webislam

Jueves 9 Abril 2020 | Al-Jamis 15 Shaban 1441
4023 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=2758

Consideraciones sobre el término dáraba en la ayat 34 de la sura 4

28/10/2000 - Autor: Yaratullah Monturiol
  • 1me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Significado término – palabra (verbo) 

1. Incompatibilidad de según qué aplicación del verbo con principios fundamentales del Islam 

2. Sunna del Profeta
Comportamiento de Muhammad
Hadices y consejos
Última jutba 

3. Inconsistencia argumentos: “pegar, pero poco”; perfil víctima, etc. 

4. Momento en que desciende la ayat: contexto desconocido (relación con hadiz de An Nawawi, sobre malos tratos a hombres) 

5. Comparación con otras ayats del Corán: 

6. “Modernidad” del Islam: defensa de los derechos humanos de las mujeres y desfavorecidos desde sus inicios 

Conclusión 


Significado término – palabra (verbo)

La palabra que ha creado polémica en la ayat 34 de la surat 4 de An Nisa (Las Mujeres), es el verbo daraba, al cual se le han encontrado más de cien significados distintos. Si su significado – como se pretende – en la mayoría de las “traducciones”, fuera “golpear o pegar”, sería el único caso en todo el Corán que dicho verbo significara tal cosa. De las cincuenta y ocho veces que el Corán cita la raíz DRB, sólo en doce tiene esta acepción en castellano, pero siempre especificando “en donde se golpea” o “cómo se golpea”, que no es el caso en la frase que estamos estudiando.

Su significado entre otros puede traducirse como: abrir, aclarar, batir, cortar, cubrir, dar (un ejemplo), explicar (parábolas), exponer (ejemplos), extenderse, golpear, imprimir, levantar, menear, moldear (parábolas), poner (una parábola), presentar (una parábola), proponer (una parábola), recorrer, señalar, suprimir ...

Estas son las concordancias que podemos encontrar según Cortés y Vernet, entre las cuales Cortés añade “pegar” y la utiliza en este caso, mientras que por su lado Vernet dice “golpear”. Otros destacan más significados, entre los que incluyen: hacer fuego, bombardear, viajar, infligir, plantar una tienda, tejer su tela una araña, imponer, hacer la salat, separar, llamar a la puerta, hacer sonar una campana, batir un récord, irse por las nubes, quedarse cabizbajo, sitiar, poner una inyección, evolucionar, doler, agitarse, moverse, fijar un plazo, dar parte, secuestrar, alejarse, señalar, etc.

En Alemania, donde ya se trató el tema hace diez años, coinciden con los estudios actuales de los musulmanes españoles. Hay un criterio unánime sobre una significación en común de los términos, a pesar de su diversidad: dar un golpe de efecto. Puesto que ¿cuál es la concordancia en todas las palabras? ¿qué están haciendo en todos los casos? Todo son acciones para llamar la atención. Una traducción que se correspondería más a la realidad del Islam y a la composición gramatical de esta frase, sería: IMPRIMIR EN ELLAS LA NECESIDAD DE UN CAMBIO.

En Oxford hay un Corán que “traduce” como “hacer el amor” el término en dicha ayat. La palabra que significaría “dañar” o “causar daño”; o sea, lo que se refiere a “golpe físico” en el Corán es otro verbo: ÿalada.

1. Incompatibilidad de según qué aplicación del verbo con principios fundamentales del Islam 

La sociedad pre-islámica no consideraba a las mujeres dotadas de estatuto legal en tanto que personas. El Islam aportó un gran cambio para las mujeres; ellas deberían ser tratadas con igualdad a partir de entonces y reconocidas como personas legales.

“Aif, Lam Ra. Una escritura divina (es ésta una revelación) que hemos hecho descender sobre ti para que saques a toda la humanidad, con la venia de su Sustentador, de las tinieblas a la luz ...” (14:1)

“Al·lâh es el defensor de los que tienen iman: Él les hace salir de las tinieblas a la luz” (2:257)

Hay que examinar en particular, mientras que se lee, qué modo de vida nos sugiere el Corán Karim (Generoso); esforzarse en vivir según las enseñanzas del Corán, ya que es la guía de Al·lâh para los hombres, y la mejor forma de estar cerca del Corán es captar su significado y sentido; saber lo que se debe aplicar del Corán. No hay que olvidar que la verdadera llave de la comprensión del Corán es la Luz que desprende.

Abu Hanifa recurre a un principio que se llama ‘umûm al-balwâ, que Ibn Rushd define como “rechazo de la tradición profética basada en la autoridad de un solo Compañero”, por lo que no goza de mucha garantía y puede ser perjudicial en caso de su aplicación. El célebre maestro apoya su argumento en que el poco peso de tales tradiciones hace dudar de su autenticidad, y si lesionan, además, los intereses de la comunidad, más valdría no tenerlas en cuenta.

Al·lâh quiere para vosotros la facilidad, Él no quiere la dificultad para vosotros” (2:185)

El Imam Malik también utiliza otro principio llamado al Qiyâs al Mursal (analogía libre), al Maslaha (el interés común) o al Qiyâs al Maslahi. Se trata de la opinión personal no basada en ninguna prueba pero que vela por el interés general o común. Por no apoyarse en una prueba textual, muchos se negaron a dar validez a este principio. El Imam Malik opina, por ejemplo, que en caso de que la mujer maltratada por el marido pida el divorcio y éste se niegue a concedérselo como forma de castigo, la autoridad tiene el derecho de consumar el divorcio aún contra la voluntad del marido. Esta opinión tiene base coránica.

“Retenerlas como es debido o dejarlas en libertad. No las sujetéis por la fuerza ni en violación. Quien hace esto es injusto consigo mismo” (2:231)

Reunirse en torno a una comunidad musulmana es reunirse en torno a los principios del Islam. Es un contrato moral de fraternidad y de amor sobre la base del cual, se constituye la participación de todo el mundo en el reparto de beneficios. La mujer es un miembro más de la comunidad y la mitad de la umma. Eso, con respecto a la sociedad; en el ámbito de la pareja es la mitad del ente que representa y simboliza el matrimonio. Hay un hadiz que dice: “El matrimonio es la mitad del Din”.

2. Sunna del Profeta 

“¡Pero no! ¡Por tu Sustentado! No creen (en realidad) hasta que te hagan (¡Oh Profeta!) juez de todo aquello en lo que discrepan, y no encuentren en sus corazones obstáculo alguno para aceptar tu decisión y se sometan (a ella) por entero” (4:65)

Esta ayat establece de manera inequívoca la obligación de todo musulmán de someterse a los preceptos que el profeta, bajo inspiración divina promulgó con el fin de poner en práctica el mensaje del Qur’an y hacer posible que los musulmanes lo aplicaran a situaciones reales. Tales preceptos constituyen lo que se conoce como Sunna (lit. vía o modelo) del Profeta Muhammad y tienen (siempre que hayan sido autentificados más allá de toda posibilidad de duda) plena fuerza legal junto con el Qur’an.

“Quien obedece al Enviado, está obedeciendo con ello a Al·lâh; y en cuanto a los que se apartan – no te hemos enviado para que seas su guardián” (4:80)

Comportamiento de Muhammad

Una referencia importante, que no ha pasado desapercibida en este estudio, es el pensamiento sin fronteras ni tiempo de Ibn Rushd, musulmán occidental, de Córdoba; pero su audacia personal nunca traspasa el límite. El dice: “No es lícita la innovación de presentar una opinión que no se apoye en un precedente notorio”, refiriéndose efectivamente a la tradiciones proféticas.

Nada más fácil en este caso que observar en la vida cotidiana el ejemplo del Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa Salam), que ha sido descrito como “el Corán viviente”.

Nuestro querido Profeta Muhammad (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) nos da la llave para este dilema. ¿Por qué dudáis de hacer el bien con las mujeres si es el comportamiento normal de Rasulullah? ¿Por qué intentáis justificar actitudes que no pueden beneficiar nunca, si no al contrario, perjudicarán seriamente vuestra relación conyugal? ¿Hasta cuándo los impúdicos comentarios o actos vejatorios contra la mujer? ¿Qué os inclina a negar la evidencia de que la misericordia, el amor y el respeto hacia vuestras mujeres es la única herramienta para conseguir algún bien de vuestro matrimonio?

El Profeta de Al·lâh (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam), es modelo ejemplar de toda perfección, cuyas virtudes merecieron las alabanzas, en quien Al·lâh acumuló todas las excelencias morales purificándolo de todo defecto. Alabó la dulzura y la suavidad, prescribió como norma la afabilidad, prohibió resueltamente como abominable la grosera recriminación y siempre se preocupó de que sus amonestaciones no provocasen el disgusto en sus oyentes. Por eso precisamente le dijo Al·lâh:

“Si hubieses sido más severo y más duro de corazón, seguramente que los hombres se hubiera apartado de ti” (3:159)

Muhammad trabajaba con sus propias manos: se le veía ordeñar sus ovejas, remendar sus sandalias, zurcir sus ropas, alimentar sus camellos, levantar su tienda, etc; sin aceptar ayuda de nadie. El mismo llevaba la compra al mercado y cuando alguien quiso hacerse cargo de ella, le dijo: “Es al comprador a quien le incumbe llevar su compra”. De esta forma condenaba la costumbre de los ricos que compraban mucho, haciendo cargar a sus siervos sin preocuparse del peso que les imponían.

Referente a la aleya en cuestión, si recordamos la única ocasión en que el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) vivió una especie de “rebelión doméstica”, la actuación suya fue discutir la cuestión con sus mujeres y abstenerse de tener relaciones íntimas con ellas durante veintinueve noches. Reflexionáramos sobre el ejemplo del Profeta, vemos claramente que lo que él hizo en esta ocasión sí ¡es daraba!: causar una fuerte impresión para hacer cambiar de actitud.

Hadices y consejos

“... Y convivid con vuestras esposas de forma honorable; pues si os desagradan, puede ser que os desagrade algo que Al·lâh vaya a hacer fuente de mucho bien” (4:19)

“Yo he sido enviado para establecer las nobles virtudes” (Hadiz auténtico)

“Los mejores de entre vosotros son los que tratan mejor a sus mujeres; y yo soy el que trata mejor a sus mujeres” (Tirmidi)

“A menudo el Profeta seguía a la mujer esclava a cualquier rincón de la ciudad para servirle” (Al Bujari)

Existe una tradición transmitida únicamente por Aisha, en la que dice que el matrimonio de la mujer, para ser válido, ha de ser consentido por sus padres. Abu Hanifa, en contra de los demás maestros, niega validez a esta transmisión y dice que es inadmisible porque atenta contra la libre voluntad de la mujer adulta de casarse con quien quiera (véase también Muhammad Abu Zahra, Fi târij al-madâhib al fiqhiya. de al Madani, El Cairo). Ibn Rushd, tras minuciosa exposición del tema y de los argumentos en contra y a favor, adopta la posición de Abu Hanifa partidaria de la libertad de la mujer.

Última jutba

En su último hayy, también llamado la peregrinación de la despedida, el Profeta Muhammad (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) dio su última jutba, diciendo que quizás no volvería allí, presintiendo que iba a morir pronto. Tras el Takbir: Al·lâhu Akbar – Al·lâhu Akbar, señaló a los musulmanes que en el futuro, siempre deberían tratar bien a las mujeres, con cariño y respeto. Finalmente descendió una nueva aleya: “Hoy os he completado vuestro Din y he terminado de daros mi bien. Os he escogido el Islam como Din” (5:5). Abu Bakr no pudo retener sus lágrimas puesto que la gracia de Al·lâh estaba completa y supo que la misión de Muhammad había terminado.

Tenemos su “última voluntad” en lo que se ha dado en llamar “testamento”, donde insiste en el buen trato hacia la mujer y seguidamente desciende la aleya que concluye con la misión profética. Evidentemente, a partir de aquí, no cabe ninguna objeción ni “añadido” al respecto.

3. Inconsistencia argumentos: “pegar, pero poco”; perfil víctima, etc. 

En primer lugar la “traducción” de esta ayat es desafortunada, en el sentido que se le viene dando, por alguna “misteriosa razón”. Son varias las partes de la frase que habría que escudriñar, por ejemplo, la palabra traducida como obedecer es “ta’an” que significa: injuriar, afrentar, calumniar, difamar. Así pues, es toda la frase que hay que observar detenidamente, para encontrar muchas combinaciones más creíbles de su significado.

Por ejemplo, cuanto más se nos intenta explicar el por qué de “pegar a las mujeres”, más incoherentes e irracionales resultan los argumentos. “Excusan” este comportamiento con: “eso de pegar lo hacen los peores hombres; los incultos e ignorantes, bastante embrutecidos” o “eso ocurre sólo en casos extremos; cuando la mujer es salvaje, agresiva y no atiende a razones; pero aún así sólo se le puede golpear suavemente, con un cepillo de dientes o algo así”. Pero ¿acaso no es un absurdo, aspirar a “poner en vereda” a una mujer salvaje con un golpecillo de cepillo de dientes? O si no, en el caso del marido embrutecido ¿desahogaría su ira con un “golpe suave”? Y aún más ¿se soluciona de algún modo un problema conyugal con “malos tratos” “físicos o psíquicos”. Habría que destacar ahora lo que dice una antigua tradición: “la naturaleza de la mujer es como la de la costilla; si intentas ponerla erguida se rompe; ¡no se puede cambiar su naturaleza! ¿Merecería la compañera íntima un peor comportamiento por parte de su marido, que el que éste debe a otra persona menos próxima?

“Aquel que crea en Al·lâh y en el Último Día, que hable con conocimiento o que se calle; que aquel que crea en el Último Día trate bien a su vecino; que aquel que crea en el Último Día trate bien a su huésped” (Hadiz transmitido por Bujari y Muslim)

Todo tipo de argumentos que “justifiquen” esta traducción como “pegar” vulneran gravemente la consideración que hace el Islam a la mujer. Tampoco son convincentes, ni siquiera cuando quieren explicar conductas anormales y excepcionales, ya que no tienen una explicación lógica y sufren demasiadas contradicciones para ser tomadas en consideración. Por tanto, habría que reconocer desde este momento, según un criterio (más que) razonable, que cualquier mínimo detalle que presuponga o considere como legítimo, algún tipo de mal trato – incluso “leve” – hacia la mujer, estaría condenado por el Islam, según los principios básicos en los que se fundamenta.

Muchos ulemas y jurisconsultos hemos consultado últimamente. El más sabio y elocuente dijo que no hay nada; ni siquiera el elemento más suave y ligero que pueda utilizarse para ser arrojado sobre el cuerpo de la mujer, y las malas palabras o gestos, también son malos tratos.

4. Momento en que desciende la ayat: contexto desconocido (relación con hadiz de An Nawawi, sobre malos tratos a hombres) 

Hay un hadiz de An Nawawi que habla de que el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam) dijo: “No peguéis a las siervas de Al·lâh” y que tiempo más tarde, unos hombres se fueron a quejar al Profeta de que recibían malos tratos por parte de sus mujeres; por lo cual quisieron defenderse de los ataques. Muchas mujeres protestaron del trato de sus maridos; a lo que el Profeta condenó su conducta acusándoles de ser los peores de entre ellos. El solía decir que era el que mejor trataba a sus mujeres; y así era.

Tampoco se sabe cuándo descendió la aleya 34 de la sura 4, lo cual no ayuda para el esclarecimiento de las razones ni de la situación del momento, para hacer más comprensible su interpretación, o su aplicación; y eso como nos comentó un exegeta: “se pone otra vez de parte de las mujeres y en su defensa, como en todos los casos”.

Necesito expresar con todas mis fuerzas mi repulsa ante los comentarios que justifican cualquier tipo de agravio al cónyuge (sea hombre o mujer). En el caso que fuera en defensa propia, es decir, por los malos tratos propinados al marido, evidentemente tan denigrante es para cualquiera de los dos establecer este tipo de “diálogo”, que sólo se entiende (como a llegado a decir algún comentarista) en una relación sado-masoquista.

5. Comparación con otras ayats del Corán 

”Ciertamente, esta Qur’an es en verdad la palabra inspirada de un noble enviado, y no la palabra de un poeta, ¡que poco creéis!, ni la palabra de un adivino, ¡que poco recapacitáis! Es una revelación del Sustentador de todos los mundos” (69:40-43)

“Al·lâh hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación de la verdad de diversas formas” (39:23)

“U entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas, y haber engendrado amor y ternura entre vosotros: ¡ciertamente en esto hay en verdad mensajes para una gente que reflexiona! (30:21)

6. “Modernidad” del Islam: defensa de los derechos humanos de las mujeres y desfavorecidos desde sus inicios 

La situación de la mujer musulmana es el principal argumento utilizado por los detractores del Islam. La razón del esfuerzo presente, tiene el objetivo de restablecer la verdad concerniente a la sabiduría islámica – perdida entre los sobresaltos históricos de la colonización y la descolonización – con el fin de elevar el nivel de conocimientos y mejorar los comportamientos entre los propios musulmanes, refiriéndose a las Fuentes que son el Corán y la Sunna.

Mujeres de todo el mundo siguen sufriendo malos tratos y no existe ninguna justificación para que así sea. Ninguna mujer debería haber conocido nunca esta situación, pero concretamente la mujer musulmana tampoco, ni ningún argumento que lo apoye, en razón de lo que el Islam ha legislado para su protección, pues ella posee un status preciso, con derechos que son claramente definidos por el Corán y la Sunna, que le aseguran una vida apacible y armoniosa. El Islam prohibe formalmente la violación de estos derechos.

Dice un hadiz transmitido por Al Bujari que: “el mejor de entre vosotros – dice el Profeta – no es el que renuncia a esta vida por la otra, sino el que se beneficia de ésta y de aquélla”.

La ‘ibada (servir a Al·lâh), libera a la persona de todo lo que le esclaviza. En efecto, quien se somete verdaderamente a Al·lâh, no puede someterse a otro sino a Él; ni por palabra, ni por acto, ni siquiera por inspiración; pues la sumisión a otro que no sea Al·lâh, implica el arraigo del miedo en el corazón de aquel o aquella que se somete. El Corán insiste en la idea de que la ‘ibada al Único, Creador de todas las cosas, salva al ser humano de las graves consecuencias de la lealtad o la sumisión a otras personas; no le humilla, ni frustra, ni le confía una carga que no comprende o no puede asumir. También libera el espíritu de la mitología, arranca el cuerpo de la humillación de los tiranos y libera las necesidades humanas de la seducción de los explotadores.

La opinión del Imam oriental At Tabari, parece revolucionaria en una sociedad islámica medieval. Dice que no hay ningún tipo de inconveniente en que la mujer pueda ejercer el cargo de juez. Ibn Rushd da su aprobación a este criterio.

“Al·lâh no impone a nadie sino en la medida de su capacidad: a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra el mal que haga” (2:286)

“Estos ejemplos, Nos los proponemos a los hombres, pero sólo razonan los dotados de inteligencia” (29:43)

Conclusión

“¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si una persona malvada viene a vosotros con una información deshonrosa, usad vuestro discernimiento, no sea que causéis daño a una gente por ignorancia y luego tengáis remordimientos por lo que habéis hecho”* (49:6)

*Verificad la verdad antes de dar por buena esa información o rumor. El informante es calificado de “malvado” porque el hecho en sí, de transmitir rumores no confirmados que dañan la reputación de otras personas, constituye una ofensa espiritual. El discurso se centra en el imperativo moral de salvaguardar el honor y la reputación de cada uno de los miembros de la comunidad, tanto hombres como mujeres. (Comentario: Muhammad Asad)

“Al·lâh es el Núcleo y el descubridor que señala (localiza) nuestra libertad. ¡Oh siervos! Me he prohibido la injusticia y os declaro que os la He prohibido”

(Hadiz transmitido por Muslim)

Ha dicho el Profeta (Salla Al·lâhu alaihi wa sallam):

“He sido enviado para perfeccionar los nobles caracteres (makârim al-ajlaq)”

Así pues, aunque no sea consciente de ello, quien se conforma a las nobles cualidades sigue la ley de su Señor.

El gran sabio Ibn Arabi de Murcia se expresa así cuando interpreta uno de los más bellos nombres de Al·lâh Subhana wa Ta’ala: AL HAKIM

(EL Doctísimo, el Sapientísimo, el Prudente, el Juicioso), el que dispone y ordena haciendo que cada cosa descienda y se manifieste según su propio rango (manzila), situándola en su correspondiente grado (martaba). El Profeta Salla Al·lâhu alaihi wa sallam ha dicho:

“Todo el bien (jair) está en tus manos por entero*, mas el daño (sarr) no procede de ti”

De modo que no resta aparte ningún otro bien distinto que no esté en Sus manos.

*Alusión al Corán, 3:26, en donde se dice: “En Tu mano está el bien”

Assalamu alaikum wa Rahmatullah wa Barakatu
Anuncios
Relacionados

Luz sobre Luz

Artículos - 02/03/2008

El Sufismo Shií y la Tradicion

Artículos - 06/05/2006

La palabra árabe

Artículos - 23/10/2000



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/18564-consideraciones_sobre_el_termino_daraba_en_la_ayat_34_de_la_sura_4.html