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La Ni`ma: la fuerza vital del mumin

18/03/2001 - Autor: Ali González
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"Muerto el perro, se acabó la rabia", dice el refrán. Pero en este caso ha sido al contrario. Ha bastado que "Ali González" dejara de trabajar en Webislam para que un grupo de estudiantes que estuvieron a su cargo comenzaran unas sesiones de trabajo siguiendo la metodología aprendida, fruto de la cual nos presentan un tercer trabajo de lo que es un internamiento en una Metafísica Islámica descristianizada. Tampoco éste concepto de la ni’ma ha conocido hasta hoy tratamiento alguno en castellano. Enhorabuena, por tanto, desde esta redacción a los que han decidido trabajar en la medida de sus fuerzas para seguir devolviendo el Islam a su pureza original.

Si buscamos en cualquiera de los diccionarios al uso la expresión na`îm allah, veremos que traducen "la Gracia de Dios". A nuestro juicio, relacionar el na`îm de Allah —su ni`ma— con la Gracia es descabellado; es teologizar un témino mediante el que el Corán te quiere referir los beneficios de que has sido objeto y en los que te mantiene Allah. Pero vayamos por partes.

1. La Gracia en la doctrina de la Iglesia

Para corroborar nuestra primera sospecha de que la na`îma no sea la Gracia de Dios, debemos informarnos antes de comenzar nuestra exposición acerca de qué es lo que se llama la Gracia de Dios o la Gracia Santificante.

Según el nuevo catecismo de la Iglesia católica:

"Nuestra justificación es obra de la gracia de Dios. La gracia es el favor, el auxilio gratuito de Dios que nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios, hijos adoptivos, partícipes de la naturaleza divina, de la vida eterna.

La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo, Cabeza de su Cuerpo. Como "hijo adoptivo" puede ahora llamar "Padre" a Dios, en unión con el Hijo único. Recibe la vida del Espíritu que le infunde la caridad y que forma la Iglesia.

Esta vocación a la vida eterna es sobrenatural. Depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios, porque sólo Él puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y de las fuerzas de la voluntad humana, como las de toda criatura.

La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación.

La gracia santificante es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor. Se debe distinguir entre la gracia habitual, disposición permanente para vivir y obrar según la vocación divina, y las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas que están en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación.

La preparación del hombre para acoger la gracia es ya una obra de la gracia. Esta es necesaria para suscitar y sostener nuestra colaboración a la justificación mediante la fe y a la santificación mediante la caridad.

La gracia es, ante todo, y principalmente, el don del Espíritu que nos justifica y nos santifica. Pero la gracia comprende también los dones que el Espíritu Santo nos concede para asociarnos a su obra, para hacernos capaces de colaborar en la salvación de los otros y en el crecimiento del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Éstas son las gracias sacramentales, dones propios de los distintos sacramentos. Son además gracias especiales, llamadas también "carismas", según el término griego empleado por San Pablo, y que significa "favor, don gratuito, beneficio. Cualquiera que sea su carácter, a veces extraordinario, como el don de milagros o de lenguas, los carismas están ordenados a la gracia santificante y tienen por fin el bien común de la Iglesia. Están al servicio de la caridad, que edifica la Iglesia.

Entre las gracias especiales conviene mencionar las gracias de estado, que acompañan al ejercicio de las responsabilidades de la vida cristiana y de los ministerios en el seno de la Iglesia.

La gracia, siendo de orden sobrenatural, escapa a nuestra experiencia y sólo puede ser conocida por la fe. Por tanto, no podemos fundarnos en nuestros sentimientos o nuestras obras para deducir de ellos que estamos justificados o salvados. Sin embargo, la consideración de los beneficios de Dios en nuestra vida y en la vida de los santos nos ofrece una garantía de que la gracia está actuando en nosotros y nos incita a una fe cada vez mayor y a una actitud de pobreza llena de confianza".

Esto es la Gracia de Dios, que puede subdividirse como hemos visto en otros subtipos de "gracias" (gracias de estado, gracias actuales, gracias sacramentales, gracias especiales...), todas ellas para contribuir a santificar al hombre... Pues bien, "¡na`îma!" es lo que dicen los musulmanes a alguien que se ha afeitado o que se acaba de bañar, de cortarse el pelo o de despertar. La traducción "¡Estás es gracia de Dios!" para este contexto sería difícilmente defendible.

2. La raíz de la palabra en árabe

Efectivamente, la familia de palabras de la raíz nun-ayn-mim no parecen sugerir nada remotamente parecido a lo que el Catecismo de la Iglesia nos enseña. Una de las conexiones más evidentes del término que investigamos es na`ma, placer. Otros términos sugerentes de la familia son el verbo na`ama: "vivir holgadamente, estar satisfecho, saborear, ser suave, ser verde, ser fino (como polvo), estar sereno, disfrutar". El ganado (ana`am) es "por lo que un nómada vive con placer", la afirmación a una pregunta en árabe que es el "pláceme" a lo que se le ha preguntado (sea negativo o positivo) es na`am, la comodidad ("placer sencillo") se dice na`îm, alguien generoso ("que causa placer a otros") es min`âm, nu`âmâ es la delicia del "viento del sur", el avestruz de pluma gustosa es na`âm y cualquier cosa que nos da la satisfacción de no estar perdidos o desechados es na`âim 1.

La familia de los términos parecen responder a la idea matriz del placer, entendiéndolo como lo que hace que fluyan las cosas, que vaya bien la naturaleza de las cosas: las familias viviendo holgadamente, las madres mimando a sus niños, los nudos deslizándose, las materias sólidas en general haciendo más sutil su condición, las hojas verdeando, la sangre bombeando... Lo delicado, lo gustoso, lo que tiene sabor, lo que es gozoso, lo que se desliza, lo melifluo, lo que es suave, encuentra en esta raíz su idónea plasmación lingüística que parece responder a la idea matriz de "lo que contiene placer suficiente para fluir por la existencia".

Mientras que observamos que, puestos a traducir la teología católica al árabe los traductores han necesitado fuertes dosis de imaginación a la hora de usar todas las posibilidades de las palabras árabes. Así que no se ha limitado a cristianizar algo tan difícil de espiritualizar como el na`îm de Allah, sino que, sin que entre en conflicto con el ya mencionado na`îmullâh, encontramos que Cortés traduce en su diccionario an-ni`ama al mubarrara como "la Gracia Santificante". La ni`ma... pero ¿qué es la ni`ma?

La ni`ma -término coránico de la familia cuya indagación va a ser nuestro objeto principal- sería la esencia de lo na`im. Ambos son sustantivos pero mientras que en lo que se define como na`im no importa qué sea la cosa mientras tenga la característica de lo placentero, la ni`ma es "una cosa" en sí misma, como si dijéramos. El primero es un substantivo construído a partir de un modo de ser (un adjetivo), y el segundo es sustantivo propio.

Con lo visto hasta el momento, nuestra primera intuición es que la ni`ma debe ser algo sensible y no una entelequia. No va a ser nunca el fruto de una disquisición teológica sino algo tan real como la sangre o la savia, y de hecho relacionado con ambas realidades 2. La ni`ma será algo sutil, desde luego, y que tendrá que ver con la delicadeza de las cosas, y vamos a aprender a verla fluyendo y haciendo fluir la vida. La vida, no el espíritu ni el alma. La vida. La espiritualidad islámica tiene que ver con la vida, no con el espíritu.

3. La ni`ma en el Corán

La ni`ma es el término de la familia más usado en el Corán (50 veces). Su primera aparición en la escena de la Revelación es en uno de esos juramentos de Allah que señala al hombre cuáles son las cosas fundamentales de la existencia. Como el Corán hace con el sol, la luna, la noche en calma o la claridad de la mañana, el Corán jura por la ni`ma (68:2).

Tenemos una primera acepción del término que es todo aquello por lo que cualquiera de nosotros no ha sufrido abandono o dolor. Lo que a veces se traduce como "el favor de Allah", privándolo de la fuerza de la raíz de la palabra árabe, desvirtuando por sublimación el placer de Allah en tu vida y trasformándolo en un efluvio divino que se ha derramado sobre ti. Esta acepción de todo aquello por lo que tu vida ha sido fácil pudiendo no serlo, lo encontramos, por ejemplo, en 93(6-11): "¿No te encontró huérfano y te recogió? ¿No te encontró extraviado y te dirigió? ¿No te encontró pobre y te enriqueció? (...) Haz que se conozca la ni`ma de Allah".

Un segundo significado específicamente coránico del término es "todo aquello que ha sido dispuesto por Allah para que el Islam sea como es". El dîn del Islam es la disposición completa del hombre al placer porque le enseña qué y cómo debe estar en este gozo que es la existencia. Se dice que los que cambien la ni`ma por el kufr están en la perdición (14:28; 2:211). Esto nos indica que podemos cambiar nuestro placer en sufrimiento a voluntad, abandonando la protección que para nosotros ha puesto Allah en el Islam. Los que, por el contrario, son fieles al Corán y cumplen el dîn logran que la ni`ma sea completada en ellos (5:3). En este sentido, dice Corán 2,231: "¡No toméis a burla las aleyas de Allah, antes bien recordad la ni`ma para con vosotros y lo que se os ha revelado de la sabiduría, exhortándoos con ello!". La identificación entre dîn y ni`ma llega en este pasaje al culmen. El dîn del Islam es el marco definitivo de la vida auténticamente humana: lo que permite vivir al hombre con satisfacción y holgura a todos los niveles.

También es cierto que, excepcionalmente, encontramos alguna aleya en la que se asocia la ni`ma a comportamientos propios de un mundo ya desgraciadamente perdido como aquel en el que los sueños de las personas eran significativos y la ni`ma nos ayudaba a desvelarlos (: a José se le promete ni`ma para interpretar los sueños); o, puntualmente, hay aleyas en la que la ni`ma nos recuerda los efectos de la Gracia Santificante según la teología católica, por ejemplo, Jesús hace milagros por la ni`ma que le ha sido concedida por Allah... Lo cierto es que la posibilidad de interpretar sueños de individuos excepcionales o su capacidad de realización de lo que el hombre común llama "milagros" pertenece a la esfera de lo humano. Y todo, absolutamente todo lo que forma parte de las cualidades por las que el hombre vive una existencia ligera, auténtica y sutil, forma parte de los efectos de esta ni`ma. La ni`ma abarca todo lo que es el mundo del hombre.

Quizá lo más fascinante del Islam es que —como decía Abderrahman Muhammed Manan— "recompone tus mundos rotos". El Corán indistintamente usa la palabra ni`ma para todos aquellos beneficios materiales que un hombre recibe de un hombre (92:19, 26:22 3), como para lo que te salva de tus enemigos (5:11, 3:114, 3:174, 14:6, 68:49, 33:9, 29:67), lo que te alimenta (35:3), te soluciona las dificultades materiales (93:11) y hace confortable tu vida (43:13), lo que te impide la locura (52:29), lo que te da un camino que puedas seguir para tu plenitud como ser humano (2:231) y lo que te libra del Fuego (37:57, 3:103). En general, todo aquello que te sitúa en disposición de placer no conoce categorías ni jerarquizaciones, y, una vez librados de las teologías sobre ello, es fácilmente reconocible por cualquiera de nosotros. Cada uno sabe cuándo de pronto las cosas dejan de rechinar y discurren con facilidad y holgura. Eso es la ni`ma.

El verbo que rige la ni`ma es en sí mismo un signo. Normalmente va asociada al verbo "completar", por ejemplo, en la frase "así completaré mi ni`ma en vosotros", como suponiendo que ya el mero hecho de estar vivos supone una cantidad de ni`ma en nosotros.

4. Orden cronológico de la revelación de las ayat referentes a la ni`ma

Para todo aquel que quiera hacer el trabajo personal de ir viendo cómo se le fue revelando al Profeta la existencia de la ni`ma, copiamos a continuación -según el orden de la Revelación y no el del Corán- las aleyas que hacen alusión a la misma. La aleyas van entre paréntesis y la sura fuera del mismo y con negrita:

EN MECA: 68 (2, 49); 92 (19); 93 (11); 54 (35); 35 (3); 26 (22); 27 (19); 12 (6); 37 (57); 31 (31); 39 (8, 49); 43 (13); 46 (15); 16 (18, 53, 71, 72, 81, 83, 114); 14 (6, 28, 34); 52 (29); 29 (67).

EN MEDINA: 2 (40, 47, 122, 150, 211, 223); 8 (53); 3 (103, 171, 174); 33 (9); 48 (2); 5 (3, 6, 7, 11, 110).

5. Relación con otros conceptos de nuestra metafísica

Si se preguntara qué diferencia hay entre la baraka, la rahma y la ni`ma, todas ellas realidades materiales que contribuyen a mejorar la condición de los vivientes, podríamos sugerir lo siguiente:

* La rahma -desde un punto de vista exotérico- eres tú visto desde Allah; lo que te ha hecho posible. Desde un punto de vista de Islam interior, la rahma es lo que eres tú constitutivamente; en esencia, como si dijéramos, todo tú eres un tapiz de rahma de Allah. La rahma tiene que ver con el hecho de que existas.

* La ni`ma tiene que ver con el modo más o menos placentero de tu existir, es decir, con tu vida. La ni`ma es el lubricante de la vida. Tu recepción de la ni`ma es pasiva sólo en la medida que es por la ni`ma por lo que estás vivo. Pero a partir de ahí debes incrementar la ni`ma, es decir, debes estar más vivo, y es para eso para lo que baja el Islam al hombre. En este sentido, la ni`ma que te hace ubicarte más en el placer, lo que es tanto como decir en la vida, o, más aún, en Allah, es una situación de favor en Allah que tú puedes incrementar según tu disposición, y lo haces siendo musulmán. La condición nulamente pasiva de la ni`ma se expresa adecuadamente en Corán 8:53, donde se dice que "Allah no cambia la ni`ma de un pueblo hasta que éste no se cambia a sí mismo".

* La baraka no te llega para estar vivo, sino para solucionar un problema concreto, un "trombo" en tu relación con lo sagrado; que puede solucionar algo dentro del terreno de lo patológico o de lo que entendemos por vida espiritual. Tanto un problema de impotencia o esterilidad, como un estancamiento en la vida interior del hombre, se solucionarían buscando a un shaij que te contagiara su baraka. Ciertamente, ya no hablamos de algo que esté en disposición tuya obtener, sino sólo exponerte a ella. Si estás cerca de un walî (íntimo de Allah), una piedra, un animal o un lugar que tenga baraka, te contagias de su fecundidad. Tú no tienes nada de baraka y la buscas donde la hay. Por tanto, es algo diferente que la ni`ma, que, estando en la base de tu condición de viviente, se incrementa a resultas de un proceso en el que se ha intentado que las cosas vayan discurriendo con facilidad y delicadeza.

6. La respuesta a la ni`ma es el shukr

Según el mismo Corán indica, la respuesta del hombre por el placer de que hemos sido dotados en Allah es el agradecimiento: "Conocen la ni`ma pero la niegan. La mayoría son unos desagradecidos" (16:83). Por ejemplo en 16:114 se nos dice: "Comed de lo lícito y bueno de que Allah os ha proveído y agradeced la ni`ma...". También en 43:13 se vincula claramente la ni`ma recibida con la actitud que debe tener el hombre de agradecimiento. Sin embargo, el desagradecido actúa como en 39:49 atribuyéndose el salir de una desgracia a sí mismo después de haber invocado a Allah.

Y a su vez, como si nos moviéramos dentro de un "círculo (en este caso mal llamado) vicioso", el agradecido es el único beneficiario de la ni`ma: "En virtud de una ni`ma venida de Nosotros, así retribuimos al agradecido".

Pero no trataremos en particular este concepto del shukr que ya será objeto de un estudio aparte. Simplemente queríamos dejar reseñado que en el Corán ni`ma de Allah y shukr del hombre son realidades directamente vinculadas: la respuesta a la ni`ma es el agradecimiento, y el agradecimiento consigue atraer hacia sí a la ni`ma.

7. Conclusión

Hemos visto que ni el na`îm de Allah ni la ni`ma de Allah pueden responder a lo que entendemos por Gracia de Dios. Una teología como la católica, que es capaz de hacerse poco menos que ininteligible en tan sólo dos páginas que dedica a algo como la Gracia, verá una enorme dificultad a la hora de traducirse a un idioma tan sensorial, tan material como el árabe, que usa la misma palabra para significar lo que es el sexo (una ni`ma de Allah) o lo que es el Islam para el ser humano (una ni`ma de Allah).

La ni`ma de Allah ha sido genialmente definida por Abderrahman Habsawi en su tafsir de Corán (sura 93) como "todo aquello con lo que afirma al ser humano", acuñando una fórmula de acuerdo entre las dos interpretaciones posibles, la exotérica y la sufí.

Si pasamos la definición a traducción, la cosa se complica. Porque entonces nos vemos obligados a optar entre decir que la ni`matullâh es el "don de Dios (Allah)", usando un término que en teología católica unifica todo aquello que nos viene de Dios para nuestro bienestar material y para el espiritual, por tanto, una traducción impregnada de Cristianismo. O traducir el "favor de Dios (Allah)", que es la traducción más generalizada entre los musulmanes que no quieren caer en cristianizar el Islam sin tampoco perderse en la complejidad de las palabras.

Ciertamente, ambas traducciones responden bastante bien a la literalidad de la expresión pero traicionan algo de su profundidad. En ambas se pierde el sabor semita de la expresión, ese algo que la palabra ni`ma esconde —como si dijéramos— en el hígado y que relaciona lo que Allah nos da con la vitalidad propia de las cosas, en general, y más específicamente con el placer, motivo último del conflicto del estar cristiano sobre la tierra y bendición para el musulmán.

En todo caso, ambas traducciones ("don de Allah", "favor de Allah") serán muy del gusto de ese musulmán que (legítimamente) se mueve en un plano exotérico —es decir, exterior— y entiende que Allah es un Dios radicalmente distinto del Mundo en el que él se encuentra. Pero para aquel que puede vivir esa dimensión de la Revelación según la cual "Allah no es un otro al Mundo, un añadido a la existencia", resultarán traducciones pobres. Porque un "don" o un "favor" se recibe de alguien que está separado de ti, no de alguien "que está más cerca de tí que tú de tu vena yugular".

A los que opten por moverse en la dimensión interior del Islam, no les importará perder algo de la literalidad de la expresión en la traducción, a condición de quedarse con lo máximo posible del sentido de la misma, así que quizá se inclinarían a entender la ni`ma como "la fuerza de Allah" (o, incluso, "la fuerza vital" sin hacer referencias a Allah, puesto que lo que no es aparte no tiene por qué tener nombre aparte). En los casos en los que el Corán hace referencia a la recepción de la ni`ma por parte del hombre encaja perfectamente el sentido del emerger en el hombre de una fuerza que antes no tenía: fuerza con la que te proteges, con la que te alimentas, por la que no estás perdido, la que te hace sentirte seguro, por la que estás a gusto, que te permite estar cuerdo, que te ubica en la existencia, que hace que las cosas te vayan bien, que tú te desenvuelvas fluídamente en la vida... Desde una perspectiva sufi, nos sentiríamos cómodos traduciendo ni`ma por "la fuerza de Allah", con el sentido tremendamente vital que tiene el término entre nosotros, punto de encuentro entre nuestra sensibilidad actual y la tradicional sensibilidad semita.

Notas
1 La piedra que señala un pozo en el desierto, una señal, un camino, una construcción en una montaña. Por esta misma razón se usa para el nombre de varias estrellas.
2 Hemos dicho que una de las significaciones del verbo es "ser verde". Lo cierto es que "sangre" pertenece a la misma raíz: nu`mân. La "sangre" sería "lo que nos mantiene vivos, es decir, en el placer de vivir"
3 En 26:22 Moisés le dice al Faraón que si va a echarle en cara toda la ni`ma que le había concedido, y en 92:19 que el mumin cuando hace una ni`ma a otro hombre no la hace para ser retribuido por ello.

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