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Algo sobre el Islam y Occidente

Historia de un desconocimiento

12/11/2001 - Autor: M. Husain
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¿Es el Islam enemigo de occidente?

Una de las cuestiones que más obstaculizan la comprensión del Islam en occidente es que, todavía, y a pesar de lo que ha quedado demostrado por la historia del último siglo, se lo considera un adversario peligroso. Esta es, en realidad, una confusión lamentable en quienes pueden superar sus prejuicios y comprender las verdades más evidentes.

Entre dichas verdades, mencionaremos a la historia actual, que testimonia que el Islam no generó guerras contra occidente, ni dominó tiránicamente a ningún país occidental, ni creó ningún arma del tipo de las que llenan los arsenales de las grandes potencias opresoras, ni propagó ninguna ideología racista, belicista, clasista o de cualquier otro tipo negativo, todo lo cual es un lugar común en occidente. Sin embargo, todavía se sostiene, o está latente en la mayoría de los occidentales, que el Islam es un enemigo, sin razón alguna para tal afirmación.

Por el contrario, occidente, evidentemente, siempre se mostró como un oponente activo del Islam, desde la época de las Cruzadas y, sobre todo, desde el desarrollo del imperialismo. Los musulmanes fueron dominados y oprimidos, perseguidos y asesinados en masa por el nuevo Nerón "occidente", desde el siglo 16 sobre todo y hasta el presente. La mayoría de los países musulmanes han sufrido el colonialismo, como todo oriente, y han conquistado cierta independencia en el siglo 20 en base al martirio de muchas generaciones. El Norte de África, el Cercano Oriente, Indonesia, Pakistán, etc., y todavía hoy, el Líbano cubierto de sangre, Afganistán, Irán, Eritrea, los moros de Filipinas, etc., dan testimonio de lo que venimos diciendo.

En la última fase de este siglo, el sionismo ocupa un lugar de privilegio en su ataque contra el Islam, siendo un instrumento de quiénes, en occidente, desean perpetuar la injusticia, el genocidio y el despojo de los pueblos musulmanes. Más que eso, se desea la destrucción total del Islam porque es la única fuerza capaz de crear una barrera contra la opresión y de enfrentar y aniquilar el dominio imperialista dentro de su área, y aún, de ofrecer al mundo entero, sin distinciones de oriente u occidente, norte o sur, una salida al drama humano de nuestra época.

Es por eso que "Israel" fue creado, explotando la credulidad de la masa judía europea, y remozando el mito del retorno a la "tierra prometida", sin necesidad ya de esperar hasta la aparición del Mesías, porque el Mesías fue desde entonces una ideología fanática, un proyecto colonial, no un profeta. Todo esto se puso al servicio de los grandes capitales que, desde occidente, manejan las riquezas árabes, y que quieren tener un cancerbero que les vigile las puertas del petróleo y entretenga a los pueblos en una lucha interminable y criminal.

Agreguemos a esto que muchos de los actuales países islámicos fueron creados y dependen de occidente, tanto teórica como prácticamente (y en este concepto entran tanto los regímenes "socialistas" como los "capitalistas" del área islámica). En realidad, la "modernización" que cunde en dichos piases, surge de las mismas fuentes occidentales que crean su dependencia ideológica, económica, militar y política, sean pro-capitalistas o pro-socialistas.

En consecuencia, el Islam se encuentra enfrentado a dos tipos de adversarios, los "externos" y los "internos". Los unos mantienen una enemistad proverbial, antigua, prejuiciosa e irracional, son los occidentales, agregando a ello la explotación de las riquezas y el crimen organizado contra los pueblos musulmanes. Los enemigos internos son más efectivos aún en su destrucción del Islam, porque actúan al amparo del mimetismo, camuflados; son los mismos musulmanes que no comprenden al Islam, y que sostiene teorías y prácticas contrarias a él, y finalmente al servicio de los intereses y objetivos del enemigo exterior.

Las causa de la enemistad contra el Islam

Si el Islam provoca estas enemistades se debe, como primera y fundamental causa, a que su Mensaje es vivo y activo. Lejos está de ser distorsionado por los hombres, como ha sucedido al presente con otros Mensajes revelados. Por ello, la enemistad no es gratuita, tiene un motivo y un fin, como lo ha tenido con éxito respecto de otras tradiciones.

Pese a esto, nunca quedó comprometido el contenido del Islam debido a lo que sus enemigos, internos o externos, hayan planeado. La fuente de la Fe, el Sagrado Corán y la persona del Profeta (BPDyC), su Sunnah o modo de vida, han resultado inmunes a través de los siglos, porque constituyen una realidad final y perfecta, sobrenatural, en este mundo. Hoy son tan vivos, activos, puros y perfectos como hace 1400 años. Responden, aún como entonces, a las necesidades del ser, dan soluciones tan actuales como exactas a las condiciones espirituales, mentales, sociales, familiares, políticas y económicas de la vida humana.

¿Por qué, entonces, la oposición y la enemistad? En primer lugar cuenta la rebeldía natural del hombre a todo lo que es sobrenatural, ya que no comprende con tanto facilidad y claridad lo que excede sus necesidades primarias. Apegado a los sentidos, el hombre vive satisfecho con el goce de lo sensible, cuando puede obtenerlo, y se revuelve y enfervoriza por conseguirlo cuando no lo tiene. Si posee, trata de acumular, y si acumula no se satisface con ningún límite y desea cada vez más: Os entretiene la acumulación hasta que penetréis en las tumbas (102: 1-2).

Esta es una causa general, válida para el Islam como para toda otra Revelación anterior. Pero es el caso que el Islam es una enseñanza puramente espiritual como pocas en el mundo, porque todas las otras han cambiado de una posición fuerte a otra débil y complaciente, sobre todo en occidente. Por ello es el Islam quien concentra el ataque masivo de quienes entienden la vida del modo señalado, y esto se está produciendo en todo el globo, fuera y aún dentro del territorio islámico.

Otra causa contra el Islam es el prejuicio antirreligioso. Los que han sido frustrados por su religión de nacimiento, los que están insatisfechos con la religión que han heredado, al comprobar que ya no creen en ello, se vuelven escépticos respecto de todas las religiones y son enemigos espontáneos del Islam. En el mundo islámico este caso no es frecuente, debido a que el Islam excede las expectativas de cualquier individuo; por el contrario los verdaderos musulmanes se preocupan por aplicar en toda su dimensión su fe, la cual está siempre más allá de sus expectativas. El Islam lejos está de agotarse, es tan amplio y vivo que resulta imposible abarcarlo en su inmensidad, y nadie puede alegar insatisfacción, o insuficiencia y cortedad en lo que él le ofrece para los diversos aspectos de su vida, desde los más intelectuales hasta los más prácticos: Si el océano fuera tinta para las Palabras de mi Señor, se agotaría el océano antes que se agotaran las Palabras de mi Señor, aunque agregáramos a ello (eternamente) tinta (18:109). De aquí nace la actitud de autosatisfacción del musulmán activo, y de equilibrio, paz y seguridad de los pueblos que verdaderamente aplican el Islam.

Ningún pueblo reconoce su propia decadencia (y especialmente la religiosa) cuando ella se produce, por lo cual no es extraño que occidente deje de reconocerlo. Todas las tradiciones del pasado han tenido el mismo destino: nacen, crecen y decaen. Pero la mayoría de los hombres no son capaces de admitir el estado de decadencia, lo atribuyen a cambios accidentales, o a cuestiones secundarias (culpando a determinada personas, sectores o ideas), aunque en realidad, se trata de la decadencia de todo el conjunto, no de una parte.

Las reacciones ante este situación son de dos tipos, o bien la gente se empecina en mantener dicho estado decadente y destructivo (lo cual es lo más frecuente y constituye el origen de la injusticia cultura, política, social y económica de los pueblos), o rechazan en su totalidad todo el sistema, volviéndose escéptica y negativa. Pocos son los que se vuelven hacia el origen de sus problemas aunque deban cambiar sus opiniones y adhesiones emocionales. Pero estos pocos son los que desean vivir una vida en armonía con el cosmos y con el Principio de todas las cosas.

Otra de las causas más comunes de incomprensión del Islam es la ignorancia respecto a lo que realmente significa. La mayoría de los occidentales, más que al "enemigo de occidente" sólo ven en él a una enseñanza oriental, ajena, incomprensible. En realidad, no conocen nada al respecto, pero adolecen de un prejuicio muy arraigado, el creer que aquello que ellos no conocen es malo. Como dijo ‘Alí –con él sea la Paz- "la gente es enemiga de lo que ignora".

En primer lugar, el Islam no es "oriental" como se lo piensa. Es la Verdad media, ni oriental ni occidental. Dice el Sagrado Corán: ...La Lámpara es como una estrella reluciente que se enciende del aceite de un árbol ni oriental ni occidental. (24:35) Sois la mejor comunidad hecha surgir para los hombres: ordenáis el bien, vedáis el mal y creéis en Allah. (3:110) Y así os Hemos establecido como comunidad mediadora para que deis testimonio ante las gentes... (2:143).

El Islam es, al mismo tiempo, oriental y occidental, universal. Se dirige a todos los pueblos y culturas, a todas las razas y continentes, a todas las épocas, incluso a la actual. Es la enseñanza final para este mundo que vivimos, y como los musulmanes creemos, la definitiva.

La última causa que impide la comprensión del Islam por parte de los occidentales, es sin duda la distorsión que a distintos niveles se produce sobre el mismo. Ayer la bibliografía nefasta que alimentaba mentiras sobre el Islam, hoy la prensa y los medios de difusión, pero por igual la sostenida y continua distorsión de la verdad.

No están ocultas las intenciones políticas y económicas de este proceder. La causa real es bien material, más que una disputa entre "religiones", o "sistemas de vida", o de "pensamiento". Hoy por hoy nadie atiende a los argumentos teológicos, si no es para simular las causas reales. Los religiosos occidentales que se han dedicado a estudiar la cuestión del Islam, cuando finalmente apelan a la fe, a los argumentos teológicos, emplean un esfuerzo inútil en tanto prevalezca la crisis religiosa de occidente, y los mismos occidentales no estén en claro sobre la seguridad de sus argumentos, y en ellos confíen plenamente.

Sobre esta base no existe posibilidad de comprensión, porque el Islam no propone una lucha para ver quién sale vencedor, y quien es aniquilado. El Sagrado Corán ofrece un diálogo: Diles: "¡Gentes de la Escritura (judíos y cristianos)!, venid y tomemos una única enseñanza para nosotros y vosotros: que no adoraremos si no a Allah, y no le asociaremos nada, y no nos tomaremos mutuamente por señores en lugar de Allah. Si se negaran, decidles: ¡Testimoniad que nosotros somos musulmanes! (sometidos a la Voluntad de Allah). (3:64)

Convoca (Profeta) al Camino de tu Señor con sabiduría y con buena advertencia, y refútales con lo más bello, pues en verdad tu Señor es el más Conocedor de quienes se desvían de Su Camino y es el más Conocedor de quienes se encaminan.(16:125)

La distorsión se ha atenuado desde el siglo pasado en la medida que se estudiaron las fuentes y se realizaron traducciones más fieles. Pero así y todo, los intereses económicos y políticos persiguen otros objetivos que la Verdad y el Islam es enemigo de dichos objetivos destructivos de la humanidad.

En resumen, el Islam como religión tiene en occidente diversos tipos de enemistades, los prejuicios que en su contra no desean superarse, los prejuicios en contra de las religiones en general, la ignorancia del significado real del Islam, la distorsión interesada.

Islam, vía de auto conocimiento

Pero además, el Islam es una vía de auto conocimiento, todavía vital y auténtica. Aquí encontramos otro tipo de distorsiones muy comunes a occidente.

En primer lugar, por lo general quienes se acercan al Islam como vía de auto conocimiento, lo hacen con la misma actitud que predomina en occidente hacia la "mística". Esta actitud se caracteriza por el "idealismo" (en el sentido vulgar en que se entiende la palabra). Idealista es la separación tajante entre materia espíritu; la búsqueda de una ascesis total; la adquisición de "virtudes" sobrenaturales; la continua abstracción de las cuestiones, desde un plano actual e inmediato, hacia un plano simbólico y abstracto. De este modo nunca se concibe a la vía de auto conocimiento en el Islam; en todos estos puntos él es distinto.

Para comprender la visión islámica de estas cosas debemos, antes que nada, distinguir entre la "mística" en su sentido cristiano tradicional, aunque hoy haya desaparecido como práctica, y el auto conocimiento. La primera establece una distinción tajante entre el mundo, tal cual es, y el plano espiritual. Uno es impuro, detestable, el otro es puro, perfecto. El medio de adquirir el estado de pureza y perfección del espíritu es la ascesis, cuanto más rigurosa mejor, según la practicó la "mística" occidental.

Este es el sentido general que predominó en occidente acerca de la vida espiritual profunda, concebida como un buceo en lo misterioso y oculto, lo cual ha producido cierta "conciencia idealista", incapaz de captar en forma espontánea y sencilla las verdades espirituales. No nos interesa profundizar en esta cuestión, sólo quisimos dar una imagen veraz de cómo se entendió y realizó este tipo de cosas en occidente.

El Islam, en primer lugar, distingue entre mundo (duniah) y tierra (ard), correspondiendo al mundo una categoría parecida a la que concibe la "mística", pero no así al ard, la tierra, la cual es una creación de Allah Exaltado, una parte del cosmos. El Sagrado Corán utiliza ambas expresiones del modo mencionado:

Sabed que la vida de duniah (mundo) es juego y entretenimiento, ostentación y vanagloria entre vosotros, y acumulación de riquezas e hijos. Como ejemplo de una lluvia que maravilla a los impíos por sus frutos, (estos) luego se marchitan y les ves amarillentos, después quedan yertos... no es la vida de duniah sino un goce ilusorio... (57:20)

Frente a esta categoría de la "duniah", del mundo humano, está la categoría del "ard", la tierra, la cual pertenece a Allah:

¿Acaso la tierra de Allah no es amplísima para que emigréis (a un lugar mejor)? ... quien emigre por causa de Allah hallará en la tierra lugares de refugio abundantes y vastos. (4:97 y 100),

Di: "¡Siervos que habéis creído!, temed a vuestro Señor: para quienes sean bienhechores en esta duniah habrá recompensa. ¡La tierra de Allah es vasta! (39:10) Su escabel abarca los cielos y la tierra (2:255)

Y el Día Final la tierra iluminará con la Luz de su Señor. (39:69)

Por lo tanto, en el Islam la separación tajante entre materia y espíritu no existe. Los merecimientos en la tierra son una anticipación de los merecimientos del Paraíso.

Por cierto (Allah) satisface, sin límite, su recompensa a los pacientes (39:10) Les albergaremos en la duniah bondadosamente, pero la recompensa final es más grande, ¡si lo supieran! (16:41).

En conclusión, no estamos en un "valle de lágrimas", pero tampoco en el paraíso. Condena el Islam a quiénes toman a este mundo como la única oportunidad de existencia y goce: La existencia mundanal no es más que un goce transitorio. (4:77)

Pero también condena a quienes en la vida no ven la obra de Allah, no agradecen Sus dones y los aprecian. La naturaleza y el cosmos no han sido creados en vano, sólo que la mayoría de los hombres son irregulares, tienden hacia lo bajo, hacia la desarmonía:

No ves que ante Allah se prosternan cuanto hay en los Cielos y en la tierra?: el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles y las bestias, y muchos hombres, pero a la mayoría de ellos sólo cabe el castigo. (22:18)

La actitud del "misticismo" tradicional de occidente centra todo lo negativo en el ego, mas que en el mundo, pero de este modo separa al ego de la naturaleza, del cosmos, y de la armonía con ellos. El resultado es un ego desmesurado, exactamente lo contrario de lo que se pretendía.

Una última consecuencia resulta de esta actitud occidental. Debido al crecimiento desmesurado del ego, el cual en la época moderna ya no es considerado como una fuerza negativa, aparece la necesidad generalizada de adquirir poder. La búsqueda de poder constituye así otra faceta muy notoria en nuestra época.

En el Islam, las enseñanzas coránicas mencionan que Allah otorga a sus amigos cierto poder (sultán), sea para enseñar, sea para realizar ciertos hechos extraordinarios. Pero estamos lejos de la búsqueda de "poderes individuales", tan común al occidente actual. Dichos poderes se resumen en el desequilibrio psíquico de quienes los procuran.

Por cierto que enviamos a Musa con Nuestros Signos y un Poder (sultán) evidente. (11.96)

Quienes refutan Nuestros Signos, sin un poder (sultán) que les haya sobrevenido. (40:35 y 36)

Y di (Profeta): "Señor mío, haz el principio (de mis asuntos) un inicio verdadero, y el término (de ellos) un fin verdadero, y otórgame de Tu parte un poder (sultán) victorioso. (18:80)

El occidental de nuestra época, deformado por lo que él entiende que es la existencia humana, cree que "el poder" proviene de cierto método acumulativo, no vincula esto con la Fuente sobrenatural de la cual procede todo Poder y Fuerza.

En resumen, la actitud de los occidentales que pretenden acercarse al Islam como vía de auto conocimiento, es también una actitud distorsionada y distorsionante. Adolece, sobre todo, de una tendencia aguda y deformada hacia el simbolismo, un simbolismo ficticio y vacío, que nada tiene que ver con los Signos reales de orden sobrenatural. El trasfondo está dado por la modalidad que el cristianismo ha tomado en occidente, entre latinos y ortodoxos, modalidad de la cual dependen todas estas cuestiones.

Consideraciones finales

Como conclusión de nuestra rápida incursión en un tema tan complejo y de larga historia, cual es la incomprensión de occidente hacia el Islam, diremos que ambos sistemas de vida, el islámico y el occidental, han formado dos tipos de hombres que si bien viven en un mismo mundo no son del todo compatibles, debido a sus respectivas perspectivas.

El Islam, a pesar de su actual debilitamiento político, creó un tipo de ser que encuentra sus raíces en lo alto, en la trascendencia; occidente, por el contrario creo su modelo humano en base solamente a las relaciones terrestres entre los hombres. El vínculo del hombre occidental con Dios está en suspenso, y esto se comprueba en los espacios más sensibles de la vida humana, por ejemplo, en el arte y en la ciencia.

Debido al crecimiento desmesurado del ego en occidente surgió una cultura centrípeta, que no respeta a las otras culturas, y pretende absorber en sí misma a todos los hombres y a todas las riquezas. Es como el llamado "agujero negro" del espacio cósmico, no tiene grandes dimensiones pero absorbe, sin embargo, toda la materia que lo rodea.

La crisis ha llegado en occidente hasta el suicidio, lo cual se patentiza en la amenaza atómica. Pero al mismo tiempo, su civilización técnica abarca hoy la mayor cantidad de espacio posible, aún el espacio exterior. Oriente ha quedado disminuido a puntos simbólicos de resistencia, que tratan de mantenerse contra el avasallamiento de la técnica. El oriente tradicional, como la China y la India, por no hablar del Japón, especialmente en el siglo 20, han perdido una gran parte de su propia identidad. En este marco es necesario ubicar las relaciones entre occidente y el Islam en base a tres o cuatro preguntas esenciales:

¿Qué necesita el Islam de occidente?

¿Qué necesita occidente del Islam?

¿Como pueden conjugar o complementar su sistemas de vida, sin que el Islam salga dañado, ni occidente deje de beneficiarse?

¿Cómo es posible llevar a cabo esta tarea de complementación y de armonía?

Estas preguntas no agotan el tema, sino que apenas lo mencionan. Para nosotros existen algunas repuestas.

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