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Jatami habla (7)

18/03/2001 - Autor: Webislam
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Observaciones sobre el mundo de la información

Mucho se ha dicho en nuestra era acerca del papel central de la información en la modelación del destino humano, pudiendo incluso afirmar que la información ha superado el poder político y militar como fuerza principal del poder en el mundo de hoy. Todos los pueblos que buscan su dignidad, poder y progreso deben aprender a manejar con efectividad este recurso vital permaneciendo abiertos a las tecnologías de la comunicación que evolucionan constantemente.

El acceso oportuno a la información y los medios efectivos de su divulgación, son capitales en el proceso de desarrollo de todo país. No podemos permitirnos el lujo de retrasarnos en este campo que avanza rápidamente y debemos cooperar para mostrar una manera eficaz de almacenar y difundir la información. Esto no es fácil.

La mayor investigación dentro del mundo de la información se orienta exclusivamente hacia sus elementos técnicos en detrimento de explorar su dimensión humana y política. Esta tarea es crucial para nuestro destino.

En sus formas complejas contemporáneas, la tecnología de la información representa uno de los frutos más elevados de la cultura moderna que usa su control sobre la información para solidificar su dominio del mundo. Por eso la investigación sobre la naturaleza del mundo de la información es inseparable del descubrimiento de la naturaleza de la misma civilización moderna. Y hasta que no abordemos esta cuestión importante, no podremos reunir la confianza y sabiduría para entender nuestra relación con la civilización moderna. Además, viviremos en un mundo cuyas reglas han sido establecidas por otros, a merced de las circunstancias, y no como dueños de nuestro destino.

Nos enfrentamos al mundo de la información dominado por occidente, en dos frentes: en el ámbito de la información científica y en el ámbito de la información que tiene un significado sociopolítico y cultural. En el primer caso, el método científico es considerado unánimemente como la forma más autorizada de entender el mundo.

La ciencia ha incitado grandes transformaciones en la vida humana y ninguna nación o pueblo, puede sobrevivir sin sus bendiciones. El subdesarrollo científico y el retraso en los avances tecnológicos de la época, tienen un efecto lastimoso. Incluso la importancia preeminente mundial de la ciencia, no debe evitar que nos cuestionemos acerca del contexto humano de la iniciativa científica y tecnológica. No podemos definir y reverenciar a la ciencia como si fuese más allá de la previsión de los juicios humanos.

La investigación de la naturaleza de la ciencia moderna, es especialmente necesaria para nosotros los musulmanes, quienes una vez tuvimos científicos de primera clase, pero ahora estamos atrasados respecto a occidente en este ámbito. Hemos sido relegados a ser consumidores pasivos de la moderna civilización occidental. Pero si usamos nuestra racionalidad y sabiduría tendremos la oportunidad de salir de nuestro estatus de segunda clase y podremos influir en el curso del destino humano.

En el siglo XVIII, los occidentales abrazaron la magia de la ciencia y la tecnología. Los grandes teóricos tales como Kant, diseñaron sus sistemas metafísicos para equipararse a los principios de las ciencias físicas. Incluso a pesar del optimismo de los europeos del siglo XVIII, la gente se ha dado cuenta de que la ciencia es incapaz de resolver una gran gama de problemas que se encuentran más allá de su previsión.

Hoy en día, incluso los abogados más leales de la cultura moderna- y del sistema socioeconómico y político- ven a la ciencia como una serie de conjeturas provisionales que esperan constantemente una rectificación por teorías más nuevas y más completas. Nadie tiene la última palabra en el ámbito de la ciencia, porque la ciencia no es más que lo que los científicos perciben y realizan. No hay forma de saber con certeza que los juicios subjetivos de los científicos, describan exactamente la realidad. Hoy en día, la objetividad de la ciencia ha sido cuestionada más que nunca.

Es verdad que la ciencia ha demostrado gran eficacia en la resolución de problemas, prácticos, y no hay elección excepto usar sus técnicas de ensayo. Aunque a pesar, del optimismo de los europeos del siglo XVIII, no podemos basar todo el orden social en la institución de la ciencia moderna que es impotente para abordar los anhelos metafísicos, filosóficos y místicos de la humanidad.

Desde luego, nuestras inquietudes respecto a las limitaciones de la ciencia no implica que debamos volver a la Edad Media. Ni debemos regresar a las ideas limitadas y atrasadas de la religión y la espiritualidad que prevalecían en aquellos tiempos. Los humanos modernos necesitan nuevas interpretaciones sobre la espiritualidad y los fenómenos sobrenaturales para llenar sus vidas de significado. Debido al lugar capital que ocupan la ciencia y la tecnología en la civilización occidental, la incertidumbre sobre su significado ha conducido a una crisis general en Occidente.

Esta crisis es más aguda en las ciencias humanas que en las ciencias físicas o naturales. La civilización moderna está ligada mas profundamente a las ideas políticas, culturales y económicas que a las ciencias naturales. En la ciencias humanas el sujeto y el objeto de estudio son los mismos, es decir los seres humanos se estudian a si mismos, sus sociedades y sus sistemas políticos. La investigación se basa en los motivos y suposiciones del agente o el científico, no en la realidad objetiva. Y la crisis de identidad de la comunidad científica naturalmente penetrará en la esfera cultural y política.

El exceso de información en nuestra época satura los sentidos de toda la humanidad tan extensamente que la destreza para evaluar y escoger ,se reduce incluso entre los occidentales que son productores de la información , no digamos nosotros que hemos desempeñado un papel periférico en el mundo de la información. La información electrónica, es el invento de la civilización moderna. Por eso el poder de la información de hoy -basado en la cultura de masas- esta ligado al carácter legítimo de los valores de la civilización occidental para la cual la revolución de la información es el fruto más sobresaliente.

Para aquellos de nosotros que estamos fuera de occidente, el mundo de la información plantea muchos retos. Hoy en día los países industriales avanzados usan la información como la herramienta principal para salvaguardar sus propios intereses económicos y políticos, aunque sean irreconciliables con los intereses de la mayoría de los pueblos del mundo que viven fuera del campo de la civilización moderna.

Por eso debemos ser optimistas acerca de los beneficios de la revolución de la información para toda la humanidad y no dúdanos que políticamente y culturalmente, la información en su conjunto, se confecciona para proteger los intereses de los poderes industrializados mientras se apropia de los derechos de los pueblos desvalidos y subyugados. Como consumidores de tal información, no podemos ignorar que la voluntad política detrás de la producción y difusión de la información, se basa en mantener la supremacía occidental. A los no-occidentales, se les enseña a respetar la supremacía occidental como legítima, incluso deseable. La civilización occidental ha usado y continúa usando todos sus recursos para dominar las mentes ,y vidas de todos los pueblos a través del control de las fuentes de información y los medios de comunicación.

Esto no significa que debamos aislarnos del mundo de la información dominado por occidente. Tal cosa no es deseable y es prácticamente imposible debido a la extensión del alcance mundial de la información constantemente en expansión. La conciencia de los sucesos del mundo de hoy, es imperativa para entender nuestro lugar en el mundo y planificar nuestro futuro sobre ella. Estar aislado de las redes de información del mundo, solamente puede ponernos en las manos de otros, porque son ellos quienes controlan el fluido de este recurso vital y estratégico.

Debemos llegar a un nivel de evolución histórica y madurez social para poder juzgar exactamente los pensamientos y esfuerzos de los otros y así conoceremos nuestro lugar en el mundo y podremos poner nuestra casa en orden. De esta manera, podemos escoger lo qué nos beneficia en el nuevo mundo y rechazar todo lo que no. Por eso debemos reactivarnos en tres frentes:

Primero, debemos entender las peculiaridades de nuestra época y tratar la civilización occidental como última manifestación y símbolo de nuestra época. Eso significa entender los valores y principios de la civilización occidental y liberarnos de los extremos igualmente perjudiciales, odiarla o entregarse completamente a ella.

Segundo, debemos tratar de luchar a brazo partido con nuestra identidad histórica que ha aportado muchos bienes valiosos a la humanidad, pero que también se ha encontrado muchas dificultades e insuficiencias. Y Tercero, mientras que debemos prestar atención a los problemas que amenazan nuestra sociedad desde fuera -la naturaleza hegemónica de la política occidental, la economía y la cultura- también debemos centrarnos en nuestros propios problemas internos y fricciones.

Muchas de nuestras tradiciones son construcciones humanas, no importa lo grandes que hubieran podido ser en su tiempo, pues además de pertenecer a una época y lugar histórico diferente, han mantenido también la apariencia de santidad e infalibilidad. Hoy en día, la adhesión dogmática a las ideas arcaicas, supone un serio obstáculo para nuestra sociedad, evitándole utilizar los logros humanos y pensamientos de nuestra época. No olvidemos que no solamente el mundo natural, sino que la religión también, debe ser examinada reflexivamente porque también nuestra interpretación de la religión está en constante modificación.

Nuestra adhesión al pasado, no debe significar la negación de todos los frutos de la civilización occidental moderna. No regresaremos al pasado para permanecer allí, sino simplemente para entender y recuperar nuestra identidad que ha sido representada como frágil por el asalto de la cultura occidental. Con sensatez y voluntad, podemos moldear el futuro de forma que atraiga la cooperación de todos los devotos y pensadores del mundo musulmán. Nosotros los musulmanes debemos revivificar nuestro gran legado histórico en el mundo de hoy.

A pesar de las discrepancias entre las tendencias dentro del mundo islámico, la unidad y coordinación del pensamiento islámico a lo largo del mundo islámico, ha sido extraordinario. A lo largo de los siglos de historia islámica, los teólogos andaluces predicaron en Damasco y Bagdad como los filósofos persas y matemáticos, se sintieron en casa en África y Mesopotamia. Los musulmanes poseemos los fundamentos para una unidad sólida que pueda crear un movimiento cultural poderoso en el futuro.

Primero, poseemos un vínculo histórico común y un sistema de valores proporcionados por el Islam, como fuente de una gran civilización. Aunque no brilla como una vez lo hizo, representa la fuente más grande de experiencia compartida de todos los musulmanes. Nuestra adhesión al teísmo del Islam, basada en la creencia de la Unicidad de Al-lah, es el elemento principal que une a todos los musulmanes.

Segundo, al incrementar la conciencia de todos los pueblos, especialmente en este siglo, ha imbuido un sentido de unidad de expectativas entre los musulmanes, además de percibirnos como victimas del colonialismo en sus varias formas. No hay nadie entre nosotros, que no haya visto violada su dignidad, libertad e independencia por los poderes coloniales. Todos deseamos la independencia y libertad de esta dominación. Si combinamos nuestras penas comunes y unificamos nuestras perspectivas y creencias, sembraremos las semillas del bienestar y la prosperidad en nuestras sociedades. Compartiendo y coordinando nuestros recursos de información que representan la cumbre de esta cooperación.

La república islámica de Irán, a pesar de sus muchas diferencias con el orden político dominante mundialmente, siempre ha defendido unos vínculos científicos y culturales entre los musulmanes de todos los países. Hoy en día también creemos que a pesar de las diferencias políticas se deben crear las condiciones para que los científicos y pensadores de todo el mundo islámico, trabajen conjuntamente. Todos los musulmanes deben unir sus esfuerzos firmemente para tirar adelante la causa del desarrollo de sus sociedades.

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