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Capitulo IV del libro La oración en el Islam

24/05/2012 - Autor: Eva de Vitray-Meyerovitch - Fuente: Webislam
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Eva de Vitray-Meyerovitch
Eva de Vitray-Meyerovitch

Al-lâh ha dicho ": ¡Acordaos de Mí y Yo Me acordare de vosotros!" (Cor.II,152) y recomienda ": Invoca tu Señor en tu interior, humildemente y temerosamente, a media voz, mañana y tarde, y no seas de los indiferentes."(Cor.VII.205) Ese recuerdo de Al-lâh, ese sentimiento de Su Presencia, Él que dijo de Sí mismo ": Estamos mas cerca de él que su misma vena yugular"(Cor.L,16) va a traducirse por invocaciones repetidas y oratorias de letanías. Esos ejercicios son designados con el nombre común de: Dzikr. Al igual que en "la oración de Jesús" de la tradición hesicasta una invocación silenciosa apoyándose en los latidos del corazón puede llegar a ser continua. Unas palabras del profeta afirman que el mejor dzikr es el dzikr secreto (silencioso). Otra Tradición menciona ": Al-lâh ha dicho: Estoy cerca del pensamiento que se hace de Mí, Mi siervo y estoy con él cuando me menciona; si Me menciona en su interior (en su alma), Yo le menciono en Mi alma, si me menciona en una asamblea, Yo le menciono en una asamblea mejor que la suya". Otro hadiz del Profeta afirma ": hay para cada cosa una manera de pulirla que permite quitarle el oxido; para el corazón lo mejor es la invocación (dzikr) de Al-lâh, y no hay acto que aleje mas del castigo de Al-lâh que esa invocación" Existe por lo tanto una relación de reciprocidad entre pulir el corazón y el recuerdo de Al-lâh: el alma se recuerda de Al-lâh y Lo invoca; se despierta del olvido y se desapega de las cosas terrenales, descubriéndole la paz. Como dice el Coran ": ¿Cómo no van a tranquilizarse los corazones con el recuerdo de Al-lâh?"

Consiste el dzikr en una letanía repetitiva de una formula que puede variar en función del recitante según lo que su maestro le indique. Este ejercicio tiene como función rechazar los pensamientos frívolos para tener acceso a un nivel de conciencia mas elevada. El dzikr puede practicarse solo o en común, en el seno de las cofradías (tarika, plural: turuq) La palabra árabe tarîqa, significa: la vía, el camino. Tiene dos significados, Primero el de un método espiritual, un itinerario del alma caminando al encuentro de Al-lâh. El segundo, una comunidad fundada sobre reglas especificas, bajo la autoridad de un maestro. El pertenecer a una tarika puede conllevar residir en un "centro" por un periodo mas o menos largo, pero no para toda la vida, siendo la mayoría de sus adherentes casados. No se trata por lo tanto de un orden monástico ni cenobita. La primera cofradía fue fundada en el siglo XII en Bagdad. A partir del XIII, las Turuq se multiplicaron. En principio, cada uno de sus miembros debe seguir unas reglas en materia de recitaciones y meditaciones, y en particular practicar el dzikr solo o en las reuniones periódicas de su cofradía. Además, puede participar en retiros bajo la dirección de su maestro, que según el "grado" espiritual del discípulo, le indicará la formula o el Nombre de Al-lâh a utilizar como dzikr. De manera general, el papel del maestro consiste en adaptar los ejercicios a las necesidades espirituales y a la capacidad de los miembros de la tarika. El discípulo o murîd es llamado hijo del sheik. Entre ellos, los discípulos se consideran como hermanos, unidos por una afinidad mas cercana que la que pueda unir seres de una misma familia, ayudándose entre ellos por el amor de Al-lâh. El objetivo de la tarika es hacer que el discípulo tome conciencia permanentemente de la Presencia de Al-lâh. El Profeta decía sobre la manera de adorar a Al-lâh ": adora a Al-lâh como si Le viese, porque si tu no Le ve, Él si te ve ". Lo que la tarika enseña es precisamente adorar a Al-lâh con la conciencia de estar en Su proximidad y que por consecuencia, le "veamos" o que sintamos que Su mirada esta puesta en permanencia sobre nosotros.

La disciplina de la vía tiene como meta preparar el discípulo a una toma de conciencia de lo que él es en su realidad propia y percibir como dice Pascal que "el hombre sobrepasa infinitamente al hombre". Su técnica esencial es la oración identificada al dzikr que transforma el ser "hasta que él mismo sea oración" como verdadera naturaleza. Este es el sentido de la oración, es decir una unificación con el ritmo de la vida. La disciplina espiritual enseñada en la tarika se ha transmitido de generación en generación, a lo largo de una cadena interrumpida que se remonta al Profeta. Algunas turuq han conservado elementos propios de sus fundadores: algunas ponen mas énfasis sobre el ascetismo, otras en el arte y la belleza. Pero el objetivo sigue siendo el mismo. El alma debe despertar del sueño del olvido y de la indiferencia para acceder a un nuevo nacimiento. "Aquel que se conoce a sí mismo, conoce a su Señor" dice el Profeta; el verdadero conocimiento de sí será comprender con todo tu ser que Al-lâh esta mas cerca de ti que tu vena yugular; o según una tradición profética ": Al-lâh no esta contenido en los cielos ni en la tierra, pero esta enteramente en el corazón de Su adorador". El alma purificada por el recuerdo constante de Al-lâh es a menudo comparada por los místicos a la Virgen Maria ": Cuando la Palabra de Al-lâh penetra en el corazón de alguien y que la inspiración divina llena su corazón y su alma, su naturaleza se transforma de tal forma que produce en su interior un niño espiritual poseedor del aliento de Jesús capaz de resucitar a los muertos. La llamada de Al-lâh, que sea o no velada, concede lo que a Maryam concedió. ¡ Ô vosotros que estáis muertos en vuestro interior, volved de la no- existencia a la voz del Amigo! En verdad esa voz es la del Rey aunque salga de la garganta de su sirviente. Al-lâh le dijo ": Yo soy tu lengua y tus ojos; Yo soy tus sentidos, yo soy tu felicidad y tu ira. Ves, tu que eres al que Al-lâh dijo: Por Mi ve y por Mí oye: tú eres la conciencia divina... Por tu asombro "pertenece a Al-lâh", Yo soy tuyo, porque "Al-lâh le pertenecerá" A veces digo ": Eres tu", a veces digo "Soy Yo". Pero diga lo que diga, Yo soy el Sol que ilumina toda las cosas. (Rûmî) "Existe una unión mas allá de toda descripción y analogía, entre el Señor del hombre y el espíritu del hombre" (Rûmî).

"Cuando el hombre se hace familiar con el dzikr, se separa de todas las cosas. Ahora bien, a su muerte es separado de todo lo que no sea Al-lâh. En la tumba no le queda ni esposa, ni bienes, ni hijos, ni amigos. Solo le queda el dzikr. Si ese dzikr le es familiar, siente una gran felicidad y se regocija de la desaparición de los obstáculos que antes se lo impedían, de manera que ahora se encuentra solo con su Bien Amado. Así es que el hombre después de su muerte encuentra su placer en esa familiaridad (con su dzikr). A continuación Al-lâh lo pone bajo Su protección y lo eleva del pensamiento del encuentro al encuentro mismo. Después de la muerte, al hombre solo le quedan tres cualidades: la pureza de corazón, es decir la exención de toda mancha, su familiaridad con el dzikr y su amor por Al-lâh. Esas son las cualidades que ayudan y que salvan después de la muerte" (Al Gazzali, Ihyâ’ulûm-ad-dîn) "El dzikr es un regalo de Al-lâh. Es necesario que en su practica no busque nada mas que la Faz de Al-lâh Altísimo" " La oración es una llamada secreta entre Al-lâh y su adorador; por lo tanto también es un dzikr. Ahora bien, quien invoca Al-lâh se encuentra bajo la presencia de Al-lâh conforme a un hadiz qudsî transmitido por el Profeta ": Estoy presente en la invocación del que me invoca". El que se encuentra en la Presencia, Le contempla si esta dotado del ojo del corazón. Eso es contemplación y visión; pero el que no tiene visión del corazón no Lo contempla. Por participación o no-participación en esa cualidad, el orador puede conocer cual es su grado espiritual.. Si no Le ve, que lo adore por fe "como si Le viese"; que se Lo imagine frente a él cuando Le llama y que "preste la oreja" a la respuesta de Al-lâh. Si es el imâm de su propio microcosmos y de los Ángeles que rezan detrás de él – y cada uno que cumple con la oración es sin duda imâm, porque los Ángeles oran detrás de él, así lo afirma una tradición profética- realiza la función de enviado divino, el tiempo de la oración, en ese momento es representante de Al-lâh; cuando recita (enderezándose de la inclinación) ": Al-lâh oye quien le alaba", proclama a los que están rezando detrás de él y a él mismo, que Al-lâh lo ha escuchado; y los Ángeles y los otros asistentes responden ":¡Señor, solo Tu mereces todas las alabanzas!" Y dicen esto, por ser Al-lâh quien habla por boca de Su adorador que dice ": Al-lâh oye quien le alaba" Observa a que sublime función corresponde la oración y hasta donde te eleva. El que no alcanza el grado correspondiente a la visión espiritual en la oración no la realiza aun plenamente y no puede encontrar el "frescor de los ojos", por no ver a Quien se dirige. Si no escucha lo que Al-lâh le contesta, no es participe de los que "prestan la oreja"; el que no este presente delante de su Señor, cuando reza y que ni Le escucha ni Le ve, realmente no esta estado de oración y la palabra coránica "que prestan la oreja y que son testigos" no se aplica a ellos. Lo que distingue la oración de todo otro rito (de obligación común), es excluir, el tiempo que dura, toda otra ocupación (ritual o profana); pero lo que es aun mas grande de todo lo que la compone, tanto en palabras como en gestos, es el recuerdo de Al-lâh" (Ibn Arabî, La Sabiduría de los Profetas).

Reedición del texto publicado en Old Webislam el 25/12/2002

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