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El Retorno del Muecín

Entrevista con el profesor Ali Kettani, Rector de la Universidad Islámica Internacional Averroes de Córdoba

15/12/1996 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Verde Islam 5
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Ali Kettani.

La voz nostálgica del regreso

En una calle recoleta de la judería cordobesa, a escasos metros de los muros de la Gran Mezquita Al Yamaa de Córdoba, se abre una puerta singular que permite acceder a la primera Universidad Islámica existente en la ciudad desde los tiempos, ya casi legendarios, del esplendor de Al Andalus. El edificio expresa su voluntad de conformidad con la historia que cuentan estas calles angostas y empedradas, en sus paredes encaladas, en su portón de maderas nobles y en cada detalle de su interior: patio andaluz, empedrado con esos cantos de río tan propios de nuestra arquitectura popular. Arcos de herradura califales de ladrillo árabe trabado con mortero tradicional, tributo a aquellos otros que un día cobijaron a una pujante comunidad de creyentes.

De nuevo, tras muchos siglos de silencio, cada día, en cinco ocasiones, suenan los ecos del muecín en este espacio sobrecargado por la Historia.

Su pequeña mezquita, como más tarde nos diría Ali Kettani, ha querido reflejar con sus formas un humilde homenaje a la hermana mayor que duerme a escasos metros. Esa pequeña mezquita que acoge a todos aquellos que son agredidos cuando intentan rezar sus oraciones en la Mezquita Aljama por la expresa intolerancia de los guardianes del Cabildo, recibe, por el contrario, a todos los creyentes, no rechaza a nadie que quiera adorar a su Señor.

Subimos al piso superior y allí nos encontramos con el rector, el doctor Ali Kettani, hombre afable y buen conocedor de las vicisitudes del Islam andalusí, tanto desde el punto de vista del erudito que conoce la historia, como del musulmán apasionado que siente con emoción el proceso de recuperación de una identidad y de una cultura que se perdieron hace siglos. Descendiente de los moriscos andaluces expulsados tras el violento genocidio que acabó con las culturas de nuestra tierra, Kettani muestra sin embargo la inmensa nostalgia del esplendor, sentimiento ese que hemos encontrado en los musulmanes de todas las tierras del Islam. Habla de los cordobeses como de “su gente”, reconoce su sensibilidad como propia, y siempre le puede la compasión hacia los que un día se encontraron desposeídos, no tanto de sus casas y propiedades, cuanto de su intimidad y de su creencia. Viéndole hablar así, uno podría pensar que está delante de un cordobés de Santa Marina, que no quiere que acaben con la belleza de su barrio. Su rostro y su talante son profundamente andaluces en el sentido del gesto apasionado que pone en lo que dice, en ese convencimiento en la Verdad que no han podido desterrar ni la Inquisición ni su imaginería.

De las enseñanzas

Hablamos de la Universidad, de ese bello y necesario proyecto que tanto tiene que ver con la historia común, con el saldo que al final presentan las cuentas de la Historia. Sus aulas reciben a cualquier ciudadano que quiera aprender Filología Árabe o Ciencias del Islam, sea del credo que sea. En eso, la Universidad Islámica Internacional Averroes quiere hacer honor a su nombre de “islámica” y de universal, como lo fuera en otros tiempos la Madraza de la Gran Mezquita Aljama, donde estudiaron tantos sabios ilustres del judaísmo y de la cristiandad. A nadie se le pregunta si es creyente o no, o a qué credo pertenece.

Kettani nos explica que los contenidos que se imparten son los propios de una institución de esta naturaleza. Sobre la Lengua Árabe se trabaja en diferentes niveles: gramatical, conversación, modalidades de la lengua clásica y moderna y otras afines.

En el apartado de Ciencias del Islam, se imparten las disciplinas tradicionales: estudios del Qur´an, Sunna –a través del conocimiento de la Ciencia del Hadiz—, Jurisprudencia (fiqh), Ciencias de la Unicidad (Tawhid), estudios biográficos sobre el profeta Muhammad (Sirah), que la Paz y las bendiciones sean con él, etc.

También se imparte un área de contenidos generales que incluyen Geografía e Historia y Pensamiento y Literatura árabe-islámicos.

En el segundo nivel se estudian asimismo los dialectos árabes actuales, tales como el magrebí, egipcio o sirio, y otras lenguas y culturas islámicas como el turco, el persa o el beréber.

En los niveles tercero y cuarto, los contenidos girarán en torno a tres especialidades: Lingüística Árabe, Ciencias del Islam y Estudios Mediterráneos y Andalusíes.

La Universidad dispone asimismo de un sistema de enseñanza a distancia. El alumno recibe los materiales con una periodicidad establecida y tiene la posibilidad de contactar por correo o teléfono con los profesores.

Los estudios que se realizan se constituyen en estudios de Licenciatura, con una duración de cuatro años, conformados en lo que respecta a su estructura, duración y número de créditos a la normativa del Estado Español sobre tales estudios, y en cuanto a su configuración, contenidos y asignaturas, al modelo de otras universidades islámicas del mundo musulmán.

La Universidad organiza asimismo un programa de cursos de extensión universitaria durante el año lectivo –congresos, conferencias, cursos monográficos—que tienen como objetivo divulgar temas de interés en el ámbito extrauniversitario.

Tras la descripción de las actividades de la Universidad, y conociendo la larga experiencia que el profesor Kettani ha acumulado durante muchos años en el tema del despertar del Islam en Andalucía, siguiendo de cerca la evolución de muchos proyectos y grupos, le solicitamos una entrevista para nuestra revista. Accedió gustosamente, y comenzamos pidiéndole que nos diese una visión general de ese proceso de retorno del Islam a Al Andalus que comenzó hace poco más de veinte años.

A.K.- La mayoría de los miembros de mi familia son musulmanes de origen andalusí, moriscos exactamente. La herida de Al Andalus ha estado marcada en nuestro cuerpo, pasando de una generación a otra. Nunca podré olvidar cuando mi padre vino aquí, como en peregrinación, en el año cincuenta. Yo tenía entonces ocho años. Cómo hablaba de Córdoba, de su mezquita, de Sevilla, del alminar de la Masyid al Mansur, que ahora llaman la Giralda, de Granada...y de tantas otras cosas que le impresionaron. Por eso, cuando tuve la oportunidad de viajar por primera vez a Al Andalus lo hice. Fue en 1960, cuando era estudiante en Suiza. Yo siempre he tenido la convicción de que el pueblo andaluz fue vencido, nunca fue convencido por otra religión que el Islam. De hecho, en la primera oportunidad que el pueblo andaluz ha tenido de manifestarse libremente desde la conquista de Granada por los cristianos fue en 1975, con el advenimiento de la democracia. Esta democracia ha provocado un resultado. ¿Cual? Que las gentes se han liberado de la imposición cristiana sobre sus conciencias, de la Inquisición, que fue una Inquisición de sangre y de hierro durante los siglos XVI, XVII, hasta el XVIII y XIX, y luego se continuó como inquisición legal y presión social hasta 1975. No olvidemos que hoy, aunque el pueblo andaluz está desislamizado, conserva un amor secreto por el Islam. Eso se ve en los pueblos por todos lados. Por ello, creo que es necesario que este pueblo aprenda de nuevo qué es el Islam, sin mentiras, ahora que dispone de la libertad para ello. Mi sueño ha sido ver el Islam de nuevo en su casa, en esta tierra. Eso lo tuve muy claro desde los primeros pasos de las comunidades musulmanas en España. Todo empezó a finales de los setenta. A un nivel más individual en el setentaiocho, setentainueve, y ya con asociaciones desde 1980. Ahora se puede ver que este asunto de Al Andalus, de Andalucía, no implica un nacionalismo ciego como se considera en Occidente, no, es la expresión del amor por una tierra, nada más. El amor por esta tierra no es un asunto étnico. El musulmán debe amar a su gente, a su tierra. Por eso, el deseo de ver el renacimiento del Islam en Andalucía, no se produce como rechazo a otros musulmanes o a otras gentes.

Sin embargo, aquí puede constatarse que el Islam ha venido por dos caminos y que ahora, alhamdullillah, se juntan. Una vía sufí —no olvidemos que la tradición sufí fue muy importante en las tierras de Al Andalus—, y la vía, entre comillas, “nacionalismo andaluz”. Entre comillas porque no es un nacionalismo cerrado, sino que acepta a todo el mundo. Esas fueron las dos asociaciones más importantes. Por un lado, la Asociación para el Retorno del Islam en España, y la Yamaa Islámica de Al Andalus.

Después surgieron muchas más. Si vamos a comparar con lo hecho posteriormente vemos que hay una evolución que continúa. Si tenemos en cuenta el número de personas que han aceptado el Islam --el nivel de aceptación del Islam por parte de la población en general-- la evolución es palpable. Hay muchos más musulmanes españoles y andaluces hoy que hace quince años. Podemos decir que todo empezó en 1980, con la formación de la Comunidad Autónoma Andaluza. Ahora, la existencia de un musulmán, digamos indígena, de aquí, se considera algo normal. Hace quince años se veía como una cosa rara. Aquella historia de guerra de moros y cristianos por el asunto de la mezquita de Santa Clara, todo eso denotaba un rechazo. Ahora realmente no existe ese rechazo.

El Acuerdo en el que se reconoce el Islam, es un acuerdo histórico. Ahora es necesario hacer que se cumpla y que no quede sólo en papel mojado. Los musulmanes españoles en general, y los andaluces en particular, tienen por primera vez unos derechos. Eso es histórico.

V.I. Me gustaría destacar, de su discurso, algunos aspectos. Sobre el tema del nacionalismo andaluz o andalusí, en su relación con el Islam, porque ha sido un tema controvertido y, a veces, mal interpretado. El anterior presidente de la Yamaa Islámica de Al Andalus, AbdurRahmán Medina, expresó en algunas ocasiones unos puntos de vista que fueron discutidos desde el punto de vista islámico, en el sentido de que, muchos musulmanes consideran como hechos contradictorios la sociedad islámica y el nacionalismo. ¿En qué sentido? En el sentido de que, si se propone un nacionalismo que instituya fronteras, iría un tanto en contra de la idea de Ummah, de esa comunidad transnacional que incluye a todos los creyentes. Pienso que es importante que usted explique ese concepto de nacionalismo, porque hay muchas personas que no terminan de entenderlo bien.

A.K. Yo jamás he tenido problemas con eso. El hermano AbdurRahmán Medina, al que conozco desde hace más de quince años y con quien he trabajado durante todo ese tiempo, casi dos tercios de su vida adulta y la mitad de la mía, no es un nacionalista que rechace a los demás, eso no es verdad. El pueblo andaluz es un pueblo herido, que ha sufrido un aplastamiento total de su identidad y de su historia hasta hoy. ¿Cómo se puede aceptar aún las celebraciones de las Tomas de Granada o de Sevilla? Parece como si un pueblo esclavizado celebrara la derrota de sus antepasados. El pueblo andaluz se siente como de segunda clase. Se acepta en el Estado Español ser nacionalista catalán o vasco sin mayor problema, pero se ve raro ser nacionalista andaluz, es decir, que la trayectoria inquisitorial continúa...

V.I. ...y además, parece ser que está impresa en el alma colectiva de nuestro pueblo...

A.K.- Exactamente. También en el mundo árabe hay un desconocimiento total de ese nacionalismo andaluz. Lo comparan a veces con el nacionalismo árabe, que es una clara creación del colonialismo...

V.I.- Perdone: cuando usted habla de nacionalismo andaluz, quizás habría que explicar mejor que lo que se pretende decir con ello es la necesidad de recuperar unas señas de identidad y un sentido de conciencia común, como pueblo...

A.K.- El nacionalismo árabe se ha constituido como antiislámico, eso es algo claro, porque fue una creación de la inteligencia occidental en el seno del Imperio Otomano para acabar con la unidad de los musulmanes, con la Ummah, y que alentó los nacionalismos turco, árabe, etc. Por el contrario, el nacionalismo andaluz no se puede entender sin la historia del Islam. Jamás podrá concebirse “contra el Islam”. Al contrario, el nacionalismo andaluz crea un ambiente que favorece el dawa, porque todos los símbolos que le caracterizan son islámicos.

V.I. Hay un hecho, incluso reconocido por los historiadores españoles que no son musulmanes —recuerdo ahora a Américo Castro— de que la primera vez que se define una unidad territorial de la Península Ibérica, con una conciencia común, de pueblo, de nación que integra la diversidad de las culturas que la forman es, precisamente, durante el tiempo del esplendor de Al Andalus.

A.K. Exactamente. Yo veo el nacionalismo andaluz como una experiencia cultural histórica común; primero como experiencia del Islam, luego, como Inquisición, quema, destrucción, y finalmente como esclavitud y servidumbre de unas gentes expulsadas de sus tierras. Esa es una de las razones por las que hoy en día el nacionalismo andaluz es tan débil. Los políticos no son capaces de explicar en qué consiste realmente ese nacionalismo andaluz. La persona que explicó perfectamente esa realidad fue Blas Infante, pero los políticos contemporáneos no siguen a Blas Infante en todo su sentido, sino tan sólo al nivel de la reivindicación política, no de la cultural, que es la dimensión más importante, la que respondería a preguntas como ¿Qué es el pueblo andaluz? ¿Quienes somos los andaluces?. Para mí, el pueblo andaluz son todos los ciudadanos musulmanes del Estado Español. Un musulmán de Cataluña será andalusí en el sentido islámico, pues no existen barreras en la Ummah. Un marroquí que llega aquí y se integra, es andalusí por deseo. En la Yamaa Islámica de Al Andalus, hay gentes de Castilla, del País Valenciano, de Marruecos, de Turquía, que son líderes...y no pasa nada. Por ejemplo, uno de los más importantes, el profesor Manaán, de Melilla, es un líder de la Yamaa y no pasa nada.

V.I. Usted es un buen conocedor del destino de muchos de aquellos musulmanes, moriscos, que tuvieron que abandonar Al Andalus en siglos pasados, cruzando el Estrecho en dirección inversa a la que hoy recorren los emigrantes magrebíes, y del papel cultural que jugaron en esas tierras hermanas del Islam. Para un andaluz resultaría interesante conocer la pervivencia de su cultura en aquellas tierras. ¿Qué podría decirnos sobre ello?

A.K. Cuando yo camino por estas calles y veo a estas gentes, yo siento que son mi gente. No les pregunto si son o no musulmanes. El factor andalusí está muy presente en Marruecos. Todos somos producto de la Historia. Lo que se hizo aquí en el siglo dieciséis fue algo horroroso que aún está clavado a ambos lados del estrecho. Los marroquíes que vienen en verano, y no precisamente a la playa, son en su mayoría descendientes de andalusíes, que vienen en peregrinación en busca de sus gentes, para verlas, para soñar Al Andalus...eso es verdad. En el caso de que los andaluces se islamizaran, la distancia desaparecería por completo, porque no hay diferencia.

V.I. No hay tanta diferencia étnica ni cultural en muchos sentidos.

A.K. Por esa razón, los musulmanes españoles se entienden mejor con los hermanos magrebíes que con los del Medio Oriente. No hay nada de malo en ello. Somos prácticamente el mismo pueblo, tenemos casi la mitad de nuestra historia islámica común. Yo me siento aquí en mi pueblo, y a sus gentes como mi gente.

V.I. Centrándonos ahora en el tema más actual de su presencia en Córdoba cono Rector de la Universidad Islámica Internacional Averroes, me gustaría que nos hablase acerca del talante y de los objetivos de este proyecto que es hoy ya una realidad.

A.K. Esto es el fruto de un largo proceso, que arranca de los primeros tiempos del Islam contemporáneo en Andalucía. Yo he tenido siempre las ideas muy claras al respecto desde el año 1980. Me dije a mí mismo que para que hubiese un movimiento islámico netamente andaluz, de aquí, era necesario cuidar y proteger a esos primeros musulmanes. ¿Qué quiere decir ésto? Que era necesario que tuviesen tiempo de aprender y comparar, de ver las distintas particularidades dentro de la Ummah, lo bueno y lo malo que hoy existe entre las distintas comunidades de musulmanes, para que pudiesen valorar y decidir, poder ser ellos mismos, no unos meros seguidores de éste o de aquel movimiento o escuela, sino líderes. Darles tiempo para conocer el Islam. Mucha gente del mundo musulmán no ha entendido eso. Lo han malinterpretado como nacionalismo, racismo...no sé. Pero no es eso.

El primer problema a que nos enfrentamos fue cómo enseñar Islam a la gente que había hecho la Sháhada. Tú sabes perfectamente que hacer la Sháhada no es el final del camino. Es una declaración de Islam, pero hace falta toda la vida para mejorarse. El camino del ser musulmán no se acaba. Comenzamos trayendo imames de los países islámicos para que enseñaran el Islam aquí. Teníamos entonces el grave problema de la lengua. Los que venían debían aprender bien el castellano para poder enseñar aquí. La mayoría de las gentes que sienten interés por Islam no hablan árabe, ni inglés, ni francés.

Así que empezamos con imames de Marruecos. Pero aquella no fue una buena experiencia. No voy a entrar en detalles, pero tuvimos muchos problemas, algunos graves. Empezamos a enviar estudiantes fuera, más de cincuenta, para aprender Islam en Argelia, Jordania, Turquía, Malasia, Pakistán. Yo organicé personalmente ese programa y tenía un gran temor. Yo quiero que la gente aprenda Islam, Qur´an y Sunna. No quiero que vayan a una tierra y les enseñen que un mal musulmán es un cáfir. Todos los musulmanes somos hermanos. Debemos estar abiertos a los demás, y no rechazar a nuestra propia gente por ser de una escuela diferente o tener un punto de vista distinto. Eso es algo horroroso. Que una persona diga que los sufíes son cafires —astaghfirullah— o que los otros son cafires: ¡No! son personas de opiniones diversas. Todos son mi gente. Yo respeto a los sufíes, a los salafis...los respeto a todos. Por eso he querido evitar mandar a los estudiantes a lugares donde van a aprender un Islam del rechazo.

Pero también tuvimos el problema del coste. El gasto fue enorme porque las becas eran muy costosas y, aunque algunos de los que volvieron se integraron, muchos se perdieron en la naturaleza. Así que empezamos a concebir la idea —¿por qué no?— de hacer la escuela aquí, una Universidad Islámica aquí. Podemos entonces invitar ahora a los profesores a que enseñen Islam aquí. Podremos –inshaAllah— desarrollar una institución en la que los grandes profesores, musulmanes andaluces y españoles puedan desarrollar su actividad.

Desde el principio se tuvo clara la idea de hacer que esta Universidad retomara paulatinamente el gran papel que tuvo la Universidad de la Gran Mezquita Al Yamaa de Córdoba. La Mezquita Al Yamaa o Aljama de Córdoba es nuestro templo, tanto para musulmanes como para no musulmanes. Es la mezquita donde el Islam fue más brillante. Esta pequeña mezquita nuestra, junto a la Gran Mezquita, quiere hacer renacer ese espíritu que alentó a tantos hombres sabios. Fue el lugar en el que se produjo la gran apertura, donde por ejemplo, estudió un gran judío, Ibn Maimún, o el propio Papa Silvestre y otros menos conocidos. Esta Mezquita Aljama, cuando fue musulmana, tuvo abierta sus puertas a los judíos y a los cristianos. Ahora, me da pena ver a la policía del Cabildo pegando a los turistas musulmanes que, sin saber nada, hacen la oración por respeto a este templo. Si estos clérigos tuvieran un mínimo amor por su catedral, deberían respetar a aquellos otros para los que este bello edificio es todavía una Mezquita Aljama. A mí me da mucha pena. Nuestra pequeña mezquita está abierta a todos: cristianos, budistas, ateos, judíos, sean los que sean. Aquí enseñamos la apertura del Islam, Islam al Fatiha, apertura de los corazones. No inquisición, ¡jamás! Nosotros, como tú sabes perfectamente, aceptamos lo que la gente nos dice. Cuando un musulmán dice “Asháhadu Allah illaha illah Allah” (Testifico que no existe otro dios que Dios), sabemos que esto es algo entre él y su Creador. Aquí un creyente está en su casa. Ningún musulmán tiene derecho a meterse en el corazón de otra persona. Por eso nuestra casa es un lugar de Fatiha, de Apertura.

V.I. Esa situación de la Mezquita Aljama de Córdoba es ciertamente triste. Es un asunto pendiente. Sobre todo la tristeza de ver hoy un lugar que fue de apertura, de encuentro, matriz del espíritu islámico de la tolerancia, que imprimió un sentido universalista a la vida cordobesa y fue modelo de muchas sociedades europeas, convertido en escenario de situaciones como las que ha descrito. Que alguien, después de pagar una entrada para visitar un monumento histórico que es usado por una determinada confesión religiosa, pueda verse agredido y expulsado por el hecho de orar en un lugar que fue erigido precisamente para ello, por cuyo nombre de Mezquita es conocido universalmente hoy –incluso como monumento—eso es algo trágico e incomprensible. Yo he conocido a muchos musulmanes que llegan desde el Magreb o el Mashreck y que, tras visitar la Mezquita Aljama han salido con una enorme sensación de tristeza, de sentir ese universalismo hoy tachonado de símbolos de muerte y oscuridad. Esos mismos arcos que hoy están cegados, en otro tiempo estuvieron abiertos. Lo que fue un templo de luz es hoy un lugar de sombra y de muerte. Todos ellos salen con una sensación amarga.

A.K. Un amigo mío, una gran personalidad que ha venido, quiso entrar a la Mezquita Aljama. El guía, antes de entrar, le dijo que estaba prohibido hacer la oración. Tras la visita, el guía le preguntó si sentía tristeza porque aquello que fue mezquita es hoy catedral. Mi amigo le respondió. “sí, pero la gran tristeza no es esa. La gran tristeza es que, este templo que fue levantado para adorar a Dios, hasta en un día como hoy, que es Domingo, está vacío de creyentes”, refiriéndose a la falta de fieles católicos en la catedral. Cuando dejó de ser mezquita se convirtió en un templo vacío.

Esta actitud da una falsa impresión de Córdoba y de sus gentes. Los turistas que vienen aquí, se ven agredidos por hacer salat, como en tiempos de la Inquisición.

V.I.- A pesar de que muchos llegan atraídos por el eslógan de las tres culturas y todo eso.

A.K. Entonces piensan que Córdoba es una ciudad de rechazo, de fanatismo...y eso no es verdad. La gente de Córdoba es gente a la que acaba queriéndosela. Es gente amable, tolerante y no tienen nada de ese espíritu de rechazo. Pero la mayoría de la gente que viene a Córdoba, van a visitar la mezquita. Y especialmente los musulmanes, salen con una idea muy equivocada de Córdoba por esa razón. Yo creo que el pueblo de Córdoba merece algo mejor.

V.I.- ¿Qué proyectos tiene actualmente la Universidad?

A.K.- Queremos colaborar con todas las fuerzas vivas de la ciudad, de la Comunidad Andaluza y del Estado, para ayudar a hacer de esta ciudad un lugar de encuentro y apertura. Por eso, como te he dicho, al estudiante que llega no le preguntamos de qué religión es, o si tiene religión o no la tiene. Tratamos a todo el mundo igual. Ese es el espíritu islámico. Tratamos de dar el mejor conocimiento posible, el mejor nivel. Por ejemplo, en los Cursos de Árabe o en Ciencias del Islam, ya al final del primer año pueden hablar árabe, leer árabe. A los mejores los enviamos a los países árabes para vivir “en la lengua”, un “baño cultural” como decimos nosotros. Viven con familias musulmanas, viven el Islam, la lengua. A su regreso conocen mejor la cultura islámica.

Enseñamos las Ciencias del Islam como en cualquier país musulmán: el Qur´an, la Sunna, hasta Tayyud al Qur´an... a todos, a musulmanes y no musulmanes, no diferenciamos...la Sirah del Profeta Muhammad, la Paz y las Bendiciones sean con él, Historia del Islam, Historia de Al Andalus, Pensamiento islámico, Literatura, Lenguas Islámicas como el Turco, Persa, Aljamiado ,etc. Vamos ahora a comenzar el segundo año. Cuando los estudiantes alcancen el cuarto año, van a tener un alto nivel, realmente, un nivel que no pueden dar ni las universidades del estado español ni las del mundo musulmán, porque esta Universidad Islámica es andaluza, es de aquí, y hay muchas cosas que las universidades islámicas de otros lugares tendrán que entender por fin. Al Andalus tiene gigantes del pensamiento islámico, que vamos a tratar de enseñar mejor, llenando ese vacío que existe en la enseñanza oficial del estado español, inshaAllah.

V.I. Como Rector de la Universidad Islámica, ¿Qué opinión le merece el Acuerdo de Cooperación suscrito entre la Comisión Islámica de España y el Estado Español?

A.K.- Estupendo. Espero que nuestros hermanos se acerquen más.

V.I. ¿En qué sentido podría beneficiarse la Universidad islámica del reciente Acuerdo sobre la Enseñanza firmado dentro del desarrollo del Acuerdo de Cooperación?

A.K.- Espero mucho. Por ejemplo en el tema de los profesores de árabe o en relación al imam de la mezquita, debemos recibir apoyo. Como los niños musulmanes aquí en Córdoba están dispersos, podríamos crear una escuela, tanto para musulmanes como para no musulmanes, empezando por los niveles primarios, secundarios, etc. Deberíamos unirnos todos. Plantear una Universidad sin tener en cuenta esos niveles básicos no tiene sentido. Vamos a dar tiempo para discutir, empezar a trabajar desde el próximo curso.

V.I. ¿Y sobre el tema de la enseñanza del Islam en la Escuela Pública Española?

A.K.- También, por supuesto, podemos llegar a un acuerdo, Por ejemplo, que los alumnos que acaben sus estudios en esta Universidad pudieran incorporarse como profesores de Islam en la escuela Pública. Eso debería ser un acuerdo entre la Universidad, la FEERI y la Comisión Islámica de España. Si vamos a enseñar el Islam en la Escuela Pública, vamos a necesitar profesores. ¿Dónde van a formarse esos profesores? Pueden formarse aquí, perfectamente.

V.I. Sobre este mismo tema, y siendo usted un buen conocedor de la docencia. ¿Qué impacto puede tener, a su juicio, en la sociedad española, la oferta de la enseñanza islámica en los centros públicos, en lugares como Murcia o Zaragoza u otras ciudades, tanto a musulmanes como a no musulmanes?

A.K. En Australia se lleva haciendo eso más de veinte años. Yo conozco personalmente a muchos musulmanes australianos que están viviendo la experiencia. También en otros países donde los musulmanes son minoría. En Holanda, por ejemplo, el Estado subvenciona totalmente a las escuelas islámicas. Allí tratan al Islam exactamente igual que al Cristianismo. De la misma manera que hay escuelas cristianas donde se imparte, además de los programas oficiales, la enseñanza de la religión cristiana, ya desde hace cuatro años, los musulmanes pueden abrir escuelas donde, además de impartir el programa del Estado, puede enseñarse la religión islámica. Actualmente hay en Holanda treinta y dos escuelas musulmanas. El hecho de que en España se empiece a enseñar el Islam en la Escuela Pública es muy bueno, pero hay un problema en ello, en dos cuestiones: en primer lugar, yo pienso que será mejor enseñar Islam a todos los ciudadanos, no solamente a los musulmanes, como apertura, para acabar con la ignorancia de siglos de Inquisición, especialmente en esta tierra española que fue una tierra víctima de la Inquisición, del rechazo hacia otras religiones. Deberían enseñarse todas las religiones a todos los alumnos, eso sería lo mejor. A mí, como musulmán no me supone un problema que mis hijos puedan comparar entre las diferentes religiones, no tengo temor. Pero eso no se hará.

Por otra parte, como los musulmanes están dispersos, en la mayoría de los casos van a haber dos o tres alumnos en un centro y no van a poder tener la posibilidad de recibir la enseñanza islámica. Los que puedan recibir la enseñanza islámica serán pocos. Al final, la solución será abrir escuelas, como dicen los americanos de “nomination”, es decir, de la comunidad a la que pertenecen los alumnos, escuelas islámicas secundarias, para musulmanes y no musulmanes, donde se enseñe el programa oficial del estado y el Islam cada día: Qur´an, Sunna...donde haya un ambiente islámico.

V.I.- Como aquí los Centros católicos concertados con el Estado.

A.K. Efectivamente, Centros de enseñanza islámica concertados con el Estado. Podemos comenzar este proyecto aquí en Córdoba. Debemos unirnos para hacerlo, para poder cumplir todos los requisitos. La comunidad musulmana no puede sentirse realmente protegida si no tiene sus propias instituciones educativas, pensando en las generaciones venideras. A eso se ha llegado ya en la mayoría de los países occidentales, como en Suecia, Holanda, Austria --hablamos de Europa— desgraciadamente la situación en Francia es mucho peor...no vamos a hablar de ello. En Estados Unidos y los países anglosajones la situación es mucho mejor: Australia, África del Sur, etc. En los Estados Unidos hay ya más de trescientas escuelas musulmanas y más de mil mezquitas. Lo que queremos hacer aquí en España es ya historia en otros países occidentales.

Pero la evolución aquí ha sido enorme. Antes del 75 era imposible aquí el ser musulmán. Todos los musulmanes que se conocen anteriores a esta fecha eran prácticamente secretos. Antes del 80 era muy difícil organizarse como asociación musulmana. Ahora eso es historia. Antes del 89, el Islam fue tolerado pero aún no había un reconocimiento. Ahora está reconocido. Este año se ha firmado el Acuerdo sobre la Educación. Me produce alegría ver la disposición del Estado Español de colocarse al nivel de los otros países occidentales.

V.I. Ha tocado usted un tema que siempre suscita un gran interés y a veces polémica. Cuando se habla del criptoislamismo, de aquellos musulmanes que supuestamente practicaron su Islam en secreto en los tiempos en que no se reconocía su legalidad. ¿Existe constancia de una pervivencia de la práctica del Islam, de una continuidad islámica en Al Andalus durante los últimos doscientos años?

A.K. Yo he escrito un libro sobre la situación del Islam andaluz, de más de seiscientas páginas, y he tratado este tema. Por ejemplo, hasta los años setenta hubo una emigración continua de españoles que marchaban a Marruecos, aceptaban Islam, y luego se quedaban allí.

V.I. ¿Nuevos musulmanes?

A.K. Nuevos o viejos, no se sabe.

V.I. Esa emigración ¿era desde el continente o desde Ceuta o Melilla?

A.K. No, no, desde el continente. Llegan, hacen la Sháhada, se casan y tienen su familia allí hasta hoy. Si vamos a la época de los moriscos, por ejemplo, tenemos que los Vargas llegaron en el siglo XVIII. Una de las familias importantes de Rabat son los Vargas. Hay otras familias mucho más recientes en todas las ciudades de Marruecos, que se integran y ahora son marroquíes a pesar del apellido o el nombre español. Yo, personalmente me he encontrado con gentes de esa procedencia. Voy a contarte algunas anécdotas, que me pueden hacer pensar que había un Islam escondido que se siguió practicando. Por ejemplo, encontré en 1973, en Dinamarca, a un hermano de Granada, musulmán, casado con una musulmana sueca. Le pregunté que cómo había llegado a ser musulmán. Me dijo que, cuando era niño, estuvo junto al lecho de muerte de su abuela y ella le dijo “...el cristianismo no es tu religión. Cuando seas mayor, estudia la historia de tu país y descubrirás cuál es tu verdadera religión...” Más adelante este hombre se preocupó de estudiar y se dio cuenta de que el Islam era su religión y se islamizó.

Otra historia se refiere a uno de nuestros hermanos de Almería. Su mujer contaba que, siendo niña, en su pueblo de las Alpujarras, se dio cuenta de que su abuelo, cada mañana, tras lavarse las manos, se ponía a hacer prosternaciones en dirección a Oriente. Cuando le preguntó a su abuela sobre aquello, la abuela le dijo: “Déjalo, es un viejo que no sabe lo que hace”. Cuando esta mujer, después, aceptó Islam, se dio cuenta de que el abuelo estaba haciendo su salat.

V.I. De otras entrevistas hemos extraído asimismo otros casos. Uno de ellos nos lo relató la historiadora Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, que está haciendo un interesante trabajo sobre la presencia de los musulmanes en América antes de la llegada de Cristóbal Colón. Un trabajo interesantísimo, muy documentado...

A.K. Yo tengo un respeto enorme por esta familia de Medina Sidonia...Yo conocí a un arquitecto de Málaga, que me dijo que aprendió el Islam de sus padres, que fueron musulmanes como sus abuelos, etc, que mantuvieron su Islam en secreto, y que hacían su Ramadán en Diciembre. El Corán que aprendió era un poco diferente pero, cuando contactó con los musulmanes aprendió el Qur´an. Se fue a Fez, a Al Qarawin, donde hizo su Sháhada, donde declaró su Islam. Al volver al hotel tenía un gran cargo de conciencia. Se decía a sí mismo: “Qué torpe soy: ¿Cómo puedo hacer una Sháhada, si mis abuelos han estado protegiendo mi Islam todo el tiempo, y he sido durante todo ese tiempo musulmán? ¡No necesitaba hacer Sháhada aquí!” He conocido otras anécdotas de gentes en los pueblos que dicen haber visto mihrabs en los sótanos de las casas, etc., pero yo no he encontrado realmente una familia que haya sido musulmana de siempre aquí, aunque en Argentina he encontrado a una persona de la familia Mulay, originaria de España, que están repartidos entre España, Argentina y Bolivia, y que eran originarios de las Alpujarras.

V.I. En Andalucía han pervivido algunos apellidos, como Mudarra o Benjumea.

A.K. Ha pervivido algo más que eso en el pueblo andaluz: sensibilidades, actitudes, palabras, un cierto amor secreto por el Islam, eso está en todo el mundo, realmente.

Cuando hablo de Al Andalus, hablo también del sur de Portugal. Tuvimos un encuentro con unos amigos en Silves, en el Algarve. Un hermano se subió a la azotea y dio el Adhán. Hicimos luego el salat, y al salir de la casa, todo la gente del pueblo decía: “qué canto más bonito” ....les suena, lo reconocen. Si tú das un adhán en Francia, no les suena...te pegan. Aquí en nuestra mezquita, el adhán se hace con un altavoz. Nunca nadie ha protestado. No tenemos problemas con los vecinos.

V.I. Hay otro caso que yo encontré en el 82 en Almería. Un día, en un kiosko de esos antiguos, en la playa, vi a uno de esos vendedores ambulantes del Magreb que van con sus alfombras, hablando con el dueño del kiosko. Me acerqué. El dueño del kiosko era un anciano almeriense y me sorprendió que estuviese hablando en árabe. Yo no conocía para nada esta lengua. Cuando el vendedor se marchó le pregunté: ¿habla usted árabe? Y me respondió: “No, yo lo que hablo es el indaliano”. Quise indagar sobre esa lengua peculiar y me dijo “el indaliano es una lengua que ha habido aquí de siempre que ya no la sabemos más que cuatro viejos. Con esta lengua nos entendemos nosotros con la gente de Marruecos.”

A.K. Eso es fantástico. Habría que registrarlo. Que haya pervivido hasta hoy es increíble. Eso es muy fuerte.

V.I. Estamos hablando del año 82. Yo he preguntado posteriormente a filólogos y a lingüistas que han estudiado las formas dialectales sobre el tema y ninguno tenía referencias de esa forma del habla ni han sabido explicar la razón de por qué un anciano, en el año 1982 podía entenderse bien en esa lengua con un marroquí.

A.K. Yo creo que debería buscarse por la Alpujarra Almeriense. Hay por ejemplo un pueblo en la provincia de Málaga, Casarrabonela. Ellos, a sí mismos se llaman moriscos.

V.I. En Cazalla de la Sierra, en la provincia de Sevilla, también se llaman moriscos.

A.K. Ellos celebran el nacimiento del Profeta cada año como la fiesta del pueblo. Hemos ido a veces allí con recitadores de Marruecos para celebrarla con ellos.

V.I. Pero ¿lo han celebrado desde siempre?

A.K. No desde siempre. Empezaron en el año 90 por decisión del Ayuntamiento. Todo el mundo acude. Estamos en contacto con ellos. Ahora, en esa comarca, que ha formado una mancomunidad de seis o siete municipios quieren recuperar tradiciones islámicas. Eso no se explica sólo por el turismo. Lo mismo que ocurrió en Almonaster, o en Cortegana, en Huelva. Se siente mucho la huella del Islam en los pueblos.

V.I. Cambiando un poco en tema, y ya en relación a nuestra ciudad de Córdoba, recuerdo hace dos años una conversación con don Rafael Ramón, que entonces era catedrático de Filosofía Árabe y Pensamiento Islámico de la Universidad de Córdoba, en la que acabamos hablando de uno de los musulmanes cordobeses que la historia ha incomprendido más, Ibn Masarra. Me aseguró que hacía poco se habían descubierto en la Universidad Al Azhar de El Cairo, algunos de los escasos manuscritos de este enorme pensador, que echaban por tierra muchas de las acusaciones que se han vertido sobre su persona y sobre su obra, de la que no quedó prácticamente nada. Esos textos originales que están siendo traducidos en la Universidad de la Sorbonne, algunos de cuyos fragmentos ya traducidos me facilitó, explican muy bien gran parte del pensamiento andalusí posterior, sirven para entender mejor lo que sería el núcleo de la mística de Ibn Árabi y de otros sufíes posteriores. Este tipo de trabajos ¿Entrarían también dentro de las actividades de la Universidad Islámica Internacional Averroes?

A.K. Exactamente eso es lo que queremos hacer, buscar las raíces islámicas del pueblo andaluz. Buscar en los archivos tanta información escondida que la inteligencia oficial no quiere que salga a la luz. Debemos trabajar en ese espacio intocable. Por ejemplo, esa historia del almeriense que hablaba indaliano en el 82, deberíamos buscar cómo descubrir sus huellas. Eso sería increíble. Hay muchas cosas que podemos hacer, pero para ello necesitamos gente, musulmanes de aquí.

V.I. ¿Con qué apoyos cuenta la Universidad?

A.K. Ahora estamos haciendo acuerdos con otras universidades. No queremos hacer acuerdos con estados porque queremos defender nuestra independencia. Hemos hecho un acuerdo con la Universidad holandesa de Leiden, para desarrollar conferencias sobre el aljamiado aquí. Estamos en negociaciones con la Universidad de Asturias para publicar un libro de fotografías. Tenemos acuerdos ya suscritos con las universidades islámicas de Islamabad, Kuala Lumpur, etc., para intercambio de profesores y otros temas.

Hay proyectos muy interesantes. Hace poco he leído un libro en aljamiado que se puede entender perfectamente. Queremos publicarlo, Se llama “Tratado para mantener y seguir el din del Islam”, que fue escrito por Isa Al Shadili, faqih de Segovia en 1452. Es un libro de dawa. Todo el din está ahí. No es necesario otro libro. Escrito en pleno siglo XV, antes de la toma de Granada.

Debemos saber que el Islam estaba en todo el territorio peninsular antes de la toma de Granada, porque los mudéjares eran muy numerosos. Todos los pueblos de la Península Ibérica, grandes y pequeños, tenían morerías, hasta la frontera con Francia. El crimen de los Reyes Católicos no fue solamente con las gentes de Granada sino con todos los musulmanes de la península. Hasta fines del siglo XVI, el 25 por ciento de la población de lo que hoy es Aragón, era musulmana, cristianos nuevos que tenían sus mezquitas y producían libros en aljamiado, muchos de ellos escritos en el siglo XVI. En el País Valenciano llegaban al 35 por ciento en las mismas fechas. En Cataluña, casi el 40 por ciento.

V.I. ¿Cuál debería ser, a su juicio, la relación de esta universidad con la ciudadanía de Córdoba?

A.K. Aquí no hacemos distinción entre los musulmanes y los no musulmanes. No separamos a nadie. Nuestro trabajo consiste en presenta el Islam tal y como es. Muchos de los que aquí llegan tienen ya mucho del Islam en sus corazones. Hace poco, entrevistaron a una alumna en la radio, en un programa dedicado a esta universidad, le preguntaron si era musulmana. La muchacha respondió: “Oficialmente no soy musulmana, pero preguntar a una andaluza o a un andaluz si es o no musulmán es algo relativo, porque hay un poco de Islam en cada uno de nosotros”.    

Otra estudiante portuguesa, que hizo después la Sháhada, en el mismo programa y respondiendo a la misma pregunta, dijo:

“Yo soy portuguesa oficialmente, pero Portugal es el Algarve de Al Andalus. He venido aquí para aprender mis raíces. Ser musulmana es una cuestión muy seria. Me considero como una aprendiz de musulmana.” Sería una locura horrorosa no admitir a quien no sea musulmán si quiere venir aquí a aprender. Damos la bienvenida a todos. Nosotros, los musulmanes no tenemos ese temor, porque sabemos que el Islam es bello. Si el que viene aquí se hace musulmán, alHamdulillah, si no, será siempre amigo de los musulmanes, y en cualquier caso pueden aprender que la relación con Dios es directa, es entre ellos y su Creador.

V.I. También es importante decir esto, porque es poner las cosas en su sitio. Frente a esa imagen de intolerancia que se atribuye al Islam en los medios de comunicación no musulmanes.

A.K. Toda esa propaganda es falsa. Una de las muchas bellezas del Islam es su tolerancia. Eso se ve hasta en los pueblos agredidos. Fíjate aquí, en el siglo XVI, en los momentos más duros de la Inquisición, había cristianos viejos que aceptaban el Islam. Eso es muy significativo.

V.I. Eso hizo que la única fórmula de erradicación fuese el genocidio sistemático.

A.K. Exactamente. Hoy hemos visto en Bosnia toda la matanza que los serbios y croatas han hecho en nombre del cristianismo, unos ortodoxos, otros católicos. Destrozando mezquitas, quemando aldeas, matando a los imames, quemando los libros de historia, la cultura islámica de Bosnia, atacando y violando a las mujeres, matando como animales...limpiando la tierra de cualquier huella del Islam...edificios, mezquitas, etc. Al mismo tiempo, cristianos, católicos y ortodoxos, y judíos han vivido en libertad en los territorios controlados por los musulmanes. No se han destruido iglesias ni se han quemado libros. Esa es la fuerza del Islam.

V.I. Se dan circunstancias tan paradójicas como que en un país tan criticado y denigrado como es la República Islámica de Irán, tienen representación parlamentaria tanto los judíos como los cristianos, por ese talante que tiene el Islam de reconocer los derechos de las minorías. De eso no suele hablarse. Ni de que en ese país, el índice de población femenina universitaria es superior al de la media de los países europeos, por ejemplo.

A.K. La propaganda antiislámica quiere presentar el Islam precisamente dando la imagen de lo que en realidad son sus enemigos: fanatismo, actitudes en contra de la mujer...

V.I.- ...una proyección de sus propios fantasmas y carencias...

A.K. Exactamente. Aquí, en la universidad debemos proteger no sólo la identidad de los nuevos musulmanes andaluces, sino también los derechos de nuestros hermanos emigrantes. Es nuestro deber. Ellos vienen aquí a trabajar y debemos ayudarles a vivir su Islam.

V.I. Me gustaría ahora que abordásemos un tema que hemos tratado reiteradamente en Verde Islam. Me refiero al tema “Islam y Democracia”. Sabemos que se ha querido lanzar la falsa idea de que el Islam es enemigo de la democracia, de que son realidades incompatibles, a veces de manera muy hipócrita, como en el caso argelino. Si vemos la realidad de una sociedad islámica en sentido estricto, cualquier musulmán sabe que no tendría por qué haber contradicción entre Islam y democracia, puesto que la sociedad islámica es democrática en sí misma.

A.K. Por supuesto. La institución de la Shura, la consulta mutua. El Profeta mismo, que la paz sea con él, no tomó decisión alguna durante toda su vida sin discutirla con la comunidad, con la Yamaa. En el Qur´an se dice que toda decisión debe realizarse en Shura entre los musulmanes. El Bayá, es decir los poderes que la comunidad confiere a sus líderes son por un tiempo siempre limitado. Ciertamente el Islam es una democracia dentro de los límites del Qur´an y la Sunna. En el Islam, el Soberano no es ni la comunidad ni el pueblo sino Allah Subhana wa Ta´ala. Por ejemplo, si toda una comunidad decide acabar con otro pueblo, esto no está permitido, es haram, Si la comunidad opta por decisiones que dañan al pueblo, eso es haram a pesar de la mayoría. Por ejemplo, no se puede, por decisión democrática, decretar que el alcohol es halal. En esto, el Criterio que establece los límites está contenido en el Qur´an. La democracia islámica es más perfecta que la democracia al estilo occidental, porque existe un mecanismo de control que ésta no tiene. Un pueblo, como una persona, puede equivocarse en conjunto. Ya lo hemos visto en el caso de los serbios de Bosnia. Según la fórmula occidental de la democracia, la destrucción masiva de otro pueblo es fruto de una decisión democrática, puesto que todos los serbios lo han decidido mayoritariamente. Pero esto no puede ser así, eso es horroroso e inaceptable. O una democracia como la alemana, que en tiempo de Hitler hicieron tantas cosas inaceptables.

El Islam se asienta en una tierra y se desarrolla cuando hay libertad. Cuando hay dictadura, aunque sea esta en nombre del Islam, el Islam no puede sobrevivir. Eso se ve. Por eso ahora se desarrolla el Islam en Occidente, porque, a pesar de todo, hay libertad, relativa, pero hay libertad. Si la comparamos con la situación de los siglos XVII y XIX hay libertad y por eso se está produciendo un desarrollo del Islam. Hoy, en muchos países de mayoría musulmana no hay libertad y por tanto no hay un desarrollo del Islam. También en Occidente hay contradicciones en la aplicación de la democracia, como en Francia con la cuestión del Hiyab. Eso muestra la cara hipócrita de la democracia europea.

El Islam, en principio, vale tanto para un musulmán como para un no musulmán. Si está prohibido robar, está prohibido hacerlo tanto a un musulmán como a un no musulmán. Si está prohibido matar, tanto de lo mismo. Esto se aplica tanto a los individuos como a las comunidades y a los pueblos.

En las democracias occidentales no ocurre lo mismo. Lo que es válido dentro de las fronteras de un estado, no se aplica, por ejemplo, en relación a los países subdesarrollados. ¿Cómo se puede entender que un país como Francia, cuna de la democracia occidental, apoyase en Argelia un golpe de Estado en pleno proceso electoral? Y aún tienen la hipocresía de decir que algunas veces es necesario usar métodos antidemocráticos para proteger la Democracia. ¿Cómo se puede entender que los países más poderosos del mundo, ahora, apoyen las más feroces dictaduras en África y en Asia? Ese doble rasero es un peligro para toda la humanidad.

Un musulmán siempre se encontrará a gusto donde exista un mínimo de libertad. Un musulmán no siente temor a la libertad, ni para él ni para los demás. Hasta en países de mayoría musulmana que pretenden tener una democracia, dicen que no se puede aceptar un partido islámico. ¡Qué hipocresía! Cuando un noventa por ciento de la población tiene una identidad islámica y quieren resolver sus problemas buscando soluciones en sus raíces islámicas. ¿Cómo puede el otro cinco por ciento de occidentalizados hablar de democracia? ¿Es esa la democracia que quiere occidente para los países musulmanes?? Ahora el problema es para Occidente. Occidente ya no resulta atractivo. Por ejemplo: cuando mi padre me envió a Suiza para estudiar ingeniería, tenía lágrimas en sus ojos, porque al mandarme a Occidente, tenía temor de perderme, de verme occidentalizado. Cuando yo he enviado a mis hijos a Occidente no he sentido ningún temor, porque en occidente han aprendido a amar al Islam mejor, porque lo que hoy se ve en Occidente no atrae mucho, al contrario. Occidente necesita al Islam. Podemos ayudar mucho a Occidente, mucho. Como digo yo en todas mis charlas por las universidades, es un error enorme pensar que el Islam es un enemigo de Occidente. El Islam no es enemigo de nadie. El Islam es universal. El musulmán es ciego para las nacionalidades, las razas. Para él, cualquier musulmán de cualquier lugar es un hermano. Un musulmán debe respetar la Ummah de Muhammad, la Paz y las Bendiciones sean con él. Debe respetar la conciencia de los demás.

Los musulmanes pueden vivir perfectamente en minoría sin ningún problema, respetando las leyes. En España misma, desde el siglo XII hasta el siglo XVI, en todo el territorio peninsular, antes de la creación de los estados cristianos, vivían comunidades musulmanas, minorías organizadas, fuera de las fronteras de Al Andalus. Por ejemplo en Zaragoza, en Valencia, en Toledo después de la conquista...hasta el siglo XVI. Cuatro o cinco siglos. Esa comunidades no desaparecen. Sólo lo hacen por la fuerza del hierro de la Inquisición y la posterior expulsión. En China, los musulmanes son ahora más de cien millones, viven allí como minoría desde el comienzo del Islam hasta hoy. Fueron muy importantes para el desarrollo de China. Los musulmanes respetan siempre las leyes de los países donde viven...si son musulmanes, claro. Si pierden su Islam, ya es otra cosa. Aquí en Occidente, los musulmanes que producen problemas son, precisamente, los desislamizados. Ahora, alhamdullillah, hay menos hermanos de esos. Hay un renacimiento del Islam en el seno de los emigrantes. Eso es algo estupendo para los países donde estas gentes viven y para el Islam, claro.

Nos encontramos ahora en un momento histórico muy interesante. En los países de la Unión Europea, los quince, hay actualmente once millones de musulmanes, hay cinco mil mezquitas. La mitad de esa población son ciudadanos europeos, no son extranjeros. Se calcula que, dentro de veinte años, el número de musulmanes será en ese área entre veinticinco y treinta millones, con una enorme proporción de conversos de esos países.

En Francia, por ejemplo, más de doscientos mil franceses de origen son musulmanes. Es decir que, por primera vez desde hace mucho tiempo, el Islam va a vivir en éstas tierras, en el siglo XXI, en Europa Occidental. El fenómeno es más intenso en los países del norte que aquí en Andalucía, por ejemplo. Eso es una realidad histórica nueva. Por eso, es muy importante que se entienda bien el Islam en occidente, que se acepte el Islam y se le reconozca sus derechos.

V.I. Hace poco, en Madrid, se celebraron unas jornadas sobre Economía Islámica, a las que tuve ocasión de asistir. Algunos expertos occidentales, catedráticos de economía, liberales de la Escuela Neoclásica que asistieron como ponentes, decían estar sorprendidos porque, al estudiar los procedimientos económicos y financieros islámicos, distintos de los que funcionan aquí en occidente, fórmulas que prescinden de la usura, por ejemplo, estaban descubriendo que muchas de esas fórmulas podrían aportar soluciones a algunos de los problemas que hoy tiene planteados la economía occidental. Alguien de entre el público, preguntó si una economía de ese tipo no iría en detrimento del desarrollo. Sorprendentemente, los mismos economistas españoles, entre los que estaba el catedrático de Economía de la Autónoma de Madrid, el profesor Alberto Lorca, llegaron a decir que no, que incluso hay casos en los que el crecimiento económico es mayor. Hablamos de Economía, pero podríamos estar hablando de Arte, de Ciencia, de cualquier rama de la actividad humana. Cuando los especialistas occidentales escarban un poco, aunque sea superficialmente, en la Tradición Islámica, se dan cuenta entonces de que Islam, lejos de ser un enemigo, les está aportando soluciones.


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