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La debilidad de los musulmanes: sus causas y tratamiento

16/10/2003 - Autor: Yusuf al Qaradawi - Fuente: Islam Online
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Yusuf al Qaradawi
Yusuf al Qaradawi

Pregunta: Uno se pregunta por la debilidad que se ha abatido sobre la Umma del Islam. Ha llegado a ser tan débil que sus enemigos no la respetan en lo más mínimo. ¿Cuáles son las causas de tal debilidad?, ¿por qué hemos llegado a ser una presa tan fácil para nuestros enemigos tanto en Oriente como en Occidente?, ¿por qué la gente nos desprecia?

En respuesta a esta cuestión, el eminente profesor musulmán Shayj Yusuf Al-Qaradawi, dice lo siguiente:

Bismillahi Rahmani Rahim

Toda alabanza y gratitud son debidas a Allah, y la paz y las bendiciones sean con Su Mensajero

Los musulmanes han perdido su poder y se han convertido en una nación débil por que su Imán (la fuerza del corazón en la certeza de Allah) ha dejado de existir en sus vidas y en sus conductas.

La mayoría de los musulmanes siguen el Islam tan solo de nombre. Son musulmanes porque sus familias también lo son, o porque han nacido en un país musulmán de padres musulmanes. Han perdido la fuerza en el Imán y el entusiasmo en seguir las enseñanzas del Islam. ¿Podría tal gente, en tal semejante estado de debilidad, recuperar su poder y restaurar su fuerza?

De hecho el Profeta (s.a.s.) ya se refirió a las causas que debilitarían a la Umma y la empequeñecería ante los ojos de sus enemigos. Con el transcurrir del tiempo, las palabras del Profeta a este respecto han probado ser ciertas. Él (s.a.s.) dijo, “Las naciones intrigarán contra vosotros de la misma manera en la que comensales ambiciosos compiten entre sí en la mesa de la comida.” Uno de los Compañeros (que Allah esté satisfecho de todos ellos) preguntó, “¡Oh Mensajero de Allah!, ¿sucederá aquello por qué seamos pocos en número?”, y el Profeta dijo, “No, pero vuestro gran número será de poco valor, y Allah depositará la ‘debilidad’ (al-wahan) en vuestros corazones.” Ellos dijeron, “¡Oh Mensajero de Allah!, qué significa al-wahan?”, y él dijo, “Que vuestros corazones se aten fuertemente a los placeres de la vida y que sintáis una fuerte repulsión a la muerte.”

¡Vean lo que causa la debilidad de los corazones!, correr tras los placeres mundanales y ceder a las tentaciones de esta vida. Cuando uno hace esto, se vuelve esclavo de sus propios deseos, y deja de tener el control sobre sí mismo. Uno, en tal caso, se encuentra perdido, y deja de tener objetivos reales que perseguir en la vida.

Es la tentación lo que hace que una persona fuerte se haga esclavo de la mujer de la que se ha enamorado, o de un placer mundanal o de un beneficio que busca con avidez.

Igualmente es la aversión de la gente a la muerte lo que hace que ésta prefiera una vida humillante a una muerte honorable, sin darse cuenta del hecho de que sus humilladas vidas son una especie de muerte encubierta, mientras que una muerte honorable les garantizaría la eternidad.

A este respecto hay un verso que dice:

"Aquel que no tiene una muerte honorable en el campo de batalla que sufra la humillación en vida".

 

Por tanto, el problema real de los musulmanes y de su sufrimiento es un problema moral y espiritual. También estamos rezagados en el terreno económico, político, administrativo, científico y técnico, pero todo esto no es más que un reflejo de nuestro principal problema, es decir, de nuestro deterioro moral y espiritual.

Hace decenas de años que nos quejamos de la tiranía de nuestros gobernantes y del modo animal en que tratan a sus pueblos, sin respetar para nada los derechos humanos, y también nos venimos quejando de la falta de democracia que nos protegería frente a la opresión de los gobernantes. ¿Y saben por qué sufrimos por todo esto?, pues sufrimos por todo esto por la degeneración espiritual y moral de los gobernantes y gobernados. A causa de la competencia ambiciosa entre los gobernantes para ver quien es superior a los demás, siguiendo los pasos de los tiranos Faraón, Haman y Qarun. Y añadido a esto, la debilidad espiritual que aflige al pueblo les ayudado a estos gobernantes a tener al pueblo cada día más esclavizado. Allah Todopoderoso dice acerca de la humillación del pueblo a manos del Faraón:

“Al Faraón y sus jefes, pero siguieron la orden del Faraón, y la orden del Faraón no era una guía correcta”, (Hud: 97), y “Así iluminó a su pueblo y ellos le obedecieron. Ciertamente eran un pueblo malvado”, (Az-Zujruf: 54).

La fuerte atadura a este mundo y la aversión a la muerte le hacen a uno egoísta e insolidario con el resto de la Umma.

Es la codicia de nuestros gobernantes por permanecer en el poder lo que ha hecho el manipular a sus pueblos y emplear a hipócritas y gente perversa que les ayuden en esta tarea. Pueden hacer cualquier cosa con tal de conseguir esto, incluso cooperar con los enemigos de sus países si fuera necesario. Esto es lo que ha conducido a la caída de nuestros pueblos y a la humillación de sus gentes.

La desintegración de los países árabes y musulmanes no es debida tanto a las diferencias políticas o ideológicas como a las diferencias entre los intereses personales de aquellos que están en el poder.

Son aquellos irresponsables que detentan la autoridad los que trajeron la inmensa deuda que algunos países árabes deben a algunos países extranjeros y que se estima en decenas de miles de millones de dólares. Tal deuda se suma así a la humillación que ya sufren los países árabes. Aquellos que han causado esto no son temerosos de Allah Todopoderoso, ni le prestan importancia al castigo que les afligirá en la Próxima vida debido a todo esto. A todo lo que aspiran es a satisfacer sus intereses personales incluso a expensa de otros países.

La propagación de drogas y sustancias intoxicantes entre la juventud y la compra de tales sustancias destructivas por cientos de millones, refleja otro aspecto de la gran degeneración moral que estamos sufriendo.

Otro aspecto del deterioro moral es la gran cantidad de gente a la que no le importa si los medios por los que se gana la vida son lícitos o no. Mucha gente, por ejemplo, no se preocupa de hacer sus trabajos correctamente, y muchos otros no encuentran problema en hacer daño a otros si con esto consiguen más dinero.

Muchas de las políticas dictatoriales y de las decisiones equivocadas que han traído los desastres nacionales en muchos países han estado motivadas por los intereses personales de muchos de los que detentan el poder. Tal gente no se preocupa de si sus políticas van a favor de los intereses de sus pueblos o no con tal de conseguir sus objetivos personales.

Otro de los aspectos del problema al que estamos haciendo frente es la loca carrera consumista, especialmente de bienes importados, y el lento proceso de producción, especialmente en los campos de la agricultura y la industria.

Nos hemos vuelto, desgraciadamente, inútiles. Hablamos y no actuamos; importamos y no producimos. Somos pasivos receptores; imitamos a otros y no intentamos diseñar algo por nosotros mismos. En una palabra, destruimos, no construimos; nos hundimos en el olvido, no revivimos.

Todo cuanto he dicho enfatiza que nuestra principal tarea para vencer todos nuestros problemas es revivificar nuestro Imán y nuestra ética moral y dar un soplo de aliento a nuestro mortecino estado, para que podamos restaurar nuestra capacidad para actuar y ayudar al progreso de nuestra nación.

Nuestra nación necesita de un nuevo espíritu que la haga revivir y que cambie sus puntos de vista en relación a la vida y a las cosas, para que se torne libre del estado de dependencia que sufre y que llegue a ser productiva por sí misma.

Debemos combatir el materialismo, el egoísmo, el oportunismo, el derrotismo, el favoritismo y toda clase de engaño y deterioro en los campos del comercio, la cultura, la educación, la política, etc., etc.

Debemos combatir tales mecanismos de la misma forma en que combatimos a las enfermedades crónicas como la tuberculosis, etc... No obstante, debemos tratar con tales vicios con más seriedad de la que tratamos a tales enfermedades crónicas.”

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