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El euro, el dólar y la guerra de Iraq

13/03/2003 - Autor: Redacción Amanecer - Fuente: revistaamanecer.com
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Dólares
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Otro factor más que explica el interés norteamericano en una guerra contra Iraq reside en el deseo de la Administración Bush de asegurar el papel del dólar como divisa única en la que se pagan las transacciones petrolíferas en el mercado internacional. Aunque, según los expertos, un ataque contra Iraq podría llevar paradójicamente a una mayor caída del dólar, este hecho no sería, según los expertos, la causa determinante del esperado declive de la divisa estadounidense. David Coxe, presidente y jefe de los analistas financieros de la Firma de Inversiones Harris, perteneciente al Banco de Montreal, en Chicago, señala que no se puede culpar a la guerra de Iraq de todos los problemas financieros. "Iraq es la excusa que todos están utilizando", dijo Coxe. "Sin embargo, yo no le asignaría a este factor más de un 10% de la culpa por lo que está ocurriendo en nuestra economía y nuestros mercados de valores".

Tras la Guerra del Golfo en 1990 tuvo lugar una importante transformación en la posición financiera de EEUU. Por primera vez desde que se convirtiera en la mayor potencia mundial, tras la Primera Guerra Mundial, este país se convirtió en una nación endeudada. En la casi década y media que ha transcurrido desde entonces, EEUU ha pasado a ser el país más endeudado de la historia. Según las últimas estimaciones, EEUU debe al resto del mundo 500.000 millones de dólares, cantidad ésta que crecerá previsiblemente hasta alcanzar los 600.000 millones en el 2003. Los factores que han llevado a esta situación son el aumento del consumo en EEUU, por un lado, y la caída en la producción norteamericana, por otro. El resultado es que EEUU tiene que importar en la actualidad gran cantidad de productos que antes fabricaba. Una explicación a este hecho reside en que los productos norteamericanos ya no son rentables si siquiera en el propio mercado estadounidense, debido a los bajos costes de los bienes y productos procedentes de algunas zonas del mundo, donde existe una mano de obra esclava, que trabaja por salarios ínfimos.

Un ejemplo de esta situación, así como una demostración de lo absurdo de las afirmaciones de Bush sobre la eficacia de su "plan de estímulo", fue lo que ocurrió el pasado 22 de enero, cuando Bush pronunció un discurso en un almacén de la ciudad de San Luis. Detrás del presidente y como muestra del "estímulo a la producción" que persigue con sus nuevas medidas económicas había una pila de cajas de cartón. Sin embargo, antes de que las cámaras comenzaran a grabar fueron cubiertas todas las etiquetas de las cajas, que llevaban el rótulo de "Made in China".

Para financiar su enorme deuda, causada por este déficit comercial, EEUU necesita la llegada de más de 2.000 millones de dólares de capital extranjero al mercado norteamericano cada día. Una de las principales razones por las que EEUU ha podido atraer hasta ahora esta enorme cantidad de capital (que equivale a dos tercios de los superávits generados por la economía mundial) es el papel del dólar como principal divisa internacional. A finales de los años noventa, más de cuatro quintas partes de todas las transacciones comerciales internacionales estaban cifradas en dólares. Dos tercios de las reservas de divisas del mundo estaban asimismo compuestas por dólares. Sin embargo, el establecimiento del euro como moneda oficial en 12 de los 15 países de la Unión Europea, significó la aparición de un rival frente al dólar en la esfera económica internacional.

Al principio, la subida del dólar con respecto al euro, hizo que esta última moneda no fuera una alternativa atractiva frente a la divisa estadounidense. Sin embargo, la situación cambió tras el estallido de la burbuja en el mercado de valores norteamericano. Desde finales de 2000, el dólar ha caído en más de un 15% frente al euro y ha alcanzado la tasa más baja frente a las divisas europeas desde 1987. Los expertos se preguntan ahora de dónde podrían llegar esos 2.000 millones de dólares diarios que necesita la economía de EEUU. Los inversores europeos comenzaron a desprenderse ya el pasado año de sus activos en dólares en el mercado norteamericano. El periódico The Wall Street Journal se hizo eco de este hecho el pasado 20 de enero, en un artículo titulado "El destino del dólar podría decidirse en Asia". El diario señalaba que los japoneses, chinos y otros asiáticos se han convertido en la actualidad en los principales adquirentes extranjeros de activos (acciones, bonos etc) norteamericanos. El pasado año, los asiáticos aportaron un 40% del total de las inversiones extranjeras en EEUU, algo que sirvió para compensar en alguna medida la retirada de los inversores europeos.

La cuestión que plantea The Wall Street Journal es la de cuánto tiempo los países asiáticos continuarán apoyando al dólar. Los bancos centrales asiáticos han comenzado a constituir reservas en otras divisas, en especial el euro, y también en oro, cuyo precio ha crecido en un 31% desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Si los asiáticos comienzan también a abandonar el mercado norteamericano, ya le no quedará mucho más apoyo al dólar", ha indicado un economista del banco de inversiones Morgan Stanley.

En confirmación de los temores de estos economistas, cabe decir que el pasado 25 de enero, el Banco Central de Rusia anunció que "no menos del 50% de las reservas, que equivalen a unos 50.000 millones de dólares, que estaban hasta la fecha constituidas por dólares, serán cambiadas a euros, libras esterlinas y francos suizos". Dos días antes, Zhu Min, gobernador general del Banco de China, una de las 30 mayores entidades financieras del mundo, con activos que alcanzan los 400.000 millones de dólares, indicó que las inversiones cifradas en dólares a gran escala ya no eran algo que se pudiera sostener.

Debido a su enorme superávit en sus relaciones comerciales con EEUU, China recibe un flujo de dólares procedente de la venta de sus productos en el mercado norteamericano. Más tarde, los chinos compran bonos del Tesoro estadounidenses, con lo que estos dólares regresan de nuevo a EEUU. Esto ha convertido a China en uno de los cinco mayores titulares de bonos del Tesoro norteamericano. En un discurso pronunciado en la pasada cumbre económica mundial de Davos, Zhu señaló que "Asia ha estado exportando bienes a EEUU y comprando luego bonos del Tesoro estadounidense y hasta ahora todo parecía ir bien. Sin embargo, no creo que el actual déficit norteamericano sea ya sostenible. La dependencia que la economía estadounidense tiene del flujo de dinero que procede de Asia, en lo que se refiere a la financiación de su déficit, no es una cosa sana".

Estas declaraciones de responsables de Rusia y China son, en realidad, anuncios de intenciones y han sido consideradas como la principal razón del actual declive del dólar. Otros factores están influyendo también en la caída de la divisa norteamericana frente al euro y otras monedas. Entre ellos hay que mencionar la falta de fe en las políticas económicas de la Administración Bush, en especial tras el estallido de la burbuja bursátil en EEUU, que ha producido una fuerte caída de los valores, especialmente los de la alta tecnología, en las bolsas, y a un fuerte incremento del desempleo. EEUU es visto cada vez más en el mundo como una superpotencia incontrolable y peligrosa. Todo ello favorece la tendencia a abandonar la utilización del dólar en favor del euro.

Cabe señalar en este sentido un reciente trabajo del economista británico Hazel Henderson, en el que éste analiza los posibles escenarios que pueden vislumbrarse en un futuro inmediato. Henderson considera que la política expansionista de EEUU, justificada en base a la "guerra contra el terrorismo" está ya incrementando los ya históricamente altos déficits comerciales que sufre el país. Esto ha producido una mayor caída del dólar, lo cual, unido a la mala situación del mercado de valores norteamericano, hace que EEUU sea un país mucho menos atractivo para los inversores internacionales. Hay que señalar también que las continuadas alertas por posibles actos terroristas en EEUU han causado una profunda inquietud en los inversores y han empujado a muchos de ellos a buscar mercados más seguros y tranquilos.

Por otro lado, el fortalecimiento de la integración política europea puede alentar aún más esta tendencia. El reforzamiento del euro podría llevar también a la futura incorporación de países como el Reino Unido o Suecia a la eurozona, lo cual provocaría a su vez un alza en la cotización de la moneda europea. Otro factor que puede influir también en la debilidad del dólar es el hecho de que muchos países del Tercer Mundo están comenzando a recurrir a intercambios comerciales directos, basados en el trueque y que dejan de lado el dólar. Un ejemplo es lo que sucede en Venezuela, que ha llegado a un acuerdo con Cuba para suministrar petróleo a la isla a cambio de ayuda sanitaria y la construcción de clínicas en el medio rural venezolano por parte de especialistas cubanos.

La situación problemática del dólar ha llevado también a varios países de la OPEP a plantearse si, en algún momento del futuro, sería interesante para ellos empezar a utilizar el euro en sus transacciones petrolíferas. En un discurso pronunciado en abril de 2002, Javad Yarjani, jefe del Departamento de Análisis de Mercados de la OPEP, afirmó que los países continuarían a corto plazo manteniendo al dólar como divisa única en las transacciones, pero añadió a continuación que "no es descartable la posibilidad de que se utilice también el euro en dichas transacciones en un futuro más o menos lejano". En realidad, Iraq hizo ya este cambio en noviembre de 2000, cuando el euro valía unos 80 centavos de dólar. Más tarde, Bagdad decidió transformar su reserva monetaria, controlada por la ONU y compuesta por 10.000 millones de dólares, en euros. Desde entonces el dólar ha caído en un 17% frente al euro. Estas informaciones sobre el cambio de la divisa utilizada por Iraq fue censurada en los principales medios de comunicación estadounidenses por temor a que pudiera hacer caer la confianza de los inversores y los consumidores, reducir el gasto del consumo y empeorar así la ya difícil situación de la economía norteamericana.

Un artículo de la Radio Europa Libre, controlada por Washington, publicado el 6 de noviembre de 2000, informaba del cambio de Iraq a la divisa europea en los siguientes términos: "El cambio del dólar al euro en las transacciones petrolíferas, decidido por Bagdad, está dirigido a hacer frente a la línea dura de Washington con respecto a las sanciones y a animar a los europeos a desafiarlas. Sin embargo, este mensaje político costará a Iraq muchos millones de dólares en pérdidas". Contrariamente, sin embargo, a lo que sostiene el artículo de la Radio Europa Libre, la fuerte depreciación del dólar con respecto al euro ocurrida desde finales del 2001 significa que Iraq ha obtenido grandes beneficios tanto en lo que se refiere al volumen de sus reservas como a sus transacciones comerciales, debido precisamente a que el euro ha ganado un 17% de valor frente al dólar en este tiempo.

En realidad, un cambio del dólar al euro en el mercado energético internacional es un auténtico escenario de pesadilla para EEUU. Si esto se materializara, algunos de los principales productores mundiales de petróleo convertirían a buen seguro una buena parte de sus reservas, acciones y bonos cifrados en dólares a otros en euros. El dólar perdería entonces de un 20 a un 40% de su valor y esto llevaría a que una gran parte de inversores se alarmaran por la pérdida del valor de sus activos en dólares y rápidamente los transformaran en otros activos en euros. Todo ello produciría a su vez una caída aún mayor de la divisa estadounidense. Las consecuencias serían un colapso de la moneda norteamericana y una masiva inflación (como es el caso de Argentina, por ejemplo). La deuda pública quedaría fuera de control. Por todo ello, no es exagerado decir que un cambio en la divisa utilizada en el mercado petrolífero internacional, tendría unos efectos muy considerables en la posición financiera global de EEUU. Sin embargo, si Washington controla, ya sea directamente o a través de un gobierno marioneta, Iraq y sus reservas, las segundas del mundo en importancia, ello le situaría en una posición mucho más ventajosa para bloquear cualquier cambio en este sentido dentro de la OPEP.

Nadie duda de que una de las primeras medidas del "Iraq liberado" será la de adoptar de nuevo el dólar como divisa a emplear en sus transacciones petrolíferas. EEUU intenta también disuadir a Irán, el segundo mayor productor de la OPEP, para que no siga el camino de Iraq en este tema. Actualmente se está debatiendo en Irán sobre la conveniencia de utilizar euros en lugar de dólares en sus ventas de petróleo. El deseo de Irán de cambiar al euro viene motivado ante todo por razones económicas. La Unión Europea es, en el momento presente, el primer socio comercial de Irán, mientras que los intercambios económicos con EEUU son prácticamente nulos. A esto hay que añadir la mayor fortaleza del euro frente al dólar en la actualidad. Algunos expertos sugieren también que Irán, que ha sido incluido dentro del "eje del mal" por la Administración Bush, tiene también sobrados motivos políticos para proceder a dar este paso.

En realidad, el Banco Central de Irán ha estado ya transformando la mayoría de sus reservas de divisas de dólares en euros. Mohammad Abasspur, miembro de la Comisión de Desarrollo del Parlamento, ha declarado que "más de la mitad de las reservas del país han sido ya cambiadas a euros". Él considera además que una subida mayor del euro frente al dólar dará a los países de Asia, particularmente a los exportadores de petróleo, la oportunidad de relanzar sus lazos comerciales con la Unión Europea. Abasspur señaló también que "EEUU domina otros países a través de su moneda" e hizo notar que la hasta ahora abrumadora superioridad del dólar frente a otras divisas había permitido a EEUU ejercer un monopolio global. "Sin embargo, en la actualidad", según Abasspur, "la competencia entre el dólar y el euro ha eliminado este monopolio".

Algunos expertos consideran ya que tras el derrocamiento de Saddam, la Administración norteamericana podría decidir que la postura de Irán en favor del euro le califica, junto con su oposición a las políticas de agresión de Israel, para convertirse en el siguiente objetivo de la política agresiva de Washington. Corea del Norte, otro país del "eje del mal", decidió el pasado 7 de diciembre de 2002 desprenderse también de sus reservas en dólares y comenzar a utilizar euros en sus intercambios comerciales. A diferencia de lo que ocurre con los productores de la OPEP, la decisión de Corea del Norte tendrá un mínimo impacto económico, pero posee, sin embargo, una relevancia política por cuanto viene a suponer el fracaso de la dureza retórica de Bush hacia dicho país.

En realidad, la economía estadounidense está fuertemente ligada al papel del dólar como divisa predominante a nivel internacional. Esto no significa que dicha economía se vaya a hundir si el dólar dejara de serlo, pero eso requeriría una transición gradual para evitar graves convulsiones. Tras el derrocamiento de Saddam es muy probable que EEUU mantenga una fuerza militar permanente en el Golfo Pérsico. Ciertamente, no habrá ninguna "estrategia de salida", ya que los militares necesitarán proteger el recién instalado régimen marioneta de Iraq y quizás enviar el mensaje a otros productores de la OPEP de que podrían ser también objeto de un "cambio de régimen" si deciden adoptar el euro en sus transacciones petrolíferas.

La actual situación del dólar muestra que aunque EEUU pueda tener la fuerza militar o diplomática para llevar a cabo una política unilateralista en el mundo, su economía no le permite sostenerla. El 26 de enero, el diario The Observer publicó un artículo de Bill Huton, en el que éste señalaba que, a causa de la debilidad económica de EEUU y el declive del dólar, Washington necesitaba un apoyo multilateral en su guerra contra Iraq: "El multilateralismo que Bush tanto desprecia es, en realidad, una necesidad económica", afirmó Huton. "EEUU puede ser una superpotencia militar, pero en el aspecto económico sus pies son de barro". Huton añadía que la enorme deuda externa de EEUU pone a este país al nivel de muchos países latinoamericanos. Tras indicar, como se ha mencionado antes, que dicha deuda hace que EEUU sea cada vez más dependiente del flujo de capitales externos, Huton señalaba con ironía que "la Vieja Europa, de la que Rumsfeld se mofa, es la que ha estado salvando la economía norteamericana".

Huton concluía su artículo manifestando que si EEUU y el Reino Unido van solos a la guerra sin el apoyo de países clave en el Consejo de Seguridad, como Francia, Rusia, Alemania o China, el flujo de dólares hacia la economía norteamericana caerá dramáticamente y habrá muchos más inversores dispuestos a vender sus activos en dólares. Si se crea una inestabilidad en Oriente Medio y el Golfo a causa de la guerra, esto tendrá también importantes consecuencias para el dólar y obligará a Bush a "volverse hacia sus despreciados aliados europeos con el objeto de pedirles un apoyo multimillonario destinado a salvar el dólar, ya que el euro es la única divisa capaz de sostener esta carga". En este mismo sentido, Business Week Online advertía el pasado 31 de enero que el mayor peligro al que hace frente la economía norteamericana es que "la guerra pueda convertir el declive del dólar en una caída libre". Business Week Online señalaba que la economía de EEUU "es extremadamente vulnerable a un declive del dólar, ya que el país nunca ha dependido tanto del capital extranjero como en la actualidad".

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