webislam

Martes 19 Noviembre 2019 | Az-Zulaza 21 Rabi al-Auwal 1441
591 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=3370

Ciudadanos Musulmanes Occidentales

Derechos, Obligaciones, Límites, Perspectivas

15/03/2000 - Autor: Murad Wilfried Hofmann - Fuente: Verde islam 13
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

salat web
salat web
Uno de los principales efectos colaterales del actual proceso de globalización económica y cultural es haber convertido nuestro mundo en un ámbito multirreligioso. Esto sucede en particular por la acelerada expansión del Islam. Hay ya cerca de seis millones de musulmanes en Estados Unidos, prácticamente todos ellos ciudadanos americanos, con una infraestructura firme y creciente. En Europa, a causa de la inmigración, los estudiantes extranjeros, los fugitivos de guerra y los que solicitan asilo, el número de musulmanes es de cinco millones en Francia, quizás de tres millones en Gran Bretaña y dos millones y medio en Alemania. Sumados todos, incluyendo los de Bosnia-Herzegovina, pueden haber unos 20 millones de musulmanes en Europa.1
Tolerancia estructural
Debido a su tolerancia estructural respecto a la Gente del Libro2, el mundo musulmán ha sido siempre multirreligioso. El Islam se extendió por territorio cristiano en Oriente Próximo, norte de África y España, Bizancio y los Balcanes, sin eliminar las comunidades cristianas. En ningún otro sitio es tan evidente como en El Cairo, en Damasco y en Estambul o en países como Grecia y Serbia. Esta situación se vio favorecida por el hecho de que el Corán contiene lo que podríamos llamar una Cristología islámica3. La coexistencia con las extensas comunidades judías dentro de los territorios de los musulmanes —en Oriente Próximo, en Al Ándalus, en el norte de África y en el Imperio Otomano— estaba facilitada, a su vez, por el extraordinario enfoque que hace el Corán de los profetas judíos en general y de Moisés en particular.4
Sobre estas bases, la jurisprudencia islámica desarrolló la primera ley liberal del mundo, llamada As-Siyar, sobre el estatus de las minorías religiosas: Dhimmi 5.
Intransigencias
Los desarrollos en el mundo occidental fueron completamente diferentes. Aquí, la intolerancia religiosa se hizo endémica, incluso entre la Iglesia Cristiana hubo sectas que fueron excomulgadas —como durante el primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325— masacradas —como los donatistas en el norte de África en el siglo V o los albigenses y cátaros en el siglo XIII— sojuzgados en tanto que víctimas de una ‘cruzada’ (Constantinopla en 1205) o abandonadas —como la Iglesia Ortodoxa de Roma durante el asedio del sultán Fatih en el año 1453. En Alemania, una guerra que duró 30 años entre príncipes protestantes y católicos diezmó a la población en un corto período de tiempo (1618-1648).
En estas circunstancias, alentadas por el dictado de la Iglesia de que extra ecclesia nullum salus —no hay salvación fuera de la Iglesia— no se podía esperar el mínimo gesto de tolerancia respecto a los musulmanes. La expulsión de éstos y de los judíos en la España del siglo XVI —el primer caso de limpieza étnica de la historia moderna— vació a Europa de musulmanes. Ha existido interacción entre los dos bandos —comercio, penetración científica, misiones diplomáticas— pero no una presencia viva de los musulmanes en Occidente hasta el siglo XX.
Con este trasfondo no debería sorprendernos que los musulmanes encuentren difícil que se les acepte como conciudadanos en Occidente. Sencillamente no existe un modelo para esta coexistencia. Por otra parte, bajo la superficie existe un imaginario colectivo forjado en las Cruzadas y en las incursiones otomanas en Europa central. Además, la Iglesia Católica no ha cambiado totalmente su actitud negativa hacia el Islam: aunque desde el Concilio Vaticano II acepta que el Islam es un camino para la salvación, todavía elude considerar a Muhámmad como guía de este camino y se niega a reconocer el Corán como palabra de Dios. 
Por supuesto, este clima desfavorable se ha visto reforzado por sucesos que han tenido lugar dentro del mundo musulmán: la guerra del Golfo, el asunto Rushdie y las masacres en Argelia. Lo que aparece como discriminación hacia inmigrantes musulmanes muchas veces es el resultado de un temor real hacia una población extranjera en rápido crecimiento, vista como potencialmente agresiva y culturalmente muy diferente. 
En este proceso, el Islam corre el riesgo de ser más una víctima de prejuicios étnicos que de prejuicios religiosos. Para decirlo abiertamente: el hombre de la calle en Colonia no ve el Islam como la religión que niega el concepto de la Trinidad —¡qué le importa eso!—sino como una civilización que hace a los turcos tan extrañamente turcos...
Disyuntivas
En estas condiciones, los musulmanes contemporáneos llegan a plantearse la misma cuestión que ya se plantearon en España hace 500 años, es decir, si un musulmán puede establecer su residencia en lo que se ha denominado como Dar Al-Harb o Dar Al-Kufr. Esta misma cuestión se debatió en profundidad cuando los musulmanes españoles, vencidos por la Reconquista, eligieron quedarse. Incluso anteriormente, contamos con el histórico precedente de los musulmanes de Meca emigrando a la cristiana Etiopía (615-622). 
Algunos ulemas, entre ellos Imam Abu Hanifa, desaprobaban la residencia permanente de musulmanes en territorio no musulmán. Imam Shafi’i, por su parte, creía que los musulmanes podían estar en tierras que habían sido musulmanas, siempre que pudieran practicar el Islam y no se vieran sometidos a esfuerzos misioneros. En contraste con ellos, Imam Yafar as-Sadiq señaló, ya en el siglo VIII, que los musulmanes tal vez sirvieran mejor al Islam viviendo entre no musulmanes que en su casa; Al Mawardi coincidió con esta opinión en el siglo XI. La escuela Hanafi, más tarde, se hizo aún más liberal. Aceptó la idea de que pueden darse bolsas de Dar Al-Islam incluso dentro de los territorios no musulmanes. Y llegaron a eximir a los emigrantes musulmanes de la observación de ciertas partes de la Shariah si era necesario, por ikrah, darura o por razones de maslaha.6
Normalización
Hoy, durante la tercera revolución industrial, la revolución de las comunicaciones, los musulmanes que viven en Occidente no reciben presiones o influencias del Fiqh islámico por seguir manteniendo aquí su residencia. De hecho, conceptos que no son coránicos como Dar Al-Islam y Dar al-Harb (Al-Sulh, Al- Kufr) han perdido toda importancia.7. Incluso no se puede discutir el hecho de que la mayoría de los musulmanes occidentales encuentra más fácil practicar lo esencial de su fe en Occidente: por un lado, Occidente se ha hecho irreligioso hasta el punto de tolerar cualquier cosa que se presente como religión, pues se considera a ésta como “un asunto privado”. 
En segundo lugar, la libertad religiosa forma parte de los derechos humanos y de las convenciones universalmente aplicadas.8 
Por último, los institutos islámicos de investigación están floreciendo en Occidente sin ninguna interferencia o censura; se construyen mezquitas desde Zagreb hasta Lyon pasando por Roma y las comunidades islámicas entablan acuerdos de cooperación con el estado en sus países de residencia9
De continuar esta tendencia, como deseo y espero, el Islam en Europa entrará a formar parte de lo considerado normal. Existe, además, un modelo a seguir: los católicos alemanes de fines del siglo XIX todavía eran sospechosos de ser ciudadanos desleales a causa de sus vínculos con Roma. Debido a la amarga división entre las dos ramas cristianas, en muchas ciudades de Alemania, e incluso en algunos pueblos, todavía se puede encontrar una iglesia protestante frente a un templo católico en pleno centro. Hoy, esta confrontación arquitectónica no tiene sentido pero tendría su lógica si se añadieran también mezquitas.
Integración/Asimilación: Diferencias
El análisis de la normalización de la presencia islámica en Occidente plantea el tema de la integración y/o asimilación: Hasta qué punto los musulmanes pueden integrarse sin perder su identidad, y con ella su fe. El hecho es que los musulmanes, extranjeros o ciudadanos, producto local o nacido fuera, se consideran diferentes en cuatro aspectos:
Apariencia: los hombres llevan largas barbas y caftanes u otros trajes nacionales y las mujeres mantienen las formas tradicionales de vestir, con frecuencia sin ningún toque de estilo o moda. Gran parte de la población musulmana, incluso de la segunda generación, habla el lenguaje local con acento.
Hábitos alimentarios: Los musulmanes rechazan el alcohol y otras drogas así como el cerdo y la sangre y exigen que se mate de forma Halal, confrontándose en ocasiones con la legislación local.
Ritual: Los musulmanes quieren interrumpir el trabajo para orar durante la jornada laboral, celebran sus propias fiestas religiosas, van en peregrinación durante ciertos día, levantan mezquitas con minaretes (usados para el adhan) y entierran a sus muertos de una forma particular, a menudo enfrentándose a las leyes locales.10
Fe: Los musulmanes niegan muchos dogmas de la fe cristiana —la divinidad de Cristo, la Trinidad, el pecado original, la muerte de Jesús en la cruz—; además, la relación ideal entre hombres y mujeres, dentro y fuera del matrimonio, choca con lo que se considera políticamente correcto. También existe la opinión de que muchos musulmanes mantienen reservas acerca de la democracia y los derechos humanos.
Cultura y Creencia
Es obvio que la normalización y, más aún, la integración, dependerán de si Occidente quiere comprometerse con estas características y hasta qué punto los musulmanes son capaces y quieren un compromiso.
En este punto habrá lugar para la flexibilidad en la medida en que se demuestre que mucho de lo que se considera ‘islámico’ no es el Islam en tanto credo sino tan sólo una parte del Islam en cuanto civilización.11. Mirando los cuatro aspectos enumerados anteriormente, es evidente que no hay lugar para la adaptación en lo que respecta a los dos últimos puntos. No hay término medio entre Aquida e Ibadah. En particular, la vieja idea Hanafi de eximir al emigrante musulmán del cumplimiento de parte de la Shariahse debe rechazar. De otro modo, no habría final para un proceso que terminaría siendo una pendiente resbaladiza. Un caso extremo es el de la usura o Riba. Si los musulmanes la permitieran ¿cómo podrían difundir su fórmula de beneficio y participación en los riesgos como una panacea para algunas calamidades de la economía occidental, donde la gente rehúsa aceptar riesgos cada vez más y tiene una conducta que lleva a destruir la naturaleza de los socios?
Con esto, en ningún caso quiero argumentar contra el posible desarrollo de lo que se podría llamar una Escuela Al-urupi, una jurisprudencia para minorías musulmanas en Europa, desarrollada a partir de fatuas emitidos por ulemas occidentales para problemas específicos... en el caso de que llegase a existir una cosa semejante.
En cambio sí que hay un considerable espacio para la adaptación en los dos primeros puntos: nadie afirmará que un musulmán occidental está obligado a comer con las manos, a sentarse en el suelo o a limpiarse los dientes después de las comidas con el siwak. Debería ser igualmente obvio que estos musulmanes no están obligados a llevar el traje nacional de sus países de origen ni las musulmanas obligadas a vestirse sin esforzarse en hacer su atuendo islámico estéticamente atractivo. Tampoco es indispensable que el lenguaje cotidiano de los musulmanes esté salpicado de expresiones árabes, como subhanallah o mashallah. 
De hecho, se debe evitar todo lo que refuerce el malentendido de que el Islam es la religión específica de los árabes (como el judaísmo ha llegado a serla para los judíos étnicos). El resultado de estos esfuerzos no ha de ser un Islam europeo o un Islam americano, menos aún un Islam francés o belga, sino un Islam eterno practicado por gente que en otros sentidos se adhiere a una cultura particular. En resumen, si un musulmán marroquí se puede distinguir con facilidad de uno paquistaní y un musulmán senegalés de uno turco ¿por qué no un musulmán alemán de uno de los emiratos?
Racionalismo y Espiritualidad
En este proceso de ayudar a Occidente a acostumbrarse al Islam, los intelectuales musulmanes pueden jugar un gran papel: sobre todo para introducir el punto extremadamente importante de que el Islam es una religión racional para racionalistas y no obscurantista. ¿Hay otra Escritura Sagrada que apele al poder de raciocinio del hombre y que lo haga con tanta insistencia? ¿No es el Islam la religión que empieza con la llamada a leer?12
En verdad no es el Islam sino el dogma cristiano el que está basado en misterios y conceptos gnósticos irracionales. 
El Islam, como hicieron más tarde los filósofos europeos, especialmente Hume y Kant, ha negado siempre la existencia de una ley natural de causalidad13 y ha permanecido consciente del dilema filosóficamente irresoluble entre predestinación y responsabilidad: todos estos rasgos de racionalidad serán apreciados positivamente por el mundo intelectual de Occidente.
El intelectual musulmán, sin embargo, debe también ayudar a reespiritualizar el Islam en Occidente14. Demasiados inmigrantes del mundo musulmán practican su religión de un modo rígido y legalista que impresiona por su rutina más que por su contenido espiritual, de tal manera que, en un contexto cristiano, el mundo musulmán no se reconoce como un credo vivo que satisface las aspiraciones de un individuo ‘emancipado’.
Responsabilidad Intelectual
Los intelectuales musulmanes del país tienen además una labor adicional indispensable: sólo ellos pueden desarrollar la infraestructura organizativa necesaria para que las comunidades musulmanas puedan realizar sus transacciones legales con las autoridades competentes al más alto nivel. 15 Y sólo ellos pueden proporcionar la literatura imprescindible para hacer dawa
Está demostrado que la audiencia occidental no es receptiva a los libros islámicos que provienen del mundo musulmán. Hay muchas razones para ello, incluidas las faltas de imprenta y de traducción, aunque la principal razón de este fracaso es que sólo un musulmán occidental, educado en la cultura occidental, puede conocer la manera adecuada de sintonizar con sus compatriotas, saber de sus inquietudes y ansiedades. 
En este contexto es esencial y posiblemente decisivo para el futuro del Islam en Occidente que los intelectuales musulmanes expongan su posición acerca de los derechos de la mujer, de los derechos humanos en general y de la democracia.
En relación con los sexos, los musulmanes no pueden abandonar el principio de que los chicos no son como las chicas (Corán , Al Imrán: 36) y esto tiene sus repercusiones, aunque sean reducidas. Con respecto a los derechos humanos y a la democracia es diferente. Nunca ha habido ninguna justificación válida para que la jurisprudencia islámica —fiqh— se haya ausentado del discurso universal de los derechos humanos en lugar de adherirse a él afirmativamente sin necesidad de justificaciones. Y es posible establecer el caso, basándose en el Corán y la Sunnah, de una república democrática que practique, a nivel humano, una división de poderes, un sistema parlamentario multipartidista y unas elecciones libres del emir y del consejo consultivo. Prestigiosos musulmanes occidentales y jueces musulmanes que viven aquí han defendido esta posición del Islam en la política de nuestro tiempo, desde Muhámmad Asad hasta Fathi Osman y Rashid al-Ghannushi 16. Pero estas voces tienden a ser desacreditadas y rechazadas por declaraciones como las que hace en Alemania Bassam Tibi, afirmando la incompatibilidad de Islam y democracia 17. Los musulmanes europeos y americanos están pagando las consecuencias de esto.
Perspectivas
Hemos repasado en cierta medida el trasfondo histórico y el estado actual del Islam en Occidente. Ahora la pregunta es: ¿cuáles son las perspectivas en estas circunstancias? ¿Será el Islam la religión dominante en el próximo siglo? ¿Desaparecerá en un proceso de asimilación que se trague a la tercera generación de inmigrantes, hipnotizados por el paraíso de los consumidores europeos? ¿Será el Islam expulsado violentamente de Europa? Lo acepto: todo puede ser.18
A primera vista las perspectivas parecen buenas, gracias a la ideología subyacente al postmodernismo. La Modernidad tuvo la arrogante convicción de que el hombre es la medida de todas las cosas, de que su razón es capaz de resolverlo todo, y de que la cultura occidental resultante es la mejor para todos y por lo tanto hemos llegado al final de la historia. Este síndrome Fukuyama-Huntington es lo más dañino para el Islam. Este tipo de pensamiento amenaza con relegar al mundo musulmán a una especie de jardín zoológico, una reserva marginalizada de obscurantismo y fanatismo.
En contraste, el postmodernismo promete respetar a cualquiera que desee permanecer diferente, considerando para ello que “lo pequeño es hermoso” y que “lo negro es hermoso”. También en el postmodernismo, la ideología de los llamados movimientos verdes favorece emocionalmente al Tercer Mundo, hasta el punto de hacer con el tercermundismo y las guerras la novelización de las culturas.
Hay otras razones que parecen contribuir a una aceptación del Islam: alertados por escándalos alimentarios y enfermedades del ganado, muchos occidentales son más conscientes que nunca de la necesidad de comer comida sana y evitar el cerdo. También la adicción estructural a las drogas ha empezado a asustar a mucha gente. Incluso la poderosísima industria tabacalera americana se aproxima a un desastre financiero. Todo esto puede ayudar a apreciar la posición islámica respecto a los alimentos y a las drogas.
Las feministas occidentales han reconocido que era un error buscar, más allá de la igualdad de oportunidades, una igualdad con los hombres rayana en lo imposible: la identidad. Pero su propósito básico —proteger la dignidad de la mujer y salvarla de la explotación sexual por parte del hombre— coincide con la preocupación islámica. De manera que, también aquí parece haber perspectivas de un mejor entendimiento.
Finalmente, tanto en los Estados Unidos, donde nunca han sido ateos, como en Europa, donde se practica ampliamente un ateísmo de facto, asistimos hoy a un considerable resurgir de la religión desde los movimientos de base opuestos al sistema.19 Además, los dogmas de la Encarnación y de la Trinidad están perdiendo rápidamente credibilidad incluso en el seno de las Iglesias Cristianas: ambos factores pueden contribuir a una actitud más favorable hacia el Islam.
Nubarrones
No obstante, a pesar de estas líneas plateadas en el horizonte, también hay algunas nubes negras. Respecto al postmodernismo, parece que todas las minorías pueden beneficiarse de él, excepto el Islam. Es la única minoría que se considera peligrosa, que busca un enfrentamiento entre civilizaciones, agresiva e intolerante. Aunque ha crecido la preocupación sobre las drogas, también es verdad que la policía considera la “guerra de la droga” prácticamente perdida y que son precisamente los movimientos verdes los que favorecen la legalización de las drogas y “el derecho a drogarse”.
En Occidente se convierten al Islam más mujeres que hombres, sin embargo, también es verdad que la mujer media occidental sigue siendo la más ferviente adversaria del Islam, considerándolo como una amenaza a las libertades que las mujeres occidentales acaban de ganar, después de mucho esfuerzo.
El resurgimiento de la religión es una cosa buena, pero también ha producido grupos cristianos fanáticos y antiislámicos cuyo propósito declarado es la eliminación del Islam en Europa 20. Incluso el presidente de la Iglesia protestante del estado alemán de Hesse, profesor Dr. Steinacker, en sus escritos y en la televisión, sigue afirmando que “los cristianos y los musulmanes no tienen el mismo Dios”, queriendo decir con ello que Allah es un mero ídolo.
Tendencias
Cuál de estas tendencias contradictorias va a prevalecer depende en gran medida de la aceptación del Islam como parte del legado cultural de Europa. Cuando se hace referencia a ello, la gente habla de la herencia cristiana humanística que puede incluir al Judaísmo, pero que definitivamente excluye al Islam. Por lo tanto es esencial recordar a Occidente que las tres religiones monoteístas nacieron en Oriente Próximo y que la Cristiandad ha absorbido muchos más elementos del pensamiento oriental que el Islam.
A Occidente también hay que recordarle que la ciudad más grande con diferencia del continente europeo, Estambul, es musulmana; que España ha sido durante más tiempo musulmana que católica y que el Renacimiento europeo hubiera sido inimaginable sin la aportación musulmana.
La ausencia de una ‘Iglesia’ en el Islam libró al mundo musulmán de una situación que necesitó aquí de la Ilustración, de la confrontación de Voltaire y Lessing con una Iglesia sofocante. El Islam no necesita repetir la experiencia europea.
En otras palabras, los musulmanes occidentales tienen que extender la idea no sólo de que el Islam está ahí, tanto en Europa como en Estados Unidos, sino que ése es su sitio al igual que el del cristianismo y que no es una religión árabe o turca sino la religión universal de sumisión a Dios tal y como la practicó Abraham, nuestro antepasado común.
Dificultades
Esta empresa resultará más difícil por las consecuencias económicas de la globalización en las posibilidades de empleo en Europa. Como resultado del libre flujo de capital, tecnología, productos industriales y mano de obra, todos los países europeos están experimentando una crisis estructural que lleva a un descenso en el estándar de vida y exige severos recortes de la intervención del Estado en el terreno social. Es casi seguro que el alto nivel de desempleo actual se hará crónico y parece que las democracias occidentales no pueden afrontar eficazmente las impopulares medidas que requiere. Todo esto predice un posible desastre para la fuerza de trabajo musulmana en Europa, a la que ya se acusa de quitar trabajo a los ciudadanos del país. Un líder populista como Le Pen en Francia no necesita mucho más para canalizar la frustración pública de tal modo que la ansiedad económica y la fobia racial se combinen para hacer del Islam en Europa una víctima. Admito que éste es el escenario en el peor de los casos. Allah sabe mejor.
Notas. 
1. La población musulmana en los Estados Unidos por Fareed H. Nu´man, American Muslim Council, Washington, D.C., 1992, da la cifra de 5.300.000 musulmanes en el año 1991. En el Reino Unido, ver El Islam y la Comunidad musulmana en Gran Bretaña, conferencia dada en Casablanca el 22 de marzo de 1997 durante el 4º Congreso de la Universidad Islámica Al-Sahwa, y J. Nielsen, Musulmanes en Europa Occidental, Edimburgo, 1991. 
2. Las principales aleyas coránicas acerca de la tolerancia y el pluralismo religioso son 2:256; 5:48; 11:118; 16:93; 42:8.
3. La cristología coránica se encuentra principalmente en las azoras 3, 4, 5, 11, 16, 19 y 42; ver también William E. Phipps, Muhammad and Jesus, London 1996.
4. Lo principal sobre Moisés se encuentra en las azoras 7, 10, 18, 20, 26, 28 y 40.
5. Para el estatus de los no musulmanes, Ahl Al- Dimmah, tal y como debiera ser, ver:
Abdur Rahman I. Doi, Shari´ah, The Islamic law, Londres 1984, pp. 426-435 y Muhammad Sa´id R. Al Buti Jihad in Islam, Damasco 1995. Pp. 114-139. Para la jurisprudencia sobre as-siyar tal y como se practicó durante la Edad Media, en contra del espíritu del Corán, ver Ibn Nawawi, Minhaj al-Talibin, tradc. Al inglés de E.C.Howard, Lahore 1914, 1977, pp. 468-469. Para un futuro desarrollo del estatus de dhimmi hasta los derechos del ciudadano ver: Fathi Osman, Los Derechos Humanos en el umbral del siglo XXI, obra presentada a la Conferencia sobre Islam y Modernidad (6 de julio de 1996), pp.1921.
6. Para más detalles ver Khaled Abou El Fadl, La ley islámica y las minorías musulmanas, en Ley islámica y sociedad, Vol. 1, nº 2, Leiden, agosto 1994. Ibn Nawawi, op. Cit. En la página 463 dice: “La ley recomienda a un musulmán que vive en tierra de infieles que emigre, aunque disfrute allí de la libre práctica de su religión”.
7. Fathi Osman lo indica sucintamente cuando dice: “la división de dar al-islam separado del resto del mundo... fue histórica y teórica”. Ver F. Osman, op. Cit. Nota al pie de página (5).
8. Tales claúsulas son : Art. 18 de la Declaración General de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948; Art. 9 de la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Básicas del 4 de nov. 1950; Art. 18 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos del 19 de dic. de 1966.
9. Por ejemplo el Oxford Centre for Islamic Studies y The American Graduate School for Social and Islamic Studies en Leesburg, Virginia.
10. El Acuerdo más liberal y completo para cualquier comunidad musulmana en Europa se estableció el 28 de abril de 1992 entre el Ministerio de Justicia español y la Comisión Islámica de España, ratificado por el Parlamento el 10 de nov. de 1992 por la ley nº 26/1992. Concede inmunidad a los centros islámicos, instrucción religiosa incluso en las escuelas privadas, fiestas musulmanas, sacrificio halal, atención en los hospitales y cárceles y horario de trabajo durante el Ramadán.
11. Bajo el canciller Otto Von Bismark, los católicos alemanes, sospechosos de ser ‘ultramontanos’, se situaron en lo que se llamó Kulturkampf ( choque cultural) antes de Samuel Huntington.
12. 76:1-3. Son ejemplos coránicos 7:169; 10:101; 13:19.
13. Ver Yasmine Bouguenaya Mermer, Induction, Science and Causation: Some Critical Reflections en Islamic Studies, Vol.35, nº 3, Islamabad, verano 1996.
14. Sufíes europeos como René Guenón, Martin Lings, F. Schoun y Michel Chodkiewicz han contribuido siempre a esta espiritualización.
15. Actualmente existen varias organizaciones en el Reino Unido, Francia y Alemania y se ha formado también una organización central musulmana a nivel europeo, en Estrasburgo: The Muslim Coordination Council in Europe con Dr. Abdallah Boussouf como coordinador.
16. Un pionero fue Muhámmad Asad con Los principios del Estado y del Gobierno en el Islam 1961, Gibraltar 1980. Para Fathi Osman ver La Sharia en la sociedad contemporánea. Las dinámicas del cambio en la ley islámica, Los Ángeles 1994, con capítulos como Shura y democracia y Votación; ver también su comentario sobre Derechos Humanos en el umbral del siglo XXI. Problemas para los musulmanes y para los demás conferencia dada en Londres en julio de 1996; Ghannouchi ver Hacia estrategias inclusivas para reforzar los Derechos Humanos en el mundo árabe. Una respuesta en Encounters, Vol. 2, nº 2, Leicester, sep. 1996.
17. Bassam Tibi niega que en el Islam los seres humanos sean sujetos autónomos. Por el contrario declara que no hay derecho individual en el Islam (por ejemplo en pp. 260 y 271 de su Die krise des modernen Islams, Francfurt 1991). No es de extrañar que existan libros titulados ¿Democracia sin demócratas? La renovación política en el mundo musulmán (ed. Ghassan Salamé, Londres 1994).
18. He intentado dar una respuesta más concreta a estas pertinentes preguntas en Murad Hofmann, Islam ´Am 2000, Dar al-Shorouk, Cairo 1995, AMANA Publications, Beltsville, Maryland 1996.
19. Ver Religión en la Europa contemporánea” ed. por John Fulton y Peter Gee, Lampeter, Wales 1994.
20. Una organización cristiana ultraconservadora llamada Christliche Mitte lleva años lanzando una campaña de odio anteislámico.
Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/18413-ciudadanos_musulmanes_occidentales.html