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El experimento de Guantánamo

27/08/2002 - Autor: Webislam - Fuente: Webislam
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Guantánamo
Guantánamo

Las autoridades de los EEUU siguen difundiendo datos sobre el campo de Rayos X de Guantánamo, esta vez se trata de unas noticias de carácter escatológico. Se nos dice que algunos presos han intentado suicidarse comiéndose sus propias heces, o dándose cabezazos contra las paredes.

Un espacio como el de Guantánamo, donde se reconoce que no rigen los derechos fundamentales ni la constitución de los EEUU, es, desde todos los puntos de vista, un campo de concentración. Pero se trata de un paso más allá con respecto a los campos nazis, o a los que mantiene el Estado de Israel. Aquí estamos en una nueva fase del fascismo, que ha hecho del espectáculo su máxima expresión. Se difunden las torturas al momento, con total impudicia, un nuevo tipo de torturas que nos enfrenta a lo desconocido.

Se trata, en primer lugar, de un sistema que somete al ser humano a su propia vulnerabilidad. El hombre es tratado como objeto de desesperación, como un objeto susceptible no solo de ser eliminado, sino sometido a la experimentación y a unos estados que exceden todo lo que puede ser asimilado. Se trata de poner a prueba la conciencia, de discernir el límite de lo soportable en seres que han aceptado el sometimiento a la Realidad como modo de vida. En este sentido la tortura pretende romper todo apego a la verdad, situarnos en un espacio donde el hombre ya no pueda reconocer nada como propio (desarraigo), crear un estado tal de horror que para evitarlo el individuo se abandone y acabe actuando como una marioneta.

Las asociaciones de derechos humanos como la Cruz Roja o Human Rights Watch han declarado que no se está practicando ninguna clase de tortura física, lo cual quiere decir que no son golpeados. La expresión es sin embargo desafortunada, pues al mismo tiempo se nos dice que están siendo sometidos a la privación sensorial durante largos periodos, en los cuales pierden toda referencia… ¿Acaso no se trata de algo físico? A lo que se refieren estas asociaciones es a que no están siendo sometidos a golpes, pero eso no quiere decir que no está siendo atacado su organismo. Al hacer esta distinción se está usando, sin quererlo, un lenguaje pseudo-religioso: no se ataca su cuerpo, sino anímicamente, su alma. Pero eso no es cierto, pues no existe esa fractura. La Iglesia católica, en sus años de especialización en la tortura, trataba de dominar el alma mediante los suplicios, tratando de encontrar el vínculo secreto que extirpase la herejía. Sabemos que la modernidad pasa por la erradicación (teórica) de los castigos corporales como medida disuasoria. El encarcelamiento y tratamiento de los presos se sutiliza, pasan a ser tratados como enfermos, y se establecen nuevas clases de patologías. Este proceso ha sido descrito magistralmente por Michel Foucault en su obra Vigilar y castigar. En el terreno que nos atañe, se trata de haber llegado a la convicción de que los castigos "anímicos" son más fuertes que los suplicios físicos, y dejan una huella más profunda.

En diversos comunicados se reconoce que se está sometiendo a los talibanes a un experimento. ¿De que se trata, entonces? Se trata de despertar el miedo, verdadero motor de toda sociedad mediatizada. Miedo a la soledad, al otro, a la pobreza, al fracaso, al ántrax… miedo a lo que sea. Una comunidad sometida al miedo es fácilmente manipulable, pero para que ese miedo sea eficaz a escala planetaria debe romperse toda oposición a la barbarie.

¿Por qué las autoridades norteamericanas han filtrado esta noticia? Se trata de mostrar su victoria, una victoria que se proyecta en el interior del ser humano. El mensaje no puede ser más claro: el ser humano es en esencia manipulable, y Leviatán puede hacer con él lo que le de la gana, destruir su resistencia más profunda. El mensaje tiene también una fuerte carga religiosa: no existe una protección que pueda librar al hombre de ese carácter vulnerable. Estamos todos en manos de unos poderes que poseen el conocimiento de la profundidad insondable del hombre, y es inútil resistirse. Ni siquiera los fieros talibanes son capaces de aguantar ante los métodos más sofisticados de tortura. El titular de El País no puede ser más claro, estar más al servicio de esa intención: "desesperación suicida entre los 598 presos de Al Qaeda".

Este es el mensaje que los americanos lanzan al mundo. No existe otro motivo para que se divulguen estas informaciones. ¿Qué le importa al Imperio recibir una u otra crítica en una prensa dócil en esencia? El impacto psicológico es mucho más disuasivo que esas críticas. Lo que se pretende es crear el miedo como estado de conciencia permanente. Cuando nos dicen "o conmigo o contra mí", sabemos a lo que nos exponemos: o a aceptar un sistema de depredación que no duda en sacrificar millones de personas para satisfacer el ansia de poder de unos pocos, o ser un preso potencial de ese sistema. Pero, ¿acaso no es lo mismo?

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