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Ya no nos ciega tanto la luz del mundo

Barakalawfiq porque ya nos ciegan tanto las palabras ni las letras,

26/03/2004 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
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Bastón del jatib.

Alhamdulilahi rabbil’alamin, a rahmani ar Rahim porque ya no nos ciega tanto la luz del mundo, ni nos asusta tanto la máscara del miedo, ni nos atrae tanto la flor de la belleza. Alhamdulilah porque la tormenta ha pasado y nuestro interior se ha serenado, y nuestros ojos y nuestros oidos son ya otros. Después del ruido de la guerra, del chocar de huesos y metales, Allah abre un espacio y hace que del silencio pueda brotar de nuevo la palabra, alhamdulilah, y la savia de las ideas pueda fluir por nuestros cuerpos lo mismo que fluye nuestra sangre.

Gracias a Allah, barakalawfiq, porque las alegorías ya no nos dicen nada, porque las imágenes están mudas y sólo la realidad se manifiesta como una creación. La experiencia de las imágenes del mundo nos agota en su relatividad, en su intensidad, en su recurrencia, dificultando nuestra vista y oido, haciéndonos sordos e inconscientes a los signos de nuestra creación. Signos que surgen componiendo el sentido en la conciencia única y pura, cuando no encontramos más realidad que aquella que otorga sentido a nuestra mirada.

Barakalawfiq porque ya nos ciegan tanto las palabras ni las letras, y comenzamos a comprender Tus signos desde dentro, a comprender que nuestro mundo y nuestra existencia son una misma creación. Alhamdulilah porque nos estás conduciendo a Tu Único y Generoso jardín, al Corán de Tus signos, paso a paso, de la mejor manera posible, de la única manera posible.

Vuelta hacia el corazón una mirada se desprende de dentro. Los pensamientos se purifican como las criaturas, en el fuego de su relatividad, en la experiencia de su vacío esencial. Los pensamientos y las imágenes son lo mismo, y nada son, no nos constituyen ni nos procuran una identidad satisfactoria y permanente, no nos dejan en paz. Son ondas de luz que inciden en el agua, que conmueven la superficie. Somos agua y luz, espejos donde se reflejan la perfección y la belleza, divina identidad empañada tantas veces con el vapor del miedo y del deseo, o con el rocío de la compasión. Cristal que la luz cincela para ofrecer a nuestros ojos rotos la música del tawhid.

La illaha illa Allah, no hay más que Allah por todos sitios, no hay más lugar que Él ni más tiempo que Él, ni más palabra que la Suya. Allah es el vencedor de todas las batallas porque todos nuestros pasos conducen a Él, todas nuestras servidumbres acaban en Él y tienen a Allah por Señor y por Dueño. La illaha illa Allah, que nos vela sin cesar para que Le desvelemos en la conciencia, para que nos volvamos hacia Él, porque nos ama y quiere vernos. Allah quiere vernos, suspira sin cesar en la contemplación de Sus criaturas, Oculto e invisible en la Realidad, en la Infinitud, en la Eternidad, en la Belleza y en la Majestad. Manifiesto en la vida de todas las criaturas, en el recorrido de todas las estrellas, en el deseo de todos los amantes. La illaha illa Allah, que nos deja solos con la muerte para que podamos renacer y vivir bien, conscientes, pacientes, sabios, para que realicemos el fin de su creación que es conocerLe y adorarLe conscientemente.

La jawla ualla quata illa billah. Nada más podemos decir, sólo a Tí volvernos y pedirTe:

Allahummma: ¿Qué podemos pedirTe si no sabemos nada, si estamos asombrados ante Tu sabiduría y Tu poder? ¿Qué podemos pedirTe si estamos siendo colmados sin cesar con Tu Rahma?

Allahumma: Te pedimos perdón por nuestro olvido, por nuestra insolencia, por nuestra ignorancia y por nuestra bondad, por todo lo que sentimos nuestro. Vuélvenos hacia Ti y danos lo mejor de Tu creación, para que no sintamos nostalgia de Tus criaturas, para que nuestros cuerpos sean el mejor abono de Tu jardín.

2.

Sentado, confortado interiormente por el salam, el jatib se pregunta sobre el contenido de la jutba: qué decir ahora, qué palabra es la que mejor sirve al propósito de Allah de hacernos siervos Suyos. Consciente de su ignorancia pide a Allah que le guíe, que le lleve a Su háqiqa.

Levanta los ojos y mira entre los libros. Una línea verde le indica el lugar donde se halla guardado el Tratado del Amor, de Ibn ‘Arabi. Lo abre por la mitad y lee:

"En la mezquita, oí a Sumnun que hablaba del amor. Un pajarillo se acercó poco a poco a él y acabó posándose en su mano. Se lanzó con el pico contra el suelo, derramó sangre y murió."

Tal es el efecto del amor en el pájaro a quien Allah hizo comprender las palabras de este sheij. El estado así producido dio cuenta de él y el poder del amor le subyugó. Este hecho sirvió como exhortación a los asistentes y como prueba a quienes tienen algunas pretensiones de amar.

Sí Allah nos hace ingresar en la cofradía de los amantes hemos de ser conscientes de que ello implica, entre otras cosas, la renuncia a eso que nuestro hermano Abdennur llama la mentalidad sacrificial, la renuncia a cualquier pretensión de existencia, una muerte real a la ilusión.

Allahumma: Tú quieres que seamos como Ibrahim, aleihi salem, espontáneos y afectivos, que vivamos al margen de sacrificios innecesarios, de pérdidas inútiles, porque quieres para nosotros lo bueno y para eso estás creando esta conciencia. Tú creas para nosotros un nosotros. Nosotros no creamos nada, sólo somos testigos de Tu sabiduría y de Tu bondad.

Barakalawfiq por regalarnos los signos de Tu Grandeza, por revelarnos también que abarcas, abrazas y comprendes a todas tus criaturas por igual.

Barakalawfiq por esta buena locura del amor, que nos procura tanto conocimiento, tanto salam y lucidez, por esta buena locura que nos cura de casi todo, por esta ficción maravillosa que quiere expresar Tu realidad y no lo consigue y vuelve a intentarlo de nuevo, y entre ese moviendo se genera milagrosamente la vida. Por el buen y cósmico humor que recorre nuestras lataif, por la revelación de Tus signos seguros. Increméntalos, expándelos hasta que no nos quede un rincón que conocer, hasta que no haya secreto alguno que desvelar, hasta aquí mismo donde nos encontramos en Tu reunión, donde transitamos el tawhid hasta desaparecer completamente.

La illaha illa Allah, no Te podemos olvidar, alhamdulilah, no quieres para nosotros el olvido. La illaha illa Allah, ar Rahmani ar Rahim, sino que quieres una palabra viva, un gesto puro, un movimiento real de nuestros corazones. Allah quiere que Le recordemos, que Le adoremos, que nos volvamos incesantemente a Él, que seamos capaces de conjurar el olvido, que seamos lúcidos y estemos vivos, y que vivamos bien.

Allah quiere que seamos personas, seres humanos en el mejor sentido de la palabra, sabios, prudentes, sinceros, luminosos y buenos. Pone el listón tan alto porque quiere volvernos más cercanos, realmente, dotarnos de realidad, darnos Su ámana. Ese amor de Allah es lo que hace que nos demos cuenta, mientras pensamos, cuando nos miramos. Cuando Allah nos mira desde dentro nos damos cuenta de que nada en Su creación Le pasa desapercibido. Y así nosotros vamos siendo conscientes de Él. La conciencia única todo lo contiene. La creación está vertida en un recipiente de sabiduría, en un molde de conocimiento inigualable.

Alhamdulilah. Shukran por las formas de la belleza y las palabras de la sabiduría, por la luz que forma nuestra visión y por la vibración reconfortante del agua, por la Rahma y por el Rahim, por la Ájira y por la Dunia, por ese movimiento misterioso que conforma la vida en la conciencia. La illaha illa Allah, por esta dulce muerte a todas las visiones y a todas las palabras, por esta resurrección en lo verde que ahora brota, ahora, en este mismo momento, aquí al lado, aquí dentro, brotando con nosotros, acompañándonos en la conciencia.

Un canto primaveral, un pájaro muerto de amor, una palabra, el aire, la luz, qué más queremos, la compañía, el árbol, la enredadera, unas gotas de lluvia, un poco de frío, calor, sueño, hambre, dolor, deseo, color, sonido, como un carrusel de feria o un desfile de imágenes, como un poema recitado en voz baja. Qué más podemos pedir.

Allahumma: Te pedimos que acabes con el genocidio que quiere desterrar la conciencia, que ceses ya la prueba, y que la humanidad entera pueda disfrutar de su identidad trascendental que es As Salam.

Que se instaure la paz en todos los mundos y que florezcan Tus más bellos nombres en el jardín de la humanidad.

Amin.


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