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Antecedentes históricos del conflicto ruso-checheno

02/10/1998 - Autor: Abdurrahmán Encinas y Moral
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Los prolegómenos del actual conflicto ruso-checheno habría que situarlos en el nombramiento del general A. P. Yermólov como jefe militar supremo del ejército ruso del Cáucaso y embajador en Irán por el zar Alejandro I a comienzos de mayo de 1816. Este nombramiento fue motivado porque este militar ruso no simpatizaba con la política reaccionaria de Arakchéyev, favorito del zar.

La política exterior rusa en Transcaucasia, cuyo ejecutor era A. P. Yermólov, perseguía, por una parte, "la salvaguardia de la seguridad general" y, por otra, "que se mantuviese la paz con Persia y que se reafirmasen las relaciones amistosas con ella" . Pero para aplicar esta política era preciso mantener el orden zarista en una amplia región donde no se había consolidado aún la administración rusa, una Transcaucasia que, en caso de iniciarse un conflicto bélico con Irán, se convertiría inmediatamente en retaguardia de las tropas rusas.Una retaguardia sin "orden" era un escollo para que las tropas rusas pudiesen operar libremente y sentirse seguras en la zona atravesada por el llamado "camino militar georgiano".

En 1817, tras haber asumido estas premisas de la política exterior rusa para Transcaucasia, A. P. Yermólov propone al Comité de Ministros de Rusia que se refuercen las guarniciones mediante el envío de nuevos contingentes de soldados. A comienzos de 1821, éstos comenzarían a llegar a la zona en número de 16.000 soldados, procedentes de los gobiernos de Chernígov y Poltava (Ucrania). Pero este envío de tropas era insuficiente para A. P. Yermólov, quien se dirigió a sus superiores subrayando la necesidad de que una nueva leva acrecentase el número de soldados y que los regimientos imperiales se ubicasen permanentemente "entre los montañeses". Sin embargo, y, a pesar de la premura de esta petición, el Comité de Ministros ruso hizo oídos sordos a ella. Posteriormente debieron reclutarse nuevos soldados, pues en octubre de 1826 las tropas del general A.P. Yermólov ascendían a alrededor de 40.000 hombres y 124 piezas de artillería.

En 1820 tienen lugar los primeros altercados entre el pueblo checheno y los militares rusos. Su causa es preciso buscarla en el empecinamiento de A. P. Yermólov de trasladar la línea de guerra desde el río Terem al Censa, es decir, a las zonas más fértiles de Chechenia, ubicadas en los valles limítrofes con la cordillera caucasiana. Los ingenieros militares rusos iniciaron allí la construcción de numerosas fortificaciones. Los chechenos se opusieron a verse privados de sus mejores tierras y comenzaron a atacar reiteradamente las posiciones rusas. Los notables y mullahs chechenos pidieron ayuda a los terratenientes y dignatarios religiosos de Daguestán. Alarmado por esta coyuntura, A. P. Yermólov exigió a las autoridades chechenas que cesasen las hostilidades de inmediato, el pago de un tributo oneroso, la prestación de trabajos a las tropas rusas y que se constituyesen nuevos núcleos de población chechena allí donde pudiesen ser observados desde las fortificaciones construidas por los rusos.

En otoño del mismo año, los ocupantes rusos incendiaron el aúl Guerzel, robaron el ganado, mataron a parte de los habitantes y talaron los bosques. Algunos aldeanos, horrorizados ante las tropelías de las tropas zaristas, decidieron jurar "fidelidad" al zar y se comprometieron a pagar un tributo anual en especie. Sin embargo, la mayoría del pueblo checheno no se doblegó ante el invasor. Prueba de ello fue el estallido de una revuelta antirusa en Chechenia Oriental, dirigida por el señor feudal Beybulat Taymázov y el mullah Muhammad, que se presentó como "Mahdi". Aún en 1825, los soldados rusos seguían cometiendo tropelías semejantes. Prueba de ello es que arrasaron los aúles ubicados en las inmediaciones de la fortificación Vnezápnaya. Estos desmanes del ejército ruso provocaron un aluvión de refugiados chechenos en dirección a Avaria. En 1826 era derrotada por A.P. Yermólov la caballería chechena de Beybulat Taymázov, quien se vió obligado a refugiarse en la ciudad de Anapa, bajo poder otomano, y los ocupantes rusos destruían la aldea de Chijkeri. Este mismo año comienza a observarse un aumento notable de la actividad de las táriqas de los místicos sufíes chechenos, los cuales llaman a sus hermanos de religión a continuar la hazavat contra los ocupantes rusos.

Así pues, la política exterior de Rusia en Chechenia durante el período analizado se puede caracterizar como la política puramente colonial de las clases dominantes de un país que se encuentra en el período de transición del régimen de servidumbre al capitalismo primigenio .

Asimismo, en estos años y en todas las capas y clases de la sociedad rusa sale a la luz el tópico estereotipo de presentar al checheno como "bandido" y "salteador", lo cual se ha estado haciendo aún hoy desde los diferentes medios de comunicación rusos y occidentales durante la última guerra ruso-chechena.

Ésta ha sido siempre la actitud prejuiciosa de los colonialistas: difamar a los pueblos colonizados sin conocerlos, haciendo siempre alarde de ignorar su cultura por considerar inferiores a ambos. Es esa la actitud de quienes necesitan el modelo de bárbaro "Calibán" para mantener su ideología y política colonialistas, tanto internamente como en su actitud expansionista frente a las naciones que piensan someter, a pesar de que "nada hay de bárbaro en la nación visitada por el hombre que dije, salvo que llamamos barbarie a lo que no entra en nuestros usos" . Lo más sorprendente es que el mito del "pérfido" checheno calase presuntamente incluso en lo más hondo del pensamiento de algunas figuras prestigiosas de la intelectualidad rusa de aquel período. En este sentido, cabe destacar que en 1828 el célebre escritor ruso A. S. Griboyédov propuso a I. F. Paskiévich la fundación de la Compañía Rusa de Transcaucasia con el fin de incrementar el comercio ruso con Irán y reforzar las posiciones del expansionismo ruso en la región . Solamente criticarán la agresión del colonialismo ruso a los pueblos checheno y daguestano los escritores auténticamente progresistas de la époco, es decir, los demócratas revolucionarios Dobroliúbov y Hertzen ; el resto se unirá al corifeo zarista y algunos llegarán a ser partícipes de esta agresión en calidad de oficiales rusos, entre ellos Lérmontov y Lev Tolstoy.

La coyuntura en Chechenia iba siendo cada día más tensa a finales delos años 20 y comienzos de los años 30 del siglo XIX. Se podía percibir en el ambiente el estallido de un nuevo levantamiento de los chechenos contra el ocupante ruso. Solamente faltaba un líder carismático que les aglutinase y dirigiese. Por eso no es casual que en julio de 1831 los chechenos esperasen en Grozni la llegada de Gazi-Magomed (Hayyi-Muhammad) para levantarse contra los militares rusos. A lo largo del mes de agosto de 1831 este líder musulmán de Transcaucasia intenta con todas sus fuerzas y por todos los medios apoderarse de la fortaleza de Vnezápnaya. Sin embargo, habiéndole llegado noticias de las maniobras de las tropas del general ruso Emmanuel, se dirige tras ellas a las montañas de Áujov inflingiéndoles allí una fuerte derrota.

Gazi-Magomedov se dirige desde allí a la fortaleza de Derbent para tomarla por asalto, pero su tentativa no tuvo éxito ante la valiente actitud de los defensores armenios y musulmanes que no querían estar bajo su dominio. Por otra parte, el mencionado líder musulmán se vió obligado a abandonar el asedio de Derbent ante la llegada a la ciudad de las tropas del general-mayor Kajánov en noviembre de 1831. Sin embargo, los insurrectos asolaron Kizliar, atacaron la periferia de Vladikavkaz y sitiaron Nazrán.

La táctica empleada por los insurrectos se caracteriza por el asalto a determinados núcleos urbanos entre los que media una gran distancia sin consolidar sus posiciones en ellos, ni, con ello, mantener una retaguardia plenamente reforzada. Lo cual les obliga a mantener una posición bastante delicada al no poder consolidar el apoyo recibido por los habitantes de las urbes asaltadas ni traducirlo en un incremento de su contingente militar. Esta circunstancia fue hábilmente aprovechada por los estrategas zaristas, quienes en estrecha colaboración con tropas armenias y georgianas, asaltó a finales de 1832 Guimra, cuartel general de los insurrectos musulmanes, matando a su dirigente Gazi-Magomed e hiriendo a su lugarteniente el futuro imam checheno Shamil.

A la muerte de Gazi-Magomed es nombrado imam Gamzat-bek, el cual asesinó a todos los descendientes de los janes ávaros de Daguestán, exceptuando al joven Bulach-jan. En otoño de 1834 su ejército de 15.000 hombres atacó la localidad darguinia de Kuppa. Su vida duró muy poco, pues ese mismo año fue asesinado en una mezquita por los hermanos de los janes ávaros, Osmán y Jadzhi-Murat.

Tras este luctuoso acontecimiento, los insurrectos deciden proclamar imam al líder espiritual de los muridistas chechenos, Shamil, que reunirá en su persona las cualidades de buen estratega militar y excelente administrador por un largo espacio de 25 años en el transcurso de los cuales dirigirá la heroica lucha de los pueblos montañeses de Daguestán y Chechenia contra los invasores zaristas.

Shamil inicia su prestigiosa carrera militar derrotando en 1835 a un destacamento militar ruso mandado por el general Lanski. A partir de esta acción el líder insurrecto se sentirá con fuerzas para luchar, no solamente contra los militares de Nicolás I, sino contra aquellos montañeses que se oponen a la implantación de la sharia (ley islámica) en los territorios controlados por él. Sin embargo, Shamil es obligado a retirarse de Junzaj por Jadzhi-Murat, bravo dirigente de la defensa de esta localidad. No obstante, habiendo recibido apoyo de algunos subordinados suyos, en marzo de 1836 Shamil se lanza contra los aúles Igali e Intsukul. En la primavera del año siguiente los insurrectos caucasianos inflingen una colosal derrota al general-mayor ruso Ivélich cerca de la aldea Ashiltá, lugar de residencia de Shamil, que se dirigió de nuevo contra Junzaj tras obtener esta victoria. El líder espiritual checheno derrota en las inmediaciones del aúl Sogratl a una coalición militar formada por andalaltsos, junzajeses y kasikumujtses.

Los rusos envían a la zona al general Fezi, quien logra obtener el juramento de fidelidad al zar de los habitantes de algunas aldeas de Ichkeria "sin disparar un solo tiro" . Salta a la vista que el éxito ruso es obtenido en los lugares de oposición a Shamil y al muridismo, jugando los líderes chechenos locales cara a las autoridades rusas un papel bastante similar al que jugará en el último conflicto ruso checheno Doku Zavgáyev, ex-Secretario del PCUS en Chechenia en la época brazhneviana y Presidente del minoritario gobierno títere checheno montado por Yeltsin, frente a los auténticos líderes de masas chechenos elegidos por la mayoría de los votos como Zhojar Dudáyev.

Prueba de la inconsistencia de la presencia rusa en Chechenia son el envío a la zona de conflicto del sheij de Kazán, Tadzhutin Mustafin, para predicar contra el muridismo de Shamil y el inicio inicio de conversaciones entre Shamil y la jefatura militar suprema rusa en el Cáucaso el 18 de septiembre de 1837. Kliuge von Kliugenau, representante militar ruso, propone a Shamil el cese de las hostilidades y presentarse al zar en Tiflis en otoño, recompensándose por ello al jefe militar y religioso de los insurrectos si deponía la lucha,lo cual no sucedió.

En 1838 el general ruso Grabbe sometió una serie de localidades en Daguestán y al año siguiente, el mando ruso ataca Daguestán en dos ofensivas. La primera, dirigida contra el sur de la región es mandada por el general Golovin y, la segunda, a través de Ichkeria, termina con la toma de la fortaleza de Ajulgó por los invasores rusos y la retirada de Shamil al interior de Chechenia. Así finalizaba la primera etapa del largo conflicto ruso-checheno.

Al año siguiente Shamil ocupa una docena de fortalezas y expulsa a los ejércitos zaristas de la mayor parte de Avaria y de toda Chechenia. En estas acciones militares es preciso señalar que los insurrectos cuentan en sus filas de combatientes con la presencia de ucranianos y rusos, desertores del ejército de ocupación zarista. En ese mismo año las tropas del general-teniente Jalaféyev derrotan a los insurrectos en una batalla a orillas del río Valerik descrita por el poeta M. Yu. Lérmontov en un poema harto conocido .

Para intentar dar mayor moral a sus tropas y meter miedo al alto mando ruso en el Cáucaso, Shamil hace correr el rumor de que se dirige a Derbent a encontrarse con Ibrahim Pashá de Egipto, que viene en su ayuda con un gran ejército .

En el verano de 1840 Shamil logra derrotar a las tropas de Von Klugenau en las inmediaciones de la aldea Ishkarta y ocupa posteriormente de manera pacífica la localidad de Erpeli. A finales de ese mismo año Jadzhi-Murat se pasa al bando de Shamil, probablemente descontento con la decisión del alto mando ruso en Transcaucasia de no nombrarle gobernador de Avaria.

Al año siguiente, Shamil crea el diván del jan, consejo supremo de gobierno formado por personas de su total confianza. Asimismo, la capital de los insurrectos ¡se establece en Dargó, siendo trasladada posteriormente a 1845 a la localidad de Vedenó. Finalmente, Shamil divide los territorios bajo su poder en cuatro regiones al frente cada una de las cuales instala a un gobernador. Con el fin te tener una mayor agilidad informativa a la hora de tomar decisiones de carácter estratégico, Shamil crea el cuerpo de los mujtasibos o mensajeros a caballo, y una guardia personal, compuesta por mil hombres.

En marzo de 1842 Shamil se lanza sobre Kazikumuj pero se ve obligado a retirarse de la localidad ante la notable superior de los cuerpos de ejército rusos. Al año siguiente, Shamil derrota a los ocupantes rusos en las cercanías Untsukul en Avaria y ocupa una serie de localidades en las llanuras de Daguestán. Dos años después inicia la expedición a Tabasarán que cae bajo su dominio.

A finales de 1844, el zar ruso decide relevar a la cúpula militar en la región con motivo del fracaso de las sucesivas tentativas de los estrategas rusos para aplastar el movimiento insurgente de los montañeses caucasianos. Nicolás I nombra jefe militar supremo de las tropas rusas en Transcaucasia al general-teniente príncipe M. S. Vorontsov, quien hace una propuesta de paz a Shamil. Ante la negativa de éste, Vorontsov decide atacar al segundo en mayo de 1845 e intentar tomar el aúl Dargó, refugio principal de los insurrectos. En Dargó los ejércitos zaristas son rodeados por los montañeses y en la encerrona perecen 4 generales, 168 oficiales y 3433 soldados rusos.

Al año siguiente, Shamil se interna en Kabardá intentando que los kabardinos, también musulmanes, se sumen a su movimiento anticolonialista, pero todas sus tentativas fracasan. En julio de 1848, las tropas rusas ocupan Guegrebil. Ese mismo año, Shamil se dirige al jerife de La Meca pidiéndole apoyo material para su movimiento, y en 1850, al sultán otomano. En septiembre de 1949, los montañeses pierden la fortaleza de Saltá. Un revés importante para los insurrectos se produjo el 23 de noviembre de 1851 cuando Jadzhi-Murat y sus hombres se pasaron de nuevo al bando ruso. La situación de Shamil era en aquellos momentos extremadamente complicada.

A partir de este momento, la actuación de los hombre s de Shamil se reduce a una serie de golpes de mano y escaramuzas contra los rusos, pero ya no habrá enfrentamientos de mayor escala por la escasez de recursos humanos en el bando insurrecto. que vayan ocupando el lugar de los caídos en combate. Es más, desde 1854 hasta el final del conflicto-ruso checheno, Shamil no volverá a combatir abiertamente contra los rusos, fundamentalmente a causa de las deserciones del gobernador de la Pequeña Chechenia y de parte importante de los combatientes chechenos, extenuados ya por la guerra contra los rusos y disconformes con algunas medidas administrativas tomadas por el imam checheno.

Agobiado por las circunstancias, Shamil se dirige pidiendo ayuda al cónsul de Francia en Estambul, aprovechando la coyuntura de que éste país se encuentra combatiendo a Rusia en la guerra de Crimea, no obteniendo respuesta positiva.

A comienzos de 1857 gran parte de Chechenia fue ocupada por los rusos y ese mismo año, el príncipe Orbeliani derrotó a los insurrectos en Aujá y Salatavia. Al año siguiente, casi toda Chechenia ya estaba bajo soberanía rusa .

El 25 de agosto de 1859 el príncipe A. I. Bagriatinski comunicó al zar Alejandro II que el aúl Gunib, último refugio de los muridíes, había sido tomado por las tropas rusas, siendo Shamil capturado y enviado a San Petersburgo.

De este modo terminaba la heroica y larga lucha de los montañeses de Daguestán y Chechenia por su independencia nacional. Rusia imponía su "pax romana" en la región, pero, como es obvio por notorio, el despótico dominio zarista no logró erradicar de los habitantes de la región la idea de luchar por su libertad en el marco de un Estado nacional. Tampoco lo logró Stalin con su política genocida de deportación masiva de los chechenos a Kazajstán en 1944. Ni los posteriores dirigentes comunistas, ni el actual Presidente de Rusia que embarcó y destrozó en sus sueños de dominación imperialista de Chechenia a la flor y nata de la juventud rusa contemporánea. Al final de la oscuridad se divisa siempre la luz. En este largo conflicto secular es posible que ésta se encuentre en las lámparas del diálogo encendidas por el general ruso Alexandr Lébed y su colega de armas y actual Presidente de Chechenia, Aslán Masjádov. Por encima de los intereses económicos de las multinacionales del petróleo debe estar siempre ese respeto a la diferencia que ha sido la clave del éxito del Islam a lo largo de la historia
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