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Jatami habla (6)

18/03/2001 - Autor: Webislam
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Temores y Esperanzas

Incluso aquellos que se oponen a los objetivos e ideales de nuestra revolución reconocen su grandeza. Las conspiraciones y la planificación sin precedentes contra nosotros es una prueba de que esta revolución ha sido tomada en serio incluso su grandeza es indiscutible para sus enemigos. La revolución islámica se ha extendido a lo largo del mundo islámico e incluso más allá. Ha dado una nueva esperanza a los musulmanes y a las gentes oprimidas que buscan la libertad y la justicia por ello afecta al clima político e intelectual mundial.

Esta clase de transformación no puede evitar que se creen fricciones y ansiedad en la sociedad que la originó. Por eso la ansiedad post-revolucionaria de nuestra sociedad proviene del flujo por el que estamos atravesando ya que entramos en una nueva fase de nuestra historia. Pero esto no debe ser causa preocupación.

Al mismo tiempo proporcionalmente a su extensión y seriedad, los temores y esperanzas surgidos en esta transformación son grandes: temor a todo lo que amenaza la revolución y esperanza en un futuro brillante para la sociedad revolucionaria.

Por eso esperamos que los pensadores no sólo conozcan los pilares de la revolución, sino también los problemas a los que se enfrenta. Los pensadores deben centrarse en la relación de la revolución con las realidades actuales del mundo. Solamente de esta manera podemos conservar todo lo que es verdad y justo cambiando lo que no lo es.

Según mi parecer el reto principal al que se enfrenta nuestra revolución es la oposición fundamental o cisma de sus pilares respecto a lo que prevalece en el mundo de hoy. Las bases intelectuales y objetivas de nuestra revolución son reacias a la mayoría de valores que predominan globalmente y algunas veces los rechaza completamente. Esto es simplemente natural porque cada revolución se opone al orden establecido globalmente habiendo surgido precisamente para este fin. Pero en nuestro caso esta oposición es particularmente intensa a causa del poder que nuestro adversario ejercía en el mundo de las ideas.

El mundo opuesto a nuestra revolución posee un sistema filosófico, un pensamiento intelectual y una política que se han ido formando durante siglos y moldeado por generaciones de científicos y pensadores. Una larga tradición de siglos de invención e innovación ha proporcionado un sistema político sólido cuyo principal argumento es que tiene un sistema de valores profundamente establecido. Su perspectiva política y religiosa lidera a una audiencia global y amplia que esta compuesta por científicos y expertos competentes.

Nuestro adversario también ostenta un asombroso poder económico y militar más diverso y complejo del que hemos visto en el pasado. Pero esto no debe intimidarnos porque las grandes revoluciones se han enfrentado cara a cara en el pasado con sistemas poderosos intelectualmente y políticamente y lograron transformarlos. Nosotros que afirmamos que nuestra revolución es magnánima no podemos dejarnos arrollar por el poder y el tamaño de los adversarios de la revolución.

Sin embargo lo que hace que nuestra difícil situación sea mas ardua es el sistema intelectual, moral y político occidental que se propaga y presenta hoy en día de forma que armoniza y se adapta a la naturaleza humana básica de los seres humanos. La gente se dirige espontáneamente hacia él.

Los héroes del pensamiento y la civilización moderna afirman que su visión descansa en la “libertad” una afirmación que debemos tomar en serio especialmente ahora que el pensamiento socialista ha sido barrido con la caída del bloque soviético. Esto significa que solamente un sistema que se basa en las nociones de libertad occidentales puede subsistir.

El adversario de la revolución islámica cuenta con el principio de “libertad “ y mucho de su poder se deriva de este principio porque la libertad representa un objetivo humano instintivo y básico. Cuando la libertad es representada como que permite a la gente hacer lo que desea esta noción es equiparable al impulso humano de vivir libre de limitaciones. Pero en la práctica la libertad ilimitada es imposible y la “libertad” en la forma que occidente la define se reduce al libertinaje o ser libre para expoliar a los demás. Por eso el criterio aquí es el pensamiento y la voluntad de los humanos es decir que la mayoría debe decidir cuáles son los límites de la libertad y basándose en ellos hacer leyes y regulaciones. Los héroes de los valores modernos creen que no se deben de poner obstáculos en el camino de la gente para que puedan realizar todo lo que deseen siempre y cuando estos deseos no entren en conflicto con los deseos de los demás. Aunque se debe de incorporar una serie de restricciones de diseño humano, el sistema es en general compatible con las necesidades humanas básicas e instintivas y deseos que son innatos. En otras palabras todas las inclinaciones mundanas y físicas que el orden occidental actual satisface son grandes estímulos de la vida de los humanos. No es necesario ningún esfuerzo o educación para considerar estos estímulos irresistibles y un sistema que los satisface parece altamente atractivo.

Por el contrario nuestra revolución ha pedido al pueblo que siga los valores cuyo fruto requiere mucha voluntad, esfuerzo y empeño. Basamos nuestro sistema en la abstinencia, honestidad y rectitud que no son innatos a la naturaleza humana. Aunque los humanos tienen el talento para lograrlos deben sobrepasar muchas dificultades para conseguirlos y aceptar que observar la moralidad exige un gran esfuerzo.

Por eso el adversario de nuestra revolución además de poseer un gran poder económico, político, militar, científico y tecnológico tiene un conjunto de valores conformes con las necesidades humanas e inclinaciones básicas. Esto hace que su sistema tenga también una perspectiva utópica y moral.

Occidente afirma que no solamente deja a los seres humanos libres de restricciones respecto a su conducta y deseos sino que tal vida es moralmente superior a todos los otros sistemas porque el objetivo principal de la vida humana —la voluntad de ser libre— es conquistado.

En verdad los seres humanos son atraídos por la libertad como ninguna otra cosa y se puede afirmar que nunca se han sacrificado tanto para lograr cualquier otro objetivo En la actualidad a los seres humanos se les ofrece un sistema que les invita a comer y a beber como quieran, a vestir y hablar como deseen y a vivir libremente. Simultáneamente el objetivo de la vida en tal sistema es la prosperidad y el poder ambos considerados como que sirven al objetivo más sagrado y grande de la humanidad: es decir la libertad. Así occidente usa los instintos humanos más básicos y poderosos para solidificar su posición. Esto es impreciso porque a pesar de lo que afirma occidente está lejos de conseguir la verdadera libertad. Queremos un sistema basado en la abstinencia y la alta moralidad que solamente proviene de un esfuerzo continuo y el coraje de iniciar un crecimiento moral y espiritual. Esta es la verdadera libertad pero a la gente debe enseñársele a verlo de este modo.

Lo que esparce las llamas del antagonismo entre nosotros y nuestro adversario hoy en día es el poder y alcanzar las telecomunicaciones mundiales de tipo electrónico. En nuestra época, toda persona esta en contacto con otras en todas las esquinas del mundo sin esfuerzo. Las fronteras y límites que separaban a las sociedades en el pasado han desaparecido en las manos de las nuevas tecnologías de la comunicación que permiten una transferencia instantánea de información y noticias a lo largo de los continentes. Nuestro adversario también controla este recurso vital y posee el conocimiento tecnológico complejo para esparcir masivamente imágenes y ondas a la comunidad internacional: una habilidad extraordinaria para las relaciones públicas y una aceptación fabricada a través de imágenes y sonidos usando los métodos más refinados, complejos y efectivos de la tecnología y de la ciencia para atraer a otros hacia sus tendencias y estilo de vida.

El nuestro, es un tiempo en el que nadie puede apartar la mente individual ante lo que sucede en el mundo. Todas las personas en todo el mundo están indefensas ante el bombardeo de un aluvión de información sobre sucesos internacionales guiados por los puntos de vista que quieren difundir los poderes mundiales.

Nuestro adversario no tolera las sociedades que le son diferentes e intenta cortar de raíz todos los movimientos independientes.

Occidente solamente piensa en sus intereses y si un pueblo se desvía de sus valores o se niega a servir a sus intereses centra todas sus amplias capacidades en forzar a ese pueblo a rendirse o arriesgarse a la aniquilación. Precisamente por eso nuestra revolución se ha encontrado con conspiraciones y presiones desde el comienzo de la misma.

Debemos determinar la relación de nuestra revolución con las dificultades que encuentra en el extranjero. Pero eso no debe hacernos ignorar nuestros problemas internos.

Una de las dificultades más importantes a las que nos enfrentamos es la separación que existe entre el Islam y las demandas practicas en el campo social y político. Ahora que nuestra revolución islámica desea institucionalizar un nuevo modo de actuación en la vida individual y social, al encontrarnos ante el mundo y sus realidades, sufrimos un período de vacío teórico. Este es un vacío para regular las relaciones sociales y humanas a través de conceptos islámicos que funcionan. Durante siglos el pensamiento islámico ha sido relegado artificialmente a un lado. Al Islam no se le ha permitido gobernar y regular las relaciones sociales. Por el contrario las riendas de la sociedad han estado en manos de las fuerzas anti-islámicas o controladas por grupos que han usado el Islam solamente para el auto- engrandecimiento y lo han propagado solamente para legitimar su poder y gobierno.

El Islam real durante este largo hiato se convirtió en una fuerza de oposición contra los sistemas corruptos y obsoletos que gobernaban en su nombre. Hoy en día nuestra revolución añora construir un sistema basado en el Islam real. Incluso nuestra perspectiva del Islam real se encuentra con carencias cuando intenta abordar los problemas sociales actuales.

Estamos agradecidos al esfuerzo continuo y la batalla de los pensadores y clérigos valientes que salvaron al Islam real de caer presa en las vicisitudes políticas transfiriendo el conocimiento del Islam a las nuevas generaciones sin dejarlo perecer.

El pensamiento islámico alberga una riqueza sin rival en temas que trascienden el tiempo, el espacio y la realidad material proporcionando una luz profunda sobre los temas que se han explicado anteriormente y más allá del mundo cotidiano. El misticismo islámico o ‘irfân es único en la historia del pensamiento humano. Comparado con otros sistemas de conocimiento trascendental, el ‘irfân es el mejor medio para abordar los fenómenos sobrenaturales. Pero hoy en día mientras que deseamos poner en práctica el Islam y aplicar sus enseñanzas en materia social y política, nos encontramos con el vacío intelectual mencionado anteriormente que solamente se puede remediar si confiamos en las fuentes islámicas auténticas, principios y reglas de conducta.

Nuestras utópicas perspectivas revolucionarias islámicas, fueron compuestas por los lemas que vendrían a definir nuestra ideología en los primeros días de la revolución. Estos lemas salieron directamente de las mentes del pueblo o fueron compuestos por el conjunto de los líderes iluminados y posteriormente aceptados por las masas.

Nuestros objetivos parecen que están más allá de nuestro alcance por el momento. Un sistema de valores es tan fuerte y perdurable como la afirmación práctica y realista de sus principios. No puede existir solamente en el ámbito del pensamiento y la imaginación. Para lograr nuestro ideal en un mundo sin ideal, debemos conseguir un equilibrio apropiado entre el orden, el bienestar y la paz en nuestra sociedad. Si el ritmo de nuestra sociedad, no satisface las demandas de los tiempos en que vivimos, es natural que nos encontremos problemas y dificultades En ese momento precisamente necesitamos salir de esta situación mental. Se debe dar la máxima prioridad a buscar un sistema práctico con el que se pueda trabajar y esté en consonancia con las demandas de la revolución.

Nuestra estructura social está afectada por el vicio, así como también por las dificultades políticas y económicas y padecemos una identidad diluida en la occidentoxicación —ni nosotros mismos, ni occidente. Pero si la raíz del problema se puede encontrar en otra parte y podemos resolver el problema de raíz, tendremos éxito para superar más rápidamente, con una gran confianza y efecto otras dificultades.

En cuestiones practicas, como hemos dependido de la teología para ordenar el mundo social e individual nos enfrentamos con insuficiencias serias. Esto solamente significa que nuestra teología debe evolucionar para satisfacer las demandas de la revolución, y también las necesidades prácticas que tenemos hoy en día. Aquí podemos mencionar al gran líder de la revolución, el Imâm Khomeini, que fue un líder musulmán visionario, así como también filósofo, teólogo, y místico. Nos dirigimos a él para descubrir el vacío y las insuficiencias que debemos superar para conseguir nuestros objetivos:

“Debemos poner en marcha las leyes prácticas del Islam intimidadas por el engañoso occidente, el Este que nos invade y sus formas dominantes mundiales de la diplomacia. Porque mientras que la teología esté aprisionada en los libros y los clérigos, no se hace ningún daño a los devoradores del mundo. Y hasta que los clérigos no sean activos en todos los ámbitos no se darán cuenta de que la autoridad religiosa y el conocimiento no son suficientes. Los centros de educación religiosa y formación de los clérigos deben estar al tanto de los tiempos, tomar el pulso del presente en sus manos y conocer las necesidades del futuro. Siempre deben dar un paso por delante de los acontecimientos y presentar respuestas efectivas. Nuestros métodos corrientes de regir la sociedad es probable que cambien a lo largo de los años. Y la sociedad humana debe abordar los temas enfocándolos hacia el Islam ".

El Imâm Rouhal-lah Khomeini, Sahifatu-Nur (El libro de la luz) Vol.21 Pág. 100.

Todos estamos de acuerdo en que el Imâm ascendió hasta la cumbre de la conciencia religiosa mística. La nostalgia de la revolución por la verdad y la justicia floreció bajo su liderazgo. En base al pensamiento del Imâm, un clérigo que no tenga conciencia de las demandas de su época y viva con ideas que tienen cientos de años de antigüedad, no podrá aliviar a la sociedad de las tensiones actuales, a pesar de lo noble que pudieran ser sus intenciones. Además de comprender las demandas actuales deben tomar el pulso del pensamiento y las necesidades del futuro en sus manos para que puedan moldear los sucesos en vez de estar a su merced. El Imâm dice en otro lugar:

"En el gobierno islámico, siempre debe haber espacio para el estudio. Nuestro sistema revolucionario exige que varios e incluso puntos de vista enfrentados se les permita aflorar. Nadie tiene el derecho de restringir esto. Es crucial para comprender las demandas de la sociedad y del gobierno que tal gobierno islámico pueda hacer políticas que beneficien a los musulmanes. La unidad en el método y la práctica es esencial. Por lo tanto el liderazgo religioso tradicional que existe en nuestros seminarios no será suficiente".

Ibíd. Pág. 47.

Y, “Uno de los problemas más grandes del liderazgo religioso, es el papel del tiempo y lugar en la toma de decisiones. El gobierno especifica una filosofía práctica para hacer frente a la blasfemia y las dificultades internas y externas. Pero estos problemas no pueden resolverse solamente con un enfoque teórico de la religión pues nos conducirá a un callejón sin salida y a la apariencia de que las leyes constitucionales han sido violadas. Mientras debemos asegurarnos que las conspiraciones religiosas no surjan —y espero que Al-lah no haga llegar ese día—, se debe centrar todo el esfuerzo en asegurar que cuando el Islam se encuentre con temas militares, sociales y políticos no parezca faltarle utilidad práctica “

Ibíd. Pág. 61.

Y en otra ocasión:

“Pero sobre la cuestión de los métodos educativos y la investigación en las escuelas religiosas, creo en la teología tradicional y dejarla podría ser incorrecto. El liderazgo religioso solamente es justo y correcto de este modo. Pero esto no significa que la teología islámica no sea dinámica. El tiempo y el lugar son dos elementos determinantes.“

Ibíd. ,Pág. 98.

No debemos dudar que muchas de las perspectivas que nos han guiado hasta ahora, no son suficientes para dirigir los asuntos sociales. Debemos conseguir una nueva perspectivas y comprensión. Depender del liderazgo religioso actual es necesario pero no suficiente.

Si este problema central es ensombrecido por completo por asuntos periféricos, la sociedad no podrá lograr una solución deseable a los problemas. Debido a la seriedad de estos problemas, no podemos perder nuestra esperanza en el futuro. Lo más importante es que nuestros intelectuales jóvenes mantengan una presencia activa y esperanzadora en la esfera social.

El último Imâm fue una bendición irreemplazable para nuestra revolución y el establecimiento de la república islámica. Su legado continúa revivificando la religión de Al-lah en nuestro tiempo. Su diferencia principal con otros religiosos es el papel del liderazgo central que el último Imâm desempeñó en el establecimiento del gobierno islámico. Él era consciente de que si los líderes religiosos, pensadores e intelectuales no se enfrentaban a problemas prácticos, no pensarían en soluciones. Pero cuando el Islam llegó a la escena política, estableció un gobierno y tomo el poder en sus propias manos, enfrentándose entonces a la necesidad de satisfacer las expectativas racionales de toda la gente que había puesto sus esperanzas en la revolución. Este encuentro fue un gran paso para el establecimiento de un nuevo sistema de pensamientos, valores y habilidades apropiadas para nuestro tiempo y lugar, capaz de afrontar las necesidades humanas dentro de una estructura Islámica.

El gran legado del Imâm es desde luego el establecimiento del gobierno islámico que ha conseguido persistir a pesar de las muchas presiones y conspiraciones. Los enemigos esperaban que después de que desapareciese el Imâm, los pilares del sistema se deshiciesen. Pero con la gracia de Al-lah esto no sucedió. La institucionalización del liderazgo después del Imâm y nuestra perseverancia en su camino de lucha revolucionaria son una fuente de gran esperanza para todos nosotros.

Otra fuente de esperanza es la situación actual de la humanidad en nuestra época. Nuestra revolución islámica ha levantado una tormenta a lo largo del mundo islámico y entre los desposeídos del mundo. Por eso, los anhelos utópicos y el poder explosivo latente en los corazones de los desposeídos del mundo en gran manera se apoyan en nuestra revolución. Si entendemos esta fuerza y la usamos de un modo práctico, podremos enfrentarnos con el adversario a pesar de su superioridad económica, militar y política. Si confiamos en las perspectivas utópicas que nuestra revolución ha suscitado a través del mundo islámico y más allá y creemos que los partidarios de nuestra revolución están preparados para sacrificarse por ella, la victoria estará a nuestro alcance.

Lo que añade más esperanza a nuestro futuro es que nuestro adversario —a pesar de todo su poder aparente— se ha envejecido y se esta aproximando al final de la cuerda. La existencia de crisis en el pensamiento y la civilización occidental revelan su senilidad.

De nuevo nuestro principal problema es por una parte la oposición a los valores de nuestra revolución por parte de los valores que dominan el mundo por otro nuestra falta de experiencia práctica para formar un gobierno religioso real. ¿Qué debemos hacer para resolver este problema, con la ayuda de Al-lah, y cerciorarnos de que esta revolución permanezca inmune ante las serias amenazas?

Los falsos entre nosotros pueden hacernos optar por la opción simplista de la censura y evitar que los valores y pensamientos de nuestro adversario lleguen a subvertir a nuestra gente. Pero, ¿es esta una solución viable?

La baja capacidad y la perspectiva dividida de algunos pueden conducirles a atacar todo aquello que no encaja en sus mentes cerradas y también creer que sus gustos están contra el Islam, la revolución y el legado de los mártires de la revolución. Desdichadamente, hay ámbitos en nuestra sociedad que aunque están desprovistos de la lógica correcta piensan que ellos mismos son los pilares de la revolución y del Islam y acusan a sus adversarios de estar contra la revolución islámica, mientras intentan echarles fuera de la escena política a cualquier coste.

¿Pero cuál es exactamente la medida para juzgar lo que es aceptable y lo que no lo es? Al oponernos a las dificultades y al enemigo, ¿qué estrategia debemos de adoptar? ¿Será nuestra política cultural una forma de censurar y restringir el acceso a toda fuente con la que discrepamos? ¿Puede tener éxito una política de aislamiento de la comunidad internacional en el mundo de hoy?

El Islam a lo largo de su historia célebre nunca ha aceptado el aislamiento y el acceso restringido como una política viable. En ciertos periodos esto se le ha impuesto a la gente en el nombre del Islam causando un daño irreparable, pero no ha perdurado. El Islam ha abrazado los puntos de vista opuestos con los brazos abiertos. Los pensadores musulmanes importantes han intentado activamente encontrar puntos de vista de otros adoptando el punto de vista positivo y rechazando o transformando los negativos. Esta apertura ha dado a la civilización islámica un gran peso intelectual.

Al mismo tiempo la censura no es una práctica del mundo de hoy. Los canales de información accesibles a nuestro pueblo no se limitan a las fuentes que dirige el gobierno. Suponemos que evitamos que toda la prosa defectuosa sea publicada, que paramos todos los periódicos o revistas que imprimen fragmentos, aunque mínimos, que ofenden nuestros gustos o no permitimos la producción de cualquier película que consideremos deficiente. ¿Éstos puntos de vista y pensamientos que han sido prohibidos oficialmente no encontraran otro canal para llegar a nuestro pueblo?.

Al juzgar lo que es bueno y malo en el mundo de las ideas, las fijaciones rígidas y el dogmatismo pueden reemplazar a la lógica fuerte y a los ensayos realistas, en gran manera para nuestro detrimento. Es ingenuo pensar que los canales que dirige el gobierno son la única fuente de acceso a la comunicación internacional y social.

Hoy en día la retransmisión global de imágenes electrónicas de los medios de comunicación de masas y ondas no están bajo control del gobierno. ¿Cómo podemos evitar que las mentes dinámicas y curiosas tengan acceso a lo que desean? ¿Cómo podemos construir un muro entre tales mentes y el mundo exterior? Las tecnologías de las comunicaciones son accesibles a segmentos, cada vez más grandes de nuestra población debido a su rápido avance por ello controlar la difusión de imágenes de masas, será cada vez más irreal y poco práctico en el futuro.

Desde luego esto no significa que nuestro sistema islámico no deba imponer limitaciones y restricciones al acceso de la gente a la información. Esto también sería irreal. Ninguna forma de gobierno puede existir sin imponer algunas restricciones, incluso las democracias liberales más desarrolladas no están exentas de esta regla. Pero hay una diferencia entre un sistema que depende de la restricción como su principal estrategia y un sistema que usa la restricción ocasionalmente para tratar tácticamente los asuntos sensibles y vitales. Cualquier sistema está destinado a imponer alguna forma de restricción cuando está en peligro toda su existencia y los elementos fundamentales de su gobierno. Sin embargo en conjunto el Islam históricamente no ha basado su sistema en una política de restricción y de censura.

La estrategia cultural de una sociedad islámica viva y dinámica no puede ser el aislamiento. Como una religión progresista, el Islam rechaza el construir protecciones alrededor de la conciencia de la gente.

En cambio, nuestra estrategia debe centrarse en hacer que nuestro pueblo sea inmune, alzándoles y educándoles para resistir la masacre cultural del Oeste. Solamente una estrategia de inmunización representa una solución viable para hoy y para mañana.

Esto requiere que permitamos varias y diversas perspectivas para acoplarlas una a una en nuestra sociedad. ¿Cómo es posible hacer al cuerpo inmune sin inyectarle un virus controlado y debilitado para que pueda resistir la invasión más extensa y amenazante de este virus? La forma para hacer que el cuerpo sea resistente a los virus, no es la de evitar que ningún virus se acerque. Al contrario debemos ver al cuerpo como un organismo viviente que tiene capacidad para resistir al mismo virus. También en la sociedad no puede ser de otra forma. Una sociedad que evoluciona y que sea realmente activa, debe de estar en contacto y comunicación con perspectivas diferentes y algunas veces opuestas para ser capaz de equiparse con un pensamiento más poderoso, atractivo y eficaz que el del adversario. Y sin las fuentes de pensamiento religioso y revolucionario realmente desean conservar el sistema revolucionario no tienen otra opción que ofrecer a la sociedad un pensamiento adecuado y capaz.

En el comienzo de la revolución el Imâm Khomeini aconsejó que no se cerrase todo lo que se encontrarse indeseable. Estamos orgullosos que nuestra revolución diera sus primeros pasos sobre la base de la libertad. Esto fue una consecuencia inintencionada de la revolución, fuera de las manos de sus líderes. Desde el comienzo el precepto era que otros pudieran expresarse con sus mentes a menos que urdieran una conspiración. En cambio, cuando hubo grupos que no quisieron usar sabiamente y limpiamente esta libertad, abusaron de ella y la trasgredieron, ellos fueron los únicos que fallaron, no la revolución. La sociedad sufrió un gran daño como resultado de sus acciones indecorosas. Fueron los que abusaron de la libertad los que no llegaron a la supremacía del pensamiento y racionalidad mientras trataban de contaminar la atmósfera de apertura y la usaban para imponer sus deseos autocráticos. No se dieron cuenta de que un gobierno amparado por la voluntad de un pueblo y rociado por la sangre de los mártires y el esfuerzo de millones de devotos incondicionales permanece firme ante la conspiración. El límite entonces y hoy en día de la censura legal fue la conspiración.

También se debe aclarar la idea de lo que significa exactamente la palabra conspiración. Debemos observar los problemas sociales con una mirada abierta. De otro modo, cualquier persona con una mentalidad cerrada y dogmática puede usar la excusa de la conspiración para destruir a sus adversarios políticos. Nuestro sistema requiere compromiso y orden.

Las ideas imprudentes, superficiales y a medio cocer pero con carga política de ciertos grupos, ni pueden establecer el bienestar de la sociedad, ni entender la conspiración y sus límites. De otro modo cualquiera puede atacar los pensamientos diferentes a partir de sus propios gustos limitados, con la excusa de defender el interés del país, la revolución y la religión contra la conspiración.

Por eso para resolver nuestros problemas fundamentales debemos construir y ofrecer un pensamiento superior y lógico, así, como también soluciones más atractivas para resolver los males sociales. Solamente de este modo, podemos dar esperanza a los partidarios de la revolución, aumentando su bienestar material y espiritual. Debemos esforzarnos en construir un sistema con bases tan sólidas que no solamente puedan resistir el encuentro con otros sistemas, sino que pueda desplegar su vigor y superioridad. Este ímpetu de auto-afirmación ha protegido y enriquecido el pensamiento islámico y la esencia de la creencia religiosa durante siglos.

Un sistema como el nuestro basado como lo está en la ideología islámica utópica, esta destinado a restringir algunas libertades individuales. Un sistema religioso revolucionario, naturalmente prohibirá mucho de lo que es accesible a la gente —particularmente a la juventud— de occidente. Las necesidades imperantes que fluyen de la juventud son satisfechas mejor en occidente y los instintos hedonistas son satisfechos hasta en un alto grado, mientras que en un sistema islámico, se encuentran una multitud de reglas religiosas en el camino. Para hacer que nuestra sociedad sea estable y fuerte, debemos enseñar a los jóvenes un camino más valioso que el hedonismo de forma que ellos obtengan placer de la abstinencia.

Las perspectivas utópicas pueden mantener a la gente especialmente a la juventud entregada y viva. Los jóvenes musulmanes deben creer que junto a las limitaciones y restricciones que ha impuesto nuestro sistema les ha dado carácter, dando a sus vidas una dirección correcta bajo cuyo amparo sienten orgullo, grandeza y tranquilidad. Se deben abordar las necesidades mentales y emocionales para que la gente se sienta satisfecha. Si el Islam que ofrecemos no tiene supera esto, los fundamentos de nuestra sociedad serán inestables.

Llevar a la práctica, la visión utópica de los simpatizantes de la revolución dentro y fuera de Irán, es una necesidad imperiosa para asegurar nuestra supervivencia. Para asegurar nuestra identidad es necesario estar presente en todos los foros mundiales y defender efectivamente al Islam e Irán en todos los tribunales internacionales y convenciones. Pero no podemos florecer y hacer que nuestro peso se sienta en la escena internacional -cuyas reglas son puestas por nuestros adversarios- a menos que mantengamos nuestro idealismo único. ¿Porqué tuvimos menos problemas culturales acuciantes durante los ocho años de guerra contra Irak?. Porque una gran ola de jóvenes revolucionarios estaban en las líneas del frente y la gente se veía a sí misma como defensores de la revolución y del país. Esta presencia activa llenó al pueblo de un gran orgullo. Nuestra juventud sintió que sus vidas habían asumido un nuevo significado y que habían conseguido un crecimiento espiritual con el cual podían enfrentarse a los opresores y tiranos. Ahora que la guerra ha finalizado, ¿qué puede reemplazarlo?

La única solución efectiva es preparar el camino para la implicación activa de la joven generación en todas las áreas donde se puedan desarrollar sus talentos y ser fructuosos. Si la joven generación no se siente activa y un instrumento de la sociedad, es natural que se sientan rechazados.

Para hacer que la sociedad sea vigorosa, los pensadores deben ver al Islam como un sistema de lógica superior y de soluciones ingeniosas. Al mismo tiempo, todas las fuerzas sociales deben de estar activas en el proceso político y social. Aquí la misión más grande de los intelectuales es entender el Islam real, la clave que condujo a nuestra revolución al éxito. Vivimos en un mundo que de muchas maneras es antagónico a la orientación de la revolución islámica. Los adversarios continúan conspirando y queremos organizar nuestras vidas basándonos en el Islam. Es necesario averiguar exactamente en qué clase de Islam queremos basar nuestras vidas. En este punto intervienen nuestros seminarios y universidades para responder a esta cuestión. Parece como si no hubiesen divergencias de opinión sobre lo que es el Islam. En el siglo pasado, si no en toda la historia del Islam, nos hemos enfrentado a tres “Islames” separados.

Para decidir que clase de Islam queremos, debemos permanecer con la mente clara en las disputas de las facciones para poder programar nuestro camino futuro basándonos en el Islam correcto.

Tradicionalmente nos encontramos con un Islam real, diluido, regresivo. ¿Sobre cuál de esos tres “Islames” se basó nuestra revolución y cual de estos puede salvar nuestra sociedad y llenarla de honor y orgullo?. Creemos que la base de nuestra revolución es el Islam real, el mismo Islam arraigado en la revelación y en las perspectivas monoteístas sólidas, y el Islam que cree en la dignidad inherente de los humanos y aspira a una felicidad iluminada para la humanidad, un Islam que constantemente está evolucionando y que puede encontrar soluciones a las nuevas situaciones confusas a medida que van emergiendo. A largo de toda nuestra historia, esta interpretación del Islam ha defendido una posición contra el sacrilegio y la corrupción, pero nunca se le ha dado la oportunidad de afirmarse en la esfera socio-política.

Es imprudente asumir que desde que nuestra revolución ha tenido éxito y se ha establecido una República Islámica, la victoria del Islam real, está asegurada automáticamente. No, nos enfrentamos a serias dificultades y peligros Pero en el primer ejemplo, los devotos del Islam real, deben equiparse con la racionalidad, el pensamiento y la lógica mucho más que nunca. La batalla de las ideas es más fatídica y determinante que el conflicto político y militar. Primero debemos advertir qué Islam hemos aceptado y porque. Solamente entonces tendremos el peso moral e intelectual suficiente para enfrentarnos a nuestros adversarios. La experiencia de nuestra revolución, nos ha enseñado lecciones muy valiosas que no podemos olvidar.

Desde los primeros días que el Imâm Khomeini apareció en el centro del escenario, emprendió su lucha de inspiración religiosa contra la tiranía, la dependencia, la corrupción, la degradación cultural y el imperialismo americano. Dentro de la jerarquía de los clérigos veteranos y educados, hubo aquellos que se oponían al método de lucha del Imâm y su interpretación del Islam. Algunos eran simpatizantes de la monarquía, otros se dejaban llevar por intereses y provechos personales. La mayoría de tales gentes, no eran traidores, sino que tenían una interpretación del Islam que no se atenía a la revolución. Hubo otros que apoyaron al Imâm en las etapas iniciales pero que posteriormente se alejaron de él, cuando los asuntos se pusieron serios.

Muchos de aquellos seguidores del Imâm, habían sufrido la prisión y el exilio para ver emerger la revolución. Eran gente buena y dedicada, pero posteriormente cuando llegó el momento de institucionalizar la revolución, su perspectiva del Islam se alejó de la del Imâm.

En muchos casos después de la revolución, cuando se trataba el tema de la justicia social y de combatir la desigualdad, algunos gritaron que el Islam estaba en peligro. No estoy diciendo que todos aquellos que usaban eslóganes de justicia social y de lucha contra la desigualdad, estuvieran en el camino correcto. La cuestión aquí es el principio de justicia social en sí mismo, incluso algunos no querían tratarlo, oponiéndose a todos los pasos prácticos que queríamos tomar para mejorar el problema. Tales gentes no podían tolerar el hecho de que el Islam del Imâm aspirara a la justicia social, y por eso, perturbaron todos los esfuerzos en esta dirección. El Imâm se vio forzado a enfrentarse con todas las consecuencias a este pensamiento, señalando que en la base del Islam que él introdujo, el conseguir justicia social estaba entre los objetivos principales de la revolución.

Hubieron algunos que dijeron que el lugar de las mujeres estaba en el hogar argumentando que la presencia de las mujeres en los puestos de trabajo, conducía a la corrupción y al declive moral. Estaban en contra de la educación superior para las mujeres y se opusieron a la incorporación de las mujeres en los asuntos sociales. Esta fue otra perspectiva que fue introducida bajo el disfraz del Islam. Al final del primer parlamento elegido —Maylis— después de la revolución, algunos círculos influyentes, trataron de convencer al Imâm de que a las mujeres no se les debería permitir tomar posesión de puestos en el Maylis. El Imâm se enfrentó a este pensamiento de un modo resoluto y defendió el derecho de las mujeres a tomar parte en las elecciones. Habían aquellos que afirmaban que solamente a los clérigos se les debería permitir tomar parte en la política. Especialmente tenían recelos de los estudiantes universitarios y académicos y les etiquetaron de desviacionistas solamente porque tenían un peso intelectual. Prohibieron que una gran parte de la sociedad estuviera implicada en su propio destino político. Trataron de justificar todo esto en nombre del Islam. Una vez más el Imâm respondió rápidamente, reprendiendo sus recomendaciones regresivas. Algunos criticaron todos los programas sociales y culturales hasta el punto de forzar al Imâm a destacar de un modo explícito los beneficios de las actividades culturales para despejar cualquier duda. Otros se oponían a toda música, película y teatro. No se oponían solamente a algunas formas de arte, sino a toda expresión artística en general. Algunos se oponían a la retransmisión de eventos deportivos en televisión y lo consideraban pecado. El Imâm se enfrentó a todas estas visiones religiosas regresivas de confrontación, afirmando que mucho de lo que ellos objetaban, era en realidad beneficioso para la sociedad. En los últimos años de su vida prolífica el Imâm pronunció la crítica más aguda sobre el dogmatismo religioso

“Debemos esforzarnos en romper las cadenas de la ignorancia y la superstición para alcanzar la fuente fresca del profeta. Hoy en día el elemento más problemático y oscuro para el pueblo es éste Islam y su rescate requiere sacrificio, rogad para que yo mismo sea uno de estos sacrificios.”

(Ibíd. pág. 41 en el mismo libro).

Todos aquellos que creen en verdad en la revolución y desean dignificar el Islam optarán por el Islam presentado por el Imâm. Esto no significa que otros no tengan el derecho a expresar públicamente sus puntos de vista. Todo el mundo está llamado a expresar su opinión dentro de la ley y los límites de la racionalidad. Sin embargo debemos conocer en que interpretación del Islam se basa nuestra revolución. ¿Los grupos que nuestro Imâm rechazaba, tienen derecho a imponer sus posiciones extremas al pueblo y a presentar a sus adversarios como contrarios al Islam y a la revolución?. Los clérigos represivos y dogmáticos, aquellos que el Imâm designo como el peligro más grande para la revolución, no están "sentados" ociosamente. Los seguidores iluminados y verdaderos deben tener cuidado del peligro que representan y se deben proteger contra ellos.

Junto con la versión regresiva del Islam, tenemos la otra que cree en un Islam diluido, una forma fabricada, no auténtica de la fe que meramente se ocupa de la noción de piedad sin ningún conocimiento real del Islam o creencia real en sus enseñanzas. Su Islam tiene tantos elementos importados y extranjeros que no se puede llamar Islam en absoluto. El Islam diluido representa uno de los mayores peligros del asalto cultural occidental.

Las corrientes políticas anti-islámicas o no islámicas nunca han disfrutado de una base popular y nunca han sido vistas como el peligro mayor. Pero aquellas que tienen apariencia de piedad y han surgido en la sociedad con ideas prestadas del Oeste, u otras han propagado sus ideas en segmentos de la sociedad.

En oposición a estas tendencias del Islam regresivas y diluidas, debemos reconocer el Islam real y el secreto de nuestra supervivencia y éxito es el entendimiento y la puesta en práctica de esta clase de Islam, a cuya sombra podemos resguardarnos de un modo seguro de los peligros que amenazan la existencia y salud de la revolución y de nuestra sociedad. Este es el mismo Islam que tipificó el último Imâm y por el cual, una gran mente como Mutahhari fue martirizada. Debemos descubrir el objetivo de los discursos del Imâm, particularmente en los últimos años de su vida. Si profundizamos, veremos que la crítica del Imâm se dirigía a aquellas perspectivas que deterioran el progreso y el desarrollo, paralizando la búsqueda de soluciones para las dificultades a las que se enfrenta nuestra sociedad.

Si el diluido Islam martirizó a Mutahhari, entonces el Islam regresivo trató de negar la sustancia de su pensamiento. Las confrontaciones que se han dirigido a Mutahhari y Behesheti en nuestra sociedad son alarmantes y serias. E incluso, fuimos testigos de como indecorosamente ésta corriente se opuso al presidente Hashemi Rafsanyani cuando trató el tema de la justicia social. Para conocer el Islam real y basar nuestra sociedad en él, debe ser nuestra gran fuente de inspiración la juventud religiosa y devota de nuestros seminarios y universidades. Ayudados por el conocimiento y la piedad de los clérigos eminentes, debemos alimentar un conjunto de nuevos clérigos puestos al día, conscientes e iluminados y debemos trabajar sin descanso hacia la comprensión de la perspectiva específica del Islam, que es la base de nuestra revolución. Es la comprensión y la explicación de este Islam las que nos hará inmunes a otras escuelas de pensamiento.


Nota del traductor
Morteza Mutahhari, (1919-1979). Pensador iraní y clérigo que fue un instrumento de reconciliación entre los seminarios tradicionales y las universidades. Sus escritos hicieron que los conceptos islámicos tradicionales y la relación entre el Irán y el Islam fuesen accesibles a sus contemporáneos. Fue asesinado por adversarios armados de la república islámica unos cuantos meses después de la revolución.
Mohamed Hosseini Behesheti (1921-1980).Un ideólogo, clérigo y líder de la república islámica de Irán quien fue asesinado junto con otras figuras políticas cuando explotó una bomba en el cuartel general del partido de la república islámica.
Ali Akbar Hashemi Rafsanyani nacido en 1933. Clérigo y líder político de la república islámica quien ha trabajado en altos cargos culminando su mandato como presidente de la república islámica de Irán desde 1989 a 1997. En el año 1997 fue nombrado secretario del consejo de asesoramiento, un cuerpo consultivo de alto nivel.
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