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Dichos del profeta Muhámmad

Sobre el Arreglo Personal

15/12/2000 - Autor: Recopilación de Chakib Zugari y Abdelmu’min Aya - Fuente: Verde Islam 15
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Yahya me contó de Málik, de Zayd Ibn Aslam, que dijo Jabir Ibn Abdallah al-Ansari:
“Salimos con el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, cuando el ataque a la tribu de los Banu Ammar”, Jabir prosiguió: “Yo estaba descansando bajo un árbol, cuando llegó el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam. Yo le dije: ‘Mensajero de Allah, ven a la sombra’. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, se sentó, y yo me levanté y fui a donde estaba nuestro saco. Busqué algo, y encontré un pepino pequeño y lo partí. Se lo ofrecí al Mensajero de Allah, salla Allahu alihi wa sallam. Él dijo: ‘¿De dónde has sacado esto?’ Yo le dije: ‘Lo trajimos de Medina, Mensajero de Allah’.” Jabir continuó: “Con nosotros estaba un amigo nuestro al que solíamos proveer para que fuese a guardar nuestras monturas. Yo le di lo que necesitaba y entonces se dio media vuelta para irse a donde estaban las monturas. Vestía dos capas roídas. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, le miró y dijo: ‘¿No tiene más ropa que esa?’ Yo dije: ‘Sí, Mensajero de Allah. En la bolsa tiene dos prendas’. Y se las di. Él dijo: ‘Que vaya y se las ponga’. Yo le dejé ir a ponérselas. Cuando volvió a marcharse, el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, exclamó: ‘¡Que Allah golpee su cuello!. ¿No está mejor así?’. Él (tomándoselo literalmente), dijo: Mensajero de Allah, en el camino de Allah’. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: En el camino de Allah’.” Jabir añadió: “Al hombre lo mataron en el camino de Allah.”
Yahya me contó de Málik que había oído decir a Umar Ibn al-Jattab: 
“Me gusta contemplar a un lector del Corán vestido con ropas blancas.”
Yahya me contó de Málik, de Ayyub Ibn Abu Tamim, que Ibn Sirin dijo:
“‘Umar Ibn al-Jattab dijo: ‘Allah ha sido generoso con vosotros, por tanto sed generosos entre vosotros. Que un hombre vista sus ropas combinadas’.”
Yahya dijo que había oído decir a Málik: 
“Estoy en contra de que los jóvenes usen oro porque oí que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, prohibió usar anillos de oro, y yo lo desapruebo para los varones, viejos o jóvenes.”
Yahya dijo: 
“Yo oí decir a Málik acerca de que los hombres vistieran ropas (envolturas, pieza de tela para envolverse) teñidas con flor de azafrán en sus casas y patios: ‘No tengo noticia de que nada de esto sea haram, pero yo prefiero otras ropas a éstas’.”
Málik me contó de Hisham Ibn Urwa, de su padre, que ‘Aisha, la esposa del Profeta, Allah esté complacido de ella, visitó a Abdallah Ibn az-Zubayr con un chal de seda que ella solía usar.
Yahya me contó de Málik, de Alqama Ibn Abu Alqama, que dijo su madre: 
“Hafsa bint Abdurrahmán fue a visitar a ‘Aisha, la esposa del Profeta, Allah esté complacido de ella, y Hafsa llevaba un pañuelo en la cabeza largo y fino. ‘Aisha lo rasgó por la mitad y le hizo uno ancho.”
Yahya me contó de Málik, de Muslim Ibn Abu Mariam, de Abu Salih, que Abu Huraira dijo:
“Las mujeres que están desnudas aún cuando estén vestidas, se desvían y hacen que se desvíen otros, y no entrarán en el Jardín ni encontrarán su aroma, y su aroma se percibe desde una distancia tan lejana como la de un viaje de quinientos años.”
Yahya me contó de Málik, de Yahya Ibn Sa’id, de Ibn Shihab, que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, se puso en pie una noche y miró al horizonte del cielo. Y dijo:
“¿Qué tesoros ha abierto la noche? ¿Qué pruebas han sucedido? Cuántos están vestidos en este mundo y estarán desnudos el Día de la Resurrección. Advierte a las mujeres en sus habitaciones.”
Yahya me contó de Málik, de Abu Bakr Ibn Nafi, de su padre Nafi, el mawla de Ibn ‘Umar, que Safiyya bint Abu Ubaid le informó de que Umm Salama, la esposa del Profeta, Allah esté complacido de ella, dijo que cuando le mencionaron al Profeta la ropa inferior de las mujeres, este dijo: 
“Ella deja que baje una cuarta (un palmo)’. Umm Salama dijo: ‘¿Y si esto no lo cubre?’ Él dijo: ‘Entonces el largo de un antebrazo, y que no lo aumente más’.”
Yahya me contó de Málik, de Abu Az-Zinad, de Al-Araj, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: 
“No lleves una sandalia sola. Ponte las dos o ve con ambos pies desnudos.”
Yahya me contó de Málik, de Abu Az-Zinad, de Al-Araj, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo:
“Cuando te pongas las sandalias, comienza con el pie derecho. Cuando te las quites, comienza con el pie izquierdo. El pie derecho es el primero que hay que poner en la sandalia y el último en sacar de ella.”
Yahya me contó de Málik, de su tío paterno Abu Suhayl Ibn Málik, de su padre, que Kaab Al-Ahbar le dijo a un hombre que se quitó las sandalias: 
“¿Por qué te has quitado las sandalias? Quizá hayas interpretado esta aleya: ‘¡Quítate tus sandalias. Estás en el puro valle de Tuwa!’ (Azora 20, aleya 12). ¿Sabes cómo eran las sandalias de Musa?” Málik (el padre de Abu Suhayl) dijo: “No sé lo que respondió el hombre.” Kaab dijo: “Estaban hechas con la piel de un burro muerto.”
Yahya me contó de Málik, de Abu Az-Zinad, de Al-Araj, que Abu Huraira dijo: 
“El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, prohibió (dos tipos de) ventas: la mulamasa, en la cual se obliga a un hombre a comprar cualquier cosa que toque sin posibilidad de elección, y la munabadha, en la cual dos hombres se lanzan mutuamente sus ropas sin siquiera ver la ropa del otro. También prohibió dos formas de vestir. Una en la cual un hombre se sienta con las piernas pegadas al pecho, envuelto en una prenda que no cubre sus genitales, y la otra en la cual un hombre envuelve una sola prenda sobre un brazo y un hombro, restringiéndolos.”
Yahya me contó de Málik, de Nafi, de Abdallah Ibn ‘Umar, que ‘Umar Ibn Al-Jattab vio una túnica de seda a la puerta de la mezquita. Y dijo: 
“Mensajero de Allah, ¿comprarías tú esta túnica y te la pondrías el Yumu’a y cuando te llegan enviados”. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: “Sólamente una persona que no tenga porción en el próximo mundo viste esto”. Entonces le llevaron al Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, unas cuantas túnicas del mismo material, y a ‘Umar Ibn Al-Jattab le dio una de las túnicas. ‘Umar dijo: “Mensajero de Allah, ¿Me vistes con esto, cuando dijiste lo que dijiste de la túnica de Utarid?”. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: “No te lo di para que te la pusieras”. ‘Umar se la dio a un hermano suyo que estaba en Meca y que todavía era idólatra.
Yahya me contó de Málik, que Ishaq Ibn Abdallah Ibn Abu Talha dijo:
“Anas Ibn Málik dijo: ‘Yo vi a ‘Umar Ibn Al-Jattab cuando era amir de Medina. Entre sus hombros había tres parches cosidos, uno remendado encima del otro’.”
Yahya me contó de Málik, de Abu Bakr Ibn Nafi, de su padre Nafi, de Abdallah Ibn ‘Umar, que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, ordenó recortarse el bigote y dejarse la barba.
Yahya me contó de Málik, de Ibn Shihab, que Humay Ibn Abdurrahmán Ibn Awf oyó a Mu’awiyya Ibn Abu Sufián decir desde el mimbar el año que realizó el Hach, sosteniendo un mechón de cabello (es decir, un postizo) que le había tomado a uno de sus guardianes: 
“¡Gente de Medina! ¿Dónde están vuestros hombres instruidos? Yo oí al Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, prohibir cosas como esta, diciendo: ‘Los Banu Isra’il fueron destruidos cuando sus mujeres empezaron a usar esto’.”
Yahya me contó de Málik, que Ziyad Ibn Sa’d oyó decir a Ibn Shihab:
“El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dejaba su pelo caerle por la frente como Allah quería, y a continuación lo separaba en dos.”
Málik dijo: “No hay inconveniente en que un hombre vea el pelo de la esposa de su hijo o el pelo de la madre de su esposa.”
Yahya me contó de Málik, de Yahya Ibn Sa’id, que Abu Qatada Al-Ansari le dijo al Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam:
“Yo tengo muchísimo pelo que me llega hasta los hombros, ¿debo peinármelo?” El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: “Sí, y hónralo.” A veces Abu Qatada se lo aceitaba dos veces en un mismo día, porque el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, le había dicho: “Hónralo."
Yahya me contó de Málik, de Zayd Ibn Aslam, que Ata Ibn Yasar le dijo que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, estaba en la mezquita cuando llegó un hombre con el cabello y la barba enredados. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, indicó con la mano que le hicieran salir a peinarse la barba y el pelo. El hombre así lo hizo, y volvió. El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, dijo: 
“¿No es preferible así, a que uno de vosotros venga con la cabeza despeinada, como si fuera un shaitán?.”
Yahya me contó de Málik, que Yahya Ibn Sa’id dijo que Muhámmad Ibn Ibrahim at-Taymi le había informado de que Abu Salama Ibn Abdurrahmán dijo:
“Abdurrahmán Ibn Al-Aswad Ibn Abd Al-Yaghuth, que tenía el pelo y la barba blancos, solía sentarse con nosotros. Un día llegó con el pelo teñido de rojo, y la gente le dijo: ‘Así está mejor.’ Él dijo: ‘ ‘Aisha, la esposa del Profeta, Allah esté complacido de ella, me envió su esclava Nujayla ayer. Me prometió que me teñirían el pelo y me informó de que Abu Bakr as-Siddiq solía teñirse el pelo’.”
Yahya dijo que había oído decir a Málik acerca del teñir el pelo de negro: 
“No he oído nada seguro acerca de esto, y a mí me parecen preferibles otros colores.”Yahya dijo: “No teñirlo está permitido, si Allah quiere, y la gente no tiene una obligación al respecto.”
Yahya dijo que había oído decir a Málik:
“No hay en este hadiz una indicación clara de que el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, no se tiñera el pelo. Si el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alihi wa sallam, se hubiera teñido el pelo, ‘Aisha habría mandado con tal motivo un mensaje a Abdurrahmán Ibn Al-Aswad”.
Se transmitió de Yábir, Allah esté complacido con él, que dijo: 
“El día de la conquista de Meca trajeron hasta el Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, Abu Quháfa, el padre de Abu Bakr As-Siddíq, Allah esté complacido con él, y su cabeza y su barba estaban blancos como la cedoaria. Dijo, entonces, el Mensajero de Allah: ‘¡Cambiadle ese color pero que no sea de negro!’.” 
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Ibn ‘Umar, Allah esté complacido con los dos, que dijo: 
“Prohibió el Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam, afeitarse parte de la cabeza dejándose mechones de pelo sin afeitar”.
Lo relataron Al-Bujari y Muslim.
Y del mismo se transmitió que dijo: 
“Vio el Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam, a un niño al que le habían afeitado parte de la cabeza y le habían dejado otra parte sin afeitar. Así pues, les prohibió hacer eso y dijo: ‘¡Afeitársela toda!’.”
Lo relató Abu Daud (hadiz sahih)
Se transmitió de Abdallah Ibn Yafar, Allah esté complacido de él: 
“Que el Profeta, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam, concedió un plazo de tres días de luto a la familia de Yafar y después fue a verlos y les dijo: ‘¡No lloréis por mi hermano (Yafar Ibn Abu Tálib) después de hoy!’. A continuación añadió: ‘¡Llamad a los hijos de mi primo!’. Y nos trajeron como si fuéramos pajarillos. Y después dijo: ‘¡Llamad a un barbero!’. Y cuando llegó le mandó que nos afeitara la cabeza’.” 
Lo relató Abu Daud (hadiz sahih)
Se transmitió de Ali, Allah esté complacido con él, que dijo: 
“Prohibió el Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam, a la mujer, afeitarse la cabeza”.
Lo relató An-Nasai. Dijo Al Albani que es un hadiz da’if.
De Asmá hija de Yazíd Al-Ansaría, Allah esté com-placido de ella, se transmitió, que dijo:
“Llegaba la manga de la túnica del Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, hasta la muñeca.”. 
Lo relataron Abu Daud y At-Tirmidí (hadiz hasan)
De Ibn ‘Umar, Allah esté complacido con los dos, se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“A quien haya arrastrado sus ropas demostrando vanidad y soberbia, Allah no lo mirará con misericordia y complacencia en el día del Juicio.” Y dijo Abu Bakar: “¡Mensajero de Allah! Mi izar se escurre (él era delgado) y a veces si no me lo cojo se cae.” Y le dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: “Verdaderamente, tú no eres de los que lo hacen por vanidad y soberbia.”
Lo relató Al Bujari y Muslim.
Y del mismo se transmitió que dijo el Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“Aquella parte del pie que esté tapada por la ropa que cuelgue por debajo de los tobillos irá a parar al Fuego.” 
Lo relató Al Bujari.
De Abu Dhar, Allah esté complacido con él, se transmitió, que el Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, dijo: 
“A tres clases de gente no les hablará Allah en el Último Día, ni los mirará ni los purificará y tendrán un fuerte castigo”. Esto lo dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, tres veces. Dijo Abu Dhar: “¡Estarán perdidos miserablemente! ¿Quienes son, Mensajero de Allah?” Dijo: “El que arrastra sus ropas con arrogancia; el que da, y siempre está recordando lo que ha dado para engrandecerse a sí mismo; y el que jura falsa-mente para vender su mercan-cía, como el decir: ¡Por Allah, es la única y la mejor!.” 
Lo relató Muslim.
De Ibn ‘Umar, Allah esté complacido con los dos, se transmitió que dijo el Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam:
“A quien arrastre las ropas con arrogancia, como el lienzo que se ciñe al cuerpo, la túnica o el tur-bante, Allah no lo mirará en el Último Día.” 
Lo relataron Abu Daud y An Nasai.
De Abu Yurai Yábir Ibn Sulaim, Allah esté complacido con él, se transmitió que dijo: 
“He visto a un hombre cuyos mandatos obedecía la gente. No decía nada que no pusieran en práctica inmediatamente. Y acudían expresamente a él para que les orientase. Pregunté: ‘¿Quién es?’ Dijeron: ‘El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam.’ Dije: ‘¡’Alaika Assalam, Mensajero de Allah!’(contigo sea la paz, dos veces). Dijo: ‘No digas: ‘Alaika Assalam, porque ‘alaika Assalam es el saludo de los muertos’. Sin embargo, di: Assalamu ‘alaika (la paz sea contigo).Y le pregunté: ‘¿Eres tú, el Mensajero de Allah?’ Dijo: ‘Yo soy el Mensajero de Allah, Aquél al que llamas (a Allah) si te ves en un aprieto y te saca de él. Si te llega un año de hambre y escasez y lo llamas, hace crecer la plantación para ti. Y si estás en una tierra totalmente desierta en la que no hay agua ni vegetación ni habitante alguno y se extravía en esa tierra tu bestia de montar, entonces lo llamas y te la hace volver .’ Y le dije: ‘¡Aconséjame!’ Dijo: ‘¡Jamás insultes a nadie!’ Así pues, a partir de entonces no insulté ni a libre ni a esclavo, ni a camello ni a cabra. Y añadió en su consejo: ‘Y no desprecies nada de cualquier bien que puedas dar a la gente. Como cuando tu hermano te habla y tú vuelves tu rostro hacia él jubiloso. Y eso es parte del bien y su aceptación. Viste tu ropa hasta la mitad de tu pierna entre la rodilla y los tobillos y si prefieres alargar algo más, que no exceda más abajo de los tobillos. Ten cuidado pues, con arrastrar los vestidos, ya que eso es signo de arrogancia y presunción y a Allah no le gusta. Si alguien te insulta o pregona un defecto que conoce de ti, tú no pregones otro defecto que sepas de él, pues, la falta no sería sino para él’.”
Lo relató Abu Daud.
De Abu Huraira, Allah esté complacido con él, se transmitió que dijo:
“Estaba un hombre rezando y su ropaje le estaba largo. De manera que le dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: ‘Ve y haz la ablución.’ Fue, hizo la ablución y después vino. Y volvió a decirle por segunda vez: ‘Ve y haz la ablución.’ Entonces le preguntó un hombre: ‘¡Mensajero de Allah! ¿Cómo es que le mandaste hacer la ablución y después te callaste y no le dijiste que hiciera nada más? ‘ Dijo: ‘Rezaba y su ropa le colgaba arrastrándole por el suelo. Y Allah no acepta la oración de quien deja con petulancia que su ropa le arrastre’.” 
Lo relató Abu Daud y dijo que es hadiz sahih. Y Al-Albani dijo que es hadiz da’íf.
De Qais Ibn Bishri At-Taglabí, se transmi-tió que dijo: 
“Me informó mi padre, que era asiduo a las reuniones de Abu Dardá, diciendo: había un hombre en Damasco de los compañeros del Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, conocido con el nombre de Ibn Al Handalía. Era un hombre solitario, se sentaba poco con la gente. La mayor parte de su tiempo estaba en oración y cuando la terminaba glorificaba a Allah diciendo: ‘Subhanallah’ gloria a Allah. Y después decía: ‘Allahuakbar’ Allah es el más grande.Y así hasta que regresaba a su familia. Un día pasó junto a nosotros estando con Abu Dardá. Y le dijo Abu Dardá: ‘Dinos algo de provecho sin que te perjudique a ti.’ Dijo: Envió el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, una expedición y una vez que estuvo de vuelta vino uno de los hombres participantes en dicha expedición y se sentó en el círculo de reunión en el que se sentaba el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam. Entonces le dijo al hombre que estaba sentado a su lado: ‘¡Cuando nos enfrentamos al enemigo! Fulano cargó contra su adversario y en el momento de clavar-le la lanza le dijo: ¡Toma! esto de mi parte. Y yo soy Al-Guifarí (de la tribu de Abu Dhar). ¿A ti qué te parece pues, lo que le dijo?’. Y le contestó: ‘Eso le anuló su recompensa’. Mientras tanto, esa respuesta la oyó un tercer hombre y di-jo: ‘Sin embargo, yo no veo mal alguno en eso que dijo. Empezaron a discutir de tal forma que lo escuchó el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, y les dijo: ‘¡Subhanallah! Nada le impide, por su acción, obtener su re-compensa en la otra vida y su elogio en ésta.’ Así pues, vi como Abu Dardá se alegraba por ello y levantó su cabeza y mirando hacia el hombre le preguntó: ‘¿Oíste tú eso realmente del Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam?’ Dijo: ‘¡Sí!’. Y no cesó de repetirle la pregunta hasta tal punto que dije: ‘Se arrodillará humildemente como lo hace el discípulo ante su maestro. ‘Otro día, pasó de nuevo junto a nosotros y le dijo Abu Dardá: ‘¡Dinos algo de lo que saquemos provecho y que a ti no te perjudique!’. Dijo: ‘Nos dijo una vez el Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam: El que gasta en la alimentación y cuidado de los caba-llos (para su disposición inmediata en el combate por la causa de Allah) es como el que extiende su mano para dar y no la en-coge ni aprieta’. Después volvió a pasar otro día junto a nosotros y le volvió a decir Abu Dardá: ‘¡Dinos algo de lo que saquemos provecho y que a ti no te perjudique!’. Y volvió a hablar diciendo: ‘Dijo el Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam: ¡Qué buen hombre es Juraim Al-Usaidí! ¡Si no fuera por su larga cabellera y su ropa arrastrándole!’. Llegó esto a oídos de Juraim y apresurándose cogió un cuchi-llo y se cortó el pelo hasta las orejas y acortó su ropa hasta la mitad de la pierna. Después pasó otra vez junto a nosotros y haciéndole Abu Dardá la misma petición dijo: ‘Oí decir al Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam: Ciertamente estáis cerca del encuentro con vuestros her-manos. Arreglad por lo tanto vuestras monturas y vuestros ropajes. De tal forma que lleguéis con buen aspecto y buena presencia. Pues verdaderamente a Allah no le gusta ni la indecencia ni el que es indecente’.” 
Lo relató Abu Daud (hadiz hasan)
Abu Sa’id Al-Judrí, Allah esté complacido con él, transmitió, que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“El largo de la túnica, camisa larga o chilaba, hasta la pantorrilla. Pero no hay falta alguna si está entre la pantorrilla y los tobillos. Todo lo que baje de los tobillos irá al Fuego. Y a quien arrastre su ropa con petu-lancia, Allah no lo mirará (con misericordia)”.
Lo relató Abu Daud.
Y del mismo se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“A quien arrastre su túnica con arrogancia, Allah no lo mira-rá el día del Juicio. Y preguntó Umm Salama: ‘¿Y cómo hacen las mujeres con sus faldones?’ Dijo: ‘Los dejan que cuelguen un palmo.’ Y dijo ella: ‘Pues se van a quedar los pies al descubierto.’ Dijo: ‘Entonces que cuelgue un codo y no más’.” 
Lo relataron Abu Daud y At-Tirmidí.
De Muádh Ibn Anás, Allah esté complacido con él, se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“Aquel que deje la vestimenta ostentosa por humildad ante Allah, pudiendo vestir mejor, Allah le llamará el Día del Juicio para darle a escoger el conjunto que prefiera vestir de entre los conjuntos de la gente de fe.”
Lo relató At-Tirmidí.
Amar Ibn Shuaib transmitió de su padre y éste de su abuelo, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“Verdaderamente a Allah le gusta ver signos de Su gracia en Su siervo .” 
Lo relató At-Tirmidí.
De ‘Umar Ibn Al-Jattab, Allah esté complacido con él, se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“No vistáis de seda. Verdaderamente quien la vista en este mundo, no la vestirá en el otro’.” 
Lo relataron Al-Bujari y Muslim.
De Alí, Allah esté complacido con él, se transmi-tió, que dijo: 
“Vi al Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, coger seda con su mano derecha y oro con la izquierda, para decir a continuación:’Estas dos cosas son haram (están prohibidas) para los varones de mi pueblo.” 
Lo relató Abu Daud.
De Abu Musa Al-Asharí, Allah esté complacido con él, se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam:
“Se ha prohibido vestir de seda y oro a los varones de mi pueblo. Y se ha hecho lícito su uso para las hembras.” 
Lo relató At-Tirmidí.
Se transmitió de Hudaifah, Allah esté complacido con él, que dijo: 
“Nos prohibió el Profeta, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, beber y comer en recipientes de oro y plata. Así como vestir de seda y raso y sentarnos sobre ellos “. 
Lo relató Al-Bujari.
Se transmitió de Anás, Allah esté complacido con él, que dijo: 
“Dio permiso el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alahi wa sallam, Zubair y a Abdurrahmán Ibn Auf, Allah esté complacido con los dos, para ponerse un vendaje de seda en una urticaria que le producía un fuerte escozor que tenía en algún lugar de la piel.”.
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Se transmitió de Muáwia, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam: 
“No empleéis para montar sillas de seda ni de piel de tigre”.. 
Lo relató Abu Daud.
Se transmitió de Abulmalíh, de su padre, Allah esté complacido con él, que dijo: 
“El Mensajero de Allah, salla Allahu ‘alaihi wa sallam, prohibió el uso de pieles de felinos para montar, sentarse o dormir sobre ellas.” 
Lo relataron Abu Daud, At-Tirmidí y An-Nasai.
De Abu Saíd Al-Judrí, Allah esté complacido con él, se transmitió, que dijo: 
“El Mensajero de Allah, Salla Allahu ‘alaihi wa sallam, cuando estrenaba una prenda de vestir nueva, primero la nombraba, ya fuese turbante, túnica o manto y después solía decir: ‘Allahumma laka al hamdu anta kasautaníhi, asaluka jairahu wa jaira ma sunia lahu, wa aúdhu bika min sharrihi wa sharri ma sunia lahu.’(¡Oh Allah, alabanzas a Ti! Tú me has vestido con esta prenda. Te pido lo mejor de ella y lo mejor para lo que haya sido hecha . Te pido que me protejas de su mal y del mal para el que haya sido hecho)”.
Lo relataron Abu Daud y At-Tirmidí (hadiz hasan).
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