webislam

Sabado 22 Febrero 2020 | As-Sabat 27 Jumada al-Zani 1441
575 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=2235

Para el hombre que viene, un comentario

El libro de Shaykh Abdul Qader Al-Murabit resume parte de la historia contemporánea

15/01/2001 - Autor: Itimah Arraiz - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Heidegger (Foto www.convencionbautista.com)
Heidegger (Foto www.convencionbautista.com)

Bismi-Llâhi-r-Rahmâni-r-Rahîm

Lo primero que tenemos que destacar de este polémico libro de Shaykh Abdul Qader Al-Murabit es su notable y loable capacidad de síntesis. En unos pocos capítulos, y con unos trazos muy sencillos, logra resumirnos una parte no poco importante de la historia contemporánea y consigue que nos interesemos por ella. Con el leit motiv de la usura, el autor nos da las claves de los sucesos históricos que nos han llevado a la situación de caos global que actualmente padecemos (lo que, cínicamente, la intelligentsia ha dado en llamar "nuevo orden mundial"). Por tanto, hay un factor fundamental a considerar en esta obra: el factor histórico. El segundo factor es el filosófico. Adentrémonos en ambos:

Primera parte

Hace pocos días, en un periódico de ámbito nacional, el profesor de Historia de las Ideas Políticas, Benigno Pendás, escribía un artículo muy interesante, titulado: "Tucídides nos enseña Historia". De él extraigo un breve fragmento que nos servirá de introducción al tema que nos ocupa. Dice así: "Tucídides, el ateniense, hijo de familia distinguida, político fracasado y desterrado ilustre a causa de la envidia de sus conciudadanos, demuestra sin estridencias que la Historia puede ser explicada de forma objetiva. Se trata, como bien sabía Ranke, de saber y de hacer saber cómo han ocurrido los hechos. Porque nuestro historiador no es un poeta genial, como el Homero que adorna la guerra de Troya con relatos conmovedores. No es tampoco el filósofo que otorga a la Historia un sentido ineludible, ni hace de ella, al modo hegeliano, el despliegue de una Idea absoluta. Es, más bien, un "físico" o quizá un "médico" al estilo hipocrático, que explica los hechos, comprende a los actores, dota de coherencia al conjunto y presta su máxima atención a las acciones humanas, expresadas en el detalle de cada maniobra militar, en el choque de hoplitas o de trirremes, en la tierra o en el mar...Pero cada anécdota deja entrever la categoría, en tanto que la evoca..."- En consecuencia, el historiador ateniense Tucídides, que se ganó los elogios de un David Hume "la primera página de Tucídides es el único comienzo posible de toda auténtica historia", de un Thomas Hobbes "en él, la facultad de escribir historia se halla en su momento culminante" o de un F. Nietzsche "mi recreación, mi predilección, mi cura de todo platonismo ha sido en todo tiempo Tucídides", nos enseña algo fundamental: el método histórico. Por eso, es grande el acierto de Abdul Qader cuando, al comienzo de su libro (pág. 23), hace una distinción entre método histórico y revisionismo histórico, optando por aquél.

Efectivamente, como él mismo dice: "... el método histórico propone un nuevo conjunto de números enteros, nuevos conceptos estructurales, además de un cambio fundamental en lo que son las fuerzas motrices de los sucesos y los imperativos sociales sobre los que se basa la sociedad". Haciendo uso de este método, Abdul Qader destroza uno por uno todos los tótems e ídolos de lo "políticamente correcto", y nos presenta, en su desnudez pura, una serie de acontecimientos fundamentales que nos han sido deliberadamente ocultados durante demasiado tiempo por los aristócratas de la usura... Porque esto es lo primero que hay que denunciar: que hemos sido engañados y que las cosas no son lo que aparentan; que la ignorancia de la historia no ha sido nunca tan grande como en esta segunda mitad del siglo XX. Peor aún que esta ignorancia, ha sido la tergiversación efectuada. Siempre es más grave el adoctrinamiento fundado en falsedades que la ignorancia; porque el no saber puede superarse con el estudio, pero las consecuencias del adoctrinamiento que se basa en hechos falsos o en interpretaciones sesgadas de la realidad en función de los objetivos deseados son prácticamente imposibles de superar, habida cuenta de las condiciones actuales de control que ejercen los nuevos centros de poder sobre la política, la economía y los mass media. Por este motivo, se pregunta Abdul Qader "si todavía queda un puñado de hombres superiores dispuestos a construir ese puente hacia el mañana"(pág. 20). Porque, hoy por hoy, son pocos los que saben...

Si la aldea global ha resultado ser un desastre global; y el "nuevo orden mundial" no es sino un caos universal, se debe a que el Sistema occidental se basa en la ocultación ( no otra cosa significa "kafir": el que oculta) y en la mentira. Y la mentira es el origen y el caldo de cultivo en el que prosperan el odio, el dolor, la guerra y la muerte. Dicha mendacidad empieza manifestándose en la corrupción de las palabras, del nombre de las cosas. Como decía el poeta persa Firdusi: "La palabra ha fijado todas las cosas,/ es sustancia de todo y de ella procede todo./ El embustero, al falsearla, falsea todas las cosas"(Chah-nâmeh).- Y hoy, la primera y la más grande de todas las falsificaciones se encuentra, sin duda, en la historia. Por dicho motivo, puedo dar fe de que la narración de hechos históricos que Abdul Qader menciona en su libro son rigurosamente ciertos. En otra ocasión, es posible, insha ‘Allah, que los amplifique, dando un repaso –que considero crucial- a los acontecimientos más relevantes de este siglo XX en lo que a la historia europea se refiere.

Segunda parte

La segunda cuestión que Abdul Qader aborda en su libro es la filosofía occidental, centrándose sobre todo en las figuras de Nietzsche y de Heidegger.- En el segundo capítulo, el autor resume admirablemente el pensamiento de Nietzsche en lo que se refiere a las fuerzas activas y reactivas que operan en la voluntad de poder. Merece la pena leerlo detenidamente. Se nota que Abdul Qader ha bebido de la fuente original, leyendo y rumiando todo el venero filosófico del pensador alemán. Los que hemos leído al solitario de Sils-Maria nos presentimos, y sabemos muy bien que, efectivamente, "el reconocimiento implícito de su crítica filosófica, si llegara a aplicarse, significaría el fin del actual sistema de poder"(pág.50).- Si alguien, por falta de tiempo o de disponibilidad, no puede acceder a la lectura de la obra completa del filósofo alemán, puede recurrir a alguna de las obras fundamentales de sus mejores exégetas: Bataille; Klossowski; Fink; Heidegger (con ciertas reservas que después expondré); Jaspers; E. Trías; F. Savater; G. Colli y, sobre todo, Gilles Deleuze, que fue quien mejor lo entendió...

En lo que respecta a Heidegger, Abdul Qader comete, a mi juicio, dos errores de cierta entidad en la apreciación que hace de su pensamiento (que es lo que nos interesa). En primer lugar, el autor considera que Heidegger fue el filósofo que mejor entendió a Nietzsche. Lo conocía muy bien, por supuesto, pero no lo interpretó correctamente. Heidegger consideraba que Nietzsche fue el último filósofo occidental que, aun atacando la filosofía platónica, lo hacía desde un punto de vista que todavía no se había sustraído del todo de los presupuestos de esa filosofía. Pero lo cierto es que –sin abundar demasiado en el tema, aunque es de una gran trascendencia, como después veremos- la transmutación de valores que Nietzsche operó en la filosofía acabó drásticamente con la metafísica platónico-agustiniana. Esta metafísica ha durado 2.500 años en la filosofía occidental (bajo muy diversas formas) y ha generado un nefasto dualismo cuyo paradigma fundamental es la doctrina agustiniana de la oposición radical entre la Civitas Dei y la Civitas Homini..., del que aún hoy nos resentimos.- Todo lo contrario al Tawhîd.- Por eso, Nietzsche, con muy buen criterio, se remontó a los filósofos presocráticos (como, de hecho, hizo el mismo Heidegger). Pero el error principal de Heidegger es que dio una interpretación de la filosofía nietzscheana más próxima a su propio pensamiento que al de Nietzsche. En la doctrina del eterno retorno y del superhombre, por ejemplo, Heidegger ve la determinación "de la relación del Ser al ser del hombre como relación de este ser al Ser"(cf. "¿A qué se llama pensar?", pág. 81). Esta interpretación descuida toda la parte crítica de la obra de Nietzsche. Descuida todo aquello contra lo que Nietzsche luchó. Nietzsche se opuso a cualquier concepción de la afirmación que halle su fundamento en el Ser, y su determinación en el ser del hombre.

Esto nos entronca con el segundo error, que, a mi entender, comete Abdul Qader: el de conceder demasiada importancia a la pregunta de Heidegger sobre el Ser.

La Ontología Heideggeriana sobre el Ser

La ontología heideggeriana sobre el Ser-en-sí no es, como dice el autor, un "puro y exacto bosquejo de todo lo que puede decirse sobre Allah". El mismo Heidegger abandonó, en la etapa final de su vida, este camino. ¿Por qué? Veamos. A ningún musulmán se le escapa, por ejemplo, el hecho de que la noción de fe es una petulancia antropocéntrica, semántica ingenua. Carece de relevancia, por tanto, lo que uno crea que cree o que no cree. Procede ir más lejos, más allá de las categoríás que hasta ahora han sido utilizadas por cualquier filosofía o teodicea. La realidad no necesita ser justificada, y este paradójico enunciado, esta no-necesidad de justificación, es exactamente lo que subyace en la sensibilidad del auténtico y puro musulmán, del insân al-kâmil...Por esto, bien puede decirse que "Dios", en cuanto significado último, "no existe". Decía Kierkegaard: "Dios no existe, sino que es eterno". Y es que la palabra "existir" no puede propiamente aplicarse a Dios, puesto que el sentido estrictamente etimológico de esta palabra (del latín ex-estare) indica un ser dependiente de un principio que no es él mismo, de aquello que no posee en sí mismo su razón suficiente, es decir, el ser contingente, que es lo mismo que el ser manifestado. De ahí que hablar de "existencia de Dios" sea un sinsentido, como lo es hablar de Dios como un "Ser", puesto que el Principio Supremo está más allá del Ser. Como decía Meister Eckhart: "Maestros groseros dicen que Dios es Ser Puro; pero Él trasciende al ser más que el mayor de los ángeles sobrepasa a una mosca. El "ser" es todavía un velum que debe quitarse si se quiere llegar al abismo divino"(Sermones y Tratados).

Como puede comprobarse, la existencia o la no-existencia de Dios nada tiene que ver con "Dios". Estas son discusiones entre símbolos. El genuino Islam se reconoce, precisamente, como la actitud que supera todo antropomorfismo, incluido el antropomorfismo del verbo existir (siempre vinculado a su opuesto: el no-existir). Lo extraordinario de la gnosos sufi es que su visión de lo divino o numinoso trasciende siempre a los "trascendentales" de la filosofía clásica: al bonum, al verum, al unum, e incluso, al esse...- En el Occidente cristiano Dios ha sido un recurso demasiado fácil, sobre todo a partir del momento en que la tradición del Pseudo-Dionisio quedó definitivamente arrinconada. Con la ruina de la teología negativa se desvió Occidente del camino correcto (sîrat al-mustaqîn) del Islam (sometimiento a Allah, el no-asociado), se esfumó at-Tawhîd.- Cabe, pues, concediendo una gran licencia al lenguaje, hablar de "Dios" (término equívoco donde los haya, pues Deus viene de Zeus, que, obviamente, nada tiene que ver con Allah), pero a condición de que a eso –"Dios"- se lo despoje de todo antropomorfismo y se le localice de manera exclusivamente negativa, y desde el abismo de lo no-pensable –"abismo de la infinita disimilitud" que decía Eckhart. Todo esto me evoca un pensamiento de Ernst Jünger (que recuerda a una máxima taoísta):  El reino de la paradoja nos ilumina: lo único real es Allah, no hay más realidad que Allah. Lâ ilâha ill-Allâh.


Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/18670-para_el_hombre_que_viene_un_comentario.html