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Las mentiras de Bush

25/03/2003 - Autor: Agencia Islámica de Noticias - Fuente: Webislam
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Muhámmad Al Baradei
Muhámmad Al Baradei

Dice un viejo refrán que incluso las mentiras han de tener algún sentido y una cierta conexión con la realidad. Esta regla, sin embargo, quiebra en lo que se refiere al actual presidente de EEUU, George W. Bush. Los discursos de Bush contienen una falsificación tan grotesca y burda de la realidad que resultan del todo increíbles y absurdos incluso para las personas menos informadas.

Lo cierto es que el presidente norteamericano parece carecer de la capacidad política y mental, y mucho menos intelectual, para construir un argumento que tenga un mínimo de lógica. Sin embargo, el gobierno de EEUU parece esperar que por absurdos e ilógicos que sean sus argumentos, éstos sean aceptados sin titubear por la opinión pública, además de por los medios de comunicación, que han adoptado, en su mayor parte, una actitud tan servil como vergonzosa en el tema del conflicto de Iraq.

La alocución de Bush del pasado 6 de marzo fue un buen ejemplo de esto. La Casa Blanca había anticipado que Bush utilizaría esta ocasión para explicar al pueblo norteamericano y al mundo los motivos por los cuales la invasión de Iraq resultaba necesaria e inevitable. La alocución, sin embargo, se convirtió en una nueva recitación de las consabidas mentiras y constituyó un verdadero insulto a la inteligencia de la opinión pública internacional.

La principal base de su argumentación era la inminente, y casi apocalíptica, amenaza que suponía Saddam Hussein para EEUU. Bush dijo que él estaba "haciendo frente a la amenaza que suponen Saddam y sus armas de destrucción masiva para nuestra nación y para la paz... No dejaré al pueblo norteamericano a merced del dictador iraquí y sus armas... Solíamos pensar que era posible contener a una persona como Saddam Hussein, que océanos nos protegerían de este tipo de terror... Creo que Saddam Hussein es una amenaza para el pueblo norteamericano... Él es un maestro del engaño... El pueblo norteamericano sabe que Saddam tiene armas de destrucción masiva".

Si Bush hubiera querido profundizar más en cada una de estas frases programadas hubiera tenido un serio problema. Estas declaraciones eran simplemente una abierta mentira y fueron contradichas unas 12 horas más tarde por los jefes de los equipos de inspección de la ONU, Hans Blix y Mohamed ElBaradei. Bush dijo, en su declaración, que "los iraquíes continúan ocultando agentes químicos y biológicos para evitar ser detectados por los inspectores. En algunos casos, estos materiales han sido trasladados a sitios diferentes cada 12 ó 24 horas o colocados en vehículos que se encuentran en áreas residenciales". Esta afirmación fue una repetición de la alegación realizada por el secretario de Estado, Colin Powell, en su desastroso discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU del pasado 14 de febrero. Dicha alegación fue refutada por el propio Blix durante la presentación de su informe ante el Consejo del 7 de marzo. "Como advertí el pasado 14 de febrero", señaló Blix, "algunos responsables de inteligencia han afirmado que las armas de destrucción masiva se han estado moviendo por Iraq en camiones y, en particular, en laboratorios móviles para la producción de armas biológicas. El lado iraquí ha declarado que tales actividades no existen. Diversas inspecciones han tenido lugar en lugares declarados y no declarados con el fin de buscar tales instalaciones móviles. Se han inspeccionado varios talleres móviles, así como grandes contenedores que contenían equipos de tratamiento de semillas. Sin embargo, no se encontraron pruebas de que hubieran sido realizadas actividades ilícitas".

Bush también declaró: "Sabemos por múltiples fuentes de inteligencia que los científicos iraquíes continúan siendo amenazados si cooperan con los inspectores de la ONU". Esta afirmación fue también desmentida por Blix al día siguiente. "El pasado mes Iraq nos ha suministrado los nombres de muchas personas que pueden ser fuentes de información relevantes, en particular, personas que tomaron parte en varias fases de la destrucción unilateral de las armas químicas y biológicas y de los misiles prohibidos en 1991". Aunque indicó que el proceso de entrevistas no había estado libre de problemas, Blix manifestó que "el lado iraquí parece haber animado a los entrevistados a no pedir la presencia de oficiales iraquíes o la grabación de las entrevistas". Blix explicó que los inspectores querían, de todas formas, entrevistar a algunos de los científicos fuera de Iraq. Él ofreció también una visión positiva del proceso de entrevistas en su conjunto señalando que éstas habían sido "útiles". "Desde que iniciamos esta serie (de entrevistas), pedimos a 38 individuos que aceptaran ser entrevistados. Diez aceptaron hacerlo bajo nuestros términos, 7 de ellos en la pasada semana".

En el curso de su conferencia de prensa, Bush declaró repetidamente que Iraq no se estaba desarmando. En un momento en que tenía lugar la destrucción de los misiles Al Samud-2, el presidente norteamericano afirmó que "si Iraq se estuviera desarmando, lo sabríamos porque lo veríamos. Las armas de destrucción masiva serían presentadas ante los inspectores y el mundo sería testigo de su destrucción". Sería más apropiado que Bush hubiera dicho a este respecto: "No creáis lo que veáis, porque os estoy diciendo que no lo estáis viendo". Esto fue demasiado incluso para el normalmente imperturbable Hans Blix, que abandonó su habitual cautela diplomática para dar una respuesta un tanto irónica a la afirmación de Bush. "La destrucción que está teniendo lugar (de los misiles Al Samud-2) constituye una medida sustancial de desarme, ciertamente la primera desde la mitad de los años noventa", declaró Blix al Consejo de Seguridad. "No estamos presenciando la destrucción de palillos de dientes. Son armas letales las que están siendo desmanteladas".

Es instructivo comparar el texto de las declaraciones de Bush en la conferencia de prensa con el de las declaraciones de Blix y ElBaradei. En el discurso del presidente norteamericano no hubo nada que pudiera parecerse ni remotamente a un argumento lógico. Se trataba simplemente de frases sueltas que tenían generalmente de cinco a diez palabras.

Ninguna de las alegaciones contenidas en su discurso estuvo respaldada por pruebas que demostraran su veracidad. Por el contrario, Blix y ElBaradei, hombres de indudable capacidad e inteligencia, fueron prolijos a la hora de ofrecer evidencias en apoyo de sus afirmaciones. Ellos han sido también capaces de sintetizar una amplísima serie de datos, con los que han justificado cada una de sus conclusiones. El informe de ElBaradei del 7 de marzo fue aún más ilustrativo que el de Blix en lo que se refiere a sus refutaciones de las mentiras de la Administración Bush. Él comenzó señalando que la situación de la infraestructura industrial de Iraq imposibilitaba cualquier posibilidad de que este país pudiera estar desarrollando un programa de fabricación de armas nucleares. "Permítanme una observación general: durante los pasados cuatro años, la capacidad industrial iraquí se ha deteriorado sustancialmente, debido al fin de la ayuda extranjera, que estuvo presente en el país durante los años ochenta, a la salida de un gran número de personal iraquí especializado en la pasada década y a la falta de un mantenimiento adecuado de los sofisticados equipos. En sólo unos pocos sitios inspeccionados —relacionados con la investigación, el desarrollo y el proceso de fabricación industrial— las instalaciones habían sido mejoradas y se había contratado a nuevo personal. Este deterioro global de la capacidad industrial tiene naturalmente una relación directa con la capacidad de Iraq para reanudar un programa de armas nucleares".

El informe de ElBaradei es también una muestra de la efectividad de las inspecciones llevadas a cabo en Iraq, algo que contradice claramente la visión caricaturesca —presentada por Bush, Powell y otros responsables norteamericanos— de un personal de la ONU despistado y engañado continuamente por los astutos iraquíes. "La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha realizado un total de 218 inspecciones en 141 sitios de Iraq, incluyendo 21 que no habían sido inspeccionados anteriormente. Además, los expertos de la Agencia han tomado parte en varias inspecciones conjuntas realizadas por la AEIA y la UNMOVIC (la agencia de la ONU encargada del desarme de Iraq)". "El apoyo técnico a las inspecciones nucleares ha continuado expandiéndose. Los tres equipos operativos han estado recogiendo, desde diversas localizaciones en Iraq, muestras de aire cada semana, que han sido enviadas a los laboratorios para su análisis. Los resultados del análisis del agua, sedimentos y vegetación han sido también recibidos desde los laboratorios de forma regular". "Nuestro equipo de análisis de la radiación ha cubierto unos 2.000 kilómetros en las pasadas tres semanas. Fueron llevadas a cabo investigaciones en más de 75 instalaciones, incluyendo campamentos militares, fábricas de armamento, el parque de vehículos y áreas residenciales".

El uranio de Níger

Uno de los puntos más interesantes del informe de ElBaradei fue, sin duda, su respuesta a las afirmaciones de los gobiernos de EEUU y el Reino Unido de que los iraquíes habían estado intentando importar uranio de Níger. En diciembre de 2002, la inteligencia británica afirmó haber descubierto documentos que probarían que un responsable iraquí había negociado la adquisición de uranio durante una visita realizada a Níger en febrero de 1999. En una declaración dada a conocer el 19 de diciembre de 2002, el Departamento de Estado de EEUU exigía conocer por qué el informe de 12.000 páginas entregado por Iraq "ignora los esfuerzos iraquíes para conseguir uranio en Níger". ElBaradei, por su parte, señaló acerca de este hecho en su informe: "Con respecto al tema de la adquisición del uranio, la AIEA ha realizado progresos en sus investigaciones sobre los informes que hablan de que Iraq habría intentado comprar uranio en Níger en años recientes.

La investigación estuvo centrada en los documentos, suministrados por algunos estados, que apuntaban a un acuerdo entre Níger e Iraq para la venta de uranio entre los años 1999 y 2001". "La AIEA ha discutido estos informes con los gobiernos de Iraq y Níger, y ambos han negado que este acuerdo hubiera tenido lugar. Iraq, por su parte, ha suministrado a la AIEA una explicación global de sus relaciones con Níger, y ha detallado la visita de un responsable iraquí a varios países africanos, incluido Níger, en febrero de 1999, que, según Iraq, podría haber sido el origen de los informes.

La AIEA fue capaz de revisar la correspondencia proveniente de varios organismos del gobierno de Níger y compararla —en lo que se refiere a la forma, formato, contenidos y firmas— con la documentación referida a las supuestas adquiciones (de uranio)" que los países que acusaban a Iraq habían aportado a la ONU. "Basándose en un análisis minucioso y detallado, realizado con la ayuda de expertos independientes, la AIEA ha concluido que estos documentos —que forman la base de las alegaciones acerca de la supuesta existencia de un acuerdo sobre la adquisición de uranio entre Iraq y Níger— no son auténticos. Hemos concluido, por lo tanto, que estas alegaciones específicas no tienen fundamento". Esto demuestra a las claras que los documentos aportados por el gobierno de Blair fueron falsificados por alguna agencia de inteligencia para crear un caso ficticio para la guerra. Dadas las consecuencias que perseguían los falsificadores —la invasión de Iraq y la subsiguiente muerte de decenas, o incluso centenares de miles de personas— cabe decir que aquéllos que planearon, ejecutaron e hicieron uso de esta provocación son criminales en el más profundo y esencial significado de la palabra.

Como conclusión, ElBaradei, resumió los resultados del trabajo de la AIEA en Iraq diciendo: "Tras tres meses de inspecciones intrusivas, no tenemos ninguna prueba o indicación plausible de la reanudación de un programa de fabricación de armas nucleares en Iraq". Los informes de Blix y ElBaradei supusieron una completa refutación de las declaraciones de Bush de la noche anterior. Sin embargo, en honor a la verdad, hay que decir que si su propósito hubiera sido únicamente el de refutar las falsedades de Bush, habría bastado una mínima parte de la información contenida en sus respectivos informes para conseguir un objetivo tan fácil y sencillo".

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