webislam

Miercoles 20 Junio 2018 | Al-Arbia 06 Shawwal 1439
1258 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=1109

El Fin de la Historia y el mito Fukuyama

20/08/2002 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
  • 1me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Fukuyama
Fukuyama

Antes del 11 de septiembre pasado estaban en liza dos teorías que se disputaban el centro de la arena analítica a nivel global. Una de ellas era ésta del fin de la historia, que preconizaba el triunfo de los valores occidentales como única opción viable para llevar a cabo la inevitable globalización. La otra, la de Huntington, afirmaba que en ese proceso de homogeneización cultural, económica e incluso política sería inevitable un choque de culturas y civilizaciones. Huntington ofrecía como ejemplo demostrativo de sus tesis el conflicto incesante entre occidente y el islam y sus análisis han sido esgrimidos como teoría legitimadora de muchos excesos bélicos y de todo tipo.

Ahora, menos de un año después del fatídico día de las torres, aparece de nuevo en la palestra Francis Fukuyama para tratar de remendar su excelsa teoría del fin de la historia, con la advertencia de que Occidente puede resquebrajarse, romperse, y acabar con su profecía autocumplidora.

Fukuyama viene a decir que, a pesar de los pesares, a pesar del terrorismo, del islamismo radical y de la intrasingencia de algunos pueblos díscolos, en realidad ese islamismo no representa ninguna amenaza a largo plazo para occidente, porque su propuesta no resulta interesante ni para los occidentales ni para la mayoría de los musulmanes y porque la propuesta modernizadora de la globalización no tiene ninguna alternativa seria que pueda ser tenida en cuenta.

Fukuyama reconoce que Occidente alcanzó un consenso, una identidad colectiva, movido por el terror causado por el atentado de las torres gemelas, que todo el mundo civilizado apoyó sin reservas la lucha del gobierno de Bush contra el terrorismo. Pero también admite que, una vez que Estados Unidos demostró su superioridad militar con el devastamiento de Afganistán y la derrota de los talibanes, y tras el famoso discurso de Bush "contra el eje del mal", ese consenso ‘occidental’ parece estar dando paso a unas divergencias profundas que amenazan esa precaria identidad occidental creada a partir del atentado de las torres gemelas.

Una vez conjurado el miedo con el miedo, una vez demostrada la eficacia militar del imperio, los intelectuales, políticos, y la misma opinión pública de muchos países aliados, sobre todo europeos, han empezado a criticar a Estados Unidos y a desmarcarse de una política que consideran absurda, contradictoria e innecesaria.

El propio Fukuyama reconoce que, desde el final de la Guerra Fría "se suponía que el fin de la historia señalaba la victoria de los valores e instituciones occidentales, lo que hacía de la democracia liberal y de la economía de mercado las únicas alternativas viables, pero, desde entonces se ha ido abriendo una enorme brecha entre las visiones del mundo estadounidense y europea, y el sentimiento de compartir los mismos valores se ha ido resquebrajando progresivamente."

Europa no puede admitir, no sólo por razones ideológicas y culturales, sino también económicas, el unilateralismo de Estados Unidos, su incumplimiento de los pactos internacionales en materia de medio ambiente, desarme, legalidad internacional y derechos humanos (Kyoto, Rio de Janeiro, Guantánamo) Europa no puede admitir pero tiene que callar. No admite la propuesta de invadir Irak, pero no puede hacer nada para impedirlo.

Aunque Europa comparte las tesis liberales de la globalización, el modelo que propone está más basado en un código internacional de valores, independientemente de la realidad ética real que subyace detrás del modelo.

Estados Unidos sólo admite la antigua legitimidad, la del estado-nación, mientras que Europa trata de superarla a medida que avanza en su propia construcción, porque ésta depende claramente de la superación de esa legitimidad de los estados-nación en la legitimidad de otra estructura, que habrá de ser común y superior a esos mismos estados-nación.

Fukuyama concluye diciendo que "las diferencias de criterio que han aparecido entre Estados Unidos y Europa en 2002 no son simplemente un problema pasajero, provocado por el estilo de la Administración Bush, o por la situación mundial tras el 11-S. Es el reflejo de la existencia de una concepción diferente de la legitimidad democrática en el seno de una civilización occidental más amplia."

Ante estas conclusiones cabe preguntarse algunas cosas. Por ejemplo si las divergencias irresolubles en el seno de eso que llamamos Occidente no son también una demostración de la falacia de su teoría del Fin de la Historia. O sobre cómo se impondría un orden ‘occidental’ si occidente resulta estar tan dividido y no ser lo que aparenta ser. ¿Cómo va a acabarse la historia y llevarse a cabo la globalización si los globalizadores no se ponen de acuerdo sobre cómo hacerlo? No responde Fukuyama a estas y a otras preguntas que surgen inevitablemente, tal vez porque no puede darse cuenta de que la historia no se escribe con tinta ni con bombas ni con tratados sino que responde a variables tan impredecibles como sorprendentes y que, por eso mismo, no puede tener mas que un final que es el propio final del ser humano, del cual nada sabemos por el momento.

El fin de la historia es el propio fin del mundo, porque no hay mundo ni historia sin humanidad, sin una conciencia humana que los soporte. Fukuyama es sólo el lado demócrata de Huntington, el policía bueno, porque entre ambos establecen la dialéctica del análisis, entre ambos nos dicen cómo pensar el mundo, la historia, ese acontecer que nos sobrepasa y que no podremos nunca llegar a conocer hasta el final. Huntington y Fukuyama son los dos caras de la moneda del imperio. Contemplaremos, si Dios quiere, su doctorado honoris causa cuando los héroes demócraticos de Al Gore se hagan con la Casa Blanca y Estados Unidos empiece de nuevo a lavarse la cara.

Anuncios
Relacionados

La historia va a nuestra manera

Artículos - 05/11/2001

El Islam estaba en Ámerica desde el siglo XI

Artículos - 15/03/2012

Editorial Verde Islam 3

Artículos - 15/06/1996



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/26410-el_fin_de_la_historia_y_el_mito_fukuyama.html