webislam

Viernes 13 Diciembre 2019 | Al-Yuma 15 Rabi al-Zani 1441
593 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=2339

Vida de los compañeros del profeta 2

¡Lanza Sad, lanza!... ¡Ofrendaría mi padre y mi madre por ti!

09/02/2001 - Autor: Webislam - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

...y así partieron ambos a entregar su máximo esfuerzo por la causa de Allah.
...y así partieron ambos a entregar su máximo esfuerzo por la causa de Allah.

Biografía de Sad Ibn Abi Uaqqás

"¡Lanza Sad, lanza!... ¡Ofrendaría, mi padre y mi madre por ti!”

En el Nombre de Dios, Clemente y Misericordioso:

Y recomendamos al hombre benevolencia para con sus padres. Su madre le concibe, pena tras pena, y deja de amamantarlo a los dos años. Y le dijimos: "Agradéceme a mí y a tus padres, porque el retorno será a mí. Pero si te obligaran a que me asocies algo, que tú ignoras, no les obedezcas; compórtate con ellos con benevolencia en este mundo, y sigue el camino de quien se vuelve a mí en todo. Luego vuestro retorno será a mí y entonces os haré saber cuanto hacíais".

(31:14,15)

Estas aleyas encierran una historia única y asombrosa: un joven guarda en su interior un sin número de sentimientos opuestos, triunfando finalmente el bien sobre el mal y la fe sobre la incredulidad. El joven del cual hablamos era uno de los más nobles de Mekka, de origen ilustre. Llamado Sad Ibn Abi Uaqqás (que Allah se complazca de él).

Sad Ibn Abi Uaqqás era aún joven cuando la luz del Islam iluminó Mekka. Era cariñoso con sus padres, y apegado a ellos, en especial a su madre. A pesar de haber cumplido los diecisiete años, Sad tenía el juicio y la sabiduría de muchos ancianos.

A diferencia de los jóvenes de su edad, Sad no se sentía atraído por las diferentes diversiones y placeres que gustaban los de su edad. Su atención se centraba en la fabricación y reparación de arcos y flechas y la práctica de la arquería.

Tampoco se sentía cómodo con las creencias y costumbres que tenía su gente. A veces parecía estar esperando que algo o alguien extendiera una mano fuerte y firme que los sacase de esa miserable situación .

Y sucedió que Allah había decidido honrar a la humanidad con esta mano firme y fuerte. Nos referimos al Mensajero de Allah, portando esa luz divina : El Sagrado Corán, el Libro de Dios.

Sad se apresuró a responder a este llamado hacia la Guía y la Verdad . Fue uno de los primeros musulmanes.

El propio Sad solía enorgullecerse de ello diciendo:

"Pasaron siete días en los que yo representaba a un tercio de los musulmanes".

El Mensajero de Allah (saws) se alegró mucho cuando Sad abrazó el Islam, pues ya demostraba indicios de tener un futuro brillante y una hombría sin igual. Esto dejaba pensar que: "este cuarto creciente pronto brillaría con el esplendor de la luna llena".

Y es que Sad era noble, de origen ilustre y apreciado, y podía influir sobre muchos de los jóvenes de Mekka para seguir su senda y su religión.

Además, Sad pertenecía a la tribu de la madre del Profeta (saws): Los Bani Zuhra. Esto hacía que el Mensajero (saws) se enorgulleciera de este parentesco. En cierta ocasión, estaba el Mensajero (saws) sentado con algunos Sahabas y divisaron a Sad venir hacia ellos; el Profeta (saws) exclamó : "¡Este es mi tío! ¡Muéstreme alguien así!"

Pero la islamización de Sad Ibn Abi Uaqqás no fue algo sencillo y simple. Al contrario; lo expuso a una prueba de las más duras, difíciles y violentas. Fue tal, que Allah reveló en el Sagrado Corán aleyas al respecto.

Dijo Sad :

"Tuve un sueño tres días antes de abrazar el Islam. En él, yo estaba inmerso en una oscuridad total. Mientras me debatía entre las profundidades de esta oscuridad, vi una luna llena y brillante que me iluminaba. La seguí, hasta ver un grupo de personas que estaban delante siguiendo la luna: Divisé a Zaid Ibn Háriza, a Alí Ibn Abi Tálib y a Abu Bakr As Siddiq. Les dije: ¿Desde cuándo estáis aquí? Me dijeron: ¡Recién llegamos!"

"Poco después, me contaron que el Mensajero de Allah invitaba a la gente hacia el Islam en secreto, supe entonces que Allah quería algo bueno para mí, me extraería de las tinieblas a la luz, por medio de el."

"Me dirigí al Profeta (saws) rápidamente, lo encontré haciEndo la oración del Asr (La tarde), abracé luego el Islam; haciéndolo antes, solo las tres personas que vi en el sueño."

Sad prosigue con su relato diciendo:

"Al enterarse mi madre de mi islamización, se enfureció e intentó aprovecharse sabiendo como la quería. Me dijo: ¡Sad! ¿Qué religión es esta que te ha alejado de las creencias de tu padre y tu madre? ... ¡Por Dios! ¡Dejarás tu nueva religión o yo dejaré de comer y beber hasta que muera! Entonces se partirá tu corazón de pena por mí y la gente te lo reprochará para siempre."

"Le dije: No lo hagas. No abandonaré mi religión por nada." "Sin embargo cumplió con su amenaza. Dejó de comer y de beber por días, hasta que se debilitó." "Le pedí continuamente que comiese o bebiese. Siempre me rechazaba y juraba que no comería ni bebería hasta que muera o yo dejara mi religión."

"Al ver su actitud, le dije: ¡Madre! Te quiero mucho, pero mucho más a Allah y a Su mensajero... ¡Por Allah! Aunque tuvieses mil almas y las viera salir de tu cuerpo una por una ¡no abandonaré esta religión por nada! "

"Cuando mi madre observó la firmeza en mi posición, cedió. Comió y bebió.

Fue entonces, que Allah reveló en el Sagrado Corán:

"Pero si te obligaran a que me asocies, algo que tú ignoras, no les obedezcas; compórtate con ellos con benevolencia en este mundo".

(Sura 31:15)

El día de la islamización de Sad Ibn Abi Uaqqás, se cuentan entre los más bienaventurados para el Islam y los musulmanes:

En la batalla de Badr, se presentó Sad con su pequeño hermano Umeir, quién era aún adolescente. Cuando el Mensajero de Allah (saws) comenzó a pasar revista a los soldados musulmanes antes de la batalla, Umeir se escondió para que no lo reconociese y lo devolviese, impidiéndole combatir por su corta edad. Pero el Profeta (saws) al verlo lo rechazó. Umeir comenzó a llorar; hasta que del Profeta (saws) se enterneció y le permitió estar entre los soldados.

Al ver esto. Sad se alegró muchísimo. Se acercó orgulloso a su hermano y le anudó el cinto que cargaba su espada, de forma apropiada por su corta edad y tamaño, y así partieron ambos a entregar su máximo esfuerzo por la causa de Allah.

Cuando terminó la batalla, Sad retornó solo a Medina. Umeir había caído como mártir en los campos de Badr. Allah sería Quién le recompensase por la pérdida de su hermano.

En la batalla de Uhud, cuando las piernas temblaban de miedo, cuando los soldados musulmanes se vieron separados del Profeta (saws) y en retirada, un pequeño grupo de guerreros, se mantuvo alrededor del Profeta (saws) defendiéndole de los incrédulos.

Apenas sumarían diez, entre ellos Sad Ibn Abi Uaqqás. Firme y valiente, defendiendo la vida del Profeta con su arco y flechas, haciendo caer mortalmente herido a los incrédulos con cada flecha con él lanzada.

Al verlo a Sad comenzó a animarlo diciéndole:

"¡Lanza Sad, lanza!, !Ofrendaría mi padre y mi madre por ti! (1)

Sa d se enorgullecía siempre por estas palabras del Profeta (saws) y solía decir:

"El Mensajero nunca llegó a ofrendar a sus padres por nadie, sino por mí".

Sin embargo, la gloria de Sad llegó a la cima, cuando el Califa Omar Ibn Al Jattab decidió enfrentar a los persas, en una guerra para acabar con su poderío, derrumbar su imperio, y erradicar el politeísmo de esas tierras.

El Califa Omar envió misivas a sus representantes en las distintas provincias. Debían enviarse a la capital todos los hombres con armas, monturas y cuánto pudiesen aportar a la victoria, ya sea con su participación, con buenas sugerencias o con poesías y discursos que animen a los combatientes.

Los contingentes comenzaron a llegar a la capital (Medina). Llegaban de todos los rincones de la nación islámica con la esperanza de ofrendar su máximo esfuerzo por la causa de Allah. Cuando el ejército se completó, Omar consultó a la gente de experiencia y de buen criterio ¿Quien debería ser el Comandante del ejército principal y líder de la campaña?

Todos los consultados respondieron al unísono:

¡Sad Ibn Abi Uaqqás! ¡El León Combatiente!

Fue así, que Omar llamó a Sad y le asignó el comando del ejército, haciéndole entrega del estandarte.

Cuando el grueso del ejército, se disponía a salir de Medina, Omar se acercó para despedirlos, pues, a pesar de sus obligaciones, ardía de deseos de estar marchando con ellos y se consolaba acompañándolos hasta las afueras de la ciudad. Finalmente aconsejó así al Comandante:

"¡Sad! No hay ningún parentesco que valga ante Allah excepto la obediencia. Los nobles son iguales que los humildes ante Allah. Allah es el Señor de los humanos y todos son Sus siervos. La gente se distingue sólo por el temor a Allah y obtienen Su recompensa a través de la obediencia a Él. Haz, pues, como lo haría el Profeta; y ten por seguro que esto es lo correcto".

Este ejército de Sad se componía de: Noventa y nueve soldados que asistieron a la batalla de Badr, más de trescientos de los que juraron fidelidad al Profeta en "Baiat ur Riduán" (2), trescientos de los que acompañaron al Profeta (saws) durante la conquista de Mekka y también marchaban con ellos setecientos hijos de los sahabas.

Sad avanzó con sus tropas hasta un lugar llamado "Al Qadisía" (3) y allí enfrentó al poderoso ejército persa durante varios días. El último día de batalla, mostró un ejercito musulmán decidido a definirla. Rodearon al enemigo y luego penetraron entre sus líneas desde todas las direcciones. Exclamando: "No hay más dios sino Allah", "Allah es el más grande".

Fue este, un combate violento y desesperado, al matar a Rustum, el general persa, mostraron su cabeza en alto con una lanza. En ese momento los persas se dispersaron; el terror y la confusión se apoderó de sus corazones mientras que los musulmanes iban sometiéndolos con facilidad.

El botín de guerra fue abundante. Los persas caídos fueron más de treinta mil hombres, muchos de ellos ahogados al querer huir por el río.

Sad vivió mucho tiempo y Allah le concedió una gran fortuna. Sin embargo, antes de su muerte, pidió un simple abrigo de lana rústica y dijo:

"Deseo que se me amortaje con esta ropa. Con ella enfrenté a los incrédulos el día de Badr y con ella deseo encontrarme con Allah, el Todopoderoso".

Sad Ibn Abi Uaqqás, murió en su casa, en Al Aqiq y fue sepultado en Medina el año 55 de la Hégira. Tenía entonces sesenta y cuatro años. La oración funebre por él fue dirigida por el gobernador Maruán Ibn Al Hákam.

¡Que Allah ,se complazca de él!

Notas
(1) Llegaría a ofrendar a mi padre y a mi madre por ti. Esta expresión árabe indica el sumo aprecio que se tiene por alguna persona.
(2) Baiat ur Riduan: Esto fue un juramento, tras impedir a los musulmanes visitar Makka y difundirse erróneamente la muerte en ese lugar de Ozman Ibn Affan.
(3) Al Qadisía: Lugar al Su de Irak, cerca de Kufa, donde se desarrolló la batalla homónima.
Esta batalla, marcó la victoria final de los musulmanes sobre el imperio Persa.
Anuncios
Relacionados

Breve historia de Meka hasta el 1200

Artículos - 05/09/2001

El quinto pilar del Islam: La peregrinación (hayy)

Artículos - 25/09/2008

‘AzZohor’, Islam en clave lírica

Noticias - 12/03/2008



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/18712-vida_de_los_companeros_del_profeta_2.html