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En recuerdo de la Salat colectiva en la mezquita de Córdoba

15/12/2002 - Autor: Redacción CDPI - Fuente: Verde Islam 19
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Comunicado de Junta islámica

La situación actual de la Mezquita de Córdoba debe ser resuelta por todos los andaluces. Durante muchos años tuvo abierta sus puertas a musulmanes, judíos, cristianos y a gentes de todas las creencias y condiciones. Resulta lamentable que un lugar conocido internacionalmente como lugar de encuentro entre culturas y patrimonio de la humanidad, sea objeto de un monopolio por parte del cabildo catedralicio. Que alguien pueda verse agredido por un guardia de seguridad por el hecho de postrarse en un lugar que fue erigido para ello, es algo incomprensible.
Las organizadoras del III Congreso Internacional de la Mujer Musulmana han anunciado que piensan emprender acciones legales por la agresión sufrida por una veintena de personas que fueron vapuleadas por los guardias de seguridad del templo. Una plataforma cívica —formada por asociaciones laicas— ha sido articulada para solucionar la actual situación de la Mezquita. Entristece ver a la policía del cabildo pegando a los turistas musulmanes que, cumpliendo con una larga tradición, se postran ante el mihrab de la Mezquita. Si el clero estuviera interesado en la expresión del amor por el Único Creador, debería respetar a aquellos para quienes este bello edificio es todavía una mezquita.

Los musulmanes no estamos interesados en reclamar ningún derecho de propiedad sobre el edificio. Y aceptamos como una situación de hecho su uso para el culto católico en la zona convertida en catedral. Pero la mezquita es muy grande y no plantearía ningún problema de espacio reservar una zona para el culto islámico. Yendo más lejos, no dejaría de ser un auténtico signo, en estos tiempos de violencia, el que en una ciudad como Córdoba se diera un ejemplo de entendimiento y tolerancia entre dos religiones que durante muchos años estuvieron enfrentadas. Una propuesta que llevara al uso compartido del edificio daría contenido real a proclamas de ecumenismo y dialogo interconfesional tantas veces repetidas, y estaría más en consonancia con el status dado por la UNESCO a la Mezquita de Córdoba como patrimonio de la humanidad, símbolo de tolerancia y reconocimiento interreligioso.

Comunicado de la FEERI

Con motivo de los hechos acaecidos el pasado 3 de marzo en la Mezquita de Córdoba, la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) desea expresar lo siguiente:

1) En primer lugar, hay que manifestar que un grupo de musulmanas y musulmanes españoles y de otras nacionalidades que estaban participando en el III Congreso de Mujeres de Córdoba procedió a visitar la mezquita que se encontraba justo al lado del lugar donde se estaba celebrando el evento. Tal visita se realizó en un horario conveniente en el que no había ningún servicio religioso católico y el templo estaba abierto para los turistas.

2) Durante la visita, un grupo de mujeres y hombres musulmanes decidieron realizar una corta oración en el recinto, lejos del lugar dedicado al culto católico. Esto no era extraño pues el lugar fue en su día una mezquita y posee los atributos necesarios para funcionar como tal, entre ellos el mimbar o puerta que señala la dirección del rezo.

3) El grupo de los que estaban rezando fue rápidamente rodeado por guardias de seguridad que les hostigaron e intentaron impedir o dificultar este rezo, pese a que las personas que lo realizaban no estaban causando ningún perjuicio en lo que respecta al orden público o el libre discurrir de los turistas que visitaban la mezquita. Varias mujeres fueron zarandeadas por un guardia de seguridad.

4) Desde la Federación consideramos que esta actuación supone una violación del derecho a la libertad religiosa. No cabe olvidar que la Mezquita de Córdoba es patrimonio de la humanidad y también de todo el pueblo español. El Estado español, propietario de la Mezquita, debe velar porque se respeten dentro de su recinto todos los derechos constitucionales.

5) La FEERI ha defendido siempre que la Mezquita de Córdoba se convierta en un lugar interconfesional, donde los católicos y musulmanes puedan celebrar libremente sus respectivos actos de culto, mediante un acuerdo, sobre espacios y tiempos, que evite cualquier interferencia o molestia a la otra parte. Sin embargo, hasta el momento, la Iglesia Católica se ha negado siquiera a dialogar sobre esta posibilidad.

6) Por último, la FEERI se reserva el derecho a emprender las acciones legales que procedan para salvaguardar su derecho fundamental a la libertad religiosa, que no puede ser cercenado y mucho menos en un lugar que ha sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

La memoria perseguida

Por Hashim Ibrahim Cabrera
Fragmento de “Párrafos de moro nuevo” (págs. 381-382) editada por el Centro de Documentación y Publicaciones de Junta Islámica.

A nadie daña el bello mihrab de la aljama cordobesa, ni siquiera a los fieles que adoran a sus dioses y santos a escasos metros de sus arcadas. Es, ante todo, una obra de arte, un testimonio arquitectónico codificado hasta la saciedad, que nos habla del poder de una dinastía más de las muchas que han existido en la historia de los imperios; que sus miembros fueran musulmanes es accidental. Lo importante para esa historia es que lo que ven nuestros ojos es un objeto ya definido y valorado, del que poco nuevo podremos ya decir. Otra cosa bien distinta es la visión de un musulmán o de una musulmana prosternándose ahora en ese histórico rincón imaginal. Esa memoria ya no es tan inocente, tiene otras lecturas inevitablemente sangrantes que hacen que el cabildo mantenga allí a su guardia privada para impedir que los musulmanes adoremos a Dios en aquel lugar.

Quieren hoy las iglesias que la historia se acabe para siempre porque, hasta ahora, sólo han podido escribirla nombrando y persiguiendo a los herejes, a los heterodoxos, a los disidentes, aculturizando a los pueblos, arrancándoles a los seres humanos sus más hondas creencias, sus formas de vivir más genuinas y, si ello no era suficiente, acabando materialmente con ellos. Por eso debe resultarles muy difícil vivir con esa misma historia sobre sus espaldas, sobre todo cuando la mayoría de sus seguidores han sido las más recientes víctimas de su liturgia. Pero la historia no sólo no termina sino que revitaliza con fuerza sus alegorías legitimadoras, tanto las que sostienen sus míticas creencias como las que conforman sus razonables ideologías. Hace treinta años nadie imaginaba que el Islam iba a ser definido como el gran enemigo del occidente a las puertas del nuevo milenio. Hoy todo el mundo habla de integrismo y de fundamentalismo islámicos, y los medios de comunicación van conformando una imagen interesada de los musulmanes, como figuras medievales incapaces de asimilar los contenidos de la nueva cultura tecnológica.

Nuestra mezquita Alhama de Córdoba

Por Abderrahmán Muhammad Manan
www.musulmanesandaluces.org

El pasado domingo día tres de marzo, un grupo de musulmanes visitaron la Mezquita Alhama de Córdoba y quisieron hacer en ella aquello para lo que sirve una mezquita, recogerse ante Allah y establecer el Salât. Inmediatamente, los guardias de seguridad, cumpliendo órdenes estrictas de la Iglesia (aunque parezca mentira, la Mezquita de Córdoba, por derechos de conquista, pertenece al Vaticano) las agredieron y expulsaron de un lugar construido para lo que esas mujeres pretendían hacer. El público presente se puso, en su mayoría, del lado de las musulmanas, reaccionando contra la violencia de los celosos guardianes de los cotos de la Iglesia. Varias denuncias serán presentadas contra la administración de la mezquita, que no es la primera vez que azuza a sus empleados contra los musulmanes.

Lamentablemente, la gran Mezquita de Córdoba no pertenece a los andaluces. El gran resultado de la genialidad andaluza está en manos de un Estado extranjero, que lo explota descaradamente para sacarles dinero (y mucho) a los turistas. Las musulmanas no pretendían ofender a los cristianos, no entraron en la pseudo-catedral que ocupa el centro de la Mezquita, no molestaron a los curas ni interrumpieron sus mercadurías. Simplemente, quisieron tener un momento de recogimiento en la inmensidad de la Mezquita de Córdoba, patrimonio de la humanidad. Pero la Iglesia no entiende de esas cosas, y menos cuando perturban sus intereses más mundanales.

Son muchas y cada vez más frecuentes las protestas contra el modo en que es administrada la Mezquita. La manera en que la Iglesia gobierna su negocio es una auténtica y permanente ofensa contra Andalucía y contra los andaluces. Es todo un símbolo, muy presente, de lo que ha supuesto el cristianismo para esta tierra a lo largo de los últimos quinientos años.

La mezquita de Córdoba no es un edificio sin más, no es un montón de piedras colocadas de forma bella. Es un lugar emocionante, un auténtico vórtice de energía espiritual. Es, sin duda alguna, el verdadero corazón de Andalucía: es su pulmón y sus entrañas. El día que ese corazón sea recuperado por los andaluces y vuelva a latir libremente, sin el agobio de los curas, muchas cosas cambiarán. Cuando Ignacio Olagüe intentó recomponer la historia de al-Ándalus, desmontando las versiones oficiales, se dio cuenta de que el gran testimonio de lo que fue Al-Ándalus en todos sus momentos era la Mezquita Alhama. En torno a ella se forjó una civilización, una cultura extraordinaria. En torno a ella se fraguó el destino de una nación. Por ello, para vencer a Andalucía, la Iglesia mató ese corazón: tapió las puertas que lo iluminan desde el patio, oscureció el espacio interior de ese prodigio para que se asemejara a una lúgubre iglesia, y demolió todo su centro para construir una catedral mediocre en forma de cruz, destruyendo la perspectiva de la mezquita, y cubrió sus paredes de grotescas imágenes de ídolos. Pero la mezquita, con toda su fuerza, está aún ahí, bajo el cúmulo de mentiras con la que se quiere disimular su telurismo.

La mezquita de Córdoba es como al-Aqsà en Jerusalem, o como la Kaaba en Meca; es el reflejo de una realidad, el signo de una historia. El día en que esos centros del Islam sean liberados, las energías que albergan volverán a dar vida a los oprimidos. La Alhama de Córdoba, al-Aqsà de Jerusalem, la Kaaba de Meca, espejos del Islam, de su dramática actualidad, acompañan a los musulmanes y a las musulmanas, son el espejo de su presente y la esperanza de su futuro.

Aquí, en Andalucía, los musulmanes y los no-musulmanes, no tenemos derecho a olvidar la Alhama, no podemos renunciar a ella. Los musulmanes no podemos echarnos atrás diciendo que el Islam no es piedras o monumentos. Eso es no darse cuenta de lo que las cosas son en sus esencias, y en su esencia la Alhama es el Islam en nuestra tierra, es al-Ándalus, es Andalucía, es el recuerdo de una colonización, de un genocidio, de una expulsión. Y no es sólo un símbolo, es una verdad, es algo con fuerza: desatarla debe ser nuestro propósito para realizar la auténtica dimensión de nuestra humanidad y de nuestra dignidad. Hay que acabar con la tristeza de la Mezquita de Córdoba para que vuelva a sonreír lo que es Andalucía, para que renazca al-Ándalus.

Carta de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina sidonia.

Acabo de recibir la noticia. Lo que más siento, es haberme marchado. Hubiese querido estar con vosotros. Nada más lógico que un musulmán quiera rezar en la mezquita de los Omeyas. Como un judío en su antigua sinagoga. La de Santa Maria, en Toledo, se la han devuelto. Y la tienen en Córdoba.

Cuando he leído que fuisteis atacados por los guardias de seguridad, por rezar ante el mihrab, he visto regresar todos los fantasmas de la intransigencia y de la inquisición. Esos fantasmas, que parecían expulsados para siempre, cuando empezó la democracia.

Guste o no a los canónigos, la mezquita la construyeron musulmanes andaluces. Y a punto estuvo de destruirla un poder, que de andaluz tenía muy poco. Menos mal que Carlos V les paró. Pero ahí está la catedral. Dentro de la mezquita... pero no es la mezquita.

No profeso ninguno credo. Pero me parece ignominiosa la actitud del hombre de seguridad y sobre todo de quienes los mandan, en país que aún no se ha curado de la herida de unas hogueras, que quieren volver a encender. Repito: aunque no rece, lo único que siento, es no haber estado con vosotros. ¿Que quieren? ¿Excitar ese racismo español, de raíz religiosa, que es el más intransigente y cruel?Un fuerte abrazo para todos.

 

Carta de Daniel Montenegro

As salaamu aleykum:
Me llena de tristeza el saber de tal episodio ocurrido en esa Sagrada Mezquita. Mi conversión al Islam se produjo a través de lecturas y fotos de los bellos monumentos levantados por los andaluces musulmanes y sobre todo me impacto la Gran Mezquita de Córdoba por su arquitectura y más que todo por el valor espiritual y moral que lo caracteriza.

Esa mezquita ahora ocupada por la intolerancia fue en verdad un centro de sabiduría que invitaba a todos sus ciudadanos a compartir. Me inclino a pensar que la Gran Mezquita de Córdoba es un reflejo de la actualidad musulmana. Si bien se fijan, esta ocupada por extraños e invasores y subyugan a todo aquel que trate de elevar sus plegarias al Creador. Aunque no soy español sino peruano mi corazón late y vibra por aquel desafortunado episodio y estoy al lado apoyando en mis rezos a que algún día esa Gran Mezquita de puertas abiertas a la fe islámica siendo esta la fuerza detrás de la belleza exterior e interna de este edificio.
Que Alá bendiga a ustedes y a sus familias y mi apoyo esta con ustedes. Fuerza y la paz sea con todos.

Ma salaam, Daniel Montenegro

Carta de Julián de Salgado

As Salam Alaikum, Hola amigos:
Acabo de ver vuestro boletín y no salgo del cabreo cuando leo lo de la mezquita y el rezo prohibido a los islámicos.

No sé si la mezquita fue edificada sobre templo cristiano, pero si al revés, aunque fuese cierto la primera afirmación, no hay que olvidar que, al fin y al cabo, es el pueblo el que construye, suda y paga (paganos, aquí y en Arabia) las obras y por tanto a él pertenecen.

En fin una situación de injusticia y abuso que hay que aniquilar. ¡Religión fuera de la escuela! ¡Religión fuera de los Presupuestos Oficiales! ¡O todas o ninguna!
La Mezquita no es de los musulmanes, pero aún menos de los católicos.

Sencillamente es del pueblo y la entrada (uso) debe ser libre,
¡Dios no hay más que uno!

Un saludo, Julián de Salgado

Carta de Abdelkarim Quesero

As salamu aleykum:

No estoy sorprendido por lo que les ha pasado a mis hermanos, pues no es la primera vez que hemos sufrido algún encontronazo con los guardias de seguridad de la Mezquita... pobres hombres, a los que compadezco. Imagínense ustedes tener un trabajo que consiste en impedir que la gente se postre ante Allâh. ¡Que mal karma les tiene que estar dando eso!

Por otro lado lo de la Mezquita de Córdoba no es un caso único, sino unos más de tantos y tantos otros... Fíjense sino el de la mezquita Babri de Ayodhya, donde se acusa a los musulmanes de disturbios, cuando la verdad es que una secta fanática hindú quemó una hermosísima mezquita del siglo XVI para construir un templo a uno de sus dioses...

Lo cierto es que ahora mismo los tres lugares más sagrados del Islam están ocupados. La Mezquita cordobesa por el catolicismo, Al Aqsa por el sionismo y el Haram de Meka por el wahabismo. Los tres monoteísmos tienen cercado al Islam, a la vía del Tawhid, de la Unicidad illahica que todo lo unifica. Los tres monoteísmos, por cierto, se hallan al servicio del dinero, el verdadero ídolo de nuestro tiempo.

Luchemos con todas las tradiciones vivas contra el pensamiento único, en todas sus formas: unámonos los verdaderos hidúes, los verdaderos musulmanes, los verdaderos cristianos, los verdaderos budistas, y los ateos de corazón puro. Liberemos Mezquita como templo y convirtámosla en lo que antaño fuese: un lugar de encuentro, donde nuestros hermanos inmigrantes africanos y sudamericanos tengan un lecho para refugiarse del invierno...
Es sólo una propuesta...
Ma salama.

Abdelkarim Quesero

Carta de Antonio Palomo

As Salam Alaikum,
Soy profesor de Filosofía y resido en los Estados Unidos. Por fe y trayectoria soy musulmán, aunque me considero más sufí que otra cosa. Soy cordobés, 25 años pase en esta tierra que me dio la leche de mi existencia, y el orgullo de ser quien soy. Tengo la página de inicio de mi computadora de tal forma que, cuando me conecto a internet sale WebIslam como entrada. Esta mañana, tras tomar mi café, quise entrar a comprobar mi correo y vi algo que me sorprendió. Mis hermanos de fe han sido maltratados por las fuerzas genocidas que siguen existiendo en España como fuerza oponente a la religión islámica. Han sido vapuleados en medio —nada más y nada menos— que de la sagrada mezquita cordobesa. Hace poco escribí dos artículos, uno se publicó en Mexico y el otro en España, sobre Don Quijote. Y pensaba yo que el "1612" con su odio y expulsión de los muzárabes quedaba ya atrás.

Hoy, en la tristeza de esta mañana, me doy cuenta de que las fuerzas genocidas españolas siguen aún actuando. 1492 sirvió a la corona de España para torturar y masacrar a multitud de tribus americanas. Después viene la expulsión los judíos y tras ello los mozárabes. La década de 1820 sirve para anexionar a la fuerza, lo que se supone debería de ser Euskal Herria —llamado País Vasco—. Los genocidas españoles no paran ni tienen parada. He sentido en mi pecho el ardor del asco y de la tristeza que lo siguen, al darme cuenta que los seres humanos pueden poseer dentro ambas direcciones, la Ira del Supremo, o la Bondad del Mismo.

Pido al Poder Absoluto, al Eterno Misterio que nos alumbra, que esta situación se solucione y que se le dé a la Mezquita de Córdoba el estatus que siempre ha poseído, es decir, algo que la religión católica ha sido incapaz de contemplar jamás: tradición y tolerancia. Hemos de ser conscientes, que tratamos con un país que posee un "doctorado" en Genocidio, y a partir de eso, hemos de armarnos de valor para afrontar el hecho de que rebajarnos a su altura, es perder nuestra Qibla.
Desde Estados Unidos os mando un cordial abrazo y una fuerte muestra de APOYO.

Puede ser que el Eterno Misterio nos ilumine en nuestro camino,

Antonio Palomo (Abdullah Al Sabir)

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