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El despertar de la conciencia

19/02/2003 - Autor: Fernando Sánchez - Fuente: Webislam
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El despertar de la conciencia
El despertar de la conciencia

Ante la propuesta-exigencia de guerra global dirigida por el gobierno más armado de la Tierra, me cuestiono qué puede hacer un ciudadano de a pie frente al camino sin salida de la violencia. ¿Cuál es la alternativa de la sociedad civil a esta situación bélica global que preparan las instituciones?

Bajo la apariencia de defensa de la "civilización", esta ofensiva oculta intereses de poder. Basta observar que los principales implicados, Bush, Cheney, Bin Laden y Hussein, sustentan su poder en las armas; unas armas adquiridas con los negocios petroleros en los que se encuentran involucrados. Tras este gran conflicto existe una idea muy simple: a más petróleo, más armas; a más armas, más poder. Y tratan de tapar esta realidad con una campaña de desinformación que nos advierte del peligro que supone para la "civilización", el radicalismo islámico, el coreano y los que sigan.

Desearía saber qué es el Islam. Si Islam significa entrega a la voluntad de Dios, es importante separar el Islam revelado del Islam interpretado. Entonces, en el Islam sucede como en todas las religiones: una cosa son las enseñanzas que dejaron los guías de la Humanidad, y otra el uso que de las mismas han hecho las instituciones de poder que se forman entorno a ellas. Y veremos que en todas las religiones se han establecido grupos que, interpretando la letra de la enseñanza, buscan el dominio de los demás.

Consideramos al Islam atrasado, pero si observamos, el Cristianismo es practicado por aproximadamente un 20% de la Humanidad y acumula un 80% de la riqueza del planeta. Los países donde tradicionalmente se practica, han participado o desencadenado todas las grandes guerras de este pasado siglo. Paradójicamente la máxima celebración en los países cristianos es el recuerdo del nacimiento de un niño pobre, con un mensaje de "paz en la Tierra". ¿Qué impresión tendrán los pueblos no cristianos de nuestra forma de practicar la religión?

Las religiones han enseñado la entrega a la Unidad, porque Uno solo es el origen de todas. Esa entrega se encuentra en el sometimiento de Mahoma, en el "Hágase Tu voluntad" de Jesús y en la obediencia de Abraham. También en el "Me postro a los pies de Shiva" del hinduismo, en la vacuidad del Taoísmo y en las postraciones del Budismo tibetano. Existen diferentes religiones porque han existido y existen diferentes pueblos y diferentes culturas, pero Uno solo es su origen. Gandhi afirmó que, "Dios no tiene religión". Las religiones son valiosas ayudas mientras los que las practican respetan las de los demás y no pretenden que la suya sea la única verdadera.

¿Está dividido el mundo entre musulmanes y cristianos? ¿Lo estaba entre capitalistas y comunistas? ¿O son engaños que hacen mella en los pueblos por su ignorancia? Si las tres religiones monoteístas promulgan que solo existe el Unico, ¿cómo puede estar el mundo dividido entre éstos y aquellos, cuando todo proviene de la Unidad? ¿Qué sentido tiene dedicar tanta vida a combatir al enemigo, si procedemos de un mismo Origen?

¿Existe un choque de culturas; de religiones? Las culturas y religiones pueden convivir, como ha quedado patente en muchas ocasiones a lo largo de los siglos. Lo que rompe la convivencia es la estrategia de dividir. El arma de unos pocos que en todas las culturas y todas las religiones, buscan el beneficio propio, antes que el bien común. Pero como ello no puede mostrarse a la luz, actúan desde las sombras.

La enemistad es una invención de ellos con el que tratan de dominar a los demás. No existe mayor causa de sufrimiento para el pueblo estadounidense que su actual gobierno. Infunde en su pueblo miedo a otros países, para empujarlo a una guerra que pagaría con pobreza, paranoia y probablemente con sangre. Nadie origina mayores sufrimientos en los pueblos musulmanes que sus monarquías corruptas y Al Quaeda. Los primeros expolian a sus súbditos para vivir en la opulencia. Los segundos, afirmando que actúan en nombre del Islam, convierten a los musulmanes en sospechosos de derramamientos de sangre, frente al resto de la Humanidad; les arrebatan el derecho de vivir su fe en paz. No existen mayores enemigos del pueblo judío que aquellos que sostienen a Sharon y su gobierno; y no existen mayores agresores del pueblo palestino que los cerebros terroristas que en él habitan, pues lanzando a jóvenes desesperados a la destrucción, dan poder al verdugo israelí. Nadie ha perjudicado tanto al pueblo iraquí como Sadam Hussein. Sin embargo, Bush, Sharon y los demás se presentan como salvadores de sus pueblos.

Estos dirigentes son el reflejo de la ignorancia de las naciones, y quizás estén ahí para hacernos conscientes de las consecuencias del miedo y la desconfianza. Pero, ¿qué poder real tienen? ¿Acaso con todas sus armas y todo su dinero pueden cambiar el interior un solo ser que obre en conciencia? ¿Pueden siquiera con ellas, garantizarse un lugar seguro para vivir en paz? Posiblemente si la guerra se desencadena, traiga consigo que el sistema corrupto que ahora controla el mundo, se resquebraje y desplome. Ello abriría espacio para un nuevo orden, donde el dinero y el poder no estarán por encima de los seres humanos.

En este planeta no existen choques de civilizaciones, sino una lucha real y un engaño. La lucha es sin armas, interior; el esfuerzo por retornar a la Unidad, sea cual sea el carácter que adquiera en cada religión; por adentrarse en la realidad interior, cualquiera que sea la forma que tome en cada conciencia. El engaño es exterior; la lucha por someter a los demás, que engendra toda violencia y toda guerra. La historia de la Humanidad gira entorno a estas dos luchas, pero sólo de la primera quedará memoria; el autoengaño de las sombras está destinado al fracaso y al olvido. Por tanto, cuando la Historia se reescriba desde una perspectiva real, quedará dicho que los únicos que ganaron batallas en los últimos tiempos fueron los Gandhi, Luther King, Sadat, Rabin, Mandela, Dalai Lama, Menchú y quienes como ellos, vencieron en la lucha interior contra sus propias sombras, pudiendo de este modo abrir su corazón y no desear daño al enemigo.

Existen pues, dos modos de actuación bien diferenciados: el de la búsqueda del dominio y el de la entrega a la paz. La trampa del primero consiste en resaltar lo que nos separa. La clave del segundo está en reconocer lo que nos une.

Nos encontramos en un momento crucial de la Historia: el cambio del Hombre gobernado por la mente al Hombre guiado por la conciencia. La mente es una herramienta para ordenar el mundo material, como lo es el instinto para la supervivencia o el sentimiento para las relaciones. Es un maravilloso instrumento para determinadas necesidades del ser humano. Pero cuando se le da el poder de gobernarlo todo, la mente es divisoria y competitiva; necesita obsesivamente crear aliados y enemigos. Cuando ella dirige, se vive en un mundo dual y de lucha.

La cualidad de la conciencia es la integración y la unificación. Colabora con todo y con todos, porque conoce que todo es Uno. Habita un Universo de paz y de confianza. Las elecciones realizadas desde la conciencia se toman buscando el bien de todos sin excepción, conforme a la ley de los aborígenes australianos "Por el bien supremo de la vida en todas partes".

Cuando se dirige desde la mente, para que yo gane, tu tienes que perder y viceversa. Cuando se actúa desde la conciencia, el bien de todos es lo mejor para mi; la lucha cesa o queda en el exterior, y la mente encuentra paz, pues nos dejamos conducir por una Inteligencia de naturaleza superior. Además, tal como están las cosas, buscar el bien de todos es la única forma de sobrevivir como especie. Los seres humanos estamos llamados a alcanzar en breve plazo el estado evolutivo del la conciencia. Cada vez son más los que nos acercamos a él. Por cada uno que llega, los demás tenemos más posibilidades de lograrlo.

Saber que nos hallamos en esta mutación de la mente que divide y compite a la conciencia que une y coopera, ayuda a aceptar que existan seres humanos que buscan el dominio por medio de la guerra, mientras otros necesitamos de la paz y el respeto a toda vida. La mayoría de los que gobiernan la política y las finanzas del planeta se encuentran aun en el estado evolutivo de la mente. Quizás sean compañeros de viaje en esta nave Tierra que andan unos pasos más rezagados. Aunque en apariencia sean dueños del mundo, en realidad no es así. Son seres ignorantes de sí mismos que, desde la limitación de sus mentes, ven rivalidad y división por todas partes. Pero en los ojos de los niños etíopes que pasan hambre, existe más serenidad que en los suyos. Si se hallan en puestos de gobierno es porque en el "primer mundo" el nivel de conciencia aún es muy pobre, y ellos son los representantes de esa pobreza interna que proyectamos al "tercer mundo" en lo externo. Por tanto, están donde corresponde que estén, para recordarnos lo que tenemos sin resolver. Y necesitan mucha ayuda porque son guías ciegos. Quizás, conforme aumente el aún reducido número de personas que actúan en conciencia, esto irradiará a los líderes y la Humanidad entera se transformará.

Actuar en conciencia es sencillo. Cada persona posee unas cualidades, unos dones únicos con los que contribuir a la creación del nuevo mundo; su forma de aportar la luz que lleva dentro: Oscar se entrega sin medida a sus pacientes. Nieves sabe escuchar; lo hace con los cinco sentidos y sin opinar, y cuando escucha, algo cambia en la persona que habla. Cristina hace reír, anima y relaja a quienes la rodean. Encarna aporta ánimo y confianza. Eugenia trabaja sin remuneración para el estado mejicano, distribuyendo viviendas entre los indígenas. Pepe descubre desde su revista intereses económicos de multinacionales que dañan a los enfermos. Concha envía amor cada mañana a quienes más sufren en el planeta. Alicia elabora esencias de plantas para aliviar los estados de ánimo de las personas. Mino bromea con quienes se encuentra en su camino y los distiende. Holmes cuelga su bata de médico y se marcha a las sierras colombianas a aprender de la sabiduría indígena acerca de la Naturaleza.

Ellos enfocan su energía en aquello que pueden aportar a los demás. Realizan actos simples, como prestar un servicio o dar algo sin esperar nada a cambio. Se dan cuenta de sus necesidades, de las de los demás y de las del planeta, y se ocupan en satisfacerlas. Ellos y millones de personas más, repartidas por todo el mundo contribuyen cada día al cambio tan esperado.

A mi parecer, las personas como Bush, Cheney, Blair, Berlusconi, Aznar, Sharón, Laden, Hussein y afines, son los seres más necesitados del planeta. Sabemos que lo que emitimos hacia fuera es lo que tenemos dentro. No imagino cuánta violencia habita en las mentes de estos seres humanos y de quienes les apoyan, para que busquen en la guerra la solución a sus vidas y las de los demás. Quizás cuando duerman sueñen con el descanso del que no necesita nada. Creer que en esta Aldea Global armada hasta los dientes la guerra es solución para algo, antes me parecía maldad, ahora lo observo como una ignorancia que raya en la ingenuidad.

Son admirables los pocos seres que estando en las esferas del poder obran desde la conciencia de unidad: Baltasar, con la misma vara de justicia mide a los miembros de ETA que a Pinochet, e incluso tiene el valor de llamar la atención a Bush. Lula expresó ante su pueblo que si logra que dentro de cuatro años cada brasileño pueda desayunar, comer y cenar, habrá cumplido la misión de su vida. Federico aplica su experiencia en política internacional para coordinar multitud de movimientos ciudadanos a favor de la paz. Alfredo, desde el Banco Mundial busca dinero para los países pobres.

Yo creía que la solución podría ser la aparición de líderes que abandonen definitivamente la opción de la guerra, que busquen el bien común de la Humanidad. Pero probablemente esté sucediendo algo mejor: el despertar de la conciencia de Unidad en millones personas de todos los países; la capacidad para entender y atender las necesidades de todos, empezando por las de los más débiles y las del planeta. Conforme suceda, incluso los actuales gobernantes transformarán su actitud. Todo lo demás se irá resolviendo progresivamente. Disponemos de tecnología suficiente para encontrar solución a cada problema y la Tierra nos sustenta con recursos casi ilimitados.

El comunismo se desintegró porque negó la trascendencia del ser humano. El capitalismo se desmorona por negar su humanidad, convirtiéndolo en un objeto que consume y es consumido. El sistema económico dominante sobrevive porque no existe otro que lo reemplace. Pero ha ocasionado que la mitad de la humanidad pase hambre y la otra mitad haga dietas y tratamientos de belleza, al tiempo que ven por la televisión el hambre de los primeros. Las democracias representativas se tambalean. Los ciudadanos no toman las decisiones, sino que eligen a representantes que deciden todo por ellos. Estos no se ocupan de cubrir las necesidades de todos, sino los intereses de los pocos que controlan las finanzas y las armas. Si una parte de lo gastado en armas lo hubiéramos empleado en desarrollo sostenido, Latinoamérica gozaría de la abundancia de EEUU, todos los países de Asia serían un modelo de bienestar, y cada africano disfrutaría de una calidad de vida similar a la de los suecos. El desatino ha llegado al punto de que no podemos utilizar el arsenal destructivo, porque con el uso de una milésima parte del mismo desapareceríamos como especie. Hemos convertido este planeta-paraíso en un pequeño manicomio cósmico.

El ser humano no quiere armas, sino árboles; no pide más petróleo, sino más oxígeno; no demanda "seguridad"; anhela la paz; no necesita políticos que gobiernen sus vidas, sino compañeros en el camino que busquen el bien de todos; no halla descanso en un paraíso de consumo, sino en un planeta vivo. Por ello llegan alternativas a la democracia representativa, como la democracia participativa que se esboza en algunos lugares de Latinoamérica, las ONGs y otras iniciativas que comienza la sociedad civil ante la incapacidad de las instituciones.

El 6 de Octubre de 1999 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los estados firmaron la "Declaración sobre una Cultura de Paz". En su Resolución 53/243 se comprometieron a "Promover el desarme general y completo bajo control internacional estricto y efectivo..." La paz no es un sueño, ni un imposible, sino la única forma de tener una vida interior y exterior digna. Para ello solo es necesario que los gobiernos cumplan con su compromiso.

Nos encontramos en un proceso de cambio sin precedentes; es algo cada día más evidente. Se está iniciando la transformación de un sistema económico, político y social en descomposición y cada vez más imposibilitado de resolver los acuciantes problemas colectivos. Nos acercamos a una nueva forma de experimentar la existencia humana, más allá de religiones e ideologías. La transformación sucede independientemente de lo que hagamos, pero cada uno tenemos algo que aportar. El centro del cambio es la conciencia de Unidad de todo lo que existe. Sus ejes; el respeto a las diferencias, la no violencia, la protección de los más débiles y la equidad.

Se están estableciendo lazos entre seres de todas las culturas y razas; encuentros entre aquellos que desde todas las religiones y ateísmos trabajan por una Humanidad de justicia, paz y amor. La sociedad civil comienza a actuar allá donde no llegan los intereses de los gobiernos, como en el reciente caso de las costas gallegas. Muchos movimientos ciudadanos están manifestando una nueva conciencia en el planeta. Pasan casi desapercibidos, pues son ignorados por los medios de comunicación de masas, pero realizan una labor que no tiene marcha atrás. Nunca en la historia una posible guerra ha desencadenado tanta discrepancia. Asistimos al nacimiento de algo más poderoso que las armas: el despertar de la conciencia de la Humanidad.


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