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El Islam en Estados Unidos: un ascenso tentativo

Conversación con Yvonne Haddad

06/08/2002 - Autor: William Peters y Michael J. Bandler - Fuente: usinfo.state.gov/journals/itsv/0397/ijss/haddad.htm
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Islam USA
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La presencia islámica en Estados Unidos ha aumentado sustancialmente durante las últimas dos décadas. Esa expansión, sin embargo, ha causado autoevaluaciones dentro de la comunidad islámica estadounidense y especulación sobre lo que encierra el futuro. En esta entrevista con los editores William Peters y Michael J. Bandler, de Sociedad y valores estadounidenses, la profesora de historia islámica Yvonne Haddad, de la Universidad de Massachusetts en Amherst, considera la situación de los musulmanes en Estados Unidos en la actualidad.

Pregunta: El surgimiento del Islam en Estados Unidos se puede ver de manera tangible, cada día, en las mezquitas que se han construido en las áreas urbanas de la nación. ¿Cuál es el total en la actualidad?

Haddad: Hay 1.250 mezquitas y centros islámicos.

P: ¿Cuántas se han levantado en los últimos diez años?

Haddad: Bastantes. Creo que la cantidad se ha duplicado desde 1984.

P: Están también los factores intangibles, el espíritu y determinación de esa comunidad de labrarse una vida en Estados Unidos. Pero primero pensé que podíamos hablar del hecho de que el Islam no es algo completamente nuevo en estas costas. No surgió de la nada en los últimos 20 años.

Haddad: No, no lo hizo. Algunos estudiosos exploran la posibilidad de que los musulmanes incluso hayan precedido a la Plantación de Plymouth y a las colonias de Virginia. Tenemos pruebas históricas de que algunos de los moros expulsados de España de alguna manera encontraron su camino a las islas del Caribe, y de allí a la parte sur de Estados Unidos. Hay un libro sobre los "melungeons" que llegaron a Norteamérica antes de 1600. De manera que ahora hay algunos musulmanes que leen esta historia y se ven como parte de la fundación de Estados Unidos. Es parecida ala versión española de la fundación de Estados Unidos. También sabemos que una cantidad sustancial de afro-estadounidenses que fueron traídos como esclavos a Estados Unidos eran musulmanes, y fueron convertidos al cristianismo. Algunos siguieron practicando el Islam hasta la primera parte de este siglo. Vivían en las islas frente a la costa de Georgia, en la periferia. De manera que hay distintas formas de considerar la historia. Entérminos generales, hablamos de una emigración regular en las décadas de 1870 y 1880 cuando los musulmanes del Líbano y de Siria vinieron a Estados Unidos.

P: ¿Podían esas personas vivir como musulmanes?

Haddad: Siguieron viviendo como musulmanes. Una de las cosas interesantes sobre el Islam es que se trata de una religión portátil. Cualquier lugar puede ser un lugar de culto. Lo que ocurre es que el establecimiento de la comunidad, y la perpetuación de la fe, es algo que se hizo prominente solamente a comienzos de la década de 1930, durante la depresión económica. Vemos una gran cantidad de institucionalización entre los inmigrantes. Terminamos con alrededor de 52 mezquitas hacia fines de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, desde la década de 1920 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, no tuvo inmigración de la que pudiera hablarse. Esa es la época en la que ocurrió la homogeneización de Estados Unidos. Luego, en la década de 1960, volvieron a abrirse las puertas, conduciendo a una nueva inmigración en gran escala de todo el mundo , que hace recordar las oleadas de europeos orientales que vinieron en los comienzos del siglo XX.

P: Usted mencionó la cifra de 52 mezquitas.

Haddad: En 1952 se creó la Federación de Asociaciones Islámicas de Estados Unidos y Canadá. Se organizaron legalmente 52 mezquitas, con poblaciones predominantemente libanesa y siria. Había también unos pocos grupos de musulmanes de los Balcanes. En esa cuenta no se incluyen alrededor de un centenar de mezquitas afro-estadounidenses.

P: De manera que usted habla de un aumento de 150 a 1.250 en menos de medio siglo.

Haddad: Así es.

P: ¿Había contactos entre las diferentes comunidades en esos primeros días?

Haddad: La mayoría de ellos eran musulmanes que emigraban en cadena. Venían de las mismas aldeas en el Líbano. Hubo gente que se estableció en Dakota del Norte. Luego, durante la Primera Guerra Mundial, algunos fueron incorporados a las fuerzas armadas a través de la conscripción y fueron a Europa y murieron, y otros regresaron, pero no volvieron a Dakota del Norte, donde se habían establecido, sino que fueron a las fábricas de automóviles en Detroit (Michigan), por ejemplo, o iniciaron negocios en Ohio.

P: ¿Fue ese el origen de la fuerte presencia musulmana en el área de Detroit?

Haddad: Fue la Fábrica Ford en River Rouge. Empleaba musulmanes así como afro-estadounidenses del sur. La compañía pagaba 5 dólares por día y empleaba a todo el que pudiera soportar el calor y las horribles condiciones de trabajo. La mayor parte de la gente que venía del Oriente medio no sabía hablar inglés. Era un buen salario.

P: ¿Hubo tensiones con la sociedad estadounidense, con motivo de la religión?

Haddad: Fue algo más racista que religioso. Hubo dos casos judiciales en esa época. La cuestión era si se consideraba a los árabes adecuados para ser ciudadanos de Estados Unidos, porque en esa época la ciudadanía se definía por ser caucásico o negroide, y los árabes no correspondían a ninguna de las dos categorías.

P: Concentrémonos en el crecimiento enorme que ha ocurrido en los años recientes. Primero, señale las razones que hay para ello.

Haddad: El factor más importante es el cambio en las leyes de inmigración de Estados Unidos alrededor de 1965, por las cuales se otorgaban visas a las personas conforme a su capacidad de contribuir a la sociedad, en vez de la inmigración en cadena, que es a través de los parientes. Lo que hubo después de 1965 fue una corriente de médicos eingenieros --el drenaje de cerebros, la clase profesional--, pakistaníes, bangladeshes y árabes. Eso es lo que estableció el Islam de una manera muy sólida como religión en Estados Unidos. Pronto establecieron mezquitas, porque no podían establecer una relación con las mezquitas más adeptas a la asimilación que habían sido establecidas por la Federación de Asociaciones islámicas. Pensaban que estaban demasiado asimiladas a Estados Unidos, demasiado acristianadas.

P: De manera que había una distinción bien marcada entre las mezquitas de la vieja línea y las nuevas.

Haddad: Así es.

P: ¿Cómo eran las más antiguas?

Haddad: Primero, los inmigrantes que vinieron en aquella primera oleada carecían de educación y eran en su mayoría hombres jóvenes y solteros. Tenemos incluso los registros de la gente en un tren que iba al estado de Washington, pasando a través de Chicago. El grupo incluía más de 50 personas entre las edades de 9 y 11 años. Era mano de obra infantil, que se dirigía hacia las minas, las huertas o los ferrocarriles. Esos chicos ni siquiera sabían de donde venían. No hablaban inglés. Pero eventualmente se casaron con estadounidenses, se establecieron y trataron de inventar una identidad, y desarrollaron un mínimo básico de religión, con las comidas, la música y las costumbres matrimoniales como cultura.

P: De manera que el culto no era el punto central. Era casi incidental.

Haddad: Así es. Esas mezquitas eran clubes sociales. Pero después, una vez que se casaban, comenzaban a preocuparse por la crianza de los hijos. Tenemos un registro de la mezquita de Quincy (Massachusetts). Once familias de reunieron y dijeron, necesitamos una mezquita, un edificio, un lugar donde nos podamos reunir a fin de que nuestros hijos puedan criarse como musulmanes y casarse entre ellos. Construyeron la mezquita. Perosegún una encuesta, ni uno solo de los niños, varones o mujeres, se casó con musulmanes. Y todos los matrimonios terminaron en divorcio. Es una estadística increíble.

P: Así es como fue. Y obviamente hacía falta un cambio.

Haddad: Exactamente. Cuando llegaron los inmigrantes después de 1956, vieron lo que había ocurrido y decidieron que eso no era lo que querían. La identidad y la conciencia de los nuevos inmigrantes era diferente. Ellos eran el producto de las naciones estados que surgieron después de la segunda guerra mundial. Eran educados. Tenían una identidad nacional, ya fueran pakistaníes, libaneses o sirios. Se les había enseñado una historia particular, sus antecedentes, así como la historia del Islam, su cultura y su contribución a la civilización mundial. De manera que vinieron ya formados, con una perspectiva particular de la vida. Observaron a los inmigrantes anteriores que no compartían su identidad, y decidieron establecer sus propias instituciones.

P: De manera que usted ha identificado dos clases distintas. Y además está el musulmán negro.

Haddad: Absolutamente. Desde 1933 hasta 1975 crecieron de manera paralela y separada. La experiencia afro-estadounidense se desarrolló en realidad en las ciudades industriales del norte como una reacción al racismo. Cuando los afro-estadounidenses dejaron los algodonales del sur a comienzos del siglo XX, esperaban que el norte sería más abierto, y no lo fue. De manera que gradualmente redescubrieron el Islam como una identidad que los afirmaría en su identidad africana original; puesto que África tuvo por lo menos tres reinos islámicos (Mali, Songhai y Ghana), que hicieron grandes contribuciones a las civilizaciones africanas. Los afro-estadounidenses comenzaron a cambiarse los nombres como rechazo a la identidad que tenían cuando eran esclavos.

P: Hoy día, en la comunidad islámica, hay toda una red de escuelas como respuesta a los vacíos del pasado.

Haddad: Hay más de 100 escuelas diurnas, y más de mil escuelas dominicales o de fin de semana.

P: ¿Y hay organizaciones comunitarias?

Haddad: Sí, además de las 1.250 mezquitas o centros islámicos, tenemos direcciones de organizaciones, propietarios de medios de prensa, estaciones de radio... alrededor de 1.200 instituciones.

P: ¿Hay un programa de adiestramiento religioso para los dirigentes?

Haddad: Hay uno nuevo que se estableció este año cerca de Herndon, Virginia. Lo administra el Instituto Internacional del Pensamiento Islámico. Otorga una licenciatura en Estudios de Imanato, que prepara imanes para el liderazgo religioso, y una licenciatura en Estudios Islámicos. Servirá como seminario, para preparar dirigentes que han vivido y son adiestrados en Estados Unidos. Hasta ahora el liderazgo había sido importado. Y eso no está funcionando muy bien.

P: Eso debe haber creado algunas tensiones.

Haddad: Al principio, no; pero lo hizo a medida que los inmigrantes se aclimataron a la vida en Estados Unidos. Y los líderes importados no podían comunicarse con los niños.

P: Estoy seguro de que incluso los niños que van a las escuelas diurnas están asimilados a Estados Unidos de muchas maneras.

Haddad: Lo están. Viven en dos culturas, a caballo sobre ambas.

P: Hablemos acerca de vivir en dos culturas... si es posible hacerlo. ¿Con cuánto éxito se ha cumplido esto?

Haddad: Es una pregunta muy interesante. Se trata de algo que he estudiado durante algún tiempo. En un nivel, han logrado hacerlo como mucho éxito. En otro nivel, dada la elevada fobia contra el Islam en Estados Unidos, se ha hecho muy incómodo. En una de las encuestas que hicimos en la década de 1980, le preguntamos a la gente si creía que en Estados Unidos se discriminaba contra los musulmanes, En un muestreo de 365 personas, el 100 por ciento dijeron que sí. Luego, cuando les preguntamos si alguno de ellos había experimentado discriminación personalmente, a ninguno le había ocurrido. De manera que está en el aire. La prensa contribuye a la paranoia, y no podemos pasarlo por alto. Los musulmanes se sienten cómodos, se los invita a las iglesias y a las sinagogas y han participado en diálogos ecuménicos. Saben que no hemos salido a atacarlos. Y no obstante, se levantan por la mañana y leen informes sobre terroristas y les entra el pánico. Hay este temor de que en cualquier momento una turba tratará de incendiar una mezquita. Ha ocurrido. Hubo tres o cuatro atentados con bombas, quizás un par de casos de incendios deliberados, y alguna profanación de mezquitas desde 1989. Nadie ha perdido la vida, pero estos lugares religiosos han sido atacados y esto asusta mucho. Generalmente, estos incidentes suceden a algunos actos terroristas de gran visibilidad perpetrados en el extranjero, o están vinculados con ellos.

P: Ciertamente hubo, particularmente en algunos de los grupos cristianos fuertemente ecuménicos, una sensación de que tienen una misión de abrirse, y de corregir los errores del pasado.

Haddad: Absolutamente. El Concilio Nacional de Iglesias ha emitido declaraciones sobre las relaciones cristianas con los musulmanes. Por lo menos ocho denominaciones han salido en apoyo de los derechos de los cristianos y de los musulmanes en Jerusalén. Estas mismas denominaciones han emitido declaraciones sobre la manera de tratar a nuestros vecinos, cómo hacer que las iglesias lleguen a la comunidad musulmana.

P: De manera que hay algún equilibrio con las acciones extremas.

Haddad: Por parte de algunas iglesias, sí. Estoy de acuerdo. Muchas han tomado la posición de que los vecinos tienen que trabajar juntos, que debería enseñárseles a las congregaciones la manera de relacionarse con los musulmanes como estadounidenses, como ciudadanos plenos, como participantes en la construcción del futuro de Estados Unidos.

P: ¿Cree usted que hoy día un buen musulmán o musulmana puede practicar su religión cómodamente en este país?

Haddad: Bueno, la práctica de la religión es orar cinco veces al día, efectuar abluciones antes de las plegarias, hacer ayuno en el mes del ramadán, dar limosnas, hacer la peregrinación del "hajj" una vez en la vida. El ayuno no es tan fácil como el ayuno en un país musulmán, donde se acorta la jornada de trabajo.

P: No obstante, en Estados Unidos hay licencias religiosas y otras leyes.

Haddad: Bueno, todavía tienen que acomodar a los musulmanes. El único lugar donde esto se ha puesto a prueba ha sido en las prisiones. Los musulmanes afro-estadounidenses han hecho juicio a ciertos sistemas carcelarios y han adquirido el derecho, por ejemplo, de obtener alimentos "halal" --animales sacrificados conforme al Islam-- y el derecho, durante el ayuno, de no comer en los horarios establecidos por las autoridades de la prisión sino en los momentos en que la religión les permite comer.

Las cinco plegarias diarias se concentran en la tarde y en la noche. La primera se hace por la mañana antes de salir de la casa, y hay una pausa al mediodía para la segunda. En algunos casos se puede posponer la de la media tarde. No llevan mucho tiempo, de cinco a diez minutos. Lo único es que se necesita un espacio limpio para poder efectuar las abluciones. Eso es lo más difícil. Es difícil hacer las abluciones en un baño público, la falta de un espacio privado.

P: Debido a que consideramos que el Islam en Estados Unidos se encuentra en evolución, ¿diría usted que hoy día es más fácil para los musulmanes practicar su religión en este país de lo que era hace 50 años?

Haddad: Es más fácil en el sentido de que hay mezquitas musulmanas en los 50 estados, y uno puede encontrar una comunidad en la cual orar. Cuando nos mudamos a Hartford Connecticut en 1970 sabíamos que había una persona musulmana. En esa época no había mezquita. El hombre murió y fue enterrado en un cementerio cristiano. Ahora hay una sección musulmana en el cementerio. Y los musulmanes pueden hacer arreglos con las casas funerarias que les permitirán lavar los cadáveres y rezar las plegarias conforme a la práctica y prescripciones islámicas. De manera que está resultando más fácil para los musulmanes vivir en Estados Unidos. Es más cómodo, no hay duda de ello. Están mejor organizados y están comenzando a reclamar sus derechos conforme a la ley estadounidense.

P: Hablemos del estado actual del activismo político entre los musulmanes de Estados Unidos en la actualidad, tanto en términos de causas específicas y también algo de la clase de cuestiones más amplias en las que ellos podrían unirse a otros grupos.

Haddad: La acción política es muy difícil de señalar, básicamente porque no está bien organizada. No hay consenso sobre los asuntos. Desde los primeros años de la década de 1970 hubo varios grupos de acción política árabe-estadounidenses —el Comité Anti Discriminación Árabe-Estadounidense, la Asociación Nacionalde Estadounidenses Arabes—, pero ellos incluían tanto musulmanes como cristianos. Comenzaron a existir después de la guerra árabe-israelí de 1967. No son necesariamente islámicos. Trabajarán por causas árabe-estadounidenses, como la discriminación. Paralos musulmanes, por el momento, la causa es la legislación antiterrorista de Estados Unidos que procura crear semblanzas. Hay el temor de que pueda seleccionar a los musulmanes y a los árabes, o a gente que se parezca a los árabes, cuando uno va a un aeropuerto.

P: Pero esa no es una cuestión religiosa islámica.

Haddad: No. Pero hay grupos diferentes, como los Musulmanes de Estados Unidos, o la Alianza Musulmana , que se han definido como grupos de acción política y tratan de invitar a los candidatos a cargos electivos para que hablen ante ellos. No han tenido mucho éxito, por una variedad de razones. Tenemos un registro, por ejemplo, de funcionarios públicos que devolvieron contribuciones de dinero árabe estadounidense cristiano diciendo que era dinero sucio.

P: Eso fue hace 10 o más años.

Haddad: Así es. Pero es un temor de que se les niegan sus derechos. Esto cambió, sin embargo, cuando Jesse Jackson se postuló en las elecciones. Cuando se postuló para presidente en 1988 hubo 50 estadounidense árabes y estadounidenses musulmanes que fueron parte de su delegación a la Convención Nacional Demócrata. Y el candidato Michael Dukakis los reconoció cuando se dirigió a la asamblea como "cristianos, judíos y musulmanes". El presidente Reagan se reunió una vez con el Papa en la Florida, y lo recibió en nombre de los estadounidenses, sus iglesias, sinagogas y mezquitas. Y el presidente Clinton ha enviado felicitaciones varias veces en la época del Ramadán. Y la señora Clinton ha invitado a musulmanes a una cena del Iftar la comida que rompe el ayuno del ramadán en la Casa Blanca. De manera que hay un sentimiento de que la gente está comenzando a considerar a los musulmanes como parte de Estados Unidos.

Durante las últimas elecciones hubo un esfuerzo para unir a cinco comités de acción política musulmanes, tratando de crear un bloque de votación. Sabiendo que el voto judío sería para Clinton, los musulmanes se preguntaban si ellos podían votar por Dole. No podían hacer eso. Alrededor del 50 por ciento había votado por el Partido Demócrata y el 50 por ciento por los republicanos. De manera que estaban totalmente divididos, y tenían opiniones independientes. Además, debido a que son inmigrantes más recientes, tienen sus propios intereses particulares. La cuestión de Jerusalén es universal para todos los musulmanes, no importa de dónde vengan. Pero cuando se habla de Cachemira, por ejemplo, puede verse que los musulmanes indios y pakistaníes se concentran en eso. Tenemos la cuestión de la revolución mora en las Filipinas... todo el mundo hablará de ella, pero eso es todo lo que hacen. Todos se unieron en apoyo de los musulmanes de Bosnia.

P: En la mayor parte usted ha citado asuntos de política exterior. ¿Que posición mantienen los musulmanes de Estados Unidos en los asuntos internos críticos?

Haddad: Ninguna. No han sido capaces de organizarse para tener un impacto. Primero, la gente que se postula para cargos públicos no quiere estar asociada con los musulmanes. Hay este temor a ser difamado. Estoy de acuerdo con que hay cuestiones que podrían compartir con otros grupos. Un ejemplo de cooperación que puedo citar es la declaración sobre el aborto emitida por el Consejo Musulmán de Estados Unidos en Washington en colaboración con el obispo católico de Maryland.

P: ¿Cuál fue la sustancia de eso?

Haddad: Se pronunciaron juntos contra el aborto, en la época de la Conferencia de las Naciones Unidas en Beijing. No se trata de que estuvieran en contra de los derechos de las mujeres, sino ue sentían que la manera en que se definían estos derechos iba contra las enseñanzas religiosas del catolicismo y del Islam. Hubo también un caso judicial en el que colaboraron los musulmanes y los judíos, y tuvo que ver con la libertad de cultos. Por lo general, incluso donde puede haber una concurrencia de intereses, no hay cooperación.

P: ¿Qué otra cosa puede decirnos sobre esta comunidad que ha comenzado a vibrar?

Haddad: La cosa es que se hace más vibrante cuando se siente más perseguida. Hicimos una encuesta en la década de 1980 y determinamos que sólo del cinco al diez por ciento de la comunidad está interesada en la religión organizada. La mayor parte de la gente con antecedentes islámicos no quiere saber nada con las mezquitas, incluso aunque se consideran musulmanes y de identifican como musulmanes.

P: ¿Sigue siendo cierto eso en la actualidad?

Haddad: Creo que se intensifica en períodos cuando uno percibe que hay persecución.

P: ¿Qué propósito cumple la educación musulmana en las escuelas diurnas y de fin de semana? ¿Se expanden esas instituciones para establecer una base?

Haddad: Esperan hacerlo. Algunos cristianos asisten a estas escuelas. Son buenas escuelas, que algunas veces funcionan en barrios habitados por minorías en desventaja socioeconómica. Pero no hay muchas escuelas... ¿qué son cien en todo Estados Unidos? Y sólo unas pocas son escuelas secundarias. Las escuelas dominicales van formando un grupo muy interesante de alumnos. Comienzo a recibirlos en mis clases de la universidad, y todos llegan sabiendo lo que es el Islam, porque todos fueron criados con este conocimiento. Hay un paralelo muy interesante con mis alumnos judíos. Tienen un conocimiento particular y específico pero que no se funda necesariamente en los hechos históricos del judaísmo o del Islam, sus pensamientos e instituciones. Algunas veces digo algo sobre el judaísmo y mis estudiantes reaccionan con vigor. Había un estudiante que me impugnaba todo el tiempo. Le dije que lo corroborase con su rabino. Volvió y me dijo: "El rabino dice que usted tiene razón". Y lo mismo ocurre con los estudiantes musulmanes.

P: ¿Cómo ve que van a evolucionar las cosas en el próximo siglo? ¿Qué piensa del crecimiento y enriquecimiento del Islam en Estados Unidos?

Haddad: Creo que la cuestión de la fobia contra el Islam en algunos sectores de Estados Unidos es grave. Uno de los dirigentes me dijo que "nuestro enemigo más grande en Estados Unidos sería la tolerancia". Sabemos, por ejemplo, que en Chicago teníamos dos o tres mezquitas. Ocurrió entonces el asunto de Salman Rushdie, que despertó entre los inmigrantes musulmanes temores de que sus hijos se convertirían en Salman Rushdies, negando su fe e integrándose en el sistema... en un sentido adoptando el lenguaje del enemigo del Islam y usándolo contra el Islam. De manera que lo que ocurrió fue que surgieron más de 60 escuelas dominicales, y cada una de ellas se convirtió en una mezquita. Fue un llamado a la comunidad para que despierte. Luego ocurrió el ataque con bomba contra el Centro Mundial de Comercio, y la gente comenzó a ir a las mezquitas. Otros se ocultaban. Afirmaban no soy pakistaní, soy indio, o no soy egipcio, soy griego, solo para librarse del prejuicio y del estereotipo.

Personalmente creo, realmente, tras haber estudiado la comunidad islámica durante más de 20 años, que si se sienten cómodos probablemente se integrarán mucho más fácilmente y tendrán una vida más fácil. Pero en los últimos años, desde la caída del imperio soviético, hay ciertas personas que creen que necesitamos un enemigo.

Los musulmanes están ansiosos de ser parte de este país. No quieren que se discrimine contra ellos. Quieren que sus hijos puedan vivir aquí. Les gustaría que el Islam sea reconocido como una fuerza positiva por la justicia y la paz en el mundo.

P: Si hay más reconocimiento del Islam, como usted dice, de parte de varios presidentes estadounidenses, o en las estaciones de televisión locales aparecen saludos a los musulmanes durante la temporada del Ramadán, ¿no es eso un reconocimiento de algún adelanto?

Haddad: Creo que hace mucho para hacerlos sentir en su casa en Estados Unidos. Ocurren ciertas cosas. Si observamos el movimiento de las mezquitas solamente, veremos mucha adaptación a Estados Unidos dentro de ellas. Recordemos que en la mayoría de los países de los cuales vinieron los musulmanes, especialmente en las primeras partes del siglo, la gente no iba a las mezquitas. Ahora hay un movimiento mundial en favor de las mezquitas. Y lo que tenemos en Estados Unidos es que también las mujeres están yendo. Se ha creado espacio para las mujeres... algunas veces en el sótano, algunas veces en una sala separada, algunas veces al lado o en la parte de atrás o en un nivel más alto que el de los hombres. Básicamente, vemos la clase de innovaciones que están adaptando las mezquitas a Estados Unidos.

P: Si tratáramos de resumir la comunidad islámica en Estados Unidos, dejando de lado la religión, ¿cómo la evaluaría?

Haddad: Creo que se sentirán cómodos. Están aprendiendo cada vez más a actuar dentro del sistema. Sus hijos son estadounidenses y ellos lo saben. También podrían saber que son pakistaníes, o libaneses, o sirios, o palestinos, pero que, al mismo tiempo, son estadounidenses, y pueden actuar mejor dentro del sistema estadounidense de lo que podrían hacerlo en Pakistán, por ejemplo. Algunos de ellos nunca estuvieron en Pakistán... es un lugar del cual hablan sus padres. Y ellos saben que eso es lo que se supone que ellos son, pero no saben lo que es. Y creo que es la próxima generación la que va a definir lo que será el Islam en Estados Unidos. Si miramos la historia de la evolución de la religión en Estados Unidos, hay paralelos en las iglesias. Estamos comenzando a tener más comidas compartidas. Hay una mezquita en Nueva York que tiene como presidenta a una mujer... algo de lo cual nunca se había oído antes. Ella es médica, de origen pakistaní. Así que, ¿por qué no?

En un sentido, entonces, la mezquita no va a ser un trasplante, algo que es extraño y traído aquí. Va a ser una experiencia propia de religiosidad en Estados Unidos.

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