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Darwin como siervo de Allâh

05/09/2001 - Autor: Ahmed Lahori
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"Ha creado a todos los animales de agua: de ellos unos se arrastran, otros caminan a dos patas, otros a cuatro. Allâh crea lo que quiere. Al-lâh es omnipotente."

Qur’án 24:45

Todos los musulmanes parecen situarse por instinto contra la teoría darwinista. Se les presenta como algo surgido del perverso materialismo de occidente, una de esas teorías que niegan la dimensión interna de los procesos naturales, que niegan la condición espiritual del hombre.

En esa línea se sitúan algunos de los más eminentes pensadores musulmanes surgidos en occidente. Nos estamos refiriendo a gente como Rene Guénon, Frithjof Schuon, Martin Lings, Titus Burckhardt, Seyyed Hossein Nasr, y recientemente Harum Yahia. Todos ellos son hombres a los cuales el Islam "occidental" debe mucho, y estamos profundamente agradecidos por su labor, por su penetración personal en el Islam, por su modo de actualizarlo entre nosotros de un modo que nos lo hace comprensible e inmediato. Esos hombres han abierto las puertas a muchos otros, y, como hemos dicho, se han posicionado "en bloque" contra la teoría de la evolución.

Nosotros no estamos de acuerdo... lo cual sonará a chiste... pero es así: no estamos de acuerdo en que se ataque a una teoría científica desde un punto de vista teológico, no estamos de acuerdo en que los musulmanes se posicionen irracionalmente contra una teoría que todos saben ampliamente rebasada, pero que sigue enseñándose y utilizando tan solo como "una hipótesis de trabajo", cosa habitual en la investigación científica.

No estamos de acuerdo, en fin, porque creemos que hay otro modo de enfocar el tema, según el enunciado de estas líneas: considerar a Darwin, y a su teoría, como parte de la rahma de Allâh, como su servidor oculto...

1.

Se habla de Darwin, de la falacia de una teoría que ha pasado durante tiempo por científica, pero ¿qué posición tomamos, qué estamos defendiendo?

Nosotros, no pudiendo oponer al darwinismo otra teoría, y dejando esas disputas para los científicos, queremos limitarnos a indagar algo de su sentido interno, siguiendo una insinuación de nuestro maestro Ali González. No somos científicos y no tenemos nada profundo que decir. Sólo queremos invitar a la consideración del darwinismo como algo que proviene de la rahma de Allâh, idea con la cual, sin duda, todos los musulmanes estaremos de acuerdo, aunque a veces muchos de nuestros hermanos tiendan a olvidarlo...

Desde esta perspectiva, que algunos calificarán de esotérica, pero es la única completamente islámica, trataremos — con el permiso de Allâh — de indagar el porqué del darwinismo, su significado directo y su incidencia en la historia.

Desde su nacimiento el darwinismo se inserta en la lucha científica del hombre contra el dogmatismo religioso. Se trata ni más ni menos que de la destrucción de la teoría historicista de la revelación, una destrucción que a los musulmanes nos llena de alegría. No hay más que ver la oposición por parte de una iglesia que había defendido la "databilidad" del paraíso, considerando un acontecimiento simbólico, que sucede en el "mundo intermedio" (o el corazón del hombre), como un acontecimiento histórico. Dicha tergiversación de los planos de realidad tiene por objetivo el evitar la posibilidad vivencial del paraíso, de la escatología, destruyendo la dimensión simbólica de la revelación y toda posibilidad de actualizarla. Dicha destrucción se inserta en el proceso de dominio sobre las conciencias realizado por la iglesia, por todas las iglesias.

En este sentido la aparición del darwinismo fue una bendición. Todo esto es rahma, y es Islam: contribuye a la destrucción de una falsa mitología... el problema es que dicha destrucción viene acompañada de una nueva mitología, tal vez más perjudicial para la convivencia de los hombres.

Siendo así, debemos preguntarnos lo siguiente: ¿qué hacemos los musulmanes cuando negamos el darwinismo? ¿acaso no estamos adoptando, en ciertos casos, la mismísima actitud retrógrada de la iglesia...?

Contribuimos a que se nos equipare a la concepción decimonónica de la divinidad, se nos muestra adoptando —como en un espejo— la postura del cura fanático que fecha históricamente el paraíso, lectura vinculada estrechamente a una visión de un dios personal y antropomorfo, aberración de la diosología, que niega la dimensión eterna del instante...

2.

Queremos ahora considerar el mito de la selección natural. El darwinismo postula la supervivencia del mas apto (selección natural). El mas apto es el que sobrevive. Por tanto el darwinismo postula la supervivencia del que sobrevive...

Si la consideramos desde un punto únicamente científico-humano, se trata de una teoría cuyo principal postulado es puramente tautológico, que se explica a si mismo. De ahí que muchos científicos acusen a los darwinistas de constituir una secta religiosa, y altamente fanatizada. Pero es por su sentido profundo que ha sobrevivido al siglo XX, donde los avances de la física la dejan obsoleta. Si se sigue enseñando y se mantiene como un dogma no es por su carácter científico, sino por lo que implica. Se trata de la base mítica del capitalismo, la justificación del hombre occidental para imponerse al otro. Implica la superioridad del hombre armado. No es de extrañar que fuera utilizada por los nazis para justificar su política de expansión y de exterminio.

Si leemos su autobiografía, observamos que la motivación confesada de Darwin era religiosa: no pudiendo conciliar la idea del "dios bondadoso" con las crueldades que observaba, trató de buscar una explicación racional a éstas. Por ello su teoría no puede incluir la belleza, la compasión, el altruismo. El suyo es un universo cruel donde solo cuentan el egoísmo y la supervivencia como valores. Pero dicha crueldad es solo crueldad para el que ha sido educado en un cristianismo obsesionado con el sufrimiento, un cristianismo zafio, sin dimensión interna.

Su problema no es Allâh, Creador de los mundos, sino la inconsistencia de un "dios bueno" hecho a la medida del hombre. Hasta sus defensores suelen admitir su fuerte carga antirreligiosa como parte de la teoría, como su consecuencia directa. Ellos dicen que la eficacia de una teoría es que provoque experimentos, y el mundo es su laboratorio.

La teoría de la supervivencia del más fuerte, al nivel de la historia, se ha instalado en las conciencias con una violencia inusitada. Es el fanatismo del hombre-razón, revela su odio contra toda forma de vida interior. Su odio contra lo inusitado, contra la potencialidad sagrada de la naturaleza. Pero en verdad solo allí donde las trayectorias no están determinadas, donde se rompe el pacto que rige el mundo según el orden y la monotonía de la evolución determinista, comienza la Naturaleza. Al margen del universo psíquico del kafir, al margen del tiempo que camina al abismo, al margen de la mortalidad de la materia.

Existe, sin embargo, un aspecto evidente de su esta doctrina que se nos escapa si únicamente atendemos a sus aspectos temporales, algo tan evidente que no entendemos como se ha escapado.

El darwinismo, siendo un discurso humano, es necesariamente tautológico. En eso no se diferencia de ninguna otra teoría. Pero sucede que, atendiendo al desarrollo de la creación como un todo, dicha tautología se desmorona, se deshace en lo eterno, no puede ser fijada:

¿Quién es el mas fuerte, quien es el que sobrevive? Sobrevive el Sí, el principio creador y la belleza del mundo, sobreviven los grandes parajes desolados, las construcciones portentosas de la naturaleza... desde este punto de vista la crueldad humana no es más que una defensa ante la magnificencia de la creación, una majestad que abruma, que muestra al ser humano despojado, como una pequeña mota de polvo en el desierto.

El evolucionismo, postulando la supervivencia del más fuerte, postula la propia supervivencia de la vida... Por ello, para los musulmanes, la supervivencia verdadera se da en la Última vida: sobrevive aquel que entra en el más allá, aquel cuyas obras siguen viviendo más allá de él mismo, aquel que ha alcanzado el Yanna.

Todo debe morir. Sólo Allâh, el mas fuerte, sobrevive. Esta es la consecuencia evidente de la teoría si consideramos desde un punto de vista universal, no meramente humano.

3.

"Simio de Dios... ¡basta de astucias!"

Saint-John Perse. Poema a la aridez.

Hay un aspecto que consideramos esencial a todo esta disputa, el aspecto más famoso y polémico de esta teoría: la idea de que el hombre procede del mono.

Hay gentes a quienes esa idea les ofende, se sienten rebajados en su alta dignidad de hombres, como si el hombre estuviese por encima de un modo absoluto y esencial con respecto al mono, como si Allâh hubiese creado a los seres vivos según categorías, y ellos, por supuesto, estuviesen por encima de todas esas clasificaciones, como Señores absolutos de la Creación...

Hay en esas ideas tanto de arrogante que casi nos da asco. Se trata del orgullo del hombre elevado a una potencia abrasadora, haciendo y deshaciendo el mundo a su antojo "porque él es el Califa de la Creación". Pero hay aquí un error garrafal de trágicas consecuencias, unas consecuencias hoy en día tan evidentes que casi nos da rabia que se sigan defendiendo ideas como estas, puro producto del malsano orgullo, shaytánico dislate de una conciencia abandonada hacia la vanagloria.

Si consideramos el evolucionismo dentro de la globalidad del mundo natural, se nos hace evidente que el hombre es nada con respecto a otras formas de vida, frente a la inmensidad de las montañas, frente a la intensidad de los desiertos, por ejemplo. Que las montañas son seres vivos es algo que el Corán nos dice: hacen suyyud, y sabemos que el Profeta — paz y bendiciones— hablaba con ellas...

Comprendemos que la supervivencia de la Piedra la muestra superior al hombre. La superioridad del hombre solo es concebible dentro de la historia, pero la historia es una medida de tiempo ínfima con respecto a la totalidad del despliegue de la vida. Una medida de tiempo inventariada por el hombre.

Si lo consideramos desde el aspecto puramente espiritual el asunto cambia de sentido, pues nosotros sabemos que el que realmente sobrevive es el hombre espiritual, y ese es el Califa de Allâh en la tierra, aquel que renuncia a su potencia destructora y se inserta en el entramado total de la existencia como garantía de la supervivencia del todo. Ese hombre es como la roca que perdura, pues su existencia se deshace en atención a lo creado, en cuidado del mundo, y no de su individualidad desesperada.

El hombre no es en absoluto superior al mono, no es superior al mosquito ni a la arena. El hombre es una parte de un todo perfecto según su origen en Allâh. La rahma derrocha sus dones allí donde la vida surge, en todos los rincones de la Creación, en lo manifiesto y en lo oculto. La condición de insân del hombre, aquello que lo hace convertirse en Califa, no es su superioridad según una escala de valores mercantil, sino su obligación de cuidar el mundo. Hoy sabemos que la arrogancia del hombre lo ha llevado a la destrucción, a creerse "propietario" de todas las especies "inferiores", y eso es algo que debe corregirse con urgencia. El Islam debe sin duda trabajar para ello, devolver al hombre su dimensión de hombre, obligado al máximo respeto y al cuidado de todo lo creado.

Solo a los arrogantes les ofende la idea de provenir del mono.

Considero que el darwinismo es, en este aspecto, una bendición de Allâh, enviada para rebajar nuestras malsanas pretensiones. Así comprendido debería movernos a la compasión hacia los animales, al abandono de las prácticas de almacenaje de animales, de sacrificio en masa, de talas de bosques, de despilfarro de recursos naturales, etc, etc, etc.

4.

La teoría de Darwin se presenta como muchas otras teorías del siglo XIX que han sido ampliamente rebasadas, pero no por ello debemos despreciarla. Contiene unas intuiciones sobre el despliegue de la creación que pueden ser incorporadas a una nueva teoría, más omnicomprensiva.

Los científicos trabajan en privado, y utilizan a menudo hipótesis de trabajo, se apoyan en posibilidades no probadas en su búsqueda. El modo de producirse los descubrimientos es todavía un misterio para muchos. Hace relativamente poco tiempo, Feyerabend hablaba de una "teoría anarquista de la ciencia"... en la medida en que no sabemos en absoluto que es y que no es científico. Si descartásemos como no científico todo aquello que no está "sólidamente demostrado" no quedaría nada. No creemos que esa sea la actitud más conveniente.

"Lo científico", como lo "no científico", son categorías altamente vagas, pero eso no importa: los científicos siguen trabajando. La teoría es salvable como un paso de la ciencia en su modo de avanzar a tientas, lanzándose hipótesis que han de ser luego superadas. De vez en cuando descubren algo positivo.

Lo cual es, precisamente, lo que los propios evolucionistas actualmente defienden: en Implications of Evolution Implicaciones de la Evolución, el profesor G. A. Kerkut, evolucionista, ha afirmado que ".. tenemos la teoría de que todas las formas vivientes en el mundo han surgido a partir de un origen único que provino a su vez del mundo inorgánico. Esta teoría se puede llamar ‘ la Teoría General de la Evolución’, y la evidencia que la apoya no es lo suficientemente fuerte como para permitirnos considerarla más que como una hipótesis de trabajo."

El problema del darwinismo no es "el darwinismo en sí" como hipótesis científica, sino todas las interpolaciones de la mentalidad de su época que se han introducido en él. Eso es algo hasta cierto punto inevitable en cuanto a hombre de su tiempo... el problema no es Darwin sino el mercantilismo. Combatamos el mercantilismo, el militarismo, la mentalidad mecanicista, el utilitarismo, el nacionalismo, el racismo, la ley de extranjería... Esos son los enemigos del hombre.

El posicionamiento ciego del Islam contra el darwinismo es una trampa. Se busca situar a los musulmanes en el mismo plano que los sacerdotes creacionistas del siglo XIX, pero para nosotros la concepción islámica de la Creación está mucho más cerca de las intuiciones de Darwin que no del creacionismo. El Islam siempre ha defendido la investigación científica, se ha caracterizado por su apertura a los descubrimientos, por su defensa de la razón como instrumento de trabajo...

5.

Destacamos, para terminar estas notas, algunos aspectos que se nos destacan fuertemente, aunque sabemos que son tan sólo algunos de las múltiples posibilidades de enfocar el tema:

· Darwin como iniciador: Si aplicamos al darwinismo las recientes teorías sobre el tiempo surgidas a partir de la física cuántica veremos como el asunto, además de complicarse, cambia de signo, y esa reacción de Darwin contra el creacionismo se cumple de un modo que él —a causa de su formación y los imperativos de la ciencia de su tiempo— sólo pudo vislumbrar. La curva del tiempo desbarata la concepción lineal historicista. Según la física cuántica sabemos que existen acontecimientos del futuro que afectan y condicionan la vida presente. Además: si dos partículas han estado unidas en algún momento dado, siguen interactuando, incluso después de que una de ellas se haya extinguido... ¿dónde está entonces lo primero y lo último, lo que sobrevive y lo que muere?

· Darwin como siervo de Allâh, es decir: Allâh ha ‘utilizado’ a Darwin para unos fines que debemos tratar de comprender, que no podemos simplemente rechazar... El musulmán debe desarrollar la capacidad de verlo todo como ‘emanación’ de la Rahma de Allâh, y no juzgar y escoger entre doctrinas como tales. Si consideramos el darwinismo meramente como construcción humana estamos haciendo un juego, discutiendo teológicamente sobre ciencia como los curas del pasado. Si comprendemos el darwinismo como emanación de la Rahma de Allâh no podemos rechazarlo, sino explicarlo y, en todo, caso, tratar de superarlo. Al tratar de superarlo estamos reconociendo implícitamente al darwinismo como algo positivo, como motivo de discusión y aprendizaje.

· Debemos lamentar la utilización y manipulación del darwinismo por parte de ideólogos de todas las naciones, pero eso es algo que está en el hombre y no en la teoría. Sabemos que hay gentes que utilizan el mismísimo Corán para sus intereses, y no vamos a culpar de eso al Corán... En esta misma dirección debemos combatir contra el apoderamiento de la ciencia, la capitalización de los descubrimientos científicos. Hoy vemos como millones de hombres mueren a causa de epidemias fomentadas, y para las cuales se tienen unos remedios que se quieren vender a precio de oro. La capitalización de la ciencia es una de las lacras más grandes del presente, un crimen institucional a gran escala que debería mover a todos los musulmanes a la yihad contra las grandes empresas farmacéuticas, contra las leyes y contra los estados que fomentan y amparan dichos comportamientos.

· El trato que les damos a los animales, a nuestros hermanos animales, siguiendo la expresión del poverello de Asís, es indignante. Parece que nos hallamos empeñado en demostrar que la condición de Califa sea un ejercicio de poder, de poder absoluto, cuando es todo lo contrario: es un ejercicio de humildad y de servicio. Servicio a Allâh mediante el cuidado de Su mundo, de la naturaleza que nos ha donado como una fuente inagotable de placeres y satisfacciones.

Estas breves notas no tienen ningún valor real, sobretodo por el hecho manifiesto de que su autor no tiene ningún conocimiento científico.

No hemos pretendido destacar todas las implicaciones de esta teoría. Hemos tratado de destacar muy brevemente varios aspectos del darwinismo que se nos hacen positivos, situarlo en el contexto más general de la ciencia, con el único objeto de suscitar un debate que no nos permita escapar al simple juego de los anatemas, en el que algunos musulmanes, con una mentalidad puramente eclesiástica, pueden haberse empeñado.

El darwinismo es fascinante: contiene un misterio, algo que se nos escapa. Prueba de ello es lo apasionado de los debates que en torno a él se han generado. Es posible que ninguna otra teoría en la historia de la ciencia (salvo, tal vez, el heliocentrismo) haya suscitado tantos comentarios, tantas discusiones, tantos enfrentamientos. Eso es signo de que no es meramente una teoría científica sino de que contiene algo que toca profundamente el corazón del hombre...

Pero sólo Allâh sabe.

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