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El Universo de los soles: la hormiga y la langosta

Jutbas de Ali ibn -Abu-Talib, primo hermano y yerno del Profeta Muhammad, que la Paz y las bendiciones sean con él

15/06/1996 - Autor: Ali Ibn Abu Talib - Fuente: Verde islam 4
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Mirad a la hormiga. Qué pequeño es su cuerpo y qué delicadas son sus articulaciones.

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

La gloria y las alabanzas sean para Allah, cuya Majestad no pueden describirla los más diestros oradores de época ninguna; ni sus bondades y bendiciones pueden ser enumeradas por los cronistas ni por los registradores; ni el tributo a Él pueden rendirlo adecuadamente los más asiduos y perseverantes adoradores. Nadie puede entenderLe completamente ni explicar Su Ser por mucho que se obstine. Ni la razón ni la sagacidad Le pueden visualizar. Ni la inteligencia, ni la perspicacia ni la comprensión pueden llegar al nivel de conocimiento que sería necesario para estudiar o examinar la Divinidad.

Las facultades humanas de abstracción, percepción y aprendizaje, y las cualidades de voluntad, intuición y apreciación no pueden aprehender ni un solo rasgo de Su Presencia ni atisbar la magnitud de Su Poder ni de Su Gloria. Sus Atributos no pueden ser fijados, limitados o definidos, pues no hay palabras de ningún idioma que puedan contenerlos. Su Ser es Eterno, así que no podemos imaginar un tiempo a partir del cual comenzó a existir, ni tampoco concebir la duración de Su Existencia.

La Creación de los Universos, la expansión universal del gas primordial, y su solidificación gradual en forma de montañas que actúan como estacas en el cuerpo de la Tierra, se deben únicamente a Su Omnipotencia.

El primer requisito de la religión es reconocer y aceptar a Allah como el Señor. La perfección del entendimiento radica en la convicción, y ésta consiste en creer sinceramente que no hay dios excepto Él. La creencia correcta en la Unicidad implica la conciencia de que Él es absolutamente Puro y está por encima de cualquier naturaleza, de que nada puede ser añadido o restado a Su Ser.

Es decir, uno llega a reconocer que no existe diferencia entre Su Ser y Sus Atributos. Estos no deben ser diferenciados de Aquél 1. Quien diga o crea que Sus Atributos son otros que Su Ser, en realidad estará negando Su Unicidad y estableciendo una dualidad: Él y Sus Atributos. De hecho, esa persona está creyendo que en Él existen partes 2. Quien sostenga dicha creencia no podrá hacerse un verdadero concepto de Allah, será ignorante y siempre tenderá a creer en algún producto de su imaginación como si fuera su dios. Cualquiera que sostenga esta creencia está aceptando que existen limitaciones en Su Ser, está queriendo confinarLe a un lugar o a poderes y atributos particulares, intentando rebajarLe al nivel de Sus criaturas.

Creer que Él está localizado en un sitio concreto, cielo o tierra, o señalar hacia un lugar cuando de Él se habla, o pensar que Él está restringido a determinadas ocasiones, o que cierto espacio o tiempo puedan existir sin Él, carentes de Su Omnisciencia y Omnipresencia 3, todos estos conceptos se derivan de asignar un número, una cantidad a la Divinidad 4.

AsignarLe un espacio por considerar que Él está dentro o sobre un lugar, implica tratar de someterLe a las limitaciones propias del espacio; subordinarLe un espacio significa asimismo creer que algún lugar puede existir fuera de Su Omnipresencia.

Su Existencia es eterna. Él no comenzó a existir en ningún momento. No fue creado. Su Existencia no surgió de la no existencia. Él está con todo, pero no física o corporalmente; Él está lejos de todo pero no en los sentidos de distancia, despreocupación o indiferencia. Él actúa y trabaja, pero la acción y el trabajo no necesitan movimiento ninguno, ni cuerpo ni herramienta ni máquina. Él ya veía incluso cuando aún nada había sido creado. Él es Único y Solo, porque no tiene compañero cuya compañía necesite, o cuya ausencia extrañe.

La Creación de los Universos se hizo en un Acto Solo. Él los creó con todo lo que en ellos hay, de la manera más excelente y perfecta. Allah originó esa creación sin experimentar ansiedad 5, sin ensayo previo que tuviese en cuenta los resultados para ir mejorando un modelo, sin que ningún movimiento ni cambio se produjera en Su Ser, sin estar obligado ni condicionado por decretos o leyes particulares 6.

(El imam describe ahora el proceso de la Creación)

El Señor Todopoderoso destinó las cosas, materia y energías, a ser disueltas por el tiempo 7.

Él arregló y consolidó estos factores de forma que la intensidad de sus distintas y opuestas propiedades estuviese equilibrada 8.

Tan pronto como las cosas llegaron a existir, les fueron asignadas cualidades y un lugar en el conjunto de la naturaleza. Y poco después de la creación de las cosas, fue dada una orden para su expansión y extensión 9 y, a medida que las cosas obedecían, a cada una de ellas le fueron dados una forma y un cuerpo 10.

Así, cada criatura, desde la más grande a la más pequeña, y cada objeto tuvieron un lugar permanentemente fijado, una posición en la Creación que nadie puede cambiar. En esta Creación no hubo nada improvisado, sino que todo tuvo su espacio predeterminado en la naturaleza.

Allah conocía todos los detalles de los seres antes de traerlos a la existencia 11. Su Conocimiento abarca los efectos inmediatos y los distantes del comienzo de la existencia, su funcionamiento y desarrollo, y la segura aniquilación de lo que estaba siendo creado 12. El Señor Todopoderoso asignó 13 lugar en el espacio a estos objetos. 

Para ello, el gas o éter empezó a romper su continuidad y a dividirse en masas nebulosas. Le fue ordenado al espacio que se expandiera, para que pudiera contener a esta masa nebulosa que se extendía. Esta grandiosa masa de fluido estaba girando, moviéndose y estremeciéndose como un conglomerado en un estado sumamente agitado y turbulento. En ella se elevaban olas enormes, de millones de millas de alto. La fuerza de esa expansión actuaba como el más poderoso viento tormentoso, rodando, rotando, temblando, empujando, arrastrando y forzando a esta masa fluida hacia las regiones exteriores del espacio 14. En ese tiempo, la masa que se estaba expandiendo recibió la orden de replegarse y condensarse 15. Durante ese tiempo, la enorme velocidad de expansión estuvo perfectamente sujeta 16 hasta el final. Allah sujetó a la Creación entera dentro de sus límites 17.

En este punto, el Señor Todopoderoso dio existencia a una tercera fuerza, parecida a un viento impetuoso18 que detuvo la dispersión del fluido y lo forzó a volverse, por lo que surgieron en su seno tremendas convulsiones. Esta tercera fuerza empezó a actuar sobre él, creando olas nuevas y nuevas mareas, como la crema cuando se convierte en un suero delgado donde nadan pequeños y espesos glóbulos de mantequilla 19.

Este viento actuaba con fuerza de diversas maneras. Por un lado movió a ese ser de masa y energía de tal forma que cada parte de él estaba igual y uniformemente bajo su influencia20 hasta que el gas adquirió el aspecto de algo parecido a la espuma, la cual iba formando islas de materia espesa en el mar de polvo más ligero. Así el Señor creó siete cielos21, uno después de otro. El conglomerado más bajo22 hacía las veces de base o centro, desde el que se producía la expansión en todas direcciones, y los otros conglomerados estaban dispuestos como tejados, el uno sobre el otro. Los cielos estaban, y aún están flotando en el espacio sin ningún apoyo, ocupando sus lugares sin ningún fallo 23.

Entonces Él permitió que cada galaxia fuese adornada con sus soles y estrellas luminosas, con sus planetas que reflejan las luces de estos soles, y sus lunas, mientras que, a cada uno de ellos le fue ordenado que rotase en su órbita, en el seno del tejado constantemente giratorio.

Después de haber abierto el espacio, el Señor Todopoderoso lo pobló con diferentes clases de ángeles. Unos, desde el principio de la Creación, han tenido sus frentes en la posición de suyud (prosternadas), en oración, y no han tenido ni tendrán la oportunidad de levantarlas a la posición de ruku (inclinación). Otros están inclinados y nunca podrán enderezarse, mientras otros están de pie, en hilera, rezando, y nunca dejarán su lugar ni se moverán. Algunos están repitiendo Sus Nombres desde su creación, y continuarán haciéndolo sin tregua hasta el final de su existencia. Nunca se cansan ni sienten fatiga por tan continuo trabajo. Todos están creados de manera tal que la fatiga y el desaliento no actúan sobre ellos, ni el descuido, la negligencia o el olvido les afectan. A algunos de ellos les son confiadas Sus Revelaciones y actúan como mensajeros que llevan Sus Mandamientos a Sus Profetas y Apóstoles. Otros son guardianes de Sus criaturas, mientras que otros hay que guardan las puertas del Jardín. Otros han sido creados de manera que se extienden desde una orilla del espacio hasta la otra24, alcanzando incluso fuera de estos límites.

La Grandeza de Su Poder y Su Gloria los ha deslumbrado, y el conocimiento de su propia humildad e insignificancia les abruma. El Poder y la Fuerza de Allah los oculta a la vista de sus otras criaturas. Siendo conscientes de Su Grandeza, ellos no le asocian con ninguna forma, figura, apariencia, configuración ni tamaño, ni le adscriben atributos, ni Le confinan a un lugar o posición ni Le comparan o asemejan con cosa alguna.

Microcosmos

(El imam, en este sermón alabó al Señor, diciendo que es Eterno y sin par; la creación misma de los universos, el cambio en las condiciones de la materia y la disipación de la energía prueban que Él es el Creador y que nada en el Universo es Eterno excepto Él. El imam llamó la atención del hombre hacia las maravillas de la Creación citando dos ejemplos de la vida de los insectos: la hormiga y la langosta. Entonces expresó su asombro ante aquellos que, habiendo visto las maravillas del Universo, se niegan a estudiarlas y a aceptar al Gran Creador.)

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

Alabado sea el Señor, a Quien los ojos no pueden captar, ni los sentidos abarcar, ni el espacio Le puede contener, y cuya Belleza y Majestad nada en la naturaleza puede cubrir ni ocultar.

El inicio de la existencia de los universos y su edad son, en sí mismos, la prueba clara y la evidencia de Su Preexistencia y Eternidad25.

La decadencia y la destrucción en la naturaleza prueban que Él existirá por siempre26.

Similarmente, en las propiedades, atributos y características de las cosas creadas hay una evidencia de que no puede haber similitud alguna entre Él y Sus criaturas, y que Él no tiene par ni igual. Él es veraz y fiel a Sus promesas, y está por encima de la opresión y de la tiranía. No hay error de omisión o comisión en Su Gobierno, ni exceso o redundancia, ni deficiencia o escasez. Él ha destinado y dispuesto la naturaleza en tal forma, que proporciona para las cosas existentes todo lo que ellas requieren para la existencia, y sólo la cantidad que ellas necesitan.

La existencia misma de las cosas es una evidencia de que Él es el Creador y que existía antes que ellas. La imposibilidad de que las formas de la Creación pudieran existir por sí mismas y de que pudieran proveerse a sí mismas sin ayuda exterior, es prueba de Su Omnipotencia y Capacidad Infinita. El constante cambio en las condiciones de la Materia y la permanente disipación de la Energía, revelan a la razón humana Su Atributo de Eternidad.

Todos estos hechos prueban que Él es Uno, pero Su Unidad no es una cualidad matemática; prueban que Él es Eterno, no teniendo principio ni fin, que Su Ser y Su Existencia no necesitan ningún apoyo o ayuda de Sus criaturas, que las mentes aceptan Su Existencia, pero no mediante la vista o los otros sentidos; que Sus criaturas dan testimonio de Su Ser sin haber entrado en contacto con Él, y que la imaginación y la comprensión no pueden abarcarlo aunque reconozcan Su Infinita Existencia. Él es el Más Grande, no debido a Su dimensión —ya que Su Grandeza no es corporal— sino debido a Su Majestad, a Su Belleza y Poder.

Yo declaro que Muhammad es Su criatura, Su Mensajero y Profeta escogido, Su siervo digno de confianza. Que la paz y las bendiciones de Allah sean con él y sus descendientes. Él envió a este Mensajero elegido para que viviera entre nosotros, para mostrarnos el camino recto. Vino acompañado de pruebas irrefutables, logros indiscutibles y órdenes claras. Este Profeta nos transmitió Su Mensaje, enseñándonos a diferenciar entre lo correcto y lo indebido, entre lo verdadero y lo falso, entre el vicio y la virtud y entre la piedad y el pecado. Él nos mostró el verdadero camino hacia la salvación, iluminó el sendero de la religión, colocando alminares de luz a lo largo de todo el trayecto, fortaleciendo los lazos del Islam y las ligaduras de la fe.

Si las gentes tan sólo pudieran estudiar con detenimiento la belleza y grandeza del Arte contenido en la Creación y las bendiciones ocultas en las diversas formas de vida, quedarían anonadadas ante tantas maravillas y aceptarían sinceramente Su Grandeza. Seguirían el camino trazado por Él, buscando Su Bendición y temiendo Su Ira. Pero, desgraciadamente, el ser humano tiene una mentalidad enfermiza y una visión insana.

¿Por qué es así? ¿No puede ver acaso esas otras pequeñas criaturas que proliferan a su alrededor? ¿No puede darse cuenta de cómo Allah hizo a esos seres tan pequeños y a la vez tan fuertes y robustos? Qué pequeños, delicados e indefensos parecen, pero qué fuertemente están construidos sus miembros y conectados entre sí. Tienen ojos, oídos, huesos y piel como cualquier animal superior.

Mirad a la hormiga. Qué pequeño es su cuerpo y qué delicadas son sus articulaciones. Es una criatura tan pequeña que, frecuentemente, escapa a una mirada rápida; pocas personas le conceden importancia entre los seres vivos que habitan esta Tierra. Miradla y estudiad su forma de vivir; cómo se arrastra, cómo obtiene su alimento, cómo levanta un grano —varias veces más pesado que su cuerpo— y lo carga hasta su agujero; cómo almacena los granos y, en verano, guarda y reúne el alimento en previsión del invierno y la estación lluviosa. Allah, el Misericordioso, ha ordenado que la naturaleza le proporcione el alimento que necesita para sobrevivir. El Señor Misericordioso no ha abandonado ni siquiera a una criatura tan pequeña, haciendo que la naturaleza le provea y cuide de ella incluso si tiene su morada en lugares escondidos.

Cuida incluso de sus órganos diminutos, aquellos por donde entra el alimento y por donde sale el desperdicio, los cartílagos de sus costados que protegen sus sistemas circulatorio y respiratorio, su estómago, su cabeza dotada de ojos como puntas de alfiler, sus órganos de audición y las conexiones con el cerebro y con el resto del cuerpo. No podríais explicarlas ni describirlas fácilmente.

Grande y Glorioso es el Señor que la creó, la hizo levantarse sobre sus patas e hizo que los diminutos órganos de su cuerpo funcionaran de manera armoniosa unos con otros. Nadie fue Su socio en esta obra ni nadie le ayudó a producir la Creación.

Si observáis con seriedad y perspicacia la naturaleza, os daréis cuenta de que el Uno, el Que creó a la hormiga, creó asimismo la palma datilera. Los detalles de los organismos vivientes son maravillosamente pequeños, delicados y complejos. Las diferencias entre los órganos de las distintas formas de vida son pequeñas pero precisas. La creación de las formas más pequeñas y elementales de vida, así como las de las criaturas enormes y monstruosas, fuertes o débiles, delicadas o robustas, no tienen diferencia para Él; para Su Poder y Su Grandeza, una forma de creación es tan fácil como la otra. Similar es el caso de la creación del agua, el aire, la atmósfera o el cielo. Mirad al sol o a la luna, la verde vegetación, los poderosos árboles, las piedras y las rocas, las noches y los días sucediéndose unos a otros; los ríos que fluyen, las cordilleras de cumbres elevadas, las diferencias de las razas y los idiomas de los hombres. Todos ellos son fuente de beneficios y bendiciones para la Humanidad.

Es una lástima que el hombre se niegue a aceptar la existencia de este Gran Arquitecto del Universo, del Poderoso Creador de la naturaleza. Es una pena que él crea que su propia existencia es un accidente, o que él ha adquirido el ser por sus propios méritos y que nadie lo creó. Él se concibe a sí mismo como una planta a la que nadie ha hecho crecer ni nadie ha formado, una vida sin orden ni propósito. Pero él no ofrece pruebas racionales ni objetivas de ello. ¿Puede existir una casa sin constructor?¿Puede haber un efecto sin causa?

Hay otro ejemplo cerca de vosotros para estudiar los detalles de Su Creación. Mirad a la langosta. ¿No os maravilláis ante la simetría de su cuerpo, sus dos ojos que brillan como estrellas, sus oídos delicados y ocultos, sus sentidos adaptados a su forma de vida, su boca apropiada para su manera de alimentarse? Sus agudas quijadas son útiles para triturar el pasto y las hojas; sus patas están artística y delicadamente dibujadas, pero son lo suficientemente robustas y poderosas para soportar el peso de su cuerpo sobre el pasto y las hojas de los árboles. Los agricultores le temen, pero no pueden evitar que traiga la devastación y destruya sus campos. Qué grandes y fuertes son ellos y qué pequeña es la langosta en comparación, pero estos campesinos, aún reuniéndose en gran número, no pueden expulsar de sus campos a las langostas. Ella se sitúa en sus cultivos y jardines y come hasta saciarse. Ella no es mayor que el dedo meñique de un granjero, pero es un problema para él.

Glorioso y Exaltado es el Señor, ante Quien todo en la naturaleza ha de postrarse, de grado o a la fuerza, debe permanecer humilde y manso y debe rendir su propia existencia a Él y a Su Decreto. Las aves en el aire, que parecen moverse libremente, están bajo Su completo dominio y control. Él sabe cuántas plumas tiene cada una de ellas y cuántas veces respirará en su vida. A algunas de ellas, las ha destinado Él a la tierra y a otras les ha ordenado que sean aves acuáticas. Él les ha fijado sus formas de vivir y conoce sus variedades, especies y géneros. Allí están el cuervo, el halcón, la paloma y el avestruz. Cada especie está creada con sus peculiaridades, con su entorno y su manera de alimentarse.

Y qué decir de esas espesas nubes, densamente cargadas de lluvia. A cada tierra le está asignada una porción de ellas. Ellas convierten las tierras secas en campos verdes, las tierras muertas en verdor sonriente y jardines placenteros.


Notas
1. O sea, que no pueden ser añadidos o restados a Su Ser, ya que cada atributo, cualidad o propiedad, por su propia existencia, prueban que son algo diferente de la persona a quien se atribuyen, y a las que califican o describen: porque la existencia de todo ser creado es una prueba de que se trata de una entidad diferente y separada de sus atributos y propiedades.
2. Es decir, teniendo diferentes partes del cuerpo, una que ve, otra que oye, una tercera que siente, etc.
3. Es incorrecto creer que Él depende del tiempo, el espacio, las cualidades o los atributos.
4. Que Él fuese como un número que puede ser sumado, del que se puede sustraer algo, multiplicado o dividido. El Señor no es así.
5. Ansiedad acerca de cómo crearlo, cómo darle forma y asignarle propiedades y atributos, cómo mantenerlo en existencia o cómo aniquilarlo.
6. La creación de todos los universos fue un acto simultáneo. Él lo deseó y lo quiso, y todo adquirió existencia tal y como Él había querido que fuera.
7. Que tuviesen sus existencias ligadas al tiempo y fuesen dependientes de él, dando así tiempo a la materia y, por lo tanto, espacio, un continuo que no puede existir sin los otros dos.
8. De forma que todos ellos se unieron para convertirse en millones de galaxias que contienen billones de soles, lunas y tierras, e innumerables formas de vida. Pero como Él había decretado que la espontaneidad fuera la principal característica de la Creación, fue un acto espontáneo y simultáneo.
9. Simultáneamente con la Creación e inmediatamente después de ella, los universos empezaron a expandirse, El Poder de Su Decreto es tal, que las galaxias que empezaron a existir hace billones de años, aún siguen expandiéndose hoy.
10. La solidez, el estado líquido, el estado gaseoso, la radiactividad, la condición inerte, la forma materia/energía y el tamaño (más o menos pequeño que la longitud de onda de la luz); o sea, toda forma de propiedad o atributo que existe en la naturaleza. Y fue hecho obligatorio para todo lo que empezó a existir y que decayera de acuerdo a ciertas leyes, y en obediencia a Su Plan.
11. Detalles de la existencia, de las propiedades, de las afinidades, incongruencias, incompatibilidades, etapas de desarrollo, y de la destrucción, las épocas y los cambios que sufren las cosas.
12. Los efectos de cada cambio en la forma o las propiedades de la materia y la energía; cada etapa del desarrollo, cada forma de evolución, fueron conocidos por Él antes de que les fuera dado un lugar en la naturaleza o fueran introducidos en ella.
13. Después de haber dispuesto un programa, un conjunto de leyes para gobernarlos y también una rutina a seguir; y después de haber dado forma y propiedades a cada uno de los objetos.
14. El gas interestelar o primordial, llamado éter por los científicos. Yo he usado la palabra “fluido” como traducción de “Ma”, usada por el imam, ya que este gas, debido al efecto de la presión colosal de la condensación original, era demasiado espeso como para comportarse como un gas o líquido ordinario. Estaba en estado fluido, y yo creo que por ello se usó la palabra “Ma”. Hay otro punto digno de mención: este gas primordial, era casi exclusivamente Hidrógeno, principal ingrediente del agua, cuyo nombre árabe actual es “Ma´in”.
15. Para que en el espacio creado, cada galaxia pueda encontrar un lugar donde desarrollarse y condensarse en billones de soles y planetas, no disipándose completamente.
16. Para que la materia y la energía puedan actuar dentro de ciertos límites y no se disipen en el espacio. Por lo tanto, el espacio se mantuvo finito, por grande que fuese, la materia permaneció finita, y el tiempo se mantuvo finito por largos que pudieran ser sus períodos. Así que nada hay infinito en la naturaleza.
17. El espacio, así como las regiones galácticas, fueron controlados dentro de campos gravitacionales, aunque el espacio fuese muy vasto y el fluido muy turbulento.
18. Era la fuerza gravitacional actuando contra la velocidad de expansión.
19. El Imam ha explicado esta fase con el ejemplo análogo de la cuajada que es violentamente agitada y empieza a dividirse en grumos (estrellas) y suero (polvo de estrellas y gas interestelar). Una similitud muy adecuada.
20. La influencia del campo gravitacional y la velocidad de expansión, al mismo tiempo, permitieron la suficiente quietud como para que la cohesión atómica se produjese entre elementos, es decir, moléculas.
21. Las regiones de los conglomerados galácticos, cada uno conteniendo millones de galaxias, y cada galaxia conteniendo billones de estrellas.
22. Una en el centro de la masa primordial, quizás en la que está localizada nuestra Tierra.
23. Estas galaxias, aunque se componen mayoritariamente de polvo estelar y estrellas, están, fuerte y durablemente entretejidas.
24. Quizás como gas primordial o campo gravitacional, o como curvatura del espacio.
25. Las ciencias modernas han calculado la edad aproximada del Universo, o sea, de la Materia, la Energía, el Espacio y el Tiempo. Puede que ésta no sea totalmente correcta, y puede que el desarrollo futuro de las ciencias, aumente o disminuya el valor calculado para estos períodos. Puede ocurrir incluso que los científicos concluyan que los universos, junto con el espacio y el tiempo tienen una existencia pulsante, un ciclo entre Caos y Cosmos, Pero debe haber, y hay, un principio en alguna parte. La existencia misma del Universo prueba que el proceso comenzó alguna vez. El imam llama a esto “Hudus”, o sea, el principio de la Creación, arguyendo que este principio prueba que Él está más allá del tiempo y por lo tanto es Eterno, nadie Le creó y, por lo tanto, nadie pudo existir antes que Él.
26. El ciclo de Materia y Energía, de Caos y de Cosmos, la pulsación de las galaxias hacia el gas primordial, y de éste de nuevo hacia las galaxias prueba, lógica y matemáticamente, que todo alguna vez tendrá que llegar a una terminación, así como empezó alguna vez, y que Él no tuvo principio y que, por tanto, no tendrá fin.

(El texto que reproducimos está tomado de la edición de Tahrike Tarsile Qur´an, Inc. New York 1988, traducida al castellano por Dr. Muhammad Ali Anzaldúa Morales)

 

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