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Anales de la Córdoba Musulmana (5) Reinado de Abd al-Rahman III

Y al final de yumadá II =22 marzo de este año 330, se establecieron en Córdoba los comerciantes de Amalfi.

03/01/2003 - Autor: Antonio Arjona Castro - Fuente: Webislam
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Medina Azahara, detalle de Tauriq.
Medina Azahara, detalle de Tauriq.

Documento núm. 140

942, marzo, 22.

Llegada a Córdoba de los comerciantes de Amalfi ("al-Malfiyyin")

"Y al final de yumadá II =22 marzo de este año 330, se establecieron en Córdoba los comerciantes de Amalfi. Vinieron a petición de los comerciantes por mar por la utilidad que les traería. No se les conocía otra llegada antes de los días de al-Nasir li-din Alláh, por no tener fondeadores para establecerse, ni por la parte del mar ni por la parte del continente. Llegaron amparados en la seguridad del gobierno con géneros extraordinarios de su país, desde brocados hasta excelentes púrpuras y otros preciosos utensilios. Al-Nasir compró la mayoría de ellos a mitad de precio y el resto se quedaron entre los habitantes de su reino y los comerciantes de la capital. El pueblo elogió y disfrutó con su comercio. Después llegarían otros comerciantes hacia al-Andalus, pues había aumentado el interés hacia ellos."

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 322.

Documento núm. 141

942, agosto-septiembre.

Relato sobre la luna nueva del ramadan

"No apareció sobre la gente de Córdoba la luna nueva de du-l-hiyya de este año =18 de agosto 942. Por este motivo investigó el gobierno sobre este particular. Se hizo visible la luna en otras comarcas y sin embargo seguía sin verse en Córdoba los alrededores de la kura la noche del martes. Sobre esto tenemos el testimonio del cadí de Córdoba, Muhammad ben ‘Abd Alláh ben Abi ‘Isá, que sobre ello afirmó que por fin apareció la luna citada un jueves; luego llegó la noticia de la mayor parte de las coras más alejadas de Córdoba, desde Bayana = Pechina, Elvira y Toledo, donde la luna se dejó ver el viernes."

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 327.

Documento núm. 142

944, noche del 2 al 3 de julio.

Temblor de tierra intenso en Córdoba

"En este año 332 hubo un violento terremoto en Córdoba, en la vela del martes a nueves pasados de dú-l-qa’da (=3 agosto 944); jamás se había sentido así de fuerte y no se oyó decir de una intensidad igual. Sucedió después de la última oración de la tarde y duró una hora. Los habitantes de Córdoba se asustaron tremendamente y se refugiaron en la Mezquita aljama, dirigiendo hacia Dios ruidosas invocaciones en el cielo a fin de pedirle el fin de esta prueba. Continuaron las oraciones hasta que fueron escuchadas. A la mañana siguiente del terremoto se produjo un fuerte viento y siguió a él otro. Y arrancó una gran cantidad de árboles, olivos, higueras, palmeras y otras especies de árboles y gran cantidad de hojas de todos ellos cayeron. Fue seguido de una lluvia torrencial que inundó la tierra y cayó granizo que mató gran número de animales salvajes, pájaros y ganado, y destruyó las cosechas que alcanzó y de igual modo fueron desastrosos los efectos."

Ibn ‘Idári Bayan II, pp. 211 del texto árabe y 349-50 de la traducción e Fagnan.

Documento núm. 143

944, mes de al-muharram empieza el 9 agosto.

Otro huracán se bate sobre Córdoba

"En al-Muharran del este año 333 = empieza el 24 de agosto 944, sopló un fuerte viento del sur en Córdoba y fue seguido de un fuerte granizo."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 213 del texto árabe y 353 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 144

945-946 =13 de agosto 945 al 2 agosto 946.

Córdoba recibe a los embajadores de Bizancio, del gran emperador Constantino

"En este año, 334, vio llegar a los embajadores del gran emperador de los romanos, Constantino, hijo de León, señor de Constantinopla ("Qustantiniya al‘azima"), para presentar las cartas a al-Nasir. Se sentó al-Nasir en su trono en el Alcázar de Córdoba para recibir a los enviados, después de que recibiera a las diversas diputaciones del país; él envió delante de ellos las provisiones necesarias, así como una escolta militar. Sentado sobre su trono tenía al-Nasir a su derecha a su hijo al-Hakam; igualmente sentados sus otros hijos a derecha e izquierda, y lo mismo los visires y hayib/s ("al-huyyab"), ordenado en líneas según sus categorías. Los embajadores, precedidos de los regalos, entraron y quedaron turbados al ver esta manifestación apabullante de grandeza real y el gentío presente, y se prosternaron delante del jalifa, pero en seguida ordenó al-Nasir que se levantaran. Ellos entregaron el mensaje (o carta), enviado por Constantino, que estaba escrita con letras de oro sobre papel azulado."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 213 del texto árabe y 353 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 145

945-946 13 agosto 945 al 2 agosto 946.

Inundaciones en Córdoba. Daños en el Puente

"En este año, 334, hubo una gran avenida o inundación en Córdoba, llegando el agua hasta la Torre conocida por Torre del León ("bury al-Asad"), y destruyó el final del puente; una brecha fue hecha en el malecón ("rasif") y en otra parte también. "

Ibn ‘Idari, Bayan II, ibid.

Documento núm. 146

947, julio, 31, viernes.

Llega un mensaje anunciando una victoria sobre los cristianos; carta que se lee en la mezquita aljama de Córdoba y de al-Zahrá’

"En 336, un día viernes 9 de muharram, llegó una carta de Kand, mawlá de al-Nasir, qáid de Toledo, anunciando la victoria sobre los habitantes de Galicia... Se leyó en la mezquita aljama de Córdoba y Zahrá’.

Ibn ‘Idári, Bayan II, pp. 214 y 256 del texto árabe.

Documento núm. 147

946-947 =2 de agosto 946 al 23 julio 947.

Gran sequía en Córdoba

"En este año 335, la sequía fue grande en Córdoba."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 214 y 355.

Documento núm. 148

948, julio 25, martes.

Pomposa audiencia en el Alcázar de al-Zahrá’

"En 337, a mediados de muharram, tuvo lugar una pomposa audiencia en Qasar al-Zahrá’, en la cual recibió a Mumayd ben Yasil; luego llegaron Mansur y Abu-l‘Aysh, ambos hijos de Abu-l-’Afiya; acompañando a ambos Hamza ben Ibráh¡m, señor de Yaza’ir = Argelia, de los Banu Mazgana. Todos recibieron presentes y vestidos de honor, siendo después autorizados para regresar a su país."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 215 del texto árabe y 356-7 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 149

949-950 = 1junio 949 al 20 junio 950.

Restablecimiento de relaciones diplomáticas con Constantinopla y entrega de credenciales de los embajadores de Bizancio

"En 338 llegan los embajadores del gran rey de los romanos ("rum"), señor de Constantinopla, que entran hacia al-Nasir para ofrecer el establecimiento de relaciones amigables y correspondencia regular. Al-Nasir hace grandes preparativos para recibirles, antes ordena enviar delante de ellos una escolta de ellos y provisiones. La audiencia que se celebrará será célebre porque jamás rey alguno desplegará tal pompa y resaltó de esta manera su poder. La descripción será larga. Entregaron la carta de su soberano, la cual estaba escrita con letras de oro sobre pergamino con tinta azul; ella llevaba un sello que pesaba cuatro mizcales y sobre una de sus caras la efigie del Mesías (¡sobre El sea la paz!), y sobre la otra las efigies del emperador Constantino y de su hijo."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 215 del texto árabe y 357 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 150

951

Al-Nasir manda derribar el alminar de Hishám I y empieza a construir un gran alminar

"Y relata (Ibn Sa’id) todo esto que renueva su sucesor al-Nasir. De como él demolió el primer alminar y empezó a construir un alminar colosal. La orden de demoler el viejo y primitivo alminar fue dada en el año 340 =9 junio 951 al 29 de mayo 952."

al-Maqqari, pp. 359-360 y 369-70 del texto árabe de la edic. de Dozy. Apud Félix Hernández Jiméne, El Alminar de ‘Abd al-Rahmán III en la Mezquita Mayor de Córdoba, p. 19 (edic. Granada, 1975).

Documento núm. 151

955, agosto 29, miércoles.

Intenso terremoto sobre Córdoba

"A siete días pasados de yumadá al-Awál, un violento y ruidoso temblor de tierra se hace sentir en Córdoba; otra sacudida tiene lugar el sábado once del mismo mes hacia la hora del mediodía."

Ibn ‘Idari, Bayan II, pp. 220 del texto árabe y 365 de la traducción.

Documento núm. 152

952, abril, 25.

Muere el célebre gramático, natural de Baena, Qásim b. Asbag b. Yusuf b. Nasih ben ‘Ata al-Bayyúni

"De ella (de Bayyána) era originario el imám Qasim b. Asbag b. Yusuf b. Nasih b. ‘Ata’ al-Bayyani = el de Baena, de Kunya Abu Muhammad. En Baena fue discípulo de Muhammad ben Waddah, de Muhammad b. ‘Abd al-Salam alJúshani y de Baqi b. Majíad. Viajó al oriente en el año 247 (=887). Recibió enseñanzas de al-Harit b. Usama, de Isma’il b. Isháq al-Qadi, de Ahmad b. Abu Jaytama, de Abu Muhammad b. Qutayba, de Ibn Abu-l-Dunya y de otros más.

Aprendieron él y transmitieron sus enseñanzas su sobrino Qásim b. Muhammad b. Qásim y ‘Abd al-Warit b. Sulayman b. Habrún. Había regresado a Córdoba y alcanzó larga vida. Nació en el año 247 (=861-862) y murió (= un domingo a 27 de du-l-qa’da del) año 340 =25 abril del año 9521. En la Meca."

Yáqút, 1, 774, Apud. Cuadernos Hª. del Islam n.0 6, p. 137 y Ibn al-Faradi, Ta-~nj n.0 1070 edic. El Cairo.

Documento núm. 153

955, noviembre 1, jueves.

Muere en Córdoba Ahmad ben Muhammad al-Rází, el grande de los historiadores "al-Rázi"

"Abu Bakr, Ahmad ben Muhammad ben Músá ben Bashair ben Hammad ben Laqit al-Razi, natural de Córdoba. Fue literato, orador elocuente y poeta. Nació en al-Andalus y escuchó a Ahmad ben Jalid y a Qasim ben Asbag entre otros; compuso gran número de obras pertenecientes de la historia de al-Andalus. Murió un viernes a 12 noches pasadas de rayab del año 344 = jueves, 1 noviembre del año 955, según refirió Muhammad ben Hassan."

Ibn al-Faradi, Tá’rij ‘Ulama, edic. El Cairo, 1954, p. 54. Biografía n. 137.

Sus obras

1. Historia de los reyes de al-Andalus ("Ajbar Mulúk al-Andalus"). Cf. La edición de Diego Catalán y colabs. del Seminario Menéndez Pidal, Madrid, 1975.

2. Al-Istiyad: libro sobre las geneologías de los habitantes de al-Andalus célebres (obra perdida).

3. Una descripción de Córdoba ("Kitab fi saft Qurtuba") según el plan seguido por Ibn Abi Tahir. En esta obra el autor ha descrito las calles de la capital y los palacios de los magnates. (Al-Dabi, Bugyat al-Multamis, edic. Codera, p. 140, n.º 330. Apud Pons Boigues, Historiadores y Geógrafos árabes, Madrid, 1898, n.0 23.

4. Libro de los más ilustres clientes de al-Andalus. Ibn al-Abbar, Takmila, edic. Codera, p. 279.

Documento núm. 154

958, febrero-marzo.

Inscripción conmemorativa de la restauración de una fachada de la Mezquita de Córdoba. Lápida de mármol situada junto a la Puerta de las Palmas

"Ha ordenado el siervo de Alláh, ‘Abd al-Rahman, el Emir de los Creyentes, al-Nasir li-dini ‘Alláh -que Allah prolongue sus existencias- la restauración de esta fachada (wayh) y su consolidación, a fin de dar realce a las ceremonias del culto de Allah y guardar el carácter sagrado de sus moradas ‘que Alláh ha prescrito elevar para que sea repetido su nombre’, (1) con la esperanza de recibir (en la vida futura) mayor provecho y la más grande recompensa, dejándole una noble traza y alto renombre. Y estos trabajos fueron terminados con la ayuda de Alláh, en el mes de Du-l-hiyya del año 346 =23 febrero-24 marzo 958 bajo los cuidados de su liberto, de su visir y su intendente ("sahib al-mabaniya") ‘Abd Alla-h ben Badr. Obra de Sa’id ben Ayub."

E. Lévi-Provençal, Inscriptions árabes... pp. 8-9.

Documento núm. 155

958, abril, 1, jueves.

El pueblo de Córdoba contempla curioso la salida de las tropas hacia Ifriqiya y origina un pequeño tumulto

"Ibn Ya’Ia sale hacia el campamento del Arrabal, para la expedición citada (de Ifriqiya), un jueves a 8 días pasados de muharram, ya hace el desfile de una manera solemne. Su salida tiene lugar con gran ceremonia, provoca la curiosidad de los habitantes de Córdoba, que van todos a presenciar el espectáculo, hombres, mujeres y niños en gentío incontable. Según su costumbre, ellos se expandieron por los lados del arrabal, luego comenzaron a arrojar piedras y a repartirse en dos campos como si de un verdadero combate se tratara. Y entró después en el bando de ellos el qawm = clan de los Tingitanos (al-Tanyiyin), que gracias a su excitación lo que no era nada más que un juego se convierte en una verdadera batalla, a la vista de un gentío de espectadores, hombres, mujeres y niños, alineándose en torno a los dos bandos. Súbitamente una de las dos partes adquiere ventaja y cae sobre la otra y tienen lugar violencias. También los Tingitanos = los de Tánger dan lugar a sus malvados instintos y su grosería, comenzando a saquear a los vencidos, pasando después de éstos a los espectadores que les rodeaban, tratando brutalmente a las mujeres y quitando sus vestidos y violando gran número de ellas. Las mujeres que estaban desnudas se refugiaron en los sembrados espesos para ocultarse de las miradas de los hombres y a esperar a que ellos se fueran. Todo esto será largo de contar."

Ibn Idari, Bayan II, pp. 222 del texto árabe y 369 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 156

960, abril, 12, miércoles.

Enferma gravemente Abd al-Rahmán III

"En 349, el miércoles a once noches pasadas de Safar, cae enfermo al-Nasir sobre el mediodía; sobrevino su enfermedad a consecuencia de una corriente de aire frío. Su grave estado suscita una gran emoción pues se teme perderle, pero gracias a los cuidados de los médicos, se produce una mejoría, de tal modo que en la primera década de yumadá 1 =29 junio-8 julio el da audiencia sentado a la hassá = notables, y hace venir a los grandes eunucos fatas = fityan, el jefe del Tiraz y los jefes favoritos de los esclavos negros ("abyd"), como Muzafar y su gente. Los cortesanos se alegran de esta mejoría aparente y piden a Dios su completo restablecimiento. Pero Dios tiene previsto el carácter mortal de esta enfermedad; a pesar de los períodos de mejoría y de empeoramiento, al fin decidió llevárselo en el año 350."

Ibn Idári, Bayan II, p. 223 del texto árabe.

Documento núm. 157

961, octubre, 15

Fallece Abd al-Rahman III el 15 de octubre del 961

"Él muere el miércoles a dos días pasados del ramadan del 350, después de reinar cincuenta años, seis meses y tres días. El tenía la piel blanca, los ojos de color azul oscuro; tenía talla mediana, bien hecho de cuerpo, bello y elegante y se teñía en negro."

Ibn Idari, Bayan, pp. 156 del texto árabe y 259 de la traducción de Fagnan.

Documento núm. 158

Construcciones de Abd al-Rahman III en la Mezquita mayor de Córdoba

«Son de al-Násir, en la Mezquita aljama de Córdoba, su ampliación famosa contigua a la que hizo después su hijo al-Hakam. Y en ella estaba la gran bóveda ("qabbu al-kabiru") ante la cual se ponían los almuédanos en fila los viernes para hacer la llamada a la oración ("Adhan") y era una construcción maravillosa. Y si hemos hecho mención de la mezquita aljama en Córdoba, nosotros haremos mención brevemente de cuáles fueron los reyes de los Banu Umayya que se encargaron de la fundación y quiénes se ocuparon de la construcción."

"Se vuelve a la narración sobre al-Násir: Se dice que él gastó en la construcción del minarete ("sawma a") y en la regularización de la mezquita y en la construcción de la fachada de las naves, en número de once, siete (muda) modios, y dos kayl y medio de dirhemes kasimíes."

Ibn Idárí, Bayan II, pp. 228-229 y 230-1 del texto árabe (edic. 1951).

Documento núm. 159

Descripción del alminar de la mezquita construido por al-Nasir

"En su parte norte la mezquita está provista de un minarete de notable estilo, proporciones grandiosas, de forma y planta extraña. Su altura sobre el suelo es de cien codos, del tipo al-Rashshashi, de los cuales hay ochenta hasta el lugar adonde se sitúa el almuédano y veinte desde ésta hasta lo más alto. Se llega al extremo del alminar por dos escaleras, una situada en la parte oeste y otra en el lado este; están dispuestas de tal forma que si dos personas subieran, cada una por una escalera, no se juntarían, después de haberse separado, hasta llegar a lo alto. Los lados de la fachada de esta torre ("sawma’a") están revestidos de arriba a abajo por piedras de toba "al-Kaddan al-Lukki" decoradas con esculturas geométricas, frisos egipcios y marquetería polícroma. Sobre las cuatro caras que forman el minarete se ven dos filas de arcadas rebasadas que caen sobre columnas de mármol. La cantidad de columnas, grandes y pequeñas, que encierra este minarete, tanto en el interior como en exterior, es de trescientas. Sobre la torre hay una linterna que forma una habitación, abierta por cuatro puertas abovedadas donde dos almuédanos pasan la noche. Hay dieciséis muecines asignados a la mezquita, según el turno establecido; todos los días hay dos de servicio. La linterna o cámara está coronada por una cúpula coronada a su vez por cinco manzanas, tres de oro, dos de plata y una serie de hojas lanceoladas de metal. La mayor de estas manzanas podría contener sesenta rití de aceite."

al-Himyan. Rawa al-Mitar p. 155 del texto árabe edic. Lévi-Provençal y p. 186 de la traducción española de M. Pilar Maestro González (Textos Medievales) n.º 10, Valencia 1564.

Documento núm. 160

Otra descripción del alminar de ‘Abd al-Rahmán III Sobre la fecha de su terminación

"Ibn Sa’id dijo que su sucesor al-Nasir renueva todo esto y cómo comenzó por demoler el primer minarete y construyó un minarete enorme. Después dice, siguiendo a lbn Bashkuwal, que al-Nasir ‘Abd al-Rahmán ordena demoler el primer minarete en el año 340 =951 y él levanta esta maravilla y ordena excavar en sus cimientos hasta encontrar agua. Cuando el minarete está acabado, al-Nasir monta a caballo para visitarlo desde Madinat al-Zahrá’. El sube al minarete por una de las escaleras y desciende por la otra..."

"Ibn Sa’id dijo: la altura del minarete de Marrakusk es de 110 codos y él menciona que el alminar de Córdoba está hecho de enormes piedras talladas muy bien ensambladas. En la parte superior de la cúpula lleva tres soles (bolas) que ellos llaman granadas, y que están fijadas sobre un nervio de cobre rojizo que sale de la parte superior de esta cúpula. Dos de estos soles son de plata fina. Le sigue una azucena hexagonal de oro y le sigue una pequeña granada de oro fijada al extremo de la lanza que apunta hacia lo más alto del éter. La terminación de este alminar fue realizado en trece meses." Fecha de terminación yumadá 341= (24 septiembre al 23 octubre 952).

al-Maqqari, edic. Rermann Thiersh, Pharos, Leipzig y Berlín, 1909, p. 129 y traducción de Mr. Colin, reproducida por Félix Hernández Giménez. El alminar de la mezquita... edic. cit. Pp. 19 y 20.

Documento núm. 161

Comparación del famoso almimbar de la Mezquita aljama de Córdoba y el de Tremecén construido en tiempos del sultán de los Benimerines Abu-l-Hasan

"En cuanto al almimbar (de la Mezquita al-Mansur de Marrakush), todos los maestros artesanos de la época coinciden en señalar que en todo el mundo se hizo jamás nada parecido, señalando todos que, tanto el almimbar de Córdoba como el de la Kutubiyya de Marrakush, son los almimbares más trabajados, pues los (artífices) orientales, como puede deducirse de sus obras, no poseen maestría en esculpir madera.

Del almimbar de (la Mezquita de Córdoba) llegaron a al-Magreb numerosas piezas y se compararon con el del almimbar (de Tremecén) y el primero salió malparado de la comparación por lo que se refiere a las formas esculpidas, del tamaño de una avellana o de un garbanzo, con grabaciones del tamaño de un grano de trigo o similar. Al verlo, la gente se quedaba maravillada. Que Dios exija cuentas y castigue a quien causó la ruina de todo esto, pues destruyó un timbre de gloria de todo el Islam que hubiera honrado a la religión eternamente."

Ibn Marzuq, al-Musnad trad. M. J. Viguera, pp. 322-3.

Documento núm. 162

936-937

‘Abd al-Rahmán III ordena construir Madinat al-Zahrá’ (otra versión)

"Madinat al-Zahra’ estaba situada entre la montaña y el llano que se extiende hasta Córdoba, a unas tres millas de los límites más lejanos de la ciudad. Ben Jallikan, en sus "Biografías de hombres ilustres", en el artículo de al-Mutamid ben ‘Abbád, rey de Sevilla, da las dimensiones de la maravillosa ciudad; sus palabras son las siguientes: Madinat al-Zahrá’ era una de las más espléndidas, más renombradas y más magníficas construcciones que hicieron los seres humanos. Estaba a la distancia de cuatro millas y un tercio de Córdoba; medía 2.700 codos de largo de este a Oeste, y el ancho de norte a sur era de 1.700 codos. Se contaban en ella 4.300 columnas y 500 puertas. En su construcción gastó al-Nasir incontables tesoros, ya que se tenía noticia de que los ingresos de al-Andalus, en los días de aquel soberano, ascendían a 5.480.000 dinares que producían los impuestos, más 765.000 dinares que rendían los mercados, el quinto del botín tomado al enemigo, y la capitación que se cobraba a los judíos y a los cristianos, cuya suma era igual a la de todas las anteriores. De estos ingresos al-Nasir gastaba un tercio para el pago del ejército, un tercio depositaba en las arcas reales y el resto lo aplicaba para la construcción de madinat al-Zahra’ y de aquellos otros edificios que se erigieron durante su reinado. Ben Jallikan parece que tomó dichos datos de Ibn Bashkuwal y de otros historiadores.

Ibn Hayyán da una lista y relación detallada de lo que costó la obra y de lo que se empleó en ella. Tal historiador la obtuvo su información por boca de Ibn Dahin, que la obtuvo de Maslama ben ‘Abd Allah, arquitecto y geómetra que vivió en el reinado de al-Nasir: "Se empezó la construcción del Alcázar y ciudad de al-Zahrá’ en el año 325 H. y se continuó durante 40 años, es decir, 25 del reinado de al-Nasir y 15 de su sucesor al-Hakam (II). Pues aunque el Alcázar estuvo completo mucho antes de la muerte de al-Nasir, se hicieron muchos aumentos por su hijo al-Hakam, y la parte de recepción de la corte, los cuarteles para las tropas, jardines de recreo, baños, fuentes, etc., no se completaron hasta los tiempos de al-Hakam. Durante el reinado de ‘Abd al-Rahman se emplearon diariamente 6.000 sillares de piedra, grandes y pequeños, pulidos o sin desbaratar y de todas las formas y tamaños, parte de los especiales que se usaban para pavimentar, etc. El número de bestias empleadas para el acarreo de estos materiales ascendía a 400, algunos dicen que más, aparte de 400 camellos pertenecientes al sultán y de 1.000 mulas alquiladas a razón de 3 mizcales por mes, lo que hacía un total de 3.000 mizcales mensuales. Cada tres días se empleaban 1.100 cargas de limo y yeso. El número de columnas, grandes y pequeñas, empleadas en la construcción ascendía a 4.000, aunque otros hacen subir tal número a 4.316. De éstas, algunas vinieron de Roma, 19 del país de los francos ("Ifrany"), 140 fueron ofrecidas por el emperador de Constantinopla, la mayor parte de mármol verde y rosa fueron traidas de Cartago ("qartayanat Ifriquiya"), Túnez y Isfakis ("Sfax") y otros sitios de Africa. Las restantes provenían de las canteras de sus dominios de al-Andalus, por ejemplo, las de mármol blanco, de Tarragona y Almería; las de mármol rayado, de Rayya, etc. Sabemos por Ibn Dahin, que lo supo del hijo de un arquitecto de al-Nasir, que las personas que se encargaron del transporte de mármoles fueron tres, a saber: ‘Abd Allah, el inspector de los trabajos; Hasan ben Muhammad y ‘Ali ben Ya’far al-Askandarini, además de ‘Abd Allah ben Yunus. Sabemos también que al-Nasir pagaba por cada bloque de mármol, grande o pequeño, que se transportaba a Córdoba, 10 dinares de oro y que una suma parecida se entregaba por cada bloque de mármol de al-Andalus.

Y un criado de palacio dice que la suma total que costó la erección de Madinat al-Zahra-’, ascendió anualmente a la cantidad de 300.000 dinares, durante los 25 años que se construyó bajo al-Nasir, es decir desde el año 325 hasta el año 350, en que murió el califa, y que habiendo hecho el cómputo del gasto total montó a 15 hayt-mal. El número de puertas del Alcázar ascendía a 1.500, contando cada batiente como una, y todas estaban cubiertas con placas de hierro y con hojas de bronce bruñido.

Dice Ibn Hayyan que entre las maravillas de al-Zahra’ había dos fuentes con pilones, tan extraordinarias por su forma y tan valiosas por su trabajo, que en opinión de tal autor formaban el principal ornamento del palacio. La mayor de ellas era de bronce dorado y estaba maravillosamente esculpida con bajorrelieves que representaban figuras humanas. Fue traida de Constantinopla por Ahmad al-Yúnani = el griego y por el obispo Rabí’ para el califa. En cuanto a la pequeña, que era de mármol verde, trájola de Siria, aunque otros aseguran que vino también de Constantinopla con Rabi’. En todo caso, todos están conformes en decir, por lo maravilloso de su material y trabajo, su valor está fuera de toda apreciación. Se la transportó a la costa y llegó a al-Andalus en un buque. Cuando la recibió el califa ordenó que se pusiese en la qubba del salón o patio oriental llamado al-Mu’nis y le colocó doce figuras hechas de oro rojo, fijadas con perlas y otras piedras preciosas. Las figuras que se hicieron en el Arsenal ("dar al-Sina’a") representan leones, antílopes, cocodrilos de frente y en otro aparecía un águila y un dragón y en las dos alas del grupo una paloma, un halcón, un pato, una gallina, un gallo, un milano y un buitre. Todos estaban adornados con joyas y echaban agua por la boca.

Otra de las maravillas de al-Zahra’ era el salón llamado de los califas ("Qasr al-Jilafa"), cuyo tejado era de oro y de bloques de mármol de varios colores, sólidos pero transparentes y cuyas paredes eran de los mismos materiales. En el centro de este salón o, según algunos, encima de la fuente arriba descrita que ellos colocan en él, estaba la perla única ("al-Yatima"), ofrecida a al-Nasir con otros objetos valiosos, por el emperador León. Eran de oro y plata las tejas de este magnífico salón y, según Ibn Baskuwal, había en el centro del mismo un gran pilón de mercurio.

Daban entrada al salón ocho puertas de cada lado, adornadas con oro y ébano, que descansaban sobre pilares de mármoles variados y cristal transparente. Cuando el sol penetraba en la sala a través de las puertas y reflejaba en las paredes y techo, era tal su fuerza que cegaba. Y cuando al-Nasir quería asombrar a algunos cortesanos, le bastaba dar una señal a uno de sus esclavos para poner en movimiento el mercurio, e inmediatamente parecía que toda la habitación estaba atravesada por rayos de luz y la asamblea empezaba a temblar, porque se tenía la sensación de que el salón se alejaba, sensación que duraba mientras se movía el mercurio.

La abundancia de mercurio en al-Andalus hizo concebir a al-Nasir esta idea. Y era el movimiento del mercurio el que hacía creer que la habitación estaba continuamente moviéndose o que giraba alrededor de un poste como si siguiera el movimiento del sol. Y tenía al-Nasir tanta preocupación por tal mecanismo que sólo confió su cuidado a su hijo al-Hakam. Pero todos están conformes en decir que nunca se construyó nada tan espléndido ni antes ni después del Islam.

La mezquita de al-Zahra’ no valía menos que el resto del palacio. Aunque de inigualable trazado y de proporciones sin par, toda ella se construyó en 48 días, porque al-Nasir empleaba 1.000 hombres hábiles, de los que 300 eran albañiles, 200 carpinteros y los restantes 500, enladrilladores y mecánicos de varias clases. Era una estupenda construcción maravillosamente terminada en todas sus partes y tenía cinco naves que medían 50 codos de la Qibla al norte ("yawfi") sin la maqsura. El ancho del patio del sur al norte era de 43 codos y se hallaba todo pavimentado con mármol rojizo, muy parecido al color del vino. En el centro había una fuente de agua límpida para el uso de la mezquita. Todo el largo de la mezquita de sur a norte, sin el mirhab, era de 97 codos y el ancho de este a oeste de 59. A esta mezquita se le añadió una torre cuadrada ("sawmu’a) que medía 10 codos en la base y se llegaba a una altura de 40 codos. La maqsura era de maravillosa construcción y estaba adornada con costosa magnificencia, y por orden de al-Nasir se colocó en ella un púlpito ("minbar"), de extraordinaria belleza y dibujo, el mismo día en que se completó la mezquita, es decir, el 22 de Shaban de 329 de la Hégira =21 de mayo 941, domingo. En tal día que, según otros autores, coincidió con el 22 del mismo mes y fue viernes, se dijeron por primera vez las preces públicas con gran solemnidad en la mezquita. Fue ‘Abu Abd Allah Muhammad b. Abi ‘Isa el cadí que ofició de imam en presencia de al-Nasir y de los principales de la corte. Al día siguiente el califa oyó un sermón predicado por el mismo cadí.

Había además en al-Zahrá’ dos baños, uno destinado a los oficiales de la casa del soberano y otros servidores del palacio y el otro público; y también mercados, hospederías, colegios y otros establecimientos públicos y privados.

Otras muchas bellezas resaltaban a al-Zahrá’, corrientes de agua, lujosos jardines, construcciones para el acomodo de los oficiales de la casa del soberano, magníficos palacios para los altos funcionarios de la corte, es decir, para la muchedumbre de gentes: pajes, eunucos, esclavos, etc. que, con lujosos trajes, se movían por las anchas calles de la ciudad, etc. El número de servidores masculinos ascendía a 13.750, a los que se daba diariamente 13.000 libras de carne, sin contar las aves y los peces. Había 3.350 (algunos dicen 3.387) pajes, esclavos y eunucos.

Para los peces del estanque de madinat al-Zahrá’ se gastaban diariamente 12.000 hogazas, a más de 6 cahices de legumbres negras.

Si sólo hubiera poseído este palacio la terraza de mármol pulimentado sobre los jardines incomparables con el salón dorado y el pabellón circular y todas las demás maravillas, si sólo hubiera poseído su sólida y bella construcción, decoraciones etc., el lago artificial ("bahr") y la cisterna siempre llena de agua límpida, nunca se hubiera uno podido imaginar nada semejante."

Del Nafh al-Tib de al-Maqqari, Analectes, según versión de Gayangos, trad. española de Claudio Sánchez Albornoz, La España musulmana, I, pp. 331 al 336. Texto árabe en al-Maqqari, Analectes, pp. 344, 346, 347 y 370 a 372.
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