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El islam en Europa, derechos y responsabilidades mutuos

13/04/2000 - Autor: Stéphane Lathion
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En este articulo abordaré el tema general de los derechos humanos a través de la problemática de la presencia de comunidades musulmanas en las sociedades europeas. Insistiré sobre dos aspectos importante de esa presencia : por una parte la cuestión de la libertad religiosa y por otra un tema del que se ha hablado mucho en Francia principalmente : el velo. Pero, antes de nada, me parece necesario empezar mi exposición poniendo de relieve algunos puntos esenciales.

La situacion actual 

El primer elemento que hay que tener en cuenta cuando se habla de Islam en Europa, es el numero creciente de musulmanes instalados en las sociedades europeas. Según datos oficiales y estimaciones de algunos investigadores o de los propios responsables asociativos musulmanes habría entre 12 y 15 millones de musulmanes en Europa occidental (casi 5 millones en Francia, 3 en Alemania y dos en Inglaterra ; en España son alrededor de 350000…). Y, sin embargo, se puede pensar que esas cifras seguirán aumentando. Una aumentación que nos lleva al segundo elemento que me gustaría subrayar : la transformación de esa presencia.

En efecto, ya no se habla mas de una inmigración temporal ni nadie considera que los musulmanes volverán un día de estos a sus países. Los que viven ahora en los países europeos, ya sean los Magrebí es en Francia, en Suecia o en España, los Pakistaníes en Inglaterra o los Turcos en Alemania y en Suiza van quedarse y, además, la mayor parte de sus hijos son europeos. Tienen el pasaporte europeo y buena parte de su identidad esta europea.

No hay elección, es preciso aceptar la existencia de una presencia importante y, además, reconocer que no se trata de una presencia temporal sino de algo definitivo, permanente. Algo que no se puede negar ni olvidar cuando se reflexione sobre el futuro del continente.

Esos últimos anos, se ha aceptado la idea que los dos modelos de integración (el francés y el ingles), comprensibles por sus respectivas trayectorias históricas, no son la panacea y no pueden aplicarse íntegramente en otros países. Cada país, cada gobierno esta llamado a buscar una síntesis entre el modelo asimilacionista francés cuya preocupación es únicamente el individuo y la inserción comunitaria de los países anglo sajones.

En ese sentido, para pensar e imaginar esa síntesis habrá que tener en cuenta, primero, las legislaciones internacionales como las declaraciones de Viena (1989) y de Copenhague (1991) sobre el tema de la protección de los derechos de las minorías étnicas, culturales y religiosas ; para luego, analizar las experiencias de los demás antes de buscar soluciones útiles para su propio contexto.

Lo que se puede constatar, hoy en día dentro de la Unión europea principalmente, son tentativas de convergencia hacia un modelo híbrido en el que se reafirma con fuerza el marco legislativo secularizado con una clara separación entre lo religioso y lo político pero respetando los derechos individuales de los musulmanes y teniendo en cuenta las exigencias comunitarias del culto islámico.

Es decir que, poco a poco, nos dirigimos hacia un consenso en lo que al concepto de integración respeta. Este se entiende cada vez mas como un proceso abierto que preserva los valores de la sociedad de acogida pero sin exigir a los que quieren seguir con sus creencias una renunciación, siempre traumática, de su cultura de origen.

Seguidamente, me gustaría subrayar el hecho que Europa es una oportunidad para el Islam, y, por supuesto, también para los musulmanes. En primer lugar gracias a las libertades individuales garantizadas a todos. Que sea la libertad de conciencia, la libertad de pensar y la libertad de expresión. El uso de esas libertades es algo adquirido en Europa y casi nadie se atreve a cuestionarlas. Algo que no se puede decir en la gran mayoría de los países musulmanes.

El segundo elemento fundamental es el derecho a la educación. Así, los niños pueden beneficiarse de los efectos positivos de la enseñanza obligatoria como todo los demás, desarrollarse dentro su nuevo ambiente y si quieren, con la ayuda de sus padres, seguir preservando elementos de su cultura de origen. Así se permitirá a los jóvenes la posibilidad de mantener elementos de ambas culturas para ayudarles a encontrar un equilibro gracias a los aspectos positivos de cada una de ellas de la forma que mas les conviene.

El tercer punto es el derecho de asociación que permite a los musulmanes de organizarse y dotarse de los medios para preservar su identidad ( que sea con la construcción de mezquitas, de la enseñanza islámica, de clases de árabe, ayuda escolar, actividades culturales o deportivas…).

La ultima ventaja que quisiera enfocar aquí es la posibilidad, para una elite islámica, de pensar su presencia en Europa desde el punto de vista del derecho islámico. Es decir, hoy en día, es posible y licito para un musulmán de vivir en una sociedad non-musulmana ? Una otra cuestión que surge estos días dentro de la comunidad es la siguiente : Como, a la vez, considerarse como ciudadano español, francés, alemán y musulmán? En breve, que significación puede tomar el concepto de musulmán europeo ? Esas preguntas me parecen esenciales tanto para los propios musulmanes como para los demas al momento de construir el porvenir de la Unión europea. Es una ocasión de reencontrarse entorno de una nueva realidad para ambas partes.

Por otra parte, la visibilidad nueva de la religiosidad islámica en Europa podría también ayudar a una mirada hacia nuestros propios valores. Y, incluso, dejarnos considerar el Islam como un espejo para Europa.

Veamos en qué sentido. A los ojos de muchos musulmanes, Europa da la impresión de haber olvidado la importancia del lado espiritual de la existencia. Muchas veces, se oye criticas entorno a la carencia de valores de Occidente en general y de Europa en particular ; se habla de decadencia espiritual, de falta de referencias morales. No creo que las cosas sean tan sencillas. Porque, si es verdad que, en Europa, el papel oficial de la jerarquía religiosa ha perdido buena parte de su influencia, y que el individualismo esta amenazando las ultimas solidaridades sociales, eso no es el privilegio exclusivo de Occidente. Es algo que se observa por todas partes, incluso en el mundo islámico. Además, hemos de subrayar también que sigue existiendo valores y principios, ya sean el respeto de las libertades individuales, de los derechos humanos de cada ciudadano. Eso forma la base de la convivencia, del " contrat social " europeo.

En ese aspecto, hablando de coexistencia, la mayor visibilidad de la presencia musulmana en las ciudades europeas puede ser el pretexto necesario para replantearse la cuestión del papel de la fe en las sociedades modernas, secularizadas. Eso es lo que el eurodiputado español Abdelkader Mohammad Ali de Melilla decía en una declaración en el Parlamento europeo el año pasado : " Estoy convencido, señora Presidenta, de que la presencia musulmana en el paisaje de la sociedad europea es un enriquecimiento importante en mucho ordenes, pero sobre todo porque contribuye a la reflexión sobre el lugar que debe ocupar la espiritualidad en las sociedades secularizadas de un mundo cada vez mas abocado al consumo más desenfrenado y destructor ".

Sin embargo, de nuestro punto de vista, el establecimiento de una sociedad laica-secularizada donde la separación de la Iglesia y del Estado esta aceptada en la mayoría de la naciones europeas no debería transformarse en un rechazo total de toda espiritualidad en la esfera publica. Sobre todo cuando sigue existiendo referencias como Navidad, el Día de los Santos…, y que la mayoría de las fiestas tienen un significado cristiano y que sigue el domingo como día festivo para todos.

Por otra parte, nadie puede afirmar que lo que ha ocurrido en Europa (esa secularización de la sociedad) y ha dejado una marca indeleble en las mentes de los europeos debe desarrollarse de la misma forma en todas las culturas y civilizaciones. Lo que ha sido el producto de un proceso histórico aquí no tiene porque llevar obligatoriamente a las mismas consecuencias en el desarrollo de un individuo basándose sobre otros referencias. Podemos preguntarnos si uno puede imaginar llevar a cabo la modernidad de una forma distinta ? Creo que esa cuestión queda abierta y que los musulmanes (entre otros) tienen la posibilidad de proponer una alternativa capaz de juntar principios éticos y modernidad.

Sin embargo, mientras los musulmanes piensan a una alternativa viable en el contexto europeo, lo que si es fundamental para Europa es dotarse de los medios para iniciar de verdad un dialogo constructivo con los demás (musulmanes en particular). Para eso hay que empezar por relativizar nuestra historia y nuestra pretensión a la universalidad así como promover el conocimiento del otro (de los musulmanes por supuesto).

En ese sentido, la presencia musulmana obliga a las sociedades de acogida a asumir sus principios de respeto de las diferencias, ya sean étnicas, religiosas o culturales. En este sentido, los musulmanes le permiten a Europa, tras el pluralismo político, alcanzar el desafío de la puesta en practica de un pluralismo cultural

Ahora, tras esta breve referencia al Islam europeo paso a abordar los derechos humanos a partir de la libertad de creencia o el derecho de la practica religiosa, así como a través de la cuestión del velo.

¿Sólo una cuestión de interpretaciones? 

Si la libertad religiosa esta garantizada por todas las legislaciones europeas, y que nadie puede abierta y directamente oponerse a ella porqué nos plantea problema. Simplemente porqué existe diversas definiciones y interpretaciones que nos llevan a conclusiones opuestas.

Como acabo de decir, normalmente, en Europa, se reconoce la libertad y el derecho a la practica religiosa. Pero, desde el punto de vista de algunos ciudadanos se trata casi exclusivamente de la practica individual, dentro del espacio domestico. Estas personas piensan que la libertad religiosa se termina al salir a la calle, ya que la esfera publica es laica, neutral en lo que concierne lo religioso. Esa percepción (influida por el recuerdo de las repetidas violencias de las religiones a lo largo de la historia) olvida y niega un aspecto esencial de cualquier religión : el aspecto comunitario.

Como lo dice el filosofo francés Paul Ricoeur, creer es creer juntos. Y, el hecho de que en el pasado la cuestión religiosa haya estado demasiado presente no debería implicar que hoy tenga que quedar restringida a la esfera privada.

Esto es la postura que comparten aquellos que defienden la libertad religiosa considerando que el derecho de practicar su fe forma parte de un conjunto mas global definido por la libertad de creer. Para ellos la mayoría de las restricciones que se intenta imponer a los musulmanes (entre otros), como son los obstáculos administrativos sobre todo, ya sea para la construcción de mezquitas, la distribución de comida halal, o el uso del velo son inaceptables. Además de ser ilegales, esa actitud de obstrucción a la aplicación de las leyes no ayuda a un cambio de mentalidad hacia la percepción del otro y pone de relieve lo que nos separe mas que los puntos de convergencia.

Así, la libertad de creencia nos permite subrayar el factor del interpretación de leyes o de principios que parasita la discusión sobre el tema. Algunos dicen que si, es verdad, cada uno es libre de creer lo que le da la gana, pero van a definir limitaciones mas o menos explicitas al practicar su fe porque temen abusos progresivos por parte de musulmanes extremistas. Otros defensores de la libertad religiosa se consideran satisfechos con las legislaciones actuales pero insisten sobre las dificultades de poner en practica esas leyes y las discriminaciones que siguen sufriendo los musulmanes en el ámbito laboral sobre todo.

Todos se refieren a los mismos textos pero cada uno da su interpretación mas o menos abierta y la justifica subrayando los riesgos de una interpretación diferente : una invasión islámica de un lado ; y del otro, graves conflictos sociales impuestos por la falta de respeto y de reconocimiento del Islam.

Pasamos ahora a la cuestión del velo. Sin entrar demasiado en los detalles, hay que repetir que en ese caso también estamos frente a diversas interpretaciones del mismo trozo de tela.

En la mayoría de los países y de los casos no ha habido ningún problema dado que la libertad de creencia permite a las mujeres quien lo desean de llevar el velo. Es sobre todo en Francia y últimamente en Suiza donde hemos visto las polémicas mas airadas.

La cuestión principal que subrayan los opositores al velo es el significado simbólico que conlleva : es decir la idea de sumisión de la mujer. Por eso seria inaceptable autorizarlo en países europeo, y sobre todo en las escuelas, que defienden los derechos humanos. La segunda mayor objeción al velo es su seudo incompatibilidad con los valores laicos y democráticos europeos.

Solo con esas dos criticas se aclara el problema : el velo es el símbolo de la sumisión de la mujer y punto. Nadie se atreve a buscar un poco mas allá del prejuicio común o del recuerdo de la Revolución iraní. Nadie presta atención a las voces (raras) de mujeres musulmanas que reinvidican su identidad de mujer musulmana y su derecho a llevar el velo (ha habido un articulo el mes pasado en el País que hablaba de las violentas manifestaciones en las universidades turcas por culpa de la prohibición del pañuelo islámico). Porque incluso aquí en Europa he encontrado muchas mujeres que nos ofrecen una otra justificación a su deseo de llevar el velo. Algunas van hasta afirmar su voluntad de liberación a través de la reapropiación del pañuelo islámico. Pero en los medios de comunicación se prefiere una explicación que confirma nuestros prejuicios incluso si eso, a la larga, significa mentiras.

Sin insistir demasiado sobre los casos de las estudiantes francesas quienes vieron sus reinvidicaciones reconocidas por los tribunales franceses y europeos con la consecuencia legal de poder volver a sus clases con su velo. La decisión de los tribunales indica que el velo islámico no puede ser considerado como un elemento de proselitismo religioso y no puede ser prohibido al menos que sea demostrado una actitud agresiva por parte de las que lo llevan.

En Ginebra, ha ocurrido algo parecido pero aún mas interesante porque no se trataba de los derechos de los alumnos sino de decidir si una profesora podía llevar el velo dentro un colegio publico. Se ha utilizado los mismos argumentos que en Francia, valores democráticos frente a la libertad religiosa. Por ejemplo, se decía que no se puede aceptar un símbolo tan evidente de sumisión de la mujer dentro de un colegio laico porque eso seria como apoyar a los fundamentalistas de Argel o Kabul. Otra vez las pasiones impidieron un dialogo necesario. Porqué nadie puede negar la comprensible sorpresa de algunos padres cuando se les comunica que la maestra de sus hijos, una joven Suiza, ha decidido convertirse al Islam y llevar el velo. Pero, que hay de comparable entre el pañuelo de esa profesora y las mujeres afganas a las que un poder fanático obliga a llevar el velo bajo amenazas de muerte.

De veras a veces hay amalgamas que no tienen fundamentos. No tienen fundamentos pero si consecuencias. Después de esa polémica en Ginebra una decisión judicial impide a las mujeres musulmanes el acceso a la enseñanza y les prohíbe trabajar en el hospital publico y universitario con el velo.

Los argumentos de ambos partes tienen mas o menos pertinencia ; el problema es la ausencia de dialogo entre ellas, o también, un dialogo lleno de prejuicios culturales profundos. Sin embargo, lo mas inquietante es la emergencia de una islamofobia en países con una importante comunidad musulmana como Inglaterra y Francia. Islamofobia alimentada por la imagen dada por los medios de comunicación o los discursos de políticos o intelectuales que prefieren las amalgamas sencillos entre musulmanes-islamistas-integristas-terroristas… a una análisis profunda de una realidad mucho mas matizada.

Estoy convencido de que, para empezar un dialogo fructífero, las dos partes tienen que reconocer esos elementos : el reconocimiento, por parte de los musulmanes de los beneficios concretos representados por las libertades y derechos individuales que existen en Europa que les permiten vivir su fe sin problemas mayores.

Por parte de los europeos, el reconocimiento necesario es mas abstracto, y significa la posibilidad, el pretexto que el Islam puede representar para repensar sus valores y poner en practica sus principios.

A partir de ese reconocimiento reciproco, habrá que encontrar un equilibro.

Para resumir y concluir en pocas palabras lo que quería poner de relieve aquí podemos decir :

a) El Islam y los musulmanes forman parte de nuestra sociedad europea y hay que buscar la mejor forma de convivir.

b) El problema no se encuentra en la ley sino en las mentalidades y prejuicios hacia la religión en general y el Islam en particular.

c) Una des las respuestas posibles es la toma de conciencia que los derechos que disfrutamos en Europa nos imponen deberes y responsabilidades hacia los demás. Es decir un respecto del marco legal y el reconocimiento de pluralidad y diversidad de nuestras sociedades.

Un dialogo abierto entre los actores podría ayudar a la creación de un clima de confianza en la sociedad que fomentara un mejor conocimiento mutuo e incluso acciones comunes
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