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La ciencia de dejar de ser

Al principio de los tiempos era una estado de conciencia sin nombre

06/12/2000 - Autor: Ragip Frager - Fuente: Webislam
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La práctica común entre todas las tariqas es el dikr
La práctica común entre todas las tariqas es el dikr

Al principio de los tiempos era  una estado de conciencia sin nombre.
Hoy es solamente un nombre sin estado de conciencia alguno.
¡Oh Allah! aumenta mi perplejidad en Ti.
Tanto he pensado en Ti,
que mi ser cambió a Tu Ser.
Paso a paso Te acercaste a mí,
poco a poco me alejé de mí.

(poema sufi)

Bismillah ar Rahman ar Rahim

Los Senderos del Sufismo

Sufismo es un sendero espiritual que nos puede llevar desde cualquier lugar en que ahora estemos a la unión con el infinito. Se dice que existen actualmente tantos caminos hacia Dios como criaturas vivientes. Dentro de la Tradición Sufí podemos distinguir al menos cinco caminos.

Cada camino atrae a un gran número de personas. Existe el sendero del corazón, el sendero de la razón, el sendero de la comunidad, el sendero de la remembranza y el sendero del servicio. Cada uno de lo senderos ha desarrollado sofisticadas prácticas y una rica literatura basada en centurias de experiencia directa.

El Sendero del Corazón

Tal como comentábamos anteriormente, la apertura del corazón es uno de los elementos esenciales del sufismo. La Devoción por Dios es una de las prácticas principales y básicas del sufismo. Esta Devoción está reflejada en la cálida poesía mística de Rumi y de muchas otros grandes poetas sufíes. Rumi nos recuerda el poder del amor.

"Desde que he oído la palabra Amorhe pasado mi vida, mi corazón,

y mis ojos en ese camino.

Acostumbraba a pensar que el Amory el Amado eran diferentes.

Ahora ya sé que son lo mismo".

Los sufíes aprenden a amar a su Shaij, amar y servir a sus hermanos y hermanas. Ellos aprenden a amar al Profeta y a todos los grandes maestros espirituales. Cuando yo me inicié como derviche, mi maestro me decía que para ser un derviche tenía que amar a Moisés y a sus enseñanzas más que los mismos judíos y tenía que amar a Jesús y a sus enseñanzas más que los mismos cristianos.

Años atrás, cuando el Shaij Muzaffer (ra) y un grupo de derviches estaban visitando París, fueron invitados a realizar oraciones islámicas en una de las más grandes catedrales. Después de ello, el Obispo les dijo: "Yo les he dejado hacer sus oraciones en mi catedral. ¿Me dejarían Uds. dar misa en una de las grandes Mezquitas?". Shaij Muzaffer le respondió inmediatamente: "¡Por supuesto que no!".  El prelado se estremeció por la aparente desigualdad en el trato, pero el Shaij Muzaffer prosiguió: "Yo tengo el derecho de rezar en su catedral porque amo a Jesús, pero Ud. no puede rezar en nuestras mezquitas porque Ud. no ama a Muhammad (swas)".

El Sendero de la razón

Además de la inspiración de los poetas y amantes, la tradición sufí ha sido enriquecida por la sabiduría de grandes intelectuales y sabios.

También es cierto que los sabios del sufismo aprendieron a acceder a una más profunda sabiduría y obtuvieron una inteligencia más completa que la inteligencia del promedio de los intelectuales. Los sufíes dicen: "El erudito que no pone en práctica lo que ha aprendido es como un burro cargado de libros. Los libros cargados por un burro no pueden transformar al animal y tampoco pueden transformar el conocimiento que está en la cabeza del erudito".

Un estudiante, después de acabar su educación, viajaba de regreso a casa llevando con él sus preciosos libros y las notas que había tomado durante sus años de estudios. Él y sus compañeros de viaje fueron interceptados por una banda de ladrones. Los ladrones miraron las pertenencias de cada uno y tomaron lo más valioso. Cuando encontraron los libros y las notas del estudiante fueron a arrojarlos al fuego. "Deténganse" -gritó-, "esos papeles no son valiosos para Uds., pero para mí representan años de estudio y aprendizaje". El jefe de los bandidos se sonrió y dijo: "Si tu aprendizaje puede ser perdido tan rápidamente entonces no es realmente muy valioso". Él entonces procedió a quemar los libros y los papeles. El estudiante se dio cuenta de los límites del conocimiento adquirido a través de sus preciados libros y siguió su camino hasta transformarse en un gran maestro sufí.

La verdadera sabiduría se encuentra al aprender algo bien y aplicar lo que uno ha aprendido. Así un pobre derviche llegó una vez a un maestro de la lengua  árabe. El maestro no tenía aula, se sentaba frente a una pared y escribía sus lecciones con una tiza en ella  (los pizarrones no habían sido inventados aún). El derviche le preguntó al maestro si podía aprender a leer y a escribir. Le explicó que había crecido en una pobre familia y nunca había tenido dinero suficiente  para enfrentar los gastos de un maestro mientras crecía.  Impresionado con la sinceridad derviche, el maestro le ofreció lecciones gratis. Él dibujó una línea vertical sobre la pared y le explicó: "Ésta es la letra Alif, es la primera letra del alfabeto".  El derviche lo saludó y agradecido al maestro se retiró. El maestro sorprendido pensó que esto sería un largo proceso. Usualmente él daba la mitad del alfabeto durante la primera lección.

El derviche no regresó al próximo día, ni al siguiente, ni a la siguiente semana. El maestro de árabe pensó que el derviche había renunciado a las lecciones y, con el tiempo, se olvidó de él. Meses después el derviche volvió al maestro y con los ojos iluminados por una luz interior y con una profunda reverencia le dijo que estaba listo para la próxima lección. El maestro pensó: "Esto es absolutamente imposible, nunca conseguiremos ir a través del alfabeto a este ritmo". Pero todo lo que le dijo al derviche fue: "Muy bien, veamos la primera lección, escribe la letra Alif en la pared". El Derviche escribió la letra Alif y la pared se derrumbó.

Esta historia es un hermoso recordatorio para nosotros. Existe mucho más sentido en lo que a veces aparenta ser un simple comienzo, y generalmente no nos damos cuenta.

También el secreto del progreso espiritual está en la maestría de lo que aprendemos más que en la cantidad que aprendemos. Lo importante es la calidad.

El Sendero de la Comunidad

En nuestra aislada y moderna sociedad muchos están hambrientos por  pertenecer a una comunidad. Sufismo es un sendero espiritual intrínsecamente ligado a la experiencia comunal. Una de las prácticas centrales es el dzikr semanal o ceremonia de la remembranza. Los derviches cantan unidos inspiradas canciones religiosas, y se dan aliento unos a otros para estar más cerca de Dios.

Los derviches se enseñan mutuamente así como el Shaij enseña a sus derviches.

Está dicho en el Corán que el creyente es el espejo del creyente. Los nuevos derviches pueden ver en los derviches más antiguos una fe más desarrollada, una gran capacidad de servicio y una profunda remembranza de Dios.

El ser humano aprende de buenos ejemplos, y mientras más buenos ejemplos existan, mejor serán los resultados. También aquellos que están poco avanzados en este camino, son mejores modelos para aquellos que empiezan que los derviches más avanzados, porque sus ejemplos suelen ser más comprensibles y accesibles.

De acuerdo a un famoso dicho del Profeta (swas): "Tu iman no está  completo hasta que tú desees para tu vecino lo que deseas para ti mismo". Ésta es una simple y hermosa prueba de iman. Pregúntate a ti mismo: "¿Te importa realmente lo que le ocurra a tu vecino? ¿Estás dispuesto a ayudar a tu vecino si  está en necesidad?"

De acuerdo con otro dicho profético: "Tú no eres un creyente si comes cuando tu vecino está hambriento". Aún hoy en día en la moderna Turquía existe la costumbre de tener las ventanas cerradas cuando se cocina, porque los vecinos pueden estar hambrientos y no tener para comprar alimentos. El olor de una comida puede incrementarles su sufrimiento. De hecho cuando una familia turca prepara asado al aire libre, se acostumbra enviar un plato de comida a los vecinos.

Hoy el mundo de nuestros vecinos incluye a aquellos que pasan hambre en África, Asia y ciertas regiones de Europa. Ser un derviche es estar ligado a la justicia social y trabajar para aliviar el hambre y el sufrimiento de todos los seres humanos. El corazón que no puede sentir dolor por el sufrimiento de los demás, no puede amar a Dios.

Los derviches aprenden a amar y a servirse unos a otros y a los demás. Idealmente la amistad entre derviches está basada en su mutuo amor a Dios, no existe ambición mundana u otros  deseos ocultos. Muchas amistades terminan cuando no pueden compartir las mismas cosas, por ejemplo, amigos que acostumbran a ir a  restaurantes caros dejan de verse si uno de ellos no puede mantener el mismo estilo de vida.

El genuino amor espiritual, el amor que es sentido idealmente entre derviches, no es una mentira. Los derviches no reclaman nada de sus amistades excepto la felicidad de la  amistad en sí misma. No existe ningún otro interés. Este amor refleja el amor de Dios que cada derviche posee. Ser un derviche es probar al menos una gota de este amor sin fin.

El Regalo del Rabino

Existe una historia contada en diferentes culturas y tradiciones y que claramente ilustra acerca del poder de la comunidad. Una de las viejas órdenes sufíes estaba agonizando a través de los años hasta que solamente quedaron un Shaij y tres derviches. Vivían juntos en el claustro de la Orden y pasaban sus días en oración y contemplación, y también atendiendo los campos y árboles frutales, cuyas cosechas suplían sus necesidades materiales. Los cuatro hombres se estaban volviendo viejos y ninguna de las nuevas generaciones mostraba interés en seguir la vida de derviche. Comenzaron a preocuparse pensando que la Orden y su rica tradición se extinguiría con ellos.

No podían encontrar una solución al dilema y, finalmente uno de los derviches, sugirió que el Shaij visitara al Rabbí local que era reconocido por ser un hombre sabio y un guía espiritual para su comunidad. "El también es un maestro espiritual" -dijo un derviche-, "yo estoy seguro que él tiene la misma preocupación de atraer jóvenes de la nueva generación al camino de Dios ".

El Shaij fue a ver al Rabbí. Después de sentarse juntos y tomar té, el Shaij le contó al Rabbí el problema. El Rabbí sonrió y dijo: "Realmente no debió venir a mí. Yo tengo el mismo problema y no sé tampoco cómo interesar a la nueva generación de jóvenes de mi propia comunidad; sin embargo, quizás pueda decirle una cosa que le ayude. Durante mis meditaciones se me ha revelado que uno de Uds. es el Qtub de la época".

En Sufismo Qutb significa literalmente el pilar, es un maestro espiritual oculto y líder de la humanidad. Siempre existe un Qutb cuya identidad es revelada a un grupo selecto de santos. El Qutb canaliza la luz y sabiduría de los Cielos al nivel terrenal y sin un Qutb el mundo se sumiría en la oscuridad y la espiritualidad cesaría de existir.

El Shaij volvió a sus derviches y les dijo lo que el Rabbí había dicho. Inmediatamente los tres derviches pensaron que el Shaij debería ser el Qutb. Pero también pensaron y reflexionaron que quizás el Qutb podía ser Mehmet, quien lideraba las oraciones cada día y había memorizado el Corán entero. O quizás el Qutb fuese Ahmed, quien hacía el llamado a la oración y cuya hermosa voz siempre inspiraba a quien lo escuchaba. O quizás el Qutb era Daud, quien era quieto y silencioso y siempre parecía estar donde los demás lo necesitaban.

El Shaij y sus derviches empezaron a tratarse mutuamente como si cada uno de ellos fuera el Qutb. El amor y respeto que sentían el uno por el otro se convirtió en un sentimiento profundo.

La sede de la Orden estaba ubicada en un hermoso paraje y muchas veces llegaba la gente a hacer pic-nic los fines de semana. La nueva atmósfera de la comunidad sufí comenzó a atraer más y más visitas.

Con el tiempo algunos visitantes se quedaban y participaban en las oraciones o en la ceremonia de la remembranza. Eventualmente algunos de los más jóvenes comenzaron a preguntar acerca de la Tradición Sufí y en la posibilidad de convertirse en derviches.

El Sendero del Servicio

El sendero del servicio se asemeja al sendero de la comunidad.

Si realmente nos interesa el prójimo, vamos a desear servir.

Sirviendo a otros también servimos a lo Divino dentro de ellos, y entonces, nuestro servicio se convierte en un privilegio y un regalo para nosotros. No es la cantidad de servicio, sino la intención lo que cuenta.

La madre Teresa de Calcuta dijo: "no es importante lo que haces, sino la cantidad de amor con que lo haces ". La madre Teresa fue un hermoso ejemplo de transformación a través del servicio. Cuando era una novicia, no mostró señales de ser una gran mística o líder espiritual. Según se relata, fue una monja común y una maestra corriente en un colegio Católico de Calcuta. Ella se transformó realmente en una santa después de haberse dedicado a servir a los leprosos y a los más pobres de los pobres.

La madre del Sultán y la Hormiga

Años atrás, la madre del Sultán era conocida como una gran filántropo. Había hecho plantar árboles para dar sombra a la gente de Estambul en verano y tenía varios pozos para evitar que la gente tuviera que viajar largas distancias en busca de agua. Había construido escuelas, mezquitas y un gran hospital. Además cedió a las escuelas y hospitales tierras que producían ingresos para que pudieran funcionar perpetuamente.

Mientras el hospital estaba en construcción ella visitó el lugar. Notó que  una hormiga estaba caminando cerca del cemento fresco. Observó cómo la hormiga caía en el cemento aun húmedo y, pensando que ninguna criatura debería sufrir por un acto de caridad suyo, sumergió su lujoso parasol francés en el cemento y permitió que la hormiga pudiera salir.

Años después pasó al Más Allá. En la noche de su tránsito muchos amigos soñaron con ella. La encontraban joven y radiante en el sueño. Cuando le preguntaron si estaba en el Paraíso en recompensa por todas sus hermosos actos de caridad, ella contestó: "no, el estado que estoy disfrutando ahora es porque ayudé a una pequeña hormiga".

El Califa y el Jardinero

Así como la madre del Sultán, nosotros podemos servir a aquellos que están a nuestro alrededor y también podemos servir a las generaciones futuras. No es necesario ser un filántropo para hacer lo que ilustra la historia siguiente.

El Califa Harun al-Rashid estaba caminando por las afueras de la ciudad de Bagdad cuando le informaron que un viejo jardinero estaba plantando palmeras datileras.

Le preguntó al viejo hombre qué estaba haciendo, a lo cual el jardinero respondió: "Estoy plantando estas palmeras de dátiles".

"¿Cuántos años tardarán  estas palmeras en dar sus frutos?" - preguntó el Califa-.

"Por lo menos 10 o 20 años, algunos de estos árboles pueden tardar 100 años en dar frutos" - explicó el jardinero -.

"¿Piensas que vivirás lo suficiente para disfrutar de los frutos de estos árboles?" - preguntó Harun al-Rashid

"Yo probablemente no veré florecer estos árboles, pero todos nosotros hemos comido frutos de árboles que fueron plantados por aquellos que nos precedieron. ¿No deberíamos entonces plantar árboles para que puedan tener alimento aquellos que nos seguirán?".

El Califa quedó impactado por la respuesta del Jardinero y le arrojó una bolsa con oro. El viejo hombre lo agradeció y dijo: "Gracias a Allah, los árboles que he plantado hoy ya me han dado la primera cosecha de frutos".  El califa se mostró tan complacido con esta respuesta que le entregó al hombre otra bolsa con oro. El viejo hombre exclamó: "Agradezco nuevamente a Allah, los árboles generalmente dan fruto una vez al año, pero estos árboles ya me han dado dos veces frutos ".

El Califa le arrojó una tercera bolsa con oro y dándose vuelta le dijo a su sequito: "Vayámonos de aquí rápidamente, sino este hombre nos dejará sin un centavo".

El Sendero de la Remembranza

Sufismo es una disciplina del recuerdo de lo Divino dentro de nosotros mismos. Los sufíes creen que Dios coloca una Chispa Divina en cada uno de nosotros, escondida dentro, en el corazón del corazón. Esta Chispa Divina está rodeada por miles de velos. Nuestros velos incluyen nuestro amor por lo que no es Dios, nuestros apegos a todas las trivialidades del mundo, nuestros descuidos, impulsos y olvidos. Los velos en sí mismos son irreales. En uno de los dichos del Profeta (swas) Dios le revela: "Existen 70.000 velos entre tú y Yo, pero ninguno entre Yo y tú".

La mayoría de los derviches tienen prácticas individuales de remembranzas que consisten generalmente en repeticiones de los Divinos Nombre o Atributos y recitaciones de ciertas oraciones o pasajes del Corán. En la mayoría de las órdenes existe un ritual semanal comunitario de remembranza. Los derviches se reúnen y juntos entonan ciertas oraciones y cánticos de algunos de los Nombres Divinos. Uno de los rituales más conocidos es el llevado a cabo por la orden Mevlevi que incluye música, cánticos y el giro de los derviches. En otras órdenes existe más énfasis en algunos cánticos o en ciertas oraciones. Algunas órdenes practican la remembranza sentados, otras de pie, y otras realizan una combinación de ambas.

Existe un gran poder en la convicción de que Dios está siempre presente, dentro de nosotros, y que podemos tomar conciencia de ello, aunque esa presencia fue desde siempre total y completa y no le afecta nuestra ignorancia de su existencia. Después de todo, la remembranza es traer a nuestra conciencia algo que ya sabemos en lo más profundo de nuestro ser.

Un santo expresó esta idea de la siguiente manera:

"Un buscador sabe que el sendero hacia la verdad está dentro de sí mismo. Tú eres el viajero. El ir caminando sucede automáticamente. El regresar sucede a pesar de ti. No existe ni un punto de partida ni uno de llegada, tampoco existe ningún lugar donde ir, ni un contenido dentro del recipiente. ¿Quién está ahí con Dios?  ¿Qué otra cosa existe sino Dios? ¿Quién busca y quién encuentra cuando no existe nada sino Dios?".

De acuerdo con uno de los dichos del Profeta Muhammad (swas) se dice que: "Cuando tú das un paso hacia Dios, Dios avanza diez pasos hacia ti; pero la verdad es que Dios siempre está contigo".

Un reconocido maestro explicaba a sus derviches: "Tú debes seguir golpeando la puerta del iman hasta que la puerta se abra". La santa Rabia pasaba por ahí ocasionalmente y al escuchar estas palabras preguntó: "¿Cuándo estuvo cerrada la puerta?". El maestro al escuchar este comentario se inclinó ante ella.


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