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El muro del apartheid: un desafío

11/11/2003 - Autor: Revista Amanecer - Fuente: Webislam
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John Dugard
John Dugard

John Dugard, miembro del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, ha publicado recientemente un informe titulado "La cuestión de la violación de los derechos humanos en los Territorios Árabes Ocupados de Palestina". Dicho informe revela que las provocaciones y la opresión de los ocupantes israelíes contra el pueblo palestino se han incrementado desde que Ariel Sharon tomó posesión de su cargo.

El informe salió a la luz el pasado mes de septiembre y en él se recogen los datos obtenidos por Dugard durante su visita a Gaza y Cisjordania en junio y julio, durante la cual se entrevistó con diversos responsables de la Autoridad Palestina y dirigentes de ONGs, tanto palestinos como israelíes. Dugard asistió también a la presentación del informe del Comité de Derechos Humanos de Israel. Por su parte, el gobierno israelí se negó a prestar a Dugard cualquier tipo de cooperación.

El informe analiza asuntos como los derechos humanos, el terrorismo, la crisis humanitaria, la muerte de civiles, los presos, la destrucción de propiedades y los asentamientos.

En consonancia con su papel de funcionario de la ONU, Dugard ha intentado que su informe sea "equilibrado". En él utiliza, por ejemplo, expresiones como "la legítima preocupación por los temas de seguridad" de Israel y otras similares. Sin embargo, la situación y los acontecimientos son tan claramente desequilibrados –una parte, la israelí, que ocupa, roba y masacra a la otra, la palestina– que se ve obligado a concluir, entre otras cosas, que "la respuesta de Israel al terrorismo es desproporcionada" y en ocasiones "tan alejada de lo que son los intereses legítimos de seguridad, que acaba asumiendo el carácter de castigo, humillación y conquista".

Un apartado especialmente importante del informe es el referido al Muro, que está siendo construido en la actualidad por orden del gobierno de Sharon, y más concretamente del ministro de vivienda, el ultra Effi Etaim, del Partido Nacional Religioso. Este Muro es llamado eufemísticamente "valla de separación" en el informe de Dugard. La ruta final que seguirá el Muro tiene todavía que determinarse, pero, cuando haya sido completado, su longitud será de entre 450 y 650 kilómetros.

En algunas zonas de su recorrido, el Muro tiene una anchura de ocho metros, pero en su mayor parte forma una tierra de nadie de entre 60 y 100 metros, que está plagada de trincheras, alambre de espino, vallas electrificadas con sensores, una carretera de dos carriles, donde circulan las patrullas, y torres fortificadas. Asimismo, está prohibida la circulación de personas en un radio de 100 metros a cada lado del muro. Esta zona es patrullada continuamente por los soldados israelíes.

La razón alegada por el gobierno israelí para justificar la construcción del muro –"impedir la entrada de terroristas en Israel"– ha sido indirectamente desmentida por el propio Interventor General del Estado de Israel, que en julio de 2002 afirmó: "Los documentos del Ejército indican que la mayoría de los terroristas suicidas entran en Israel a través de los puestos de control".

Hay que señalar también que el Muro está siendo construido sobre tierra palestina. No sigue, pues, la llamada Línea Verde, que establece el límite no oficial entre Israel y los Territorios Ocupados, sino que penetra, de forma general, seis o siete kilómetros dentrodel territorio palestino dejando una franja de este último dentro del lado israelí. Este hecho demuestra que la construcción del muro tiene como fin el anexionar de facto a Israel el territorio donde se hayan los mayores asentamientos judíos. En octubre, el gobierno de Sharon fue incluso más allá al decidir que el Muro penetre en algunas zonas hasta 20 kilómetros en el interior de Cisjordania con el fin de situar los asentamientos de Ariel, Inmmanuel y Kedumin en el lado israelí.

El diario israelí Haaretz señala que en los territorios que quedarán en el lado israelí viven alrededor del 80% de los colonos de Cisjordania, así como 60.000 palestinos. Muchas localidades palestinas quedarán ahora separadas del resto de Cisjordania, lo cual aislará a sus habitantes de sus tierras, lugares de trabajo, escuelas y hospitales. De este modo, señala Dugard, el muro "creará una nueva generación de refugiados o personas internamente desplazadas".

Gran parte del territorio anexionado de este modo a Israel "consiste en una tierra agrícola fértil y que contiene algunos de los más importantes pozos de agua de la región". Además, se ha anunciado ya que, tras la construcción de este muro en el lado occidental de Cisjordania, se levantará otro más que que discurrirá por el este de Cisjordania con el fin de separar a esta última del Valle del Jordán, lo cual restringirá aún más el acceso de los palestinos al agua.

Hay que señalar además que el Muro viola dos principios básicos del Derecho Internacionial: la prohibición de la adquisición de territorios por medio de la fuerza y el derecho a la libre circulación. La anexión por la fuerza de territorios está equiparada, de hecho, por la ley internacional a la noción de "conquista", la cual está prohibida tanto por el Pacto Kellogg-Briand de 1928 como por el art 2.4 de la Carta de la ONU. La prohibición de la conquista se aplica tanto al caso del territorio que se consigue como resultado de un acto de agresión, como el que se adquiere en una acción de autodefensa. Cabe añadir que el Derecho Internacional no sólo prohibe la anexión de un territorio ocupado, sino también el traslado de población del estado ocupante al ocupado.

La construcción de los asentamientos ilegales en Cisjordania ha continuado ininterrumpidamente desde 1967, con un rápido incremento a finales de los años 70, cuando Sharon se convirtió en el Ministro de la Vivienda. Fue también Sharon quien llamó hace pocos años a los colonos a "apoderarse de las colinas de Cisjordania" antes de que el Proceso de Paz comenzado en Oslo concluyera con un posible acuerdo de paz. En este mismo sentido, el informe concluye que "dada su función de protección de los asentamientos, no hay duda de que el Muro busca, de una forma manifiesta, crear hechos irreversibles sobre el terreno", imposibilitando así la consecución de un acuerdo de paz en el futuro. Israel ha mostrado también su desprecio por la reciente resolución de la Asamblea General de la ONU, aprobada por una mayoría aplastante de votos, que le exige que detenga la construcción del muro y desmantele la parte ya construida.

Este desprecio israelí hacia la comunidad internacional se funda en la sensación de impunidad que el gobierno israelí tiene, debido al apoyo incondicional que Washington le otorga. EEUU ha mostrado su rechazo a la construcción del muro, pero en unos términos exquisitamente suaves. Al serle preguntado por un periodista lo que opinaba de esta construcción, Bush se limitó a decir que el Muro "es un problema". Naturalmente, Washington no considera ni por lo más remoto aplicar sanciones a Israel para que detenga esta monstruosa construcción, que va a convertir a Cisjordania en un auténtico campo de concentración, a la vez que la privará de una parte importante de sus tierras y agua.

En lo que se refiere a las restricciones de movimiento y circulación, el informe señala que "los puntos de control, los cierres y los toques de queda son términos que se quedan cortos a la hora de expresar lo que está ocurriendo hoy en Cisjordania y Gaza".

Miles de palestinos se ven obligados a pasar muchas horas cada día ante los puestos de control para poder llegar a su trabajo, escuela u hospital. Cientos de mujeres han tenido que dar a luz en ambulancias debido al bloqueo que éstas sufren en estos puntos. En este sentido, el informe señala que "los relatos sobre las humillaciones y la brutalidad a que son sometidos los palestinos en los puestos de control son innumerables. Estos puntos de control dividen a Cisjordania en una serie de pequeños cantones, tales como Hebrón, Belén, Jericó, Ramallah y Nablus, que se asemejan hoy en día a campos de concentración más que a cualquier otra cosa. La Franja de Gaza, por su parte, está dividida en tres zonas separadas. El diario Haaretz señala que estas medidas han sido diseñadas para hacer la vida de los residentes locales "tan dura y miserable como sea posible". "Los productos comerciales tienen que ser descargados y trasladados a otro vehículo que se encuentra al otro lado del punto de control", indica el informe, hecho éste que contribuye a fomentar el aislamiento de los palestinos, inclusive también en el terreno económico.

Del mismo modo, los toques de queda no sólo impiden la libre circulación de los residentes palestinos, sino que convierten la casa de cada uno de ellos en una prisión, en la que deben permanecer si no desean ser abatidos por los disparos de los soldados israelíes que patrullan las calles.

Durante la vigencia del toque de queda, los palestinos no pueden salir a trabajar, comprar comida, acudir a las clases, ir al hospital o incluso enterrar a sus muertos.

Esta situación ha llevado a la población palestina a una situación extrema. El Banco Mundial señaló el pasado mes de mayo que la economía palestina ha sufrido mucho como consecuencia de los toques de queda y los cierres de las ciudades. Dos millones de palestinos viven en la pobreza y dependen para su subsistencia de las ayudas de las agencias humanitarias. El 60% vive con menos de 2 dólares diarios y el 22% de los niños por debajo de 5 años sufren de una desnutrición aguda o crónica. El desempleo se ha elevado hasta el 22%, pero llega al 60% en algunas áreas. El informe de Dugard señala a este respecto que "hay una crisis humanitaria en Cisjordania y Gaza. No es el resultado de un desastre natural, sino una crisis impuesta por un estado poderoso a sus vecinos".

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