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La inmortalidad del alma y la influencia platónico-cristiana en el pensamiento musulmán.

Apuntes para la creación de un lenguaje islámico- castellano

22/03/2000 - Autor: Abdullah Bartoll Ríus
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Nafs: “Cuando el rûh espíritu se entremezcla en el cuerpo y se mezcla con éste, se forma el nafs.” Xeyj Abu Sa´id.

Algunos traductores y comentaristas de lengua castellana han traducido la palabra árabe nafs, por “alma”. Según la filología de la palabra árabe nafs se entiende: la realidad sutil, ego, yo, voluntad, intención, persona, mente, conciencia. El nafs es la sede del proceso de individualización, y el rûh es el de universalización.

El nafs en su diferenciación del rûh espíritu o del `aql intelecto tiene dos tendencias individuales o egocéntricas, la parte positiva por su conciencia hacia el bien. Se distingue, no obstante, entre: an‑Nafs al‑Ammara; an-Nafs al-Lauwama; al-Nafs al-Muttma

an-Nafs al-Ammara: el “ego” que ordena el mal, es decir pasional, egoísta, no purificado. “Instruyéndole sobre su instinto y a su taqûa”. sura 91, enseñanza 8.. El ser humano se equivoca cuando cree que posee un “ego”, una entidad autosuficiente, de independencia ontológica. El ser humano suele olvidar que el “ego” que cree tan independiente y absoluto es, en realidad, algo esencialmente relativo, y dependiente, pues depende de Al-lâh as- Samad El Independiente del que depende toda cosa. El “ego” es, según los ma`arifat un ídolo, el ser humano debe eliminar el hábito de idolatrar a su “ego” para eliminar purificar el nafs al- Ammara y convertirlo en nafs al-Lauwama y llegar así al nafs al Muttan-ma`inna. Esta purificación dahar, véase la sura 33, ayât 33 de la mente constituye el punto central del desarrollo desde el estado de ser humano corriente hasta el del Hombre Perfecto Insan al- kamil.

an-Nafs al-Lauwama: El nafs que censura el mal, que es consciente del bien.

al-Nafs al-Muttma`inna: El ego purificado, es decir, el verdadero "Yo" haqq âna: “¡Tendrá éxito quien la instruya! ¡Y será auto engañado quien le infiltre la mentira!”. sura 91, âyât 9-10.

El nafs al-Muttama` inna es "apaciguada". “¡Oh, nafs apaciguada y satisfecha es decir, purificada!”. sura 89, ayât 27. Estas son las etapas en el desarrollo de la purificación de la conciencia nafs, según los sistemas de los ma`arifat los conocedores del conocimiento. El término islámico nafs al- Muttama`inna, es pues: “el ámbito de la manifestación de La Realidad al- Haqq”

La palabra alma, en castellano, está relacionada con el concepto judeo-cristiano. Cuando decimos alma entendemos está por su definición judeo-cristiana y no por el concepto Quránico de nafs, que es totalmente distinto.

En el Islam se entiende por nafs la conciencia o el proceso psíquico o proceso de individualización. Y, según la filología de ésta palabra, esta es contemplada como dos dimensiones de un mismo fenómeno y no como dos entidades diferentes. Son dos sustancias con "formas" diferentes.

El concepto Quránico de nafs nunca hace una distinción entre el cuerpo y el alma, sino que es visto como una unidad no divisible. Y considera al cuerpo materia como la sede natural del nafs. De ahí toda la sabiduría del cuerpo, como la prohibición de las drogas, el alcohol y de todo lo que perjudique al cuerpo. Ahora bien, como en el judaísmo y el cristianismo y todas las demás corrientes religiosas, los musulmanes se han intoxicado de las ideas dualistas de Platón. Desde el siglo IX se introduce en los pensadores islámicos el concepto griego del dualismo. Este concepto ha existido en el seno de la cultura islámica; por lo tanto, el debate de si el alma es inmortal o no, es aún hoy un debate vivo. Siguiendo las ideas no platónicas de los sabios musulmanes, que se salvaron de esta intoxicación, sostengo que el ser humano es un cuerpo animado, una unidad de cuerpo materia y nafs conciencia, en vez de la concepción platónica de una dualización, un alma y un cuerpo de diferente sustancia, inmaterial y prisionera en un cuerpo material. En estos dos conceptos hay una gran diferencia, puesto que de la visión platónica se extrae la concepción de "la inmortalidad del alma" y de la concepción Quránica se extrae la concepción de "la resurrección de la persona nafs con un nuevo cuerpo recreado". Estos dos conceptos son diferentes y se contradicen. Creo necesario hacer un análisis del concepto platónico del alma para contrastarlo con el concepto Quránico de nafs.

Para Platón el alma es inmortal y de diferente sustancia que el cuerpo materia y no pueden mezclarse con este. El cuerpo no puede afectar al alma. Para Platón era posible que el alma moviera el cuerpo, pero imposible que el cuerpo tuviera efecto alguno sobre el alma idea que se contradice, como veremos más adelante. El alma, por lo tanto, es inmortal y no se puede corromper, es pura en sí misma. Esta incorrupción del alma, según Platón, es incorrecta, pues sabemos que hay enfermedades que son producidas por el alma, es decir, son psicológicas e incluso estas enfermedades influyen en el cuerpo. Y algunas enfermedades del cuerpo influyen en la conciencia. De ahí sacamos la conclusión de que el alma y el cuerpo se interrelacionan y tienen una clara influencia de uno sobre el otro.

Todas las religiones han creído que el alma es inmortal y que ésta tenía experiencias conscientes en un más allá. Los egipcios creían que cuando la persona moría salía el alma del cuerpo para ir a otro mundo y allí vivía con sus antepasados; también, el animismo africano sostiene la misma teoría de la inmortalidad del alma y de los espíritus. Las religiones del continente Indio, sostienen que las almas de los muertos continúan viviendo en el más allá, para volver a reencarnarse en algunos vegetales, animales o en cuerpos humanos. Los chinos creen que pueden comunicarse con las almas de sus familiares difuntos. Los cristianos sostienen, que el alma se libera, después de la muerte, y se eleva por encima de la tumba y se conserva en algún sitio. De ahí que en el cristianismo y en todas las religiones, existan gentes que "hablen" con los difuntos. De esta forma todos los sistemas religiosos sostienen que el alma es inmortal.

Pero no así en el Islam, pues se considera que el nafs muere con el cuerpo, dice el Qurân: “Toda persona nafs tiene que morir.”. sura 3, ayât 185; etapa de Madina.

Esta es la diferencia del Islam, sobre las demás religiones, que sostiene que el nafs muere con el cuerpo, pero nos informa de la Buena Nueva baxar de un futuro mejor después de la Resurrección-Juicio. La distinción griega entre el cuerpo y el alma choca con la idea Quránica de unidad y se opone radicalmente a la concepción que el mundo grecorromano adoptó al oponer alma y cuerpo entre sí. Mas, la lectura atenta y puestos en alerta del dualismo griego, el Qurân nunca distingue esta dualización. Por el contrario, el cuerpo es un todo compuesto de conciencia y materia, al que se llama nafs. Por esto el Magnánimo Qurân nos habla de la resurrección de la persona nafs con un nuevo cuerpo recreado. Al margen de esto, es erróneo denominar el “punto de vista griego” a la inmortalidad del alma, --como ya he explicado, otras religiones no griegas sostienen lo mismo--, dado que Aristóteles, por ejemplo, definía “el alma como una sustancia del cuerpo”. Aristóteles aquí no se equivocaba. También la define como “el acto final entelequia y primero de un cuerpo que tiene la vida en potencia”. Aquí se equivocaba, puesto que la vida en potencia es el rûh espíritu y no el nafs. “El alma --sostenía-- se halla respecto al cuerpo como el acto de la visión respecto al órgano visual, constituye la realización de la capacidad, que es privativa de un cuerpo orgánico. Como todo instrumento tiene la función, que es el acto o actividad del instrumento como, por ejemplo, la función del hacha al cortar, de tal manera el organismo, en cuanto instrumento, tiene la función de vivir y pensar, y el acto de esta función es el alma De ánima. II, 1, 412 a 10.

De "vivir", no, pero sí de pensar, esa es la verdadera función del nafs. “ Por lo tanto --seguimos leyendo a Aristóteles--, el alma no es separable del cuerpo o por lo menos no son separables del cuerpo las partes del alma que constituyen la actividad de las partes del cuerpo, ya que nada impide que sean separables las partes del alma que no son actividad del cuerpo De ánima. II, 2, 413b, 26. “ extraído del Diccionario de la Filosofía. Ed. Fondo de cultura Económica. de Nicola Abbagnano. sexta edición 1987. pág. 33.

Del Magnánimo Qurân deducimos que la vida es una pauta estructural y no esta separada de la materia y quien la ha establecido así es Al-lâh -s.w.t.- a través del rûh espíritu que si sobrevive a la muerte. Por esto el Qurân habla de la vida del futuro, con la resurrección del nafs con un nuevo cuerpo recreado, más perfeccionado que el actual y que vivirá en una tierra con los universos parecidos al actual donde se vivirá y se comerán frutos parecidos a los actuales.

Con la muerte del nafs no podrá hacer nada, ni siquiera dormir sin soñar, porque no existirá ningún proceso psíquico. El nafs humano no es de por sí inmortal, al morir permanece así hasta que Al-lâh -s.w.t.- resucite al nafs con un nuevo cuerpo recreado soporte material. Durante este proceso temporal no transcurre tiempo subjetivo entre el instante del fallecimiento y el de la Resurrección, aunque en el Universo, considerado un todo, hayan pasado billones de años o incluso no exista. Puesto que, para la resurrección y la vida del Futuro Al-lâh -s.w.t.- creará otros universos y unas nuevas tierras, al- Yannat, tan grande como será el Universo en su máxima expansión y la tierra juntos: “¡Y debéis apresuraros hacia la indulgencia de vuestro Señor! ¡Y sabed que el Yannat que ha sido preparado para los muttaqîn, es tan grande como los universos lit., cielos y la tierra!” sura 3, ayât 133; etapa de Madina

No tengo ninguna duda de que los primeros musulmanes creyeron en la "resurrección del nafs y de un nuevo cuerpo recreados" y no en la "inmortalidad del alma", puesto que no estaban influidos todavía por las ideas platónicas y paganas. Es absurda la teoría de la “ Inmortalidad del Alma” porque Al-lâh -s.w.t. nos ha informado en el Noble Qurân de la Buena Nueva baxar: de una nueva vida física, de la resurrección de un nuevo cuerpo, en un elemento físico mucho más perfeccionado que el actual. Creer en la resurrección físico-psíquica, en contraste con la Inmortalidad del Alma, es un redescubrimiento --al reflexionar que ésta es una influencia pagana-- de que la Buena Nueva Quránica de la resurrección de la unidad del nafs es contradictoria con la idea de la Inmortalidad del Alma.

¿Por qué Platón cree que el alma es incorrupta y pura, y que ésta es inmortal? Veamos lo que dice Platón: “ Para explicarte el método que me ha servido en la investigación de las causas, voy a volver a lo que tanto he rebatido, empezando a tomarlo como fundamento. Digo, pues, que existe algo bueno, bello y grande por sí mismo. Si me concedes este principio, confío en demostrarte por este medio que el alma es inmortal ...”. Fedón, o la inmortalidad del alma. Ed. Colección austral, Espasa calpe, vigésimo novena edición: 31-X-1988. pág. 192.

Como Platón no cree, o mejor dicho, no conoce la Revelación Quránica, piensa con buena lógica que tiene que haber algo bueno en sí mismo, y él cree que es el alma, pero se equivocaba: sólo Al-lâh Uno e Único es bueno en sí mismo y, por lo tanto, Su rûh espíritu.

Pero es interesante preguntarse por qué, si son independientes estos dos conceptos, se interrelacionan en el seno de los musulmanes; es para asegurar la continuidad entre los muertos y la persona resucitada, de manera que puedan identificarse entre sí, por que creen en la dicotomía entre cuerpo y alma. Pero en el Qurân se nos explica con detalle que toda la información de un individuo no se pierde por el hecho de que el cuerpo se descomponga, puesto que esta información -incluyo la genética- está ya inscrita, e incluso antes de nacer el individuo, en un Libro Original, llamado también La Tabla Preservada véase la sura 85, ayât 22; etapa de Makka. Por esto Al-lâh -s.w.t.- no necesita que el alma sea inmortal para que se identifique con un nuevo cuerpo recreado, pues creara un nuevo cuerpo y pondrá la información personal en ese nuevo cuerpo; por lo tanto, el alma inmortal no hace falta para el propósito fundamental. Sugiero dejar en el museo de la historia de la filosofía este concepto. Porque hace mucho tiempo que se reveló El Noble Qurân y quedó obsoleta esta concepción, y también por la propia ciencia. Me refiero al estudio llevado a cabo por el físico Frank J. Tipler que sostiene, según las leyes de la física, que es demostrable que habrá una resurrección de la persona con un nuevo cuerpo. Véase "la física de la inmortalidad" de F. J. Tipler, Alianza Universidad. 1996.

La teoría inmortalidad del alma, sostenida por los musulmanes actuales, es una influencia griega y pagana, porque ésta se basó en la teoría platónica. La opinión musulmana preferida ante la naturaleza del hombre es la aceptación Quránica de su unidad, en vez de la separación entre cuerpo y alma de la visión griega. La Buena Nueva baxar de la esperanza futura es que sea antes resurrección que inmortalidad del alma; que consiste en la reconstitución del hombre completo en otro entorno físico escogido por Al-lâh -s.w.t.- y que sabemos que es el Yannat.

Antes, en el siglo XIII, Mul-la Sadra Xîrâzî, afirmo que el nafs es lo mismo que el cuerpo. Y al tratar de la cuestión de la resurrección, sostenía que el nafs “crea” un cuerpo para sí misma en el otro mundo de acuerdo con el estado interior de ser, y da detallados argumentos a favor de la resurrección corporal entendida en el sentido que el cuerpo es la “proyección exterior” del alma. Vida y pensamiento en el Islâm. Seyyed Hussin Nasr. p. 227-228. Editorial Heder, Barcelona, 1985.

Platón, en su libro "Fedón" o "la inmortalidad del alma", pone en boca de su maestro Sócrates, en el lecho de muerte, cuando establece su famosa conversación con los discípulos, el mito órfico de que el alma existe en otro mundo antes y después de su existencia terrenal; por lo tanto, según Sócrates-Platón, las almas están en el Hades después de la muerte. Platón divaga en cuanto se le pregunta sobre a dónde van las almas después de la muerte, especula sobre el destino de aquellas almas que cometieron el error de atarse a los visibles y variables objetos compuestos del mundo. En el momento de la muerte --dice-- tales almas se liberan completamente. Arrastran consigo la sombra de su existencia terrenal y son retenidas de la perfecta unión con la realidad absoluta e inmutable. Platón-Sócrates, sugieren que precisamente estas almas son las que vemos bajo la forma de fantasmas o espíritus, particularmente en la vecindad de las tumbas y cementerios. Esas retienen aún una porción de visibilidad, que es por lo que pueden "ser vistas". A continuación ofrece una teoría de la reencarnación, según la cual "aquellos que han cultivado la glotonería o el egoísmo o la embriaguez, en vez de someterse a penitencias que los librarán de ellas; probablemente asumirán la forma de asnos y otros animales perversos". En una especie de nivel más alto, se encuentran aquellos ciudadanos que, sin el auxilio de la filosofía, practicarán el suficiente autocontrol para renacer en alguna otra clase de criatura social y disciplinada como las abejas, las avispas o las hormigas, o incluso entre la raza humana, convirtiéndose en ciudadanos decentes". Y para quien haya practicado la filosofía, al abandonar el cuerpo "alcanzara la naturaleza divina". Estamos de hecho convencidos, dijo Platón-Sócrates a sus amigos, " de que si alguna vez hemos de tener un conocimiento puro de algo, debemos librarnos del cuerpo y contemplar las cosas por sí mismas con el alma desnuda".

Como vemos, la contradicción es muy grande, puesto que si el cuerpo no puede influir en el alma ¿cómo puede el alma reencarnarse en otro ser según lo que haya hecho el cuerpo?. Platón se equivoca también cuando no nos explica quién es o qué cosa hace según sus errores que se reencarne en un tipo de animal o tipo de persona. Tampoco nos explica Platón dónde está situada el alma. La respuesta la encontramos en la medicina: el alma está situada en el cerebro; por eso la medicina considera muerta a una persona cuando ha dejado de funcionar el cerebro o se le han causado daños irreparables, aunque funcionen otros órganos como el corazón o los pulmones. La persona está muerta cuando deja de tener percepciones psíquicas.

Por otra parte los platónicos confunden el alma con el Espíritu, según el concepto: “ ... que el alma es el principio de la vida, de la sensibilidad y de las actividades entendidas y clasificadas en la forma que fuere, en cuanto constituye una cantidad por sí o sustancia .... Diccionario de la Filosofía. Ed. Fondo de cultura Económica. de Nicola Abbagnano. sexta edición 1987. pág. 33.

No es el alma el principio de la vida sino el rûh espíritu; por esto Al-lâh -s.w.t.- nos informa en el Qurân: “Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: ¡Voy a crear un mortal de arcilla, caliente, moldeable; entonces, cuando esté formado armoniosamente y haya soplado en él Mi rûh: ¡Caed, postrados es decir, aceptar la superioridad de Mi espíritu que he puesto en él ante él!”. sura 15, âyât 28-29. Es el rûh el principio de la vida y no el alma del proceso consciente ya sea en su versión griega, como el nafs islámico.; el nafs es la función mental, psíquica o lo que llamamos conciencia. Si el nafs es la mente o conciencia y no muere con el cuerpo, entonces tendría experiencias y conciencia después de la muerte corporal, esto sería contradictorio con el Qurân “Y no Hemos creado --a ningún ser humano anterior a ti-- inmortal; si tú has de morir, ¿por qué iban a ser ellos inmortales? ¡Cada persona nafs probará la muerte!” sura 21, âyât: 34, 35 cuando Al-lâh -s.w.t.- nos informa que la muerte es parecida al sueño, se refiere a la ausencia de espacio- tiempo “Y (sabed que) el Día que los congregue será como si no hubieran permanecido muertos más que una hora del día... Sura 10, ayât 45 el haber estado sin ese proceso consciente, es decir muertos. Si hubiese un proceso psíquico o que el alma no muriese con el cuerpo, entonces se tendría la noción de tiempo-espacio y se podría hablar con los muertos, cosa que el Qurân niega: “¡Así pues, tú no puedes hacer que los muertos oigan ... “. sura 30, ayât 52. Ahora bien, lo que no muere jamás es el rûh, que es la “Vida” en sí misma, “... no se puede destruir la creación de Al-lâh ...”. sura 30, ayât 39. El nafs es individualidad, en cambio el rûh, no. El rûh es “Vida” en el sentido de la “unicidad” con “todo lo que está en los universos, en la tierra y entre lo que hay entre éstos”, no en la individualidad
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