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Charla íntima del sheij Nur al-Yerraji

27/11/2000 - Autor: Traducido del inglés por Míjriban M. Montalvo
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Esta es una charla íntima de un Sheij con su círculo de derviches. Por más de 15 años, el Sheij Nur al Yerráji (Lex Hixon) sació la sed de sus derviches, a los que consideraba compañeros en el camino del amor, el camino que nos transforma en verdaderos seres humanos. Como ésta, el Sheij ofreció cada jueves en la Masyid al Faráh de Nueva York, pláticas en las que un caudal de inagotable inspiración venía a través de su ser derramando luz sobre las mentes y los corazones presentes.

Traten de concentrarse muy intensamente al escuchar. Aunque éste no es el Corán en árabe, es un reflejo del Corán. No es igual que leer un libro terrenal. Vean estas palabras escritas en sus corazones. Como dijo San Pablo refiriéndose a los gentiles, ellos tienen la ley sagrada, la Torah, escrita en el corazón. El Sagrado Corán se encuentra en el corazón de la humanidad.

Sheija Fárija lee:

"Alabanza (Hamd):
Digan lo que digan los seres humanos sobre la realidad, y cualesquiera que sean sus avanzados conceptos, la Fuente Última que ahora habla será siempre más exaltada. Todo lo que es posible para cualquier ser es alabar a Al-láh el Más Alto, pues nadie puede describirlo. El universo temporal entero, así como los siete reinos eternos y todas las formas de conciencia que contienen, son simplemente la alabanza viviente de la Fuente Siempre Presente. Ser es alabar a Al-láh. Los seres humanos a veces no perciben esta alabanza interminable surgiendo espontáneamente de todas las mentes y todos los corazones, porque si la percibieran comprenderían instantáneamente por qué una compasión y perdón tan grandes fluyen a cada ser desde la Fuente del amor."

(Meditación en el Sagrado Corán, 17:43-44)

Sheij Nur. Uno o dos comentarios. La conceptualidad humana es un don asombroso, nos permite descubrir varios niveles de realidad, pero es extremadamente importante, para ser verdaderamente humanos, saber que nuestra conceptualidad tiene un límite. No importa qué tan avanzados conceptos podamos tener, "la Fuente Última que ahora habla será siempre más exaltada". Lo interesante aquí es que está hablando la Fuente. La Fuente afirma esto. No es especulación humana. He aquí la diferencia entre filosofía y revelación. Cada una está bien en su propio lugar, pero la revelación es obviamente la corona. Nuestra sociedad moderna está en peligro de perder todo el matiz de la revelación, y quedarse sólo con la filosofía y la ciencia.

"Todo lo que es posible para cualquier ser es alabar a Al-láh el Más Alto, porque nadie puede describirlo." La persona moderna puede pensar: "Esto es deprimente. Queremos describir a Dios. Queremos describir todo. ¿Sólo podemos alabar? Esta parece una posición inferior." Esta actitud moderna muestra que nuestras verdaderas prioridades han sido invertidas. Alabar es más elevado que describir. Es una experiencia más magnificente y exaltada, es más plena, más satisfactoria y más verdadera. En definitiva, debemos describir lo que podemos describir. No debemos clamar dogmáticamente que nadie podrá nunca describir cómo circulan los electrones del átomo. ¿Por qué no? Dejemos que la ciencia describa eso por medio de las matemáticas o algún otro brillante método de descripción. Pero debemos mantener siempre nuestra relación con la Fuente, la cual es indescriptible por su mera naturaleza, y debemos alabar esa indescriptibilidad. Si llenamos nuestras vidas con descripción, y carecemos de alabanza, nos quedaremos anémicos personal y culturalmente. Como carecer de hierro en nuestra dieta.

El Corán nos lleva ahora más adentro de la alabanza. "La mera naturaleza y función del Ser mismo es alabar a la Fuente y a la Meta del Ser." Dije antes que la Creación es como una expansión y una contracción otra vez hasta un punto. Ahora vemos que mientras retorna, alaba. De hecho, su retorno mismo es alabanza. Este pasaje coránico continúa diciendo simplemente: "Ser es alabar a Al-láh". Ser es alabar a la indescriptible Fuente del Ser. Así, en este momento, con sólo ser, estamos haciendo alabanza universal. Esto es meditación sufi. ¡Sólo siendo! Nuestro ser mismo es alabanza. Por supuesto, estamos estudiando juntos el Corán. Eso también es alabanza.

Todos los corazones y todas las mentes en esta habitación están comprendiendo ahora lo que estoy diciendo. Estamos conscientemente en la alabanza universal. Al-láh creó la Creación como un vehículo de alabanza, y nosotros lo sabemos instintivamente. "El universo temporal entero, así como los siete reinos eternos y todas las formas de conciencia que contienen, son simplemente la alabanza viviente de la Fuente siempre presente. Los seres humanos no perciben esta alabanza interminable surgiendo espontáneamente de todas las mentes y todos los corazones." La alabanza es espontánea. No podemos decirle a alguien: "Vamos a tomar un curso de alabanza". Es espontánea e incesante. Por supuesto, podemos asistir a una orden mística como ésta y aprender a apreciar estos hechos espirituales. La alabanza surge espontánea de todas las mentes y corazones de la creación en este momento preciso. Enseñando esto, en este momento, puedo sentir mi propia conciencia de la alabanza universal expandiéndose. Los 20 millones de gente alrededor de nosotros ahora en el área de Nueva York están alabando, espontáneamente, sin importar lo que hagan. No tenemos que tomar la responsabilidad por lo que estén haciendo. Sólo podemos ser responsables por lo que nosotros hacemos, pero el hecho es que todos ellos están alabando.

Pueden ver cuán asombrosamente sutil es este libro revelado. Tiene un modo casi juguetón de dar vuelta y expresar el mismo punto desde otra perspectiva sorprendente. Dice que si percibiéramos verdaderamente toda esta alabanza, no nos sorprenderíamos de que la compasión y el perdón infinitos estén siempre fluyendo a cada ser desde Al-láh, desde la Fuente del Ser.

Es incorrecto pensar: "¡Qué bueno es Al-láh! El universo y los seres humanos no lo alaban y, sin embargo, Él les sigue dando sustento y perdón". El universo sí Lo está alabando total y absolutamente. Hasta las personas más negativas, a través de su mismo ser, están alabando la Fuente del Ser. Aun y cuando puedan estar extremadamente confusos y caminando hacia la dirección equivocada, hay siempre este núcleo de alabanza -su ser mismo. En el Día del Juicio, Al-láh los liberará de su negatividad. Puede ser una experiencia dolorosa. Así como cualquier hábito perjudicial, como fumar, por ejemplo, cuando se suprime, duele.

La siguiente meditación en el Sagrado Corán será, de alguna manera, más elaborada. Hay muchas historias de profetas en el Corán. Esta es la experiencia de iluminación del profeta Abraham, la paz sea con él. Los que son judíos entre ustedes, acaso sepan que existe algo similar a este pasaje en el Midrash, la tradición oral judía.

Sheija Fárija lee:

"Luz (Nur):
Llamándose a Sí mismo Al-láh, la Fuente Suprema es la Única Luz que ilumina todos los reinos del cielo y de la tierra. Mi Bienamado Mujámmad, transmite por favor esta profunda meditación: La Luz de Al-láh es la ventana que se abre sobre toda la Creación. En el alféizar de esta refulgente ventana descansa la lámpara preciosa del alma, cuya flama es pura y firme, protegida por el cristal transparente del corazón que ilumina delicadamente, como una estrella, con la luz del alma. Esta lámpara, encendida por el Amor Divino únicamente, quema el aceite aromático del Árbol de la Vida, el árbol trascendente que no se encuentra en parte alguna de la tierra, ni en el Este, ni en el Oeste. Este fragante aceite de Sabiduría irradia iluminación espontáneamente, sin tener que ser tocado por ningún fuego terrenal. Así la luz del alma y la Fuente de la Luz que está detrás, se mezclan, se funden y reaparecen en el misterio de la compañía eterna, como la Luz de Al-láh dentro de la Luz de Al-láh. Hablando así a la humanidad por medio del lenguaje figurativo más sutil, la Fuente de Sabiduría guía a la iluminación a quien Ella quiere, porque Al-láh es la Única conciencia envolvente."

(Meditación en el Sagrado Corán, 24:35)

Sheij Nur. Aquí y ahora vamos a hacer una meditación como la que hizo el noble Abraham. No tenemos que retirarnos literalmente al desierto. No tenemos que mirar literalmente a la estrella de la tarde porque el cristal que rodea al alma, el corazón, brilla como una estrella.

El corazón espiritual es la estrella que podemos contemplar, como lo hizo Abraham. Con los ojos cerrados o abiertos, como más nos acomode, consideremos esta meditación coránica sobre la luz. Toda persona que lee el Corán se halla una y otra vez ante el Sura de la Luz. Podemos estar seguros de que Al-láh nos tenía presentes —a este salón en particular, esta gente en particular— cuando esta meditación fue originalmente revelada. Así como a todos los demás a quienes la meditación será presentada hasta el fin de la experiencia cósmica, hasta que se detenga esta nave planetaria, hasta que Al-láh lleve a su fin a la Creación en alguna forma misteriosa e inimaginable. A menudo pensamos: "No hay problema, tenemos otros 50 millones de años de combustible en el sol". El Corán jamás dice eso. El Corán dice que Al-láh puede conducir al universo a su fin en cualquier momento. Tal vez durante la noche, durante el sueño profundo de los complacientes. El Ser puede ser llamado de regreso a la Fuente del Ser en cualquier momento. En nuestra orden mística, nos especializamos en orar para que Al-láh el Altísimo extienda la experiencia terrena universal, para que más y más almas tengan esta preciosa experiencia de la encarnación terrena, en los planetas habitables de todas las galaxias. Esta experiencia sagrada en la tierra es realmente la posibilidad evolutiva espiritual más elevada. Como dije antes, nuestra tierra no es un planeta prisión, no es una especie de inframundo. Cuando nos dedicamos a la meditación sufi, no debemos nunca sentir que somos bajos o estamos en un lugar bajo. Dondequiera que estemos, ése es el mejor lugar. Esta mezquita en Nueva York es un sitio tan bueno para la meditación como el desierto prístino donde el noble Abraham hizo su retiro. Este siglo es tan bueno como el siglo de Abraham.

El Misericordioso, el Compasivo, el Bello, la Esencia, Al-láh; la Fuente Suprema se llama a Sí Misma con todos estos y otros infinitos nombres. No sentimos que uno u otro de los Nombres Divinos se requiera para la meditación sufi de la Luz. "Llamándose a Sí Mismo Al-láh, la Fuente Suprema es la Única Luz que ilumina todos los reinos del cielo y de la tierra." No es la luz eléctrica que ilumina ahora este reino terreno, sino la Única Luz. No hay distinción en el Islam entre el llamado reino material y el reino espiritual, tal división es un concepto moderno peculiar: Aislamos la materia, la definimos como algo mecánico, y luego insistimos en que es diferente de la mente o el espíritu.

"La Única Luz que ilumina todos los reinos del cielo y de la tierra." Esta Única Luz en la que estamos meditando está aquí ahora mismo. Ya sea que abramos o cerremos los ojos, está aquí, "La luz de Al-láh es la ventana que se abre más allá de toda creación."

Finalmente, la mirada del noble Abraham se dirigió hacia la ventana abierta. Al principio veía los arabescos, la forma de la ventana —reflejos de la Majestad, la Belleza, el Poder divinos. Esta vasta ventana abierta es la Única Luz. No se imaginen esta luz en algún sentido psicodélico, no se dejen llevar por una fantasía como que quizás la luz de esta habitación comenzara a volverse más y más brillante. Esto no es lo que significa la Única Luz, la ventana que se abre más allá de toda la Creación. "En el alféizar de esta ventana, descansa la lámpara preciosa del alma humana." Ahora mismo estamos descansando en el alféizar de esa ventana. No es en algún lugar lejano. No debemos pensar: "Tal vez lleguemos algún día". Nuestra alma es una lámpara de aceite, que reposa en el alféizar de esta magnificente ventana, ahora mismo, "cuya flama es pura y firme". Nuestras mentes acaso no sean totalmente puras ni completamente firmes, pero dejemos eso de lado. Estamos experimentando el alma ahora y eternamente, no la mente. La flama del alma es pura y firme ahora. No se necesita hacer nada por el alma, nosotros no tenemos que hacer nada por el alma, la luz del alma es pura y firme. Debemos saber por lo menos eso y tal vez lo experimentemos también directamente. ¿Por qué no? Es nuestra verdadera luz propia. ¿Por qué no habríamos de ser capaces de experimentarla?

"Esta llama está protegida por el cristal transparente del corazón que luce delicadamente, como una estrella, con la luz del alma." Hay que ir en la dirección del corazón físico. Los místicos islámicos y judíos, y también los padres y madres cristianos del desierto, solían meditar, no como los yoguis con la cabeza erguida, sino ligeramente inclinados, con la cabeza inclinada hacia el lado izquierdo del pecho, mirando hacia la dirección del corazón físico. Esa es sólo la dirección, obviamente no estamos meditando en un órgano físico que bombea y da vida, sino en un órgano espiritual que está pulsando con luz y dando vida espiritual; estamos meditando en el corazón espiritual. Si sienten que puede ayudarles, inclinen la cabeza hacia la izquierda en la dirección del corazón físico, cierren los ojos y miren la estrella. Al principio vean un vasto espacio negro, y luego quizá vean una estrella, como la estrella de la tarde que vio el noble Abraham. Esa estrella es el corazón espiritual que es como un cristal transparente que rodea a la llama viva del alma. El cristal brilla como las estrellas. Es muy dinámico. La luz del alma es una llama firme, pero extremadamente sutil y difícil de encontrar. La luz del corazón es un resplandor, es fácil de encontrar, la podemos ver en el vasto cielo de la conciencia. Ve la estrella y luego vete a través de la estrella; después de todo, la estrella es sólo un cristal que rodea la luz del alma. Hay que irse a través de la estrella como se fue Abraham a través de la estrella, la luna y el sol, para entrar en la pura y firme llama del alma, la llama esencial.

"Esta lámpara, encendida por el solo Amor Divino." Esta lámpara ha sido encendida, según el Islam, desde antes de que existiera el universo. En el Islam, las almas son eternas en ambas direcciones. Esta lámpara del alma humana fue encendida aun antes de que existieran los ángeles, aun antes de que existiera siquiera el Trono Divino; como lo dice el Islam, esta lámpara fue encendida en la preeternidad. ¿Pero qué fue lo que la encendió? No había nada para prender la llama más que el Amor Divino: "Esta lámpara, encendida por el solo Amor Divino, quema aceite aromático del Arbol de la Vida." Es por eso que nos pusimos un poco de aceite fragante en las manos hace un rato, en la meditación sufi hay una dimensión aromática. La luz del alma tiene un perfume. Experimenten eso también.

"Aceite aromático del Árbol de la Vida, ese árbol trascendente que no se encuentra en ninguna parte de la tierra, ni en el Este ni en el Oeste..." No hay que correr al Oriente para estudiar religión, no hay que correr a ningún lugar del mundo para estudiar. Este árbol de la vida, que provee aceite para la lámpara del alma, no se halla en el Este ni en el Oeste. Este aceite fragante no es algún aceite material, es sabiduría. Este aceite fragante de sabiduría irradia iluminación espontáneamente, sin necesidad de ser tocado por ningún fuego humano.

En este punto, pienso que cada cual tiene la meditación clara en la mente y el corazón. Por favor no sientan que tienen que visualizar todo esto, como si fuera una cinta de video. Sólo entiendan lo que está sucediendo. Esta es una meditación de entender verdaderamente al ser humano. Este pasaje coránico describe a todos los seres humanos, no es una meditación exclusiva para un grupo de elite. En cada ser humano particular en este planeta, está ocurriendo esta meditación, sin importar cuán veladas puedan estar las personas, ni lo infelices o confusas que se puedan sentir; no olvidemos este drama espiritual que es nuestra naturaleza real.

Ahora viene propiamente la meditación. No tenemos que comenzar la meditación sufi. Está siempre sucediendo. Lo anterior ha sido el escenario para el diamante... "Así como la luz del alma y la Fuente de la Luz que está detrás se mezclan"... nuestras almas no están confinadas a un lugar, ni siquiera a un lugar exaltado en el alféizar de esta radiante ventana que se abre más allá de la Creación. La luz de nuestra alma puede de hecho fundirse con la Fuente de la Luz.

Ahora sentimos esa fusión: "La luz del alma y la Fuente de la Luz que está detrás de ella se mezclan y funden." Fundirse es un paso más allá de mezclarse. Fundirse significa experimentar la identidad con la Fuente Ultima. Y luego, lo más maravilloso, reaparecer. La luz del alma y la Fuente de la Luz detrás de ella "se mezclan, se funden y reaparecen en el misterio de la eterna compañía". No es ninguna situación de nirvana, en la que se mezclan, se funden y eso es todo. La evolución más acabada es que reaparecemos y nos manifestamos en el misterio de la eterna compañía. La compañía del alma con el Señor, la novia eterna y el novio eterno, o amante y amado en la imaginaría sufi... "Se mezclan, se funden y reaparecen en el misterio de la eterna compañía, como la luz de Al-láh dentro de la luz de Al-láh." La luz de nuestra alma ya no se ve como alguna realidad separada. Es la Luz Divina. Somos el juego de la Luz Divina con la Luz Divina. En el misticismo islámico es muy importante que la calidad única de la luz del alma no desaparece nunca en la Luz infinita. Nuestra luz juega eternamente en el juego de la compañía. Este no es un misticismo de total absorción en el océano, ésa no es la enseñanza mística islámica. Pienso que la meditación sufi es mucho más exaltada que la absorción total.

"Hablando así a la humanidad con el más sublime lenguaje figurativo..." Esta sola escritura del Islam, este Sagrado Corán, tiene 14 siglos de edad. Estas palabras fueron recibidas por medio de la inspiración por un hombre originario de Arabia, que era brillante aunque no letrado en el sentido de escribir o leer mucho. En Arabia, en aquel tiempo no existían las universidades. Y, sin embargo, éste es el lenguaje figurativo más sutil. Nunca me he encontrado con alguna enseñanza más sublime que ésta. No estoy diciendo que esta escritura sea la única o la mejor, sólo estoy diciendo que tenemos que reconocer su sutileza. Tenemos que sentir horror sagrado ante esta meditación coránica. Ninguna tradición sagrada es más sublime que esto: "Hablando así a la humanidad —este maravilloso Hablar Divino es para nosotros, aquí y ahora— con el lenguaje figurativo más sutil, la Fuente de la Sabiduría guía a quien quiere hacia la iluminación, porque Al-láh es la Única Conciencia envolvente."

Podemos vernos tentados de decir: "Vamos a sentarnos en silencio durante 20 minutos y meditar en esto", pero no pienso que esa sería realmente una meditación sufi. ¿Por qué? Porque eso implicaría que podemos acercarnos a la luz de nuestra alma mientras permanecemos quietos por 20 minutos o una hora y el resto del tiempo estamos lejos o apenas conscientes de ello. La mayoría de la gente piensa: "Nos ocupamos de asuntos prácticos, y en realidad no tenemos tiempo para la meditación". Los sufis no aceptan eso. Esta conciencia de la Única Luz, esta "Conciencia Única Envolvente", puede ser permanente en nuestra vida, aun en conjunción con todas las penalidades y esfuerzos por los que atravesamos. Es por eso que no diré: "Sentémonos 20 minutos a meditar", porque esto reforzaría sutilmente un sentido de separación entre la meditación y la vida misma.

Por supuesto, sería conveniente a veces hacer un retiro o recordar esta meditación cuando está uno en soledad. Después de todo, si el profeta Abraham estuvo en retiro, esto es bueno para nosotros también. Pero no tenemos que hacerlo ahora.

Pienso que todos nosotros, incluyéndome a mí, nunca hemos entendido esta situación espiritual con tanta claridad. No soy un viejo profesor universitario cuyas notas de conferencia se han vuelto amarillas con el tiempo. No es ésta una plática que haya dado igual los últimos 20 años a una clase de principiantes, nunca he presentado la meditación sufi de esta manera. Nunca había sido tan clara para mí. Esto es por la bondad y la intensidad de la gente que está aquí. Son ustedes quienes lo provocaron.

No hagamos distinción entre lo externo y lo interno. No digamos que tenemos que "ir hacia dentro". No tenemos que hacerlo porque dos de los principales 99 Nombres Divinos son El Externo y El Interno. La Realidad Divina está en cualquier parte hacia donde miremos. Con los ojos cerrados o abiertos, no hay ninguna diferencia. Puede que haya diferencia para algunas personas, pero sólo como una cuestión de temperamento espiritual.

Derviche Medina. Estaba diciendo que la luz del alma y la Luz de la Esencia se funden y luego vuelven a emerger. En el estado de eternidad, ¿hay aún compañía?

Sheij Nur. Sí. La Realidad es un juego de compañerismo. Medina ha hecho aquí una pregunta sobre la esencia del sufismo: este compañerismo eterno, este Juego Divino. Cosas extrañas y maravillosas pueden suceder en este juego. Por ejemplo, nuestro Sheij solía decir que los más grandes amantes de Al-láh, los más íntimos de la Realidad Divina, que tienen este compañerismo eterno conscientemente establecido, se rehúsan a entrar en el Paraíso hasta que todos los demás seres entren también. Presionan a Dios. Hacen cosas asombrosas. En uno de nuestros himnos sagrados, cantamos: "Los santos amigos están más allá de toda descripción, sus caminos son múltiples".

Parte del juego es que cada alma es única, no hay nada mecánico o repetitivo en la Creatividad Divina. Cada una de las creaturas de Al-láh es única, cada momento de la Creación es único. Imaginen el juego que se está llevando a cabo entre las innumerables almas y su Señor, todas ellas únicas.

Nuestro Sheij solía decir que una sola lágrima de un santo del Amor bastaría para apagar todo el fuego del infierno. No es que Al-láh tenga interés en perpetuar el fuego del infierno, pero no hay forma de que pueda mantener ardiendo los fuegos del infierno porque sus compañeros lloran de amor constantemente y apagan el fuego de la negatividad. Me refiero a esto como el misterio de la eterna compañía. Es en realidad un misterio. Encontrarán este misterio en las vidas de los santos y sabios de todas las tradiciones sagradas —este día único, esta única interacción que no es descrita en ningún libro de texto sobre religión, y que nunca sucede en la forma que se supone que suceda.

En el cristianismo ortodoxo ruso, hay locos por Cristo, seres especiales que parecen estar locos en la superficie, pero que están dedicados a un juego interno con lo Divino. Su locura es sólo un manto o velo para la gran santidad interna. No tenemos que ser santos ni místicos, podemos ser tan sólo la gente común y corriente que somos, pero nuestras vidas están secretamente dedicadas a este Juego Divino.

Algunas veces el juego se parece al de búsqueda y hallazgo: Al-láh se esconde con éxito de mucha gente moderna. Pero eso también es parte del juego. Si Al-láh quisiera revelarse y hacer a la humanidad repentinamente devota, es perfectamente posible para Él hacerlo. Pero Él quiere jugar a las escondidas. Es el juego del amante con el Amante Supremo. Al-láh es el Amor mismo. ¿Quién podría ser un amante más sutil que el amor mismo? Un nombre coránico importante para la Realidad Divina es el Todo Sutil, en árabe Latif. ¿Qué podría ser más exaltado que interactuar con una Realidad que es infinitamente sutil? Algunas personas se imaginan que la eternidad puede ser aburrida. Dicen: "Puedo vivir en el tiempo porque las cosas cambian". Nos imaginamos la eternidad en varias formas infantiles como mirar interminablemente el Trono Divino. No debemos confiar en nuestra imaginación sino buscar la guía en la revelación. Por este juego de la eterna compañía, el Paraíso es dinámico. El Paraíso es descrito en el Sagrado Corán, estas descripciones son simbólicas, aunque espiritualmente válidas. El Paraíso no se describe como estar sentados mirando hacia el Trono, o a Dios, en un trance beatífico. El Paraíso es una gran fiesta, un enorme banquete, en donde los amantes se miran unos a otros, sentados a lo largo de las mesas rebosantes de los manjares y la bebida de la sabiduría y el amor. El Corán revela que las almas en el Paraíso se responden entre sí sus más ardientes y apremiantes preguntas con la sabiduría Divina misma. El compañero Divino se manifiesta a través de cada alma en el Paraíso. Ahí nuestro juego con lo Divino se convierte en nuestro juego con otras almas. Cualquier cosa que pueda experimentarse en el Paraíso puede experimentarse aquí en la tierra, la cual es simplemente el reflejo del Paraíso en el espejo del corazón, reflejo claro o distorsionado, dependiendo de la pureza de nuestro corazón. Nuestro amor y nuestro juego con otro ser humano sobre la tierra pueden convertirse en un juego con lo Divino.

Derviche Medina. ¿Y qué hay de la Morada de la Esencia?

Sheij Nur. Esto es muy importante. Tenemos la enseñanza de que uno va más allá del Paraíso. Tal y como el profeta Abraham, nosotros también vamos más allá del reino de los Nombres Divinos. El Paraíso es el reino de la Magnificencia, de la Belleza, el Poder, la Sutileza. Pero Abraham le suplicó a Al-láh que lo llevara más allá de todo eso. Este viaje hacia la Esencia no cancela el Paraíso. Esta es una falsa idea con la que tenemos que tener cuidado. Algunas personas toman nuestra enseñanza sufi de la Esencia en esa forma, y concluyen que el Paraíso es un sueño y nada más, y que trascenderemos esas mesas de banquete, esas extáticas conversaciones, esos círculos de almas girando que son el Paraíso. "Ese es un entendimiento más bajo —dicen tales personas—; vamos a la Morada de la Esencia." Ese no es nuestro camino, ni nuestra forma. Uno va más allá del Paraíso para salir otra vez hechos Paraíso. Uno se convierte en el Paraíso. Ya no está uno simplemente en el Paraíso. Uno es el Paraíso. Acerca de Fátima, la hija de Mujámmad, la paz sea con él, decimos en los cantos que es la esencia viva del Paraíso. Uno se convierte en esta esencia, como dice en la meditación coránica: "uno se sumerge para resurgir como la Luz de Al-láh". A menos que se fundan nuestras estructuras de personalidad, y hasta nuestro sentido de la individualidad, completamente en la esencia, no podremos emerger como lo Divino jugando con lo Divino. No podremos ser realmente jugadores maestros. La fusión mística es necesaria, pero es el penúltimo paso. El último paso es manifestarse otra vez como el reino de la multiplicidad, ya sea celestial o terrenal. Entonces estará uno brillando como el Juego Divino de los Nombres Divinos, los rayos de Luz Divina.

Esta enseñanza no es nueva. Ya la dio uno de los grandes arzobispos de Constantinopla, San Juan Crisóstomo, que vivió alrededor del siglo IV de la era cristiana, antes de que el profeta Mujámmad, la paz sea con él, se manifestara en la tierra; antes de que hubiera un solo musulmán sufi en el mundo. Alguien le preguntó al santo obispo: "¿Se irá su alma al Paraíso cuando muera?"; y respondió: "No estoy interesado en ir al Paraíso, pues ya soy el Paraíso". Una clara realización. Claro sufismo antes de que existiera la palabra sufi. Este es el misterio. Como decimos en algunas oraciones: "Que los velos del alma y el Señor se disuelvan en identidad suprema". Entonces el alma y el Señor volverán a emerger como Manifestación Divina total, indivisible. Estamos velados parcialmente por nuestro sentido de separación de lo Divino. Cuando comenzamos a fundirnos, ése es el camino espiritual, Estamos de hecho en la mezcladora en este momento o no estaríamos aquí hablando juntos. Eventualmente, cuando salgamos, todos los velos se desvanecerán y surgiremos como la creación esencial develada. En este punto, la creación ha cesado simplemente de ser un velo, y hasta el misterioso compañerismo del alma con el Señor ya no vela el Jardín de la Esencia. Es todo Esencia. Es todo esencial.

Derviche Medina. Así que todo es vida eterna.

Sheij Nur. Sí, vida eterna. El amadísimo Jesús, la paz sea con él, dijo una vez: "Quien sea que me acepte —en otras palabras, quien sea que acepte mi unión, mi fusión y mi resurgimiento— ya ha pasado de la muerte a la vida". Los amantes espirituales de Jesús ya están en la vida eterna. Todas las tradiciones sagradas presentan esta posibilidad. Esto es lo que constituye una tradición religiosa —precisamente esta posibilidad. Los sufis no tienen comisión en el mercado. Esto es de lo que se trata no sólo la religión, sino la vida. Por supuesto, los hechos espirituales se expresan en formas tan diferentes que a veces nos preguntamos: "¿Es lo mismo o no?" ¡La Creatividad infinita de Al-láh es tan creativa! Algunas veces podemos apenas reconocer el Juego Divino a menos que nos volvamos esenciales nosotros mismos. Si nos volvemos esenciales, reconocemos el Juego Divino en todas partes. En las tardes bonitas solíamos llevar a nuestro Sheij Muzaffer Efendi al "Tavern on the Green" en el Central Park. Nos sentábamos en las mesas de afuera, tomábamos el té y comíamos pastel de chocolate. Algunas personas caminaban por el parque con grandes y ruidosas cajas, y pensábamos: "Están arruinando la belleza de la escena: Tenemos a nuestro Sheij aquí, estamos en el Paraíso, y esa gente viene a alborotar el Paraíso". Mirábamos a Muzaffer Efendi y él estaba cantando: "Jhay, Jhay, Jhay..." (El Viviente, en árabe), al ritmo de la música de rap, moviendo su cuerpo tan graciosamente como en el dhikr, el círculo de la Remembranza Divina. Él existía en una creación develada. Nosotros todavía estamos velados. En uno de los himnos místicos cantamos: "Nada existe que vele el rostro de la Verdad, ésta es la enseñanza de todos los guías místicos". Tanto en el Medio Oriente, como en el Lejano Oriente, o entre los nativos americanos, siempre que hay guías místicos, éste es el camino que ellos enseñan finalmente. Somos vida eterna ya. No hay ningún velo real. Los velos son algo que nosotros generamos. Al-láh no los genera. La Realidad no genera velos, pero nosotros percibimos equivocadamente, y nuestra percepción se convierte en un velo.

Sin embargo, sería una percepción aún más equivocada pensar en ello como en una especie de velo sustancial, como si tuviéramos que jalar algo para ver el rostro de la Verdad. No agreguemos una percepción errónea a otra. Digamos: "Está bien, hemos percibido erróneamente la realidad en este momento; no pensamos que estamos viendo a Dios directamente como una forma del mundo limitado y del yo limitado, pero así es". Sí fallamos en percibir la Realidad Divina, pero no fallemos también en percibir nuestra percepción insistiendo en que hay un velo espeso ahí y que tenemos que pasar a través de él como si fuera un miasma. La verdadera enseñanza del sufismo y el vedanta es que no hay "maya" sustancial. "Maya" es una percepción equivocada, una forma errónea de interpretar la experiencia. No hay una densa niebla que cubre la Realidad. No hay "maya". Todo es Dios. Todo es Realidad.

Derviche Rabia Rachel Wadud. ¿Cuál es la diferencia entre la persona que se ha vuelto esencial y la que no?

Sheij Nur. No hay diferencia. Sólo hay esencialidad. Los maestros zen dicen: "Soy exactamente igual que cualquier ser humano". Lo dicen en serio, no es falsa humildad. Ellos ven a cualquier ser humano real como un Buda iluminado, que es lo que ellos son. Ya que las personas de la Sociedad Noética se encuentran aquí con nosotros hoy, menciono las imágenes de otras tradiciones sagradas. Normalmente no lo hago. Nos quedaremos con las referencias coránicas, completas en sí mismas.

Visitante. ¿Cuándo vivió Mujámmad? ¿Mujámmad y Abraham vivieron en la misma época?

Sheij Nur. Abraham vivió quizás alrededor de 2 mil años antes de Jesús. Mujámmad, la paz sea con él, vivió en el año 600 de la era común. Pero Abraham y Mujámmad eran hermanos en espíritu. Ambos creían en una religión universal más que en religiones separadas. A Mujámmad, que la paz sea con él, realmente lo veneramos porque él recibió el Sagrado Corán y todavía sigue ayudándonos espiritualmente. El pensaba que los judíos y cristianos sinceros se unirían a él. No pensó que estaba iniciando otra religión. Pensó que era muy peculiar separar las tres diferentes religiones que provenían de la misma raíz de Abraham.

Hay muchas personas hoy en día que pertenecen conscientemente a la religión universal de Abraham. Que no pueden ver ninguna distinción esencial entre el cristianismo, el judaísmo, el Islam y otras nobles tradiciones. Es importante darse cuenta de que el profeta Mujámmad era como Abraham —tan sólo una persona justa que no pensó estar fundando una nueva religión— sino que indicaba por decreto de Al-láh, la religión universal. Al-láh revela en el Corán: "He enviado un Mensajero a cada nación en la historia, portador del mismo mensaje". No hay frontera visible en el Mediterráneo y en el lejano extremo de Siria, más allá del cual ningún profeta ha aparecido. Cada nación en la historia ha recibido por lo menos un profeta. La religión universal es esa visión profética inconsútil de la historia humana como ya plenamente inmersa en la Realidad Divina; sin embargo, ésta puede expresarse en las diferentes culturas.

Pienso que tal entendimiento puede interesar al individuo moderno. Tal vez el pensamiento del profeta Mujámmad pueda ser especialmente relevante para una civilización planetaria. Él fue una persona planetario que vivió antes de que hubiese una auténtica civilización planetaria.

Tanto Mujámmad como Abraham habían sido convencidos por Dios de que hay una sola religión. En cierto momento de las oraciones islámicas diarias, rogamos que la Paz Divina descienda sobre Abraham y Mujámmad. Señalamos a ellos dos en particular. Usted tuvo una percepción intuitiva de eso. No tuvieron ningún contacto histórico, pero sí tienen un contacto interno importante.

Vísitante. Cuando nuestra alma deja el cuerpo y nos encontramos en los Jardines del Paraíso, ¿hay una comunidad en donde nos ayudamos unos a otros nuevamente, o es directamente una experiencia con Al-láh?

Sheij Nur. Ciertamente las almas comulgan unas con otras en el Paraíso. Responden mutuamente sus ardientes preguntas. El Paraíso es una experiencia comunal. La pintura del Paraíso revelada en el Corán no es de yoguis sentados individualmente en trance, en comunión sólo con Al-láh. Las almas se sientan juntas en banquetes espirituales; hay mutualidad en la conciencia del Paraíso; hay compañerismo eterno. Como no hay tiempo físico en el Paraíso, no hay oración de la mañana o de la noche. No hay sol en el Paraíso. Todo irradia con su propia luz mística. Pero aun sin una forma temporal de oración; hay comunión. En el Paraíso hay círculos de derviches que hacen el dhikr. Los círculos de la Remembranza en el Paraíso son asombrosos. El círculo interno está compuesto por los 124 mil profetas, con el profeta Mujámmad en el papel del Sheij. Ese es solamente el círculo interior. Alrededor de éste, giran todos los santos místicos; alrededor de ellos todos los demás amantes y alrededor de ellos, cualquiera que haya amado a uno de estos seres.

Hoy estaba estudiando la tradición oral del Profeta: Relata algo maravilloso directamente de Al-láh el Altísimo, Al-láh tiene ángeles que buscan las reuniones como ésta que estamos experimentando ahora, círculos de Remembranza Divina —hablando de la Realidad Divina, expresando la Realidad Divina, invocando la Realidad Divina, contemplando la Realidad Divina—; cuando un ángel encuentra un lugar así, llama a los demás ángeles: "Vengan a ser testigos." Los ángeles llegan y rodean este círculo de los amantes en la tierra, y sus angélicas alas se extienden hacia los reinos celestiales. Al-láh ahora dice a los ángeles: "Ustedes son Mis testigos. Perdono y absuelvo a todos los que se encuentran en este círculo de Remembranza por su intensidad, por su amor". Uno de los ángeles objeta: "Pero Al-láh..."

Los ángeles sólo pueden hablar desde su inteligencia, y ésta es limitada; los seres humanos son mucho más exaltados que los ángeles. Esta es la enseñanza tanto en la Iglesia Ortodoxa Oriental como en el Islam. Nuestra tarea no es ser como los ángeles. Nuestra exaltada tarea espiritual es convertirnos en verdaderos seres humanos, los cuales gozan de una estación superior a la de los seres angélicos. Los seres humanos son íntimos en el Juego Divino. Los ángeles no juegan con Al-láh, ellos son muy serios, no pueden probar el sabor extático de la unión con la esencia. Giran alrededor del Trono, traen mensajes al plano planetario, son obedientes, amorosos, pero carecen de nuestra sutileza espiritual potencial. No pueden tener la experiencia de fundirse con la Realidad y resurgir como eternos compañeros divinos, como la luz dentro de la luz. Son creaciones, y el alma humana, en un sentido esencial, no es una creación.

Así, objeta el ángel desde su limitada inteligencia angélica: "Pero Al-láh... hay una persona en este círculo que no es realmente parte de esta gente. Vino por un propósito distinto, con otras intenciones". Y Al-láh entonces replica: "Todos los que están en este círculo son parte del círculo". Eso nos cubre. Podemos pensar: "Yo vine aquí por otra razón". Tal vez todos nosotros sintamos que nuestra motivación para venir aquí esta noche no era puro amor o pura añoranza de la Verdad. Quizás nuestra mente anduvo errante. Quizás no pensemos que somos realmente parte de todo esto, pero Al-láh nos ve como parte del círculo. La gente de la Remembranza, los sufis que hacen estos círculos de Remembranza Divina reúnen a todos sus amigos y amados, no sólo física sino espiritualmente. Por ejemplo, aquí y ahora, todos nuestros padres están con nosotros, ya sea que aún vivan en la tierra o que sus almas hayan pasado al Otro Mundo. ¿Por qué? Porque nuestros padres son espiritualmente inseparables de nosotros. Están siempre con nosotros, al pensar en ellos —consciente o inconscientemente— están aquí. Nuestros amigos, todos los que están cerca de nuestro corazón están con nosotros en este círculo esta noche. Si vemos esta habitación, este círculo aparece más bien pequeño, pero si agregamos nuestra familia, nuestros seres queridos y toda la gente cuyos corazones están genuinamente conectados con los que estamos aquí, tendremos más que un estadio lleno de gente. Esto es lo que es un círculo sagrado. Al-láh dice: "Perdono a todos los de este círculo por su intensidad y por su amor".

Sheija Fárija. ¿Todos encontrarán la felicidad?

Sheij Nur. Ni una sola persona de esta habitación dejará de alcanzar la completa satisfacción. Toda la humanidad está girando alrededor de los profetas, todos somos parte del círculo de Abraham, del círculo de Moisés, del círculo de Jesús, del Círculo de Buda, del círculo de Krishna. Esto ya fue hecho por Al-láh, ésta es la infinita Misericordia de Al-láh. Ninguna cantidad de estupidez ni de necedad humana puede obstaculizar la Misericordia Divina.

Farhad. Cuando las almas se encuentran y se hablan y comulgan unas con otras, ¿existe el género?

Sheij Nur. El género físico es como la estrella y la luna que vio Abraham. La estrella indicaba magnificencia, y la luna indicaba belleza. Digamos que los géneros físicos masculino y femenino pueden indicar ciertas cualidades divinas o diferentes configuraciones de las mismas cualidades. Todo en el llamado universo físico es un símbolo viviente, una enseñanza sobre lo que está más allá. En el Paraíso también hay género, por supuesto no es el género biológico, es una cualidad espiritual sin aplicaciones biológicas, pero con aplicaciones de unión y amor extáticos según la relación especial entre las almas. Es muy difícil imaginar el Paraíso, ya que todas las almas ahí son facetas de un diamante infinito de Conciencia. Podemos decir que todas las almas en el Paraíso están casadas unas con otras, y experimentan el deleite de la unión que experimentan marido y mujer en la tierra. El Corán dice que las delicias de los amantes en la tierra son un reflejo de espejo de las delicias del Paraíso. El género y la sexualidad son símbolos de niveles de experiencia mucho mayores. Hay maridos y esposas en el Paraíso, pero no es una relación exclusiva como aquí en la tierra. Y desde luego no es una relación biológica, pero manifiesta en definitiva un deleite mucho más intenso que el terrenal.

Básicamente, todo lo que tiene valor, toda estructura valiosa en la tierra es recreada o vuelta a manifestar en su esencialidad en el reino del Paraíso. Si tuvieras doce años de edad y te encontraras caminando en el bosque durante el invierno, y vieras un conejo cruzando la fresca campiña, y el conejo se viera puro y prístino, salvaje y libre, y tú lo recuerdas y lo aprecias, estará en el Paraíso. Esto no quiere decir que habrá nieve y conejos en el Paraíso, es la realidad esencial de esta experiencia lo que estará en el Paraíso. Si Dios lo quiere, ciertamente, cada ser humano que has conocido se hallará en el Paraíso en una forma esencializada y purificada.

El Paraíso no es solamente un jardincito en alguna parte. No es un cuento para contar a los niños. Es una vasta expansión de todos los momentos, estructuras y seres valiosos que se han manifestado en el tiempo en cualquier parte del universo. Eso es lo que es realmente el Paraíso.

El Profeta, que la paz sea con él, relata que en cierta ocasión, el arcángel Gabriel voló con sus alas de libre intuición —que no son las alas físicas—, en todas las direcciones buscando los límites del Paraíso sin lograr encontrarlos. Así es de extenso. Por supuesto, el Profeta caminó por el límite del Paraíso y se encontró en el Jardín de la Esencia. Esto es lo que nosotros debemos hacer. Es por esto que los seres humanos son más elevados que los ángeles y los arcángeles. Ellos ni siquiera pueden encontrar el límite del Paraíso, mientras que nosotros tenemos que ir más allá y cruzarlo.

El arcángel Gabriel iba con el Profeta, la paz sea con él, en el último momento del cruce durante su viaje místico nocturno, el miraj el arcángel estaba siempre con el Profeta, eran compañeros inseparables. Milagrosa y repentinamente, por el permiso y la misericordia de Al-láh, el Profeta alcanzó el límite del Paraíso que Gabriel no había podido encontrar por sí mismo. Entonces el arcángel se dirigió así al Profeta: "No puedo cruzar esta línea, porque soy parte de la Creación y eso está más allá de la Creación. El Paraíso es parte de la Creación, no puedo traspasar su límite, pues me quemaría. No tengo el Permiso Divino. Yo soy una creatura, pero tú, Mujámmad, eres la encarnación misma de la Esencia Divina".

Todos los seres humanos son la Esencia Divina respirada por Al-láh en la más bella forma. Mujámmad, la paz sea con él, nunca sugirió que él fuese diferente de los demás seres humanos. El arcángel proclamó: "Tú eres la encarnación de la Esencia Divina. Lo que hay más allá de ese límite es tu hogar y tu patria. ¡Vé hacia allá!" Sin embargo, el Profeta no se quedó en el Jardín de la Esencia. Fue allá y regresó una vez más como la Merced de los Mundos. Ese es el punto crucial del misticismo islámico o la meditación sufi. No se queda uno en el Jardín de la Esencia. Uno emerge y luego vuelve a emerger como Energías o Atributos Divinos, en el bellísimo juego de la eterna compañía.

Visitante. ¿Están separados el Paraíso y el Jardín de la Esencia?

Sheij Nur. Sí, digamos que son dos diferentes planos de realidad.

Visitante. ¿Es limitado el Paraíso?

Sheij Nur. El Paraíso es ilimitado desde la perspectiva del arcángel Gabriel que no puede encontrar el límite, pero es limitado porque tiene un fin, porque es una creación. Al-láh lo creó. La Creación no es infinita, sólo la Fuente de la Creación es infinita, aunque la Creación misteriosamente refleja la infinitud de su Fuente.

Visitante. ¿Así es que la Creación es una cierta área limitada? ¿Se pueden marcar los linderos? ¿Se puede medir?

Sheij Nur. Bueno, si el arcángel Gabriel no pudo, para nosotros puede ser difícil también. Es seguro que los científicos no podrán fijar los límites o medir la Creación con sus herramientas empíricas o con sus matemáticas. Pero el punto es que el Profeta, por el permiso de Al-láh, pudo hacerlo. El representaba a todos los seres humanos. Nuestra vocación no es sólo el Paraíso. Esto es un malentendido. "Todo lo que quiero es el Paraíso. ¡Sáquenme de este mundo!" No es ésta la actitud sufi. El Paraíso es un escalón hacia el Jardín de la Esencia, que es nuestro verdadero hogar, pero nosotros inmediatamente regresamos de ese estado de absorción y nos manifestamos sutilmente a través de todos los planos del ser en compañía de todos los seres y de la resplandeciente Fuente del Ser.

Visitante. ¿Al morir va uno al Paraíso?

Sheij Nur. Por desgracia, cuando las personas mueren, pueden ir a algunos lugares ilusorios con los cuales ellos han soñado a través de su propia discordia y negatividad —lugares extraños, terribles, engañosos—. El Corán llama a esto la experiencia del fuego del infierno.

Derviche Medina. Después de la absorción en la Esencia, hay una reabsorción en el estado de Paraíso, El Paraíso es creado. ¿Cómo puede el alma, que se ha fusionado con la Esencia, volver a entrar en la Creación?

Sheij Nur. El alma se convierte en el Paraíso, No es realmente volver a entrar. Cuando el alma se fusiona, ya no hay más alma y Señor. Hay sólo Realidad Suprema. La Realidad Suprema se está manifestando ahora mismo como el plano terrestre y el plano del Paraíso. La Realidad Suprema no está "volviendo a entrar en" la Creación. Sólo hay una Realidad Suprema.

Derviche Medina. Pero dijiste antes que la luz del alma y la luz de la Esencia todavía coexisten en ese punto.

Sheij Nur. Sí, esta coexistencia es un juego que lo Divino juega por Sí solo. Lo Divino juega con toda transparencia el juego del alma y el Señor. Ahora ya no imaginamos ser almas separadas dedicadas a este juego de la coexistencia. Hay una diferencia sutil aquí con las almas que buscan a su Señor o aun que encuentran a su Señor en el camino espiritual. Esta coexistencia no dualista es lo que buscamos profundamente en la meditación sufi.

El lugar de reunión de los derviches es un laboratorio. Estamos mucho más avanzados, aquí, en nuestras consideraciones que los más avanzados físicos y matemáticos. Estamos discutiendo dimensiones que están mucho más allá de sus disciplinas. Son gente maravillosa y hacen un buen trabajo, pero tenemos que ser honestos en cuanto a la diferencia de nivel. Aquí estamos presentando un nivel que sólo toca la más elevada revelación. No nos estamos felicitando, diciendo: "Somos lo máximo". Decimos simplemente: "¿No es maravilloso que seres humanos normales como nosotros puedan sentarse juntos a hablar sobre estas cuestiones?" No podemos hablar sobre la profundidad de la física moderna a menos que pasemos algunos años estudiando matemáticas avanzadas, pero cualquier ser humano, con la guía de las Escrituras, puede comprender la naturaleza profunda, de la Creación, del Paraíso y de la Esencia, lo cual es mucho más avanzado.

Nuestra reunión de esta noche es como estar en la compañía del círculo del profeta Mujámmad, que la paz sea con él. Es éste el tipo de discusión espiritual que solían tener en el antiguo desierto de Arabia. Este proceso de preguntas es exactamente lo que dio origen a la tradición oral del Islam, los hadiz. Nuestra discusión no es ni un poco menos profunda, porque la hemos basado en el Corán y en los hadiz. Este momento es revelatorio. Por lo general, no hablamos así de nuestras reuniones porque no pensamos en ello, sólo lo hacemos. Pero como está aquí la Sociedad Noética de visita, nos pusimos a mirar la situación con los ojos de ustedes. Esta noche no es una introducción al sufismo; es simplemente sufismo. Es por eso que decidimos que la reunión fuera aquí, por eso no fui yo al lugar de ustedes. Pensé: "¿Por qué no traerlos a la mezquita, invitarlos al laboratorio y mostrarles la forma en que trabajamos?" Ahora ya ven lo que nosotros investigamos. Ahora lo pueden sentir en sí mismos. Este es sufismo total.

Visitante. Ha sido una experiencia maravillosa.

Sheij Nur. Para nosotros también. Ustedes aportan algo especial. Todos ustedes. Traen una presencia y una vibración de algo muy puro. Nuestro Sheij Muzaffer Ashki, que dejó la faz de este mundo en 1985, estaría encantado de conocerlos, porque a él le interesaba introducir el sufismo islámico en el plano universal, no en una situación de ghetto, con musulmanes aquí, cristianos allá, judíos acullá, y ateos por otro lado. Quería introducir el sufismo islámico en forma tal que fuese accesible para todos los que tienen corazón; no como una religión segregada. Él estaría muy feliz de conocerlos a ustedes. A través de mí, ya los está conociendo hoy, y ustedes han entrado en contacto con él
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