webislam

Jueves 13 Diciembre 2018 | Al-Jamis 05 Rabi al-Zani 1440
1100 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=1295

El derviche y la muerte (fragmento)

20/05/2002 - Autor: Mesa Selimovic - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Derviche en Teherán
Derviche en Teherán

—Me siento absolutamente impotente ante todo.

—Haces mucho.

—No hago nada. Dejo pasar el tiempo, he perdido mi norte y no tengo ánimos para emprender nada.

—No debes pensar así. Haz cualquier cosa, reacciona.

—¿Cómo?

—Vete a cualquier parte. Adonde sea. Cambia de país, de gente, de cielo. Ahora es la época de la vendimia, arremángate, júntate con los vendimiadores, empápate de sudor, cánsate.

—Mi casa es ahora algo muy triste.

—Entonces, vente conmigo. Proyecto un viaje hasta Sava. Pernoctaremos en las posadas atestadas de chinches, o dormiremos bajo las encinas, recorreremos media Bosnia, pasaremos incluso a Austria, si quieres.

—Piensas que para todo el mundo viajar es tan satisfactorio como para ti, como un remedio.

Le di en su punto flaco.

—A todo el mundo se le debería recetar viajar de cuando en cuando –dijo con ardor–. Es más, nadie debería detenerse en ningún lugar más tiempo del necesario. El hombre no es un árbol, y las ataduras constituyen su mayor infortunio, le arrebatan el coraje, le restan seguridad. Al encadenarse, acepta todas las condiciones, incluso las más ingratas, y sólo teme a la precariedad de su existencia. Cambiar le parece un abandono, la pérdida de lo conquistado, la cesión a algún otro del terreno ganado; es empezar de nuevo. El arraigamiento es el verdadero inicio de la vejez, porque el hombre es joven mientras no le asusta recomenzar. Si se radica, el hombre soporta o ataca. Si se va, resguarda su libertad, dispuesto en cualquier momento a mudar de hogar y a variar las condiciones impuestas. ¿Adónde y cómo partir? No te rías, ya sé que no tenemos adónde. Pero podemos, de tarde en tarde, crear un simulacro de libertad. Fingimos partir, fingimos cambiar. Y siempre volvemos, apaciguados, consolados por el engaño.

Nunca me daba cuenta de cuándo sus palabras se transformaban en auténticos sarcasmos. ¿Tenía miedo de la simple afirmación concreta, o no creía en ella?

—¿Por qué partir continuamente? ¿Para preservar la libertad? ¿Significa eso que no existe?

—Sí y no. Me muevo en círculo, voy y vengo. Libre y atado.

—Entonces, ¿hay que irse o hay que quedarse? Por lo que se ve, parece lo mismo. Si estoy atado, no soy libre, y si el fin es volver, ¿para qué irse?

—Ése es el fondo de la cuestión: volver. Desear irse de un punto del globo, partir y después volver. Sin ese puerto al que sentirse unido, no puedes desear ni ése, ni otro lugar; no tienes un punto de partida, por lo tanto no estás en ninguna parte. Pero si sólo tienes ese lugar de referencia, tampoco estás en ningún sitio, porque no puedes entonces quererlo, añorarlo, pensar en él. Y eso no es bueno. Hay que pensar, añorar, querer. Así que prepárate para el viaje. Deja el convento en manos del hafiz Muhamed, descansa de ellos y que ellos descansen de ti; disponte a cabalgar en una amable montura, a desollarte el trasero, a franquear las puertas de otro imperio.

—No es muy glorioso, que digamos.

Las heridas son las heridas, dervichito.

—En esa parte no es muy agradable.

—Esa parte es como cualquier otra. No puedes cabalgar sobre tu cabeza so pena de que te tomen por un excéntrico o por un rebelde. ¿De acuerdo, entonces?

—Sí. No voy.

—¡Amán! Me recuerdas a una de esas muchachitas caprichosas con las que nunca sabes en qué punto estás. Bien, barbuda y versátil mozuela, eres testarudo, por lo que se ve, has decidido firmemente permanecer indeciso. Pero si cambias de opinión, si te aburres de combatir contra una sola idea como contra el ángel de la muerte, búscame, ya sabes dónde encontrarme.

Anuncios
Relacionados

La muchacha que regresó de la muerte *

Artículos - 21/09/2001

No Dejes Morir el Amor

Artículos - 29/12/2001

Mi viaje hacia la Kaaba

Artículos - 08/02/2002



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/26281-el_derviche_y_la_muerte_fragmento.html