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Orígenes de la mezquita aljama de Córdoba

04/07/2003 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
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Mezquita de Córdoba
Mezquita de Córdoba

La historia oficialmente aceptada acerca de la mezquita aljama de Córdoba plantea una serie de interrogantes que no son suficientemente explicados. Sin embargo, a la luz de algunos documentos que —tal vez por resultar inverosímiles a los no creyentes— se han salvado de la quema secular, la historia se nos aparece diferente, más acorde a la lógica de la civilización y de la cultura. La vieja teoría del orientalismo académico de que el islam se expandió mediante la espada queda cada vez más en entredicho. Esa visión excluyente de la historia aún permanece en nuestros días en forma de ideas como las del choque de civilizaciones.

Es lógico hasta cierto punto que la historia de un pueblo, escrita siempre por los vencedores de todas las guerras y tratados, sea inevitablemente parcial. Se queman libros, se destruyen tesoros arqueológicos, se prohíben las lenguas y así se borra la memoria de los vencidos.

La historia oficial española nos dice que, tras la invasión árabe de la Península Ibérica, y cuando aumentó el número de musulmanes, el emir Abdurrahmán I el Emigrado comenzó a construir la aljama en el solar que ocupaba una antigua iglesia, la de San Vicente. También nos dice que antes de esa fecha, durante un tiempo, musulmanes y cristianos compartieron dicha iglesia. Se basan en documentos de historiadores musulmanes y cristianos que vivieron varios siglos después de esa época (Ibn Idari, Ibn Hayyán y al Maqqari entre otros) pero en estos documentos encontramos interesantes y significativas contradicciones.

Así por ejemplo, Ibn ‘Idari nos dice que "En el año 170 de la Hégira el emir Abdurrahmán mandó echar los cimientos de la mezquita aljama en la capital de Qúrtuba, y había en su lugar una iglesia y gastó en ello cien mil talentos." Y también que:

"Abd al-Rahmán al-Dajil dio comienzo al derribo de la iglesia y a la edificación de la aljama en el año 169 de la Hégira. Su construcción, una vez completadas sus naves (Balat) y cerrados sus muros, terminó en el año 170 de la Hégira =786-787 y todo se completó en el espacio de un año."

(Ibn Idari, Bayan II, pp. 229 y 230 del texto árabe y p. 378 de la traducción de Fagnan)

Al Maqqari, por su parte, nos asegura que:

"Al conquistar los musulmanes al-Andalus ajustaron su conducta a lo que hicieron en Siria Abu Ubayda ben al-Yarrah y Jalid ben al-Wálid, con el beneplácito del Príncipe de los Creyentes Umar, cuando expropiaron a los cristianos rendidos por capitulación la mitad de toda iglesia que poseían como, por ejemplo, la iglesia de Damasco y otras. Del mismo modo, los musulmanes expropiaron a los cristianos la mitad de la iglesia mayor que estaba dentro de la medina de Qúrtuba, bajo el muro, y a la que llamaban Shant Binyant, y edificaron en aquella mitad una mezquita aljama, quedando la otra mitad en poder de los cristianos, a los que les fueron demolidas las restantes iglesias de la capital de Córdoba.

Se contentaron los musulmanes con lo que poseían, hasta que se acrecentó su número, aumentó la población de Qúrtuba y se aposentaron en ella los príncipes árabes; aquella mezquita les resultó entonces insuficiente y se dedicaron a colgar en ella tribuna tras tribuna donde estaban con la cabeza baja, hasta que supuso para la gente un penoso trabajo entrar en la Gran Mezquita a causa de la contigüidad, la insuficiencia de puertas y lo bajo del abovedado del techo de aquellas tribunas, pues estaba éste tan cercano al piso que a la mayoría les era imposible ponerse de pie.

No cambió esta situación hasta que Abd al-Rahmán ben Muáwiya al-Marwáni entró en al-Ándalus, se apoderó de su imperio y habitó en Qúrtuba, sede de su gobierno, la cual adquirió con él usos y costumbres de las grandes urbes. Se interesó por el asunto de la aljama, cuidándose de ensancharla y de perfeccionar su construcción. Convocó a su presencia a los cristianos más principales y les exigió la venta de la parte que poseían de la iglesia, pegada a la aljama, para incorporarla a ésta, remunerándoles por ello espléndidamente, en cumplimiento del pacto por el cual habían capitulado.

En un principio rehusaron vender lo que poseían, pero muy instados cedieron, pidiendo se les permitiera la reedificación de aquellas iglesias de las afueras de la medina que les habían sido demolidas, tras lo cual dejaron libre a los musulmanes la mitad que se les reclamaba. Así terminó el asunto en el año 168."

(Al-Maqqari, Analectes 1, 368, traducción, M. Ocaña Jiménez, Al-Andalus VII)

Mientras Ibn Idari nos dice que "Abd al-Rahmán al-Dajil dio comienzo al derribo de la iglesia y a la edificación de la aljama" , Al Maqqari habla de la intención del emir para con aquel lugar cuando dice que "Convocó a su presencia a los cristianos más principales y les exigió la venta de la parte que poseían de la iglesia, pegada a la aljama, para incorporarla a ésta", es decir para integrar la edificación a la construcción que hasta ese momento servía como mezquita aljama. En un caso se habla de demolición y en el otro de integración.

Esta Mezquita de Abdurrahmán I es la que hoy aparece como el espacio más antiguo y primitivo de toda la aljama. Sin embargo el edificio presenta muchos interrogantes: ¿Por qué la quibla está desviada casi treinta grados al sur? Por qué no se han encontrado restos de ninguna iglesia debajo de la mezquita, ni restos de altar ninguno, a pesar de las excavaciones que realizó?

El historiador Ignacio Olagüe ya llamó la atención en su libro "La revolución islámica en occidente (Ed. Guadarrama i975) sobre estos problemas hace más de treinta años y trató de explicarlos mediante otra lectura de la historia de Al Andalus. Según él es mucho más fiable imaginar la historia como un proceso de evolución del pensamiento, de la espiritualidad y de las culturas. Olagüe cree imposible derribar un edificio así y construir la primitiva mezquita en menos de un año. Cree más verosímil que el islam se extendió en Al Andalus de una forma natural, sin conquista ni imposiciones, y que lo que actualmente se considera la Mezquita de Abdurrahmán I es la antigua iglesia, transformada por el emir en una mezquita. Las sucesivas ampliaciones de la aljama conservaron la orientación original de esta iglesia y por esta razón ni se han encontrado los cimientos de la iglesia debajo de la mezquita y su quibla está desviada.

Olagüe dice textualmente que: "Según Gómez Moreno que ha estudiado detenidamente la cuestión, tenía la iglesia las mismas dimensiones que las de la mezquita de Abd al Ramán. En sus investigaciones hechas en el subsuelo no ha encontrado Félix Hernández nada que pudiera atribuirse a un monumento más antiguo."

La historia oficial española ha optado por la versión más incongruente, y que por eso mismo no explica las preguntas que surgen en esta bella mezquita. Olagüe es casi un desconocido en España, incluso en medios académicos, y sus libros han sido secuestrados durante años de las librerías españolas, aunque parezca mentira, en los últimos treinta años.

En apoyo de sus tesis históricas, que explican de una forma natural y creíble la expansión del islam en Al Andalus, encontramos en el llamado "Manuscrito de Tamagrut", un texto de Al Razi, autoridad indiscutida de la historiografía islámica que nos resulta revelador:

Refiriéndose a la mezquita aljama de Córdoba el manuscrito de Tamagrut dice:

"Allah la restituya. Y la medida de su dimensión, como lo que se contó en su historia.

Dijo el Señor de los historiadores, al-Razi, ¡Qué Allah le haya perdonado!: Refirió Ibn Utba de Ubayd Alláh al-Zahrawi que a su vez lo tomó de sus sheijs. Que el lugar que hoy ocupa la mezquita de Qúrtuba era un foso profundo adonde los cordobeses arrojaban las basuras, animales muertos y carroñas. Y cuando vino Suleimán Ibn Daud -¡Para ellos la paz!- al país de al-Andalus, pasó a Qúrtuba y se estableció frente a ella, vio aquel foso y lo examinó. Luego le dijo a los yunnun: taponad el lugar, lo nivelaremos y construiremos en él un templo donde se glorifique a Allah l’Ali’. Y ejecutaron los yunnun lo que les ordenó el enviado de Allah Suleimán. Y cuando acabaron el nivelado ordenó a ellos que construyeran un templo, y así lo hicieron. Y dispuso que el templo lo habitaran los banu israil y dispusieron en él las reglas de la Torah y de los Salmos. Y así quedaron hasta que Allah envió a saiddyna Isá ¡Sobre él sea la paz! y se difundió el cristianismo y se convirtió este templo en una iglesia para los cristianos —¡Sirvan a Allah l’Ali en ella!- Y leyeron generaciones hasta que con quistó al al-Andalus el islam y entró Tariq ben Ziyad, mawlá de Musa ibn Nusayr y ordenó la construcción citada en la mitad de aquella iglesia. Así se hizo, permaneciendo la otra mitad de la iglesia en manos de los mozárabes (nasará al-dzimma). Y así continuaron las cosas hasta gobernó al-Andalus el iman Abd al-Rahmán ben Muawiya al-Dajil, que compró la segunda mitad de la iglesia y amplió así la mezquita aljama excelsa, invirtiendo en su construcción cien mil dinares en peso."

(Cita de "Anales de la Córdoba Musulmana" de Antonio Arjona Castro, tomada del manuscrito de Tamagrut editado del texto árabe por Hussein Monés en la Revista del Instituto de Estudios Islámicos de Madrid (1965-66), bajo el título de: Nueva descripción de la Córdoba Islámica, pp. 161-181 del texto árabe.)

La narración de Al Razi, que es, tal vez, el más fiable de los historiadores musulmanes, viene a devolver credibilidad y a ampliar las ideas de Olagüe en cuanto al proceso de islamización de Al Andalus, remontándose a los tiempo del profeta Suleimán, la paz sea con él. Razi nos está diciendo que la primera edificación fue en tiempos de Suleimán, es decir, casi mil años antes de ‘Isa, la paz sea con ellos, y que allí se adoraba a Allah l’Ali, nos dice también que más tarde los judíos se fueron poco a poco cristianizando y el templo se convirtió en iglesia donde los cristianos primitivos adoraban asimismo allí a Allah l’Ali. También los cristianos se islamizaron poco a poco. Al principio compartieron un mismo edificio dividido en dos y luego derribaron el muro y ampliaron así la mezquita a todo el espacio de la primitiva iglesia. Es decir, que los musulmanes sólo derribaron un muro, no un edificio. Un muro lo suficientemente grande como para requerir una obra considerable.

Lo mismo que cuando llegó el mensaje de ‘Isa, aleihi salem, y los judios se hicieron cristianos. Lo cual, viene a decir que, en esta tierra de Al Andalus, los únicos que derribaron parte de este edificio fueron los cristianos de la pretendida "Reconquista", para insertar en el bello edificio de la aljama cordobesa lo que hoy es una catedral católica de un estilo y forma que nada tienen que ver con el edificio original.

Habría que revisar la historia de Al Andalus con otros ojos, diferentes a los de aquellos que ven en esta tierra un territorio sometido, diferentes de esa lectura ideológica que impone una clase, un baluarte étnico-confesional, que aún lleva impresa en sus imaginario la vieja idea de la limpieza de sangre, de la ‘reconquista’. En esta visión, el esplendor de Al Andalus sólo fue un bello episodio del orientalismo, y su desenlace fue la confrontación, la persecución y el genocidio. Es una visión parecida la que hoy sustenta la idea del choque de civilizaciones. Pero es ésta una visión absurda si tenemos en cuenta que las historias de Tharsis, Betis y Al Andalus implican fundamentalmente la continuidad en el encuentro, en el mestizaje étnico y cultural, en el desarrollo científico y no una permanencia en las ideas de dominio o en las vocaciones imperiales. Los habitantes de estas tierras casi nunca hemos optado por el maniqueísmo sino más bien por una razón dialéctica inserta en una clara experiencia espiritual. Nos resulta lamentable que aún en nuestro tiempo se siga secuestrando nuestra memoria, construyendo un pasado y unas referencias a la medida de los intereses de unos poderes que son excluyentes.

Existen innumerables documentos y edificios que contienen los ecos de nuestra historia. Se hace necesario leerlos y mirarlos con otros ojos. Se hace necesario no ya revisar la historia sino enfrentarla y asumirla, como se asumen una identidad o una memoria. Los nuevos medios de comunicación pueden ayudarnos.

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1 Comentarios

Ana Ocampos dijo el 09/05/2012 a las 01:03h:

No sé si tendré que mirar con otros ojos pero yo ví, con los dos ojos que tengo, que bajo la mezquita aljama de Córdoba existen ruinas de -al parecer- una antigua iglesia visigoda, sin embargo aquí se asegura que no hay restos de nada anterior bajo ella. También recuerdo que está orientada a 51º de la dirección de la Meca y no a 30º como aquí se cita...


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