivo del tercer aniversario de la matanza del 11 de septiembre en Nueva York, y a los seis meses del atentado de Atocha, la dirección de la Comisión Islámica de España nos ha remitido la siguiente declaración. En base al Sagrado Corán y a la tradición del profeta Muhámmad, no cabe la menor duda de que el terrorismo es contrario a los principios más elementales del islam.

En el Corán, el Libro revelado a la Humanidad como guía, Dios ordena al musulmán adquirir una excelencia en su comportamiento ético y moral. La moral islámica descansa sobre valores tales como la paz, la tolerancia, la misericordia o la compasión.

El Corán recuerda al musulmán que es responsable ante Dios por su comportamiento y su trato hacia todas las personas con las que se relaciona, ya sean musulmanas o no musulmanas.

El musulmán está obligado a buscar el bien para sí mismo, su familia, las personas de su entorno y la sociedad en general.

"Haz el bien a los demás como Dios ha hecho el bien contigo; y no quieras sembrar la corrupción en la tierra, pues, ciertamente, Dios no ama a los que siembran la corrupción".

(28:77)

El término "corrupción" incluye aquí a todas las formas de anarquía y terrorismo, que socavan o destruyen la paz y la seguridad. El musulmán, por tanto, no sólo no puede cometer crímenes contra personas inocentes, sino que es responsable ante Dios de detener a aquellas personas que tengan la intención de hacerlo, ya que ellas "siembran la corrupción en la tierra".

En lo que se refiere al trato hacia los no musulmanes, se dice en la aleya 60:8:

"En cuanto a aquellos que no os combaten por causa de vuestra religión ni os expulsan de vuestros hogares, no se os prohíbe que los tratéis con la mayor deferencia (birr) o justicia, pues, ciertamente, Dios ama a los justos".

El concepto de "birr" en esta aleya hace referencia a la forma en la que alguien debe tratar a los padres y parientes. Asimismo, viene recogido en las dos principales colecciones de hadices (Bujari y Muslim) que el Profeta dijo:

"Por Dios que no es un verdadero creyente aquél que sea temido por sus vecinos por su malicia".

El Profeta alentó incluso a los creyentes a ser bondadosos con los animales y les prohibió hacerles daño o sobrecargarles de trabajo. Un hadiz señala que el Profeta dijo que a un hombre que dio de beber a un perro que tenía mucha sed le fueron perdonados todos sus pecados por esta sola acción. Se le preguntó entonces: "Oh Mensajero de Dios, ¿seremos entonces recompensados por nuestra bondad hacia los animales?". El Profeta contestó: "Hay una recompensa para la bondad hacia cualquier animal o ser humano". (Sahih Muslim, 2244, y Sahih Al-Bujari, 2466).

El Corán no estimula a los musulmanes a devolver el mal con el mal, sino que llama, por el contrario, a los creyentes a responder al mal con buenas acciones.

"Pero (como) el bien y el mal no pueden equipararse, repele el mal con algo que sea mejor. Y, he ahí, que aquél entre el cual y tú existía enemistad se volverá entonces un verdadero amigo"

(41:34)

Dios señala también en el Corán que el Jardín (Paraíso) ha sido preparado para aquellos que gastan en Su Causa en tiempos de prosperidad y en tiempos de estrechez, refrenan su ira y perdonan al próximo, porque Dios ama a quienes hacen el bien (3:135).

"A quienes perseveran en hacer el bien les aguarda el supremo bien. Sus rostros no se verán ensombrecidos por la oscuridad ni la humillación (en el Día del Juicio). Ellos son los que están destinados al Paraíso, en donde residirán (eternamente)".

(10:26)

"Recordad que un intento de resarcirse de un mal puede convertirse, a su vez, en un mal. Así pues, quien perdone a su enemigo y haga las paces con él, recibirá su recompensa de Dios, pues ciertamente Él no ama a los malhechores"

(42:40)

El aborrecimiento de Dios hacia el asesinato queda de manifiesto en las aleyas que hablan de Abel en la Surah La Mesa Servida. "Y Caín dijo: "¡Ten por seguro que te mataré!" (5:27). Abel respondió: "Aún si levantaras tu mano para matarme, yo no levantaré mi mano para matarte: en verdad, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos".

Tras el asesinato de Abel, Dios dice: "Decretamos para los hijos de Israel que quien mate a un ser humano -no siendo como castigo por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra- será como si hubiera matado a toda la humanidad; y quien salve una vida, será como si hubiera salvado la vida de toda la humanidad". La referencia a los hijos de Israel no afecta a la validez universal del mensaje.

El Profeta recordó también que el asesinato era el segundo de entre los mayores pecados (Sahih Al-Bujari, 6871, y Sahih Muslim, 88) que pueden cometerse, y advirtió que en el Día del Juicio los primeros casos en ser juzgados serán los que tengan que ver con el derramamiento de sangre (Sahih Muslim, 1678, y Sahih Al-Bujari, 6533).

El propio concepto de guerra que viene establecido en el Corán tiene un matiz exclusivamente defensivo: "Y combatid por la causa de Dios contra los que os combatan, pero no cometáis agresiones, pues, ciertamente, Dios no ama a los agresores" (2:190). Como dice Muhammad Asad en su tafsir (interpretación del Corán): "La mayoría de comentaristas están de acuerdo en que la expresión "la taatadu" significa, en este contexto, "no cometáis agresión". El carácter defensivo del combate "por la causa de Dios" -es decir, por causa de los principios éticos ordenados por Dios- resulta evidente por la alusión a "aquellos que os combatan".... y es clarificado aún más en la aleya 22:39 -"les está permitido (luchar) a aquellos que han sido combatidos injustamente" que es, según todas las tradiciones de que disponemos la primera (y por tanto la fundamental) alusión coránica a la cuestión del yihad".

Dentro del contexto de la guerra defensiva, el Profeta impuso estrictos límites destinados a salvaguardar vidas y propiedades. Así, el Profeta Muhammad prohibió matar, en caso de conflicto bélico, a mujeres y niños y a los civiles en general (Sahih Muslim, 1744, y Sahih Al-Bujari, 3015). También dijo que quien matara a una persona que tuviera suscrito un tratado o acuerdo con los musulmanes no olería la fragancia del Paraíso (Sahih Al-Bujari, 3166, e Ibn Mayah, 2686).

A la luz de éstos y otros textos islámicos, los actos terroristas, los que buscan llenar de temor los corazones de personas indefensas, los que conllevan la destrucción de edificios o propiedades, los que conllevan la muerte de civiles, como mujeres y niños, u otros semejantes, están totalmente prohibidos y son objeto de una rotunda condena dentro del Islam.

La realización de actos terroristas bajo el pretexto de "defender a las naciones oprimidas del mundo o los derechos de los musulmanes" no tiene ninguna justificación en el Islam.

Los musulmanes tienen un legítimo derecho a reaccionar contra una agresión o una situación de opresión. Sin embargo, tal reacción no debe dar lugar a un odio ciego o irracional:

"No dejéis que vuestro odio hacia aquellos que os impiden el acceso a la Casa Inviolable de Adoración (es decir, la realización de las obligaciones religiosas) os lleve a transgredir (los límites), sino por el contrario, colaborad en fomentar la virtud y la conciencia de Dios, y no colaboréis en fomentar la maldad y la enemistad"

(5:2)

Asimismo, el Corán señala, en referencia a los que hipócritamente dicen seguir la Biblia, que cada vez que encienden el fuego de la guerra, Dios lo apaga (5:64). Dios condena también a aquellas naciones que violan los tratados internacionales e inician las guerras (8:56) y pide que sean reunidos todos los medios posibles para derrotarlas (8:60), pero si se inclinan a la paz, los musulmanes habrán de hacerlo también (8:61).

Hay que recordar, sin embargo, que el gran yihad, es decir, su más elevada expresión, nada tiene que ver con el enfrentamiento bélico. El Islam, por ejemplo, condena al rico que hace dinero basándose en transacciones financieras improductivas (especulación en Bolsa, intereses elevados, cambio de divisas etc). Pide asimismo a los acreedores que concedan tiempo a los deudores o, mejor aúm, que perdonen sus deudas como una acción caritativa:

"¡Sed conscientes de Dios y perdonad todas las ganancias de la usura que tengáis pendientes, si sois verdaderamente creyentes!"

(2:278)

Por todo ello, hay que señalar que el terrorismo y el extremismo contradicen la propia naturaleza humana y las enseñanzas del Islam. Entre las causas de estos fenómenos hay que citar muy especialmente la falta de conocimiento en la letra, el espíritu y la esencia del Din. "El conocimiento deficiente, unido a la vanidad y el orgullo, es más peligroso que la total ignorancia, porque el primero es la ignorancia de una persona que no es consciente de sus limitaciones", señala el sabio Yusuf Qaradawi.

Así pues, la mejor forma de luchar contra el terrorismo es la educación. Los musulmanes deben saber que el terrorismo es una amenaza contra el Islam y daña nuestra religión y a los musulmanes. Una correcta formación islámica en las madrasas y universidades islámicas permitirá hacer comprender a todos que el Islam es una religión de paz que repudia todo acto de terrorismo y muerte indiscriminada.

La presencia de signos como la arrogancia, el fanatismo, el extremismo o la intolerancia religiosa en un persona o grupo permite saber que éstos han roto con el Islam y la tradición del Profeta Muhammad . La comisión de actos terroristas supone una ruptura de tal magnitud con las enseñanzas islámicas que permite afirmar que las personas o grupos que los han realizado han dejado de ser musulmanes y se han situado fuera de la esfera del Islam. Tales grupos distorsionan y manipulan conceptos islámicos básicos, como el de yihad, sometiéndolos a su particular interpretación y criterio.

Estos grupos, que utilizan nombres y lenguajes relativos al Islam, desacreditan, en realidad, con su actuación la imagen del Islam y sirven a los intereses de sus enemigos. Su actuación incita a la islamofobia en los países en los que los musulmanes son una minoría y destruyen las relaciones de cooperación y vecindad entre musulmanes y no musulmanes. Su actuación proporciona una imagen falseada del Islam, que es precisamente la que los enemigos del Islam pretenden ofrecer al mundo.

Estos grupos extremistas causan la muerte de forma indiscriminada, incluyendo la de otros musulmanes. Tenemos que recordar aquí que el Profeta manifestó que el musulmán que mata a otro musulmán se convierte en kafir (incrédulo). En este mismo sentido, si un musulmán o un grupo de ellos comete un acto de terrorismo, esta persona o grupo estaría violando las leyes del Islam y abandonando la guía de Dios y el camino del Din. "Dios no otorga Su guía a gentes que deliberadamente hacen el mal" (9:109).

Por todo ello, es necesario señalar:

1) Que el Islam rechaza el terrorismo en todas sus manifestaciones, ya se trate de la muerte o daño a seres humanos inocentes o a sus propiedades.

2) Que el Islam es la principal víctima de los atentados terroristas realizados por algunos grupos que falsamente se autodenominan "islámicos", por cuanto que tales atentados no sólo se cobran la vida de numerosos musulmanes, sino que también dañan la imagen del Islam, hacen crecer los sentimientos de islamofobia y sirven a los intereses de sus enemigos.

3) Que estos grupos tratan de encubrir su extravío a través de interpretaciones falseadas y manipuladas de los textos sagrados, en un intento de ganarse apoyos entre los musulmanes o conseguir nuevos adeptos. Este fraude tiene que ser denunciado con fuerza por los sabios y líderes islámicos de todo el mundo.

4) Que aquellos que cometen actos terroristas violan las enseñanzas coránicas más básicas y se convierten así en apóstatas que han abandonado el Islam.

5) Que es deber de todo musulmán luchar activamente contra el terrorismo, en consonancia con el mandato coránico que establece la obligación de impedir que se extienda la corrupción en la tierra.

 

Firmado por:

Mansur Escudero (Secretario General de la Comisión Islámica de España, CIE)
Abdelkarim Carrasco (Presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, FEERI)

 

En la ciudad de Madrid, 11 de Septiembre 2004
26 Rajab 1425 Hégira

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