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Referencias al carácter prodigioso del Qurʾān

Extracto del libro Compilación General de las Leyes del Quran, renombrada exégesis (tafsir) del imam Abu Abdullah Muhammad al-Qurtubi

06/09/2017 - Autor: Imam al-Qurtubi, Zakaria Maza - Fuente: mezquita at-Taqwa
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al-Quran al-Karim

El milagro en los profetas indica la veracidad de su condición de tales profetas. Se denomina milagro a aquello que el hombre está incapacitado para hacer. Sus condiciones son cinco, y si falta una de ellas no se considera como tal milagro.

La primera de sus condiciones es que sea algo para lo cual no esté capacitado más que Allāh, glorificado y ensalzado sea. Esta condición del milagro no se da por el hecho de que venga alguien en época de venida de mensajeros, pretendiendo ser portador del mensaje y que su milagro sea el de moverse o estarse quieto, levantarse o sentarse simplemente, porque eso no indica nada que no podría hacer cualquiera. Sino que los milagros serían como abrirse el mar o partirse la luna en dos, u otra cosa parecida que no le es posible realizar a la persona humana.

La segunda condición es que el hecho milagroso esté fuera del uso corriente, es decir, fuera de lo normal. Esto es así porque si el supuesto portador del mensaje dijera: Mi señal es que venga la noche después del día y que el sol salga por el oriente, no sería un milagro. Ya que estos sucesos, aunque el único capacitado para realizarlos sea Allāh, el Altísimo, se suceden de forma normal y antes de que nadie pueda atribuirse estos hechos. Sin embargo, aquello que puede hacer que Allāh, el Altísimo, otorgue la veracidad al enviado es que diga: La prueba de que mi condición es verdadera es que Allāh, el Altísimo, haga traspasar lo natural para probar el motivo de mi pretensión al mensaje, convirtiendo, por ejemplo, para el profeta Moisés, sobre él la paz, el bastón en serpiente; o abriendo, para el profeta Ṣāleḥ, sobre él la paz, la roca para que saliera de su interior la camella; o haciendo, para el profeta Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, que manara el agua de entre sus dedos como lo hace del manantial, u otros signos proféticos parecidos que están fuera del uso ordinario, y que son exclusivos del Todopoderoso de los cielos y de la tierra: ocupando así estos signos el lugar de la Palabra del Señor de los mundos.

Sucede que si Allāh, el Altísimo, efectúa una acción para la cual no está capacitado más que Él; que representa un hecho insólito en manos del enviado, ese hecho ocupa el lugar de la Palabra del Altísimo, diciendo: “Mi siervo ha sido veraz en la transmisión del mensaje y Yo lo he enviado a vosotros, escuchadle y obedecedle pues.”

La tercera condición es que aduzca un testimonio del portador del mensaje en favor de Allāh, Poderoso y Majestuoso, y diga: Mi señal es que Allāh, glorificado y ensalzado sea, convierta esta agua en aceite; o que se mueva la tierra cuando yo le diga: ¡Tiembla! Y si Allāh, el Altísimo, hiciera eso realidad habría ocurrido el hecho milagroso.

La cuarta condición es que el milagro ocurra conforme a la pretensión del portador del mensaje, siendo el resultado una obra prodigiosa suya. Esta condición es obligada, porque si el supuesto portador del mensaje dijera: La señal de mi Profecía es que mi mano o este animal hablen. Y realmente lo hagan, pero diciendo: “es mentira, o él no es profeta”, pues este dicho, si bien es creación de Allāh, el Altísimo, indica la falsedad del supuesto portador del mensaje, porque aquello que Allāh ha realizado no ha sucedido conforme al hecho milagroso pretendido. De la misma manera es lo que se relató de Musailima “el mentiroso”, caiga sobre él la maldición de Allāh, que escupió en un pozo con el fin de hacer que aumentara su agua, sin embargo, descendió el pozo y se perdió el agua que había en él. El hecho de Allāh, el Altísimo, hizo que quedara patente y manifiesta la falsedad de la pretensión de quien quería usurpar la condición de profeta.

La quinta de las condiciones del milagro consiste en que no puede venir otro con el mismo hecho que ha realizado el supuesto portador del mensaje, con el objeto de oponerse a él. De manera, que si Allāh, el Altísimo, hace que alguien se oponga y actúe de igual forma que lo ha hecho el supuesto profeta, quedará invalidada su condición como tal profeta. Saliendo así mismo de su condición de hecho milagroso y sin que, por lo tanto, fuese la prueba irrefutable de su veracidad. Dijo, a propósito de esto, Allāh, el Altísimo, en el Qurʾān:

Que traigan un relato semejante, si es verdad lo que dicen.” (El Monte-52:34)

Y dijo Allāh, el Altísimo:

O dicen: Lo ha inventado. Di: Traed diez suras inventadas semejantes.” (Hud-11: 13)

Es como si dijera: Si pretendéis que este Qurʾān lo ha compuesto Muḥammad y es trabajo suyo traed otras diez suras compuestas de igual forma; pero si os veis incapacitados para ello totalmente, sabed que no han sido compuestas por él ni es fruto de su trabajo.

Apartado.- Una vez definidas las cinco condiciones del milagro, podemos decir que éste adopta dos tipos: El primero, cuando su transmisión se hace popular pero su tiempo acaba con la muerte del Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él. El segundo, es cuando la noticia la transmite una multitud por su corrección y su fácil acceso a ella; se divulga por su firmeza y por su existencia, teniendo la noticia en el oyente un conocimiento obligado de la misma. Como condición se requiere que los transmisores sean una cantidad ingente y numerosa de personas, y que todos posean un conocimiento exhaustivo y concluyente de lo que transmiten, estando unificado su criterio de transmisión desde el primero al último pasando por el de en medio, de tal forma que sea totalmente imposible un acuerdo en la falsedad: y esta es la característica esencial de la transmisión del Qurʾān, y de la transmisión de la existencia del Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él. Ya que la Umma, Allāh esté complacido de ella, aún continúa transmitiendo el Qurʾān, sucediéndose la transmisión de unos antecesores a otros hasta llegar al Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, cuyo conocimiento de su existencia es obligatorio sin remisión. Su veracidad la prueban sus hechos milagrosos, pues el Mensajero tomó el Qurʾān de Ŷibrīl, sobre él la paz, y éste de su Señor, Poderoso y Majestuoso. De manera que la transmisión del Qurʾān en su origen, la llevaron a cabo dos enviados exentos de añadir o menguar. Y después de ellos nos lo han transmitido multitud de gentes a los que no les estaba permitido el falseamiento en aquello que transmitían y que escuchaban, por la cantidad de personas que lo transmitían. Por todo ello, nos ha llegado el conocimiento obligado e ineludible de la veracidad de ellos, en aquello que han transmitido de la existencia de Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, y de la aparición del Qurʾān por medio de él y de su desafío con él como prueba irrefutable de la veracidad de su mensaje.

Un ejemplo de esto lo podemos tomar de la vida de este mundo, en el conocimiento que el hombre tiene sobre lo que le ha llegado por transmisión acerca de la existencia de pueblos y países, como Basora, Siria, Jorasán, Medina, Meca y otros. Ya que se sabe y creemos en la existencia de dichos pueblos, aunque no hayamos estado realmente en esos lugares, porque nos han llegado abundantes noticias manifestadas por gran cantidad de gentes.

El Qurʾān es, pues, el milagro de nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, que permanecerá vigente aún después de él hasta el Día del Juicio. Y los milagros de los restantes profetas acabaron cuando acabó la misión de cada uno de ellos, o entraron en ellos alteraciones y cambios como en la Torá y los Evangelios.

Las características del Noble Qurʾān son diez:

La primera es que el Qurʾān es una composición prodigiosa aparte de toda composición conocida en la lengua de los árabes y los no árabes: porque su composición no se parece en nada al orden de la poesía. Ya que así mismo dijo el Señor Todopoderoso, autor de su composición:

No le hemos enseñado poesía ni es propio de él; no es sino un Recuerdo y un Qurʾān claro.” (Ya.Sin.-36:69)

En Ṣaḥīḥ Muslim se relata que Unais, hermano de Abū Ḏar, le dijo a éste: “He encontrado a un hombre de Meca que tiene tu mismo Dīn y afirma que Allāh, el Altísimo, lo ha enviado. Le pregunté: ¿Qué dice la gente? Contestó: Dicen: Poeta, adivinador y mago; y Unais era uno de los poetas. Dijo Unais: He oído hablar a los adivinadores y su discurso no es como el de ellos. He comparado su lenguaje al de los poetas y tampoco es de ellos. ¡Por Allāh! Él es veraz y ellos son mentirosos.”

Asímismo afirmó ʿUtba ibn Rabīʿa que realmente no era un mago ni un poeta cuando le recitó el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él:

Ḥa Mīm. Fuṣṣilat.

De manera que si ʿUtba reconoció su posición en la lengua, la pureza del lenguaje y la elocuencia fue porque jamás había oído nada parecido al Qurʾān por cuanto tiene de sublimidad.

La segunda es la de tener un estilo totalmente diferente a todos los estilos de los árabes.

La tercera característica es “al-yazāla”, que consiste en expresar con pocas palabras un profundo significado. Esta característica no es atribuible a mortal alguno en ninguna situación. Se puede contemplar este aspecto en la sura:

Qaf. ¡Por el glorioso Qurʾān!” (Qāf-50:1) Hasta su final.

Y cuando dice Allāh, glorificado sea:

Cuando la Tierra entera esté en Su puño.” (Los Grupos-39:67)

Hasta el final de la sura. O como cuando Allāh, el Altísimo, dice:

Y no creáis que Allāh está ajeno a lo que hacen los injustos.” (Ibrāhīm-14:42) Hasta el final de la sura.

Dijo Ibn al-Hisar: “Pues, quien sepa que Allāh, el Altísimo, es La Verdad, sabrá que esta concisión no la puede emplear en su discurso otro. Pues no es correcto para el más poderoso rey del mundo que diga:

¿Y quién tendrá ese Día el dominio?” (Perdonador-40:16)

Ni que diga:

Él manda los rayos con los que alcanza a quien quiere.” (El Trueno-13:13)

Dijo Ibn al-Hisar: “Estas tres características de orden, estilo y elocuencia, acompañan no sólo a cada sura sino también a cada āya. Y con el conjunto de los tres aspectos se distingue cada āya y cada sura del resto del habla humana; y ante ellos no hay sino un reto imposible de afrontar y una incapacidad manifiesta para llegar a su altura. Es, por lo tanto, que cada sura se basta por sí misma con estos tres aspectos, aparte de que se le pueda agregar otro asunto de las diez características. Este es el caso de la sura “Al-Kawṯar” compuesta de tres āyāt cortas. Es la sura más corta del Qurʾān, la cual contiene dos noticias del “No Visto”: Una de ellas, es el anuncio de “Al-Kawṯar”, que es un gran río de leche en el Jardín, con su inmensidad, su extensión y la abundancia de recipientes que habrá para que el Profeta Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, dé de beber a su pueblo (Umma). Y eso indica que los que creen en él son más que los seguidores del resto de los enviados. La segunda, es la noticia sobre Al-Walīd ibn al-Mugīra, que era un hombre hacendado y de muchos hijos en el momento de la revelación de la āya, según lo exigido por la palabra de Allāh:

Déjame con el que creé solo (y sin nada). Y le di grandes riquezas e hijos presentes. Y le dimos de todo con holgura." (El Arropado-74:11-14)

Y después, Allāh, glorificado sea, hizo perecer su hacienda y sus hijos, interrumpiendo su descendencia.

Otra de las características de la sublimidad del Qurʾān es su acierto en el uso de la lengua de los árabes, con un dominio no conocido por los árabes; hasta tal punto que concurren todos ellos en el acierto de poner cada palabra y letra en su lugar.

Otra característica es la de hablar de asuntos pasados, desde el comienzo del mundo hasta el momento de su revelación a un iletrado que anteriormente no había leído libro alguno ni tampoco escrito nada. Informa sobre historias de profetas y de pueblos, y siglos de tiempos pasados. Menciona lo que le ha preguntado al Profeta Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, la gente del Libro para retarlo a ver si verdaderamente él era un profeta: como la historia de la gente de la cueva, el episodio de Moisés y Al-Jiḍr, sobre ellos la paz; y los hechos de Ḏil-Qarnain. Pues, vino a ellos con todos estos temas siendo iletrado de un pueblo iletrado; no tenía conocimiento de ello, por lo que la gente del Libro supo que era correcto lo que decía por los libros precedentes, corroborando de ese modo su veracidad.

Dijo Al-Qāḍī Ibn aṭ-Ṭayyib: “El conocimiento al que llegó el Profeta Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, sabemos que no hay medio de llegar a él sino por aprendizaje. Es conocido  que no se mezcló con la gente del ḥadīṯ,  ni era portador de noticias; ni tampoco era de quienes pueden coger un libro y tomar de él. Se supo, por lo tanto que no llegó al conocimiento de todo lo expuesto sino a través de la inspiración divina (waḥī).”

Otro factor de la sublimidad del Qurʾān es el cumplimiento de la promesa, aquella que se percibe por el sentido de la vista en todo aquello que ha prometido Allāh, glorificado y ensalzado sea, y que se divide en: Informaciones de Allāh propiamente dichas, como la promesa de la ayuda a Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, o la expulsión de los que le expulsaron de su tierra. Y promesas sujetas a una condición, como la palabra de Allāh:

Y a quien se confía en Allāh, Él le bastará.” (El Divorcio-65:3)

El que crea en Allāh, habrá guiado su corazón.” (El Desengaño-64:11)

Y a quien tema a Allāh, Él le dará una salida.” (El Divorcio-65:2)

Si hay de vosotros veinte pacientes, podrán vencer a doscientos.” (Los Botines de Guerra-8:65)

Otro de los factores es el anuncio de sucesos ocultos venideros a los que no se tiene acceso sino a través de la revelación. Entre ellos están: Lo que Allāh, el Altísimo, ha prometido a Su Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, de que el Dīn del Islam prevalecerá sobre los demás cuando dice:

Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y el Din verdadero (el Islam) para hacerlo prevalecer sobre todos los demás, aunque les repugne a los incrédulos.” (El Arrepentimiento-9:33)

Abū Bakr, Allāh esté complacido de él, cuando preparaba a sus ejércitos para las campañas, les hacía saber que Allāh les había prometido la expansión de su Dīn, para que tuviesen plena confianza en la victoria y la absoluta certeza del éxito. ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, Allāh esté complacido de él, también solía hacer lo mismo: de manera que las conquistas se sucedían en oriente y occidente, por tierra y mar. Dijo Allāh, el Altísimo:

Allāh ha prometido a los que de vosotros crean y practiquen las acciones rectas que les hará sucesores en la tierra como ya hiciera con sus antepasados.” (La Luz-24:55)

Así fue como Allāh confirmó la visión de Su Mensajero con la verdad: Entraréis en la Mezquita Sagrada, si Allāh quiere, seguros.” (La Conquista-48:27)

Y cuando Allāh os prometió que uno de los grupos sería vuestro.” (Los Botines de Guerra-8:7)

Alif. Lām. Mīm. Los bizantinos han sido vencidos en la tierra más próxima. Pero ellos, a pesar de su derrota, vencerán.” (Los Bizantinos-30:1-3)

Estas son todas noticias de lo oculto, aquellas de las que sólo el Señor de los mundos tiene conocimiento, o quien Él dispuso expresamente que tuviera acceso a ellas. Indica que Allāh, el Altísimo, tuvo a bien disponerlo para Su Mensajero, para que constituyera una prueba de la veracidad de su mensaje.

De entre los factores de la sublimidad del Qurʾān está la inclusión en él de todo lo que constituye el conocimiento del sustento de todas las criaturas, en lo lícito e ilícito, y el resto de las leyes.

Otro factor lo constituyen las sabidurías profundas y trascendentales, las cuales no es normal que procedan de mortal alguno por su profusión y rango de nobleza.

Y otro es la proporción adecuada y exacta de todo cuanto incluye el Qurʾān de manifiesto y oculto, sin discrepancia y contradicción alguna en ello. Dijo Allāh, el Altísimo:

¿Es que no meditan el Qurʾān? Y si procediera de otro que Allāh, hallarían en él muchas contradicciones.” (Las Mujeres-4:82)

Dijo Ibn ʿAṭīya: “El factor del reto en el Qurʾān de que no puede haber otro como él reside en su orden sistemático, en la corrección de sus significados, y en la elocuencia pura de sus expresiones. Y otro factor de su sublimidad es que Allāh, el Altísimo, abarca con Su conocimiento todas las cosas y todas las palabras. Sabe, pues, con Su dominio cuál es la expresión correcta que sigue a otra; la claridad de un significado después de otro. Así, desde el principio hasta el final del Qurʾān. Sin embargo, al ser humano le invade la ignorancia, el olvido y el estupor. Y de conocimiento obligado es que no hay persona humana que abarque todo el Qurʾān, cuyo orden sistemático ha llegado a la cumbre de la elocuencia. Por todo esto queda rebatida la opinión de quien dice que realmente los árabes estaban capacitados para aportar algo semejante al Qurʾān en elocuencia, pero, cuando llegó Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, se alejaron de ello y se vieron incapacitados. Y podemos afirmar con certeza que jamás criatura alguna ha estado capacitada para aportar algo semejante al Qurʾān. Resulta claro y notorio, pues, que la impotencia humana resulta manifiesta en que el más elocuente de ellos  pone todo su empeño y esfuerzo en la realización de un discurso o una casida, después emplea un año completo en revisarla; a continuación la coge otro con grandes dotes y la cambia, la corrige; finalmente, después de todo, aún permanece con temas y asuntos susceptibles de cambio y opinión diferentes. Y en el Libro de Allāh, el Altísimo, si se quitara de él una sola expresión para que los árabes aportaran otra mejor, no la encontrarían.”

De la elocuencia del Qurʾān es que Allāh, el Altísimo, menciona en él en una sola āya dos mandatos, dos prohibiciones, dos noticias y dos buenas nuevas. Y es la palabra de Allāh, cuando dice:

E inspiramos a la madre de Moisés: Amamántalo y cuando temas por él, déjalo en el río, y no temas ni estés triste, porque te lo devolveremos y haremos de él uno de los enviados.” (Las Historias-28:7)

De la misma forma, en la apertura de la sura de La Mesa Servida: Ha ordenado el pacto y ha prohibido la falsa promesa.... Después ha informado de su poder y sabiduría. Y así mismo ha hablado de la muerte y de la Otra Vida; de Su recompensa y de Su castigo; del éxito de los triunfadores y la ruina de los depravados; del cuidado con la distracción en el mundo. Cuando dice Allāh, el Altísimo:

Toda alma probará la muerte. Y el Día de la Resurrección se os pagará cumplidamente la retribución que os corresponda. Quien sea alejado del Fuego e introducido en el Jardín, habrá triunfado. La vida de este mundo no es sino un disfrute seductor.” (La Familia de ʿImrān-3:185)

Allāh, el Altísimo, ha anunciado también historias de los primeros y de los últimos, y la morada de los corrompidos por el lujo y el final de los aniquilados, en la palabra de Allāh, el Altísimo, cuando dice:

A unos les mandamos un viento huracanado, a otros les agarró el Grito, a otros hicimos que se los tragara la tierra y a otros los ahogamos.” (La Araña-29:40)

Ha informado Allāh, Majestuoso y Poderoso, acerca del asunto del Arca de Noé: cómo la hizo surcar las aguas e hizo perecer a los incrédulos, para más adelante asentarla sobre la tierra y dirigir los mandatos de sometimiento al cielo y la tierra con la palabra de Allāh, el Altísimo:

Y dijo: ¡Embarcad en ella! Y que sean en el nombre de Allāh su rumbo y su atraque... Y se dijo: ¡Fuera con la gente injusta!” (Hūd-11:41-44)

Cuando la tribu de Quraiš se vio incapaz de aportar algo semejante al Qurʾān y dijeron: “Verdaderamente el Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, lo ha inventado”, Allāh, el Altísimo, reveló:

O es que dicen: Lo ha inventado. Pero no, es que no creen. Que traigan un relato semejante, si es verdad lo que dicen.” (El Monte-52:33-34)

A continuación reveló una muestra más elocuente de su incapacidad diciendo:

O dicen: Lo ha inventado. Di: Traed, pues, diez suras inventadas semejantes.” (Hūd-11:13)

Cuando se vieron incapaces, les redujo la cantidad hasta una sura semejante de las suras cortas. Y dijo Allāh, el Altísimo:

Y si tenéis alguna duda sobre lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed vosotros una sura igual.” (La Vaca-2:23)

Se les hizo callar de ese modo y se quedaron sin excusas. Entonces optaron por la guerra y la contumacia, prefiriendo hacer prisioneros a mujeres y niños: porque si hubieran podido oponerse a ellos lingüísticamente, les habría sido mucho más fácil y hubiera sido una prueba más elocuente y de mayor influencia. Y eso por su condición de señores de la elocuencia y la lengua pura, porque de ellos se copiaba la claridad de su discurso y expresiones.

La elocuencia del Qurʾān está en el más alto de los estrados y en el más elevado de los grados de la concisión y la claridad, sobrepasando todos los límites de la perfección, incluida la elocuencia del Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, al que le fue otorgada la totalidad y universalidad de las palabras, y que se distinguió por el conocimiento de las sabidurías más extrañas. Si meditaras en el dicho del Profeta, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, en su referencia a la cualidad del Jardín, aun siendo extraordinario en extremo, lo encontrarías inferior al grado del Qurʾān. Es cuando dice el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él: “Hay en él (Jardín) lo que el ojo no ha visto, ni el oído ha oído, ni ha sido concebido jamás por el corazón del hombre.” ¿Dónde queda esta descripción con respecto al Qurʾān cuando dice?:

Circularán entre ellos con platos de oro y copas en las que habrá lo que las almas deseen y sea deleite para los ojos. En él estaréis eternamente.” (Los Adornos-43:71)

Nadie sabe la alegría que les espera como recompensa por lo que hicieron.” (La Postración-32:17)

Esto posee una medida equilibrada, una composición perfecta, y expresiones más dulces, con un menor número de letras para imprimir mayor significado, porque el habla cuanto más extensa es, más amplio es el abanico de disponibilidad, y más reducido es el campo para la concisión. Así se presenta el reto a los árabes, por ser ellos los señores de la elocuencia y de presunta oposición; como así mismo se presentó el reto en el milagro de Jesús, sobre él la paz, a los doctores en medicina, o el de Moisés, sobre él la paz, a los magos. Pues Allāh, puso los milagros de los profetas, sobre ellos la paz, en el aspecto más famoso, el más sobresaliente en el tiempo de la aparición de cada profeta, pues la magia había alcanzado su grado más alto en tiempos de Moisés, como asimismo la medicina en la época de Jesús, sobre él la paz, y la elocuencia en la época de Muḥammad, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él.

Extracto del libro "Compilación general de las Leyes del Quran", renombrada exégesis (tafsir) del imam Abu Abdullah Muhammad al-Qurtubi.

Obras editadas y publicadas por la Comunidad Musulmana Española de la Mezquita del Temor de Allah - At-Taqwa, en Granada.

Traductor y editor: Zakaria Maza al-Qurtubi; colaboración de Ahmed Yusuf ibn Zakaria. Equipo compuesto además por colaboradores y asesores expertos en ambas lenguas, árabe y español y un corrector de estilo (Abdurrazzaq Pérez Fernandez) especializado en lengua española.

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