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Sheij AbdelWahid Yahia, el hombre de la Tradición

15/03/1997 - Autor: Omar Ribas - Fuente: Verde Islam 6
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guenon web
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Esta que tenéis en vuestras manos es la tercera versión de este artículo. Cuando nos decidimos a escribirlo, la idea inicial fue un compendio de las ideas del celebre autor tradicional Sheij Abdel Wahid Yahia (conocido como René Guénon en el ámbito occidental). La segunda idea fue presentar sus ideas junto con una sucinta biografía suya. A pesar de todo, hemos vuelto a cambiar el enfoque del artículo para dar una visión estrictamente islámica del mismo o, más bien, reflexionar sobre cual puede ser el alcance de las obras de Sheij Abdel Wahid para los musulmanes en la España de 1997. 

 

Ejes fundamentales de su obra 

El concepto de Tradición es quizá hoy día uno de los más desvalorizados en el lenguaje corriente o incluso en el académico. Tradición puede ser o una costumbre o un lastre o, el pasado, lo viejo, lo que ha caído en desuso, a veces hasta lo exótico, para estos dos usos de lenguaje. Por el contrario, una definición útil de Tradición, que es sobre la que trabajaremos, es la siguiente: lo que se transmite, lo que nos llega de los que nos anteceden, y lo que transmitimos a los que nos siguen. En nuestro caso, la tradición es la Palabra revelada de Allah Taala, el Generoso Corán, las colecciones de ahadith (pl. de hadith), que nos han transmitido musulmanes veraces, las ciencias coránicas de lo externo (zahir) y de lo interno (batin), el Fiqh y las cuatro madhhahib, etc. Es decir, lo que en Islam se llaman ciencias transmitidas (ilm al naqliyya) El Islam es tradicional. Las bases del Islam proceden de una transmisión originada en un ámbito supra-individual, es producto de la Revelación Divina. 

La religión es lo que une, lo que une al hombre con un Principio Superior y a los hombres entre sí. La religión permite la reunión de tres elementos de orden diverso: un dogma (parte intelectual), una moral (parte social) y un culto (parte ritual). Lo que no quiere decir que estos tres componentes sean componentes estancos, y que según se mire se encuentren elementos intelectuales, sociales o rituales en cualquiera de estos elementos. 

La metafísica es el conocimiento de lo universal, de los principios del orden universal. Un conocimiento que por su esencia es ilimitado. El conocimiento metafísico se expresa mediante el simbolismo y la analogía, dadas las insuficiencias del lenguaje para reflejarlo: no se trata de ningún conocimiento racional o discursivo. Que la metafísica no sea racional no significa que sea irracional, los elementos sentimentales no se hallan en ella. El conocimiento metafísico puede aplicarse a un dominio contingente, y así es como nacen las ciencias tradicionales, como por ejemplo la aritmosofía islámica (ilm al huruf). De estas aplicaciones de principios metafísicos a dominios concretos se extraen grandes beneficios espirituales. De aquí el interés de su práctica. La realización metafísica, es decir, la liberación de la persona de los límites de su nafs para acercarse a Allah, se consigue mediante la práctica de la ley religiosa (Sharia, el camino grande, común a todos), y la influencia espiritual de una vía (tariqah) que debe encontrarse dentro de la Sharia. Quien realice estos requisitos, y esté preparado para ello alcanzará la haqiqah, la Verdad Interior , reservada a una minoría. Este proceso tiene que seguir un método, unas reglas, llamadas iniciación (tasawwuf), que no es el misticismo, producto del Cristianismo, que se encuentra fuera del puro conocimiento y la metafísica. Un místico se limita a recibir lo que le llega de forma espontánea y aislada, sin sheij (maestro) ni silsila (método). 

Estas son algunas de las ideas que Sheij Abdel Wahid nos transmitió mediante sus libros. No son en modo alguno ideas suyas, individuales, filosóficas (es decir, que formen parte de un sistema y que sean producto del raciocinio). Su especificidad se halla en saber exponer estas doctrinas de una manera accesible a los occidentales, porque estos habían perdido el contacto con su tradición. Sheij Abdel Wahid se basó esencialmente en las tradiciones orientales. En su obra se nos presenta un Oriente (formado principalmente por el Islam, el Hinduismo y las tradiciones de Extremo-Oriente) donde aún es posible encontrar viva a la Tradición , y un Occidente moderno, con los únicos elementos susceptibles de ver renacer a la Tradición de la Iglesia Católica y, en cierto modo, de la Masonería. En este esquema quedan al margen el Budismo, al que consideró durante mucho tiempo como una rama heterodoxa del Hinduismo y el Judaísmo, del que estudió su Qabbalah, pero que obvió por no haber constituido nunca una Civilización. En la mayoría de sus obras nos habla de doctrinas hindúes, a causa de su carácter metafísico más puro, menos mezcladas con doctrinas religiosas. Pero estas doctrinas que nos expone tienen su analogía con otras como, por ejemplo, las islámicas (como la teoría de los ciclos y la sucesión de profetas que, cada uno con su ummah, transmiten un mismo mensaje, o el Kali-Yuga hindú y el Akhir-uz-Zamán islámico). 

Siguiendo con lo expuesto, Sheij Abdel Wahid nos cuenta cómo en el Occidente moderno (que nace con el llamado Renacimiento y se consolida con la Revolución Francesa ) la metafísica deja de existir, la religión se ve desposeída de su elemento intelectual para convertirse en moralismo y, como ejemplo, nos presenta el Protestantismo con su libre interpretación de la Biblia ), la Tradición es reemplazada por una Modernidad basada en lo contingente y lo circunstancial, las ciencias tradicionales devienen en experimentales, es decir, dejan de estar conectadas con un Principio Superior para estar sujetas a la prueba... Es una Civilización que se aleja del polo de la esencia para descender a la substancia, de la cualidad a la cantidad. Sheij Abdel Wahid incluso llegó a titular un libro suyo "El Reino de la Cantidad y el signo de los tiempos", señalando que en esta particular época de la humanidad se está avanzando hacia lo inferior, el conocimiento verdadero se está encerrando para que los inconscientes no lo desnaturalicen, incapaces como son de comprender los Principios Universales de los cuales todo depende. Como (más o menos) nos dice el hadith: "Hacia el final de los tiempos el Islam volverá a ser un extraño entre los humanos, como lo fue al principio." 

Otra de las aplicaciones de las enseñanzas expuestas por Sheij Abdel Wahid es la crítica al sistema sociopolítico y económico del Occidente moderno. Aquí, en tanto que aplicación contingente y determinada de unas doctrinas, entramos en un dominio donde cuenta ya lo individual. Por esa razón, lo que ahora seguirá es lo más "relativo" de toda su obra. De un lado, nos sitúa los elementos diferenciadores en las sociedades tradicionales, por ejemplo las sociedades de castas, y nos habla de aptitudes personales, adscripción familiar, desigualdad natural entre personas y jerarquía social, que es una analogía clara de la jerarquía espiritual. De otro lado, examina los elementos diferenciadores de un Occidente que proclama la "Libertad, Igualdad y Fraternidad" usando como método una homogeneización que reduce lo superior a lo inferior y deduce lo superior de lo inferior. Entonces nos hallamos ya en un dominio donde lo que impera es la cantidad, la substancia, lo que se llama vulgarmente la "materia". Esta es precisamente la base de las diferencias sociales en las sociedades de clases, su base "material": riqueza material y fuerza bruta material. Con estas dos "herramientas" pueden dominar las clases superiores a las inferiores, y Occidente a Oriente. Como conclusión de todo ello, deduce Sheij Abdel Wahid que para reconstituir a Occidente hay que constituir una nueva élite espiritual que sepa, mediante el estudio de las doctrinas orientales, redescubrir ese genuino Cristianismo que aún conduzca hacia el puro conocimiento. Esta élite intelectual está por constituir. Es esta élite, y su necesidad, lo más discutido de su obra. 

 

Reflexiones acerca de la obra de Sheij Abdel Wahid y los musulmanes españoles 

Hemos visto dibujadas, a grandes rasgos y de forma superficial, pero creo que en lo esencial, las doctrinas transmitidas por este célebre autor francés (más tarde nacionalizado egipcio, nacionalidad que adoptó por amor al país y a su propia familia). Falta ver si pueden tener repercusión efectiva para nosotros. 

¿Cuál es la definición de los musulmanes de origen occidental? ¿Cuál es la función de los musulmanes, independientemente de su origen, en Occidente? Estas dos preguntas nos las hemos formulado individual y colectivamente un montón de veces. Sheij Abdel Wahid también. Para él, la definición más válida de los musulmanes occidentales es ser la prolongación de las élites orientales en Occidente. Su función, transmitir lo que se crea conveniente a la élite intelectual occidental. Dicho de otra manera, los musulmanes de origen familiar cristiano formamos parte de la Ummah islámica en lo religioso, en lo espiritual y, parcialmente, en lo cultural. Dada nuestra posición de pertenecer a la Ummah pero haber nacido y comprender (e incluso compartir ciertos rasgos como la lengua) a Occidente mejor que casi todos los musulmanes de cuna, somos un puente. ¿Y lo de las élites? Es evidente que nuestro empeño en asimilar, comprender, estudiar, vivir, practicar el Islam en unas condiciones bastante adversas (parcialmente incluso compartimos problemas que tuvieron los Sahaba, radi Allahu anhum ajma in, puesto que toparon con la incomprensión de su sociedad como algunos de nosotros, si no todos) nos convierte en, como mínimo, musulmanes que desean profundizar en el din. Por eso pertenecemos a la "élite intelectual" islámica, sin que seamos santos ni sabios. La "élite" (en árabe khawass) comprende numerosos grados. Y la élite occidental lo mismo: aquellos que en la actualidad, y lo decimos con tristeza, se interesan con sinceridad por el Islam es porque tienen una comprensión de la realidad bastante más profunda de la del "hombre de la calle", bombardeado constantemente desde los media con "ideas" negativas respecto al Islam. Y quien se acerca al Islam para abrazarlo, pertenece también a la "élite", ya que como Allahu Taala dijo en el Generoso Corán: "Allah guía y descarría a quien Él quiere". O sea, que no todos pueden acceder a ello sin una intervención de la Voluntad Omnipotente del Señor de los Mundos, Exaltado sea. 

En estos tiempos, calificados como Akhir-uz-Zamán, los últimos Tiempos, tiempos en los que, como nos comunicó Sayydina Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, en numerosos ahadith (recogidos por Ibn Kathir, Mansur Ali Nasif, al Qurtubí, Ala ad Din al-Hindi, Sahih Muslim...) los hombres no ocuparán el sitio que naturalmente les pertenecería en la sociedad. Tomemos como ejemplo: ulama que estudian por dinero, ruptura de vínculos familiares, ineptos a la cabeza de gobiernos, mujeres sin vergüenza..., la supremacia de los "rum" –occidentales– sobre las demás ummas (hadith transmitido por Muslim), desaparición de la ciencia, vuelta a las más variadas idolatrías –dinero, poder, comodidades materiales, placer sexual... –y otros signos. Así vemos como hoy día el puro conocimiento, los grandes sabios y las doctrinas auténticas permanecen escondidas a los ojos de las multitudes. 

En su lugar, un montón de ineptos se abrogan facultades de alim, sheij, o lo que sea; sus falsas teorías son presentadas como preciosos conocimientos, y sus grupos de adeptos y sectas, presentadas en el lugar del Islam, el Sufismo, etc., verdaderos. Esta advertencia de los ahadith es recogida por Sheij Abdel Wahid, que nos previene de estos charlatanes de feria, que tanto proliferan en nuestros días. La mejor cura para ello es pedir insistentemente a Allahu Taala para que nos guíe por el sirat al mustaqim, el camino recto, de sus sulahá. De aquí la importancia de cogerse, como dice el hadith "con los dientes" a las raíces del Islam, del verdadero, del de Ahl as Sunna wal Yama’a. 

Esta quizá sea la tarea más difícil hoy día: preservar intacto el Islam tradicional, el verdadero, y huir de las huestes revolucionarias, pseudosufíes, librepensadoras, occidentalizadas, y demás. 

Termino el artículo con esta llamada a la Ortodoxia (que en griego significa "camino recto") tradicional, que resume mi visión de Sheij Abdel Wahid, visión estrictamente islámica. Los teorizadores y seguidores del "pensamiento guenoniano" pertenecen a otro ámbito del cual no me voy a ocupar. Para una bibliografía, os emplazo a acudir a una librería y consultar. Sólo dos cosas: todos sus libros están firmados en Occidente por "René Guenón". La segunda cosa, es mejor leerse sus libros en orden y empezar por la "Introducción general a las doctrinas hindúes", que pone los cimientos de su obra, y que contrariamente a su título habla muy poco de doctrinas hindúes y sí mucho de Oriente en general. 

Allahumma salli ala Saidyyna wa nabiyna Muhammad, wa ala aleihi, wa sahbihi ajma’in wa alhamdulillahi rabbil al amín.

 

 Nota 

1. Para facilitar la comprensión al lector no arabófono, algunos términos clave los hemos dado en español. No obstante, tradición equivale aquí a Turath, religión a Din, los tres elementos (dogma, moral y ritual) a Imán, Ihsán e ‘Ibada, metafísica a Ma’arifa ó Ilm Ilahiyya, y el Puro Conocimiento a Irfán. Realización metafísica corresponde en este contexto a Fana’.

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1 Comentarios

vordevan dijo el 13/10/2012 a las 10:49h:

as-salamu alaykum, Me complace anunciarles el lanzamiento del libro El Perennialismo a la luz del Islam, que refuta a partir del Islam tradicional las tesis perennialistas tal y como han sido expuestas por René Guénon. Vista previa de la introducción y del primer capítulo: http://hispanotiyanis.files.wordpress.com/2012/10/el-perennialismo-a-la-luz-del-islam-vista-previa-intro-cap-1.pdf Página promocional de Facebook: http://www.facebook.com/ElPerennialismoALaLuzDelIslam Página del editor donde se puede adquirir el libro: http://www.vnetlibrerias.com/index.php?route=product/product&product_id=130360 wa as-salam, Samir at-Tiýani al-Ibrahimi.


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