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El infierno de Abu Graib

03/06/2004 - Autor: Yusuf Fernández - Fuente: Webislam
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Infierno en Abu Graib
Infierno en Abu Graib

Las recientes revelaciones acerca de la comisión de graves torturas y abusos contra los derechos humanos por parte de las tropas norteamericanas y británicas en Iraq son un reflejo más de la bancarrota de la política de la Administración Bush hacia Iraq. El mundo entero ha visto con horror y estupefacción unas imágenes que muestran a las claras la cara más oculta, terrible y degenerada de la ocupación militar estadounidense.

Desde que a principios de mayo la cadena norteamericana CBS comenzara a mostrar las primeras imágenes de torturas y abusos en Iraq, han ido apareciendo nuevas fotos en las diferentes cadenas de televisión y en los principales diarios de EEUU y el mundo entero.

Las primeras fotos, que fueron tomadas al parecer por miembros de la 800ª Brigada de la Policía Militar, mostraban a militares norteamericanos sonrientes, tanto hombres como mujeres, al lado de prisioneros iraquíes desnudos que eran obligados a simular actos sexuales. En una foto que se hizo célebre aparecía un aterrorizado iraquí, que estaba de pie sobre una caja y tenía la cabeza cubierta con una capucha y cables atados a sus manos y genitales. Según el relato de la cadena, a este preso se le había dicho que si se caía de la caja moriría electrocutado.

El 21 de mayo el Washington Post publicó otras seis fotos. En una de ellas aparecía un prisionero desnudo y cubierto de excrementos, que era obligado a caminar en línea recta ante un guardia que le amenazaba con un gran bastón. En otra, se veía a un prisionero agachado, con la espalda apoyada contra la pared y sus manos atadas a la espalda. A un metro poco más o menos de su cara se hallaban las fauces de un gran perro negro que parecía estar sujeto a duras penas por las dos manos de un guardia.

Insultos al Islam

El Post recogió también los testimonios de 13 antiguos presos iraquíes, que habían sido recopilados a mediados de enero. Estos presos manifestaron que durante el mes de Ramadan, sagrado para los musulmanes, habían sido obligados a pronunciar insultos contra el Islam y a comer carne de cerdo y beber alcohol, productos que se encuentran ambos prohibidos por la religión islámica.

Otras fotos, que no han podido ser publicadas, muestran a un prisionero que es mordido en una pierna que sangra por un perro, que es azuzado por los guardias. En otra, se ve la violación de un joven preso.

Por su parte, la cadena qatarí Al Yazira entrevistó el 3 de mayo a algunos presos que habían estado detenidos en Abu Graib. Uno de ellos, de nombre Hashim, declaró que los guardias "nos cubrieron la cabeza con bolsas y nos golpearon con las culatas de sus pistolas sin temor a matarnos por los golpes... También nos obligaron a desnudarnos y nos hicieron cosas de las que soy incapaz de hablar".

Asimismo, la revista New Yorker reprodujo a principios de mayo partes de un informe confidencial del Ejército norteamericano, elaborado unas semanas antes, en el que se manifestaba que los prisioneros de la cárcel de Abu Graib estaban siendo sometidos a "abusos sádicos y criminales", tales como palizas, privación de sueño y comida y muchos otros. Según el testimonio del sargento Samuel Provance, recogido por Associated Press, la privación de sueño, las amenazas con perros y los maltratos eran algo "normal" en la prisión. Provence manifestó también que la instalación ha estado en estos últimos meses bajo el control de la Inteligencia Militar del Ejército de EEUU y que la Policía Militar se limitaba a vigilar a los presos.

Estas afirmaciones son compartidas por la general de brigada Janis Karpinski, que comandaba las unidades de reservistas que custodian la prisión de Abu Graib. Karpinski sugirió que oficiales de inteligencia habían animado a los reservistas para que torturaran y abusaran de los prisioneros, lo cual viene a demostrar que, lejos de ser incidentes aislados y protagonizados por unos soldados pervertidos e indisciplinados, los casos de tortura estaban muy extendidos y formaban parte de un programa concreto, dirigido a humillar y destruir la resistencia de los presos.

Hasta el momento, según señaló la cadena británica BBC el pasado 22 de mayo, se sabe que han muerto 37 prisioneros mientras se hallaban bajo la custodia de las tropas norteamericanas en Iraq y Afganistán. Varios de estos prisioneros murieron antes o durante los interrogatorios. Al menos dos de ellos fallecieron en Abu Graib.

La muerte de uno de estos detenidos, que apareció en una foto en la que se veía su cuerpo envuelto en plástico, fue narrada por The Age Online el pasado 21 de mayo. Según esta publicación, el prisionero fue llevado a la prisión de Abu Graib, con su cabeza cubierta por una bolsa, por agentes de la CIA. Éstos ordenaron a los guardias llevar al preso a una sala de duchas, que era utilizada como centro de interrogatorio. Una hora más tarde y en medio de un interrogatorio "intensivo" por parte de los oficiales de inteligencia, el preso falleció. Sólo entonces los interrogadores le quitaron la capucha y pudieron ver que en su cabeza había graves heridas que no habían sido tratadas.

Según el diario Seattle Post-Intelligencer, los primeros casos de muertes de prisioneros se remontan al 15 de abril de 2003, pocos días después de la toma de Bagdad por los soldados de EEUU, y el último se produjo en el mes de abril de este año, cuando un prisionero detenido por comandos de la Marina murió "en un presunto caso de homicidio, debido a un trauma en el torso y a la asfixia". Se sabe ahora que una unidad de la Guardia Nacional, vinculada a la 3ª División de Infantería de EEUU, practicó una tortura de asfixia a varios presos la pasada primavera "en un intento de extraerles información", según indicó el New York Times. Se desconoce cuantos de ellos murieron a consecuencia de estas prácticas.

El Departamento de Defensa de EEUU ha admitido que la mayoría de los iraquíes que sufrieron los abusos y torturas eran civiles inocentes, detenidos durante alguno de los registros u operaciones de caza y captura de opositores llevadas a cabo rutinariamente por los soldados estadounidenses en diversas partes de Iraq. Por su parte, Abdul Bari Atwan, director del diario Al Quds al Arabi, de Londres, resumió el sentir del mundo árabe ante las revelaciones sobre las torturas a presos iraquíes con la siguiente declaración: "Estoy profundamente consternado. Creo que éste es el fin de la política norteamericana en Iraq".

Cabe señalar también que estas torturas constituyen un crimen de guerra, según las normas y tratados que forman la base del Derecho Internacional. Así por ejemplo, el art. 7 del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de la ONU, que EEUU ha ratificado, señala que "nadie deberá ser sometido a tortura o a un trato o castigo inhumano o degradante".

Advertencias desoídas

Cabe señalar que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) había advertido ya hace varios meses al gobierno norteamericano acerca de las atrocidades que se estaban cometiendo por parte de las fuerzas de ocupación en Iraq. El presidente del CICR, Jakob Kellenberger, había entregado información sobre las violaciones de los derechos humanos de los presos iraquíes al secretario de Defensa, el secretario de Estado y la consejera de Seguridad Nacional durante su visita a Washington del pasado mes de enero. Un alto responsable de la Cruz Roja manifestó en la primera semana de mayo que el CICR sabía ya desde hacía mucho tiempo que "cosas peores que las que se muestran en las fotos" estaban ocurriendo en la prisión de Abu Graib y otras de Iraq. "Las fotos son sobrecogedoras, pero los informes de que disponemos son peores", indicó. Este responsable señaló que estos informes fueron enviados hace meses a los gobiernos de EEUU y el Reino Unido.

Así por ejemplo, un informe de la Cruz Roja aparecido en la tercera semana de mayo manifestaba, en relación con la prisión de Abu Graib, que "los prisioneros se hallan completamente desnudos en las celdas y sumergidos en una total oscuridad". El informe añadía que varios oficiales de la Inteligencia norteamericana habían admitido haber empleado métodos de "coacción física y psicológica" para "obtener confesiones y extraer información".

El CICR denunció también que la Policía Militar norteamericana había estado ocultando a prisioneros iraquíes no registrados, denominados "detenidos fantasma", durante las visitas de la Cruz Roja a la prisión con el fin de evitar que fuera conocida su existencia. El Comité indicó que esta práctica era "contraria a la Convención de Ginebra" y suponía así una "violación de la ley internacional".

Amnistía Internacional ha venido recogiendo asimismo durante el último año gran número de testimonios que hablaban de la existencia de torturas en los campos de detenciones y prisiones estadounidenses de Iraq. "Hemos estado documentando las alegaciones de tortura durante todo un año", manifestó la portavoz de Amnistía, Nicole Choueiry, al diario canadiense Globe and Mail. El 7 de mayo pasado Amnistía Internacional señaló también que sus responsables habían alertado a las autoridades norteamericanas y británicas de las torturas y abusos que se estaban produciendo en una fecha tan temprana como mayo de 2003. Al mes siguiente, Amnistía, tras recoger los testimonios de varios antiguos presos iraquíes, escribió una carta al administrador civil norteamericano en Iraq, Paul Bremer, en la que criticaba el "tratamiento cruel, inhumano y degradante" al que estaban siendo sometidos los presos.

Otra evidencia de que las autoridades norteamericanas estaban informadas de lo que sucedía en Abu Graib la proporcionó el antiguo ministro iraquí de derechos humanos, Abdul Bassit Turki. Éste manifestó en una entrevista publicada el día 9 de mayo en el semanario francés Le Journal du Dimanche, que había advertido ya el pasado mes de noviembre a Bremer, acerca de las torturas y abusos que estaban sufriendo los prisioneros iraquíes en las prisiones y centros de detención estadounidenses. Sin embargo, no hubo ninguna respuesta ni reacción por parte de Bremer o de otros responsables norteamericanos. "Le pasé la información que tenía, pero él no pareció darle importancia... Les pedí también que me dejaran visitar a los prisioneros, pero no me lo permitieron", declaró Turki a la agencia France Presse.

Por su parte, el presidente Bush afirmó sentirse "asqueado" por las revelaciones sobre las torturas y llevó a cabo una aparición en la cadena árabe Al Arabiya para manifestar su rechazo a estas prácticas. Hay que decir, sin embargo, que su gobierno se ha negado a permitir cualquier investigación independiente de estos hechos.

Cabe recordar también que Washington se ha negado a reconocer la jurisdicción del Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra. Además, los norteamericanos han presionado con fuerza a Bélgica, que estaba a punto de permitir que se celebraran en su territorio juicios relativos a las violaciones de los derechos humanos y los crímenes de guerra y genocidio cometidos por EEUU e Israel. La Administración Bush amenazó incluso con mover la sede de la OTAN fuera de Bruselas si los tribunales belgas iniciaban procesos contra militares estadounidenses por la presunta comisión de crímenes de guerra.

El archipiélago gulag norteamericano

Otra organización pro derechos humanos, Human Rights Watch, ha intentado repetidamente obtener el permiso para visitar las prisiones norteamericanas en Iraq, pero los responsables militares de EEUU han rechazado repetidamente esta petición. Según la información de que dispone la organización, los norteamericanos tenían en enero de este año 10 grandes centros de detención en Iraq, a los que hay que hay que sumar los que existen en Afganistán y Guantánamo. La mayor de estas instalaciones es la ya mencionada prisión de Abu Graib, también conocida con el nombre de Instalación Correcional Central de Bagdad. Las otras dos grandes prisiones son la de Camp Bucca, en Umm Qasr, y la Base Aérea de Talil, situada al sur de Bagdad (también conocida como Camp Whitford). Las otras siete prisiones se encuentran situadas en diversas ciudades. Las de Al Rusafa, Al Jadhimiya (para mujeres) y Al Karj (para menores) se hallan en Bagdad. A estas hay que sumar los centros de detención de Al Diwaniyya, Mosul y Tikrit y el campo de Ashraf, cerca de Ramadi. En enero de este año el número global de iraquíes detenidos en todas estas prisiones ascendía a un total de 10.000.

Existen también otros centros de detención en los campamentos militares norteamericanos, donde se practican los primeros interrogatorios a los prisioneros. Entre ellos está Camp Falcon, en los alrededores de Bagdad, y Camp Cropper, localizado cerca del aeropuerto de la capital iraquí.
En muchas de estas prisiones se han producido casos de maltratos o torturas. Según declararon algunos medios norteamericanos el pasado 7 de mayo, han existido casos de torturas, en los que habrían estado implicados ocho marines, en un centro de detención situado en los alrededores de Nasiriya. Por otro lado, el pasado mes de enero, el Ejército absolvió a tres soldados de los cargos de maltrato a prisioneros en el centro de Camp Bucca.

La Administración Bush ha admitido que muchas de las torturas fueron llevadas a cabo bajo la supervisión de mercenarios -"contratistas" en la terminología del Pentágono-. Un informe del general norteamericano Antonio Taguba, fechado el 9 de marzo de este año, iba más allá y acusaba a estos mercenarios -que no están sometidos a las leyes iraquíes ni al código militar estadounidense- de dar órdenes a los soldados norteamericanos para que torturaran a los prisioneros.

Las compañías que operan con mercenarios han estado expandiéndose desde que Bush asumió la Presidencia de EEUU en 2001. Así por ejemplo, los beneficios de la Blackwater Security Consulting, una de las empresas norteamericanas líderes en el campo de la seguridad privada, se han incrementado en más de un 300% en este período. El Ejército norteamericano mira a otro lado cuando los mercenarios estadounidenses violan de forma rutinaria la ley internacional. Los mercenarios utilizan, por ejemplo, munición prohibida por las normas internacionales, que provoca graves daños a los órganos internos de las personas. Rumsfeld y su camarilla de neoconservadores lograron convencer en su día a Bush de que unos 20.000 mercenarios armados y desplegados en algunas zonas clave, serían suficientes para derrotar a la resistencia iraquí.

Poco antes de que se hiciera público el escándalo de las torturas, el gobierno de EEUU anunció el nombramiento como nuevo embajador en Iraq de John Negroponte. Existe una abundante documentación que prueba que Negroponte ocultó los casos de tortura y asesinatos cometidos contra activistas de izquierda y guerrilleros en Honduras cuando fue embajador en ese país en los años ochenta. Los métodos de tortura utilizados en Iraq son similares a los utilizados por la CIA en América Central en los años ochenta y anteriormente en Vietnam.

Un manual de la CIA de 1983 aconsejaba a los interrogadores que manipularan el ambiente en el que se desenvolvía el sujeto, con el fin de "crear situaciones desagradables o intolerables para éste". El manual recomendaba asimismo que los prisioneros fueran privados de comida y sueño, y mantenidos en posturas rígidas durante períodos prolongados. También que se les amenazara con la muerte o con violaciones, tanto para ellos mismos como para sus familias. El régimen de terror desencadenado por la dictadura hondureña desde 1981 a 1985 fue condenado, entre otros, por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Sin embargo, Negroponte, en línea con lo que supuso su actuación en América Central, manifestó recientemente que los militares norteamericanos en Iraq iban a "tener libertad para actuar como lo consideren oportuno".

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