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Sinan, genio de la arquitectura islámica

11/03/2002 - Autor: R.H. Shamsuddín Elía - Fuente: Webislam
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«La Paz sea con vosotros. Fuisteis buenos. ¡Entrad, pues, en el paraíso, y morad en él por toda la eternidad!»

(Quran 39:73)

Esta cita coránica se encuentra sobre el marco de la puerta que conduce al patio de las abluciones de la Mezquita Suleimaniye de Estambul y fue elegida por su constructor, el Arquitecto Sinán.

Sinán Ibn Abdulmennan, o Mimar Sinán (en turco, "Arquitecto Sinán"), o simplemente Koca Sinán ("el Gran Sinán"; la c en turco se pronuncia como la y en yerba o la II en llave en el castellano rioplatense), fue el jefe de los arquitectos imperiales (mimarbashi) de la corte otomana y sirvió a las órdenes de tres sultanes durante cincuenta años, entre 1 538 y 1588. Sus trabajos son un compendio de la arquitectura otomana en su apogeo y sus logros artísticos revolucionaron la concepción estética del Islam. Durante ese medio siglo, los turcos avanzaron desde el Bósforo hasta la meseta irania por el este, el Estrecho del Gibraltar por el oeste, las regiones vecinas al Mar Negro y el Cáucaso por el norte, y los desiertos de África y Arabia por el sur. Esa gigantesca expansión se tradujo en la conversión de millones de hombres y mujeres a la fe musulmana cuyos descendientes siguen rezando hoy cinco veces al día en Bosnia, Kosovo, Chechenia, Chipre y Grecia (en agosto del 2000 se inaugura la primera mezquita de Atenas).

Los otomanos construyeron mezquitas, hospitales, escuelas (madrasas), baños (hammams), puentes y acueductos no solamente en ciudades europeas como Budapest, Belgrado, Sarajevo, Mostar, Bucarest o Sofia, sino en árabes como Bagdad,Alepo, Damasco,Jerusalén, El Cairo, La Meca y Medina.Y si Viena hubiese caído en sus manos en 1529, o en 1683, la historia de Europa y del mundo hubiera sido bastante distinta a la que conocemos, especialmente si tenemos en cuenta la tolerancia que caracterizó a la sociedad osmanlí: los judíos, los armenios y los cristianos ortodoxos y orientales nunca gozaron de tanta libertad y bonanza sino bajo la protección de la Media Luna, hecho incuestionable reconocido por sus propios historiadores.

De capitán de jenízaros a jefe de arquitectos

Sinán vivió por lo menos noventa años. Parece ser que nació hacia el año 904 de la Hégira (1498) y falleció en el 996 (1588). Su familia era cristiana, probablemente griega, oriunda del poblado de Aguirnás, en la región de Kayseri, en Capadocia. Hacia 1513 o l5l4fue reclutado por el devshirmé (institución otomana creada para la leva de niños no musulmanes para educarlos en funciones civiles y militares) e ingresó en un regimiento de jenízaros (yeni çeri: nuevos soldados), el cuerpo de élite del sultán.

Sinán participó de las más famosas batallas libradas por Selim I(1467-1520), llamado Yavuz ("el Severo"): en Chaldirán contra los persas safávidas, y en Mary Dabik (1516), Jan Yunus (1516) y aI-Reidaniyya (157) contra los mamelucos buryíes de Egipto. Del mismo modo, con Suleimán I (1494-1566) —llamado Kanuni ("el Legislador") por los otomanos y "el Magnífico" por los europeos— formé parte en las expediciones de Rodas (1522), Hungría (l526),Alema-fha (1529), Irak (1534), Corfú y Apulia (1537) y Moldavia (1538) donde trabajó como ingeniero militar construyendo puentes de pontones, catapultas, etc. Tras la batalla de Mohács (29 de agosto de 1526) en la que el ejército del rey húngaro Luis II fue completamente vencido, pereciendo 24 mil de sus soldados, Sinán fue nombrado Yayabashí (Capitán de infantería) y después promocionado como Zemberekçibashí (Capitán de catapultas).

Esas largas y rigurosas campañas no solamente lo formaron como hombre y como creyente, sino que le dieron la oportunidad de visitar muchas grandes ciudades de Asia y Europa y apreciar de cerca sus edificios y monumentos.

A partir de 1538 trabajaría sin pausa hasta su muerte, dedicado enteramente a la arquitectura, especialmente en la construcción de las llamadas mezquitas sultánicas, pero también en una enorme y diversa obra que comprendió un total de 477 edificios. La disposición geográfica de los edificios de Sinán es sumamente interesante: 327 están localizados en o cerca de Estambul, 75 en Anatolia, Siria, Irak y Heyaz 44 en Rumelia, Crimea y los Balcanes; otros 31 complejos no pudieron identificarse pero llevan la impronta inconfundible del prodigioso arquitecto llamado por los especialistas "el Miguel Ángel de los otomanos".

En 1582 Sinán fue a La Meca para cumplir con la Santa Peregrinación (al-Hayy). La muerte lo sorprendió cuando más se afanaba en su actividad, trabajando hasta veinte horas por día y enseñando a 250 discípulos el arte y los secretos de la arquitectura.

La concepción estética y espiritual de las mezquitas de Sinán

Es particularmente importante tener presente que la Mezquita no es la Domus Dei ("Casa de Dios"), una noción que forma parte de la tradiciones pagana y cristiana y en las cuales las deidades, en el caso de la primera,y la de Cristo, en la última, tienen forma humana. En un templo pagano es imprescindible la existencia de una deidad dedicada a la que se le rinde adoración; en las iglesias bizantinas la imagen del pantocrátor domina la escena y simboliza a Dios padre o a Cristo, generalmente sentado en el trono o de medio cuerpo, con la diestra levantada y sosteniendo en la mano el libro de los evangelios; en las iglesias católicas, imágenes de Cristo, la Virgen María, los santos y pinturas del Cielo o de pasajes de la Biblia son una norma.

En el Islam, semejantes representaciones y concepciones son consideradas altamente blasfemas. De ninguna manera Dios tiene algo en común con formas humanas. Dios es Incomparable y está en todas partes, especialmente en el corazón del creyente. Dios no es algo que pueda ser limitado por el tiempo y el espacio. Diós es infinito e Indefinible. Dios no nécesita un lugar en particular para ser adorado. En una mezquita no hay íconos, ni santos ni altares. La mezquita no es la "Casa de Dios" y en consecuencia no está consagrada. El elemento principal de una mezquita es el mihrab o nicho que domina el llamado muro de la quibla o de la orientación a La Meca, que sirve como referencia al orante y no tiene ninguna connotación sagrada.

El arquitecto e historiador del arte español Fernando Chueca Goitía (Madrid 1911) enfatiza sobre este punto: «El edificio destinado al culto en el Islam tiene un carácter específico que nace, naturalmente, de los mismos principios de la religión profética. Una religión radicalmente monoteísta, centrada en el culto del Todopoderoso, sin otros misterios que una verdad revelada a Mahoma (...) Una religión sin sacramentos y sin ministros, sin clase sacerdotaL Dios no ha descendido entre los hombres ni habito en sus santuarios. Por lo tanto, la mezquita no es la casa de Dios ni el asiento de una asamblea jerarquizada No es ni la Domus Dei ni la Eclesia, y por ello no habrá ministros ni clero. Es una simple sala de oración donde el musulmán se retira para la plegaria en soledad o se reúne colectivamente para la oración del viernes que preside el imán. El imán no es un ministro del culto, no es un sacerdote, sino un guía de la oración» (F. Chueca Goitía: "Morfogénesis de la mezquita. Relación entre espacios y estructura", en Historia de la Arquitectura Occidental. Tomo I: De Grecia al Islam, Editorial Dossat S.A., Madrid, 1979, págs. 286-287).

El arquitecto Hamurabi Faysal Noufouri, titular de la Cátedra de Arquitectura y Arte Islámico y Mudéjar y director del Programa de Investigaciones Comparadas "Alarife" de la Facultad deArquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA) nos resume en pocas palabras otros conceptos fundamentales de la mezquita: «Este precepto (la oración) es el originante del Masyid, que en árabe significa "superficie, lugar o territorio inmaculado para apoyar la frente en el acto de adorar a Dios" Mezquita es la versión castellana de esa palabra. Esta acepción de la palabra implica una idea de oratorio, de una ductilidad espacial sin precedentes que va, desde un simple dibujo con guijarros sobre las arenas del desierto, hasta una sala de cien columnas, o bien desde un muro recto frente a una explanada, hasta una sencilla esterilla portable en una alforja. Encontramos en esta flexibilidad plástica y en la ausencia de clero en el Islam, una concepción espacial inédita en la historia de la arquitectura. Porque no son ya los sacerdotes, sino los orantes reunidos, los protagonistas del espacio religioso» (H.E Noufouri:"La Mezquita: origen, función y significado", publicado en la revista Minbar al-Islam. Tribuna islámica, Centro Islámico de la República Argentina, Abril 1991, pág. II).

En el Islam la oración es un deber que cada uno posee continuamente hacia Dios y que no precisa de un contexto o lugar en particular. Un resultado arquitectónico de esta ausencia de necesidad alguna de crear un atmósfera mística, es que los interiores de las mezquitas no están visualmente separados del contacto con el mundo exterior; por el contrario, grandes ventanales al nivel del suelo que alcanzan inclusive las plantas superiores parecen intentar unir el interior con el exterior.

La mezquita simboliza a la ciudad musulmana, la cual está integrada dentro de su emplazamiento haciendo un todo: Dios es Uno, la comunidad es una y la ciudad es también una.

La función principal de una mezquita es proveer refugio para la congregación de orantes. De las 35 veces por semana que los musulmanes devotos cumplimentan los rezos obligatorios, las oraciones del mediodía y especialmente la del viernes al mediodía son las que tradicionalmente han disfrutado de un status distinto, cumpliendo una función social con connotaciones educativas y políticas.

A menudo ha sido objeto de la crítica —por parte de aquellos que acostumbran a monopolizar el Islam utilizándolo como herramienta de sus intereses espurios—, la peculiaridad que los interiores de las mezquitas otomanas —especialmente las sultánicas de Sinán y las de los arquitectos que siguieron bajo su órbita, como Davut y Mehmet Agá— están demasiado llenas de luz y que esto es un factor que impide la concentración espiritual apropiada que requiere un edificio religioso. Precisamente, según la concepción del Islam Dios es Luz y en el Sagrado Corán la Luz denomina una Sura (24) y dentro de ella una Aleya (35) dice: «Dios es la Luz de los cielos y de la tierra».

Ésta es precisamente una característica clave que distingue a la arquitectura islámica otomana de otras existentes en el mundo musulmán.

La mezquita es un lugar de reunión comunitario. Se espera de la arquitectura islámica que conciba un ambiente espacial que permita y facilite la devoción religiosa. Funcionalmente hablando, la mezquita debe ser un lugar de encuentro y, en consecuencia, no debe aislar al creyente, ni física ni psicológicamente del mundo exterior. Los muros deben existir pero diseíiados para ser como pantallas transparentes, y esto es ciertamente comprobable en las mezquitas de Sinán: sentado en el suelo uno podrá ver los jardines circundantes y los amplios patios con sus kioscos para la ablución y,al mismo tiempo, apreciar el mihrab y las cúpulas. La expresión arquitectónica de esta integración visual del interior con el exterior es el muro-cortina, un concepto distintivo de las mezquitas de Sinán.

Récords de Sinán

Pensando que la catedral de San Pablo en Roma se contruyó durante 160 años desde Donato Bramante (1444-1514) a Gian Lorenzo Bernini (1598-1 680),y que Sir ChristopherWren (1632-1723) trabajó durante 40 años en la catedral de San Pablo en Londres, la terminación de la mezquitas de Suleimaniye de Estambul y de la Selimiye de Edirné en seis años, y la del Sultán Ahmed (MezquitaAzul) en siete, muestra las hazañas logradas por Sinán y la velocidad y eficiencia con la que el cuerpo de arquitectos de la corte otomana desarrollaba sus compromisos.

Dice Sinán en su autobiografía: «Los arquitectos de cierta importancia en países cristianos se sienten muy superiores a los musulmanes, porque hasta la fecha éstos jamás han realizado nada comparable a la cúpula de Santa Sofía. Gracias a la ayuda del Todopoderoso y al favor del sultán he conseguido construir para la mezquita del sultán Selim una cúpula que supera a la de Santa Sofia en cuatro zira (varas) de diámetro y seis de altura». Sinán decía que la Suleimaniye era la obra de un buen obrero, la Sehzadé su obra de aprendiz y la Selimiye su obra maestra.

Las obras encargadas por la familia imperial y los grandes dignatarios son consideradas como creaciones personales de Sinán. Es en este ámbito donde florece su genio: inventa variaciones infinitas sobre el tema de la cobertura de un volumen rectangular por una cúpula. Su afán por mejorar sus propios logros será el pretexto para las variaciones sobre el tema de las medias cúpulas —dos en la mezquita de Suleimán, cuatro en la de Sehzadé, para la agregación de galerías en la mezquita de Kiliç Ali Pashá, o de tímpanos en la mezquita de la princesa Mihrimah.

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