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La Vida no es Sueño

Es posible que el hombre se niegue a sí mismo su realidad de ser con todo lo vivo

15/06/1998 - Autor: José Criado - Fuente: Verde Islam 9
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Creerá vivir inasiblemente, sin tener confianza en lo que hace, como flotando en una sucesión de acontecimientos que no siente suyos.

"Y sé que la senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso. Y sé que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio, dilatado y espacioso, acaba en muerte, y el de la virtud, angosto y trabajoso, acaba en vida y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin"

(Cervantes,1968:538)

Es posible que el hombre se niegue a sí mismo su realidad de ser con todo lo vivo. Así creerá vivir inasiblemente, sin tener confianza en lo que hace, como flotando en una sucesión de acontecimientos que no siente suyos. Dos razones pueden llevar a esta situación: pensar que sólo exite la materia o pensar que la vida se basa en una relación armónica entre espítitu y materia. Al hombre se le puede escapar la vida por los sentidos cuando asegura que su realidad es lo que ve, lo que oye y lo que siente.

Entonces, la irrealidad humana se basa en el cuerpo físico y en las relaciones que el hombre establece a partir de su cuerpo. Por esto, el hombre regresa a sí mismo, y escapa de la fina red que a su alrededor tejen los sentidos, cuando se acepta únicamente como espíritu vivo.

¿Quién parece que duerme?

Los animales son simplemente lo que son. Pero el hombre tiene la capacidad de elegir entre:

- Creer que no es nada.
- Aceptar que Dios le ha creado.

Parece dormir el hombre que se cree un fin en sí mismo, el hombre que se niega la posibilidad de sobrepasar sus limitaciones, el hombre que se cree un animal más cuando elige no ser nada. Parece dormir el hombre que niega sus aspiraciones, el sentido de su transformación, su camino a la integración en lo divino. Duerme el hombre que se amolda a un nombre, a una posición social, a unos modales, a una cultura. Ese hombre que cree que la vida es negocio, política o dinero, puede estar dormido y convencido de que su ficción es vida.

Y cuanto más sueña, más cree vivir porque todo su mundo físico le apoya, le convence, en una interrelacción sin apenas resquicios. Pero, ¿quién le sostiene, quién le hace creer que su ilusión es realidad? Esta misma pregunta se hizo Lanza del Vasto y él mismo se dio la respuesta: "¿Quién ha inventado mi personaje, quién me lo ha puesto?. El señor nadie, sinónimo del señor todo-el-mundo?" (Lanza,1.989:23)

En el sueño, el personaje ocupa el lugar de la persona si el hombre cree ser lo que no es. Si el hombre adopta un papel y deja que transcurra el tiempo aislándose en un vacío, creyéndose que es el personaje, entonces, se dice que duerme. Y el hombre se queda sin vida, tal como definió el mismo Lanza del Vasto la noción de personaje: "No nace con el hombre; se fabrica poco a poco con la educación. Su fabricación continúa con la escuela, en el ejército, en el estudio, en la fábrica, en el bar, a través de todos los razonamientos y las experiencias de la vida social; la instrucción, el lenguaje, la cultura, las leyes y las costumbres contribuyen a formarlo, pues son artificios" (Lanza,1989:32)

Así, el hombre, y con razón, se sabe nada: "Tan sólo somos un pequeño y efímero invento."(Verso de Manuel Fernández Castilla)."Una sombra" (Salmos 14,4 - Salmos 39,7 - Job 8,9 - Qohélet 6,12- Sirácida 34-2). "Una ilusión" (Sirácida 11,2 - 1Samuel 16,7 - Job 28,13- Qohélet 1,14- Yamahata, Hojas... (2),19 - Torelló,1976:78).

Autorreflexión

Desde esta perspectiva, se hace necesario un análisis de los propios pensamientos para encontrar dónde está el error de apreciación, porque los hombres ni somos un invento, ni sombra ni tampoco ilusión. Luego, después de este análisis interior, estamos preparados para hacer algo muy simple, pero que podemos complicar bastante: Darnos lo que es bueno y no darnos lo contrario. Podremos, entonces, empezar a entender que el mundo que vemos es nuestra propia obra y que no existe más allá de nosotros, aunque esto, tal vez, de principio, nos resulte algo difícil de comprender. Y comprobaremos que creímos estar dormidos y que al fin despertamos.
Pero aunque sigamos teniendo el riesgo de creernos despiertos y no saber que hemos soñado durante toda nuestra vida, tengamos la esperanza de llegar a conocer nuestra realidad, tal como expresaba el poeta alpujarreño Emilio Pelegrina:

"Si no encuentras comprensión
tú deja la vida correr
que es más grande la ilusión
de aquel que ha llegao a saber
que los sueños sueños son"

¿Por qué parece dormir el hombre?

El hombre, por naturaleza, nace con el conocimiento del Uno, nace unido a todo lo vivo. En el nivel del conocimiento, sólo existe el pensamiento de la Unidad. Cuando el hombre utiliza ese conocimiento para sí mismo se separa de lo Uno y lo que era conocimiento interior se percibe desde el exterior ya vacío de substancia. Este es el mundo de la percepción, que se basa en:

- La creencia en opuestos.
- Convencimiento de tener voluntades separadas.
- El conflicto.

Lo que desde la percepción se ve y se oye parece real porque la conciencia del perceptor no admite lo que no concuerda con sus deseos. Así, el hombre separado, al preferirse a sí mismo en detrimento de la Unidad, se coloca en el centro del mundo y se erige en dios de sí mismo.

La consecuencia inmediata de este error es el dolor en todas sus facetas: el odio, el temor, los celos, la ira, etc. Y ya el hombre ha caído porque:

1.  Lo animal invade el plano de la voluntad.

2.  La inteligencia pierde sus vínculos originales y se dedica a saciar las necesidades del cuerpo.

3.  Al limitarse a sí mismo, el hombre toma el camino inevitable de la muerte. Él mismo se mata porque, separado de la Unidad, sólo puede consagrarse a la nada. Morirá en el dolor y la angustia.

Ya en este punto, el hombre caído ha perdido las coordenadas de lo que es real y se deja guiar por lo ficticio. Se ignora a sí mismo y se pasa la vida autoengañándose, porque:

- Dice desconocer su origen.
- Niega su identidad común a todo lo vivo.
- No sabe cuál es su relación con la vida que le rodea.

De este modo, la persona se desdobla en multitud de personajes, que usa según le piden las circunstancias, como puntualizó Lanza del Vasto:

"Entramos en vidas hechas, como quien se pone un traje hecho. No somos nosotros los que hacemos nuestras vidas; nos ilmitamos a entrar en ellas; pues esa vida profesional, o intelectual, o reilgiosa, o familiar, ya está hecha; es una especie de máquina que funciona sola; a talentos iguales, a vitaildad y salud iguales, los hombres son intercambiables.¿ Y nosotros? ¿dónde estamos ahí dentro? ¿y cuándo nos encontramos con nosotros mismos? ¿quién nos ayuda a encontrarnos en medio de tantas cosas, de tanta gente, de tantas instituciones, cuyo objeto es apartarnos de nosotros mismos?"(Lanza,1989:1 13)

Así, sólo nos queda la ilusión, que es considerar como real algo que es falso. La mente llega a esta situación porque no acepta la verdad y se inventa su verdad propia. De este modo, lo que se considera realidad resulta ser lo que la mente prefiere porque proyecta su propia escala de valores al exterior. Así, sólo la mente es responsable de lo que vemos.

Y, entonces, el hombre piensa que aquello que le va a llevar del dolor a la paz es algo que está fuera de él, como escribió la poetisa Francisca del Carmen Sánchez:
"El hombre dormido piensa que la salvación debe venir de fuera para que sea real".
(Sánchez,1997:116)

Ya, no sabe, ha olvidado el hombre, su origen Uno en Dios porque se ha dejado ir en una vida que no le corresponde, como expresa El Corán:

"¡Hombres! La promesa de Dios es verídica.
Que no os extravíe la vida mundanal ni
respecto de Dios os extravíe el Seductor!"

Y como también escribió Saint Germain: "La expresión exterior de vida no es sino un constante y cambiante cuadro que la mente exterior ha creado, presumiendo ser el actor verdadero. De modo que la atención está constantemente fija en la apariencia externa que sólo contiene imperfecciones, y lo cual ha hecho que los hijos de Dios hayan olvidado su propia Divinidad, teniendo de nuevo que regresar a ella."
(Saint Germain,1992:17)

El hombre caído pone su fe en ilusiones porque cree que tienen un propósito, cree que satisfacen su necesidad de unión. Pero cuando no se les da esta función, las ilusiones desaparecen en su inutilidad y el hombre reencuentra su ser original. Camino que el poeta sufí Yalal al-Din Rumi señalaba así:

"Anúlate de la conciencia del ego, pues no hay peor
pecado que ser. No seas pastor, sé un rebaño; el pastoreo
no es más que un obstáculo para el cuidado providencial"

(Rumi, 1988:97)

La mente del hombre caído, por su poder creativo, aunque mal enfocado en este caso, ve sus propios pensamientos proyectados fuera. Y el hombre se inventa un mundo exterior que cree real y que estará ahí, para él hasta que elija renunciar a verlo. A este respecto, se precisa en "Un Curso de Milagros":

No eres víctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahí para que lo puedas ver." (UCDM.Lecc.32)

Aquí, en este mundo, es donde cree dormir el hombre. Este mundo, que es pura ilusión y pura vanidad, según El Corán (El Hierro,20 -6,32-47,38/36), es el que retrataba Epifánio Lupión, un poeta oral de La Alpujarra:

“El mundo es un mecanismo dirigido por nuestro Dios,
nosotros no distinguimos a dónde se halla el motor,                                                         ¡qué ciegamente vivimos!"

Pero este mundo, la realidad inventada, tiene sus bases en las siguientes características, que parecen ser sólidas, pero que no dejan de ser refuerzos de la ilusión.

La separación o conflicto

El conflicto resulta esencial para mantener el mundo inventado, pues para el ego es una gran fuente de motivos con los que razonar desde el punto de vista de acumular más separación. Como se trasluce del verso de Ernesto Cardenal, "Los sueños nos tenían separados", el conflicto genera sufrimiento para con uno mismo y para con los demás, por lo que la vida del hombre se convierte en un "camino tortuoso que lleva a la muerte" (Proverbios 12,28).

Pero el conflicto, como el mundo inventado, lo mantiene el hombre hasta que decide que no lo quiere, hasta que se hace consciente, más tarde o más temprano, que su única alternativa es elegir la paz:

"Acabar aquel eterno combate entre nosotros mismos y el mundo, devolver la paz de toda paz que a toda razón supera, unirnos con la naturaleza en un TODO infinito, tal es el objetivo, estemos o no de acuerdo con ello, de toda nuestra aspiración". (Hölderlin,1998)

El Cuerpo

Los hombres tenemos un cuerpo, pero no somos un cuerpo. Creernos cuerpo es una ilusión principal y el motivo de confusión más generalizado, porque nuestro cuerpo sólo es un intento de hacer real la separación, un intento de querer diferenciarnos los unos de los otros.

Pero, queramos o no, todos los hombres somos Uno, una misma Mente común nos guía. Por esto, todos los místicos de todas las épocas han sugerido obviar el cuerpo, deshacernos de las necesidades que nuestro cuerpo nos crea y, también, que la dicha verdadera se encuentra más allá de cualquier estado físico. Así, el cuerpo se comienza a abandonar cuando se tiene conciencia de Dios, de la Unidad. Yalal al-Din Rumi aconsejaba:

"No mires la mejilla carnal que se corrompe y se pudre; mira la mejilla espiritual:¡puede ser dulce y agradable!"

Los Placeres

Los placeres son puntos fuertes de conexión entre la mente y el cuerpo. Tienen el papel principal de hacer creer a la propia mente que ella está al servicio del cuerpo. Por esta razón todos los placeres producen estados alterados de conciencia y, por satisfacerlos, los hombres podemos olvidar toda ética.

“No estés entre los bebedores de vino
ni seas de los que se ceban de carne. Porque
el bebedor y el glotón se empobrecen,
y el sueño hace vestir harapos"

(Proverbios 23, 20)

Desde estas perspectivas, el hombre bien puede llegar a la conclusión de que:

-  No es cuerpo.
-  No es su personaje.
-  No es su pensamiento.

Con esta base, ya, el hombre caído empieza a estar preparado para la única posibilidad que su mente no le ofrece: la posibilidad de salir del mundo inventado. El hombre puede acceder al conocimiento cuando aprende que no está regido por las leyes del mundo inventado, cuando aprende que le guía un Poder que se encuentra en él mismo, pero que no es del hombre.

Todo es cuestión de que el hombre elija qué quiere para él, pues cuando elige una opción está eligiendo, en realidad, un sistema de pensamiento que inmediatamente comienza a trabajar para hacer realidad en la mente lo decidido.

"Si queréis ser un cuerpo, iréis adonde vuestro cuerpo; a la
prodedumbre.Si queréis ser la persona, iréis a donde va la ropa vieja y todas
vuestras ventajas y vuestros encantos os conducirán a la nada.Pero si queréis ser vuestra alma, vuestra alma inmortal, iréis adonde va el alma: regresaréis a Dios, de donde habéis salido"

(Lanza,1 989:36)

El regreso del sueño: el despertar

Los hombres debemos desempeñar un papel que nosotros no hemos escrito. Y hemos de realizar esa función con exacta corrección. Para ello, hemos de ser espectadores de nosotros mismos para sopesar nuestras actitudes y comportamientos con el fin de no dejarnos tragar por nuestra propia vida. Hemos de vernos a nosotros mismos con toda la objetividad que nos sea posible para poder comprometernos pero, también, para evitar encadenarnos. Como escribió Calderón de la Barca: "Obrar bien es lo que importa por si llega el despertar".

Los hombres únicamente podemos comprometernos con realizar nuestra función, que tiene como fin el logro de esa Unidad, que es lo único que no forma parte de los sueños. Hemos de "obrar bien" con nosotros mismos, eliminando nuestros conflictos, y hemos de "obrar bien" deshaciendo nuestras barreras ante los demás. Nuestro papel no es otro que el de sobrevolar por nuestra condición humana hasta transcendería. Función que describió la investigadora científica Karen Armstrong:

"Sabemos que la auténtica naturaleza de la humanidad exige que
trascendamos nuestro propio ser y nuestras percepciones habituales, y
este principio indica la presencia de lo que se ha llamado lo divino en
la naturaleza de la profunda búsqueda humana
" (Armstrong, 1977)

Y para transcendemos, para elevarnos de ese plano animal a que nos reduce el cuerpo, hemos de desmarcamos de:

- Nuestro buen o mal carácter.
- De creer en nuestros pequeños o grandes talentos.
- Del deseo.
- De repetir las actitudes aprendidas.

Así, desligados del ego, lo divino encuentra lugar en el hombre para extenderse a través de él, con lo que la persona alcanza su plenitud porque se convierte en espíritu.

"La gente del mundo yace inconsciente,
con velos cubriendo sus rostros y dormidos;
pero cuando estalle la mañana y salga el sol,
cada criatura levantará la cabeza de su lecho
al inconsciente, Dios le devolverá la conciencia"

(Rumi M.J, 1983:67)

Entonces, el hombre acepta ser lo que es en realidad:

“Una criatura de Dios, una parte de Su Reino de inestimable
valor que El creó como parte de Sí Mismo"

(UCDM.Texto.Cap.6-IV,6)

Esta es la única realidad, esto es lo único que es verdad. Y, aquí, los sueños de confusión y dolor se disipan y con ellos el mundo que los sostenía, simplemente porque en esta situación otro sistema de pensamiento rige la mente del hombre. Convicción también del psicólogo Joan Torelló:

"Ve tan sólo la mirada amorosa y comprometida con la realidad.
No la cautela, sino la generosidad, es la premisa indispensable para
lograr captar la realidad de la vida y alcanzar la consiguiente plenitud
existencial"
(Torelló,1 976:37)

El hombre, ya separado de las circunstancias que no son él, y que no forman parte de su función, se integra en lo Uno; según la poetisa mística Francisca del Carmen Sánchez:

"Sólo las acciones que forman una unidad, un continuum con el yo
profundo, son reales y suceden en el mundo real. Lo demás son sueños,
en un mundo ficticio"
(Sánchez,1 997:115)

 

Documentación
ARMSTRONG, Karen. "La humanidad creará nuevos símbolos que alimenten su espiritualidad". TENDENCIAS S.XXI, n. 7. San Lorenzo del Escorial,1997.
CALDERÓN DE LA BARCA.: "La vida es sueño". RBA Editores. Barcelona, 1994.
CARDENAL, Ernesto.: Antología. Laia. Barcelona, 1979.
CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de. "El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha."Ediciones Nauta. Barcelona, 1968.
CRIADO, José.: "Los poemas rústicos de Epifánio Lupión." No publicado.
"EL CORÁN". Planeta. Barcelona, 1989.
FERNÁNDEZ MOTA, Manuel.: "Pétalos fluviales". Ediciones Tripode. Sevilla, 1997.
GARCíA OLMEDO, Yahya. "De la forma Cuarta de la raíz Salima durante los años de confusión y desidia en las tierras del Islam". VERDE ISLAM, nº 2. Centro de Documentación y Publicaciones. Junta Islámica. Almodóvar (Córdoba), 1995.
HÓLDERLIN, Friedrich. INTEGRAL, n. 217. Barcelona, enero 1998.
LA SANTA BIBLIA. Ediciones Paulinas. Madrid, 1989.
LANZA DEL VASTO.: "Umbral de la vida interior". Ediciones Sígueme. Salamanca, 1989.
PELEGRINA, Emilio.: "La luz de mi venero". No publicado.
RUMI, Mevlana Jaleludin.: "Masnavi" (Versos espirituales) Tomo 1. Ediciones Dervish International. Buenos Aires, 1983.
RUMI, Yalal al-Din.: "Poemas sufíes". Hiperión. Madrid, 1988.
SAINT GERMAIN: "Metafísica. Clave de Iniciación". Ediciones C.S.
Buenos Aires, 1992.
SÁNCHEZ, Francisca del Carmen. "Nasid al-Ard. El himno de la tierra." Verde Islam, nº 7. Centro de Documentación y Publicaciones. Junta Islámica. Almodóvar (Córdoba), 1997.
TORELLÓ, Joan: "Psicología abierta".Barcelona, 1968.
"UN CURSO DE MILAGROS". Foundation for Inner Peace. California, 1992.
YAMAHATA, Daido Hogen: "Hojas que caen, un brote que surge". Sin lugar/Sin fecha.

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1 Comentarios

Monica Cabrera dijo el 24/05/2013 a las 18:02h:

es un articulo fantastico tan verdadero ha resumido a mi poco entener tanto de los que somos que me emocionado leer y comprender que el despertar de los seres humanos esta en camino. gracias a Dios.


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